{"id":79708,"date":"2026-06-21T12:27:03","date_gmt":"2026-06-21T15:27:03","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/06\/21\/el-timbre-roto-de-peter-thiel-lo-que-revelo-una-semana-afuera-de-su-mansion-portena\/"},"modified":"2026-06-21T12:27:03","modified_gmt":"2026-06-21T15:27:03","slug":"el-timbre-roto-de-peter-thiel-lo-que-revelo-una-semana-afuera-de-su-mansion-portena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/06\/21\/el-timbre-roto-de-peter-thiel-lo-que-revelo-una-semana-afuera-de-su-mansion-portena\/","title":{"rendered":"El timbre roto de Peter Thiel: lo que revel\u00f3 una semana afuera de su mansi\u00f3n porte\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>   El timbre de Peter Thiel no funciona. Esta no es una forma llamativa de comenzar una historia, una met\u00e1fora antitecnocapitalista ni nada por el estilo. De hecho, ese no es su \u00fanico problema: en la casa contigua a su mansi\u00f3n en Buenos Aires, 10 o 15 j\u00f3venes trabajan como si uno de los hombres m\u00e1s poderosos del mundo no estuviera durmiendo a su lado. El timbre de Peter Thiel no funciona. Y el ruido debe estarle costando el sue\u00f1o.<\/p>\n<p>    Recapitulemos. Usted es Peter Thiel, con una fortuna estimada en 30 mil millones de d\u00f3lares. Usted co-cre\u00f3 PayPal con Elon Musk, la primera gran billetera digital de Occidente. Usted financi\u00f3 la creaci\u00f3n de proyectos como Facebook y Pr\u00f3spera, una ciudad corporativa en Honduras, desde el principio, e incluso ayud\u00f3 a instalar en la pol\u00edtica estadounidense a JD Vance, a quien finalmente introdujo como vicepresidente de Trump. Usted es el principal operador pol\u00edtico y pensador de un Silicon Valley militarizado. Sus enemigos declarados son figuras de la talla del Papa Le\u00f3n XIV. Por encima de todo, eres due\u00f1o de Palantir, la gran empresa de datos tecnol\u00f3gicos que Estados Unidos utiliza para secuestrar presidentes, bombardear Medio Oriente y arrestar a inmigrantes mediante la fuerza bruta: software utilizado por tantas ramas de ese gobierno que, si Max Weber todav\u00eda estuviera vivo, tendr\u00eda que reconsiderar su afirmaci\u00f3n de que lo que define a un Estado es el monopolio de la violencia. Eres Peter Thiel, los asuntos de vida o muerte est\u00e1n, literalmente, a tu alcance. El mundo entero est\u00e1 a tu disposici\u00f3n, salvo un detalle: te instalaste en Argentina, donde, a veces, el timbre no funciona. \u00bfSer\u00e1 por eso que ya est\u00e1s pensando en irte?<\/p>\n<p>        No lo creer\u00edas<\/p>\n<p>    A las 9.10 horas del mi\u00e9rcoles 3 de junio, Juan Grabois entr\u00f3 en la casa de Thiel. S\u00f3lo unos minutos antes, Noticias La revista hab\u00eda iniciado su primer operativo de vigilancia en los exteriores de la mansi\u00f3n que el alem\u00e1n hab\u00eda comprado en el Barrio Parque de Buenos Aires. <\/p>\n<p>    La foto del abogado, activista y pol\u00edtico cat\u00f3lico de izquierda en la puerta del magnate tecnol\u00f3gico gener\u00f3 un revuelo en Argentina que a\u00fan no se ha calmado. El visitante a\u00fan no ha hecho ninguna declaraci\u00f3n p\u00fablica, aunque en los d\u00edas posteriores a la reuni\u00f3n, alguien cercano a \u00e9l contact\u00f3 a esta publicaci\u00f3n para decir, extraoficialmente, que Thiel lo hab\u00eda invitado espec\u00edficamente a debatir en profundidad la enc\u00edclica de su n\u00e9mesis. <\/p>\n<p>    En las \u00faltimas horas, ha surgido una versi\u00f3n m\u00e1s inquietante, sugiriendo que Grabois todav\u00eda no quiere discutir el asunto porque qued\u00f3 profundamente inquieto despu\u00e9s de escuchar a Thiel hablar, al otro lado de la mesa, sobre una de sus grandes obsesiones: su certeza de que una guerra mundial estallar\u00e1 m\u00e1s temprano que tarde, un apocalipsis que Thiel tiende a culpar al &#8220;Anticristo&#8221;, como supuestamente escuch\u00f3 un grupo de economistas convocados a la misma casa, seg\u00fan The New York Times. &#8220;S\u00f3lo hay un 50 por ciento de posibilidades de que la humanidad viva hasta el final de este siglo&#8221;, es aparentemente una de sus frases favoritas.<\/p>\n<p>    Ese mi\u00e9rcoles, Sergio Piemonte, fot\u00f3grafo de esta publicaci\u00f3n, tuvo la presencia de \u00e1nimo para tener su c\u00e1mara lista cuando apareci\u00f3 Grabois, la habilidad para reconocer instant\u00e1neamente qui\u00e9n entraba a la mansi\u00f3n y la suerte de estar en el lugar correcto en el momento correcto. Las vigilancias, por lo general, son lo contrario: turnos largos y aburridos en los que no suele suceder gran cosa. Especialmente en Barrio Norte.<\/p>\n<p>    &#8220;Crec\u00ed en un barrio que en realidad no es un barrio&#8221;, dijo una vez el arquitecto Rodolfo Livingston sobre Barrio Parque en un documental. Con el invierno de Buenos Aires acerc\u00e1ndose, estas 10 cuadras en el norte de la ciudad ven poco m\u00e1s que paseadores de perros que parecen sacados de un cat\u00e1logo, alg\u00fan que otro repartidor yendo y viniendo, y trabajadores de la construcci\u00f3n en varias obras. Si el arquitecto revolucionario, que pas\u00f3 varios a\u00f1os viviendo en la Cuba de Fidel Castro, todav\u00eda estuviera vivo, seguramente tendr\u00eda m\u00e1s que decir sobre el estado actual de sus calles&#8230; y sobre Thiel y su timbre. Casi cada esquina tiene ahora una garita de seguridad privada, al lado de puestos de polic\u00eda de la Ciudad de Buenos Aires, hasta el punto que una misma cuadra puede tener m\u00e1s de una. <\/p>\n<p>        dias tranquilos<\/p>\n<p>    A diferencia de la primera vigilancia fuera de la casa de Thiel, el resto de los d\u00edas no pasa nada. El lunes y martes despu\u00e9s de la \u201cpuerta Grabois\u201d, la calle Dardo Rocha es un cementerio. La llovizna incluso parece haber detenido las obras, los perros se quedan en casa y ni siquiera los repartidores se arriesgan. La mansi\u00f3n por la que el magnate tecnol\u00f3gico pag\u00f3 12 millones de d\u00f3lares es igual de tranquila. De vez en cuando, por costumbre, alguien de esta publicaci\u00f3n toca el timbre de Thiel. Nadie responde nunca. Nunca pasa nada.<\/p>\n<p>    Eso cambia el viernes 12 de junio. Al principio, la rutina comienza de la misma manera: dirigirse a Dardo Rocha, encontrar un lugar para estacionar y tratar de mantener un perfil bajo (poco despu\u00e9s de las fotos de Grabois, varios agentes le piden cort\u00e9smente a Piemonte que siga adelante). Pero ese d\u00eda hay algo diferente, una verdadera noticia: desde la calle se puede ver que detr\u00e1s del port\u00f3n negro, una de las grandes puertas de madera est\u00e1 abierta. \u00bfEst\u00e1 el due\u00f1o de Palantir a pocos metros?<\/p>\n<p>    A medida que un ruido se acerca a la entrada, es dif\u00edcil no pensar en lo dist\u00f3pica que es toda la situaci\u00f3n: uno de los hombres m\u00e1s poderosos del planeta se mud\u00f3 a Buenos Aires, y eso por s\u00ed solo ya es bastante extra\u00f1o (un enigma que incluso personas en el coraz\u00f3n del gobierno admiten no haber resuelto del todo) pero lo que es a\u00fan m\u00e1s sorprendente es que no se instal\u00f3 en una comunidad cerrada. Thiel vive en una calle a la que se puede llegar con nada m\u00e1s que el Subte o el autob\u00fas 130.<\/p>\n<p>    El hombre que abre la puerta, naturalmente, no es el due\u00f1o. Un hombre de dos metros de altura, su cabeza calva brillando bajo el sol de oto\u00f1o, gafas oscuras, un auricular de radio, un traje tenso contra los m\u00fasculos, su mano derecha apoyada ligeramente en una pistola en su cintura: eso es lo que uno esperar\u00eda encontrar en el momento en que se abre la puerta para el hombre que pilotea los drones del Pent\u00e1gono con un joystick. <\/p>\n<p>    Felipe, sin embargo, est\u00e1 lejos de ese estereotipo. El portero de Thiel mide apenas 1,6 metros de altura, es de piel morena y cabello negro azabache. Sorprendente amabilidad y una voz aflautada; est\u00e1 feliz de charlar y ofrece dos datos clave: primero, que la raz\u00f3n por la que nadie abri\u00f3 la puerta en visitas anteriores es que, contra todo pron\u00f3stico, el timbre realmente no funciona, y segundo, el due\u00f1o no est\u00e1 en casa. Eso alimenta un rumor que circula con fuerza en Barrio Parque: que Thiel solo vino al pa\u00eds por unos meses y ese tiempo ya se acaba.<\/p>\n<p>        Poca actividad<\/p>\n<p>    Noticias&#8217; Los d\u00edas fuera de la mansi\u00f3n respaldan esa teor\u00eda. No s\u00f3lo no hubo actividad m\u00e1s all\u00e1 de la visita de Grabois, sino que el estado de la casa cuenta su propia historia. <\/p>\n<p>    De toda la cuadra, Thiel&#8217;s es literalmente la \u00fanica propiedad con su entrada enterrada entre hojas ca\u00eddas. Una camioneta negra estacionada enfrente durante d\u00edas tambi\u00e9n ten\u00eda el techo cubierto de hojas de oto\u00f1o. La tarde de la conversaci\u00f3n con Felipe llegaron dos fumigadores de plagas, sin saber que el timbre de Thiel no funcionaba. Tuvieron que esperar mucho tiempo antes de que alguien los dejara entrar. Es dif\u00edcil imaginar a los trabajadores pidi\u00e9ndole al magnate de la tecnolog\u00eda que se tapara la nariz un rato mientras limpiaban la casa.<\/p>\n<p>    Si Thiel se va de Argentina, como sugieren los informes, esta historia inevitablemente tendr\u00e1 que volver al principio. \u00bfQu\u00e9 vino a hacer aqu\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9 se mud\u00f3 aqu\u00ed en abril con su marido y sus dos hijos? \u00bfPor qu\u00e9 se va? \u00bfEs todo parte de un plan? <\/p>\n<p>    En una edici\u00f3n reciente que puso al magnate de la tecnolog\u00eda en portada, esta publicaci\u00f3n argument\u00f3 que s\u00ed lo era: que un actor global de este calibre no se mueve hasta el fin del mundo, como dir\u00eda el Papa Francisco, solo para ver caer las hojas. Mucho menos a una casa donde no funciona el timbre.<\/p>\n<p>        Publicado originalmente por la revista Noticias. Traducido por el Buenos Aires Times.<\/p>\n<p>                noticias relacionadas     <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El timbre de Peter Thiel no funciona. Esta no es una forma llamativa de comenzar una historia, una met\u00e1fora antitecnocapitalista ni nada por el estilo. 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