{"id":67138,"date":"2026-05-24T08:16:36","date_gmt":"2026-05-24T11:16:36","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/05\/24\/de-sobrevivir-en-la-calle-a-acompanar-viajeros-la-nueva-vida-de-los-perros-de-huellitas-choroni\/"},"modified":"2026-05-24T08:16:36","modified_gmt":"2026-05-24T11:16:36","slug":"de-sobrevivir-en-la-calle-a-acompanar-viajeros-la-nueva-vida-de-los-perros-de-huellitas-choroni","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/05\/24\/de-sobrevivir-en-la-calle-a-acompanar-viajeros-la-nueva-vida-de-los-perros-de-huellitas-choroni\/","title":{"rendered":"De sobrevivir en la calle a acompa\u00f1ar viajeros: la nueva vida de los perros de Huellitas Choron\u00ed"},"content":{"rendered":"<p>Hab\u00eda un perrito en el camino. Ten\u00eda una pata rara, doblada hacia adentro, como si el hueso hubiera decidido tomar su propio rumbo.<\/p>\n<p>Mariarlis Pinto lo vio durante una de sus caminatas matutinas por los senderos que rodean Choron\u00ed. No pude seguir. Le puso nombre. Al d\u00eda siguiente volvi\u00f3 con comida. Al otro, lleg\u00f3 con m\u00e1s. Cuando se dio cuenta, ya no era solo Pata de cloche -como lo llam\u00f3-; Eran tres perros m\u00e1s. Luego cinco.<\/p>\n<p>Entonces toc\u00f3 llevar cuesta arriba un saco de perrarina cada ma\u00f1ana. Y despu\u00e9s, sin que nadie se lo hubiera pedido, cre\u00f3 una fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seis perros callejeros de Choron\u00ed est\u00e1n reinventando el turismo sostenible en VenezuelaMariarlis Pintofundadora de Huellitas Choron\u00edUn disfraz para encontrarseMariarlis Pinto tiene 35 a\u00f1os de edad y lleva 12 en Choron\u00ed. Estudi\u00f3 Contadur\u00eda, pero no termin\u00f3 la carrera.<\/p>\n<p>A la costa de Aragua lleg\u00f3 en 2016. Mientras el pa\u00eds se vaciaba y la gente buscaba salidas, ella buscaba tierra firme. La encontr\u00e9 en una playa.<\/p>\n<p>Se hab\u00eda fracturado un tobillo. Trabajaba como promotora en Caracas cuando se cay\u00f3 y se hizo un esquince. El traumat\u00f3logo le recet\u00f3 reposo y terapia en arena.<\/p>\n<p>Su abuela viv\u00eda en Choron\u00ed desde hac\u00eda cuarenta a\u00f1os. Los meses pasaron sin que lo notara demasiado mientras hac\u00eda rehabilitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando deb\u00eda emprender el camino de regreso a la capital, ya no quer\u00eda.<\/p>\n<p>&#8220;Me conect\u00e9 con un espacio donde me pude sentir yo. Feliz. En paz&#8221;, cuenta sin dramatismo.<\/p>\n<p>Caracas, reconoce, era una burbuja. Una burbuja que le imped\u00eda ver lo que hab\u00eda dentro de ella: desde ni\u00f1a quiso ser veterinaria, pero el peso social de lo que &#8220;conven\u00eda&#8221; la llev\u00f3 a estudiar Contadur\u00eda. Lleg\u00f3 hasta el noveno semestre.<\/p>\n<p>Se torci\u00f3 el tobillo y el destino hizo lo que le correspond\u00eda.<\/p>\n<p>La idea se convirti\u00f3 en los perros sin due\u00f1o de Choron\u00ed en los anfitriones m\u00e1s solicitados del Henri Pittier | Foto Huellitas Choron\u00edEl primero siempre tiene nombre.Cuando se instal\u00f3 definitivamente en Choron\u00ed, Pinto comenz\u00f3 a subir a la monta\u00f1a con sus perros de Caracas.<\/p>\n<p>Recorrer los senderos del Parque Nacional Henri Pittierque envuelve el pueblo por el norte, se convirti\u00f3 en su rutina. Un d\u00eda, en uno de esos recorridos, apareci\u00f3 Pata de cloche.<\/p>\n<p>Y no. No fue amor a primera vista, sino reconocimiento. Lo vio y supo que ese animal necesitaba algo que nadie le hab\u00eda dado: atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Le puso nombre porque nombrar es el primer acto de ver. Y ver, en este caso, fue el principio de todo.<\/p>\n<p>Lo que sigui\u00f3 fue una especie de sumatoria sin plan alguno. Tres perros se convirtieron en diez. Diez y la pregunta de c\u00f3mo organizarse. La pregunta en una p\u00e1gina de Instagram. Y la p\u00e1gina de Instagram, en 2017, en una historia que se viraliz\u00f3 cuando el fot\u00f3grafo Donaldo Barros document\u00f3 su trabajo y las im\u00e1genes llegaron a El Nacional.<\/p>\n<p>La gente preguntaba. Comentaba. Quer\u00eda colaborar. &#8220;Yo era una chica que solo le daba comida a los perros&#8221;, dice. Despu\u00e9s de aquella publicaci\u00f3n dej\u00f3 de serlo.<\/p>\n<p>En Choron\u00ed, los perros no siguen a los turistas. Son los turistas los que siguen a los perrosHuellitas Choron\u00ed, sin manualPuede que la fundaci\u00f3n sin fines de lucro Huellitas Choron\u00ed naciera de una mujer con un saco de comida en los hombros y perros sigui\u00e9ndola por el camino.<\/p>\n<p>Pero creci\u00f3 con m\u00e9todo. Primero fueron las adopciones. Pinto comenz\u00f3 a publicar en redes a los animales bajo su cuidado ya encontrarles familias. Luego vino lo que ella considera su herramienta m\u00e1s poderosa: las esterilizaciones.<\/p>\n<p>Afirma que un solo perro sin esterilizar puede originarse, en un a\u00f1o, cerca de veinte cr\u00edas.<\/p>\n<p>Huellitas Choron\u00ed ha esterilizado 500 animales. Eso representa, en t\u00e9rminos reales, la prevenci\u00f3n del nacimiento de aproximadamente 5.000 animales en un entorno que no tiene capacidad de absorberlos. Hasta la fecha, la fundaci\u00f3n ha dado en adopci\u00f3n a m\u00e1s de 1.000 perros y gatos.<\/p>\n<p>Los gatitos tambi\u00e9n son parte de la labor de rescate.Con la fundaci\u00f3n se han concretado m\u00e1s de 1.000 adopcionesNo hay financiaci\u00f3n. Esas cifras son solo el resultado del pulso de dos mujeres: Mariarlis y su mam\u00e1, que se mud\u00f3 a Choron\u00ed y hoy gestiona una de las dos casas que funcionan como refugio.<\/p>\n<p>No hay hacinamiento. Los animales que no se encuentran familia pasan a ser parte de un modelo comunitario: se esterilizan, vacunan, alimentan todos los d\u00edas y se les da dignidad en la calle. A ese grupo, Mariarlis Pinto lo llama &#8220;perritos comunitarios&#8221;.<\/p>\n<p>El gasto mensual solo en alimentaci\u00f3n supera los 4.000 d\u00f3lares. Eso no incluye emergencias m\u00e9dicas, medicamentos ni traslados a Maracay (la ciudad m\u00e1s cercana con infraestructura veterinaria), porque en Choron\u00ed no hay veterinarios con equipos de diagn\u00f3stico.<\/p>\n<p>No hay m\u00e1quinas de rayos X. No hay laboratorio. Cuando un animal se enferma, la ecuaci\u00f3n se complica en tiempo, dinero y angustia. Aun as\u00ed, Pinto dice que nunca ha tenido que decirle &#8220;no&#8221; a un animal que necesitaba ayuda.<\/p>\n<p>As\u00ed, con ellos, nacen las vocaciones verdaderas. Plan de pecado. Sin t\u00edtulo. Sin que nadie te convoque formalmente a cambiar algo, dice Mariarlis PintoFirulais no quer\u00eda irseEntre los treinta animales que viven actualmente entre las dos casas de Huellitas Choron\u00ed, hay un grupo de seis que tienen un estatus distinto.<\/p>\n<p>No son mascotas en el sentido convencional. Tampoco son perros callejeros abandonados a su suerte. Son los Perrigu\u00edas.<\/p>\n<p>El concepto naci\u00f3 de un perro llamado Firulais y de la capacidad de Mariarlis para observar en lugar de imponer.<\/p>\n<p>Firulais lleg\u00f3 al refugio para su posoperatorio despu\u00e9s de ser esterilizado. La recuperaci\u00f3n, que normalmente dura tres d\u00edas, se extiende a quince. Cuando sano, no se fue. Pasaron semanas. Y entonces, un d\u00eda, comenz\u00f3 a escarbar la tierra junto al port\u00f3n. Se escap\u00f3. Volv\u00eda. Se escap\u00f3 de nuevo.<\/p>\n<p>&#8220;Yo dije: &#8216;qu\u00e9 raro, le estoy dando un hogar'&#8221;, recuerda Mariarlis. Pero Firulais no buscaba un hogar. Buscaba la playa. A los turistas. Se iba solo, pasaba el d\u00eda acompa\u00f1ando a la gente en el agua o en la orilla, ya veces volv\u00eda a dormir. A veces no.<\/p>\n<p>Los Perrigu\u00edas son, como los describen Mariarlis, buscadores de amorFotos Huellitas Choron\u00edEse comportamiento no era un problema. Era su personalidad. Y Mariarlis la ley\u00f3 correctamente. &#8220;Dejaron de ser &#8216;el perrito que est\u00e1 a tu lado&#8217; para ser &#8216;el perrito que te est\u00e1 acompa\u00f1ando&#8221;&#8221;, explica.<\/p>\n<p>La diferencia es peque\u00f1a en palabras y enorme en todo lo dem\u00e1s. Hoy los Perrigu\u00edas tienen bufandas al cuello como se\u00f1al. Cuando no las usaban, los turistas los ignoraban, los esquivaban, no sab\u00edan si acercarse. La bufanda cambi\u00f3 esa din\u00e1mica: gener\u00f3 reconocimiento, empat\u00eda, confianza. El turista que llega a Choron\u00ed ya sabe qui\u00e9n es hijo. Los busca.<\/p>\n<p>Los seis Perrigu\u00edas actuales, que van y vienen, que consideran las casas del refugio algo parecido a un hostal donde descansar y reponer fuerzas, jam\u00e1s han mordido a nadie. Son, como los describen Mariarlis, &#8220;buscadores de amor&#8221;.<\/p>\n<p>Los perros bajo el cuidado de Mariarlis encontraron su prop\u00f3sito guiando a extra\u00f1os por la costa venezolana | Foto Huellitas Choron\u00edInstinto en econom\u00edaLa idea lleg\u00f3, como las mejores ideas, sin anunciarse. Pinto siempre publicaba en redes sus caminatas matutinas con los perros: el amanecer sobre el Henri Pittier, el r\u00edo, los senderos donde el parque suena a p\u00e1jaros que no se ven pero llenan el aire.<\/p>\n<p>La gente comentaba que quer\u00eda estar ah\u00ed. Una amiga voluntaria grab\u00f3 un video de uno de esos recorridos. Se hizo viral. De ah\u00ed naci\u00f3 el Woof Tour.<\/p>\n<p>La propuesta es tan sencilla como dif\u00edcil de imitar: recorridos tur\u00edsticos guiados por los Perrigu\u00edas, dise\u00f1ados a medida del visitante, que pueden incluir caminatas, ciclismo, trote, visitas a haciendas cacaoteras, al parque nacional, al r\u00edo, a la playa.<\/p>\n<p>Todo con los perros como compa\u00f1\u00eda y con una l\u00f3gica de turismo de bajo impacto. Cada recorrido articula a los aliados del pueblo: lanchas, hospedajes, cocinas locales. El dinero que genera no venta de Choron\u00ed.<\/p>\n<p>&#8220;El 80% de las personas que vienen no se dan un ba\u00f1o de agua dulce&#8221;, dice Mariarlis con una mezcla de asombro y convicci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;Solo van a la playa. No saben que tienen el parque con mayor biodiversidad de Venezuela en la punta de sus dedos&#8221;.<\/p>\n<p>El Henri Pittier alberga el 7% de todas las especies de Venezuela en un territorio comparativamente peque\u00f1o. Es, en biodiversidad, uno de los parques m\u00e1s ricos de Am\u00e9rica Latina. Y est\u00e1 al fondo de la calle principal de Choron\u00ed.<\/p>\n<p>El Guau Tour no solo es una fuente de ingresos para la fundaci\u00f3n. Es una propuesta de turismo consciente en un lugar donde el turismo existe desde hace d\u00e9cadas, pero raramente ha ido m\u00e1s all\u00e1 de la arena y el sol.<\/p>\n<p>El 80% de las personas que van a Choron\u00ed no se dan un ba\u00f1o de agua dulceSeis perros con bufanda al cuello recorren playas y suman adeptosSin precio, pero con costoLa sostenibilidad de Huellitas Choron\u00ed descansa en varias patas. Las adopciones digitales permiten que personas que no pueden tener un animal b\u00e1sicamente lo &#8220;adopten&#8221; a distancia, recibiendo fotos y videos diarios a cambio de una colaboraci\u00f3n mensual.<\/p>\n<p>Tienen tambi\u00e9n gorras, franelas, bolsos y pegatinas de la fundaci\u00f3n que han llegado hasta Canad\u00e1, Portugal y otros pa\u00edses de Europa.<\/p>\n<p>El Woof Tour genera ingresos directos. Y las redes sociales, con un movimiento activo de seguidores y colaboradores, mantienen encendida la cadena de ayuda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existe la adopci\u00f3n: m\u00e1s de 1.000 animales con familias. Y las esterilizaciones comunitarias, que ya no requieren que Mariarlis vaya de puerta en puerta a convencer a la gente.<\/p>\n<p>En la \u00faltima jornada hizo un censo de 70 mascotas. Se presentaron 110 personas. Antes ten\u00eda que invitar a la gente con asopados y \u201ccompartires\u201d, como una forma de persuasi\u00f3n. Ahora vienen solos. Algunos en lancha desde caser\u00edos alejados.<\/p>\n<p>Ese cambio de actitud en una comunidad de 7.000 habitantes. que creci\u00f3 aislado y con pocos recursos es, quiz\u00e1s, el logro menos visible y m\u00e1s significativo de todo lo que ha construido.<\/p>\n<p>El trabajo de Mariarlis y su madre es el pilar de la fundaci\u00f3n.Choron\u00ed no es f\u00e1cil. No hay veterinarios con equipos. Tampoco apoyo institucional, aunque hay conversaciones abiertas con la gobernaci\u00f3n y una primera jornada conjunta ya ejecutada.<\/p>\n<p>No hay m\u00e1s personas haciendo este trabajo en el pueblo: solo Mariarlis y su mam\u00e1. Y a\u00fan as\u00ed, la fundaci\u00f3n cumple casi una d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Los perros son m\u00e1s visibles, m\u00e1s dignos, m\u00e1s seguros. El turismo tiene una dimensi\u00f3n nueva que antes no exist\u00eda. Y seis perros con bufanda al cuello recorren playas y senderos como si supieran, de alguna manera, que forman parte de algo m\u00e1s grande que ellos.<\/p>\n<p>Pata de cloche, el primero, ya no est\u00e1. Pero leg\u00f3 lo que dejan los que llegan en el momento exacto: una direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mariarlis Pinto no se gradu\u00f3 de veterinaria. Estudi\u00f3 Contadur\u00eda, se torci\u00f3 un tobillo y se fue a vivir con su abuela a la costa. Lo que encontr\u00e9 all\u00e1 no estaba en ning\u00fan pensamiento. Estaba en el camino, con la patita torcida, esperando que alguien se detuviera.<\/p>\n<p>Ella se detuvo.<\/p>\n<p>La venta de franelas, gorras y hasta calcoman\u00edas ayudan a pagar los gastos de la fundaci\u00f3n.El Woof es el \u00fanico tour de Venezuela donde el gu\u00eda mueve la colaPara m\u00e1s informaci\u00f3n ingresar a: @huellitaschoron\u00ed en Instagram<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hab\u00eda un perrito en el camino. 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