{"id":76597,"date":"2026-06-14T09:15:49","date_gmt":"2026-06-14T12:15:49","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/06\/14\/el-dia-de-la-marmota\/"},"modified":"2026-06-14T09:15:49","modified_gmt":"2026-06-14T12:15:49","slug":"el-dia-de-la-marmota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/06\/14\/el-dia-de-la-marmota\/","title":{"rendered":"El dia de la marmota"},"content":{"rendered":"<p>Los cient\u00edficos sociales recurren frecuentemente a dos marcos interpretativos para entender fen\u00f3menos pol\u00edticos como, por ejemplo, los resultados electorales. La primera apuesta por una explicaci\u00f3n estructural. Las divisiones y fracturas sociales, congeladas en el tiempo, ayudan a comprender la mayor\u00eda de los eventos pol\u00edticos. Profundos desencuentros hist\u00f3ricos, ya sean de clase, de territorio, de presencia estatal, entre otros, explican que, por ejemplo, el pa\u00eds se divide previsiblemente en dos cuando vamos a las urnas en un balotaje. El segundo, por su parte, pone \u00e9nfasis en la capacidad de agencia que tienen los actores pol\u00edticos que son capaces de escapar del fatalismo impuesto por la historia y las estructuras. Es decir, decisiones estrat\u00e9gicas y narrativas persuasivas de los l\u00edderes partidarios permiten relativizar el peso de variables \u201ctan determinantes\u201d como clase y origen geogr\u00e1fico en la decisi\u00f3n que finalmente marcar\u00e1n los electores en una segunda vuelta.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos sociales recurren frecuentemente a dos marcos interpretativos para entender fen\u00f3menos pol\u00edticos como, por ejemplo, los resultados electorales. La primera apuesta por una explicaci\u00f3n estructural. Las divisiones y fracturas sociales, congeladas en el tiempo, ayudan a comprender la mayor\u00eda de los eventos pol\u00edticos. Profundos desencuentros hist\u00f3ricos, ya sean de clase, de territorio, de presencia estatal, entre otros, explican que, por ejemplo, el pa\u00eds se divide previsiblemente en dos cuando vamos a las urnas en un balotaje. El segundo, por su parte, pone \u00e9nfasis en la capacidad de agencia que tienen los actores pol\u00edticos que son capaces de escapar del fatalismo impuesto por la historia y las estructuras. Es decir, decisiones estrat\u00e9gicas y narrativas persuasivas de los l\u00edderes partidarios permiten relativizar el peso de variables \u201ctan determinantes\u201d como clase y origen geogr\u00e1fico en la decisi\u00f3n que finalmente marcar\u00e1n los electores en una segunda vuelta.<\/p>\n<p>En las recientes elecciones peruanas, la mayor\u00eda de los analistas optaron por la primera interpretaci\u00f3n, tanto en primera como en segunda vuelta. En los cuatro \u00faltimos comicios, se registran patrones recurrentes, m\u00e1s all\u00e1 de la extensi\u00f3n de las diferencias. Lima y la costa norte, un circuito urbano integrado y comunicado, con mayor presencia estatal, terminan optando por endosar su apoyo a las opciones de derecha, especialmente al fujimorismo. Por otro lado, el mundo andino, especialmente en el sur, de altas tasas de ruralidad y espejismo estatal, el electorado se inclina recurrentemente por opciones de izquierda, cada vez m\u00e1s radicales que la anterior. Para mostrar, unos botones del domingo pasado. En el solvente distrito lime\u00f1o de San Isidro, el 84% de votos v\u00e1lidos fueron hacia la candidata de Fuerza Popular (y solo el 16% para S\u00e1nchez), mientras que, en el departamento altipl\u00e1nico de Puno, el 86% opt\u00f3 por el candidato de Juntos por el Per\u00fa (dejando a un 14% en la opci\u00f3n por Fujimori). Dime de d\u00f3nde eres y te dir\u00e9 c\u00f3mo votas.<\/p>\n<p>Las tendencias se repiten una y otra vez, cada cinco a\u00f1os, con una misma candidata naranja y, en las dos \u00faltimas campa\u00f1as, con un mismo sombrero como rival. Si a ello le sumamos la definici\u00f3n milim\u00e9trica del ganador, parecer\u00eda que los peruanos estuvi\u00e9semos atrapados en un mismo d\u00eda electoral que se repite, una y otra vez, con el mismo mapa electoral, con los mismos triunfadores y vencidos, con el mismo desenlace. Es como ese fat\u00eddico &#8216;loop&#8217; del que no sale el personaje que interpreta Bill Murray, en la pel\u00edcula \u201cEl d\u00eda de la marmota\u201d. Hasta que, finalmente, un d\u00eda se rompe el maleficio. Algo que los polit\u00f3logos estructuralistas no pronosticaron.<\/p>\n<p>Los que optamos por el enfoque de la agencia pol\u00edtica, preferimos hacer notar los cambios a las continuidades. Es que mucho ha cambiado en nuestro pa\u00eds en los cinco a\u00f1os. Una dram\u00e1tica crisis de inseguridad p\u00fablica y una agudizaci\u00f3n en la inestabilidad del Ejecutivo que hac\u00edan prever una mayor demanda de orden y mano dura. Consecuentemente con ello, la sociedad peruana vir\u00f3 levemente a la derecha, seg\u00fan diversas encuestas nacionales (entre las que destaco las del IEP), que movieron la media ideol\u00f3gica hacia la derecha del espectro pol\u00edtico. Como insisti\u00f3 en mi an\u00e1lisis durante esta campa\u00f1a, el colch\u00f3n electoral de la derecha creci\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os. Hay otros dos factores que se suman a la capacidad que tienen los actores de marcar las coyunturas a su beneficio. Por un lado, la din\u00e1mica de p\u00e9ndulo que orienta al electorado para votar en oposici\u00f3n a la vez anterior. Cada cinco a\u00f1os, los votantes hacen un balance de su decisi\u00f3n anterior y permiten que los candidatos presidenciales practiquen narrativas en provecho de los que proponen el cambio. Por otro, los l\u00edderes pol\u00edticos peruanos, hist\u00f3ricamente, tienen esa habilidad de convencer de que merecen una segunda oportunidad. Todos vuelven. Volvi\u00f3 Prado Ugarteche y volvi\u00f3 Fernando Bela\u00fande. Volvi\u00f3 Alan Garc\u00eda despu\u00e9s de un desastroso primer gobierno. Y el fujimorismo est\u00e1 a punto de concretar lo que pocos cre\u00edan. Volver a gobernar el pa\u00eds despu\u00e9s de 26 a\u00f1os. Estos factores, sin duda, jugaron para la candidata de Fuerza Popular en contra de lo que preve\u00edan quienes se aferraban a lecturas estructurales.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hubo decisiones de los actores pol\u00edticos que jugaron a favor de S\u00e1nchez. Sin duda, la principal, la coalici\u00f3n que forj\u00f3 de cara a la segunda vuelta. \u00bfC\u00f3mo se explica que el candidato radical de izquierda pasase, en Lima, del 3% al 36% de los votos v\u00e1lidos, en menos de dos meses, superando incluso lo que hab\u00eda obtenido Pedro Castillo en la capital? Muchos analizaron la alianza pol\u00edtica de la segunda vuelta de Juntos por el Per\u00fa en t\u00e9rminos de inconsistencia program\u00e1tica, pero no en su consistencia sociol\u00f3gica. S\u00e1nchez demostr\u00f3 la capacidad de convocar a representantes de la mesocracia lime\u00f1a, a los Francke y los Dancourt, a los Belmont y los Forsyth, a los Rodr\u00edguez Cuadros y a los Guerra Garc\u00eda, a la GCU de la China Tudela, para que los lime\u00f1os culposos cambiaran el sombrero de Panam\u00e1 de un d\u00eda playero por el sombrero chotano. Asimismo, la activaci\u00f3n del antifujimorismo de derecha favoreci\u00f3 a S\u00e1nchez. Esta vez no fueron los No A Keiko o los Keiko No Va los que m\u00e1s golpearon al fujimorismo, sino un compa\u00f1ero de barrio ideol\u00f3gico: Rafael L\u00f3pez Aliaga. Si bien el exalcalde de Lima termin\u00f3 pleg\u00e1ndose a favor de Fujimori, se hab\u00eda movilizado hasta unos d\u00edas antes a un sector de sus seguidores en contra de la naranja. Se puede decir que todos los izquierdistas votaron por S\u00e1nchez, pero no que todos los de derecha lo hicieron por Fujimori. Como ven, hubo mucho margen de maniobra para cambiar el destino (estructural) del pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los cient\u00edficos sociales recurren frecuentemente a dos marcos interpretativos para entender fen\u00f3menos pol\u00edticos como, por ejemplo, los resultados electorales. La primera apuesta por una explicaci\u00f3n estructural. Las divisiones y fracturas sociales, congeladas en el tiempo, ayudan a comprender la mayor\u00eda de los eventos pol\u00edticos. 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