{"id":84369,"date":"2026-07-01T14:26:35","date_gmt":"2026-07-01T17:26:35","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/01\/el-futbol-una-via-de-escape-para-los-ninos-de-catia-la-mar\/"},"modified":"2026-07-01T14:26:35","modified_gmt":"2026-07-01T17:26:35","slug":"el-futbol-una-via-de-escape-para-los-ninos-de-catia-la-mar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/07\/01\/el-futbol-una-via-de-escape-para-los-ninos-de-catia-la-mar\/","title":{"rendered":"El f\u00fatbol, \u200b\u200buna v\u00eda de escape para los ni\u00f1os de Catia la Mar"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;\u00bfQu\u00e9 queremos jugar con nosotros?&#8221;, pregunta Juan Cordero para animar a un grupo de ni\u00f1os que quedaron sin casa tras los terremotos en Venezuela. &#8220;\u00a1F\u00fatbol!&#8221;, responden a coro las voces infantiles al tiempo que arrancan en carrera entre carpas y ambulancias.<\/p>\n<p>Alba\u00f1il y entrenador de f\u00fatbol en el semillero para la categor\u00eda de ocho a 12 a\u00f1os, Cordero busca ahora alegrar a los ni\u00f1os que llevan d\u00edas a la intemperie en el estacionamiento de una farmacia en Catia la Mar, una localidad devastada por el doble sismo.<\/p>\n<p>&#8220;Sin empujadera (empujones). Esto es como si estuvi\u00e9ramos jugando f\u00fatbol, \u200b\u200bmarcamos uno a uno&#8221;, instruye el deportista de 45 a\u00f1os a los peque\u00f1os que corren en c\u00edrculos en el improvisado campamento.<\/p>\n<p>Aleda\u00f1a al aeropuerto internacional que qued\u00f3 parcialmente destruida, Catia la Mar es una de las zonas del costero estado La Guaira m\u00e1s afectada por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio que han causado m\u00e1s de 1.700 muertos.<\/p>\n<p>Cordero qued\u00f3 en la calle como otras millas que perdieron sus viviendas en los terremotos que arrasaron manzanas completas.<\/p>\n<p>Lo primero que pide son art\u00edculos deportivos para los ni\u00f1os. &#8220;Todos (son) hijos m\u00edos&#8221;, dice tierno y bromista.<\/p>\n<p>&#8220;Hay muchas (cosas) que uno quisiera decir o pedir, como la vida. Pero bueno, que me ayuden con materiales deportivos (&#8230;) con lo que se trabaja en el f\u00fatbol&#8221;, dice. &#8220;Esto lo estamos haciendo por ellos para que se despejen la mente&#8221;, explica.<\/p>\n<p>Perdi\u00f3 a su hermana y a varios de sus vecinos. &#8220;Yo no estoy pidiendo ni real (dinero), ni nada&#8221;, se\u00f1ala. Espera que les donen balones para jugar f\u00fatbol, \u200b\u200bchalecos, conos y zapatillas para los ni\u00f1os del semillero.<\/p>\n<p>Los estragos de la tragediaM\u00e1s de 58.000 edificios resultaron da\u00f1ados o destruidos por los terremotos, seg\u00fan una evaluaci\u00f3n preliminar de datos satelitales realizada por investigadores estadounidenses.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n en el estado La Guaira es catastr\u00f3fica. Cientos duermen en las calles. Otros escarban d\u00eda y noche entre monta\u00f1as de escombros en busca de sus muertos para enterrarlos. La esperanza de encontrar sobrevivientes pr\u00e1cticamente se desvanece.<\/p>\n<p>&#8220;Vuelta, vuelta, vuelta, vuelta&#8221;, grita a todo pulm\u00f3n Cordero para animar a los ni\u00f1os a correr en c\u00edrculos. &#8220;Agarren al doctor&#8221;, dice a los peque\u00f1os que se lanzan entre risas a abrazar a uno de los m\u00e9dicos voluntarios.<\/p>\n<p>La esposa de Cordero, que sufri\u00f3 heridas, descansa en una carpa improvisada mientras \u00e9l juega con los ni\u00f1os. Sus tres hijos lo acompa\u00f1an. &#8220;Vamos paso a paso, ahora a vivir un d\u00eda a la vez&#8221;, se consuela.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;\u00bfQu\u00e9 queremos jugar con nosotros?&#8221;, pregunta Juan Cordero para animar a un grupo de ni\u00f1os que quedaron sin casa tras los terremotos en Venezuela. &#8220;\u00a1F\u00fatbol!&#8221;, responden a coro las voces infantiles al tiempo que arrancan en carrera entre carpas y ambulancias. 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