{"id":53725,"date":"2026-04-18T01:35:22","date_gmt":"2026-04-18T04:35:22","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/04\/18\/el-mejor-descuento-es-siempre-la-mejor-pieza\/"},"modified":"2026-04-18T01:35:22","modified_gmt":"2026-04-18T04:35:22","slug":"el-mejor-descuento-es-siempre-la-mejor-pieza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/04\/18\/el-mejor-descuento-es-siempre-la-mejor-pieza\/","title":{"rendered":"\u201cEl mejor descuento es siempre la mejor pieza\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>BEATRIZ SOGBE Y \u00c1LVARO MATA, FEDERICO PRIETOBeatriz Sogbe es ingeniera civil, tasadora, curadora y paisajista. Fue profesora de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV. En 2025 public\u00f3 Tras la obra maestra (abediciones, 2025), libro que escribi\u00f3 la entrevista que sigue<\/p>\n<p>Por \u00c1LVARO MATA<\/p>\n<p>Hay quienes miran un cuadro y ven una emoci\u00f3n; hay quienes ven una inversi\u00f3n; y hay quienes, como Beatriz Sogbe, son capaces de ver la arquitectura invisible que sostiene a ambos. Ingeniero civil de formaci\u00f3n, paisajista por vocaci\u00f3n y cr\u00edtica de arte por una necesidad vital de descifrar el misterio de la creaci\u00f3n, Sogbe es una figura poco com\u00fan en el panorama cultural venezolano. No solo sabes sentir la obra, sino que ha desarrollado metodolog\u00edas estad\u00edstico-matem\u00e1ticas para determinar su valor real, demostrando que, en el arte, el c\u00e1lculo y la pasi\u00f3n no son enemigos, sino c\u00f3mplices.<\/p>\n<p>Su trayectoria es un mapa de la mirada en Venezuela: desde las p\u00e1ginas de El Nuevo Pa\u00eds y Arte del D\u00edahasta su labor como expresidenta de la Asociaci\u00f3n Internacional de Cr\u00edticos de Arte (AICA) Cap\u00edtulo Venezuela. Pero su huella no est\u00e1 solo en el papel; est\u00e1 en la tierra. Como paisajista, ha esculpido el rostro de Caracas en espacios tan emblem\u00e1ticos como el Parque del Oeste, el Paseo Vargas o el Jard\u00edn Japon\u00e9s de Miraflores, record\u00e1ndonos que un jard\u00edn es, en esencia, una obra maestra que respira.<\/p>\n<p>Hoy, Beatriz Sogbe hace una nueva escala en las p\u00e1ginas del Papel Literario Para presentarnos su libro m\u00e1s reciente: Tras la obra maestra (abediciones, UCAB, 2025). En este tomo, Sogbe nos despoja de la idea del arte como un objeto est\u00e1tico y nos invita a entenderlo como una cadena de voluntades donde el coleccionista es el eje vital. Desde la Antig\u00fcedad Cl\u00e1sica, pasando por la Florencia de los M\u00e9dici hasta llegar a las casas de subastas contempor\u00e1neas, Beatriz nos lleva de la mano en un viaje que humaniza la obsesi\u00f3n por poseer lo bello.<\/p>\n<p>Hablamos con ella sobre este \u201cjuego divertido\u201d de indagar en la historia, sobre la salud de la memoria en Venezuela y sobre esa b\u00fasqueda incansable de la techn\u00e9 que convierte a un objeto en un legado para la eternidad.<\/p>\n<p>\u2014Ha dedicado d\u00e9cadas al peritaje y al mercado del arte, un mundo que suele percibirse como elitesco. En tu caso, \u00bfde d\u00f3nde nace esa pulsi\u00f3n por \u201cafinar el ojo\u201d y c\u00f3mo se transform\u00f3 esa curiosidad en la disciplina de quien busca la verdad tras una obra maestra?<\/p>\n<p>\u2014No se podr\u00eda escribir un libro sobre este tema sin formar parte de ese mundo. Sin vibrar ante una pintura que te guste, sin emocionarte ante un extraordinario edificio o leyendo un libro o escuchando m\u00fasica que te mueva las fibras. La obra maestra puede ser cualquiera de esas cosas. Mi padre, que era oftalm\u00f3logo, me dijo: \u201cQuisiera dejarte de herencia unos anteojos para que veas a las personas en su verdadero color\u201d. Fue \u00e9l quien me llev\u00f3 al Metropolitan Museum de Nueva York, toda una revelaci\u00f3n para una ni\u00f1a. Sobre todo, al ver las colecciones egipcias. Luego, en Caracas, me llev\u00f3 al Museo de Bellas Artes a ver las pinturas de Rever\u00f3n. \u2014que hab\u00eda sido su paciente\u2014, con una recomendaci\u00f3n: \u201cDebes verlas de lejos\u201d. Sent\u00ed que me revelaba un secreto. A partir de ah\u00ed entend\u00ed que no es lo mismo ver que mirar. Me he pasado la vida \u201cafinando el ojo\u201d. Supongo que tengo una facilidad natural para detectar piezas falsas. Pero esa habilidad hay que cultivarla con el estudio, visitando exposiciones, analizando las pinturas de cada artista y conociendo las nuevas t\u00e9cnicas de despistaje. Es una pasi\u00f3n que nunca termina. Te confieso un sue\u00f1o: hacer un laboratorio t\u00e9cnico que sea un apoyo al coleccionista y un crisol de ense\u00f1anza para las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>\u2014En tu libro lanzas una frase muy realista: \u201cNo se puede coleccionar si tienes hambre\u201d. Esta conexi\u00f3n entre solvencia y sensibilidad sugiere que el arte necesita del excedente. \u00bfQu\u00e9 responsabilidad tiene el coleccionista privado con el patrimonio cultural de un pa\u00eds?<\/p>\n<p>\u2014La funci\u00f3n del coleccionista de arte se ha minimizado. Este es el final de una enorme cadena comercial que comienza en el taller del artista y pasa por cientos de personas (muse\u00f3logos, curadores, cr\u00edticos, restauradores, fot\u00f3grafos, marqueteros, etc\u00e9tera). Todos dependemos del coleccionista de arte. Sin embargo, casi no se habla de su funci\u00f3n vital. Por eso hay que promover a los coleccionistas. No se trata solo de pintura y escultura. En Venezuela hemos desde\u00f1ado nuestra arquitectura colonial y contempor\u00e1nea. Coleccionar arquitectura corresponde a una localidad, a sus ciudadanos. Y hay que preservarla. Graziano Gasparini me dec\u00eda que, en el siglo XVIII, Caracas era llamada \u201cla ciudad de los monasterios\u201d. Ciertamente, entre ambos logramos documentar veinti\u00fan monasterios en Caracas, que era bell\u00edsima. A partir del terremoto de 1812, la Guerra de Independencia, la Guerra Federal, los gobiernos de Guzm\u00e1n Blanco, P\u00e9rez Jim\u00e9nez y as\u00ed sucesivamente, fuimos diezmando esa herencia. Hemos debido conservar el casco central, como sucedi\u00f3 con Bogot\u00e1, y crecer hacia el este la ciudad contempor\u00e1nea. Una ciudad como San Carlos ten\u00eda muchas casas con portales magn\u00edficos, y de aquello no qued\u00f3 nada. Por eso Villanueva hizo un portal en el Bloque 1 de El Silencio, porque sab\u00eda que iban a desaparecer.<\/p>\n<p>Otro caso: en el siglo XVIII tuvimos una oleada de artistas extraordinarios: Juan Pedro L\u00f3pez, El Tocuyano, la Escuela de los Landaeta, entre otros. Hay que considerar que fueron artistas autodidactas. \u00c9ramos una pobre Capitan\u00eda General y no hab\u00eda oportunidad de viajar a Europa para conocer a los grandes maestros. La Guerra de Independencia y sus horrores casi acabaron con un legado magn\u00edfico. Hay que reconocer que, gracias a los esfuerzos de la Iglesia y de algunos coleccionistas, algo qued\u00f3. En ese sentido, hay que promover una ley que permita descontar el Impuesto Sobre la Renta por donaciones, y otros incentivos. Fue as\u00ed que se hicieron las grandes colecciones de arte de los museos en Estados Unidos.<\/p>\n<p>\u2014Tomando en cuenta tu larga vinculaci\u00f3n con la planificaci\u00f3n y hechura de jardines, ya sabiendas de que se trata de seres vivos que mueren si no se les cuida, \u00bfes el jard\u00edn la obra maestra m\u00e1s exigente?<\/p>\n<p>\u2014En muchos aspectos, como en la pregunta anterior, es un asunto personal. S\u00ed es m\u00e1s exigente porque necesita seguimiento y mantenimiento continuo. El jard\u00edn de hoy no es el mismo de ayer, ni ser\u00e1 igual al de ma\u00f1ana. Como el r\u00edo de Her\u00e1clito, el jard\u00edn nunca es el mismo, pero su contemplaci\u00f3n siempre brinda sensaciones maravillosas porque no son seres inertes, sino vivos que sienten nuestro amor. Y nos revela el sentimiento de la paciencia y de reconciliarse con la tierra.<\/p>\n<p>\u2014T\u00fa eres implacable con las obras dudosas. \u00bfQu\u00e9 aspectos debe tener en cuenta todo coleccionista novel antes de dar el paso tras una obra maestra?<\/p>\n<p>\u2014Primero, dudar de las gangas. Segundo, busque asesor\u00eda de expertos. Tercero, nunca comprar una obra sin exigir un recibo y un certificado de autenticidad.<\/p>\n<p>\u2014Ante el auge de los mecanismos digitales (NFT, subastas en l\u00ednea), \u00bfSe puede \u201ccultivar el esp\u00edritu\u201d poseyendo un c\u00f3digo en una pantalla, o el contacto f\u00edsico con la materia es indispensable para hablar de una verdadera colecci\u00f3n? \u00bfLa hiperreproducci\u00f3n digital est\u00e1 matando el \u201caura\u201d del objeto?<\/p>\n<p>\u2014Los NFT tuvieron auge en la pandemia, pero ya han ca\u00eddo. Una vez asist\u00ed a una conferencia donde un experto argentino hablaba de las bondades de los NFT. Al finalizar su brillante exposici\u00f3n, le pregunt\u00f3: \u00bfy d\u00f3nde queda la poes\u00eda? No supo responderme. En cuanto a las subastas en l\u00edneapersisten, pero sin duda los r\u00e9cords solo se consiguen con las ventas en vivo. Las obras subastadas por esta v\u00eda son menores, con precios similares. Nada sustituir\u00e1 el \u201ccontacto\u201d visual. Es como decir que fallar\u00e1 el espacio-tiempo.<\/p>\n<p>\u2014A prop\u00f3sito de la arquitectura, define la casa como el \u201cfino estuche\u201d para convivir con el arte. \u00bfCrees que el coleccionista de hoy ha descuidado el espacio (el continente) por centrado solo en la pieza (el contenido), perdiendo esa \u201cunidad de vida\u201d renacentista?<\/p>\n<p>\u2014Por supuesto, el hombre de hoy prefiere el carro, las joyas, la ropa. Lo visible, lo exterior. Es parte de la superficialidad del hombre actual. Olvida la importancia de vivir en un lugar acogedor. No se trata de lujo, se trata de confort. No es lo mismo leer un libro f\u00edsico \u2014disfrutar del dise\u00f1o, el goce del papel, el olor de la tinta\u2014 que un libro digital. Igual pasa con las viviendas. No se trata de la opulencia, ni de los materiales costosos. Eso lo supieron los holandeses cuando separan los ambientes y empiezan a decorar sus casas en el siglo XVII. Buscaban un buen arquitecto para dise\u00f1ar sus casas. Notese que digo un buen arquitecto. Se trata de saber vivir. Las casas de Luis Barrag\u00e1n en M\u00e9xico no tienen m\u00e1rmol, ni materiales lujosos. El lujo es el dise\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2014Graziano Gasparini menciona en el pr\u00f3logo de tu libro que el venezolano desarroll\u00f3 un gusto cosmopolita muy particular. En la Venezuela de hoy, \u00bfestamos en una etapa de \u201catesoramiento\u201d o de dispersi\u00f3n de nuestra memoria visual?<\/p>\n<p>\u2014El atesoramiento es excesivo. Lo importante es educarse, educar el ojo y el gusto. Hay necesidad de mirarse introspectivamente. Una casa llena de piezas, de piso a techo, es un agobio. Pero tambi\u00e9n llena de mal arte es terrible.<\/p>\n<p>\u2014Dices que el arte es una \u201cconquista larga y penosa\u201d. Para quien lee tu libro y siente la inquietud pero no es experto, \u00bfc\u00f3mo se educa la mirada para distinguir la excelencia de la decoraci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2014Educar el ojo es un aprendizaje extenso. Quiz\u00e1s no tan penoso, pero lleno de paciencia, porque debe ser constante. No es algo r\u00e1pido. Hay quien lo trae de manera natural, pero en ese proceso se obtienen muchos provechos, como aprender de arte, de filosof\u00eda, de literatura. Mi consejo es comprar aquello que te \u201cgui\u00f1e\u201d el ojo, porque, finalmente, vas a vivir con eso. Pero tambi\u00e9n hay que comprar con el cerebro. Siempre he dicho que el mejor descuento es la mejor pieza. \u00bfTe has fijado que siempre la mejor pieza es la primera que se vende en una exposici\u00f3n?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BEATRIZ SOGBE Y \u00c1LVARO MATA, FEDERICO PRIETOBeatriz Sogbe es ingeniera civil, tasadora, curadora y paisajista. 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