{"id":53833,"date":"2026-04-18T07:14:05","date_gmt":"2026-04-18T10:14:05","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/04\/18\/la-negra-ugueto-le-puso-cuerpo-al-tambor\/"},"modified":"2026-04-18T07:14:05","modified_gmt":"2026-04-18T10:14:05","slug":"la-negra-ugueto-le-puso-cuerpo-al-tambor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/04\/18\/la-negra-ugueto-le-puso-cuerpo-al-tambor\/","title":{"rendered":"La Negra Ugueto le puso cuerpo al tambor"},"content":{"rendered":"\n<p>La Negra Ugueto entendi\u00f3 que el pasado es el \u00fanico mapa para descifrar el futuro de la identidad | Foto Abraham TovarLa Negra flota. <\/p>\n<p>Se mueve por el sal\u00f3n de percusi\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Bigott, en Petarecon la ligereza de quien sabe exactamente cu\u00e1nto pesa el aire que la rodea.<\/p>\n<p>Lleva el afro suelto, salvaje, como siempre lo lleva cuando quiere estar entera, muy ella. Y habla con las manos antes de pronunciar palabra.<\/p>\n<p>Este cuarto de paredes raspadas y cueros colgados en las esquinas la conoce bien: Aqu\u00ed aprend\u00ed. Se forj\u00f3. Aqu\u00ed regresa hoy para contar una historia que comenz\u00f3 antes de que ella pudiera recordarla.<\/p>\n<p>Su nombre legal es Eileyn Ugueto Ugueto. Naci\u00f3 el 26 de febrero de 1991 en la Policl\u00ednica de Coche, Caracas, hija de padres de la costa: su madre con ra\u00edces en Ocumare y San Jos\u00e9 de la Sabana, su padre oriundo de Oritapo y Sucre. Su abuela paterna era cumanagoto, de apellido Araguache.<\/p>\n<p>Tiene, como ella misma dice, &#8220;una mezcla muy sabrosa de culturas&#8221;. Pero todos la conocen como la Negra Ugueto. Y hay una raz\u00f3n precisa para eso.<\/p>\n<p>Ella le dio volumen al silencio de siglos a trav\u00e9s del tambor | Foto Abraham TovarEl tambor como cunaCon pocos meses de vida, Eileyn enferm\u00f3 de lo que se conoce como mal de ojo.<\/p>\n<p>Ning\u00fan remedio convencional funcion\u00f3. Nada la salvaba. Entonces intervino el inolvidable se\u00f1or Chispa Laya, amigo cercano de la familia, quien la tom\u00f3 en brazos y la introducida en el orificio de un tambor enorme mientras lo percut\u00edan.<\/p>\n<p>El llanto de d\u00edas se detuvo de repente. La ni\u00f1a cay\u00f3 en un sue\u00f1o profundo. Su cuerpo, dicen quienes estaban ah\u00ed, se aline\u00f3 con el ritmo.<\/p>\n<p>Ella no supo de esa historia sino hasta la adolescencia. Y la manera en que lo descubri\u00f3 dice tanto de ella como el hecho mismo.<\/p>\n<p>&#8220;Conoc\u00ed al pap\u00e1 de mi hija mayor. Hab\u00eda una rueda de tambores, m\u00e1s o menos por la fecha de la Virgen del Valle, all\u00e1 en La Sabana. \u00c9l ten\u00eda el caracol, la warura estaba tocando. Tratando de acerc\u00e1rmele sinti\u00f3 la vibraci\u00f3n del sonido en los pies. Nunca me hab\u00eda pasado eso. Cuando viene y me pega todo ese ritmo en el cuerpo, me qued\u00e9 helada y dije: t\u00fa me gustas, pero me gusta m\u00e1s eso, el tambor.&#8221;<\/p>\n<p>Cuando le cont\u00f3 a su madre lo que hab\u00eda sentido, la maestra Juanita se ech\u00f3 a re\u00edr y le revel\u00f3 la historia del tambor de cuna.<\/p>\n<p>Profundizando con su padre, Eileyn supo que la fecha exacta hab\u00eda sido la fiesta de San Juan de 1991, semanas despu\u00e9s de su nacimiento.<\/p>\n<p>El instrumento en el que la colocaron aquel d\u00eda es, adem\u00e1s, el que ella prefiere tocar. El c\u00edrculo se cerr\u00f3.<\/p>\n<p>&#8220;El tambor es el amor de mi vida. Lo digo y siento que me ahogo&#8221;.<\/p>\n<p>La Negra sonr\u00ede mientras lo dice. Una sonrisa ancha que le ocupa toda la cara y que, seg\u00fan ella misma admitir\u00e1 m\u00e1s tarde en esta conversaci\u00f3n, tard\u00f3 muchos a\u00f1os en aparecer sin pudor.<\/p>\n<p>Eileyn entendi\u00f3 que el conocimiento no es poder si no se comparte, por eso siembra conciencia en las nuevas generaciones sobre lo que importa: nuestro ADN | Foto Abraham TovarLa mujer que se sent\u00f3 en el cumacoEl camino hacia la percusi\u00f3n no fue directo. Eileyn lleg\u00f3 primero por la danza, luego por la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A los doce a\u00f1os comenzaron a dar clases de folklore.<\/p>\n<p>Trabaj\u00f3 en Fe y Alegr\u00eda como docente, incursion\u00f3 en los talleres de cultura popular de la Fundaci\u00f3n Bigott \u2014este mismo edificio, estas mismas paredes\u2014 y en 2016 ingres\u00f3 al elenco tradicional de la Compa\u00f1\u00eda Nacional de Danza.<\/p>\n<p>Fue all\u00ed, cuando preparaba la obra. Sol de Agua. Fiestas de San Juandonde la percusi\u00f3n pas\u00f3 de ser complemento a un protagonista.<\/p>\n<p>Para esa producci\u00f3n hab\u00eda que investigar en campo. El equipo se fue a La Sabana en v\u00edsperas del 23 de junio. Al d\u00eda siguiente, cuando los cultores se movieron de lugar porque el cura no llegaba a celebrar la misa, el tambor se qued\u00f3 solo en una esquina. Y Eileyn lo vio.<\/p>\n<p>Para la Negra Ugueto, la afrovenezolanidad no es un concepto sino la geograf\u00eda que se lleva en la piel y se defiende con el pensamiento | Foto Abraham Tovar&#8221;Dije: \u00bfy si me siento? \u00bfY si toco un poquito? Ese d\u00eda no s\u00e9 por qu\u00e9 no ten\u00eda pena, no ten\u00eda miedo. Me sent\u00e9, comenc\u00e9 a darle y cerr\u00e9 los ojos. Un primo se me sent\u00f3 al lado y me dice: \u00bfQui\u00e9n te ense\u00f1\u00f3? Y le dije que aprend\u00ed observando&#8221;.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, una amiga le envi\u00f3 una foto por Instagram. Alguien hab\u00eda tomado una imagen de aquel momento \u2014Eileyn sentada en el cumaco de 1 metro 70 de La Sabana, tocando por primera vez\u2014 y la hab\u00eda convertido en un mural.<\/p>\n<p>La pintura se exhibe en la avenida Universidad, en el centro de Caracas, frente al antiguo Banco Caron\u00ed.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando me enter\u00e9 de eso dije: ya, no hay vuelta atr\u00e1s. Esto es para m\u00ed. Me sent\u00ed poderosa. Sent\u00ed como si el tambor me abrazara. Ahora no solo me hab\u00edan introducido en \u00e9l siendo beb\u00e9; me abrazaba.&#8221;<\/p>\n<p>Ese cumaco, as\u00ed pues, se convirti\u00f3 en la biograf\u00eda entera de la Negra Ugueto, comprimida en madera y cuero.<\/p>\n<p>Foto Abraham TovarHay una belleza pol\u00edtica en su andar: una est\u00e9tica que honra su descendencia, los colores y la dignidad.Pero sentarse en un tambor siendo mujer en una festividad popular venezolana no es un gesto neutro. Hay siglos detr\u00e1s de esa acci\u00f3n.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n, heredada en parte de los c\u00f3digos de impuestos durante la \u00e9poca colonial, desarrollado el mundo del tambor como territorio masculino.<\/p>\n<p>Los argumentos para excluir a las mujeres mezclan religi\u00f3n, costumbre y prejuicio: desde el relato de Salom\u00e9 traicionando a San Juan Bautista hasta el m\u00e1s llano: &#8220;no tienes la fuerza f\u00edsica para tocar, mejor canta o baila&#8221;.<\/p>\n<p>La Negra Ugueto escuch\u00f3 esas frases m\u00e1s de una vez. Y al principio las justific\u00f3.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfC\u00f3mo van a pensar distinto si est\u00e1n criados bajo una forma de pensamiento que divide al hombre como superior ya la mujer como inferior? Esa desigualdad se mide por unos c\u00f3digos que son impuestos de manera de pensar, no por el acervo.&#8221;.<\/p>\n<p>Con el tiempo, la frase que antes la incomodaba se volvi\u00f3 combustible. Hoy la cita como definici\u00f3n de lo que significa tocar bien.<\/p>\n<p>&#8220;Al tambor no se le cae a golpes. Para que eso suene como necesitas hay que entenderlo, ser amoroso, comprensivo, emp\u00e1tico. No tiene que ver con fuerza. Tiene que ver con amor.&#8221;<\/p>\n<p>Esa convicci\u00f3n la llev\u00f3 a identificar, dentro del propio imaginario tradicional venezolano, referentes femeninos que hab\u00edan sido invisibilizados.<\/p>\n<p>Habla de Bel\u00e9n Mar\u00eda Palaciosla reina del quitipl\u00e1 de los a\u00f1os cincuenta.<\/p>\n<p>Delaware las morenas de chichiriviche de la costa: doce mujeres y ni\u00f1as que desde 2024 cantan, bailan, tocan y construyen sus propios instrumentos en un acto que, seg\u00fan la propia Ugueto, le devolvi\u00f3 la fe a la Costa.<\/p>\n<p>Y de s\u00ed misma, parada en una festividad de pueblo, sentada en un cumaco entre decenas de hombres, sin pedir permiso.<\/p>\n<p>Es fiel creyente de que su elocuencia siempre ser\u00e1 un arma de construcci\u00f3n masiva para la historia y el saber del tambor | Foto Abraham TovarEileyn y la Negra: dos nombres, una misma historiaHay algo que Ugueto quiere dejar claro: Eileyn y la Negra no son la misma persona, aunque viven en el mismo cuerpo. <\/p>\n<p>&#8220;Imag\u00ednatelo como una empresa. Eileyn es la due\u00f1a, pero la Negra es la CEO; es la que pone la cara, la que est\u00e1 detr\u00e1s de esta entrevista. Es pragm\u00e1tica. Eileyn es sentimental. La Negra vive de ese movimiento Ugueto, ella es fuego. La Negra es un tambor. Eileyn es el sonido que sale del instrumento.&#8221;<\/p>\n<p>La separaci\u00f3n entre ambas identidades es, en parte, el resultado de un proceso de sanaci\u00f3n que ella describe sin eufemismos.<\/p>\n<p>Por mucho tiempo, Eileyn sinti\u00f3 verg\u00fcenza de casi todo lo que era. De ser &#8220;la abandonada, la negra, la mam\u00e1 adolescente, la pobre, la del afro&#8221;.<\/p>\n<p>Se desrizaba el cabello para encajar. Se achicaba en las coreograf\u00edas para que los dem\u00e1s se vieran. Cumpl\u00eda con las normas de una correcci\u00f3n que no la representaba.<\/p>\n<p>El giro comenz\u00f3 desde afuera hacia adentro. Un hombre llamado Carlos Julio, el gran amor de su vida seg\u00fan sus palabras, lleg\u00f3 despu\u00e9s del nacimiento de su hija mayor, Zaire, y le meti\u00f3 la mano en el cabello un d\u00eda que ella lo llevaba suelto.<\/p>\n<p>&#8220;Me dijo: que bello. Siempre le parec\u00ed m\u00e1s linda al natural. Y no pude esconderme m\u00e1s.&#8221;<\/p>\n<p>En su sonrisa y en su fuerza se refleja el orgullo de un pueblo que canta para sanar y bailar para existir | Foto Abraham TovarCarlos Julio la acompa\u00f1\u00f3 durante siete a\u00f1os, hasta que muri\u00f3 en un accidente de carro en una v\u00edspera de San Juan, cuando iban camino a Ocumare de la Costa.<\/p>\n<p>De \u00e9l le qued\u00f3 un collar con un tamborcito culo e&#8217; puya que lleva consigo desde entonces. De \u00e9l le qued\u00f3, tambi\u00e9n, la certeza de que el tambor y el amor siempre han ido juntos en su historia.<\/p>\n<p>&#8220;Todo en mi vida primero fue por \u00e9l, pero luego, al final, fue y es por m\u00ed. Todo en mi vida est\u00e1 entrelazado por el amor. He llorado mucho en la vida, mucho. Pero desde hace un a\u00f1o para aqu\u00ed, lo hago con alegr\u00eda.&#8221;<\/p>\n<p>Ugueto es investigadora, bailarina y docente | Foto Abraham Tovarla maestra juanita Cuando el nombre de su madre aparece en la conversaci\u00f3n, la Negra hace una pausa larga. Se le aguantan los ojos. Respira.<\/p>\n<p>&#8220;Juanita es una de las personas m\u00e1s importantes de mi existencia porque es mi madre. Es la causante de que yo sea la Negra. Por mi pap\u00e1 soy Eileyn, ese Ugueto que ven es por \u00e9l. Pero la Negra es por mi mam\u00e1: bailadora, investigadora. Mi mam\u00e1 viajaba por toda Venezuela indagando sobre danzas ind\u00edgenas, de todo lo que puedas imaginar.&#8221;<\/p>\n<p>La maestra Juanita Ugueto tiene una trayectoria de m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas en la difusi\u00f3n de los ritmos afrovenezolanos.<\/p>\n<p>Form\u00f3 parte de agrupaciones que marcaron la historia de la danza tradicional en el pa\u00eds: el Grupo Cosecha, As\u00ed es mi Pueblo, Nuevo Grupo Tambores de La Sabana, Yuruary, Sol Larense, Vasallos de la Candelaria, Palenque Son Karibe.<\/p>\n<p>Colabor\u00f3 \u200b\u200bcon la Fundaci\u00f3n del Ni\u00f1o y con la Fundaci\u00f3n Bigott. Public\u00f3 investigaciones sobre acci\u00f3n y proyecci\u00f3n de la danza.<\/p>\n<p>En casa de los Ugueto hab\u00eda una colecci\u00f3n de VHS, CD y LP de tradici\u00f3n popular venezolana. Eileyn creci\u00f3 entre esos materiales, los estudi\u00f3, los internaliz\u00f3. Cuando lleg\u00f3 a la Fundaci\u00f3n Bigott siendo adolescente, ya tra\u00eda el archivo encima.<\/p>\n<p>&#8220;Mi modelo a seguir, de una manera inconsciente&#8221;, la llama ahora. Y agrega algo que da la medida de lo que su madre le ense\u00f1\u00f3 sin propon\u00e9rselo: &#8220;Figuras como la suya trazaron caminos variados y s\u00f3lidos para que j\u00f3venes como yo pudi\u00e9ramos transitar por una danza sin dolor ni restricciones. Una danza que busca la felicidad, la fe o la conexi\u00f3n musical, m\u00e1s que los aplausos o la tarima.&#8221;<\/p>\n<p>Rafael Francheschi fue el responsable de la aparici\u00f3n de Ugueto en la revista Vogue M\u00e9xico | Foto Abraham TovarVogue Latinoam\u00e9ricaA finales de 2024, el fot\u00f3grafo venezolano y gran amigo rafael Francheschi le cont\u00f3 que hab\u00eda hablado con Ra\u00fal Barreto, uno de los dos editores venezolanos de Vogue Latinoam\u00e9ricay que quer\u00eda llevarle su historia a la revista.<\/p>\n<p>Al poco tiempo, le pidieron que escribiera un ensayo como a ella le flu\u00eda. Eileyn no se considera redactora. Lo entregado de todas formas.<\/p>\n<p>El texto que produjo, titulado Mujeres al tambor: un relato sobre la tradici\u00f3n afrocaribe\u00f1a en Venezuelafue publicado por Vogue Latinoam\u00e9rica como editorial especial.<\/p>\n<p>En \u00e9l, la Negra describe las cuatro dimensiones del tambor \u2014instrumento, g\u00e9nero musical, recurso de crianza y herramienta de poder\u2014 y documenta el momento en que comprendi\u00f3 que no era la \u00fanica mujer que se atrev\u00eda a sentarse en un cumaco en plena festividad.<\/p>\n<p>Para ilustrar esa comprensi\u00f3n, el equipo viaj\u00f3 a Chichiriviche de la Costa siguiendo un video que la creadora de contenido Rossana Te Gu\u00eda hab\u00eda publicado en Instagram sobre las morenas del pueblo.<\/p>\n<p>Lo que encontraron all\u00e1 fue una comunidad de doce mujeres y ni\u00f1as que desde 2024 cantan, bailan, tocan y construyen sus propios instrumentos.<\/p>\n<p>La cantante Yolimar Mayora resumi\u00f3 el esp\u00edritu de ese grupo con una sola frase, recogida en el ensayo de Moda: &#8220;Lo comenzamos a hacer porque para nosotros era como una terapia. S\u00ed, siempre lo han hecho los hombres, \u00bfpero por qu\u00e9 no lo podemos hacer las chicas? El tambor es una herramienta m\u00e1s para criar a nuestros hijos. Y adem\u00e1s lo hacemos excelentemente bien.&#8221;<\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n en Moda no fue solo un hito personal para la Negra Ugueto sino la prueba de que la tradici\u00f3n afrovenezolana puede llegar a espacios que hist\u00f3ricamente le han sido ajenossin que por eso pierda su esencia ni su peso.<\/p>\n<p>Verla en acci\u00f3n es entender que el tambor no es solo m\u00fasica; es un rito de conexi\u00f3n con la tierra. Nuestra tierra | Foto Abraham TovarO\u00edr, sentir y fluirA Eileyn Ugueto, un embarazo adolescente la oblig\u00f3 a replantar el camino.<\/p>\n<p>Estudi\u00f3 Trabajo Social en la UCV hasta cuarto a\u00f1o, luego Educaci\u00f3n en el Pedag\u00f3gico. Y cuando lleg\u00f3 la pandemia, se matricul\u00f3 en la Unearte para cursar Educaci\u00f3n para las Artes, menci\u00f3n Danza.<\/p>\n<p>Hoy est\u00e1 en proceso de tesis. El tema: un m\u00e9todo instructivo para ense\u00f1ar el tambor de La Sabana. Un documento que explica, en pasos accesibles, de d\u00f3nde viene el ritmo, por qu\u00e9 suena as\u00ed, por qu\u00e9 le pertenece a cualquier venezolano independientemente de su origen, y c\u00f3mo se relaciona con otros ritmos afrovenezolanos.<\/p>\n<p>La fecha que se propone para graduarse es diciembre de 2026.<\/p>\n<p>Su metodolog\u00eda pedag\u00f3gica nace de la simple convicci\u00f3n de que el tambor no puede ense\u00f1arse solo desde la t\u00e9cnica. Hay que humanizarlo.<\/p>\n<p>&#8220;Lo trato como una persona. Me siento un tambor. Lo dividido en cuatro dimensiones para que la gente pueda empatizar con \u00e9l. El tambor es o\u00edr, sentir y fluir. Si no lo escuchas, no lo vas a entender.&#8221;<\/p>\n<p>Esa frase, o\u00edr, sentir y fluir funciona como s\u00edntesis de una filosof\u00eda pedag\u00f3gica que no distingue entre el instrumento y quien lo percute.<\/p>\n<p>Ambos son el mismo proceso. Ambos necesitan preparaci\u00f3n, respeto y disposici\u00f3n para transformarse.<\/p>\n<p>La Negra tambi\u00e9n habla de los rituales que rodean la pr\u00e1ctica: curar las manos con ron antes de tocar, afinar el tambor con calor de fogata, usar vestimenta que libere el movimiento.<\/p>\n<p>No tiene callos en las manos despu\u00e9s de doce a\u00f1os de percusi\u00f3n. El ron funciona, dice, con la autoridad de quien lo ha comprobado.<\/p>\n<p>Foto Abraham TovarVenezuela y el venezolano que no se conoceLleva a\u00f1os haci\u00e9ndose una pregunta que se formula con la claridad de quien ya no tiene paciencia para los rodeos: \u00bfPor qu\u00e9 el venezolano desconoce su propia cultura?<\/p>\n<p>&#8220;Hemos sido programados de esa manera. Si lo vemos como un sancocho, ese caldo est\u00e1 compuesto por muchas cosas. No todas nos gustan. Pero componen un sabor caracter\u00edstico. Lo que no te gusta lo sacas, no te lo viene, pero ese sabor est\u00e1 presente&#8221;.<\/p>\n<p>Se\u00f1ala que la identidad afrovenezolana ha sido negada sistem\u00e1ticamente porque la gente asocia lo afrodescendiente con una apariencia espec\u00edfica: la piel oscura, el cabello rizado. Y no funciona as\u00ed.<\/p>\n<p>Venezuela es una mezcla tan profunda que intentar separar sus componentes equivale a deshacerla.<\/p>\n<p>&#8220;El hecho de que mi torta tenga m\u00e1s cacao no significa que yo no tenga ascendencia europea o ind\u00edgena. Mi abuela era apellido Araguache, cumanagoto de Sucre. No puedo negar eso. Y siento que eso es una de las cosas que ha hecho que el venezolano no se sienta parte de su propia cultura&#8221;.<\/p>\n<p>Ponga un ejemplo que deja poco margen para el argumento contrario.<\/p>\n<p>Cada vez que alguien escucha un joropo recio llanero, est\u00e1 escuchando percusi\u00f3n afrovenezolana. Cuando el arpa jala el bord\u00f3n y el bailador zapatea, est\u00e1 ejecutando percusi\u00f3n corporal.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n africana est\u00e1 ah\u00ed, mezclada con lo llanero, con lo ind\u00edgena, con lo espa\u00f1ol. Negarla equivale a negar parte de lo que suena.<\/p>\n<p>Ha llevado el tambor venezolano a China, Argentina, Espa\u00f1a y Francia. Lo que el mundo entiende de Venezuela cuando escucha un cumaco es algo que dif\u00edcilmente transmite una noticia: la densidad de una cultura que lleva siglos transmiti\u00e9ndose de cuerpo en cuerpo, de mano en mano, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sus planes a futuro se concretan al ritmo del tambor | Foto Abraham Tovarlo que vieneEl pr\u00f3ximo 25 de abril, la Negra Ugueto regresa al Parque Cultural Tiuna el Fuerte con su experiencia Tambores Venezolanos, una propuesta presencial que lleva los ritmos de La Guaira al coraz\u00f3n de Caracas.<\/p>\n<p>El evento incluye tambores en vivo, cultores e invitados especiales, zona de trenzado y artesan\u00eda, y todo el ambiente de comunidad que ella ha construido pacientemente durante a\u00f1os.<\/p>\n<p>No es un concierto, dice. Es un encuentro.<\/p>\n<p>El formato del taller lleva rodando desde 2024 en distintos espacios de la capital y ya alcanz\u00f3 Europa. En 2025, la Negra realiz\u00f3 una gira por Francia y Espa\u00f1a llevando los ritmos de Naiguat\u00e1, La Sabana y Chuspa a salones donde nadie hab\u00eda escuchado antes una ganga ni un malembe.<\/p>\n<p>La recepci\u00f3n, seg\u00fan ella, siempre desbord\u00f3 las expectativas.<\/p>\n<p>Para este a\u00f1o tambi\u00e9n se proyecta la culminaci\u00f3n de su tesis en la Unearte, lo que significar\u00e1 que el m\u00e9todo para ense\u00f1ar el tambor de La Sabana quedar\u00e1 sistematizado por primera vez en un documento acad\u00e9mico.<\/p>\n<p>Es, quiz\u00e1s, su aporte m\u00e1s duradero&#8230; Convertir en texto lo que siempre fue oral, sin que por eso pierda el calor de lo vivido.<\/p>\n<p>La \u00faltima pregunta es la que nadie le hab\u00eda hecho antesy la Negra Ugueto lo reconoce con genuina sorpresa: \u00bfSe ha sentido c\u00f3modo consigo misma desde siempre?<\/p>\n<p>&#8220;Siendo muy honesta, muy honesta, ese empoderamiento y seguridad tienen muy poco tiempo. Podr\u00eda ser incluso que desde el a\u00f1o pasado para ac\u00e1. Yo cuando era peque\u00f1a tuve un accidente y me di con una acera en los dientes, y me gener\u00f3 una sensibilidad horrible. C\u00f3mo una persona que ama hablar, que siente que lo que va a decir es importante, tener una inseguridad justo en esa \u00e1rea del cuerpo y asumir la responsabilidad de comunicar&#8230; era complejo.&#8221;<\/p>\n<p>Este a\u00f1o hizo una sesi\u00f3n fotogr\u00e1fica donde decidi\u00f3 mostrar todo lo que siempre le hab\u00eda dado pena. Su cuerpo, su delgadez, su forma de verso. Lo que la sociedad le ha dicho que una mujer negra debe o no debe ser. Hipersexualizaci\u00f3n, voluptuosidad, explicitez.<\/p>\n<p>Ella eligi\u00f3 otra cosa: mostrarse entera, sin performance, sin concesiones.<\/p>\n<p>&#8220;Este es el a\u00f1o de mostrar todo lo que soy, s\u00e9 y no s\u00e9. Y agradezco a El Nacional por hacerlo posible, porque conectaste en m\u00ed muchos hilos. Yo s\u00e9 que despu\u00e9s de este encuentro, el d\u00eda de hoy, se van a pasar muchas cosas interesantes&#8221;.<\/p>\n<p>La Negra Ugueto dice eso y lo cree. Lo dice con la calma de quien ya no necesita convencerse.<\/p>\n<p>El sal\u00f3n de percusi\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Bigott absorbe el silencio que le sigue. Afuera, en alg\u00fan lugar de Petare, alguien est\u00e1 percutiendo algo. Podr\u00eda ser cualquier cosa. Podr\u00eda ser un tambor.<\/p>\n<p>Probablemente sea un tambor.<\/p>\n<p>musicaTradici\u00f3nNegra UguetoEileyn UguetoTamborescultura venezolana<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Negra Ugueto entendi\u00f3 que el pasado es el \u00fanico mapa para descifrar el futuro de la identidad | Foto Abraham TovarLa Negra flota. Se mueve por el sal\u00f3n de percusi\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Bigott, en Petarecon la ligereza de quien sabe exactamente cu\u00e1nto pesa el aire que la rodea. 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