{"id":68331,"date":"2026-05-27T07:17:25","date_gmt":"2026-05-27T10:17:25","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/05\/27\/la-caja-negra-de-pdvsa-el-juicio-que-no-toco-fondo\/"},"modified":"2026-05-27T07:17:25","modified_gmt":"2026-05-27T10:17:25","slug":"la-caja-negra-de-pdvsa-el-juicio-que-no-toco-fondo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/05\/27\/la-caja-negra-de-pdvsa-el-juicio-que-no-toco-fondo\/","title":{"rendered":"La caja negra de Pdvsa: el juicio que no toc\u00f3 fondo"},"content":{"rendered":"<p>El caso Helsinge cambi\u00f3 de escala cuando los archivos comenzaron a salir de Venezuela. Durante a\u00f1os, buena parte de las sospechas sobre acceso privilegiado a informaci\u00f3n interna de Petr\u00f3leos de Venezuela SA hab\u00eda circulado dispersa entre rumores del mercado petrolero, litigios comerciales y acusaciones dif\u00edciles de probar. Eso comenz\u00f3 a modificarse cuando Vanesa Acosta Friedman, exesposa de Francisco Morillo, entreg\u00f3 fuera de Venezuela computadoras, tel\u00e9fonos, discos duros y respaldos electr\u00f3nicos acumulados durante a\u00f1os alrededor de Helsinge y de las operaciones vinculadas a la corporaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La maleta que sali\u00f3 de Aruba.El material termin\u00f3 primero en Aruba y luego comenz\u00f3 una circular entre abogados, especialistas forenses e investigadores financieros en Estados Unidos. Los archivos contienen millas de correos electr\u00f3nicos, chats de Yahoo! Messenger, registros financieros y comunicaciones comerciales vinculadas al entorno de Morillo, Leonardo Baquero y operadores relacionados con Helsinge.<\/p>\n<p>El volumen del material alter\u00f3 r\u00e1pidamente la percepci\u00f3n del caso dentro de Miami. Lo que hasta entonces hab\u00eda parecido otro litigio opaco vinculado al negocio petrolero venezolano comenzaba a transformarse en una reclamaci\u00f3n potencialmente multimillonaria construida sobre evidencia digital, registros financieros internacionales y comunicaciones internas de la estatal. El 5 de marzo de 2018, el Tribunal Federal del Distrito Sur de Florida concedi\u00f3 al Pdvsa Fideicomiso de Litigios EE.UU. una orden de preservaci\u00f3n de pruebas contra el denominado Grupo Morillo. La decisi\u00f3n obligaba a conservar computadoras, dispositivos electr\u00f3nicos, registros financieros y material potencialmente vinculado a las operaciones investigadas alrededor de Helsinge y antiguos funcionarios de la corporaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La corte pareci\u00f3 que exist\u00eda riesgo de destrucci\u00f3n, alteraci\u00f3n o transferencia de informaci\u00f3n relevante mientras avanzaban las demandas construidas a partir de los archivos extra\u00eddos de Aruba. Pero el juez Darrin Gayles tambi\u00e9n marc\u00f3 un l\u00edmite importante. los abogados del confianza hab\u00edan solicitado mucho m\u00e1s agresivos: incautaciones amplias de material, acceso masivo a informaci\u00f3n y medidas de congelamiento de activos vinculados a los demandados. El tribunal rechaz\u00f3 esas solicitudes por considerar que carec\u00edan de suficiente especificidad y fundamento jur\u00eddico en esa etapa inicial del proceso. La decisi\u00f3n preservaba la evidencia sin autorizar todav\u00eda la intervenci\u00f3n expansiva que buscaban los abogados vinculados al litigio.<\/p>\n<p>Los archivos extra\u00eddos de Aruba no describ\u00edan \u00fanicamente operaciones aisladas alrededor de la industria. Empezaban a dibujar una estructura mucho m\u00e1s organizada. Los nombres que aparec\u00edan repetidamente alrededor de Helsinge eran Francisco \u201cSquito\u201d Morillo, Leonardo Baquero y Daniel Lutz.<\/p>\n<p>Morillo operaba como articulador comercial y social de la red. Baquero aport\u00f3 conocimiento t\u00e9cnico, comprensi\u00f3n de los sistemas internos de la estatal petrolera y experiencia acumulada desde los a\u00f1os del paro petrolero. Lutz aparec\u00eda asociado a operaciones financieras, estructuras corporativas y mecanismos internacionales de intermediaci\u00f3n vinculados al negocio petrolero.<\/p>\n<p>Las demandas sosten\u00edan que Helsinge hab\u00eda funcionado durante a\u00f1os como una plataforma capaz de conectar informaci\u00f3n interna de la empresa del Estado, comerciantes internacionales, operadores mar\u00edtimos y estructuras financieras distribuidas entre Caracas, Miami, Panam\u00e1 y Europa.<\/p>\n<p>Boies Schiller entra en escenaLa resoluci\u00f3n abri\u00f3 un problema mucho mayor que la simple conservaci\u00f3n de pruebas. Mientras el tribunal federal ordenaba preservar documentos y dispositivos vinculados al caso, comenzaba tambi\u00e9n a surgir una pregunta que terminar\u00eda contaminando todo el expediente: qui\u00e9n estaba realmente detr\u00e1s del Pdvsa Fideicomiso de Litigios EE.UU. y bajo qu\u00e9 autoridad jur\u00eddica litigaba en nombre de la petrolera venezolana.<\/p>\n<p>El fideicomiso hab\u00eda sido creado en Nueva York por el bufete Boies Schiller Flexner LLP, una de las firmas de litigio m\u00e1s agresivas y poderosas de Estados Unidos. Formalmente, su objetivo consist\u00eda en perseguir activos y reclamar da\u00f1os derivados de un supuesto esquema de corrupci\u00f3n que, seg\u00fan las demandas, hab\u00eda operado durante catorce a\u00f1os alrededor de la estatal. Las cifras reclamadas eran gigantescas incluso para los est\u00e1ndares del litigio financiero internacional: al menos diez mil millones de d\u00f3lares, m\u00e1s da\u00f1os adicionales vinculados a presuntas violaciones de crimen organizado y manipulaci\u00f3n comercial.<\/p>\n<p>Pero la corporaci\u00f3n venezolana no apareci\u00f3 directamente como demandante visible dentro de la estructura jur\u00eddica del caso. El litigio avanzaba a trav\u00e9s de un confianza privado creado en Nueva York, administrado por abogados estadounidenses y dise\u00f1ado adem\u00e1s para proteger eventuales fondos recuperados frente a acreedores internacionales de la petrolera de la Rep\u00fablica. Empresarios, abogados y operadores financieros comenzaron entonces a preguntarse qui\u00e9n controlar\u00eda realmente cualquier dinero recuperado por el confianzaqui\u00e9n supervisaba las decisiones judiciales y bajo qu\u00e9 autoridad la principal industria del pa\u00eds hab\u00eda cedido derechos para litigar desde una estructura privada registrada en Estados Unidos.<\/p>\n<p>La pregunta adquirir\u00eda una dimensi\u00f3n todav\u00eda m\u00e1s compleja por el contexto pol\u00edtico nacional. A partir de 2019, la naci\u00f3n comenz\u00f3 a existir simult\u00e1neamente bajo dos cadenas distintas de legitimidad. Nicol\u00e1s Maduro conservaba el control efectivo del territorio, de las instituciones armadas, de la administraci\u00f3n p\u00fablica y de la empresa en Caracas. Juan Guaid\u00f3, en cambio, fue reconocido por Estados Unidos y decenas de gobiernos occidentales y latinoamericanos como presidente interino y representante leg\u00edtimo del Estado venezolano. Mientras Maduro controlaba esencialmente la petrolera, el gobierno interino comenz\u00f3 a asumir buena parte de la representaci\u00f3n jur\u00eddica internacional de Venezuela y del manejo de activos estrat\u00e9gicos ubicados fuera del pa\u00eds, especialmente los vinculados a Citgo y filiales de la estatal en Estados Unidos.<\/p>\n<p>Nicol\u00e1s Maduro y Tareck El Aissami participan en una manifestaci\u00f3n con trabajadores de la petrolera estatal Pdvsa en Carcas, el 31 de enero de 2017. Foto: JUAN BARRETO \/ AFPEl dinero detr\u00e1s del litigioLos discos duros todav\u00eda estaban siendo revisados \u200b\u200bcuando el caso empez\u00f3 a cambiar de naturaleza. La orden firmada por la jueza Darrin Gayles hab\u00eda permitido preservar servidores, computadoras, tel\u00e9fonos y archivos vinculados al entorno de Francisco Morillo. Mientras abogados y especialistas forenses analizaban correos internos de la petrolera, cronogramas de carga y registros financieros, en Nueva York el bufete Boies Schiller Flexner LLP construy\u00f3 otra pieza mucho m\u00e1s delicada: el Pdvsa Fideicomiso de Litigios EE.UU..<\/p>\n<p>La estructura no funcionaba \u00fanicamente como veh\u00edculo judicial para demandar a Helsinge ya decenas de operadores vinculados al negocio petrolero venezolano. Tambi\u00e9n estaba dise\u00f1ado para recibir, custodiar y proteger cualquier dinero recuperado durante el litigio.<\/p>\n<p>David Boies lo explic\u00f3 sin demasiados rodeos en una entrevista concedida al periodista Steve Bodzin para Inteligencia REDD.<\/p>\n<p>\u201cEl fideicomiso tiene vida propia\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Luego vino la frase que alter\u00f3 la percepci\u00f3n del caso dentro y fuera de Miami. Ni siquiera los gerentes de la industria venezolana pudieron detener el proceso una vez iniciado.<\/p>\n<p>\u201cSolo el fideicomiso puede terminar o llegar a un acuerdo\u201d, afirm\u00f3 Boies.<\/p>\n<p>La declaraci\u00f3n produjo una sensaci\u00f3n extra\u00f1a. El juicio segu\u00eda present\u00e1ndose como un esfuerzo para recuperar dinero derivado del saqueo de la estatal, pero la estructura creada para litigar ya operaba con autonom\u00eda propia frente a la misma corporaci\u00f3n que dec\u00eda representar.<\/p>\n<p>El dinero tampoco regresar\u00eda directamente a la empresa nacional. Boies explic\u00f3 que cualquier recuperaci\u00f3n quedar\u00eda bajo custodia del confianza. La raz\u00f3n apareci\u00f3 unos cent\u00edmetros m\u00e1s abajo del expediente: acreedores. Bonistas. Demandas pendientes. Fondos litigando contra Venezuela en tribunales estadounidenses. El fideicomiso tambi\u00e9n funcionaba como una barrera para impedir que futuras indemnizaciones terminaran inmediatamente absorbidas por reclamaciones contra la Rep\u00fablica o contra la propia petrolera estatal.<\/p>\n<p>La demanda comenzaba as\u00ed a parecer algo m\u00e1s que un juicio por corrupci\u00f3n petrolera. Era tambi\u00e9n una estructura de contenci\u00f3n financiera construida alrededor de millas de millones de d\u00f3lares potenciales.<\/p>\n<p>En Miami esa dimensi\u00f3n no pas\u00f3 inadvertida. Empresarios petroleros, abogados corporativos y operadores financieros comenzaron a preguntarse qui\u00e9n controlar\u00eda realmente cualquier dinero recuperado por el confianzaqui\u00e9n supervisaba las decisiones judiciales y hasta qu\u00e9 punto el litigio empezaba a convertirse en un negocio propio.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando el nombre de Wilmer Ruperti comenz\u00f3 a reaparecer alrededor del expediente. Su relaci\u00f3n construida alrededor de Trafigura, petr\u00f3leo y operaciones multimillonarias vinculadas a la estatal, tambi\u00e9n hab\u00eda terminado mal. Muy mal. Las tensiones comenzaron por dinero. Morillo reclamaba porcentajes mayores dentro de operaciones que mov\u00edan millones de d\u00f3lares en comisiones petroleras. La ruptura destruy\u00f3 la relaci\u00f3n comercial y personal entre ambos. Despu\u00e9s apareci\u00f3 Helsinge. Y despu\u00e9s aparecieron los discos duros.<\/p>\n<p>Los archivos todav\u00eda estaban siendo procesados \u200b\u200bcuando el caso empez\u00f3 a desplazarse hacia otro terreno. La orden de preservaci\u00f3n firmada por el tribunal federal de Miami hab\u00eda permitido asegurar discos duros, servidores, tel\u00e9fonos y registros vinculados al entorno de Francisco Morillo, Leonardo Baquero y Daniel Lutz. Mientras abogados y especialistas forenses revisaban correos internos de la corporaci\u00f3n petrolera, cronogramas de carga, licitaciones y transferencias bancarias, en Nueva York comenzaba a consolidarse una estructura distinta alrededor del litigio: el Pdvsa Fideicomiso de Litigios EE.UU..<\/p>\n<p>el confianza no funcionaba \u00fanicamente como veh\u00edculo jur\u00eddico para demandar a Helsinge ya decenas de operadores vinculados al negocio petrolero venezolano. Tambi\u00e9n estaba dise\u00f1ada para recibir, custodiar y proteger cualquier dinero que pudiera recuperarse durante el juicio. David Boies lo explic\u00f3 abiertamente en declaraciones concedidas al periodista Steve Bodzin para Inteligencia REDD. El fideicomiso, dijo, ten\u00eda \u201cvida propia\u201d. Luego agreg\u00f3 algo todav\u00eda m\u00e1s delicado: ni siquiera los gerentes de la estatal pod\u00edan detener el proceso una vez iniciado porque \u201csolo el fideicomiso puede terminar o llegar a un acuerdo en esta acci\u00f3n legal\u201d.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n alter\u00f3 silenciosamente la percepci\u00f3n del caso. El litigio segu\u00eda presente ose como un mecanismo para recuperar dinero derivado del desfalco contra la industria nacional, pero la estructura creada para conducir la demanda empezaba a aparecer como una entidad aut\u00f3noma frente a la propia petrolera que dec\u00eda representar. El dinero tampoco regresar\u00eda directamente a las arcas estatales. Boies explic\u00f3 que cualquier recuperaci\u00f3n permanecer\u00eda bajo custodia del confianza mientras continuar\u00e1n las sanciones estadounidenses y mientras acreedores, bonistas y fondos litigar\u00e1n contra activos venezolanos en tribunales federales. La demanda ya no parec\u00eda \u00fanicamente un expediente sobre corrupci\u00f3n petrolera. Tambi\u00e9n empezaba a funcionar como una estructura de contenci\u00f3n financiera construida alrededor de millas de millones de d\u00f3lares potenciales.<\/p>\n<p>Esa dimensi\u00f3n comenz\u00f3 a producir inquietud en Miami. Empresarios petroleros, abogados corporativos y operadores financieros empezaron a preguntarse qui\u00e9n controlar\u00eda realmente cualquier dinero recuperado por el fideicomiso, qui\u00e9n supervisaba las decisiones judiciales y bajo qu\u00e9 autoridad la estatal petrolera hab\u00eda transferido parte de sus derechos a una estructura creada alrededor de un bufete privado estadounidense. El litigio dejaba de ser solamente una pelea judicial sobre acceso privilegiado a informaci\u00f3n interna de la empresa nacional. Empezaba a convertirse tambi\u00e9n en una disputa por control financiero, representaci\u00f3n jur\u00eddica y administraci\u00f3n futura de activos potencialmente multimillonarios.<\/p>\n<p>Fue en ese momento cuando el nombre de Wilmer Ruperti comenz\u00f3 a reaparecer alrededor del expediente con m\u00e1s fuerza. Ruperti conoci\u00f3 a Francisco Morillo desde los a\u00f1os en que ambos coincidieron alrededor de Trafigura y de operaciones petroleras vinculadas a la corporaci\u00f3n. La relaci\u00f3n hab\u00eda terminado destruida por disputas de dinero, porcentajes y control de negocios energ\u00e9ticos que mov\u00edan millones de d\u00f3lares. Despu\u00e9s vino Helsinge. Despu\u00e9s aparecieron las demandas. Y despu\u00e9s comenzaron a circular versiones persistentes dentro de Miami seg\u00fan las cuales la ofensiva judicial tambi\u00e9n pod\u00eda estar atravesada por una vieja guerra privada incubada durante a\u00f1os dentro del negocio petrolero venezolano.<\/p>\n<p>La tesis nunca logr\u00f3 confirmarse completamente. Pero alrededor del expediente se cruzaban demasiadas conexiones sensibles al mismo tiempo: la relaci\u00f3n de Ruperti con el bufete Boies Schiller Flexner LLP, la cercan\u00eda posterior de Vanessa Acosta Friedman con el entorno del empresario venezolano, la circulaci\u00f3n de discos duros extra\u00eddos de computadoras personales vinculadas a Morillo y, sobre todo, la aparici\u00f3n de una pregunta que empezaba a recorrer silenciosamente todo el litigio: qui\u00e9n terminar\u00eda controlando el dinero si las demandas prosperaban y los tribunales estadounidenses validaban reclamaciones por millas de millones de millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>El conductor de un cami\u00f3n cisterna de la petrolera estatal venezolana Pdvsa revisa los neum\u00e1ticos en una gasolinera de Caracas el 11 de marzo de 2019. Foto: Cristian Hern\u00e1ndez \/ AFPEl problema ya no era la evidenciaLa fragmentaci\u00f3n institucional venezolana termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en un activo defensivo para Helsinge. Los abogados de Francisco Morillo entendieron r\u00e1pidamente que pod\u00edan desplazar el litigio desde las acusaciones de fondo hacia otro terreno mucho m\u00e1s complejo: la capacidad jur\u00eddica del confianza para representar realmente a la corporaci\u00f3n en tribunales estadounidenses.<\/p>\n<p>El debate dej\u00f3 de centrarse exclusivamente en licitaciones manipuladas, acceso privilegiado a informaci\u00f3n interna o pagos il\u00edcitos. Comenz\u00f3 a girar alrededor del derecho corporativo venezolano, de la representaci\u00f3n internacional del Estado y de la validez jur\u00eddica de las estructuras creadas durante el interinato.<\/p>\n<p>En ese punto apareci\u00f3 Jos\u00e9 Ignacio Hern\u00e1ndez. Mucho antes de convertirse en procurador especial del gobierno interino de Juan Guaid\u00f3, Hern\u00e1ndez ya era una figura conocida dentro de los litigios internacionales vinculados a Venezuela. Profesor de derecho administrativo y especialista en derecho p\u00fablico venezolano, hab\u00eda construido ubicaci\u00f3n precisamente alrededor de una materia que terminar\u00eda siendo decisiva dentro del caso Helsinge: la representaci\u00f3n jur\u00eddica internacional del Estado venezolano y de su principal industria.<\/p>\n<p>Dentro del litigio, Hern\u00e1ndez actu\u00f3 como testigo experto en derecho venezolano a favor de la defensa. Su argumento parec\u00eda t\u00e9cnico, pero sus consecuencias eran enormes: sostuvo que el confianza utilizado para exigir carec\u00eda de validez bajo la legislaci\u00f3n venezolana y que, por lo tanto, no ten\u00eda capacidad jur\u00eddica para representar a la corporaci\u00f3n en tribunales estadounidenses.<\/p>\n<p>La estrategia desplaz\u00f3 el expediente hacia una paradoja extraordinaria. Un caso construido originalmente para exponer una presunta red de manipulaci\u00f3n comercial alrededor de la estatal petrolera comenzaba a tambalearse no por falta de evidencia, ni por ausencia de transferencias sospechosas, ni por debilidad tecnol\u00f3gica de las acusaciones, sino por las fracturas institucionales producidas por la propia crisis nacional.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el volumen de evidencia segu\u00eda creciendo entre Miami, Suiza y otras jurisdicciones vinculadas al sistema financiero internacional. Correos electronicos. Charlas. Discos duros. Transferencias bancarias. Sociedades registradas en Panam\u00e1. Cronogramas de carga. Contratos. Parte del material comenz\u00f3 a generar adem\u00e1s otro efecto: bancos europeos y departamentos de cumplimiento comenzaron a revisar operaciones vinculadas a sociedades relacionadas con los investigados. Algunas cuentas fueron sometidas a controles internos. Otras quedaron temporalmente congeladas mientras los fiscales suizos intentaban reconstruir rutas de dinero distribuidas entre varias jurisdicciones.<\/p>\n<p>La presi\u00f3n financiera alter\u00f3 progresivamente el comportamiento de los involucrados. Operadores que durante a\u00f1os hab\u00edan trabajado dentro de las mismas estructuras comenzaron a contratar defensas separadas, limitar comunicaciones y disputar versiones sobre determinadas operaciones. Parte del sistema construido alrededor del negocio petrolero venezolano depend\u00eda precisamente de la velocidad y de la opacidad con que pod\u00eda mover el dinero entre jurisdicciones distintas. Cuando esa circulaci\u00f3n comenz\u00f3 a ralentizarse por controles bancarios, revisiones regulatorias y solicitudes documentales, la estructura comenz\u00f3 a tensarse desde adentro.<\/p>\n<p>El expediente dej\u00f3 entonces de parecer \u00fanicamente una investigaci\u00f3n sobre corrupci\u00f3n petrolera. Empez\u00f3 a mostrar c\u00f3mo el deterioro institucional venezolano hab\u00eda permitido el surgimiento de redes privadas capaces de ocupar funciones que antes pertenec\u00edan directamente a la industria. Comerciantesintermediarios financieros, operadores mar\u00edtimos, abogados corporativos y estructuras costa afuera comenz\u00f3 a controlar progresivamente informaci\u00f3n, relaciones internacionales y mecanismos de ejecuci\u00f3n comercial que la petrolera estatal ya no parec\u00eda capaz de administrar completamente por s\u00ed sola.<\/p>\n<p>La paradoja atravesaba todo el caso. Mientras los tribunales estadounidenses y fiscales europeos intentaban reconstruir c\u00f3mo determinadas redes hab\u00edan capturado licitaciones, cronogramas internos y ventajas comerciales, la propia empresa segu\u00eda deterior\u00e1ndose dentro de Venezuela. Refiner\u00edas paralizadas. Infraestructura abandonada. Ingenieros emigrantes. Exportaciones cada vez m\u00e1s dependientes de intermediarios privados y mecanismos opacos de comercializaci\u00f3n bajo sanciones.<\/p>\n<p>Los documentos segu\u00edan acumul\u00e1ndose. La posibilidad de una verdad judicial definitiva, no.<\/p>\n<p>A medida que avanzaban las demandas, aparec\u00edan otro tipo de actores. Ya no se mov\u00edan solamente fiscales, especialistas forenses o abogados corporativos vinculados a la industria. Comenzaron a aparecer financistas de litigios, firmas especializadas en recuperaci\u00f3n de activos y operadores acostumbrados a disputas multimillonarias distribuidas entre varias jurisdicciones. Las cifras ayudaron a explicar el inter\u00e9s. Las primeras reclamaciones hablaban de aproximadamente 5.200 millones de d\u00f3lares en da\u00f1os potenciales vinculados al esquema Helsinge. Con el tiempo, los montos reclamados comenzaron a crecer hasta superar los 10.000 millones de d\u00f3lares a medida que los abogados corporativos incorporaban nuevas operaciones, nuevos c\u00e1lculos financieros y nuevas estimaciones sobre p\u00e9rdidas derivadas de contratos petroleros, manipulaci\u00f3n comercial y acceso privilegiado a informaci\u00f3n interna de la estatal.<\/p>\n<p>El litigio comenz\u00f3 entonces a producir sus propios incentivos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Mientras p\u00fablicamente el caso segu\u00eda present\u00e1ndose como un esfuerzo para recuperar dinero derivado del desvalijamiento institucional, alrededor de las demandas comenz\u00f3 a consolidarse una estructura paralela de financiamiento jur\u00eddico, negociaci\u00f3n privada y expectativas de recuperaci\u00f3n multimillonaria. El expediente ya no interesaba \u00fanicamente por las acusaciones de corrupci\u00f3n petrolera. Tambi\u00e9n empezaba a percibirse como un activo litigable dentro del mercado internacional de reclamaciones de recuperaci\u00f3n y financiaci\u00f3n de litigios complejos.<\/p>\n<p>Juan Guaid\u00f3 habla durante una reuni\u00f3n con un grupo de trabajadores de la petrolera estatal venezolana Pdvsa en la Universidad Metropolitana de Caracas, el 3 de mayo de 2019. Foto: YURI CORTEZ \/ AFPFue dentro de ese ambiente donde comenzaron a producirse reuniones privadas entre operadores vinculados al caso, abogados, financistas y figuras relacionadas con el entorno de la industria nacional. Una de esas escenas ocurri\u00f3 a bordo de un velero donde coincidieron personas conectadas con el litigio, estructuras del interinato y operadores vinculados hist\u00f3ricamente al negocio petrolero de la naci\u00f3n. Entre ellos reaparec\u00eda Wilmer Ruperti.<\/p>\n<p>Ruperti llevaba a\u00f1os orbitando alrededor de la empresa, del chavismo y de operaciones petroleras internacionales extremadamente distintas entre s\u00ed. Hab\u00eda ganado notoriedad durante el paro petrolero de 2002 al facilitar que ayudaron a romper parcialmente la paralizaci\u00f3n mar\u00edtima que afectaba las exportaciones del pa\u00eds. Con el tiempo se convirti\u00f3 en una figura dif\u00edcil de clasificar: empresario petrolero, operador financiero, financista ocasional de causas pol\u00edticas y personaje recurrentemente alrededor de litigios, negociaciones y crisis vinculadas al hidrocarburo venezolano.<\/p>\n<p>Su presencia alrededor del caso Helsinge revelaba hasta qu\u00e9 punto las fronteras pol\u00edticas tradicionales comenzaban a perder nitidez cuando aparec\u00edan activos energ\u00e9ticos, litigios internacionales y expectativas de recuperaci\u00f3n multimillonaria. Las conversaciones ya no parec\u00edan limitarse a esclarecer responsabilidades o reconstruir c\u00f3mo hab\u00eda operado la red alrededor de la corporaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se incluyen discusiones sobre financiamiento del litigio, porcentajes de recuperaci\u00f3n y posibles repartos derivados de futuras indemnizaciones si los tribunales estadounidenses validaban las reclamaciones del confianza.<\/p>\n<p>La paradoja empezaba a adquirir dimensiones m\u00e1s oscuras. El colapso institucional nacional hab\u00eda producido un sistema donde distintas facciones disputaban simult\u00e1neamente la representaci\u00f3n internacional del Estado, el control de activos externos, la legitimidad jur\u00eddica para litigar y, ahora tambi\u00e9n, la eventual administraci\u00f3n del dinero que pudiera recuperarse a trav\u00e9s de esos mismos procesos judiciales.<\/p>\n<p>El expediente Helsinge comenz\u00f3 as\u00ed a revelar otro fen\u00f3meno: la aparici\u00f3n de un mercado internacional construido alrededor de la ruina de la industria. Abogados especializados en recuperaci\u00f3n de activos, financistas de litigios, operadores pol\u00edticos, comerciantes petroleros y estructuras costa afuera empezaban a converger alrededor de una misma expectativa: que el colapso de la estatal todav\u00eda pod\u00eda producir enormes cantidades de dinero para quienes lograran controlar jur\u00eddicamente parte de sus litigios, activos o reclamaciones internacionales.<\/p>\n<p>Ese desplazamiento alter\u00f3 silenciosamente la naturaleza moral del caso. Mientras el discurso p\u00fablico segu\u00eda hablando de justicia, recuperaci\u00f3n de activos y defensa del patrimonio nacional, en privado comenzaban a multiplicarse conversaciones sobre financiamiento, porcentajes de recuperaci\u00f3n y posibles repartos derivados de futuras indemnizaciones multimillonarias. \u00d3pera La propia destrucci\u00f3n tiva de la principal empresa del pa\u00eds comenzaba a convertirse en un activo financiero dentro del mercado global de litigios complejos.<\/p>\n<p>El tiempo empez\u00f3 entonces a jugar a favor del litigio mismo.<\/p>\n<p>Mientras m\u00e1s se prolongaban los procesos, m\u00e1s capas de abogados, consultores, especialistas financieros y estructuras privadas se incorporaban alrededor del expediente. Nuevos contratos de representaci\u00f3n, acuerdos de financiamiento, an\u00e1lisis forenses y disputas de jurisdicci\u00f3n comenzaron a alimentarse de un caso que parec\u00eda expandirse constantemente sin acercarse nunca a una resoluci\u00f3n definitiva. La maquinaria jur\u00eddica comenz\u00f3 a adquirir autonom\u00eda propia. Ya no depend\u00eda \u00fanicamente de esclarecer c\u00f3mo hab\u00eda operado Helsinge o hasta d\u00f3nde hab\u00eda llegado la captura de informaci\u00f3n interna de la petrolera. Tambi\u00e9n necesitaba sostener litigios internacionales complejos, administrar evidencia distribuida en m\u00faltiples jurisdicciones y mantener vivas reclamaciones cuyo valor econ\u00f3mico depend\u00eda precisamente de que el expediente siguiera abierto.<\/p>\n<p>Cada actor empez\u00f3 entonces a necesitar algo distinto del caso.<\/p>\n<p>Algunos necesitaban demostrar corrupci\u00f3n estructural. Otros necesitaban cuestionar la legitimidad de las estructuras creadas para litigar. Algunos buscaban proteger activos externos frente a acreedores internacionales. Otros intentaban preservar las reputaciones corporativas o reducir la exposici\u00f3n penal. Y alrededor de todos ellos comenzaban a moverse operadores interesados \u200b\u200ben participar econ\u00f3micamente de cualquier recuperaci\u00f3n futura derivada del litigio.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s grande y dif\u00edcil de cerrar. El expediente no conten\u00eda solamente agresi\u00f3n sobre manipulaci\u00f3n de licitaciones o acceso privilegiado a informaci\u00f3n petrolera. Tambi\u00e9n absorber\u00eda la fractura pol\u00edtica nacional, las sanciones financieras, la disputa internacional por Citgo, la destrucci\u00f3n operativa de la estatal y el surgimiento de una industria jur\u00eddica internacional construida alrededor del colapso institucional.<\/p>\n<p>Se observa humo saliendo de una refiner\u00eda propiedad de Citgo, filial de Pdvsa, la petrolera estatal venezolana, el 1 de febrero de 2019 en Lemont, Illinois. Foto de SCOTT OLSON \/ GETTY IMAGES NORTEAM\u00c9RICA \/ Getty Images v\u00eda AFPEl litigio parec\u00eda crecer sobre las ruinas corporativas. Refiner\u00edas paralizadas. Infraestructura abandonada. Ingenieros emigrantes. Exportaciones cada vez m\u00e1s dependientes de intermediarios privados, descuentos opacos y mecanismos improvisados \u200b\u200bde comercializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los tribunales acumulaban transferencias bancarias, contratos, an\u00e1lisis forenses y discusiones sobre legitimidad jur\u00eddica mientras la propia empresa segu\u00eda perdiendo capacidad para existir como la estructura que originalmente hab\u00eda producido toda esa riqueza. La estatal petrolera segu\u00eda perdiendo producci\u00f3n, personal t\u00e9cnico y capacidad operativa. Refiner\u00edas paralizadas. Taladros detenidos. Infraestructura abandonada. Exportaciones cada vez m\u00e1s dependientes de descuentos opacos, comerciantes intermediarios y mecanismos improvisados \u200b\u200bpara sobrevivir bajo sanciones. La destrucci\u00f3n avanzaba mientras, en paralelo, abogados, fiscales y financieros internacionales discut\u00edan c\u00f3mo recuperar millas de millones de d\u00f3lares derivados del deterioro.<\/p>\n<p>La contradicci\u00f3n recorr\u00eda el expediente. Por un lado, fiscales y especialistas financieros intentaban reconstruir c\u00f3mo determinadas redes hab\u00edan capturado informaci\u00f3n interna, licitaciones, contratos y rutas comerciales vinculadas a la empresa. Por otro, la propia petrolera segu\u00eda vaci\u00e1ndose en tiempo real. Ingenieros emigrantes. Sistemas degradados. Departamentos enteros funcionando parcialmente. Operadores privados ocupando espacios que antes pertenec\u00edan directamente a la estructura t\u00e9cnica del Estado venezolano.<\/p>\n<p>El caso Helsinge mostr\u00f3 algo m\u00e1s inquietante que una trama de corrupci\u00f3n. No solo describ\u00eda funcionarios favoreciendo comerciantes o intermediarios aprovechando ventajas comerciales. Tambi\u00e9n revelaba c\u00f3mo el colapso institucional del pa\u00eds hab\u00eda producido una zona h\u00edbrida donde estructuras privadas comenzaron a administrar funciones estrat\u00e9gicas alrededor de la corporaci\u00f3n petrolera sin necesidad de controlar formalmente la empresa. Informaci\u00f3n comercial. Licitaciones. Financiamiento. Exportaciones. Relaciones internacionales. Litigios. Parte del negocio petrolero nacional parec\u00eda desplazarse progresivamente hacia redes capaces de moverse entre Caracas, Miami, Panam\u00e1, Houston y Ginebra mientras el aparato estatal perd\u00eda capacidad para ordenar el sistema.<\/p>\n<p>El caso Helsinge no mostr\u00f3 \u00fanicamente una red de corrupci\u00f3n petrolera. Mostraba algo m\u00e1s amplio: c\u00f3mo distintas estructuras de poder venezolano \u2013viejas \u00e9lites t\u00e9cnicas, operadores privados, comerciantes internacionales, abogados corporativos, sectores del chavismo, figuras del interinato y financistas de litigios\u2013 terminaron coexistiendo alrededor de la misma divisi\u00f3n institucional.<\/p>\n<p>Cada grupo diciendo defensor de intereses distintos y cada grupo reclamando legitimidad distinta. Pero todos orbitaban la misma ruina petrolera.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en tribunales de Miami, oficinas de Ginebra, cuentas bancarias europeas y servidores dispersos entre distintas jurisdicciones, los documentos segu\u00edan acumul\u00e1ndose. Correos electronicos. Contratos. Cronogramas de carga. Transferencias. Discos duros. Copias de seguridad. Miles de p\u00e1ginas intentando reconstruir c\u00f3mo una de las mayores empresas petroleras del mundo termin\u00f3 convertida simult\u00e1neamente en fuente de riqueza, campo de batalla jur\u00eddica y territorio disputado por redes privadas capaces de sobrevivir incluso al deterioro de la propia estatal.<\/p>\n<p>Mientras el tribunal discut\u00eda legitimidad corporativa, representaci\u00f3n estatal y capacidad jur\u00eddica del Pdvsa Fideicomiso de Litigios EE.UU.los archivos segu\u00edan creciendo. Correos internos de la empresa. Charlas. Cronogramas de carga. Transferencias bancarias. Registros de licitaciones. sociedades costa afuera. Conversaciones entre operadores petroleros y funcionarios venezolanos distribuidas entre discos duros, servidores y expedientes abiertos en varias jurisdicciones.<\/p>\n<p>La aumentaba evidenciaba mientras el juicio comenzaba a desplazarse hacia otra discusi\u00f3n. Ya no \u00fanicamente qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido dentro de la corporaci\u00f3n, sino qui\u00e9n ten\u00eda derecho a utilizar esa informaci\u00f3n y bajo qu\u00e9 autoridad pod\u00eda litigar realmente el caso.<\/p>\n<p>Las acusaciones sobre manipulaci\u00f3n de licitaciones, acceso privilegiado a informaci\u00f3n comercial y extracci\u00f3n sistem\u00e1tica de datos internos quedaron atrapadas dentro de un conflicto m\u00e1s grande: la fragmentaci\u00f3n jur\u00eddica y pol\u00edtica del propio Estado venezolano. El litigio se enfrentaba a una petrolera saqueada contra una red de operadores privados. Pero tambi\u00e9n expon\u00eda a estructuras reclamando simult\u00e1neamente representaci\u00f3n, legitimidad y control sobre activos, demandas y dinero vinculados a la industria.<\/p>\n<p>Mientras tanto, los documentos segu\u00edan movi\u00e9ndose entre Miami, Nueva York, Panam\u00e1 y Suiza. Nuevas transferencias. Nuevos correos. Nuevos registros financieros. Nuevos dispositivos electr\u00f3nicos incorporados al expediente. Pero a medida que la informaci\u00f3n aumentaba, la posibilidad de una reconstrucci\u00f3n judicial completa parec\u00eda alejarse.<\/p>\n<p>El caso segu\u00eda creciendo. La capacidad de convertir toda esa evidencia en una verdad jur\u00eddicamente estable, no.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El caso Helsinge cambi\u00f3 de escala cuando los archivos comenzaron a salir de Venezuela. Durante a\u00f1os, buena parte de las sospechas sobre acceso privilegiado a informaci\u00f3n interna de Petr\u00f3leos de Venezuela SA hab\u00eda circulado dispersa entre rumores del mercado petrolero, litigios comerciales y acusaciones dif\u00edciles de probar. 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