{"id":82634,"date":"2026-06-27T14:15:47","date_gmt":"2026-06-27T17:15:47","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/06\/27\/barranquillita-el-centurion-de-la-noche-que-trabaja-cuando-todos-duermen-historias-desde-el-mercado-de-abastos-mas-popular-de-la-ciudad\/"},"modified":"2026-06-27T14:15:47","modified_gmt":"2026-06-27T17:15:47","slug":"barranquillita-el-centurion-de-la-noche-que-trabaja-cuando-todos-duermen-historias-desde-el-mercado-de-abastos-mas-popular-de-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/06\/27\/barranquillita-el-centurion-de-la-noche-que-trabaja-cuando-todos-duermen-historias-desde-el-mercado-de-abastos-mas-popular-de-la-ciudad\/","title":{"rendered":"&#8216;Barranquillita&#8217;, el centuri\u00f3n de la noche que trabaja cuando todos duermen: historias desde el mercado de abastos m\u00e1s popular de la ciudad"},"content":{"rendered":"<p>Noticia<\/p>\n<p>EL TIEMPO se traslad\u00f3 hasta el centro de Barranquilla en la madrugada, en busca de los protagonistas que escapan del sol y los horarios de oficina.<\/p>\n<p>Bultos: el sin\u00f3nimo m\u00e1s solemne del ambiente que se vive en horas de la madrugada en el sector del mercado p\u00fablico y las diferentes plazas que componen el centro de Barranquilla.  Foto: Guillermo Gonz\u00e1lez\/Kronos<\/p>\n<p>27.06.2026 08:05 Actualizado: 27.06.2026 08:05 <\/p>\n<p>       A continuaci\u00f3n, unos tipos a los que nunca les han contado c\u00f3mo se ve el alba, porque ellos han visto caer a la Noche oscura una y mil veces m\u00e1s que cualquier barranquillero promedio. Disc\u00edpulos del trabajo, sin\u00f3nimos noct\u00e1mbulos y si el Joe Arroyo viviera, sus mejores compa\u00f1eros: estoy describiendo a los comerciantes de barranquillitael mercado de abastos en el centro de la ciudad de r\u00edo y mar.<\/p>\n<p>  LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p>Barranquillita es el nombre con el que se conoce este mercado popular que se desparrama entre calles h\u00famedas y muchos puestos sin raz\u00f3n social, pero que obviamente tienen nombre. &#8216;Donde Lucho&#8217;, &#8216;Donde el Mono&#8217;, &#8216;Care palo&#8217; y &#8216;Miguelito&#8217; son algunas de las referencias que etiquetan a negocios de verduras, frutas y otro amplio espectro de v\u00edveres que abren desde las 1 y 2 de la madrugada.<\/p>\n<p>De la calle 30 para abajo est\u00e1 la parte del Centro que no trabaja con horario de oficina y donde el d\u00eda comienza cuando todav\u00eda no hay sol, ni tr\u00e1ficoni autobuses, ni almacenes de cadena. Es imposible que a la hora a la que abran estos negocios la gente llegue a &#8216;vitrinear&#8217;: todos van a comprar o trabajar.<\/p>\n<p>El que m\u00e1s tarde llega, lo hace a las 3 de la madrugada.  Foto:Guillermo Gonz\u00e1lez\/Kronos<\/p>\n<p>Aunque en el caso de la casa editorial EL TIEMPO se hizo una excepci\u00f3n, porque se fue a buscar las historias que explican las din\u00e1micas comerciales y cotidianas de quienes venden el mejor tomate para sus negocios, el pescado m\u00e1s fresco para sus casas y, sobre todo, el producto m\u00e1s barato para su bolsillo.<\/p>\n<p>H\u00e9ctor, m\u00e1s fresco que una lechugaUn hombre de 38 a\u00f1os lo encontramos en el parqueadero El \u00fanico, antigua &#8216;Plaza del Tomate&#8217;. H\u00e9ctor se abre paso sin necesidad de levantar la voz y caminar como alguien que ya recorri\u00f3 este lugar desde abajo.<\/p>\n<p>H\u00e9ctor, de 38 a\u00f1os, ha trabajado 22 de ellos en el mercado de Barranquilla.  Foto:Guillermo Gonz\u00e1lez\/Kronos<\/p>\n<p>Es que ahora tiene un negocio y posa para que un par de personas le digan patr\u00f3n, pero no siempre estuvo detr\u00e1s de un puesto. Antes de vender, &#8216;cotere\u00f3&#8217; bastante.<\/p>\n<p>Hoy llega a las 2 de la ma\u00f1anaorganiza cajas de tomate, revisa pedidos, responde a proveedores y hace cuentas en el negocio. Desde ah\u00ed despacha cebolla, habichuela, piment\u00f3n, aj\u00ed, pepino; mercanc\u00eda que llega de Oca\u00f1a, Bucaramanga y Medell\u00edntra\u00eddo en camiones que llegaron mucho antes que Hector despertara. Pero su historia no empieza aqu\u00ed.<\/p>\n<p>H\u00e9ctor lleg\u00f3 a Barranquilla hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas sin nada que lo sostuviera. Originario de Palmor, en la Sierra Nevada de Santa Marta, estuvo inmerso durante a\u00f1os por la violencia que lo oblig\u00f3 a salir corriendo del monte donde pertenece.<\/p>\n<p>\u201cYo soy del monte\u2026 pero me toc\u00f3 mudarme aqu\u00ed por cuestiones de seguridadporque all\u00e1 me toc\u00f3 huirle a la guerrilla. Y despu\u00e9s a los paramilitares\u201d, recuerda. \u201cMi familia qued\u00f3 por ah\u00ed enterrada tambi\u00e9n. La guerrilla la desaparecida\u201d.<\/p>\n<p>El trabajo del cotero es el m\u00e1s admirable a simple vista, dado su basto esfuerzo f\u00edsico.  Foto:Guillermo Gonz\u00e1lez\/Kronos<\/p>\n<p>La ciudad lo recibi\u00f3 sin redes, sin conocidos, sin trabajo. Lo primero que encontr\u00e9 fue necesidad. \u201cEso fue una lucha grande\u2026 las necesidades que uno pasa cuando reci\u00e9n llegas a una ciudad que no conoces a nadie. Humillaci\u00f3n, hambre. As\u00ed me toc\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Este hombre, con el peso de la sobrevivencia, conoci\u00f3 a la selectiva Barranquilla del bulto. Acostumbrado al esfuerzo f\u00edsico, su primer punto de anclaje fue una arrocer\u00eda en la calle 44, Inversiones Lache, donde empez\u00f3 como cotero.<\/p>\n<p>Desde ah\u00ed recorri\u00f3 el circuito bravo del mercado: cargar, descargar, empujar, mover. \u201cYo aqu\u00ed cotereando, trabajando\u2026 con todo el mundo trabaj\u00e9 por aqu\u00ed, tirando carretillas de todo. tirar bulto?\u201d, pregunta y no espera respuesta: \u201cEso fue lo que tir\u00e9 yo: bastante bulto\u201d.<\/p>\n<p>Durante 22 a\u00f1osla edad de su hija mayor, ha movido decenas de bultos diarios que podr\u00edan pesar hasta 50 kilos. \u201cSiento dolores y todo eso\u2026 pero le pido a Dios por mi columna\u201d, dice. Hoy vive en Soledad, en Villa del Rey y se va en su moto hasta el negocio.<\/p>\n<p>Carretilleros, encargados de hacer fletes dentro del mismo mercado. Unos domiciliarios, b\u00e1sicamente.  Foto:Guillermo Gonz\u00e1lez\/Kronos<\/p>\n<p>Y aunque montar su propio chuzo no fue un salto limpio, H\u00e9ctor agradece a Dios y esas noches por haber comenzado en octubre del a\u00f1o pasado: &#8220;Muchos yo s\u00e9 que dec\u00edan: ese sale ahorita de ah\u00ed sin nada&#8230; ese sale derrotado. Y hasta la vista, mientras casi todos duermen, yo me he parado\u201d.<\/p>\n<p>Vienen de lejos, pero llegan temprano.Uno pensar\u00eda que todos los que llegan a esa hora tienen su medio de transporte propio o, en el mejor de los casos, viven cerca. Pero Do\u00f1a Eneida y Jos\u00e9 ni tienen transporte propio ni viven cerca.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Eneida tiene m\u00e1s de 40 a\u00f1os vendiendo la yuca que le traen sus proveedores.  Foto:Guillermo Gonz\u00e1lez\/Kronos<\/p>\n<p>&#8216;Do\u00f1a Ene&#8217; es una mayorista de yuca que se ubica en el coraz\u00f3n de la plaza del pl\u00e1tano. Parece un juego de palabras con un acertijo detr\u00e1s, pero no hay truco en la historia de quien vende este. fruto noble que crece enterrado en los pueblos de nuestro caribe colombiano.<\/p>\n<p>Bromea diciendo que se levanta \u201ctarde\u201d (a las 2:00 am) ya veces ha cogido la &#8216;mala costumbre&#8217; de trasnochar y seguir de largo desde el d\u00eda anterior, porque, pese a sus 40 a\u00f1os de experienciano se acostumbra a dormir per\u00edodos cortos.<\/p>\n<p>Es originaria de Barranquilla y vive a varios kil\u00f3metros de su puesto de trabajo, en la Ciudadela 20 de Julio, al sur de la ciudad. Trabaja con su esposo y le gusta este negocio, aunque no niega que extra\u00f1a esas viejas \u00e9pocas donde \u201cllegaba de noche y se iba de noche\u201d.<\/p>\n<p>Este testimonio fue impactante: \u00bfqu\u00e9 quer\u00eda decir? Al momento de desarrollar, Eneida recuerda que, en un pasado reciente, ella y muchos otros comerciantes de su alrededor no ten\u00edan que quedarse hasta el mediod\u00eda para vender el producto. Lograban salir de la mercanc\u00eda cerca de las 5:40 am y, antes de que amaneciera, ya iban camino a casa.<\/p>\n<p>Las plazas del pl\u00e1tano y el guineo son las m\u00e1s concurridas por compradores.  Foto:Guillermo Gonz\u00e1lez\/Kronos<\/p>\n<p>&#8216;Do\u00f1a Ene&#8217; afirma que un aumento sostenido de la inseguridad y el desconocimiento de las nuevas generaciones han opacado a este a\u00f1ejo sector del comercio, que sol\u00eda ser el factor \u201cahorro\u201dpara muchas familias y negocios en Barranquilla.<\/p>\n<p>Por otro lado, est\u00e1 la historia de Jos\u00e9, verdulero. Nos recibi\u00f3 con su flamante camisa rojiblanca, y este barranquillero nos cont\u00f3 c\u00f3mo lo que ocurre en Barranquillita entre las tres y las cinco de la madrugada es estructural y no marginal, como muchos podr\u00edan llegar a pensar.<\/p>\n<p>Jose tiene todas sus verduras ordenadas y apetecibles. Agradece poder venderlas y no recogerlas.  Foto:Guillermo Gonz\u00e1lez\/Kronos<\/p>\n<p>En las centrales de abasto del pa\u00eds, el movimiento de alimentos puede superar f\u00e1cilmente las cientos o incluso millas de toneladas en un solo d\u00eda. Aunque Barranquillita no tiene un sistema de medici\u00f3n formal como otros complejos log\u00edsticos, opera dentro de ese mismo circuito.<\/p>\n<p>Los camiones llegan a la medianoche desde distintos puntos del pa\u00eds, cargados de productos que comenzar\u00e1n a circular antes del mediod\u00eda. En ese proceso se definen precios, se negocian vol\u00famenes, se distribuyen cargas. Todo eso debe ocurrir antes de que el resto de la ciudad entre en escena.<\/p>\n<p>Lo que el ciudadano paga por un tomate en la tarde empieza a decidirse en la madrugada, cuando Jose, con las estrellas alumbrando, le paga lo correspondiente al mayorista que tiene listo el producto. Jos\u00e9 vive en Caribe Verde y, al igual que Do\u00f1a Ene, no tiene medio de transporte propio para movilizarse.<\/p>\n<p>Negocios como este abastecen a vendedores m\u00e1s peque\u00f1os y gente que compra para sus hogares.  Foto:Guillermo Gonz\u00e1lez\/Kronos<\/p>\n<p>Tiene unos 20 a\u00f1os en el circuito en un negocio familiar, que inici\u00f3 su t\u00eda (a\u00fan en el negocio) y su pap\u00e1 (ya en casa), pero que ahora lideran sus manos. Se despiertan a la 1:00 am para alistarse, desayunar y pedir el taxi que los llevan a su puesto. \u201cA veces no nos quiere coger a nadie, porque desconf\u00edan por la hora y el lugar, pero siempre llegamos a tiempo\u201d.<\/p>\n<p>La luz del d\u00eda oscurece su labor.A medida que se acerca la ma\u00f1ana, Barranquillita cambia otra vez. Heno menos coteros y camionesque ya han descargado su mercanc\u00eda y se disponen con rumbo a descansar.<\/p>\n<p>Uno de los sectores m\u00e1s conocidos es la plaza del pescado, que abre a las 3:00 am  Foto:Guillermo Gonz\u00e1lez\/Kronos<\/p>\n<p>Las tiendas, cocinas y puestos m\u00e1s peque\u00f1os empiezan a exhibir lo conseguido hace pocas horas, viendo como el sol de las 6:00 am alcanza las primeras cajas. El resto de Barranquilla empieza su rutina y encuentra a esos comerciantes sin saber que H\u00e9ctor ya lleva horas trabajando, Do\u00f1a Ene ya vendi\u00f3 parte de su carga y Jos\u00e9 ya pag\u00f3 lo que ten\u00eda que pagar.<\/p>\n<p>Llegar a este lugar de noche es Iluminar lo que, ir\u00f3nicamente, el sol oculto. detr\u00e1s de cada kilo de comida. Como explic\u00f3 Jos\u00e9, lo que ocurre en este mercado no es menor ni marginal, sino parte de una cadena que sostiene el abastecimiento diario de Barranquilla y su \u00e1rea metropolitana.<\/p>\n<p>Pese a que muchas veces se opera en condiciones precarias, mantiene en movimiento la econom\u00eda cotidiana. Reconocerlo implica entender que este tipo de comercio no sobrevive por necesidad, sino por una red de confianza, esfuerzo y conocimiento acumulado durante a\u00f1os.<\/p>\n<p>  LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p>En ese sentido, m\u00e1s que un espacio de compra, Barranquillita es un patrimonio vivo que sigue funcionando gracias a quienes lo trabajan cada madrugada. Valorarlo, protegerlo y elegirlo tambi\u00e9n es una forma de sosteniendo a quienes despiertan sin necesidad de un gallo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n te podr\u00eda interesar:<\/p>\n<p>\u00bfLa Tierra est\u00e1 vibrando con m\u00e1s fuerza?  Foto:EL TIEMPO<\/p>\n<p>Camilo \u00c1lvarez Pe\u00f1aloza, periodista EL TIEMPO Barranquilla@camiloa.ap_20  Sigue toda la informaci\u00f3n de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestro bolet\u00edn semanal. <\/p>\n<p>BOLETINES EL TIEMPO<\/p>\n<p>Reg\u00edstrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo seg\u00fan tus intereses. 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