{"id":69773,"date":"2026-05-30T08:11:01","date_gmt":"2026-05-30T11:11:01","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/05\/30\/la-voz-interior-de-argentina-una-entrevista-con-la-autora-selva-almada\/"},"modified":"2026-05-30T08:11:01","modified_gmt":"2026-05-30T11:11:01","slug":"la-voz-interior-de-argentina-una-entrevista-con-la-autora-selva-almada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/05\/30\/la-voz-interior-de-argentina-una-entrevista-con-la-autora-selva-almada\/","title":{"rendered":"La voz interior de Argentina \u2013 una entrevista con la autora Selva Almada"},"content":{"rendered":"<p>   Fantasmal guris (Los ni\u00f1os) se mueven por la casa que regresa a la maleza, cansados \u200b\u200bde hachazos y desapariciones. En su \u00faltima novela, Una casa solaSelva Almada re\u00fane caudillos (hombres fuertes), patrones (terratenientes), milicos (soldados) y mens\u00fas (trabajadores contratados) como si escucharan la vida futura de un territorio donde las vidas se desvanecen en el trabajo, la violencia y el silencio. La novela se convierte en un puesto de escucha del propio Litoral: sus matorrales y crestas, sus casas de adobe, sus amores, sus luchas y sus penas enterradas, todo filtrado a trav\u00e9s del g\u00f3tico rioplatense desde Gualeguay hasta Serodino.<\/p>\n<p>    La cuarta novela de la escritora entrerriana se mueve dentro de una forma de escritura que, m\u00e1s que significar, porta m\u00faltiples voces: una ola de poes\u00eda creciente y rompedora que ya flu\u00eda a trav\u00e9s de su &#8216;Trilog\u00eda del Litoral&#8217;, m\u00e1s conocida como la &#8216;Trilog\u00eda de los hombres&#8217; (tres libros: El viento que arrasa, Ladrilleros y No es un r\u00edo) \u2013 narrativas ramificadas que han obtenido elogios de la cr\u00edtica en todo el mundo y traducciones que van del ingl\u00e9s al chino. <\/p>\n<p>    &#8220;En cierto modo, el lirismo ya estaba presente en mi ficci\u00f3n anterior, porque amo mucho la poes\u00eda, aunque no escribo poes\u00eda. Mi primer libro, escrito justo despu\u00e9s de cumplir 20 a\u00f1os, fue, de hecho, el [2003] colecci\u00f3n de poes\u00eda mal de mu\u00f1ecas\u201d, dijo en una entrevista.<\/p>\n<p>    \u201cSoy de esos escritores que se reinventan a trav\u00e9s de la lectura y siempre he sido un \u00e1vido lector de poes\u00eda. <\/p>\n<p>    \u201cPara m\u00ed es inconcebible un narrador que no lea poes\u00eda, y viceversa, algo que me ense\u00f1\u00f3 una profesora, Claudia Rosa, cuando me mud\u00e9 a Paran\u00e1 para estudiar comunicaci\u00f3n, primero en periodismo y luego en magisterio en letras.<\/p>\n<p>    \u201cEntre mis poetas favoritos est\u00e1 Estela Figueroa, cuya obra sirve de ep\u00edgrafe para Una casa sola. Viene de su poema &#8216;Construcciones&#8217;\u201d, dice Almada. <\/p>\n<p>    \u201cIncluso le rob\u00e9 una interjecci\u00f3n o dos La piel de caballo del poeta Ricardo Zelaray\u00e1n para Mis fantasmas del pincel\u201d, admite el autor, que pasa de p\u00e1gina en p\u00e1gina a paso de enredadera, registrando la voz de una casa que es testigo de la mano podrida del hombre que lucha contra la naturaleza y contra s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>        Me contabas que empezaste a escribir la novela durante una residencia de escritores en Saint-Nazaire. [France]y luego d\u00e9jalo a un lado por un tiempo, que es algo que sueles hacer. \u00bfQu\u00e9 pasa en ese intervalo?<\/p>\n<p>    A veces pasa mucho tiempo entre la aparici\u00f3n de una escena inicial \u2013que es como empiezo\u2013 y la escritura propiamente dicha del libro; a veces a\u00f1os, como en este caso. Mientras tanto, no dejo de lado la historia. Estoy pensando en las cosas: pensando en los personajes o los escenarios, o agregando nuevas lecturas. As\u00ed que no lo escribo todo de una sola vez, sino que permanezco persistentemente en contacto con aquello que se convertir\u00e1 en una novela o un cuento \u2013todav\u00eda no lo s\u00e9\u2013 que emerge en el curso de la escritura.<\/p>\n<p>        \u00bfCambi\u00f3 mucho Una casa sola desde los primeros borradores?<\/p>\n<p>    Mi primera idea fue escribir sobre una casa donde hab\u00eda sucedido algo y que hab\u00eda sido abandonada. Pero parec\u00eda demasiado experimental. Mientras segu\u00eda escribiendo, esta familia de peones [rural labourers]  Apareci\u00f3 perdido en medio de la maleza, con una sombra patr\u00f3n [boss\/landowner]y nunca queda del todo claro qu\u00e9 les est\u00e1 sucediendo, junto con voces que provienen de otros lugares y tiempos, humanos y no humanos. <\/p>\n<p>    Supe de inmediato que la novela estar\u00eda fuertemente moldeada por una idea de lucha de clases, o de cuerpos humanos puestos al servicio de una sociedad. patr\u00f3n o un caudillo [strongman]  &#8211; aquellos gauchos y los trabajadores rurales que parecen existir en el limbo interminable de no importarle a nadie, como sus hijos, que terminan peleando en guerras ajenas sin mucho decir, porque son marginales, porque son pobres, simplemente arrebatados porque est\u00e1n all\u00ed.<\/p>\n<p>        Otro elemento nuevo para los lectores es el cambio en la voz narrativa, de la habitual tercera persona a la primera. \u00bfTiendes a pensar en la t\u00e9cnica antes de escribir?<\/p>\n<p>    No me interesa la t\u00e9cnica en absoluto. Quiero decir, trabajo mucho, reescribo mucho, especialmente la primera escena, o esas escenas iniciales, hasta que surge algo que me gusta, hasta que aparece un tono, una voz, la voz de la novela, pero no me detengo demasiado en la t\u00e9cnica. Reviso mucho; Me encanta repasar, no me pesa lo m\u00e1s m\u00ednimo, pero la t\u00e9cnica es algo bastante ajeno a m\u00ed.<\/p>\n<p>        \u00bfTe gustan los g\u00e9neros?<\/p>\n<p>    G\u00e9neros tambi\u00e9n. A m\u00ed tampoco me interesan. Poner primero las cuestiones t\u00e9cnicas de la escritura me parece como separar los \u00f3rganos de un cuerpo y preguntar: \u00bfpor qu\u00e9 funciona de la forma en que lo hace? Dudo que una buena historia funcione as\u00ed. Prefiero pensar en los textos como sistemas org\u00e1nicos, con lenguajes y perspectivas entrelazadas, con infinitas posibilidades de expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Pregunt\u00e9 por la t\u00e9cnica porque dentro de la literatura nacional es un tema que tiende a colocarse por encima de cualquier disputa est\u00e9tica, incluso por encima de la trama.<\/p>\n<p>    Eso es curioso. Hay muchos autores que trabajan desde la t\u00e9cnica, que hablan mucho de t\u00e9cnica, que ense\u00f1an t\u00e9cnica. Yo no \u2013 soy un poco orejona [someone who plays by ear\/intuitively]para usar una palabra regional de la novela. Voy de o\u00eddo. <\/p>\n<p>    Cuando impart\u00eda talleres o cuando daba una charla para escritores, la gente me ped\u00eda que hablara sobre el car\u00e1cter. Y no puedo hablar de eso \u2013la construcci\u00f3n narrativa del personaje\u2013 sin hablar de la trama, de la voz. Me resulta muy dif\u00edcil pensar en ellos por separado.  <\/p>\n<p>        Historia y <\/p>\n<p>    Prejuicio<\/p>\n<p>    Las ind\u00f3mitas aventuras de Selva Almada tienen algo nuevo que decir sobre el paisaje y el lenguaje, a trav\u00e9s de un modo de escritura que inquieta al lector, flotando en el umbral de lo que se espera de la llamada literatura &#8220;provincial&#8221;. Puede que sea entre camisas empapadas de sudor, reverendo ruteros (vagabundos\/viajeros de carretera) y vive desatado tras el meteoro que azot\u00f3 la escena literaria local en 2012, El viento que arrasa \u2013 ganador del Premio al Primer Libro en el Festival Internacional del Libro de Edimburgo \u2013 o en el sapuca\u00ed (un grito desgarrador t\u00edpico de la regi\u00f3n) y la reelaboraci\u00f3n homoer\u00f3tica de los Montescos y Capuletos en Ladrilleros (2013), obras tan influyentes que han inspirado adaptaciones que van desde la \u00f3pera hasta el teatro y el cine. <\/p>\n<p>    \u201cContar historias sobre hombres \u2013algo que ocurre por casualidad en todas mis novelas\u2013 me permiti\u00f3 revelar ciertos mecanismos de violencia, represi\u00f3n y dominaci\u00f3n en la sociedad, al mismo tiempo que indagaba en el honor y la traici\u00f3n entre los hombres, que opera de manera muy diferente entre las mujeres\u201d, enfatiza Almada.<\/p>\n<p>    \u201cCuando comenc\u00e9 a escribir todav\u00eda viv\u00eda en Paran\u00e1 y organizaba ciclos de lectura en torno a la revista autogestionada Caelum Azul [editor\u2019s note: a southern constellation]. H\u00e9ctor Tiz\u00f3n fue muy le\u00eddo. Una vez, en una entrevista, se describi\u00f3 a s\u00ed mismo como un &#8220;escritor de provincias&#8221;, en plural. Siempre me gust\u00f3 esa idea y cuando comenc\u00e9 a escribir, la adopt\u00e9 yo mismo. Creo que refleja algo de los de provincia: un deseo de reconocimiento, y tambi\u00e9n de diferenciarnos un poco de los de Buenos Aires\u201d, dice el autor de *Una chica de provincia* (2007), algunas de cuyas historias se volvieron a publicar posteriormente en la muy recomendable antolog\u00eda de punto de entrada. El desapego es una manera de querernos (2015), todav\u00eda marcada por su distintiva reinvenci\u00f3n del imaginario rural.<\/p>\n<p>        \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda la &#8220;literatura provincial&#8221;?<\/p>\n<p>    (Pausa) No estoy seguro de que exista. Tampoco puedo imaginar c\u00f3mo podr\u00eda reducirse a un estante en una librer\u00eda, especialmente ahora que s\u00e9 mucho m\u00e1s que hace unos a\u00f1os. Es una literatura extremadamente diversa: a veces muy urbana, a veces de g\u00e9nero, a veces no. Y no se produce simplemente porque se escribe fuera de Buenos Aires. <\/p>\n<p>    Por supuesto, al haber crecido en alg\u00fan lugar \u2013o incluso haber trabajado en un paisaje particular durante un largo per\u00edodo\u2013 tu perspectiva est\u00e1 moldeada por ese origen o experiencia, por esas voces, esos colores. Pero no necesariamente. Conozco muchos escritores de provincia cuya obra no tiene rastro que permita decir que proviene de Tucum\u00e1n o La Rioja. Y otros donde es m\u00e1s evidente, y me parecen demasiado folcl\u00f3ricos, demasiado regionalistas, y esos no me interesan.<\/p>\n<p>        Desde 2020 diriges junto a las escritoras Natalia Peroni y Raquel Tejerina Salvaje Federal, una iniciativa que fomenta el di\u00e1logo entre autores de diferentes regiones de Argentina a trav\u00e9s de una librer\u00eda e iniciativas culturales. \u00bfC\u00f3mo ha influido en su escritura su conocimiento m\u00e1s amplio de la literatura nacional?<\/p>\n<p>    El concepto de la librer\u00eda surgi\u00f3 de mi experiencia con las ferias del libro y las diferentes partes del pa\u00eds que he visitado. Siempre tra\u00eda libros y autores que me gustaban y me di cuenta de lo dif\u00edcil que era encontrarlos aqu\u00ed. Ese fue su perfil inicial \u2013al principio online durante la pandemia\u2013 y poco a poco se fue expandiendo hacia proyectos culturales m\u00e1s amplios, como el Festival Salvaje a partir de 2022. Pensando en mi experiencia lectora \u2013que insisto es inseparable de mi trabajo como narrador\u2013 me di cuenta de que conoc\u00eda quiz\u00e1s el 25 por ciento de lo que exist\u00eda a lo largo de esas rutas, y el resto lo conoc\u00ed a trav\u00e9s de la librer\u00eda. Estas realidades empiezas a conectar, estas experiencias compartidas, vuelven a la escritura.<\/p>\n<p>        Mencionamos a los gauchos errantes que abren tu nueva novela, que presentas desde Buenos Aires hasta Atenas. Esos discursos zombies de la tradici\u00f3n gauchesca, filtrados a trav\u00e9s de la historia del Litoral, parecen ofrecer una interpretaci\u00f3n hist\u00f3rico-po\u00e9tica del territorio, a la manera de Juan L. Ortiz o Juan Jos\u00e9 Saer. \u00bfSe bas\u00f3 en material hist\u00f3rico sobre Entre R\u00edos o en los poemas de Hilario Ascasubi o Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez?<\/p>\n<p>    Desde gauchesca tradici\u00f3n, principalmente para dar forma a las voces de los personajes. Rele\u00ed los cl\u00e1sicos y, al mismo tiempo, comenc\u00e9 a investigar c\u00f3mo fue asesinado Justo Jos\u00e9 de Urquiza, un detalle menor, tal vez, pero que me cautiv\u00f3. A partir de ah\u00ed constru\u00ed la escena: fue asesinado al anochecer, mientras beb\u00eda compa\u00f1ero y hablando con su administrador. Yo tambi\u00e9n leo&#8217;\u00a1Tambi\u00e9n en la Argentina hay esclavos blancos!&#8217;, la imprescindible investigaci\u00f3n de 1941 de Alfredo Varela, que trata sobre la yerba mate comercio y las circunstancias muy reales en las que los trabajadores rurales pueden desaparecer. Y record\u00e9 un caso de los a\u00f1os 2000, de mi propia regi\u00f3n, en el que una familia campesina entera desapareci\u00f3 \u2013sin explicaci\u00f3n alguna, sin que nunca se supiera nada de ellos.<\/p>\n<p>        Aqu\u00ed nos encontramos con &#8216;La Tata&#8217;, la madre de Lorena Lucero, esposa del mens\u00fa [indentured labourer] Dami\u00e1n y madre de cuatro hijos, que busca a su hija mientras enfrenta a los milicos [soldiers] con la barriga llena de las barbacoas del terrateniente.<\/p>\n<p>    La Tata est\u00e1 directamente inspirada en las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo. Y m\u00e1s recientemente, por grupos como las Madres de V\u00edctimas de Trata \u2013figuras como la madre de Marita Ver\u00f3n\u2013. Mujeres que, muchas veces sin recursos, empiezan a cavar, a exigir, a insistir \u2013y de vez en cuando logran mover la maquinaria, aunque sea ligeramente, en busca de los desaparecidos. Siempre me sorprende, cuando viajo por el pa\u00eds y veo las pantallas de las terminales de autobuses, cu\u00e1ntas personas han desaparecido incluso en democracia.<\/p>\n<p>        \u00bfQu\u00e9 regresa de la infancia de un pueblo peque\u00f1o en tu<br \/>\n  \u00bfficci\u00f3n?<\/p>\n<p>    Vivo en Buenos Aires desde hace 25 a\u00f1os y de alguna manera siempre vuelvo all\u00ed: a esos primeros 10 o 12 a\u00f1os, cuando mi abuela me ense\u00f1\u00f3 los nombres de las plantas, o cuando ten\u00eda una especie de relaci\u00f3n inmediata con los animales. S\u00ed, es extra\u00f1o, pero siempre vuelvo. <\/p>\n<p>    Tengo muy buena memoria de lo que he o\u00eddo. Entonces, cuando empiezo a dar forma al lenguaje de una novela, comienzan a aparecer palabras que tal vez nunca haya vuelto a escuchar desde la infancia, pero que todav\u00eda resuenan en mi mente. Indiana. O una palabra que escuch\u00e9 s\u00f3lo una vez, de alguien, que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n y qued\u00f3 guardada.<\/p>\n<p>    Mi abuelo paterno, un hombre muy humilde. paisano [countryman]  del campo, fue un excelente narrador. En los veranos, mis hermanos, mi primo y yo visit\u00e1bamos su casa (sin electricidad, sin televisi\u00f3n, sin nadie m\u00e1s) y \u00e9l nos contaba historias, pipa en la diestra (\u201cpipa en su mano derecha\u201d), de apariciones, esp\u00edritus, basiliscos [mythical serpent-like creatures]  e ind\u00edgenas y criollo [local creole]<br \/>\n    leyendas<\/p>\n<p>        cr\u00f3nicas de <\/p>\n<p>    tiempos violentos<\/p>\n<p>    Volviendo al pincel. Ese es el arco tenso de Una casa solala casa que Almada sigue desde mediados del siglo XIX hasta un nuevo milenio arrasado por la brutal deforestaci\u00f3n impulsada por los rapaces agronegocios de la soja. <\/p>\n<p>    \u201cQuer\u00eda que la historia de la casa visibilizara la crisis del Litoral y del Chaco: las m\u00e1quinas que empiezan a sustituir el trabajo manual en el campo, la gente obligada a emigrar a las ciudades y la llegada abrumadora de la soja\u201d, explica el escritor.<\/p>\n<p>    Almada no esconde el cuerpo ni la palabra, la misma que defendi\u00f3 en la \u00faltima inauguraci\u00f3n de la Feria del Libro de Buenos Aires: &#8220;Si los que est\u00e1n en el poder son tan descuidados con el lenguaje, con tanto desprecio y oscuridad, entonces el resto de la sociedad se siente autorizada a hablar de la misma manera despectiva. La lectura es un derecho, pero la educaci\u00f3n est\u00e1 siendo desmantelada. Los salarios de los docentes son miserables, y todo esto socava el derecho de los ni\u00f1os a leer&#8221;. <\/p>\n<p>    Tampoco lo esconde en su columna quincenal para Perfil, donde recientemente anticip\u00f3: &#8220;Vamos a salir de esta lluvia, vamos a salir de esta lluvia. En el fondo, extra\u00f1o estar de nuevo en las calles, el metro lleno de pa\u00f1uelos verdes, naranjas y violetas, los brillos, los amigos encontr\u00e1ndose antes y despu\u00e9s, estar juntos y saltar porque &#8216;el que no salte&#8230;&#8217;, c\u00e1nticos, senos desnudos, pu\u00f1os en alto. En junio se cumplir\u00e1n 10 a\u00f1os del primer Ni Una&#8221;. Menos, creo que tenemos que empezar a calentarnos, doblar las rodillas para marchar, saltar y bailar por las calles, \u00bfverdad, amigos? Y entonces dicen que mueren m\u00e1s hombres que mujeres. Y entonces dicen que el feminicidio no existe.<\/p>\n<p>        \u00bfTe ves a ti misma como parte de una literatura feminista?<\/p>\n<p>    Soy escritora, soy feminista; ambos son parte de mi vida, y creo [2014 novel] Chicas muertas Marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s para m\u00ed. No tengo ning\u00fan problema con la etiqueta. Creo que mis novelas tambi\u00e9n pueden leerse desde esa perspectiva. Completamente. Al mismo tiempo, estoy muy atento a todo lo que se convierta en un eslogan. <\/p>\n<p>    Ahora bien, si la gente habla de escritura feminista o de escritoras feministas, eso no me molestar\u00eda, a menos que me agruparan con personas que priorizan la etiqueta antes que la obra en s\u00ed. A veces he formado parte de jurados de premios literarios donde est\u00e1 claro que la intenci\u00f3n de ser escritora feminista es lo primero, y s\u00f3lo despu\u00e9s viene la escritura. No tengo ning\u00fan inter\u00e9s en pertenecer a eso.<\/p>\n<p>    &#8220;Ahora mismo estoy preparando un glosario para traductores porque este nuevo libro es un poco m\u00e1s complejo, un lenguaje de fronteras, pero me interesan esas traducciones porque puedo sentir la experiencia de lectura en otras ciudades del extranjero y compartir la universalidad que busco en mis historias provinciales. Y me gusta escuchar las preguntas sobre c\u00f3mo sobrevivimos&#8221;, se r\u00ede Almada.<\/p>\n<p>    &#8220;La gente en el exterior siempre pregunta por la situaci\u00f3n de Argentina, algunos con fascinaci\u00f3n, otros con alarma. Preguntan c\u00f3mo pas\u00f3, qu\u00e9 pasar\u00e1 despu\u00e9s. Y a m\u00ed no me importa responder, porque mantengo el compromiso del escritor con la realidad. Creo que hoy tener la atenci\u00f3n de un grupo de personas es un privilegio. Estar del otro lado de la calle y decir todo lo que pienso sobre este gobierno&#8221;, agrega el escritor.<\/p>\n<p>        Palabras precisas, como siempre, en la literatura de Selva Almada.<\/p>\n<p>                noticias relacionadas     <\/p>\n<p>          por Mariano Oropeza, v\u00eda Perfil<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fantasmal guris (Los ni\u00f1os) se mueven por la casa que regresa a la maleza, cansados \u200b\u200bde hachazos y desapariciones. 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