{"id":59678,"date":"2026-05-05T20:01:40","date_gmt":"2026-05-05T23:01:40","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/05\/05\/j-m-keynes-le-responde-a-juan-carlos-de-pablo\/"},"modified":"2026-05-05T20:01:40","modified_gmt":"2026-05-05T23:01:40","slug":"j-m-keynes-le-responde-a-juan-carlos-de-pablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/05\/05\/j-m-keynes-le-responde-a-juan-carlos-de-pablo\/","title":{"rendered":"J. M. Keynes le responde a Juan Carlos de Pablo"},"content":{"rendered":"<p>  Me gustar\u00eda, si me lo permite, considerar algunos puntos de su charla un poco m\u00e1s profundamente. La conferencia sobre mi persona y mi \u201cTeor\u00eda General del empleo, el Inter\u00e9s y el Dinero\u201d, tal como estuvo, me parece uno de los embrollos m\u00e1s espantosos que he presenciado jam\u00e1s. Es un ejemplo extraordinario de c\u00f3mo, partiendo de un error, un l\u00f3gico implacable puede acabar en el Borda. Sin embargo, han tenido una visi\u00f3n, y aunque al despertar han convertido su relato en un sinsentido al darles nombres err\u00f3neos a los objetos que aparecen en \u00e9l, su sue\u00f1o de opio no carece de inspiraci\u00f3n y debe hacer que el lector piense\u201d.<\/p>\n<p> No dudo que su humor le permitir\u00e1 apreciar que acabo de parafrasear mi nota \u201cThe Pure Theory of Money, a Reply to Dr. Hayek\u201d, publicada en \u201cEcon\u00f3mica\u201d durante 1931, un honor que reconocer\u00e1 algo excesivo.<\/p>\n<p> En la intimidad soy un hombre de gustos simples, por lo que siempre prefer\u00ed al ballet sobre la \u00f3pera, cuyo lenguaje es el cuerpo en lugar de la voz y que habla del \u201cc\u00f3mo\u201d, c\u00f3mo por un instante una persona puede desafiar las leyes del mundo para expresar un sentimiento con apenas un gesto.<\/p>\n<p> La \u00f3pera (a la que no desprecio en sus mejores versiones), es en el fondo un medio literario que se refiere al \u201cpor qu\u00e9\u201d -resuelto en las \u201cArias\u201d- y no se puede entender ni apreciar completamente si antes no conocemos las motivaciones de los personajes. Para el ballet debemos entender \u201cel idioma\u201d, para la \u00f3pera, el texto.<\/p>\n<p> Lo entiendo un verdadero cultor del arte l\u00edrico -y a su acolito un peque\u00f1o snob- lo que explicar\u00eda su compulsi\u00f3n por \u201cel contexto\u201d y el olvido a la advertencia de \u201cDer alte Magier\u201d: \u201cNo se puede entender una obra de arte sin entender la mente que la cre\u00f3 y el mundo en el que fue creado\u201d.<\/p>\n<p>  Para comenzar estas observaciones ser\u00eda de caballeros agradecerle que me considere \u201cun se\u00f1or multifac\u00e9tico\u201d -\u00bfno es entre gente cultivada \u201cpol\u00edmata\u201d un t\u00e9rmino m\u00e1s adecuado, que intent\u00e9 reflejar en mi obituario al Profesor Marshall como ejemplo de buen economista?-. Sobre aquello de \u201cdiscutid\u00edsimo\u201d, si fuera usted o sus compa\u00f1eros, no perder\u00eda el tiempo en tratar de entenderlo: Arist\u00f3teles, Ibn Sima, Leonardo, Leibniz (cuya biograf\u00eda nunca termin\u00e9 y con quien me gusta creer compart\u00edamos el placer de \u201cmanejar lo abstracto y lo concreto al mismo tiempo\u201d), Franklin\u2026 pura falacia de composici\u00f3n.<\/p>\n<p> Intuyo que su descripci\u00f3n de m\u00ed como alguien \u201chiperactivo\u201d, alejada de cualquier realidad, es solo un reflejo disperso en su espejo.<\/p>\n<p>  Quien es el maestrro de las cosas   <\/p>\n<p>  Keynes, un amante de Alicia Tras el Espejo. Sabia de los disparates que puede llevar la l\u00f3gica al extremo, y desconfiaba de las definiciones r\u00edgidas y el abuso de las matem\u00e1ticas en la econom\u00eda.<\/p>\n<p>       Pareciera que alguna vez usted ley\u00f3 los tres tomos de la biograf\u00eda que me hiciera el Sr. Skidelsky -disculpe si ubico sus compinches entre los que \u201cquieren haber\u201d, pero \u201cno quieren\u201d-, claro que esto lo obligar\u00eda a conocer que escrib\u00ed \u201cA Treatise on Money\u201d y el grueso de \u201cThe General Theory\u201d en Tilton (donde descansan mis cenizas y las de Lydia).<\/p>\n<p> De mi vida all\u00ed el Consejo del Kings College, que algo me conoc\u00eda, public\u00f3 una memoria en la que describen bastante bien mi tiempo, como \u201cadmirablemente bien empleado: inspeccionaba a sus cerdos; asist\u00eda a una subasta de cuadros; le\u00eda (a diferencia de algunos bibli\u00f3filos) a un poeta isabelino menor, su \u00faltima adquisici\u00f3n; escuchaba un recital de piano, recostado en un palco del teatro que \u00e9l mismo hab\u00eda construido; charlaba animadamente y disfrutaba de una copa de vino. As\u00ed, comprend\u00eda el valor del tiempo libre y deseaba que todos compartieran ese don\u201d.<\/p>\n<p> El Sr. Sidesky incluso relata c\u00f3mo nos encarg\u00e1bamos con Lydia de llevar los lechones -siempre chillando- en el asiento trasero de nuestro peque\u00f1o Morris, para venderlos en el mercado de Lewes.<\/p>\n<p> Si bien tengo una fina capacidad de concentrar toda mi energ\u00eda en la cuesti\u00f3n que me interese y a ratos pude parecer atiborrado de cosas (me cuesta decir que no, por suerte Lydia supo imponer los l\u00edmites), he sido por encima de ello alguien que lo que m\u00e1s disfruta es aprovechar largos periodos de calma para leer y pensar y disfrutar de las cosas.<\/p>\n<p> Es cierto que por nuestra vida social muchas veces trasnoch\u00e1bamos, pero pocas cosas me gustaban m\u00e1s que quedarme en cama, pensando y escribiendo hasta las 11 de la ma\u00f1ana (jam\u00e1s de las 9). Y si ten\u00eda una reuni\u00f3n, todos sab\u00edan que: nunca antes del almuerzo. As\u00ed que, por favor, no me describa m\u00e1s como alguien hiperactivo (lo que dado mi ordenamiento mental, afortunadamente nunca fui).<\/p>\n<p> Alguna vez su compatriota -que tan bien refleja el alma de ustedes los argentinos- escribi\u00f3: \u201cHe cometido el peor de los pecados, que un hombre puede cometer, No he sido Feliz\u201d. Por mi parte \u201cmi \u00fanico pesar es no haber bebido mas champa\u00f1a\u2026&#8221;.<\/p>\n<p>  S\u00ed le reconozco que las negociaciones de posguerra, en especial tras la primera reuni\u00f3n del FMI en Savannah, me llevaron a un l\u00edmite, no me cuid\u00e9, y esto fue uno de los disparadores del ataque a un coraz\u00f3n afectado de una endocarditis bacteriana incurable desde 1937. Pero me gusta pensar que esto tuvo m\u00e1s que ver con mi amor por Inglaterra con un exceso de actividad.<\/p>\n<p> Como es l\u00f3gico, no esperaba mucho de sus dos compa\u00f1eros de escenario, pero sinceramente de usted&#8230; meter a Lydia en discusiones pseudo-acad\u00e9micas, por m\u00e1s que la an\u00e9cdota sea conocida y siempre mal interpretada, no habla bien de qui\u00e9n lo hace.<\/p>\n<p>  Lydia-Lopokova-early-1910s_NPG_-Moffett-Studio   <\/p>\n<p>  Lydia Lopokova. Foto de 1910. Fue el gran amor de Keynes, al punto que lo alej\u00f3 de su afici\u00f3n juvenil.<\/p>\n<p>       La primera vez que vi a Lydia Lopokova bailar, mi comentario fue \u201cEs una p\u00e9sima bailarina, tiene un trasero tan tieso..\u201d. Eso fue una de las m\u00e1s mayores, o la mayor equivocaci\u00f3n de mi vida, Lydia es \u201cla \u00fanica persona que jam\u00e1s he conocido que sea realmente &#8216;real&#8217; para m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p> No lleg\u00f3 a ser una de las grandes de su \u00e9poca, pero fue la alumna estrella de la Escuela Imperial en San Petersburgo, estudi\u00f3 a\u00f1os, bail\u00f3 ante el Zar y su familia, bail\u00f3 con Nijinsky y apenas pis\u00f3 Londres se convirti\u00f3 en la favorita de los ingleses; hasta Margot Fonteyn alab\u00f3 su ligereza, sensibilidad y capacidad t\u00e9cnica sobre el escenario (a Lydia le gustaba representar \u201cdemi-carat\u00e9r\u201d y ese fue mi error).<\/p>\n<p> Al principio, Virginia (Wolf) no la quiso, no la entend\u00eda, cosa que Lydia hacia a prop\u00f3sito apelando a su humor un tanto bizarro, pero termin\u00f3 reconociendo el \u201cgenio de su personalidad\u201d y que ella, Virginia, era incapaz de seguir a su mente \u201cque volaba como una alondra\u201d. Lo de H.G.Wells fue m\u00e1s claro a\u00fan, dijo: \u201ces inteligente para ser una bailarina\u2026, es inteligente para ser cualquiera\u201d.<\/p>\n<p> Cabe una infidencia para usted. Los \u00faltimos a\u00f1os de nuestra vieja vida no fueron f\u00e1ciles, especialmente para ella, que amorosamente me cuido d\u00eda tras d\u00eda -y hoy no dejo de admirarle-. Agradezco haber sido el primero en irme, pero tenga por seguro que la alegr\u00eda y la paz del reencuentro eterno\u2026 siempre me vanaglori\u00e9 de ser un agn\u00f3stico, as\u00ed que no me est\u00e1 dado hablar de ciertas cosas, pero est\u00e9 seguro que vale la pena.<\/p>\n<p> Vuelvo a ser m\u00ed. Presentar a Lydia como una \u201chueca\u201d, lo que dir\u00edamos una \u201crubia tarada\u201d, sojuzgada a \u201cMay-Nard\u201d (como me llamaba), habla solo de ignorancia (creo que en el mundo moderno podr\u00edan \u201ccancelarlo\u201d).<\/p>\n<p>  John-Maynard-Keynes-1st-Baron-Keynes-of-Tilton-Lydia-Lopokova   <\/p>\n<p>  Lydia y Maynard, \u201cfarmers\u201d en Tilton<\/p>\n<p>       Yo pasaba mucho tiempo trabajando en Cambridge y me quedaba a dormir en el Kings College. Cuando no estaba en la City, Lydia visitaba a sus propios amigos, Stravinsky, Picasso, T.S.Eliot, Frederick Ashton\u2026 Que Lydia no fuera una intelectual, pero tuviera una gran inteligencia practica y emocional, que fuera generosa y no conociera los rencores, que fuera el contrapeso sin el cual yo no hubiera sido yo, no da el derecho de presentarla como un \u201ccerebro de pajarito\u201d. No es usted quien dudar\u00eda de invitarla a su casa, es ella la que seguramente no considerar\u00eda ir.<\/p>\n<p>  Dean Acheson (un yanqui ten\u00eda que ser) me defini\u00f3 como: \u201cel hombre m\u00e1s insolente y que jam\u00e1s conoc\u00ed\u201d, Austin Robinson, cuando trabajaba en el Tesoro, me adjudic\u00f3 una \u201carrogancia intelectual aterradora\u201d, cuando discut\u00edamos Bertrand Russell el admiti\u00f3 que sent\u00eda como si yo \u201cestuviera tomando su vida entre mis manos\u201d y que casi siempre sal\u00eda sinti\u00e9ndose \u201cun tonto\u201d, Kingsley Martin reconoci\u00f3 que cuando debato \u201cno solo gano los argumentos, sino que tiendo a pulverizar los oponentes\u201d.<\/p>\n<p> Cuando Robert Skidelsky habl\u00f3 de m\u00ed como alguien \u201cduro e irascible\u201d, posiblemente se qued\u00f3 corto, al punto que no me sorprender\u00eda que usted dijese en su castellano: \u201cera un cabr\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p> Pero se equivoca, mis exabruptos nunca duraron, ya que solo reflejaban mi falta de paciencia con las imbecilidades, la estupidez y la pereza intelectual, especialmente de los pol\u00edticos, los banqueros y\u2026 los economistas.<\/p>\n<p> De muy joven en una carta a Lytton (Strachey) le plante\u00e9: \u201cEs monoman\u00eda, \u00bfesta colosal superioridad moral que sentimos?\u201d, en referencia a quienes integr\u00e1bamos \u201clos Ap\u00f3stoles\u201d en Cambridge, \u201cTengo la sensaci\u00f3n de que casi todo el resto nunca ve nada, demasiado est\u00fapidos y perversos\u201d.<\/p>\n<p> El paso del tiempo fue limando eso que alguno puede mal confundir con la soberbia, que encontr\u00f3 justificativo en \u201cPrincipia Ethica\u201d de Moore \u201cy dominaba y tal vez siga dominando el comportamiento\u201d de los viejos Ap\u00f3stoles que ya cruzamos el Aqueronte, el Leteo y el Euno\u00e9.<\/p>\n<p> Lo invito a llamarlo, si quiere, la maldici\u00f3n de nuestra clase, pero sepa que no era soberbia, sino algo m\u00e1s complejo, que ten\u00eda que ver con el estado de la mente, la amistad, la belleza y verdad, cierta sensaci\u00f3n de estar por encima de la moral del vulgo, que percibo hoy distorsionada comanda su triunvirato.<\/p>\n<p> Fuera de este \u201cchar\u00e1cter\u201d, la mayor\u00eda de mis contempor\u00e1neos y bi\u00f3grafos me supieron alguien brillante, optimista, encantador y carism\u00e1tico&#8230; \u00bfsabe qu\u00e9?, no lea nada m\u00e1s, mire algunas de las pocas grabaciones que quedan de mi estad\u00eda en la tierra y analice mis fotos.<\/p>\n<p> Cuando el Sr. Churchill decidi\u00f3 volver al patr\u00f3n oro en 1925, le escrib\u00ed: \u201c\u00a1qu\u00e9 proyecto tan est\u00fapido ha presentado!. \u00bfSe ofende si lo comparo con Churchill y escribo: \u00a1qu\u00e9 visi\u00f3n tan est\u00fapida tiene de Keynes!?.<\/p>\n<p> \u201cNo soy un economista, \u00a1Soy un hombre honrado!\u201d, dijo alguien. La verdad es que mi estima por la profesi\u00f3n de los economistas nunca fue muy buena. Como escrib\u00ed en \u201cEconomic Possibilities for our Grandchildren\u201d de 1930, \u201cSi los economistas pudieran lograr que se los considerara personas humildes y competentes, al nivel de los dentistas, eso ser\u00eda espl\u00e9ndido\u201d.<\/p>\n<p> Quienes me consideran por encima de todo un economista, hablan de una anormalidad, aunque no puedo dejar de preguntarme si ser\u00e1n ellos los anormales. Mis amigos m\u00e1s cercanos, Virginia Woolf, Ducan Grant, Lytton Strachey, Roger Fry, Vanessa Bell, nunca dudaron que lo \u00e9tico, lo filos\u00f3fico y lo art\u00edstico me interesa mucho m\u00e1s que el estrecho campo de la econom\u00eda. El mismo Skyidesky aclara que para m\u00ed \u201cla filosof\u00eda viene antes que la econom\u00eda, y la filosof\u00eda de los fines antes que la filosof\u00eda de los medios\u201d.<\/p>\n<p> Es cierto que encuentro la econom\u00eda como algo intelectualmente \u201csatisfactorio\u201d y en lo que soy \u201cbastante bueno\u201d, pero la econom\u00eda es solo una herramienta para \u201cresolver el problema econ\u00f3mico\u201d y que entonces la humanidad pueda abocarse a la tarea m\u00e1s importante de vivir \u201csabia, agradablemente y bien\u201d. Pensaba que con lo que mencion\u00e9 en \u201cMy Early Beliefs\u201d de 1938 lo hab\u00eda dejado claro: \u201cLos objetos principales de la vida son el amor, la creaci\u00f3n, el disfrute de la experiencia est\u00e9tica y la b\u00fasqueda del conocimiento\u201d. Parece que algunos piensan otra cosa.<\/p>\n<p>   Mire, fue Hayek el que dijo sobre m\u00ed, casi 20 a\u00f1os despu\u00e9s de mi partida: \u201cSi uno considera cuan poco de su tiempo y energ\u00eda dedic\u00f3 a la econom\u00eda, el hecho que ser\u00e1 recordado principalmente como economista es a la vez milagroso y tr\u00e1gico\u201d. Hayek fue un amigo, con el que tuvimos discusiones acad\u00e9micas muy fuertes, pero que entendi\u00f3 que para m\u00ed la econom\u00eda era casi un hobby de entretiempo, una afici\u00f3n intelectual.<\/p>\n<p> De Pablo: la obra est\u00e1 \u00edntimamente atada a su autor y es el autor quien transita el contexto. Creer que se conoce el contexto y entonces se conoce la obra, no es m\u00e1s que otra falacia. El contexto hace al autor, pero es el autor quien hace la obra.<\/p>\n<p> Lo que usted y sus camaradas conocen de m\u00ed, en cuanto persona, es claramente insuficiente y err\u00f3neo y siendo as\u00ed, dif\u00edcilmente entiendan mis obras m\u00e1s all\u00e1 de sus cortos prejuicios, ya lo sabe: \u201cla dificultad no est\u00e1 en tener nuevas ideas, sino en escapar de las viejas\u201d.<\/p>\n<p> Desliza usted que \u201cNunca fue ministro de econom\u00eda de su pa\u00eds\u201d, como algo casi peyorativo. \u00bfSabe qu\u00e9?, para m\u00ed, mi libertad intelectual fue mucho mas valiosa que cualquier puesto. Mire, a los oficialistas no se los respeta en p\u00fablico, se los cuestiona.<\/p>\n<p> Nunca acept\u00e9 ning\u00fan cargo pol\u00edtico significativo ni propuesta electoral, de las que tuve muchas. Cuando trabaj\u00e9 en el Tesoro, donde estuve 5 a\u00f1os, me hab\u00edan convocado al iniciarse la Guerra. All\u00ed ascend\u00ed por mis propios m\u00e9ritos hasta que me nombraron representante del Tesoro en la Conferencia de Paz de Versalles y cuando me pareci\u00f3 que estaban haciendo las cosas mal no tuve ning\u00fan problema en renunciar. De ese entonces, cuando cre\u00ed que pod\u00eda serle \u00fatil al pa\u00eds solo acept\u00e9 puestos informales y de manera ad-honorem.<\/p>\n<p> \u00a1Ah! antes que me olvide, mi primer \u201ctrabajo real\u201d fue en La Oficina de la India entre 1906 y 1908 donde renunci\u00e9 porque me aburr\u00eda soberanamente. Cuando di el examen de ingreso, la materia en la que peor me fue:\u2026, econom\u00eda, y los tontos me encasillan como economista.<\/p>\n<p> Ya que hablamos de mi paso por el Tesoro y de \u201cThe Economic Consequences of the Peace\u201d, es cierto que el libro fue un \u00e9xito y me dej\u00f3 bastante dinero: unas 100.000 copias en los primeros seis meses, con traducciones a 12 idiomas, ingresando a valores de hoy m\u00e1s de u$s350.000 (para ese entonces ya hab\u00eda ganado m\u00e1s de u$s150.000 con mis especulaciones). Pero por lo que dijo, parece que ni usted ni los otros dos charletas lo hubieran le\u00eddo.<\/p>\n<p>  keynes_1922   <\/p>\n<p>  Keynes en el centro, con los miembros de la comisi\u00f3n encargada de estabilizar el marco alem\u00e1n.<\/p>\n<p>       Nunca estuve en ninguna Comisi\u00f3n del Hambre, eso no existi\u00f3. Como le mencion\u00e9 era el representante del Tesoro y serv\u00ed adem\u00e1s como delegado del ministro de Hacienda en el Consejo Econ\u00f3mico Supremo de las fuerzas aliadas, pero no fui parte de la Comisi\u00f3n Reparadora. Jam\u00e1s dije que los alemanes \u201cse est\u00e1n muriendo de hambre ni cosa parecida\u201d y mucho menos me met\u00ed con las cuestiones masturbatorias de los integrantes de la Comisi\u00f3n. No es que este punto me escandalice, especialmente luego de las relaciones amorosas de mi juventud, antes de que llegara Lydia: Arthur, Ducan, Daniel, Sebastian y alg\u00fan otro (ahora y desde aqu\u00ed puedo admitirlo).<\/p>\n<p> Volviendo. La idea central de aquel libro era advertir sobre la crisis humanitaria que sobrevendr\u00eda, que se estaban imponiendo una \u201cPaz Cartaginense\u201d a Alemania, un acuerdo punitivo y destructivo que solo quer\u00eda destruirla, en lugar de buscar rehabilitar a Europa. Plantee que lo que exig\u00edan a los germanos era irrealista, que iban a arruinar al pa\u00eds y con eso desestabilizar\u00edan a todo el continente, causando un caos pol\u00edtico que golpear\u00eda tanto a los ganadores como a los perdedores de la guerra. Casi sin quererlo preanunci\u00e9 el escenario en donde surgir\u00eda la figura de Hitler.<\/p>\n<p> Habl\u00e9 del hambre de los alemanes y que morir\u00edan millones de hombres, mujeres y ni\u00f1os, pero esto a futuro, como consecuencia de si se firmaba el trato tal cual lo estaban perge\u00f1ando. Afortunadamente esto es otra cosa en la que me equivoqu\u00e9. En julio de 2019, los aliados levantaron el bloqueo al firmarse el acuerdo y los alimentos comenzaron a llegar a Alemania. Con las consecuencias econ\u00f3micas y pol\u00edticas, desgraciadamente, tan errado no estuve.<\/p>\n<p> Yendo una vez m\u00e1s a su perorata. En una muestra impecable de errores, comenta usted la reuni\u00f3n que tuvimos con el Se\u00f1or Churchill el 17 de marzo de 1925, por la cuesti\u00f3n del retorno al patr\u00f3n oro. Si la memoria no me falla -y aqu\u00ed, donde estoy, la memoria es eterna-, el \u00fanico \u201cayudante\u201d que estuvo presente, fue el Sr. Grigg, el secretario de Winston. Reginald McKenna no gan\u00f3 el debate, de hecho, los dos coincid\u00edamos en que la libra estaba un 10% sobrevaluada respecto al d\u00f3lar norteamericano, no dos y medio por ciento como sosten\u00edan Otto Niemeyer y John Bradbury. Les advertimos que si tomaban este camino se iniciar\u00eda un proceso deflacionario, las exportaciones caer\u00edan, la desocupaci\u00f3n se establecer\u00eda arriba del 10%, y la duda publica se disparar\u00eda.<\/p>\n<p>  Churchill   <\/p>\n<p>   Winston Churchill, mandam\u00e1s del Tesoro seg\u00fan la revista Punch, en 1925. Keynes tuvo raz\u00f3n<\/p>\n<p>      La discusi\u00f3n fue larga, hasta pasada la medianoche. La historia muestra que ganaron \u201clos otros\u201d, pero lamentablemente en esta oportunidad no nos equivocamos. Seg\u00fan confes\u00f3 despu\u00e9s Churchill a Lord Moran, su m\u00e9dico personal, en 1945: &#8220;Fue el peor desatino de mi vida&#8221;.<\/p>\n<p> No recuerdo que comimos esa noche, aunque si lo mucho que fum\u00f3 Churchill. Unos d\u00edas despu\u00e9s de que le mandara mi vitri\u00f3lica carta de protesta, nos cruzamos durante el almuerzo del \u201cThe Other Club\u201d, en el Savoy, y nos saludamos tan afectuosamente como siempre. Churchill me conoc\u00eda, ustedes&#8230;<\/p>\n<p> Me han comentado que -en lo intelectual- es usted una persona dispendiosa. Sorprende entonces su desconocimiento al \u201crespaldo te\u00f3rico\u201d de los Institucionalistas Norteamericanos: Thorstein Veblen (quien hab\u00eda muerto cuatro a\u00f1os antes de asumir FDR), John Commons, Wesley Michell, el propio Rexford Tugwell (basado en Simon Patten) y Louis Brandeis, la Universidad de Columbia como centro de pensamiento y sobre todo el de John Dewey como padre filos\u00f3fico, del Primer New Deal.<\/p>\n<p>     El Sr. Roosevelt era, como lo defini\u00f3 el Juez Wendell Holmes, alguien con \u201cUn intelecto de segunda, pero un temperamento de primera clase\u201d. No se llevaban bien, pero el discurso de campa\u00f1a de FDR en mayo del 32, es Dewey puro: \u201cEl pa\u00eds necesita y, a menos que me equivoque sobre su temperamento, el pa\u00eds demanda una experimentaci\u00f3n atrevida y constante. Es de sentido com\u00fan tomar un m\u00e9todo y probarlo; si fracasa, admitirlo de manera franca y probar otro. Pero por, sobre todo, probar algo\u201d (no acaba usted de afirmar\u2026.<\/p>\n<p> Esta influencia fue m\u00e1s all\u00e1 de lo te\u00f3rico, Tugwell y Adolf Berle -dos de los tres del \u201cBrain Trust\u201d- junto a Raymond Moely, Gardiner Means, Thurman Arnold, Harold Ickes, Frances Perkins y otros miembros de aquel primer gabinete argumentaban que la idea de la mano invisible era un mito, e impulsaron la idea de una fuerte intervenci\u00f3n del estado para corregir las fallas del mercado.<\/p>\n<p> Aquel Primer New Deal no tuvo nada que ver con una \u201cintuici\u00f3n afortunada\u201d, es m\u00e1s, si bien estabiliz\u00f3 la econom\u00eda fracas\u00f3 en evitar la recesi\u00f3n (\u00bfle suena parecido a algo, no le corre cierto frio por la espalda?) y 27 meses despu\u00e9s FDR tuvo que relanzar su Pacto con la Sociedad.<\/p>\n<p>  New DEal   <\/p>\n<p>       En diciembre del 33 (FDR hab\u00eda asumido en marzo) el New York Times me pidi\u00f3 que publicara una carta abierta sobre como ve\u00eda la econom\u00eda norteamericana. Ah\u00ed critiqu\u00e9 las pol\u00edticas monetarias y por, sobre todo, abogu\u00e9 por un mayor gasto estatal. En ese momento el gran p\u00fablico norteamericano comenz\u00f3 a conocerme.<\/p>\n<p> En mayo del 34 me invitaron a la Casa Blanca. Lo m\u00e1s que pude decir tras el breve encuentro -m\u00e1s all\u00e1 que sus manos ya trasuntaban que no se trataba de una persona con un intelecto elevado-, es que \u201chablando econ\u00f3micamente, se supon\u00eda que el Presidente era alguien m\u00e1s alfabetizado\u201d. Atado a las viejas formas de la econom\u00eda FDR comento sobre mi \u201cDej\u00f3 un l\u00edo de n\u00fameros. Debe ser un matem\u00e1tico, en lugar de un economista\u201d.<\/p>\n<p> No entendi\u00f3 nada de nada, no sab\u00eda nada de econom\u00eda\u2026 pero era alguien con una suerte disgustante.<\/p>\n<p>  Segundos 100 dias   <\/p>\n<p>    En 1935, apenas a dos a\u00f1os del primero y ante su agotamiento, FDR se vio forzado a lanzar un nuevo \u201cNew Deal\u201d.<\/p>\n<p> Para pensar\u2026<\/p>\n<p>      Con el Segundo New Deal la posta en el gobierno la tomaron Marriner Eccles, Lauchlin Currie, Leon Henderson, Harry Hopkins y Henry Wallance, quienes ven\u00edan propugnando hac\u00eda tiempo la idea del gasto masivo del gobierno y las obras p\u00fablicas para impulsar la econom\u00eda.<\/p>\n<p> Aunque bajo un mismo nombre, filos\u00f3ficamente los dos Deals fueron proyectos muy diferentes. El primero integrado por personas que desconfiaban de manera estructural de los mercados, el segundo por quienes aceptaban los mercados, pero intentaban manejar la demanda.<\/p>\n<p> Cuando en el 31 fui invitado por Quincy Wrigth a dictar en Chicago \u201cUn an\u00e1lisis econ\u00f3mico sobre el empleo\u201d saqu\u00e9 tres conclusiones: el inmenso \u00e9xito de mi conferencia, que los norteamericanos no eran conscientes de la gravedad de lo que estaba por venir y que la Primer Escuela de Chicago (Henry Simons, Paul Douglas y Aaron Director) eran m\u00e1s Keynesiana que Keynes -hasta la aparici\u00f3n de \u201cLa Teor\u00eda\u201d-, impulsando la idea que \u201cel gobierno debe gastar m\u00e1s para evitar el sangrado de la econom\u00eda\u201d.<\/p>\n<p> Hubo una cuarta: sin los norteamericanos no se pod\u00eda arreglar la econom\u00eda mundial.<\/p>\n<p> En esta nota no quiero hablar de teor\u00eda econ\u00f3mica ni discutir ideas, sino hechos, esos que sirven para testear, refinar o descartar los modelos de la mente, pero, en fin\u2026<\/p>\n<p> La originalidad, el objetivo y lo que hizo \u201cLa Teor\u00eda\u201d (que apareci\u00f3 reci\u00e9n en febrero del 36) fue crear un gran marco -por eso: \u201cTeor\u00eda General\u201d- que nunca hab\u00eda existido, en el que se integraban, se complementaban y se romp\u00edan una serie de conceptos econ\u00f3micos vigentes hasta aquella \u00e9poca y donde la \u201cteor\u00eda cl\u00e1sica\u201d se situaba como un caso especial bajo una situaci\u00f3n de pleno empleo -jam\u00e1s quise \u201cmatar\u201d la econom\u00eda cl\u00e1sica, como me adjudicaron despu\u00e9s-.<\/p>\n<p> Con \u201cLa Teor\u00eda\u201d los economistas, en especial los norteamericanos encontraron una estructura general que no ten\u00edan, conform\u00e1ndose a partir de 1937\/38 lo que algunos historiadores definen como la facci\u00f3n Keynesiana dentro del gobierno de FDR. Yo no les di las ideas sobre la necesidad de la intervenci\u00f3n estatal, ya las ten\u00edan de antes, pero si proporcion\u00e9 un marco te\u00f3rico general, para analizarlas y entender sus consecuencias.<\/p>\n<p> Usted afirma que el verdadero impacto practico de mi obra se da reci\u00e9n a partir de septiembre de 1945 cuando fui a negociar la cuesti\u00f3n del pr\u00e9stamo de los norteamericanos.<\/p>\n<p>  how to ay for the war   <\/p>\n<p>  Como Pagar La Guerra, el libro de Keynes de 1940 que revolucion\u00f3 la manera en que los gobiernos hac\u00edan contabilidad y elaboraban sus presupuestos.<\/p>\n<p>       Le recuerdo que tras la publicaci\u00f3n de mi \u201cHow to Pay for the War\u201d, por primera vez en 1940 un gobierno de peso, el brit\u00e1nico, dej\u00f3 de ver el presupuesto como un simple balance de ingresos y egresos, para considerarlo un instrumento para el manejo del Ingreso Nacional y prevenir la inflaci\u00f3n (alguno lo llam\u00f3, \u201cLa revoluci\u00f3n Keynesiana\u201d). Tal vez se le escap\u00f3, pero este es el caso casi universal en estos d\u00edas, as\u00ed que el impacto pr\u00e1ctico\u2026<\/p>\n<p> El golpe m\u00e1s grande fue sin embargo el de 1944, cuando por primera vez en la historia un gobierno (el brit\u00e1nico) acept\u00f3 de manera expl\u00edcita su responsabilidad permanente de mantener niveles elevados y estables de empleo y que el presupuesto deber\u00eda emplearse a este fin.<\/p>\n<p> Esto encontr\u00f3 su paralelo norteamericano en el Acta de Empleo de 1946 y la creaci\u00f3n del Consejo de Asesores Econ\u00f3micos, lo que explica que Sidsky sostiene ya para ese a\u00f1o mis ideas hab\u00edan capturado ambos lados del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p> Respecto a su acotaci\u00f3n sobre mi intervenci\u00f3n en la creaci\u00f3n del FMI (la conferencia de Bretton Woods en 1944), debo reconocerle que, en lo instrumental la posici\u00f3n de Harry Dexter White y los norteamericanos, gan\u00f3 (la billetera era de ellos). Pero en lo ideol\u00f3gico, la victoria es m\u00eda.<\/p>\n<p>   keynes en bretton woods   <\/p>\n<p>  Keynes en Bretton Woods, 1944. En lo ideol\u00f3gico fue el gran ganador. Hasta el gobierno libertario recurre a los organismos multilaterales que perge\u00f1o.<\/p>\n<p>     La mera existencia del FMI y las otras multilaterales refleja la idea que la \u201cmano invisible\u201d no es capaz de manejar el mercado global y que los mercados internacionales requieren de un r\u00e9feri; los Derechos Especiales de Giro, la moneda del Fondo, que se crearon despu\u00e9s, en 1969, son equivalentes a mi propuesta de los Bancor; nadie puede discutir que la misi\u00f3n del fondo de \u201cproveer liquidez\u201d a las naciones que enfrentan una crisis, es keynesianismo puro; y el concepto de que es necesario controlar las cuentas publicas y la salud econ\u00f3mica es algo que yo perge\u00f1e.<\/p>\n<p> No se ofenda De Pablo si sugiero que durante la segunda parte de los a\u00f1os 30\u00b4s mis ideas capturaron las mentes y a partir de la segunda de los 40\u00b4s, las pol\u00edticas.<\/p>\n<p>  Y ya que usted habla de las negociaciones que tuvimos con los norteamericanos: qu\u00e9dese tranquilo, Estados Unidos no quer\u00eda que Inglaterra se fundiese (man\u00eda persecutoria sudaca; le recomiendo mi Presentaci\u00f3n al Parlamento del 18 de diciembre del 45 hablando del inter\u00e9s de los \u201ccheroquis\u201d en nuestra \u201cconvalecencia\u201d y no en \u201clas heridas de guerra\u201d). Inglaterra ya estaba fundida en 1945, la deuda externa era mayor al 200% del PBI y las reservas casi nulas.<\/p>\n<p> El 21 de agosto, seis d\u00edas despu\u00e9s de rendirse Jap\u00f3n, Truman anunci\u00f3 que en consonancia con lo dispuesto por el Lend-Lase Act de 1941 y sus promesas de campa\u00f1a, que se cortaban todas las l\u00edneas de cr\u00e9dito que hab\u00eda extendido el Tesoro yanqui mientras durara la guerra. El gobierno laborista que hab\u00eda asumido un mes antes con C. Attlee, no estaban preparado.<\/p>\n<p> Mas all\u00e1 de lo legal\/formal, el pueblo norteamericano estaba cansado de \u201cbancar\u201d a los aliados, Truman no quer\u00eda financiar un \u201cgobierno socialista\u201d y \u201clast but not least\u201d, era la oportunidad para forzar al Imperio a desmantelar el sistema de tarifas con el que frenaba el acceso de los productos norteamericanos a todos sus mercados y lograr se implementara la convertibilidad de la Libra, con lo cual, bajo el paraguas de Bretton Woods, el d\u00f3lar pasar\u00eda a ser la moneda de reserva del mundo.<\/p>\n<p> En septiembre me enviaron a Washington. Las discusiones fueron dur\u00edsimas. Arranque pidiendo un pr\u00e9stamo por u$s6.000 millones (u$s 100.000 millones de hoy en d\u00eda) que no fuera necesario ser devuelto (los ingleses soportamos el mayor costo de la guerra) o en el peor de los casos a tasa cero.<\/p>\n<p> Vinson y Clayton sab\u00edan que el Congreso nunca aprobar\u00eda nada de eso y ofrecieron u$s3.500 millones, bajo la forma de un cr\u00e9dito comercial con intereses, a lo que sumaban condiciones, la abolici\u00f3n de la preferencia Imperial y la convertibilidad de la Libra.<\/p>\n<p> No qued\u00e9 nada satisfecho y lo m\u00e1s que consegu\u00ed fueron u$s3.750 millones al 2% durante 50 a\u00f1os, a lo que se sumaron u$s650 de presamos pendientes de los b\u00e1rbaros y u$s1.900 de Canad\u00e1. Inglaterra deber\u00eda aceptar Bretton Woods, incorporarse al Fondo, la eliminaci\u00f3n de las tarifas, la convertibilidad de la Libra y dar los primeros pasos para la creaci\u00f3n del GATT. La alternativa era el colapso para el imperio. El resultado: mi propio colapso.<\/p>\n<p>  Reconozco que he sido prol\u00edfico como autor, pero esto no es \u00f3bice para, bajo la excusa de su extensi\u00f3n, desconocer mi obra m\u00e1s all\u00e1 de \u201cLa Teor\u00eda\u201d, \u201cA Treatise on Money\u201d y eventualmente \u201cThe Economic Consequences of the Peace\u201d. Seis veces mencionan en su clase magistral que mis obras completas son 30 tomos.<\/p>\n<p> Ojal\u00e1 hubiera sido capaz de tama\u00f1a creaci\u00f3n. A lo largo de mi vida apenas publiqu\u00e9 11 libros, tal vez 4.500 p\u00e1ginas, por lo que bajo los est\u00e1ndares modernos no he sido un autor tan prol\u00edfico (su inefable Jorge Luis supera los 40 con m\u00e1s de 8.000). En cinco semanas, alguien que me dedique 4 horas al d\u00eda, habr\u00e1 le\u00eddo todos mis libros.<\/p>\n<p> Usted sabe que desconf\u00edo de los n\u00fameros, pero alguna capacidad para jugar con ellos se me adjudica. Me inclino entonces ante colosos de la verborragia como usted, con 57 libros en la calle que se extienden por mas de 14.000 p\u00e1ginas o su compinche con al menos 10 textos -otro en camino- que ya pasan de 3.000 p\u00e1ginas y que como viene, probablemente pronto me supere por mucho.<\/p>\n<p> A lo que ustedes hacen referencia no es a \u201cmi obra\u201d, sino a la recopilaci\u00f3n que hiciera la Cambridge University Press para la Royal Economic Society en 1971, los \u201cCollected Writings of John Maynard Keynes\u201d de todos mis libros, art\u00edculos, cartas charlas y cualquier otro material escrito que rozara lo econ\u00f3mico y al que pudieran acceder.<\/p>\n<p> Dicen que cuando quer\u00eda, era un escritor brillante y no me sorprende. Lo demostr\u00e9 en \u201cThe Economic Consequences of the Peace\u201d, \u201cEssays on Persuation\u201d o \u201cA Tract on Monetary Reform\u201d y en muchos de mis escritos.<\/p>\n<p> Sin embargo Paul Samuelson, defini\u00f3 \u201cLa Teor\u00eda\u201d como un libro &#8220;mal escrito, pobremente organizado, que abunda en nidos de confusi\u00f3n\u201d -m\u00e1s adelante voy a volver sobre Zamuelson-. Frank Knight, Etiene Mantoux, y otros la definieron como &#8220;oscuro\u201d, \u201cdif\u00edcil\u201d y \u201ccasi indescifrable en algunos lugares\u201d.<\/p>\n<p> Entiendo que \u201cLa Teor\u00eda\u201d puede parecer menos refinada que mis otros libros y muchos no la entienden, pero eso de decir que lo escrib\u00ed a los &#8220;repedos&#8221;, solo pude ser el fruto de un cerebro escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>  Arranqu\u00e9 con la idea de presentar el marco te\u00f3rico con el cual enfrentar la gran recesi\u00f3n en 1930\/31 y aceler\u00e9 hacia 1934\/35, m\u00e1s de cuatro a\u00f1os en total, \u201cThe consequences\u201d lo redact\u00e9 en dos meses y \u201cA Tract\u201d en no m\u00e1s de cuatro; en el otro extremo \u201cA Treatsie on Probability\u201d diez a\u00f1os y \u201cA treatsie on Money\u201d seis.<\/p>\n<p> Le cuento el m\u00e9todo que hab\u00eda desarrollado para el tiempo de \u201cThe Theory\u201d. En la ma\u00f1ana, sentado en la cama, o por la tarde en mi escritorio, escrib\u00eda los borradores con l\u00e1piz, como fue siempre mi costumbre. Estos los mandaba al impresor para que hiciera las primeras pruebas. Esas pruebas las circulaba luego entre los amigos del \u201cCirco de Cambridge&#8221;, Roy Harrod, Ralph Hawtrey y alg\u00fan otro, esperando a sus comentarios, que luego incorporaba al texto que ir\u00eda al impresor.<\/p>\n<p> Cuando en el prefacio aclar\u00e9 que la obra era \u201cuna larga lucha de escape\u201d de las viejas formas de pensamiento y que esas ideas fueron expresadas \u201claboriosamente\u201d, lo dec\u00eda en serio. Lamentablemente parece que alguien o algunos no lo entendieron (o no lo leyeron).<\/p>\n<p> Si nunca revis\u00e9 \u201cLa Teor\u00eda\u201d, no fue por cuestiones de salud. Mas all\u00e1 de alguna cuesti\u00f3n cosm\u00e9tica para un par de impresiones extranjeras, jam\u00e1s revis\u00e9 mis libros ni produje segundas ediciones, algo que mi editor ten\u00eda bien claro. Un buen padre nunca abandona a sus hijos y los acepta como salieron a la luz, aunque hayan sido mal paridos. Ante cualquier nueva idea encaraba un proyecto nuevo, en lugar de revisar lo viejo. Entiendo que los incapacitados y los que desconocen la evoluci\u00f3n intelectual suelen tomar esto como que cambiaba constantemente de posiciones, pero\u2026<\/p>\n<p> Perm\u00edtame desconfiar de usted en cuanto alguien que no ley\u00f3 mi \u201cTract on Monetary reform\u201d de 1923 y fiarme de su capacidad de seducci\u00f3n a los narcisos; de todas formas, para alguien que tanto ama los escenarios me sorprende que dejara de lado el contexto del cap\u00edtulo 3, en la discusi\u00f3n sobre la teor\u00eda de la cantidad del dinero: \u201cEl largo plazo es una gu\u00eda enga\u00f1osa para las cuestiones actuales. En el largo plazo estamos todos muertos. Los economistas se acomodan demasiado f\u00e1cil, una tarea tan in\u00fatil si en tiempos de tempestad solo pueden decirnos eso cuando la tormenta ha pasado mucho tiempo atr\u00e1s y el oc\u00e9ano est\u00e1 nuevamente sosegado\u201d.<\/p>\n<p> Cre\u00eda que ello era una clara advertencia contra los curanderos de la econom\u00eda, pero los chusmas siempre aprecian lo banal.<\/p>\n<p> Con mi salud desgastada pero mi cerebro volando, joven cuando di el gran salto (62 a\u00f1os), es cierto que consider\u00e9 \u201cLa Teor\u00eda\u201d como mi gran obra, pero jam\u00e1s la tom\u00e9 como mi obra definitiva.<\/p>\n<p> Durante mis \u00faltimos diez a\u00f1os la realidad fue cambiando mi foco: con el fin de la guerra el trabajo para el Tesoro, la representaci\u00f3n en Bretton Woods y la negociaci\u00f3n con los estadounidenses, me quit\u00f3 el tiempo y la paz necesaria para escribir y apenas pude publicar \u201cHow to pay for War\u201d en 1944. Mi primer responsabilidad pas\u00f3 a ser tratar de evitar la bancarrota del Imperio y mi principal esparcimiento el arte, al frente del CEMA desde el 42, fundando el Arts Council of Great Britan en el 45 y reabriendo el Royal Opera House, as\u00ed que por favor deje la cuesti\u00f3n de mi salud de lado.<\/p>\n<p> Como le escrib\u00ed a Bernard (Shaw) en enero del 35, yo estimaba que le tomar\u00eda diez a\u00f1os a \u201cLa teor\u00eda\u201d ocupar el lugar que le correspond\u00eda. Sin embargo, el impacto entre los norteamericanos, en especial los economistas de menos de 35 a\u00f1os, result\u00f3 casi explosivo y mucho mayor al que tuvo en Inglaterra. Para el 38 Harvard, Yale, el MIT, Columbia y Berkley la reconoc\u00edan como un \u201cMagnum Opus\u201d de la econom\u00eda (Chicago y la NYU fueron excepciones).<\/p>\n<p> Este justificado inter\u00e9s me halag\u00f3, aunque el esp\u00edritu de los coloniales comenz\u00f3 casi inmediatamente a reinterpretar lo que hab\u00eda escrito, buscando darle un marco, una estructura matem\u00e1tica m\u00e1s r\u00edgida y predecible, que adrede yo hab\u00eda evitado.<\/p>\n<p> Fueron varios, Laurie Currie, Symour Harris, Abba Lerner, aunque el primero que debo mencionar es al Sr. Hansen -el Keynes Americano-, quien junto a Hicks llevaron mi prosa a las dos dimensiones, y que tanta influencia tuviera en los gobiernos de FDR.<\/p>\n<p>  Paul-Samuelson1   <\/p>\n<p>  Paul Samuelson, un gran publicista, un mal interprete de Keynes.<\/p>\n<p>       El segundo, el Sr. Samuelson. Paul Samuelson,\u2026 mi mayor publicista,\u2026 mi peor int\u00e9rprete. Alguien que nunca me conoci\u00f3. Hace 17 a\u00f1os, cuando lleg\u00f3 por ac\u00e1 le dije: \u201cDoctor, seis meses atr\u00e1s se defini\u00f3 como: \u201cSoy una cafeter\u00eda Keynesiana, alguien que toma y escoge los pedazos de una doctrina que le resultan m\u00e1s agradables\u201d; le agradezco lo que deba agradecerle, pero usted es el responsable de mucho de lo que me mal acusan los ignorantes. Con suerte, su s\u00edntesis neocl\u00e1sica es una cochambre, donde el mejor ejemplo es la formalizaci\u00f3n matem\u00e1tica que hizo de mi trabajo\u201d.<\/p>\n<p> Veo, estimado, que usted y sus contertulios se consideran especialistas en Keynesianismo, ante lo cual me veo obligado a informarle que yo no s\u00e9 qu\u00e9 es eso, ni nunca fui Keynesiano. Los tengo a Lydia y a Austin Robinson de testigos, cuando en 1944 despu\u00e9s de una reuni\u00f3n en Washington con un grupo de economistas y legisladores norteamericanos, les cont\u00e9 durante el desayuno que \u201cYo era el \u00fanico no-keyneseano en la habitaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p> Para m\u00ed y lo dej\u00e9 claro en la introducci\u00f3n a \u201cMoney\u201d de D.H.Robvinson, en 1922 \u201cLa teor\u00eda de la econom\u00eda no proporciona un cuerpo de conclusiones irrefutables que pueden aplicarse inmediatamente a las pol\u00edticas. La econom\u00eda es un m\u00e9todo, no una doctrina, es un aparato de la mente, una t\u00e9cnica del pensamiento que ayuda a quien la posee a trazar conclusiones correctas\u201d.<\/p>\n<p> Si alguna aspiraci\u00f3n tuve con mis teor\u00edas, es que se volvieran obsoletas apenas los gobiernos aprendieran a manejar adecuadamente la econom\u00eda.<\/p>\n<p> Quienes tanto y m\u00e1s hablan de m\u00ed, tienden a no apreciar que la econom\u00eda es una ciencia moral, ni natural, ni exacta y por lo tanto \u201cLa Teor\u00eda\u201d es un trabajo epistemol\u00f3gico, un planteo sobre como conocemos lo que conocemos de econom\u00eda y por qu\u00e9 actuamos como lo hacemos.<\/p>\n<p> Cuando nos evacuaron de Cambridge en 44, Hayek, que reci\u00e9n hab\u00eda publicado \u201cThe Road to Serfdom\u201d (siempre lo dije, un muy buen libro) me plante\u00f3 si no estaba preocupado por lo que estaban haciendo mis disc\u00edpulos con mi teor\u00eda y si una teor\u00eda que ten\u00eda sentido en durante lo peor de la crisis de los 30\u00b4s no estimular\u00eda la inflaci\u00f3n cuando la econom\u00eda se acercara al empleo pleno.<\/p>\n<p> Pens\u00e9 -no mucho- y mi respuesta fue que, si alguna vez mis teor\u00edas se tornaban da\u00f1inas -si mis seguidores se exced\u00edan o tomaban un camino equivocado-, pod\u00eda hacer que la opini\u00f3n p\u00fablica se volcara contra ellas \u201cas\u00ed\u201d, y tron\u00e9 los dedos de mi mano.<\/p>\n<p> Seis semanas despu\u00e9s me fui, sin poder cumplir mi promesa a Hayek. El Hubris se cobr\u00f3 su precio.<\/p>\n<p> Le\u00ed de su patr\u00f3n ideol\u00f3gico, \u201cnosotros no nos vamos a enamorar de ning\u00fan modelo; nosotros estamos enamorados de los datos y de hacer las cosas bien\u201d -parece que olvid\u00f3 que alguna vez se autodefin\u00eda como anarco, libertario y no s\u00e9 cu\u00e1ntas cosas m\u00e1s\u2026 sospecho cosas del fracaso; de paso, el \u201cToto\u201d nunca trabajo en Black Rock y si lo hizo fue de manera \u201cnon sancta\u201d-.<\/p>\n<p>  En el 78 Samuleson (con el que todav\u00eda tengo muchas cosas que arreglar) en una de sus tantas malas par\u00e1frasis -esta, basada en un art\u00edculo sobre inversiones 1924 al menos respeto mi esp\u00edritu- me adjudic\u00f3 el planteo: \u201cCuando la informaci\u00f3n cambia, cambio mis ideas. \u00bfQu\u00e9 hace usted?\u201d. \u201cInformaci\u00f3n\u201d, no n\u00fameros, no datos, informaci\u00f3n, algo mucho mas cercano a la realidad. Entonces: \u00bfQu\u00e9 hace usted?, \u00bfQu\u00e9 hacen ustedes?<\/p>\n<p> Bueno, como deber\u00eda haber visto yo tampoco me enamor\u00e9 jam\u00e1s de ninguna teor\u00eda econ\u00f3mica -ni siquiera de las m\u00edas-, pero creo en los hechos y desconfi\u00f3 profundamente de los datos y de las definiciones rimbombantes a lo Ragnar Frisch y Samuelson.<\/p>\n<p> Si bien fui casi su fundador y presidente de la Sociedad Econom\u00e9trica en el 44, no debiera escaparle que una de las primeras y m\u00e1s vigentes cr\u00edticas contra el uso err\u00f3neo de los n\u00fameros en la econom\u00eda -que todo el mundo deber\u00eda analizar- fue el cuestionamiento que le realizara a Jan Tinberg en septiembre del 39.<\/p>\n<p> Impotentes si desde el poder van a disparar sus salvas contra mis pecados -que los he tenido y, afortunadamente, muchos-\u201d, h\u00e1ganse el favor de apuntar d\u00f3nde deben.<\/p>\n<p> Sobre las opiniones de \u201cese caballero\u201d, acuerdo con que sido un genio, pero le aseguro que no del mal, siempre diestro, pero no siniestro. Como tesorero del Kings College de 1920 a 1946, el rendimiento anual promedio del Chest Fund que administraba fue de 15-16%, muy por encima del mercado (sobreviviendo al Crash del 29 y la Segunda Guerra Mundial), de 30.000 libras iniciales lo dej\u00e9 con unas 800.000 libras, todo esto debidamente documentado (\u00bfpuede \u00e9l?) As\u00ed que, \u00bfestafador?, no lo creo.<\/p>\n<p> \u00bfComunista de mano suave? El pacotillero, como ante tantas cosas, desconoce mi opini\u00f3n y posici\u00f3n frente al Sr. Marx y su obra. Nunca le\u00ed apropiadamente Das Kapital, ni me interes\u00f3, es que \u201cpara m\u00ed es inexplicable que haya tenido semejante efecto. Su polemizaci\u00f3n acad\u00e9mica (la de Marx), tediosa y anciana, resulta tan extraordinariamente inapropiada\u2026\u201d. \u201c\u00bfC\u00f3mo puedo aceptar la doctrina comunista que establece como su biblia, por encima de toda cr\u00edtica, un texto obsoleto que no solo s\u00e9 que es cient\u00edficamente err\u00f3neo, sino que adem\u00e1s carece de inter\u00e9s o aplicaci\u00f3n para el mundo moderno?, plante\u00e1ndome sobre el socialismo marxista: \u00bfC\u00f3mo una doctrina tan il\u00f3gica y tan aburrida puede haber ejercido una influencia tan poderosa y duradera sobre las mentes de los hombres?.<\/p>\n<p> Mi carta a Joan Robinson, de noviembre del 36, dej\u00f3 bien claro que no estaba dispuesto a convalidar ninguna reinterpretaci\u00f3n \u201cmarxista\u201d de mi obra, ni de mano suave ni de mano dura. Si quiere llamarme un socialista liberal -los \u201cverdaderos socialistas\u201d nunca me han querido- entendiendo eso como defin\u00ed en 1939: \u201cun sistema en el que podamos actuar como una comunidad organizada con fines comunes y para promover la justicia social y econ\u00f3mica, respetando y protegiendo al mismo tiempo al individuo: su libertad de elecci\u00f3n, su fe, su mente y su expresi\u00f3n, su iniciativa empresarial y su propiedad\u201d, es bienvenido. L\u00e1stima que mis pretendidos verdugos nunca leyeron esto y cuan cerca est\u00e1 de la definici\u00f3n de su Benegas Lynch.<\/p>\n<p> Siempre cre\u00ed que las mentes bajas, incapaces de apelar o entender la iron\u00eda se aferran desesperadamente al exceso chabacano, cayendo en la peor de las pomposidades: la del mal gusto. Cincuenta y cinco groser\u00edas en lo que pretende ser un discurso magistral de poco m\u00e1s de una hora de duraci\u00f3n, un taco cada minuto un tercio\u2026 &#8220;sorry, its not becoming\u201d de aquel que se gustar\u00eda Profesor de nuevas generaciones.<\/p>\n<p> \u201cJe n\u2019ai fait celle-ci plus longue que parce que je n\u2019ai pas eu le loisir de la faire plus courte\u201d (habr\u00eda escrito una carta m\u00e1s corta, pero no tuve tiempo), bien dijo Pascal. By the way, sobre sus compa\u00f1eros de discurso que tanta gracia me causaron, me tomo el trabajo de no contestarles.<\/p>\n<p> \u00a1Ah!, antes de terminar, diez d\u00edas antes de irme, le coment\u00e9 a Henry Clay: \u201cMe encuentro cada vez m\u00e1s y m\u00e1s apoy\u00e1ndome para la soluci\u00f3n de nuestros problemas en la mano invisible que trat\u00e9 de eyectar de la teor\u00eda econ\u00f3mica veinte a\u00f1os atr\u00e1s\u201d. Por favor, dejen que los burros sean burros, en paz.<\/p>\n<p> Haciendo votos para que tarde mucho tiempo en venir a visitarme,<\/p>\n<p> Yours ever<\/p>\n<p> J.M.Keynes<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me gustar\u00eda, si me lo permite, considerar algunos puntos de su charla un poco m\u00e1s profundamente. La conferencia sobre mi persona y mi \u201cTeor\u00eda General del empleo, el Inter\u00e9s y el Dinero\u201d, tal como estuvo, me parece uno de los embrollos m\u00e1s espantosos que he presenciado jam\u00e1s. 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