{"id":85115,"date":"2026-07-03T03:33:55","date_gmt":"2026-07-03T06:33:55","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/03\/no-quiero-regresar-a-la-guaira-la-vida-de-los-sobrevivientes-tras-los-terremotos\/"},"modified":"2026-07-03T03:33:55","modified_gmt":"2026-07-03T06:33:55","slug":"no-quiero-regresar-a-la-guaira-la-vida-de-los-sobrevivientes-tras-los-terremotos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/03\/no-quiero-regresar-a-la-guaira-la-vida-de-los-sobrevivientes-tras-los-terremotos\/","title":{"rendered":"\u201cNo quiero regresar a La Guaira\u201d: la vida de los sobrevivientes tras los terremotos"},"content":{"rendered":"<p>D\u00edas despu\u00e9s de los devastadores terremotos del 24 de junio en Venezuela, en varios hospitales de Caracas contin\u00faan recibiendo a sobrevivientes. En centros como el Hospital Dr. Miguel P\u00e9rez Carre\u00f1o y el Perif\u00e9rico de Catia a\u00fan permanecen pacientes en observaci\u00f3n y familiares que intentan recuperar la calma tras el impacto f\u00edsico y psicol\u00f3gico por la tragedia. Aunque en estos centros ya no se percibe el ritmo registrado en las primeras horas tras los sismos ni las emergencias desbordadas, la incertidumbre persiste.<\/p>\n<p>Yohanna N\u00fa\u00f1ez Lleg\u00f3 el lunes al Hospital Dr. Miguel P\u00e9rez Carre\u00f1o, en Caracas, trasladada desde La Guaira junto con su hijo y su madre, Nora Romero. La mujer, que viv\u00eda en la urbanizaci\u00f3n Brisas del Aeropuerto, un complejo de la Misi\u00f3n Vivienda cercano al Aeropuerto Internacional Sim\u00f3n Bol\u00edvar de Maiquet\u00eda, esperaba noticias sobre el estado de salud del joven.<\/p>\n<p>El hijo de Yohanna se desplom\u00f3 y comenz\u00f3 a convulsionar luego de haber ayudado a sacar a su gemelo durante los sismos.<\/p>\n<p>\u201cEse d\u00eda est\u00e1bamos muy tranquilos y, de repente, cuando comenz\u00f3 todo mis hijos y yo empezamos a gritar y salimos del edificio. Uno de mis hijos agarr\u00f3 a mi ni\u00f1o m\u00e1s peque\u00f1o y bajamos. Nos cayeron ladrillos y escombros encima, pero logramos salir. Cuando \u00e9l lleg\u00f3, se desmay\u00f3 y desde entonces su estado de salud se complic\u00f3\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>Yohanna N\u00fa\u00f1ez espera que su hijo se recupere | Foto Tairy GamboaInicialmente, el joven fue atendido en el hospital de Pariata, desde donde lo trasladaron a la Cl\u00ednica Alfa y, posteriormente, al Hospital Militar. Sin embargo, finalmente lo regresaron. Ante la falta de opciones, durmi\u00f3 en una colchoneta en un campamento improvisado establecido frente al conjunto residencial afectado.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n cambi\u00f3 cuando param\u00e9dicos de otras regiones del pa\u00eds llegaron al sitio, lo evaluaron y, tras determinar lo delicado de su condici\u00f3n, gestionaron una ambulancia para su traslado.<\/p>\n<p>\u201cTiene el cerebro inflamado y est\u00e1 inmovilizado, se mueve, pero no se puede parar \u2014parece una marioneta, agrega su abuela\u2014. No ha respondido, a veces habla y despu\u00e9s vuelve a convulsionar. Ya no es la misma persona de antes\u201d, expresa N\u00fa\u00f1ez, notablemente afectada, mientras su madre le daba palabras de aliento. Sus otros hijos se encuentran bien, en Brisas del Aeropuerto.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Dios m\u00edo! Ojal\u00e1 atiendan a mi hijo como debe ser, a todos los (heridos) que vengan, no solamente a \u00e9l, pero que, por lo menos, no me tengan de un lado para otro\u201dclama la madre.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n se increment\u00f3 a su llegada al centro de salud ubicado en el oeste de Caracas, ya que, al no estar debidamente asegurado, el joven cay\u00f3 de la camilla y se golpe\u00f3 la cabeza.<\/p>\n<p>\u201c\u00c9l est\u00e1 muy delicado de salud y cuando llegamos mi hijo cay\u00f3. Nos pusimos muy nerviosos porque ya ven\u00edamos con la preocupaci\u00f3n por la lesi\u00f3n que tiene en la cabeza. Empec\u00e9 a gritar. Mi hijo es un muchacho alto, mide casi dos metros y es corpulento. Hab\u00eda un solo camillero para atenderlo y los dem\u00e1s llegaron despu\u00e9s de que se hab\u00eda ca\u00eddo\u201d, manifiesta N\u00fa\u00f1ez.<\/p>\n<p>Yohanna N\u00fa\u00f1ez y su familia duermen en un campamento improvisado | Foto: Tairy GamboaRomero dice que viven en un absoluto estado de nervios.<\/p>\n<p>&#8220;Corrimos, lloramos, gritamos y nos abrazamos unos a otros. Vimos personas muertas. Estamos demasiado consternadas; todo se estaba cayendo. Los escombros ca\u00edan, nos ca\u00edamos unos encima de otros, desesperados, pidi\u00e9ndole a Dios que nos ayudara. Las puertas se trancaron y no se abrir\u00edan. \u00a1Qu\u00e9 cosa tan mala! Gracias a Dios pude abrirlas y salimos. Fue un momento muy dif\u00edcil\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>\u201cHemos perdido demasiadas amistades, familiares y gente que conoc\u00edamos en Tanaguarena y Caribe. Al pap\u00e1 de mi hijo no lo consiguen. El pap\u00e1 de mis gemelitos tampoco aparece; yo ya estaba separado de \u00e9l. Y as\u00ed como ellos, hay mucha gente: primos, sobrinos, amistades, amigos, compadres. Uno queda consternado porque tambi\u00e9n pudimos habernos quedado bajo los escombros\u201d, a\u00f1ade N\u00fa\u00f1ez.<\/p>\n<p>Vivir a la derivaLa tragedia dej\u00f3 a miles de familias sin hogar, incluida esta, que ahora vive en la calle junto a varios ni\u00f1os. \u2014seg\u00fan cifras oficiales, hay casi 13.000 damnificados\u2014. Mientras sobreviven a la intemperie, dicen que la incertidumbre aumenta al saber que todav\u00eda hay personas atrapadas bajo los escombros y que la atenci\u00f3n de las autoridades a\u00fan no llega.<\/p>\n<p>\u201cSi llueve, nos mojamos totalmente.Estamos afuera en carpas y colchonetas. S\u00ed nos han ayudado con algo de comida, con agua mineral, con cosas, pero estamos a la deriva. Dicen que van a llevar carpas, porque si llueve nos vamos a mojar todos\u201d, dice Romero.<\/p>\n<p>\u00c1rea de emergencia del hospital P\u00e9rez Carre\u00f1o, en Caracas | Foto: Tairy GamboaLa abuela relata que, a sus casi 70 a\u00f1os de edad, se ha arriesgado a \u201csubir r\u00e1pido\u201d a la torre donde viv\u00eda para hacer arepas, caf\u00e9 o preparar alg\u00fan alimento para darle a los ni\u00f1os. &#8220;Tuve que barrer vidrios, mi casa est\u00e1 totalmente destrozada. Todo se devast\u00f3&#8221;, lamenta.<\/p>\n<p>Las mujeres confiadas en que, una vez las autoridades resuelvan la emergencia en La Guaira, las ubiquen en un refugio en donde puedan sentirse seguros.<\/p>\n<p>\u201cPara La Guaira no regreso\u201dEn la misma \u00e1rea del hospital en la que estaban N\u00fa\u00f1ez y Romer se encontraba Marley Montiel, de 32 a\u00f1os de edad, junto a su peque\u00f1o hijo de 4, sentados en un colch\u00f3n donado. Permanecen en el centro de salud a la espera de la evoluci\u00f3n m\u00e9dica de V\u00edctor Machado.<\/p>\n<p>\u201cEstoy esperando que mi esposo se recupere. Le cay\u00f3 un muro encima y una cabilla le perfor\u00f3 el pulm\u00f3n. \u00c9l est\u00e1 luchando por su vida\u201d, \u00edndica.<\/p>\n<p>La mujer describe c\u00f3mo el hombre le salv\u00f3 la vida a ella ya su hijo antes de quedar atrapado. \u201cNos empuj\u00f3 hacia afuera, pero qued\u00f3 atrapado. Cuando nos empuj\u00f3, todo se vino abajo y le cay\u00f3 todo encima, junto con otras personas, incluso ni\u00f1os peque\u00f1os, demasiadas personas\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>La vivienda de la familia, en el bloque 4 de Playa Grande, qued\u00f3 totalmente destruida.<\/p>\n<p>Marley Montiel y su hijo sobrevivieron a los terremotos | Foto Tairy Gamboa\u201c(Pido que nos ayuden porque) no tenemos nada, solamente esto que nos han dado aqu\u00ed, que es un colch\u00f3n. Ayuden a la gente que est\u00e1 por all\u00e1 (en La Guaira) tambi\u00e9n, a los que est\u00e1n en la misma situaci\u00f3n que yo. Que Dios se apiade de nosotros\u201d, manifiesta.<\/p>\n<p>Respecto a la asistencia en el hospital, Montiel se\u00f1al\u00f3 que ha recibido buen trato dadas sus condiciones de vulnerabilidad.<\/p>\n<p>\u201cLa atenci\u00f3n ha sido buena porque saben que no tenemos nada. Como ahora, que todas las placas y estudios son por tel\u00e9fono; yo no tengo tel\u00e9fono, no tengo familia aqu\u00ed, no soy de aqu\u00ed\u201d, asegura la mujer, quien es originaria de Maracaibo, estado Zulia, mientras que su esposo es nativo de La Guaira.<\/p>\n<p>\u201cNo quiero regresar m\u00e1s all\u00e1\u201dEl trauma del evento tambi\u00e9n ha dejado secuelas en el hijo de la pareja.<\/p>\n<p>&#8220;\u00c9l no puede ver que se mueve algo porque llora. No puede escuchar un ruido porque tiembla. Esta ma\u00f1ana, mientras dorm\u00edamos aqu\u00ed, pas\u00f3 el cami\u00f3n de la basura y grit\u00f3:&#8217;\u00a1Mam\u00e1, mam\u00e1! \u00a1Corre, corre!&#8217;, y quer\u00eda salir corriendo. Lo abrac\u00e9 y lo tranquilic\u00e9, y ahora est\u00e1 m\u00e1s calmado\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>El peque\u00f1o hijo de Marley Montiel juega con envases pl\u00e1sticos | Foto: Tairy Gamboa&#8221;Uno se deprime. Fue tan horrible que le doy gracias a Dios de estar viva, de que mi hijo est\u00e9 bien y de haber salido de all\u00e1. Vi muchos muertos, muchos ni\u00f1os inocentes, adultos bajo los escombros pidiendo auxilio a gritos. Lo vi con mis propios ojos. Ni\u00f1os, reci\u00e9n nacidos, madres que proteg\u00edan a sus hijos y que murieron por ellos. Fue horrible\u201d, expresa.<\/p>\n<p>&#8220;No quiero regresar m\u00e1s all\u00e1. Prefiero irme a otro lado, pero no regreso&#8221;, afirma.<\/p>\n<p>Cambia la vida en 39 segundosAlejandro Ruiz llevaba casi 40 a\u00f1os viviendo en el kil\u00f3metro 23 de El Junquito, zona donde colapsaron varias estructuras cuando el doble terremoto sacudi\u00f3 a Venezuela. Cuenta que, cuando intentaba salir corriendo de su casa, se cay\u00f3 dos veces, pero asegura que eso termin\u00f3 salv\u00e1ndole la vida.<\/p>\n<p>&#8220;Gracias a Dios estaba vestido, sal\u00ed corriendo y me ca\u00ed. Me volv\u00ed a levantar y me volv\u00ed a caer, porque ah\u00ed me tumb\u00f3 el terremoto. Cuando me par\u00e9 y segu\u00ed, esas dos ca\u00eddas evitaron que me cayera un edificio que en ese mismo momento se desplom\u00f3\u201d, expresa.<\/p>\n<p>Ruiz recibi\u00f3 atenci\u00f3n en el Hospital P\u00e9rez Carre\u00f1o por un mareo y un fuerte dolor en el pecho. reflexiona que la vida de una persona puede cambiar en apenas 39 segundos. Ese fue el tiempo aproximado que separaron los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela hace una semana.<\/p>\n<p>En los hospitales de Caracas hay carteles con las personas desaparecidas | Foto: Tairy Gamboa\u201c39 segundos le cambian la vida a cualquiera en el sistema material, y en 1 segundo se pierde la vida. Gracias a Dios estamos vivos y podemos recuperar lo material. Aqu\u00ed, con mucho sentimiento, lo estoy contando. No tuve p\u00e9rdida de vidas, pero s\u00ed materiales, a diferencia de otras personas que tuvieron p\u00e9rdidas materiales y de vidas\u201d, manifiesta.<\/p>\n<p>Ruiz tambi\u00e9n vivi\u00f3 el terremoto de Caracas de 1967 y compar\u00f3 ambos acontecimientos. Se\u00f1al\u00f3 que aquel sismo era m\u00e1s corto y en ese entonces resid\u00eda en otra zona de El Junquito, pero en una casa.<\/p>\n<p>\u201cEn la parte arriba de El Junquito tienen que tumbarlo todo. No he podido sacar nada\u201d, asegura el hombre, quien teme regresar por el riesgo de nuevas r\u00e9plicas.<\/p>\n<p>\u201cTodo lo que tengo es prestado\u201d, se\u00f1ala sobre la ropa que llevaba puesta.<\/p>\n<p>Aunque las autoridades habilitan algunos sitios para albergar a los damnificados, Ruiz indica que los espacios son insuficientes. Por ello, decidi\u00f3 refugiarse junto con su esposa y las hijas de ella en una iglesia cristiana ubicada en la avenida principal, donde habitualmente se congrega.<\/p>\n<p>Emergencia del Hospital Dr. Miguel P\u00e9rez Carre\u00f1o | Foto: Tairy Gamboa \/ El NacionalTambi\u00e9n destaca el apoyo comunitario que han recibido los afectados me y alimentos preparados por voluntarios.<\/p>\n<p>&#8220;Me he quedado sorprendido de c\u00f3mo surge la ayuda: comida ya hecha, arepas, de todas estas cosas que nos est\u00e1n solventando por estos momentos. Esperamos que esto contin\u00fae, porque yo pienso que, como est\u00e1 empezando, est\u00e1 todo esto. M\u00e1s adelante, \u00bfQu\u00e9 ir\u00e1 a pasar? Solamente Dios lo sabe\u201d, comenta.<\/p>\n<p>Ruiz se\u00f1ala que, aunque la situaci\u00f3n en La Guaira es m\u00e1s grave por el n\u00famero de fallecidos y la magnitud de los da\u00f1os, en su sector tambi\u00e9n prevalece la incertidumbre. Indic\u00f3 que, hasta el momento de su testimonio, ten\u00edan conocimiento de la muerte de cuatro personas en su comunidad tras el colapso de las estructuras donde se encontraban.<\/p>\n<p>El milagro de sobrevivir y la angustia de seguir buscando.Ana Ochoa y su hija sobrevivieron al colapso del edificio donde viv\u00edan, mientras que Yuraima Torres lleva d\u00edas buscando a su hija ya dos de sus nietos, desaparecidos bajo los escombros. Ambas se encontraron en la emergencia del Hospital Perif\u00e9rico de Catia, el primer punto de contenci\u00f3n habilitado en la capital para recibir a los heridos provenientes de La Guaira.<\/p>\n<p>Ana Ochoa sufri\u00f3 una herida en su pierna derecha | Foto: Tairy Gamboa \/ El NacionalAna Ochoa qued\u00f3 bajo los escombros en La Guaira | Foto: Tairy Gamboa \/ El NacionalOchoa viv\u00eda en un edificio de cuatro pisos de la urbanizaci\u00f3n Hugo Ch\u00e1vez Fr\u00edas, en Playa Grande, que colaps\u00f3. Qued\u00f3 atrapada junto con su hija. &#8220;Salimos de milagro con vida porque el edificio colaps\u00f3 y quedamos abajo. Estamos vivas de milagro&#8221;, cuenta a El Nacional.<\/p>\n<p>Tanto ella como su hija permanecieron sepultadas bajo los escombros hasta ser rescatadas. Ochoa sufri\u00f3 golpes en una pierna, mientras que su hija result\u00f3 lesionada en la cadera y el pecho, aunque se encuentran fuera de peligro.<\/p>\n<p>Explica que sus dos nietos se salvaron porque no estaban en el apartamento cuando comenzaron los movimientos. Uno de ellos, que la acompa\u00f1aba en el hospital, hac\u00eda deporte, y la madre lleg\u00f3 de su trabajo solo minutos antes del derrumbe.<\/p>\n<p>&#8220;Ca\u00edmos las dos hasta el fondo. Quedamos tapiadas&#8221;, recuerda.<\/p>\n<p>La mujer asegura que su vivienda qued\u00f3 destruida junto con todas sus pertenencias. \u201cUno sobrevive, pero despu\u00e9s viene lo peor porque Nos quedamos sin nada pr\u00e1cticamente, sin casa, sin nada. Y ahora hay que empezar de nuevo\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Ochoa tambi\u00e9n reconoce el apoyo que recibi\u00f3 por parte de ciudadanos y de las brigadas internacionales que han llevado alimentos, ropa y otros insumos a los damnificados.<\/p>\n<p>\u201cNunca hab\u00eda vivido algo as\u00ed\u201dAunque recuerda haber vivido el terremoto de 1967 cuando era ni\u00f1a, considera que lo ocurrido la semana pasada no tiene comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEn esa ocasi\u00f3n se cayeron edificios, pero no como ahora\u201d, sostiene.<\/p>\n<p>Yuraima Torres, por su parte, desde el mi\u00e9rcoles no ten\u00eda noticias de su hija, Fabiola Fabiana Torres, ni de sus nietos Jordan Enrique Torres y Carlos Eduardo Torres, quienes permanecen desaparecidos tras el colapso del edificio donde viv\u00edan, en el sector Los Cocos.<\/p>\n<p>Estaba en el Perif\u00e9rico de Catia porque un tercer nieto fue rescatado.<\/p>\n<p>\u201cNo s\u00e9 d\u00f3nde est\u00e1n, ni mi hija ni mis otros nietos. Me siento desesperada de no saber nada de ellos, la situaci\u00f3n que est\u00e1n viviendo, si est\u00e1n con vida o no\u201d, expresa.<\/p>\n<p>Yuraima Torres tiene a su hija y dos nietos bajo los escombros en La Guaira | Foto: Tairy Gamboa \/ El NacionalTorres asegura que ha viajado en varias oportunidades hasta la zona del desastre para buscarlos, pero no ha obtenido respuestas. afirma que la ayuda m\u00e1s constante la han recibido de brigadas mexicanas de rescate, a quienes atribuyen la recuperaci\u00f3n de personas con vida y de fallecidos entre los escombros.<\/p>\n<p>\u201cGracias a Dios nos han estado ayudando a buscar\u201d, dice.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n cuestiona la respuesta de las autoridades y sostiene que los habitantes de las zonas m\u00e1s vulnerables no han recibido el mismo apoyo. que otros sectores.<\/p>\n<p>Incluso, asegura que escuch\u00f3 que se solicitaban 1.000 d\u00f3lares para operar una maquinaria pesada destinada a remover escombros, informaci\u00f3n que conoci\u00f3 a trav\u00e9s de un grupo de vecinos que permanece atento a las labores de b\u00fasqueda. Pese a ello, destaca la solidaridad mostrada por los propios venezolanos.<\/p>\n<p>\u201cEl pueblo es el que ha ayudado al pueblo\u201d, se\u00f1ala.<\/p>\n<p>Durante la tragedia de Vargas de 1999 tambi\u00e9n vio desaparecer su viviendapero considera que la magnitud del desastre actual supera esa experiencia. \u201cEsto es terrible, esto es peor\u201d, enfatizar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00edas despu\u00e9s de los devastadores terremotos del 24 de junio en Venezuela, en varios hospitales de Caracas contin\u00faan recibiendo a sobrevivientes. 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