{"id":47523,"date":"2026-03-30T07:33:42","date_gmt":"2026-03-30T10:33:42","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/30\/homenaje-ciudadano\/"},"modified":"2026-03-30T07:33:42","modified_gmt":"2026-03-30T10:33:42","slug":"homenaje-ciudadano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/30\/homenaje-ciudadano\/","title":{"rendered":"Homenaje Ciudadano"},"content":{"rendered":"<p>Sorpresa, agradecimiento y compromiso fueron mis primeros sentimientos cuando me comunicaron el reconocimiento del Homenaje Ciudadano. Enseguida vino a mi memoria algunas experiencias vividas en relaci\u00f3n con la ciudadan\u00eda y la falta de ella.<\/p>\n<p>De Guaraunos a Berl\u00edn pasando por el colegio San IgnacioEn 1965 estaba yo trabajando de alba\u00f1il en Guaraunos, un pueblito donde el estado Sucre se asoma al Delta del Orinoco. Acompa\u00f1aba a una treintena de j\u00f3venes universitarios y bachilleres compartiendo durante un mes la vida con los campesinos de ese modesto pueblo. Dorm\u00edamos en la escuela del pueblo en catres que hab\u00edamos llevado, trabaj\u00e1bamos con los vecinos en los pueblitos de alrededor y compart\u00edamos la mesa con familias campesinas que nos invitaban. Un d\u00eda despu\u00e9s de compartir el almuerzo, sentados en el suelo convers\u00e1bamos con uno de los l\u00edderes del sindicato campesino. Entrados en confianza, me pregunt\u00f3 \u201c\u00bfPadre, cu\u00e1l es el sentido de la venida de ustedes y qu\u00e9 les mueve a trabajar con nosotros en labores para los que no est\u00e1n preparados, ni capacitados? Al comienzo pensamos que vendr\u00edamos a hacer alguna forma de proselitismo pol\u00edtico o religioso. Pero vemos que no hay nada de eso\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed era; nos hab\u00edamos propuesto compartir sus trabajos y aprender de sus vidas, pero sin predicar nada, ni pol\u00edtico, ni religioso. Quer\u00edamos aprender a mirar a Venezuela desde abajo, significar nuestra vida, desde quienes parec\u00edan insignificantes.<\/p>\n<p>Uno de los trabajos que me toc\u00f3 en Guaraunos era eliminar en los arrozales unas malas hierbas llamadas \u201csantajuana\u201d; Hab\u00eda que arrancarlas a mano, metidos en el agua hasta casi las rodillas. As\u00ed, con los pies en el agua y el duro sol del mediod\u00eda a la espalda, un d\u00eda le dije a uno de los estudiantes con vocaci\u00f3n pol\u00edtica: \u201cUstedes subir\u00e1n alto en la pol\u00edtica nacional; cuando est\u00e9n arriba no se olviden de los millones de venezolanos sometidos a esta vida de pobreza, que ustedes comparten en estos d\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1967, al comienzo de mis estudios de Teolog\u00eda en Alemania, cruz\u00f3 el \u201cMuro de Berl\u00edn\u201d, lleno de curiosidad y de interrogantes. Muro de f\u00e9rrea incomunicaci\u00f3n armada entre el Berl\u00edn Occidental unido a la Alemania Federal y el Berl\u00edn Oriental, capital de la c\u00ednicamente llamada Alemania Democr\u00e1tica, sometida a la ocupaci\u00f3n sovi\u00e9tica. En el control fronterizo a la ida ya la vuelta nos somet\u00edan a un interrogatorio prolijo y fastidioso; en \u00e9l me pregunt\u00e9 la pregunta: \u00bfHa visitado usted alguna familia en Berl\u00edn Oriental? Mi respuesta era obvia y sencilla. \u201cNo, porque yo soy venezolano y no tengo ni familiares, ni amigos en Berl\u00edn\u201d. Si mi respuesta hubiera sido afirmativa, hubiera desatado una catarata de preguntas suspicaces y molestias policiales a esa familia, pues visitar y hablar con un berlin\u00e9s bajo la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica era un gesto sospechoso y antirrevolucionario.<\/p>\n<p>De Cangilones a La Pradera pasando por la UCABVeinte a\u00f1os despu\u00e9s, en 1987, yo trabajaba en la UCAB y viv\u00eda en una peque\u00f1a comunidad de jesuitas en un callej\u00f3n de Los Cangilones de La Vega. A algunos les resultaba sospechoso que un vicerrector universitario viviera en un rancho y otros m\u00e1s extremistas llegaron hasta la denuncia; as\u00ed, un comando antiguerrillero irrumpi\u00f3 a medianoche y nos llev\u00f3 de la cama a la DIM (Direcci\u00f3n de Inteligencia Militar), mientras otra parte se qued\u00f3 en nuestra casita y la saque\u00f3. Se apoderaron de las peque\u00f1as cosas que pod\u00edan tener alg\u00fan valor, pero no encontraron papeles subversivos que buscaban, ni nada sospechoso. Los guardias nacionales que registraron la casita dijeron \u201cest\u00e1n limpios\u201d, pero a los cinco jesuitas nos llevaron presos e incomunicados a un comando m\u00f3vil en El Para\u00edso; luego a la madrugada siguiente nos trasladaron a la DIM en Bole\u00edta. Me puse a pensar qu\u00e9 actividad nuestra pudiera dar pie a la alarma y al despliegue de un comando tan fuertemente armado. No hab\u00eda absolutamente nada sospechoso, pero, como dijo uno de mis interrogadores: \u201cQu\u00e9 hace un vicerrector de la universidad viviendo en un barrio\u201d. S\u00f3lo ese hecho les resultaba sospechoso y hasta subversivo. Desde Los Cangilones inici\u00e9 mi trabajo en el barrio de La Pradera, en lo m\u00e1s alto de La Vega. Era la actividad pastoral y sacramental tradicional, que la contin\u00faa hoy 40 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Caminando hacia la ciudadan\u00edaEn estos a\u00f1os mi acompa\u00f1amiento a la comunidad de La Pradera (o San Benito), se ha afianzado y la comunidad cristiana est\u00e1 fortalecida y consolidada; pero ni las dos escuelas primarias, ni el maternal, ni el centro de salud, ni la capilla y sus comunidades cristianas, han tenido ning\u00fan contagio revolucionario, ni brotes de sarampi\u00f3n comunista, sino un crecimiento y una participaci\u00f3n activa que revelan el enorme potencial humano en nuestros barrios, que florece cuando una chispa del Evangelio prende en sus vidas, y se van transformando en ciudadanos y productores que enriquecen a Venezuela.<\/p>\n<p>No vivimos en una sociedad de plena ciudadan\u00eda participativa y desarrollada; m\u00e1s bien la \u201cpolis\u201d griega y la ciudad democr\u00e1tica y participativa son una aspiraci\u00f3n, un horizonte que motiva y orienta el caminar.<\/p>\n<p>jesuitas y ciudadanosSan Ignacio al final de sus Ejercicios Espirituales en la oraci\u00f3n que \u00e9l llama \u201cmeditaci\u00f3n para alcanzar el amor\u201d nos invita a contemplar las bendiciones y bienes recibidos en la vida, para que de all\u00ed en respuesta brote la gratitud y el deseo de \u201cen todo mar y servir\u201d.<\/p>\n<p>Para m\u00ed Venezuela, desde que llegu\u00e9 voluntario como joven novicio de 18 a\u00f1os, ha sido un don, un regalo de Dios lleno de sorpresas que al irlo abriendo a lo largo de estos casi setenta a\u00f1os, se vuelve una continua lluvia de bienes recibidos que alimentan mi respuesta agradecida. Personas y situaciones son est\u00edmulos y motivos para \u201cen todo amar y servir\u201d como ciudadano de manera creativa en la construcci\u00f3n de una sociedad que nunca es un edificio acabado. Yo, como los dem\u00e1s j\u00f3venes novicios, ven\u00edamos de por vida y nos enviaban con el consejo de nacer de nuevo como venezolanos en respuesta a tanto bien recibido.<\/p>\n<p>En este Homenaje Ciudadano ustedes me recuerdan mi identidad de jesuita llamado a \u201cen todo amar y servir\u201d en la construcci\u00f3n de la ciudad, en esta Venezuela que vivo como un don de Dios encarnado en tantas personas, rostros y realidades, que motivan y dan sentido agradecido a la entrega de mi vida.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n<p>Palabras del padre Luis Ugalde durante el acto de reconocimiento Homenaje Ciudadano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sorpresa, agradecimiento y compromiso fueron mis primeros sentimientos cuando me comunicaron el reconocimiento del Homenaje Ciudadano. Enseguida vino a mi memoria algunas experiencias vividas en relaci\u00f3n con la ciudadan\u00eda y la falta de ella. 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