{"id":53952,"date":"2026-04-19T01:23:28","date_gmt":"2026-04-19T04:23:28","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/04\/19\/la-cumbrecita-un-viaje-de-cuento-a-los-alpes-cordobeses\/"},"modified":"2026-04-19T01:23:28","modified_gmt":"2026-04-19T04:23:28","slug":"la-cumbrecita-un-viaje-de-cuento-a-los-alpes-cordobeses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/04\/19\/la-cumbrecita-un-viaje-de-cuento-a-los-alpes-cordobeses\/","title":{"rendered":"La Cumbrecita: un viaje de cuento a los &#8220;Alpes&#8221; cordobeses"},"content":{"rendered":"<p>                                              &#8220;Yo tengo la hip\u00f3tesis de que La Cumbrecita es un pueblito que parece sacado de los Alpes suizos o austr\u00edacos un poco por casualidad. Porque en cierto momento hubo un solo arquitecto llamado Carlos Valenta, quien era austr\u00edaco e hizo unas 15 casas con techo a dos aguas consolidando esta impronta actual en las d\u00e9cadas del \u201840 y el \u201850; despu\u00e9s el pueblo no creci\u00f3 mucho y qued\u00f3 as\u00ed; adem\u00e1s somos una burbuja geogr\u00e1fica porque estamos el final del camino; m\u00e1s all\u00e1 del pueblo, no se puede seguir\u201d, explica Cristian Mayer a Weekend en su Bar Suizo,\u00a0creado en 1969 por su abuelo -nacido en Suiza-, a la sombra de un gran pino donde almorzamos una raclette: queso fundido en una olla al fuego sobre la mesa donde sumergimos cuadraditos de salame, carne y pan.\u00a0<\/p>\n<p>    A simple vista, las casas que me rodean parecen de juguete: una tiene en la fachada un gran reloj cu-c\u00fa del que salen cada hora \u2013en lugar de un pajarito\u2013 tres parejas de baile con indumentaria alpina. O todo esto podr\u00eda ser una escenograf\u00eda cinematogr\u00e1fica donde s\u00f3lo falta Heidi. Pero aqu\u00ed no hay r\u00e9plicas: en estas casas vive gente, algunos de ellos descendientes de centro-europeos que llevan una vida muy cordobesa \u2013acento incluido\u2013 en el entorno de un cuentito en el Valle de Calamuchita.\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>       Al llegar por el d\u00eda uno debe dejar el auto afuera, antes de cruzar el puente sobre el r\u00edo: La Cumbrecita es un pueblo peatonal, potenciando la burbuja y el silencio del bosque que lo cubre y rodea todo. Pero como nos alojaremos aqu\u00ed, podemos pasar para estacionarlo en la caba\u00f1a: no usaremos m\u00e1s el auto en cinco d\u00edas, ni lo extra\u00f1aremos. Porque esta aldea en la suave ladera de un cerro tiene caminos espiralados bajo b\u00f3vedas vegetales \u2013no hay cuadras ni cuadricula urbana muy clara\u2013 y casas desperdigadas en el bosque. Por eso los zorros andan por la calle como perritos y uno se asoma por la ventana al balc\u00f3n y ve una ardilla correteando en la baranda de madera.\u00a0<\/p>\n<p>       Al salir a caminar entre alt\u00edsimos pinos y abedules con plantas trepadoras que tapan el sol, se descubren arroyitos de manantial bajando de la monta\u00f1a. Las casas tienen mucha madera y canteros llenos de verbenas, dalias, margaritas y hortensias. Y las tejas rojas o negras a dos aguas no son mera coqueter\u00eda: aqu\u00ed nieva un poco casi todos los a\u00f1os. Salimos a caminar para conocer el Hotel Cumbrecita, la primera obra construida en el pueblo en 1934 por el berlin\u00e9s Helmut Cabjolsky, quien compr\u00f3 500 ha para una casa de fin de semana. Porque \u00e9l y su familia extra\u00f1aban Berchtesgaden, su pueblito de veraneo.<\/p>\n<p>    Por un camino de tierra \u2013todos los son\u2013 veo a un hombre a caballo con paso cansino. Se llama Argentino Ram\u00edrez, uno de los puesteros que baja del cerro a proveerse de garrafas y comida para ellos y sus animales. Algunos est\u00e1n a 5 horas a caballo de aqu\u00ed: cargan sus mulas y parten a su puesto de campo donde cuidan vacas y chivos. Seguimos caminando por el entorno del pueblo y visitamos los dos cementerios, uno el alem\u00e1n y otro, el criollo.<\/p>\n<p>    Viaje al centro de la Tierra    Al d\u00eda siguiente partimos a media ma\u00f1ana rumbo a una de las excursiones m\u00e1s singulares del pa\u00eds: bajar a las entra\u00f1as de la tierra y caminar por un r\u00edo subterr\u00e1neo con el agua a la cintura. Nos pasa a buscar el experimentado gu\u00eda Juan Busaniche, especializado en espeleolog\u00eda. Abandonamos el bosque del pueblo a pie para atravesar pastizales de altura \u2013el paisaje originario de la zona\u2013 como barbas invertidas de pelambre lisa y resistente. Llegamos a la cumbre del cerro Wank \u20131.620 msnm\u2013 y luego a un filo, el punto m\u00e1s alto del recorrido: 1.740 m de altura (pero hemos subido 325 m de desnivel). Un c\u00f3ndor planea a vuelo rasante cortando el viento con indiferente elegancia.<\/p>\n<p>    Seguimos a Juan en fila india para subir un cerrito rocoso: a nuestros pies se abre una gran fisura en V cortando el terreno, cubierta por un derrumbe de bloques de piedra gigantes formando una cueva. Bajamos cuidadosamente 3 m por esa grieta usando cuerda fijas \u2013mera prevenci\u00f3n al igual que el casco; no es dif\u00edcil\u2013, a veces arrastr\u00e1ndonos un poco entre las piedras. Aparecemos en una c\u00e1mara rocosa donde me paro con comodidad. Nos ponemos un juego de zapatillas de repuesto y entramos caminando a las aguas: est\u00e1n fr\u00edas, bien fr\u00edas. Pero el cuerpo se acostumbra y resultan agradables. Recorremos 100 m bajo el t\u00fanel de rocas encajonadas. Por momentos est\u00e1 un poco oscuro y en otros se cuelan rayos de sol de aberturas en lo alto. Este es el arroyo Ambach que nace en vertientes a 2.000 m de altura en las pampas de Achala. Llegamos al final del t\u00fanel y regresamos por el mismo camino de aguas.<\/p>\n<p>    Al salir de las entra\u00f1as rocosas retomamos el circuito hasta la cascada Escondida \u201325 m\u2013 camuflada entre helechos y rocas con musgo, al fondo de un valle encajonado. Por momentos veo monta\u00f1as con ladera verde como campo de golf y abedules rodeados de vacas que me remiten a Suiza. En otros, nos rodean una pradera verde como la campi\u00f1a inglesa y arroyos que caracolean con playitas de arena blanca casi caribe\u00f1a: all\u00ed recargamos cantimploras y nos volvemos a ba\u00f1ar. A mi derecha, una pareja de caranchos sobre una saliente de rocas observa el panorama buscando carro\u00f1a.<\/p>\n<p>    A la aventura    Ahora avanzamos sobre filos con un profundo valle a cada lado y algunas cimas rocosas parecen ahora un paisaje lunar. A veces pisamos planicies de roca muy lisa, un pavimento natural surcado por vetas blancas de m\u00e1rmol. El circuito mide 11 km y lo completamos en 6 horas. La complejidad es media y la diversidad de paisajes aten\u00faa el cansancio. La excursi\u00f3n se hace todo el a\u00f1o pero el ingreso al agua es s\u00f3lo de noviembre a abril.<\/p>\n<p>    Un d\u00eda completo lo dedicamos a estar colgados de sogas con t\u00e9cnicas creadas en Los Alpes, en la zona de El Tirol, para cruzar los valles de manera muy r\u00e1pida sin tener que bajarlos. Vamos al complejo de aventuras El Pe\u00f1\u00f3n del \u00c1guila, donde la estrella es la tirolesa de cinco tramos y 1.200 m de largo en total. Me pongo casco y arn\u00e9s, subo a una torre para ganar altura y comienzo a sobrevolar la quebrada descomunal con una cascada en la ladera derecha.<\/p>\n<p>    El tramo de mayor altura est\u00e1 a 70 m del suelo y el m\u00e1s largo mide 450 m, alcanzando gran velocidad y emoci\u00f3n, El pase multiaventura incluye una lecci\u00f3n de escalada en una palestra artificial y rappel. Almorzamos un plato de goulash de jabal\u00ed con spatzle y cerveza negra artesanal preparada aqu\u00ed mismo. Las mesas est\u00e1n en un deck al aire libre con un abismo a mis pies. M\u00e1s tarde retomamos la actividad haciendo arborismo: caminamos por 12 puentes colgantes de distinto tipo y complejidad, en el estrato superior de un bosque (hay otro circuito para ni\u00f1os). Para completar el d\u00eda salimos a caminar por el parque y practicamos tiro al blanco con arco y flecha.<\/p>\n<p>    Un trekking a Villa Alpina    El \u00faltimo d\u00eda lo dedicamos a un trekking llamado El Cruce, desde La Cumbrecita a Villa Alpina, un pueblito a\u00fan m\u00e1s peque\u00f1o. Salimos por un antiguo sendero de arrieros con el gu\u00eda Juan Busaniche: mientras nos cuenta sus caminatas por el Himalaya interpreta el paisaje cordob\u00e9s. Entramos a un denso pinar y al fondo vemos el filo de las Sierras Grandes: m\u00e1s atr\u00e1s, el cerro Champaqu\u00ed, el m\u00e1s alto de la provincia (2.770 m). Tambi\u00e9n hay dos cerros c\u00f3nicos llamados Kristallberg porque brillaban mucho con el sol: ten\u00edan bloques gigantes de cuarzo blanco que fueron extra\u00eddos. \u201cPero f\u00edjense que aqu\u00ed a sus pies, el suelo les brilla como un cielo estrellado: es mica\u201d, dice Juan. Un jote levanta vuelo desde una cerca, pero una lechucita se queda inm\u00f3vil, clav\u00e1ndonos la mirada.<\/p>\n<p>    Seguimos subiendo por pendientes muy leves hasta un suelo de roca agujereado: son morteros cavados por abor\u00edgenes comechingones. Atravesamos arroyos transparentes con lechos de piedra. Entramos y salimos de pinares para surcar pampas de altura con pajonales a 2.000 msnm \u2013pampas de Achala es el nombre gen\u00e9rico\u2013 y cruzamos la tranquera de la estancia Cerro Negro. Hasta que bajamos a ese id\u00edlico caser\u00edo desperdigado que es el paraje Villa Alpina (1.340 msnm). Y nos sentamos a la sombra de los \u00e1rboles a almorzar s\u00e1ndwiches de milanesa junto al r\u00edo Los Reartes. Despu\u00e9s de una minisiesta al natural, comenzamos a desandar los 9,5 km que hicimos hasta aqu\u00ed.\u00a0<\/p>\n<p>    Luego de una semana alternando relax y aventura, partimos de Los Alpes cordobeses de regreso a la Argentina, como si un sortilegio nos hubiese teletransportado a Suiza a trav\u00e9s de la noche: la ruta nos pincha la burbuja y reentramos a la realidad, pero liberados de la mochila de estr\u00e9s con la que hab\u00edamos llegado.<\/p>\n<p>      \tC\u00f3mo llegar: desde Villa Gral. Belgrano hay 38 km pavimentados hasta La Cumbrecita. Desde Capital Federal, 790 km. Actividades: el trekking a Villa Alpina cuesta $ 78.000 por persona y la excursi\u00f3n a R\u00edos Subterr\u00e1neos, $ 74.000. M\u00e1s Info: www.juanbusaniche.com. Parque tem\u00e1tico Pe\u00f1\u00f3n del Aguila: www.penondelaguila.com. M\u00e1s info: www.lacumbrecita.gov.ar, Tel.: (03546) 481088 \/ 481010.<br \/>\n  \u00bfTe apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza?<\/p>\n<p>    Recib\u00ed las mejores notas de Weekend directamente en tu correo.<br \/>\n  Suscribite gratis al newsletter<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Yo tengo la hip\u00f3tesis de que La Cumbrecita es un pueblito que parece sacado de los Alpes suizos o austr\u00edacos un poco por casualidad. 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