{"id":7670,"date":"2025-11-08T01:22:04","date_gmt":"2025-11-08T04:22:04","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/11\/08\/el-asilo-negado\/"},"modified":"2025-11-08T01:22:04","modified_gmt":"2025-11-08T04:22:04","slug":"el-asilo-negado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/11\/08\/el-asilo-negado\/","title":{"rendered":"El asilo negado"},"content":{"rendered":"\n<p>ASALTO A LA EMBAJADA DE VENEZUELA EN REP\u00daBLICA DOMINICANA, 1985, DIARIO EL CARIBE\u201cTodos los ciudadanos haitianos dirigidos por un teniente retirado del ej\u00e9rcito de Hait\u00ed y quien desde ese momento y hasta la fecha en que se retiraron se convirti\u00f3 en el \u00fanico portavoz del grupo. Su demanda era simple. Quer\u00edan salvoconducto para ser trasladados a Caracas en condici\u00f3n de asilados pol\u00edticos\u201d<\/p>\n<p>Por OSCAR HERN\u00c1NDEZ BERNALETTE<\/p>\n<p>I. Es el a\u00f1o 1985 en la capital de Rep\u00fablica Dominicana. Tengo como responsabilidad en la Embajada la Secci\u00f3n Pol\u00edtica. El embajador era Abel Clavijo Ostos, diplom\u00e1tico de larga trayectoria y con quien hab\u00eda servido en Egipto a\u00f1os antes. Era martes, si mal no recuerdo. Un d\u00eda m\u00e1s en la rutina de una delegaci\u00f3n. D\u00edas calurosos, el ventilador en el techo de mi despacho no era suficiente para mitigar el sof\u00e1 del mediod\u00eda.  Me hab\u00eda correspondido como todas las ma\u00f1anas revisar el t\u00e9lex y enviar algunos cifrados (textos confidenciales) a la Canciller\u00eda. La embajada estaba ubicada una vieja casona en una avenida de bastante circulaci\u00f3n en la capital, Santo Domingo. Desde mi oficina, rodeada de carpetas y papeles, el aroma de un caf\u00e9 y el ruido repetido del teleimpresor que soltaba una larga cinta con algunas instrucciones desde Caracas, escucho gritos, oigo repetidamente libertad y veo pasar a las secretar\u00edas corriendo buscando refugio.<\/p>\n<p>II. Salgo corriendo a la recepci\u00f3n principal de la misi\u00f3n diplom\u00e1tica y observa por la ventana decenas de personas saltando las paredes de la embajada mientras un polic\u00eda de seguridad con su fusil reglamentario estaba seriamente dispuesto a dispararle a los intrusos. Lo obliga baj\u00e1ndole el arma a no hacerlo y que deje que terminen de saltar la sede. Me observa con sorpresa, pero quiero tomar la casa, me dec\u00eda. Mantenga la carabina abajo fue mi \u00faltima instrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. En esos momentos el embajador se encontraba fuera de la capital. Se trataba de una treintena de ciudadanos haitianos que ingresaron violentamente para pedir asilo. Se le informa de inmediato a todo el personal lo que ocurrir\u00eda y se le pidi\u00f3 a los solicitantes que tuvieran calma y respetaran la sede diplom\u00e1tica. Su primera demanda era que quer\u00edan hablar con el embajador.<\/p>\n<p>V\u00eda telef\u00f3nica, nos instruye al Consejero de la Embajada, para aquel entonces Vasco Atuve ya mi persona que les pidi\u00e9ramos que se retiraran de la entrada y esper\u00e1ramos a que regresara a final de la tarde. Los exaltados aceptaron educadamente, nos acompa\u00f1aron a la parte posterior de la Misi\u00f3n. El embajador se incorpora, nos re\u00fane al personal diplom\u00e1tico incluyendo al agregado militar, el coronel Andr\u00e9s Level y se comunica de inmediato con la Casa Amarilla, sede de nuestra Canciller\u00eda en donde ya un personal de la Direcci\u00f3n de Pol\u00edtica Internacional que dirig\u00eda el embajador Efra\u00edn Silva monitoreaba y evaluaba la situaci\u00f3n en la sede diplom\u00e1tica. El canciller para aquel entonces y quien ejerc\u00eda la Canciller\u00eda por segunda vez era Sim\u00f3n Alberto Consalvi.<\/p>\n<p>Las instrucciones desde Caracas eran las de que el embajador no se apersonara para hablar con los demandantes y que recayera el contacto en mi persona como responsable del \u00e1rea pol\u00edtica y en ese momento el tercero en la l\u00ednea de precedencia de nuestra embajada. Inici\u00e9, as\u00ed, un proceso de negociaci\u00f3n con los solicitantes. Todos los ciudadanos haitianos dirigidos por un teniente retirado del ej\u00e9rcito de Hait\u00ed y quien desde ese momento y hasta la fecha en que se retiraron se convirti\u00f3 en el \u00fanico portavoz del grupo. Su demanda era simple. Quer\u00edan salvoconducto para ser trasladados a Caracas en condici\u00f3n de asilados pol\u00edticos. Su justificaci\u00f3n era que a pesar de ser hu\u00e9spedes como extranjeros del Gobierno de RD se consideraban perseguidos por las autoridades de ese pa\u00eds. Para nadie era un secreto el maltrato a los haitianos, la mayor\u00eda desempleados o vendedores ambulantes. El presidente dominicano era Joaqu\u00edn Balaguer.<\/p>\n<p>III. Su presencia dur\u00f3 25 d\u00edas mientras esperaban que se les otorgara asilo. Me correspondi\u00f3 ser el \u00fanico funcionario de la embajada que los trataba. Nos afectaba el trauma humano. Qu\u00e9 dura la vida del exilio. Confinados a un patio trasero sin mayores facilidades y sometidos todos a presiones que inclu\u00edan actos de desesperaci\u00f3n y amenazas de su parte. Una ma\u00f1ana los encontraron que se hab\u00edan raspado el pelo y andaban desnudos en protesta. Mi contacto con ellos ten\u00eda altibajos, entre simpat\u00edas por su demanda hasta sinsabores por su actitud violenta y amenazante a mi persona toda vez que las autoridades de Caracas no otorgaban el asilo, ni las de RD el salvoconducto respectivo. Recordaba a los haitianos en Caracas, gente buena y, adem\u00e1s, m\u00e1s de uno son\u00f3 la campana de helados EFE frente a mi casa.<\/p>\n<p>IV. Despu\u00e9s de mucha negociaci\u00f3n, evaluaci\u00f3n con nuestra canciller\u00eda y la de Santo Domingo, el Gobierno de Venezuela por primera vez desde que se firmo la declaraci\u00f3n de Caracas en 1954 sobre asilo diplom\u00e1tico se negaba otorgar el derecho correspondiente. Me correspondi\u00f3 la dura tarea de comunicarlos y pedirles se retiraran pac\u00edficamente de nuestra Misi\u00f3n. Su negativa a hacerlo nos oblig\u00f3 a que una madrugada desprevenidos los desaloj\u00e1ramos con la fuerza p\u00fablica, desarmada, toda vez entrar\u00edan en nuestra sede y por supuesto respetando sus derechos y con la presencia de la prensa. Recuerdo su grito de lucha en franc\u00e9s, &#8220;Libertad o muerte&#8221;. La decisi\u00f3n del gobierno venezolano era correcta. No cumpl\u00edan los demandantes los requisitos para considerar viable su solicitud. No eran perseguidos pol\u00edticos en RD. El hecho fue dram\u00e1tico para quienes estuvimos involucrados.<br \/>\nMeses despu\u00e9s me encontr\u00e9 al militar l\u00edder del grupo. Tem\u00ed por su reacci\u00f3n a mi persona. Por el contrario, fue muy amable y me agradeci\u00f3 la paciencia y el buen trato. Me confes\u00f3 que hab\u00edan usado el expediente del asilo para tratar de salir del pa\u00eds que ya los hab\u00eda acogido pero que lamentablemente los discriminaban y les hac\u00eda su estad\u00eda en esa naci\u00f3n humillante. Los entend\u00eda perfectamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ASALTO A LA EMBAJADA DE VENEZUELA EN REP\u00daBLICA DOMINICANA, 1985, DIARIO EL CARIBE\u201cTodos los ciudadanos haitianos dirigidos por un teniente retirado del ej\u00e9rcito de Hait\u00ed y quien desde ese momento y hasta la fecha en que se retiraron se convirti\u00f3 en el \u00fanico portavoz del grupo. Su demanda era simple. 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