{"id":748,"date":"2025-10-19T04:48:32","date_gmt":"2025-10-19T04:48:32","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/10\/19\/travesia-off-road-por-la-huella-fantasma-hacia-la-mina-abandonada\/"},"modified":"2025-10-19T04:48:32","modified_gmt":"2025-10-19T04:48:32","slug":"travesia-off-road-por-la-huella-fantasma-hacia-la-mina-abandonada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/10\/19\/travesia-off-road-por-la-huella-fantasma-hacia-la-mina-abandonada\/","title":{"rendered":"Traves\u00eda off road por la huella fantasma hacia la mina abandonada"},"content":{"rendered":"<p>                                              El viento madrugador golpeaba las ventanillas como queriendo advertirnos: aqu\u00ed nada se entrega f\u00e1cil. Frente a nosotros, la silueta gris del hotel abandonado de El Sosneado se ergu\u00eda como un guardi\u00e1n de secretos. Sus paredes desnudas, sus pasillos huecos y su esqueleto p\u00e9treo todav\u00eda parec\u00edan murmurar historias de viajeros que buscaban alivio en las aguas termales. Lo recorrimos en silencio, casi con respeto, como quien entra a una catedral derruida. Hab\u00edamos partido muy temprano desde Malarg\u00fce y llegado all\u00ed tras 50 km de asfalto y unos 70 de ripio en bastante buen estado de la RP 220.<\/p>\n<p>  El hotel Termas de El Sosneado, en el retrovisor  La caravana de Mainumby4x4 se puso en marcha al un\u00edsono cuando dejamos atr\u00e1s aquella mole fantasmag\u00f3rica. Nos internamos en la huella que serpentea hacia el valle del Atuel, camino a un destino que parec\u00eda m\u00e1s leyenda que geograf\u00eda: la mina Sominar. Un lugar de complicado acceso: en verano porque el agua baja con mucha fuerza a trav\u00e9s del cauce; y en invierno porque todo est\u00e1 cubierto por varios metros de profunda nieve. Lo hab\u00edamos intentado en otras oportunidades con resultado negativo. Sin embargo, esta vez el universo hab\u00eda conspirado a favor: ten\u00edamos una ventana clim\u00e1tica favorable, y vaya si la aprovechamos&#8230; era una de las deudas pendientes en la bit\u00e1cora, se trataba de la explotaci\u00f3n de azufre a cielo abierto del volc\u00e1n Overo, que naci\u00f3 por la dec\u00e1da del \u201840, comenz\u00f3 a funcionar en la del \u201950 y oper\u00f3 hasta 1978, cuando \u2013incre\u00edblemente\u2013 se cerr\u00f3 porque dej\u00f3 de ser rentable: importar el mineral resultaba m\u00e1s econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>  Pero pronto la monta\u00f1a nos record\u00f3 su jerarqu\u00eda. El viejo camino minero se desdibuj\u00f3 y cort\u00f3 en forma abrupta, oblig\u00e1ndonos a mirar hacia abajo, hacia el cauce del r\u00edo Atuel. All\u00ed el agua corr\u00eda con calma, como si hubiera esperado justamente ese instante. El GPS indicaba con claridad el track que d\u00edas antes hab\u00edamos trazado, pero la intangible se\u00f1al del sat\u00e9lite no transmite lo que se siente cuando la camioneta se hunde en arena suelta y piedra bocha.<\/p>\n<p>  Bajamos uno a uno, en caravana y mirando atentamente lo que hac\u00eda el de adelante, para pisar en la misma huella. El motor trabajaba con paciencia, las cubiertas masticaban el lecho y cada rebote en las rocas era una sacudida que devolv\u00eda la certeza de estar en territorio salvaje. El Atuel nos prestaba su fondo como \u00fanico puente, y en cada curva y tras cada indicaci\u00f3n por radio de Ver\u00f3nica Roma\u00f1a \u2013l\u00edder de la caravana\u2013, el misterio se hac\u00eda m\u00e1s espeso\u2026 hasta que el viejo camino minero reapareci\u00f3 tras unos 8 km \u2013o m\u00e1s\u2013 de an\u00f3nima ruta literalmente off road.<\/p>\n<p>    Por fin&#8230; la mina abandonada  \u00a0Nos detuvimos cuando en medio de la nada, como un eco del pasado, apareci\u00f3 un cartel oxidado: \u201cProhibido el ingreso con veh\u00edculos 4&#215;4\u201d. El mensaje era claro: hasta aqu\u00ed las m\u00e1quinas, de aqu\u00ed en m\u00e1s s\u00f3lo personas. Apagamos los motores y el silencio nos rode\u00f3 como un manto. Almorzamos all\u00ed, con el aire enrarecido, no tanto por la altura (2.250 msnm) como por la m\u00edstica de las ruinas acechando a pocos metros.\u00a0<\/p>\n<p>  Entramos a pie y en grupo, tal vez por cierto recelo o precauci\u00f3n que demandan los sitios abandonados. Y entonces la historia se abri\u00f3. Los muros de hormig\u00f3n, los restos del cablecarril que alguna vez baj\u00f3 azufre durante 11 km, los galpones vencidos por la herrumbre, las construcciones vandalizadas e inundadas\u2026 todo nos hablaba sin palabras. La imaginaci\u00f3n flasheaba: hombres trabajando en turnos eternos, el ruido met\u00e1lico de las poleas, las voces apagadas en el viento. \u00bfCu\u00e1ntas vidas habr\u00e1n quedado atadas a este rinc\u00f3n olvidado de la cordillera?<\/p>\n<p>  Caminamos despacio, casi conteniendo la respiraci\u00f3n. Cada recoveco era una postal detenida en el tiempo. All\u00ed, un taller corro\u00eddo; m\u00e1s all\u00e1, un comedor vac\u00edo donde todav\u00eda parec\u00eda flotar el humo de un guiso. Frente a \u00e9l, los inanimados dormitorios que alguna vez cobijaron grandes sue\u00f1os. Alrededor, la monta\u00f1a, indiferente, segu\u00eda firme sobre todo aquello, record\u00e1ndonos que nada dura m\u00e1s que su propia piedra. Como reminiscencia contempor\u00e1nea, el accidente del avi\u00f3n de los uruguayos, latente en la memoria y en el recuerdo de todos los presentes: 53 a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda ocurrido a muy pocos kil\u00f3metros de all\u00ed.<\/p>\n<p>  Con la ca\u00edda del sol lleg\u00f3 el momento de volver. El valle se ti\u00f1\u00f3 de cobre y sombra. Detr\u00e1s de nosotros, la mina se cerr\u00f3 como un libro que nunca se terminar\u00e1 de leer. En el retrovisor qued\u00f3 la figura del hotel de El Sosneado, recortada contra un cielo rojo fuego, como un espectro despidi\u00e9ndonos. La \u00faltima imagen fue la laguna El Sosneado, calma y espejada. Record\u00e9 aquel d\u00eda en que, junto a su orilla y en otra traves\u00eda, probamos tortas fritas reci\u00e9n elaboradas, y entend\u00ed que en la monta\u00f1a los recuerdos tambi\u00e9n se vuelven parte del paisaje. Regresamos hacia Malarg\u00fce con la sensaci\u00f3n de haber caminado dentro de un mito. El azufre ya no se extrae, las poleas no giran, pero la mina Sominar sigue viva: late en cada ruina, respira en cada silencio y nos obliga, como aventureros, a mirarnos en el espejo del misterio.<\/p>\n<p>  Organiza: Mainumby4x4, WhatsApp: (011) 6036-1111. Calendario completo de traves\u00edas 2025\/26 en la web: mainumby4x4.com | Facebook e Instagram: @mainumby4x4 \u00a0<br \/>\n  Pr\u00f3xima salida: El lado oculto de la Cordillera de los Andes, Mendoza, en noviembre 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El viento madrugador golpeaba las ventanillas como queriendo advertirnos: aqu\u00ed nada se entrega f\u00e1cil. Frente a nosotros, la silueta gris del hotel abandonado de El Sosneado se ergu\u00eda como un guardi\u00e1n de secretos. 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