{"id":51473,"date":"2026-04-11T06:16:06","date_gmt":"2026-04-11T09:16:06","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/04\/11\/185-dolares-mensuales\/"},"modified":"2026-04-11T06:16:06","modified_gmt":"2026-04-11T09:16:06","slug":"185-dolares-mensuales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/04\/11\/185-dolares-mensuales\/","title":{"rendered":"185 d\u00f3lares mensuales"},"content":{"rendered":"\n<p>La recaudaci\u00f3n tributaria super\u00f3 los 3.000 millones de d\u00f3lares | Foto referencialEsta es la cantidad que \u201cen justicia\u201d o al menos en teor\u00eda deber\u00eda tener de ingreso cada venezolano (ni\u00f1os incluidos). Es la cifra que la econom\u00eda venezolana ya produce, el salario que el r\u00e9gimen se niega a pagar, una estafa legalCuatro d\u00f3lares al mes. Esa es la cifra oficial. No hay met\u00e1fora que la mejore ni adjetivo que la agrave. El salario m\u00ednimo venezolano, congelado en bol\u00edvares desde marzo de 2022, se derriti\u00f3 hasta quedar por debajo de los cuatro d\u00f3lares mensuales a tasa de mercado. Punto.<\/p>\n<p>Cuatro d\u00f3lares es menos que una hamburguesa en Chacao. Menos que el pasaje de ida y vuelta en cualquier metro del mundo civilizado. Menos que la propina que un gringo distra\u00eddo deja en un caf\u00e9 de Madrid. Es, sin embargo, el precio oficial que la Rep\u00fablica Bolivariana de Venezuela le pone a un mes entero de trabajo humano.<\/p>\n<p>Y lo firma un gobierno que todav\u00eda se llama a s\u00ed mismo obrero. Hay que tener estomago.<\/p>\n<p>Pero no vamos a hablar de los cuatro d\u00f3lares. Hablemos de otra cifra. De una cifra que este pa\u00eds necesita grabarse en el frente, repetir en las asambleas, escribir en las paredes, exigir en las urnas. Una cifra que no es una promesa, ni una meta lejana, ni el horizonte de una Venezuela reconstruida dentro de veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>185 d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Esa es la cifra. Memor\u00edcela. Porque alrededor de ella gira todo el resto de este art\u00edculo, y buena parte de lo que deber\u00eda ser el debate nacional en los pr\u00f3ximos meses.<\/p>\n<p>De donde salen los 185 d\u00f3laresConviene explicarlo en cristiano, porque el lector desprevenido podr\u00eda pensar que es un n\u00famero ca\u00eddo del cielo, o una aspiraci\u00f3n de caf\u00e9. Sin amores. Los 185 d\u00f3lares son lo que la econom\u00eda venezolana, rota y todo, ya est\u00e1s hoy produciendo mismo. El problema no es que el pa\u00eds no genere ese valor. El problema es que ese valor no est\u00e1 llegando al bolsillo del trabajador.<\/p>\n<p>S\u00edgame con un ejercicio sencillo. Venezuela tiene hoy una econom\u00eda que, a\u00fan despu\u00e9s del cataclismo, produce bienes y servicios por alrededor de 92.000 millones de d\u00f3lares al a\u00f1o. Eso es lo que miden el FMI y la Cepal, con todas las advertencias del caso. Divide esa cifra entre los 28,8 millones de habitantes que quedan dentro del pa\u00eds \u2014porque casi 8 millones se fueron e incluimos a los ni\u00f1os\u2014 y obtiene algo as\u00ed como 3.200 d\u00f3lares por persona al a\u00f1o. Esa es la torta. Peque\u00f1a, menguada, vergonzosa comparada con la de 2013, pero es la torta real.<\/p>\n<p>Ahora bien: esa torta no se reparte entera entre los trabajadores. De cada cien bol\u00edvares que producen una econom\u00eda normal, una parte paga salarios, otra paga la ganancia del empresario, otra repone las m\u00e1quinas, otra se va en impuestos. As\u00ed funciona en cualquier pa\u00eds. En las econom\u00edas latinoamericanas comparables \u2014Colombia, Ecuador, Per\u00fa\u2014 la renta que finalmente llega a los hogares, despu\u00e9s de todos esos descuentos, ronda entre el 55% y el 75% del ingreso nacional. Ese es el dato duro que la Cepal lleva d\u00e9cadas midiendo. No es ideolog\u00eda: es contabilidad.<\/p>\n<p>Tome el valor medio de esa banda, 65%, s\u00famele el modesto aporte de las remesas que mandan los familiares desde el exterior, y el resultado es casi aritm\u00e9tico: de esos 3.200 d\u00f3lares por habitante al a\u00f1o, algo as\u00ed como 2.220 deber\u00edan llegar al bolsillo del venezolano promedio. Dividida entre doce meses y le dan los 185 d\u00f3lares mensuales.<\/p>\n<p>No es una meta ambiciosa. No es el sue\u00f1o de un programa electoral. No es lo que prometer\u00edamos en una Venezuela reconstruida, pr\u00f3spera, reinsertada en los mercados internacionales y con el petr\u00f3leo volviendo a fluir. Nada de eso. Los 185 d\u00f3lares son lo que la econom\u00eda venezolana ya produce hoyen su estado actual de ruina, con los pozos a media m\u00e1quina, con la industria desmantelada, con el \u00e9xodo consumado. Es el suelo. Es el m\u00ednimo contable por debajo de cualquier gobierno que se respete tendr\u00eda derecho a dormir tranquilo.<\/p>\n<p>Por eso hay que decirlo con todas las letras, y hay que decirlo sin adornos: alcanzar esos 185 d\u00f3lares deber\u00eda ser la meta inmediata, no negociable, de cualquier gobierno decente en Venezuela. No en cinco a\u00f1os. No &#8220;cuando las condiciones lo permitan&#8221;. No &#8220;a medida que se recupere la producci\u00f3n petrolera&#8221;. No &#8220;en el marco de un plan gradual de ajuste macroecon\u00f3mico&#8221;. S\u00ed. Ma\u00f1ana. La semana que viene.<\/p>\n<p>Porque el dinero existe. Circula. Cambia de manos todos los d\u00edas en las panader\u00edas de Petare y en los supermercados de Las Mercedes. Se cuenta en verdes en los estacionamientos de los centros comerciales. Ingrese al pa\u00eds en remesas por canales formales e informales. Se mueve en transferencias electr\u00f3nicas, en Zelle, en criptomonedas, en billetes arrugados dentro de los sobres que llegan de Madrid, de Santiago y de Miami. Lo \u00fanico que hace falta es que ese dinero deje de escurrirse por las grietas de un r\u00e9gimen laboral absurdo y de una pol\u00edtica salarial criminal.<\/p>\n<p>Cualquier, cualquier partido, cualquier coalici\u00f3n, cualquier ministro, cualquier alcalde que aspire a hablar en serio del futuro venezolano tiene que ser capaz de mirar a una c\u00e1mara y decir: &#8220;Los 185 d\u00f3lares ya existen. Est\u00e1n en la econom\u00eda. Mi trabajo consiste en hacer que lleguen al bolsillo del trabajador&#8221;. Cualquier otra cosa es ret\u00f3rica barata. Cualquier otra cosa es complicidad con el saqueo.<\/p>\n<p>Y conviene ser implacable con un argumento que ya se escucha en ciertos cen\u00e1culos t\u00e9cnicos, disfrazado de prudencia: &#8220;185 d\u00f3lares es mucho, la econom\u00eda no lo aguanta, hay que ser realistas&#8221;. Mentira. La econom\u00eda ya lo aguanta, porque ya lo produce. Lo que no aguanta es la arquitectura legal, fiscal e institucional que se interpone entre la producci\u00f3n y el bolsillo. Eso es lo que no aguanta. Y eso es exactamente lo que hay que desmontar.<\/p>\n<p>Y sin embargo, 185 d\u00f3lares es tambi\u00e9n una ofensaAqu\u00ed viene lo m\u00e1s duro de tragar, y conviene no perderlo de vista ni por un instante: los 185 d\u00f3lares son, en s\u00ed mismos, una ofensa al pueblo venezolano.<\/p>\n<p>Porque estamos hablando del pa\u00eds que, hace apenas una d\u00e9cada, ten\u00eda una renta personal de entre 670 y 780 d\u00f3lares mensuales. Del pa\u00eds que durante buena parte del siglo XX fue el m\u00e1s pr\u00f3spero de Am\u00e9rica del Sur. Del pa\u00eds que export\u00f3 petr\u00f3leo antes que Arabia Saudita, que educ\u00f3 a ingenieros en Berkeley y en Delft, que tuvo una clase media capaz de veranear en Miami y mandar a sus hijos a estudiar afuera. Ese pa\u00eds deber\u00eda estar hoy, con un m\u00ednimo de sensatez administrativa, en los 800 o 1.000 d\u00f3lares mensuales por habitante. Los 185 no son la restauraci\u00f3n de nada: son el certificado contable de una cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>De manera que cuando digo que 185 es la meta inmediata, no lo digo con orgullo. Lo digo con la resignaci\u00f3n de quien constata un incendio y pide, al menos, que se salven las paredes maestras. Primero los 185, porque est\u00e1n ah\u00ed, porque el dinero ya existe, porque no pedirlos equivale a regal\u00e1rselos a quienes los est\u00e1n desviando. Despu\u00e9s, la reconstrucci\u00f3n de verdad. Pero ni un minuto de complacencia con la cifra intermedia: los 185 d\u00f3lares ser\u00e1n, el d\u00eda en que se alcanzar\u00e1n, la medida exacta de cu\u00e1nto nos robaron.<\/p>\n<p>Porque entre esos 185 d\u00f3lares contablemente disponibles y los 4 d\u00f3lares decretados hay un abismo de cuarenta y seis veces. Cuarenta y seis. Que nadie se confunde: esa brecha no la explica el derrumbe del PIB. El derrumbe del PIB ya est\u00e1 medido en el c\u00e1lculo. Los 185 d\u00f3lares son el resultado despu\u00e9s de haber perdido tres cuartas partes de la econom\u00eda. Lo que esa brecha explica es otra cosa: el divorcio entre la econom\u00eda real y el aparato legal que dice regularla. El dinero circula \u2014en d\u00f3lares, en remesas, en efectivo, en Zelle, en transferencias que ning\u00fan ministerio registra\u2014 pero el salario formal qued\u00f3 anclado a un bol\u00edvar que ya no existe como unidad de cuenta seria.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo: el problema venezolano no es s\u00f3lo que la torta se achic\u00f3. Es que al trabajador formal le est\u00e1n sirviendo las migajas mientras la torta, peque\u00f1a y todo, se reparte por debajo de la mesa.<\/p>\n<p>La d\u00e9cada devoradaY conste que la torta se achic\u00f3, y mucho. Entre 2013 y 2020 el PIB venezolano se contrajo entre 71% y 76%. La mayor contracci\u00f3n en tiempos de paz registrada en la contabilidad nacional moderna. No hay eufemismo que disimule eso. No es una crisis: es un pa\u00eds amputado.<\/p>\n<p>Haga la misma cuenta para 2013, antes del desastre, y el representante venezolano deb\u00eda percibir entre 670 y 780 d\u00f3lares mensuales. Hemos retrocedido, en una d\u00e9cada, a una cuarta parte. Una quinta parte. \u00c9sa es la magnitud honesta del empobrecimiento: no la ca\u00edda de 780 a cuatro, que mezcla peras con manzanas, sino la ca\u00edda de 780 a 185. Brutal, pero real. Lo de los cuatro d\u00f3lares es otra cosa. Lo de los cuatro d\u00f3lares es una decisi\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>El f\u00f3silAqu\u00ed conviene hablar claro de algo que en Venezuela se discute con la misma solemnidad con que los te\u00f3logos medievales discut\u00edan la transustanciaci\u00f3n: las prestaciones sociales.<\/p>\n<p>Las prestaciones fueron pensadas para un pa\u00eds con moneda. Para un pa\u00eds donde el \u00faltimo salario, multiplicado por los a\u00f1os de servicio, significaba efectivamente una indemnizaci\u00f3n. Para un pa\u00eds donde el tiempo trabajado acumulaba valor en lugar de disolverlo.<\/p>\n<p>Ese pa\u00eds no existe. Lo enterramos hace una d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Lo que queda es una antigualla: un sistema calculado sobre una unidad monetaria que se evapora, administrado por fideicomisos que rinden menos que la inflaci\u00f3n, codificado en una LOTTT de 2012 que presume de haber &#8220;rescatado&#8221; la retroactividad como si el bol\u00edvar de hoy tuviera algo que ver con el bol\u00edvar de ayer. Es como pretendiente cobrar una deuda de 1350 en monedas de Felipe II. La unidad se esfum\u00f3. El escribano sigue copiando al pergamino.<\/p>\n<p>Y no es s\u00f3lo un anacronismo pintoresco. Es un mecanismo activo de da\u00f1o. Porque al blindar jur\u00eddicamente unos costos laborales formales que ninguna empresa seria puede asumir \u2014la ley los liquida en bol\u00edvares, la realidad los cobra en d\u00f3lares\u2014, las prestaciones se convirtieron en la mejor raz\u00f3n para no formalizar empleo. El patr\u00f3n calcula. El trabajador calcula. Los dos llegan a la misma conclusi\u00f3n: por el camino de la ley, al despe\u00f1adero.<\/p>\n<p>As\u00ed naci\u00f3, sin que nadie lo decretara, el mercado laboral dual que documenta Anova Policy Research. Empresas dolarizadas pagando entre 150 y 300 d\u00f3lares por fuera de la n\u00f3mina oficial. Estado pagando cuatro por dentro, con prestaciones te\u00f3ricas que al cabo del quinquenio alcanzan para una cena de domingo.<\/p>\n<p>Digase sin rodeos: el andamiaje legal que se construy\u00f3 para proteger al trabajador venezolano se convirti\u00f3, por v\u00eda de la destrucci\u00f3n monetaria, en el principal dispositivo de su desprotecci\u00f3n. La ley defiende a un asalariado que ya no existe. El asalariado real sobrevive como puede, con el Zelle del hijo que se fue a Santiago, con la remesa de la hermana en Madrid, con los billetes verdes que entran al pa\u00eds por canales que ning\u00fan organismo internacional registrar\u00e1 jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Lo que hay que decirHay una cosa que la izquierda venezolana se niega a pronunciar y que la derecha venezolana no se atreve a escribir: una conquista hist\u00f3rica puede caducar. Las prestaciones, tal como est\u00e1n, no son una conquista. Son un fetiche. Protegen la comodidad ret\u00f3rica de quienes las invocan desde el poder y condenan al trabajador real a la econom\u00eda informal.<\/p>\n<p>Ninguna reconstrucci\u00f3n seria del pa\u00eds ser\u00e1 posible sin reembolsar de cabo a rabo el r\u00e9gimen laboral venezolano. Un sistema de seguridad social desenganchado del bol\u00edvar moribundo. Indexado en unidades estables. Port\u00e1til entre lo formal y lo informal. Calibrado a la estructura real \u2014dolarizada, migrante, remesada\u2014 del trabajo venezolano del siglo XXI.<\/p>\n<p>Cualquier otra cosa es seguir rez\u00e1ndole al santo de yeso mientras se cae el techo.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el decreto sigue firme. Cuatro d\u00f3lares. Y los se\u00f1ores que lo firmaron duermen tranquilos, porque saben que en Venezuela la indignaci\u00f3n se gasta r\u00e1pido y la memoria m\u00e1s r\u00e1pida todav\u00eda.<\/p>\n<p>185 d\u00f3lares. Que no se nos olvide la cifra. Que no se nos caigamos de la boca. Que conste, al menos, que alguien la escribi\u00f3. Que conste que estaban ah\u00ed, al alcance de la mano, esperando apenas un gobierno decente. Y que conste, sobre todo, que incluso esos 185 d\u00f3lares \u2014el piso, el m\u00ednimo, la vara m\u00e1s baja de la decencia contable\u2014 son un insulto a lo que este pa\u00eds fue, a lo que este pa\u00eds podr\u00eda ser, ya lo que este pueblo, contra toda evidencia, todav\u00eda merece.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La recaudaci\u00f3n tributaria super\u00f3 los 3.000 millones de d\u00f3lares | Foto referencialEsta es la cantidad que \u201cen justicia\u201d o al menos en teor\u00eda deber\u00eda tener de ingreso cada venezolano (ni\u00f1os incluidos). Es la cifra que la econom\u00eda venezolana ya produce, el salario que el r\u00e9gimen se niega a pagar, una estafa legalCuatro d\u00f3lares al mes. 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