{"id":86278,"date":"2026-07-05T21:15:47","date_gmt":"2026-07-06T00:15:47","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/05\/carmen-de-areco-bajo-un-cielo-de-perdices\/"},"modified":"2026-07-05T21:15:47","modified_gmt":"2026-07-06T00:15:47","slug":"carmen-de-areco-bajo-un-cielo-de-perdices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/05\/carmen-de-areco-bajo-un-cielo-de-perdices\/","title":{"rendered":"Carmen de Areco bajo un cielo de perdices"},"content":{"rendered":"<p>                                              El mi\u00e9rcoles que nos dispon\u00edamos a salir a cazar\u00a0amaneci\u00f3 con pron\u00f3stico de lluvias sobre gran parte de la provincia de Buenos Aires. Muchos seguramente salieron a trabajar o eligieron quedarse en sus casas, pero Laurent Sansot, cazador franc\u00e9s, y quien escribe decidimos emprender viaje rumbo a Carmen de Areco. All\u00ed nos esperaba Emanuel Casal, criador de perros pointer, para guiarnos por uno de esos tambos tradicionales donde todav\u00eda sobrevive intacta la esencia de la caza menor bonaerense. Era mi segunda salida de temporada y estaba muy entusiasmado tras el resultado de la primera.<\/p>\n<p>    Mientras en Capital Federal la lluvia castigaba durante buena parte del d\u00eda y en Mar del Plata el mar se agitaba bajo el temporal, Carmen de Areco parec\u00eda haberse aislado del planeta. Cerca del mediod\u00eda el cielo comenz\u00f3 a despejarse lentamente y el sol elev\u00f3 la temperatura hasta unos inesperados 27 \u00baC. El aire ten\u00eda ese perfume a tierra h\u00fameda y pasto mojado que s\u00f3lo aparece despu\u00e9s de la tormenta, regal\u00e1ndonos una jornada casi primaveral en pleno mayo.<\/p>\n<p>       Elecci\u00f3n de los cartuchos    Antes de salir al campo le facilit\u00e9 a Laurent dos escopetas especialmente aptas para esta modalidad: una Franchi Sporting 2000 y una Beretta Silver Pigeon Sporting, ambas calibre 12\/70. En cuanto a los cartuchos, eligi\u00f3 los cargados con munici\u00f3n N\u00ba 7 de 32 g, mientras que yo opt\u00e9 por unos italianos con perdigones N\u00ba 7,5 de 28 g, suaves al disparo y muy efectivos detr\u00e1s de las perdices.<\/p>\n<p>       La salida termin\u00f3 siendo especialmente interesante porque, aunque ya hab\u00edamos compartido varios almuerzos y encuentros de camarader\u00eda, nunca hab\u00edamos cazado juntos durante toda una jornada. As\u00ed que, apenas comenzaron los primeros lances, Laurent dej\u00f3 en evidencia su enorme oficio. Las primeras cuatro piezas cayeron con un solo disparo cada una, mediante tiros r\u00e1pidos, precisos y muy seguros. Esa contundencia inicial le permiti\u00f3 moverse con absoluta confianza durante toda la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>       Pese a ser zurdo, dispar\u00f3 con una escopeta configurada para diestros. Sin embargo, lejos de incomodarlo, el arma se adapt\u00f3 perfectamente desde el comienzo. Lo m\u00e1s llamativo apareci\u00f3 en los tiros largos y cruzados, esos que suelen desnudar incluso a los mejores cazadores. All\u00ed mostr\u00f3 toda su capacidad, resolviendo situaciones complejas con naturalidad y alcanzando una efectividad superior al 80 %.<\/p>\n<p>       Perros en acci\u00f3n        Pero la verdadera postal del d\u00eda la regalaron los perros. Chiqui del Tacial, una pointer de nueve a\u00f1os, trabaj\u00f3 con la serenidad que s\u00f3lo dan los a\u00f1os de experiencia, manejando las emanaciones con inteligencia y firmeza. A pocos metros la segu\u00eda Hosi del Tacial, su hija de apenas cinco meses, que sorprendi\u00f3 por su entusiasmo y por algunas muestras tempranas capaces de anticipar un enorme futuro perdicero. Verlas avanzar juntas entre los rastrojos tuvo algo dif\u00edcil de explicar. La experiencia y la juventud compartiendo el mismo instinto detr\u00e1s de las aves, como si una le fuera ense\u00f1ando a la otra en silencio. Siempre me gustaron los bretones, pero los pointer poseen una elegancia distinta: el laceo amplio, la tensi\u00f3n de la muestra y esa forma de cortar el viento que convierte cada desplazamiento en una escena casi art\u00edstica.<\/p>\n<p>       En cuanto a la caza en s\u00ed misma, las perdices estaban muy bien afirmadas en los rastrojos y sobre los bordes de las pasturas del tambo, por lo que el cupo se complet\u00f3 r\u00e1pidamente. La abundancia de aves y una ma\u00f1ana generosa en oportunidades hicieron que los lances se sucedieran de manera constante.\u00a0<\/p>\n<p>       Sin embargo, con el correr de las horas el calor comenz\u00f3 a sentirse con fuerza. Ninguno de nosotros estaba preparado para una temperatura semejante en esta \u00e9poca del a\u00f1o, y las perras terminaron visiblemente agotadas. La situaci\u00f3n se complic\u00f3 a\u00fan m\u00e1s porque, a diferencia de otros campos de la zona, en este establecimiento hab\u00eda muy poca agua disponible. Bajo un sol casi veraniego, el esfuerzo de los animales se hac\u00eda cada vez m\u00e1s evidente. Por respeto a ellas decidimos finalizar la jornada al mediod\u00eda, evitando exigirlas innecesariamente.<\/p>\n<p>       Comparativo de terrenos    A diferencia de los grandes campos agr\u00edcolas dominados por extensiones interminables de soja o ma\u00edz, donde el paisaje suele volverse uniforme y silencioso para la fauna, los tambos tradicionales de la zona de Carmen de Areco conservan una estructura mucho m\u00e1s diversa y favorable para la caza menor. Son establecimientos ganaderos atravesados por peque\u00f1os potreros, pasturas naturales, rastrojos, bajos h\u00famedos, alambrados antiguos y sectores con hacienda en rotaci\u00f3n permanente. Esa combinaci\u00f3n genera reparo, alimento y tranquilidad para las perdices, que encuentran refugio en los bordes de las alfalfas, los manchones de gramilla y los rincones menos transitados por la maquinaria. El movimiento diario del tambo, adem\u00e1s, mantiene un equilibrio particular: hay actividad humana constante, pero tambi\u00e9n una convivencia hist\u00f3rica con las aves, que terminan afirm\u00e1ndose en lugares donde el campo todav\u00eda conserva textura, relieve y vida.<\/p>\n<p>    Conclusiones camperas\u00a0    M\u00e1s all\u00e1 del cupo cumplido y de los buenos tiros, la sensaci\u00f3n que qued\u00f3 fue otra. Porque hay salidas que se recuerdan no s\u00f3lo por las piezas cobradas, sino por peque\u00f1os momentos que terminan grabados para siempre: una muestra firme recortada contra el horizonte, el ruido seco de una perdiz rompiendo el silencio o una conversaci\u00f3n tranquila entre amigos mientras el campo empieza lentamente a quedarse quieto otra vez. El cierre tuvo adem\u00e1s un gran momento de camarader\u00eda. Laurent hab\u00eda llevado el almuerzo y despleg\u00f3 una tabla de quesos espectacular, con variedades de cabra y de vaca de enorme calidad, acompa\u00f1adas por pan franc\u00e9s y distintas bebidas. Bajo el sol tibio de Carmen de Areco, con los perros descansando finalmente a la sombra y las escopetas apoyadas sobre la camioneta, compartimos ese almuerzo de campo que termin\u00f3 coronando una jornada inolvidable de caza menor bonaerense.<\/p>\n<p>    \u00bfTe apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza?<br \/>\n  Recib\u00ed las mejores notas de Weekend directamente en tu correo.<br \/>\n  Suscribite gratis al newsletter.<\/p>\n<p>                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  En esta Nota                                                       <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mi\u00e9rcoles que nos dispon\u00edamos a salir a cazar\u00a0amaneci\u00f3 con pron\u00f3stico de lluvias sobre gran parte de la provincia de Buenos Aires. 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