{"id":49775,"date":"2026-04-06T06:02:12","date_gmt":"2026-04-06T09:02:12","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/04\/06\/cuando-un-amigo-se-va\/"},"modified":"2026-04-06T06:02:12","modified_gmt":"2026-04-06T09:02:12","slug":"cuando-un-amigo-se-va","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/04\/06\/cuando-un-amigo-se-va\/","title":{"rendered":"Cuando un amigo se va"},"content":{"rendered":"<p>En memoria de Eduardo Blank Montoya.<\/p>\n<p>El pap\u00e1 de mis hijas, George Greaves N\u00fa\u00f1ez, conoci\u00f3 a Eduardo Blank Montoya cuando ambos ingresaron a la Universidad de Cornell. Se hicieron m\u00e1s que amigos: eran panas, curru\u00f1as, compa\u00f1eros, confidentes&#8230; Cuando nosotros nos casamos, Eduardo fue testigo de nuestro matrimonio civil. Y a\u00f1os m\u00e1s tarde fue el padrino de mi hija Irene.<\/p>\n<p>Hubo un hecho que recuerdo como si hubiera pasado ayer: Eduardo se hab\u00eda casado antes que nosotros con Ana Teresa L\u00f3pez de Ceballos, a quien yo ya conoc\u00eda del colegio. Ten\u00edan tres ni\u00f1itas, la peque\u00f1a, apenas un beb\u00e9 reci\u00e9n nacido. Las otras dos tendr\u00edan 7 y 5 a\u00f1os. Nosotros no ten\u00edamos hijas todav\u00eda. Est\u00e1bamos saliendo de la casa de ellos en La Victoria, estado Aragua, porque \u00edbamos a almorzar en el Hotel El Recreo. No hab\u00edamos recorrido ni una cuadra cuando una de sus ni\u00f1itas grit\u00f3 desde la parte de atr\u00e1s de la camioneta: \u201c\u00a1Se me qued\u00f3 la Barbie!\u201d. Eduardo, que iba manejando, de inmediato fren\u00f3, meti\u00f3 retroceso, dio la vuelta en un garaje que estaba abierto y se devolvi\u00f3 para su casa.<\/p>\n<p>George estaba at\u00f3nito: \u201c\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?\u201d, pregunt\u00f3. Y a\u00f1adi\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 es una Barbie?\u201d. Eduardo le respondi\u00f3 mientras Ana se bajaba con la ni\u00f1ita a buscar la mu\u00f1eca: \u201cEso lo vas a aprender muy pronto, si tienes una hija: la Barbie es como la American Express, nunca salgas sin ella\u201d. Yo solt\u00e9 la carcajada. Eduardo ten\u00eda esas salidas divertidas y agudas. Con ellos compartimos much\u00edsimo, sobre todo los a\u00f1os que vivimos en Maracay. Por eso hoy escribo esto con los ojos llenos de l\u00e1grimas, porque hay despedidas que no caben en la palabra \u201cadi\u00f3s\u201d. Y es que no son finales, sino una especie de pausas cargadas de memoria, afecto y gratitud.<\/p>\n<p>Eduardo, compadre querido: hoy no te digo adi\u00f3s, te digo \u201cgracias\u201d. Gracias por la lealtad sin condiciones, por los paseos en Cariaprima, por las conversaciones en las que quer\u00edamos arreglar el mundo \u2014o al menos hacerlo m\u00e1s llevadero\u2014, por esa risa tuya que, sin pedir permiso, se volvi\u00f3 contagiosa y necesaria.<\/p>\n<p>Hay amistades que se eligen, y hay otras \u2014como la nuestra\u2014 que se sienten destinadas. Porque son esas que resisten silencios, distancias y hasta las vueltas caprichosas de la vida. De esas que no necesitan explicaciones porque se sostienen en algo m\u00e1s profundo: el cari\u00f1o genuino.<\/p>\n<p>Me quedo con lo vivido, con lo compartido, con todo lo que, de una forma u otra, sigue estando. Porque cuando la amistad es verdadera, no entiende de despedidas definitivas.<\/p>\n<p>As\u00ed que no cerro esta p\u00e1gina, Eduardo. Solo el dejo en pausa, con la certeza de que los afectos sinceros siempre se encuentran, de alguna manera, el camino de regreso. A Ana, Ana Cristina, Mimi, Caro, sus esposos y sus ni\u00f1itos, van dedicadas estas palabras.<\/p>\n<p>Adi\u00f3s, querido compadre. Nos qued\u00f3 un abrazo pendiente.<\/p>\n<p>@cjaimesb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En memoria de Eduardo Blank Montoya. El pap\u00e1 de mis hijas, George Greaves N\u00fa\u00f1ez, conoci\u00f3 a Eduardo Blank Montoya cuando ambos ingresaron a la Universidad de Cornell. Se hicieron m\u00e1s que amigos: eran panas, curru\u00f1as, compa\u00f1eros, confidentes&#8230; Cuando nosotros nos casamos, Eduardo fue testigo de nuestro matrimonio civil. Y a\u00f1os m\u00e1s tarde fue el padrino [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":49776,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[737,252,332],"tags":[],"class_list":["post-49775","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-columnistas","category-opinion","category-venezuela"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49775","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49775"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49775\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49776"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49775"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49775"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49775"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}