{"id":75685,"date":"2026-06-12T08:16:55","date_gmt":"2026-06-12T11:16:55","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/06\/12\/ricardo-chaneton-venezuela-me-supo-bien\/"},"modified":"2026-06-12T08:16:55","modified_gmt":"2026-06-12T11:16:55","slug":"ricardo-chaneton-venezuela-me-supo-bien","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/06\/12\/ricardo-chaneton-venezuela-me-supo-bien\/","title":{"rendered":"Ricardo Chaneton: &#8220;Venezuela me supo bien&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>Alguien le hizo se\u00f1as detr\u00e1s de la c\u00e1mara. El men\u00fa de la cena mas importante de su vida en Venezuelano ten\u00eda versi\u00f3n definitiva para ese momento y faltaban dos d\u00edas para el servicio.<\/p>\n<p>Ricardo Chanet\u00f3n lo vio, se acerc\u00f3 y sigui\u00f3 hablando. Habl\u00f3 de jazz. De una nota falsa que un m\u00fasico toc\u00f3, se detuvo, mir\u00f3 y decidi\u00f3 seguirla. Y esa nota, que deb\u00eda ser un error, termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en una de las piezas m\u00e1s importantes de la historia del jazz moderno.<\/p>\n<p>&#8220;No importa c\u00f3mo te caes&#8221;, dijo, &#8220;sino c\u00f3mo te levantas&#8221;. Hizo una pausa. &#8220;Pr\u00f3ximo. La vida sigue. Nunca veamos para atr\u00e1s&#8221;. En ese momento, sin pretenderlo, descripci\u00f3n de su propia historia.<\/p>\n<p>En 2022, la Gu\u00eda Michelin le otorg\u00f3 su primera estrella, primera venezolana de la historiaTreinta horas de vuelo y una cachapaEl 1\u00ba de junio de 2026, Chaneton ten\u00eda 30 horas de vuelo acumuladas en el cuerpo, jet lag, cansancio y la ansiedad espec\u00edfica de quien sabe que en 48 horas cocinar\u00e1 para un sal\u00f3n que lo espera desde hace a\u00f1os.<\/p>\n<p>Estaba sentado, pero algo en \u00e9l no descansaba. Respond\u00eda preguntas y al mismo tiempo procesaba listas mentales: proveedores que confirmar, t\u00e9cnicas que adaptar, un ingrediente que lleg\u00f3 distinto a lo esperado.<\/p>\n<p>Las palabras a veces se le escapaban en ingl\u00e9s, como si el cerebro, todav\u00eda en modo avi\u00f3n sobre Hong Kong, tardara en ajustar el idioma.<\/p>\n<p>Cuando se le pregunt\u00f3 qu\u00e9 fue lo primero que hizo al pisar Venezuela, despu\u00e9s de cuatro a\u00f1os de ausenciarespondi\u00f3 sin dudar: &#8220;Ten\u00edamos un hambre enorme. Nos comimos una cachapa y una arepa. Despu\u00e9s, mondongo. Imag\u00ednate, que nos cay\u00f3 buen\u00edsimo&#8221;. Pausa. Sonrio.<\/p>\n<p>&#8220;Venezuela nos supo bien a todos&#8221;. El &#8220;todo&#8221; incluye a sus dos sous chefs, tra\u00eddos directamente desde Hong Kong. Porque no vino solo. Vino con el equipo que lo conoce en el servicio, que sabe sin que les diga cu\u00e1ndo cambiar el disco de vinilo que ambienta una cena en Mono, su restaurante Michelin; que lleva cuatro a\u00f1os y medio, y cinco, respectivamente, a su lado.<\/p>\n<p>Los trajeron para que vieran, con sus propios ojos, de donde viene lo que hacen en Venezuela.<\/p>\n<p>Par de d\u00edas antes de la entrevista, los llevaron a El Bosque, emblem\u00e1tica zona caraque\u00f1a con foco en comida china. Sus colaboradores probaron el arroz chino venezolano y lo miraron desconcertados, en el mejor sentido posible.<\/p>\n<p>&#8220;Hong Kong en Caracas&#8221;, dijeron. La mayor\u00eda de los chefs chinos que llegaron a Venezuela d\u00e9cadas atr\u00e1s ven\u00edan de Cant\u00f3n o de Hong Kong, no del norte de China. Los sabores \u2014dulce y salado mezclados, sin picante agresivo\u2014 parecen m\u00e1s de lo que cualquiera esperar\u00eda.<\/p>\n<p>Los dos j\u00f3venes cocineros asi\u00e1ticos que pasan, como m\u00ednimo, 14 horas diarias en una cocina de estrella Michelin llevaban meses usando Duolingo para aprender espa\u00f1ol. Aman la cultura latina.<\/p>\n<p>As\u00ed que, en El Bosque, todo encaj\u00f3.<\/p>\n<p>La cena lleva el nombre de Sabores del Alma, pero \u00e9l prefiere describirla como un men\u00fa coral: los productores son parte de la autor\u00eda | Foto Tairy GamboaHombre antes que chefPara entender el significado de su regreso, se debe conocer la distancia recorrida.<\/p>\n<p>Ricardo Chaneton creci\u00f3 en San Antonio de Los Altos, en el estado Miranda. Su primer contacto con una cocina profesional fue en una pizzer\u00eda.. No ten\u00eda una vocaci\u00f3n clara, pero necesitaba trabajo y ah\u00ed encontr\u00e9 un lenguaje que result\u00f3 ser el suyo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s vino un asadorun espacio de sushi, y finalmente El Gourmetel restaurante del Hotel Tamanaco en Caracas, uno de los referentes de la alta cocina venezolana de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>Ah\u00ed se form\u00f3 junto al chef Rub\u00e9n Bellor\u00edn ya Tom\u00e1s Fern\u00e1ndezquien hoy es su colaborador m\u00e1s cercano en el pa\u00eds y codirigir\u00e1 la cena.<\/p>\n<p>Pero antes de Le Gourmet, hubo puertas que no se abrieron. Chaneton fue rechazado en varios restaurantes de Caracas. No por falta de voluntad, sino porque la voluntad sola no alcanza cuando eres desconocido. Eso tambi\u00e9n forma parte del camino.<\/p>\n<p>De Venezuela sali\u00f3 hacia Francia. Lleg\u00f3 a Mirazur, el restaurante de Mauro Colagreco en la Costa Azulque en 2019 ser\u00eda reconocido como el mejor del mundo. Chaneton pas\u00f3 siete a\u00f1os ah\u00ed, escal\u00f3 hasta ser jefe de cocina, y vivi\u00f3 desde adentro lo que significa sostener y construir un proyecto de excelencia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s fue jefe de cocina en Petrus, en Hong Kongun restaurante de dos estrellas Michelin que eventualmente lleg\u00f3 a tres.<\/p>\n<p>Las sillas de Petrus, cont\u00f3 Chaneton con una sonrisa particular, son exactamente las mismas que est\u00e1n en Le Gourmet. Las mismas. Lo primero que vio al entrar al restaurante donde trabajar\u00eda en Hong Kong fue el eco f\u00edsico del lugar donde su carrera comenz\u00f3 en Venezuela.<\/p>\n<p>En diciembre de 2019 abri\u00f3 Mono. Las calles de Hong Kong ten\u00edan protestas. El gas lacrim\u00f3geno entraba por las ventanas. Chanet\u00f3n abri\u00f3 de todas formas.<\/p>\n<p>En 2022, la Gu\u00eda Michelin le otorg\u00f3 su primera estrella. Primera venezolana de la historia. La ha renovado desde entonces, incluida la de 2026.<\/p>\n<p>Dos d\u00edas antes de la cena, que se llevar\u00eda a cabo el 3 y 4 de junio, El men\u00fa segu\u00eda cambiando. Chaneton lo dijo sin disculpas porque, al final, no las necesitaba.<\/p>\n<p>&#8220;Estoy descubriendo Venezuela otra vezestoy camin\u00e1ndola, entendi\u00e9ndola, probando cosas, conociendo gente. Y eso me da ganas de seguir metiendo cosas&#8221;.<\/p>\n<p>Su proceso creativo no nace de un concepto fijo sino de una acumulaci\u00f3n de experiencias en tiempo real. Visit\u00f3 productores, fue a mercados, habl\u00f3 con cocineros venezolanos que se sumaron voluntariamente al proyecto.<\/p>\n<p>La cena llev\u00f3 el nombre de Sabores del Alma.pero \u00e9l prefiri\u00f3 describirla como un men\u00fa coral: los productores son parte de la autoridad.<\/p>\n<p>Cacao de Chuao seleccionado por Mar\u00eda Fernanda Di Giacobbe. Erizos margarite\u00f1os. Carne del sur del lago. Camarones de Maracaibo. Langostinos. Pescado de Daniel Verde. Hierbas y arom\u00e1ticas de Montes Verdes. Frutos amaz\u00f3nicos. Ingredientes del mercado de chacao. Hasta el Proyecto Ubre apareci\u00f3 en el men\u00fa.<\/p>\n<p>&#8220;Da emoci\u00f3n porque la idea es que el men\u00fa no sea Ricardo Chaneton&#8221;explic\u00f3. &#8220;Al final ser\u00e1 de los productores y cocineros que nos van a ayudar a hacer la cena&#8221;.<\/p>\n<p>Chaneton fue rechazado en varios restaurantes de Caracas. No por falta de voluntad, sino porque la voluntad sola no alcanza cuando eres desconocido | Foto Karem Gonz\u00e1lezHabl\u00f3 sobre un ingrediente que lo marc\u00f3: el r\u00e1bano. Record\u00f3 cuando al visitar un centro de producci\u00f3n lo \u00e9l mismo sac\u00f3 de la tierra, con ra\u00edces y todo, y se lo meti\u00f3 en la boca.<\/p>\n<p>&#8220;Quiero que los comensales tengan esa experiencia&#8221;, acot\u00f3. &#8220;Que sientan a qu\u00e9 sabe un vegetal que no toc\u00f3 la nevera, que no se lav\u00f3 tres horas en agua. Que sale de la tierra, se enjuaga un poquito y se puede comer. El vegetal est\u00e1 vivo, no est\u00e1 fresco. Y eso tambi\u00e9n es t\u00e9cnica&#8221;.<\/p>\n<p>El men\u00fa ped\u00eda tres o cuatro platos. Ricardo Chaneton y Tom\u00e1s Fern\u00e1ndez decidieron ocho. &#8220;Vengo de una escuela de rebeldes&#8221;, dijo.<\/p>\n<p>La brigada de cocina ser\u00eda de 25 personas. El chef Bellor\u00edn, quien lo form\u00f3 en Le Gourmet, estar\u00eda ah\u00ed. La cena ser\u00eda llevada a cabo en Tobiko.restaurante del Hotel Tamanaco que a\u00fan no ha abierto al p\u00fablico. Chaneton y su equipo lo inaugurar\u00edan.<\/p>\n<p>&#8220;Un men\u00fa es una carta de presentaci\u00f3n, un curr\u00edculum&#8221;dijo. &#8220;Tienes que tener un poquito de todo lo que ha pasado en tu vida, hasta tus aficiones&#8221;.<\/p>\n<p>Sin saber el despliegue de la carta, s\u00ed apunt\u00f3 que incluir\u00eda el brillo de la tradici\u00f3n y el lujo a trav\u00e9s de huevos de pato, pisca andina y caviar Kaluga; vinagreta de a\u00e7a\u00ed amaz\u00f3nico, pur\u00e9 de merey y vegetales de Montes Verdes y un mero negro con una salsa que representa la ciudad donde construy\u00f3 lo que es hoy.<\/p>\n<p>El postre, por su parte, llevar\u00eda chocolate de Barlovento, elegido en degustaci\u00f3n a ciegas entre seis opciones de 75%. Con hierba mate, man\u00ed y pimienta larga de Indonesia.<\/p>\n<p>&#8220;Mi abuelo por parte paterno era de Argentina y muri\u00f3. Ese postre lo recuerda&#8221;. La pimienta larga llega al final, cuando ya terminaste, cuando ya tragaste, cuando ya cre\u00edas que todo hab\u00eda pasado. Y ah\u00ed aparece de nuevo.<\/p>\n<p>Aprender a soltarChaneton tiene cinco o seis a\u00f1os manteniendo la estrella Michelin y describi\u00f3 los primeros dos como los m\u00e1s agotadores.<\/p>\n<p>&#8220;Est\u00e1s en la cocina, en el servicio, viendo todas las caras de todos los clientes para ver qui\u00e9n es el inspector&#8221;. Despu\u00e9s de un a\u00f1o y medio, esa angustia cede. No desaparece. Se convierte en otra cosa.<\/p>\n<p>&#8220;Tenemos que verlo como un juego. El hecho de que una persona cruza la puerta y se gaste lo que se gaste en un restaurante, ya es un VIP para nosotros. Cuando entiendes eso, la presi\u00f3n baja y puedes concentrarte en ganar y ser mejor&#8221;.<\/p>\n<p>Quiere una segunda estrella. Sabe que depende de muchas m\u00e1s variables y que es exponencialmente m\u00e1s dif\u00edcil.<\/p>\n<p>Pero la meta m\u00e1s urgente, la que repiti\u00f3 como una constante desde que se habla de Venezuela, es otra: Quiere que la gu\u00eda Michelin cambie la descripci\u00f3n de Mono de &#8220;latinoamericano&#8221; a &#8220;venezolano&#8221;.<\/p>\n<p>Y, m\u00e1s que eso, quiere abrir en Venezuela el primer restaurante venezolano con ese reconocimiento. &#8220;Eso ser\u00eda la segunda parte de lo que estoy tratando de hacer&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;M\u00e1s que ser el primero, quisiera ver que haya m\u00e1s estrellas entre mis pares. Todo es m\u00e1s bonito cuando hay m\u00e1s gente alrededor. Por a\u00f1adidura, te conviertes no en el primero, sino en el pionero. Eso transforma lo que haces en un legado&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Estar aqu\u00ed va mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que quiero que se lleve el comensal (que se llevar\u00e1 una experiencia tremenda). Todo esto radica en lo que yo quiero que se lleven mis cocineros&#8221;, dijo el chefEl apio, las l\u00e1grimas y el cierre de un c\u00edrculo.Se le pregunta qu\u00e9 ingrediente venezolano no faltar\u00eda en su cocina y deber\u00eda ser conocido en el mundo. Sin duda.<\/p>\n<p>&#8220;El apio. Porque les va a encantar. Un apio hervido, al horno, en una sopa, es una locura. Es un ingrediente tan complejo. No es dulce, no es salado. Sabe a todo. Sabe a Venezuela&#8221;.<\/p>\n<p>Y luego, la \u00faltima pregunta. Si pudiera hablar con el Ricardo Chaneton de hace veinte a\u00f1os, en aquella pizzer\u00eda de San Antonio de Los Altos, sin estrella, sin Mono, sin nombre, \u00bfqu\u00e9 le dir\u00eda?<\/p>\n<p>Se le cort\u00f3 la voz. Hizo silencio. Llor\u00f3.<\/p>\n<p>Cuando volvi\u00f3 a hablar, dijo:<\/p>\n<p>&#8220;Ricardo, quiero decirte&#8230; hazlo todo igual, porque sali\u00f3 muy bien&#8221;.<\/p>\n<p>La persona que hac\u00eda se\u00f1as desde detr\u00e1s de la c\u00e1mara segu\u00eda esperando. Chanenton se limpi\u00f3 los ojos, respir\u00f3 y sigui\u00f3.<\/p>\n<p>Igual que la nota falsa que alguien toc\u00f3 una vez, se detuvo a mirarla y decidi\u00f3 seguirla. Y se convirti\u00f3 en algo que nadie hab\u00eda escuchado antes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alguien le hizo se\u00f1as detr\u00e1s de la c\u00e1mara. El men\u00fa de la cena mas importante de su vida en Venezuelano ten\u00eda versi\u00f3n definitiva para ese momento y faltaban dos d\u00edas para el servicio. Ricardo Chanet\u00f3n lo vio, se acerc\u00f3 y sigui\u00f3 hablando. Habl\u00f3 de jazz. 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