{"id":45891,"date":"2026-03-25T12:21:49","date_gmt":"2026-03-25T15:21:49","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/25\/jamas-se-nos-cruzo-por-la-cabeza-que-iba-a-ser-tan-siniestro-los-recuerdos-del-dia-del-golpe-de-estado-que-hace-50-anos-cambiaron-argentina\/"},"modified":"2026-03-25T12:21:49","modified_gmt":"2026-03-25T15:21:49","slug":"jamas-se-nos-cruzo-por-la-cabeza-que-iba-a-ser-tan-siniestro-los-recuerdos-del-dia-del-golpe-de-estado-que-hace-50-anos-cambiaron-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/25\/jamas-se-nos-cruzo-por-la-cabeza-que-iba-a-ser-tan-siniestro-los-recuerdos-del-dia-del-golpe-de-estado-que-hace-50-anos-cambiaron-argentina\/","title":{"rendered":"&#8220;Jam\u00e1s se nos cruz\u00f3 por la cabeza que iba a ser tan siniestro&#8221;: los recuerdos del d\u00eda del golpe de Estado que hace 50 a\u00f1os cambiaron Argentina"},"content":{"rendered":"\n<p>La primera Junta Militar estaba integrada por Emilio Massera (izquierda), Rafael Videla (centro) y Orlando Agosti (derecha). Foto: Getty ImagesAurora se despert\u00f3 la ma\u00f1ana del 24 de marzo de 1976 con el llamado de una compa\u00f1era de estudios y escuch\u00f3 cuatro palabras: &#8220;Por fin somos gobierno&#8221;. La joven del otro lado de la l\u00ednea ten\u00eda informaci\u00f3n fresca porque trabajaba en el Ministerio de Defensa argentino. Aurora respondi\u00f3 &#8220;ah, bueno&#8221;, y cort\u00f3.<\/p>\n<p>&#8220;El golpe fue como a las 03:20 de la madrugada. Yo no estaba escuchando la radio&#8221;, dice, reconociendo que &#8220;as\u00ed eran las comunicaciones&#8221; hace 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los diarios de la ma\u00f1ana tampoco llegaron a informar del que ser\u00eda el sexto golpe de Estado de Argentina en menos de medio siglo. Pero, aunque todos coincidieron en la p\u00e9rdida de libertades y represi\u00f3n a las disidencias, el que comenz\u00f3 ese 24 de marzo fue notoriamente m\u00e1s violento.<\/p>\n<p>Desde 1976 hasta 1983 las Juntas Militares desplegaron lo que la Justicia argentina luego defini\u00f3 como un &#8220;plan sistem\u00e1tico de desaparici\u00f3n, tortura y exterminio&#8221;, que se dio &#8220;en el marco de un genocidio&#8221;. Organizaciones defensoras de los derechos humanos estiman que 30.000 personas desaparecieron durante esos siete a\u00f1os, un n\u00famero que hasta hoy sigue generando debate.<\/p>\n<p>Desde Le\u00f3n, Espa\u00f1a, donde se encuentra una de las misiones de su congregaci\u00f3n, la monja Aurora \u00c1lvarez le cuenta a BBC Mundo que desde hace meses que se anticipaba el fin del gobierno de Isabel Per\u00f3n, la viuda de Juan Domingo Per\u00f3n que hab\u00eda asumido el poder tras la muerte de su marido, en 1974.<\/p>\n<p>&#8220;Yo trabajaba de preceptora en un colegio secundario y el 24 de marzo sent\u00ed que la naturalidad con la que nos relacion\u00e1bamos se hab\u00eda vuelto un poco rara, pero ese primer momento no me pareci\u00f3 muy distinto a la vida cotidiana&#8221;, narra.<\/p>\n<p>&#8220;Vi cierta inquietud en mi hermana, que militaba pol\u00edticamente, pero era la misma inquietud que pod\u00eda tener yo por dar catequesis en una villa miseria (barrio marginal)&#8221;.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n se instal\u00f3 en la casa de los \u00c1lvarez, ubicada en la provincia de Buenos Aires, cuando dicha hermana, Teresa, le dijo a los padres que por una cuesti\u00f3n de seguridad era mejor que se fuera de la casa a vivir con una amiga.<\/p>\n<p>&#8220;Despu\u00e9s desaparece la hermana de un compa\u00f1ero de mi hermano m\u00e1s chico, de 18 a\u00f1os. Ah\u00ed fue un toque de alerta. Luego una catequista cercana a la parroquia donde yo daba catequesis aparece muerta. Ella y el marido. Y despu\u00e9s una vecina&#8230;&#8221;.<\/p>\n<p>Pie de foto, Aurora (primera desde la izquierda) con otros familiares pidiendo justicia por su hermana Teresa. Foto: Gentileza Gabriela PolettiEl 17 de noviembre de 1976 Teresa volvi\u00f3 por una noche a dormir al apartamento familiar. Esa noche, un grupo de tareas -como se les conoc\u00eda a los comandos militares que secuestraban y desaparec\u00edan gente- irrumpi\u00f3 en la casa y se la llev\u00f3. Ten\u00eda 21 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Aurora no sabr\u00eda nada de su hermana hasta a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>&#8220;All\u00ed comienza la divisi\u00f3n de nuestras vidas: antes y despu\u00e9s del secuestro de mi hermana. Y sentimos el aislamiento de los vecinos. Hab\u00eda mucho silencio. La gente no hablaba, no dec\u00eda, no preguntaba. Nadie quer\u00eda hacerse conocido de esta familia que pasaba a tener como lepra&#8221;.<\/p>\n<p>La violencia pol\u00edtica previa&#8221;A mi edad yo hab\u00eda ya vivido otros golpes e ingenuamente pens\u00e9 que era un golpe m\u00e1s y que ven\u00eda a terminar con la violencia para despu\u00e9s abrir unas elecciones. \u00a1C\u00f3mo nos equivocamos!&#8221;.<\/p>\n<p>Desde la ciudad argentina de C\u00f3rdoba, la periodista y exlegisladora Norma Morandini le dice a BBC Mundo c\u00f3mo recibi\u00f3 la noticia del levantamiento militar.<\/p>\n<p>La violencia a la que se refiere Norma eran los enfrentamientos dentro del peronismo entre grupos armados de izquierda (Montoneros) y grupo paramilitares de derecha conocidos como Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), adem\u00e1s del accionar de otros grupos guerrilleros como el Ej\u00e9rcito Revolucionario del Pueblo (ERP), fracci\u00f3n armada del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).<\/p>\n<p>En febrero de 1975, el gobierno de Isabel Per\u00f3n decidi\u00f3 que los militares actuaran para lograr la &#8220;aniquilaci\u00f3n de la subversi\u00f3n&#8221;, lo cual -seg\u00fan la historiadora Gabriela \u00c1guila- aument\u00f3 la presencia militar en aquel convulsionado escenario pol\u00edtico.<\/p>\n<p>&#8220;La &#8216;subversi\u00f3n&#8217; se refer\u00eda a organizaciones pol\u00edtico-militares y grupos guerrilleros, pero adquiri\u00f3 para esta \u00e9poca un significado bastante m\u00e1s amplio: subversivos eran tambi\u00e9n activistas sindicales, estudiantes universitarios, j\u00f3venes, intelectuales y artistas&#8221;, le dice la historiadora a BBC Mundo desde la ciudad de Rosario.<\/p>\n<p>Pie de foto, Norma Morandini fue diputada entre 2005 y 2009, senadora entre 2009 y 2015, y candidata a la vicepresidencia de la Rep\u00fablica en 2011. Foto: Archivo del Senado de la Naci\u00f3nCuando el golpe de Estado llega a los diarios al d\u00eda siguiente, la noticia que se repite &#8220;es que la jornada del 24 de marzo ocurri\u00f3 con total normalidad&#8221;, explica la autora del libro &#8220;Historia de la \u00faltima dictadura militar: Argentina, 1976-1983&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;No fue un d\u00eda normal: la presidenta fue arrestada, el Congreso fue ocupado por soldados fuertemente armados, los cargos pol\u00edticos en todo el pa\u00eds fueron depuestos, pero efectivamente hab\u00eda una cierta normalidad: el acostumbramiento en la sociedad argentina a que los militares, de vez en cuando, tomaran el poder&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;El darse cuenta de que ese no era un golpe de Estado como los anteriores tarda un tiempo. Y quienes efectivamente lo advierten con mayor crudeza y dramatismo son las v\u00edctimas del accionar represivo&#8221;, a\u00f1ade \u00c1guila.<\/p>\n<p>Norma Morandini supo en carne propia que no se trataba de un gobierno militar como los anteriores un a\u00f1o y medio despu\u00e9s del golpe.<\/p>\n<p>&#8220;En septiembre de 1977 secuestraron de mi casa a mis dos hermanos menores, N\u00e9stor y Cristina, que desaparecieron. Ah\u00ed comenz\u00f3 nuestro calvario. Ellos eran simpatizantes de la Juventud Peronista y creo que mi hermano estuvo en Montoneros&#8221;.<\/p>\n<p>La figura del desaparecidoLa gran diferencia entre la dictadura de 1976 y los cinco gobiernos militares anteriores fue la desaparici\u00f3n sistem\u00e1tica de personas en un plan represivo aplicado al margen de la ley.<\/p>\n<p>Se denomina desaparecidos a las personas que fueron secuestradas, torturadas y asesinadas cuyos cuerpos nunca fueron entregados a sus familiares, muchos de los cuales desconocen a\u00fan hoy qu\u00e9 pas\u00f3 con sus seres queridos y d\u00f3nde est\u00e1n sus cuerpos.<\/p>\n<p>Cristina Aldini, quien militaba en la Juventud Peronista, recuerda para BBC Mundo desde la provincia de Buenos Aires c\u00f3mo fue el momento en que las personas comenzaron a desaparecer.<\/p>\n<p>&#8220;Nosotros sab\u00edamos que pod\u00edamos ser detenido un compa\u00f1ero pero que esta detenci\u00f3n era legal, entonces se tomaban medidas: hab\u00eda que reclamar con los abogados y esperar a que fueran liberados o, si hab\u00eda alg\u00fan motivo, que se iniciara una acci\u00f3n penal&#8221;, explica.<\/p>\n<p>&#8220;Pero que los compa\u00f1eros que se llevaban no aparecieran fue nuevo para nosotros&#8221;.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las estimaciones realizadas en 1984 por la Comisi\u00f3n Nacional sobre la Desaparici\u00f3n de Personas (CONADEP), la distribuci\u00f3n por sectores del total de desaparecidos fue: 30,2% de obreros, 21% de estudiantes, 17,9% de empleados, 10,7% de profesionales, 5,7% docentes y 1,3% de artistas.<\/p>\n<p>El hecho de que los obreros fueron uno de los grupos m\u00e1s movilizados durante la d\u00e9cada del 70 -y luego el grupo m\u00e1s castigado por el accionar represivo- debe enmarcarse en la situaci\u00f3n econ\u00f3mica previa al golpe de Estado.<\/p>\n<p>&#8220;La econom\u00eda argentina estaba sumida en una crisis muy profunda, con un enorme movimiento huelgu\u00edstico que ten\u00eda que ver con la aplicaci\u00f3n de un plan de ajuste en los primeros meses de 1975, que hab\u00eda afectado el salario, el empleo y el costo de vida; con una inflaci\u00f3n disparada a niveles siderales&#8221;, dice \u00c1guila.<\/p>\n<p>Por eso, el movimiento sindical fue uno de los pocos que intent\u00f3 una resistencia el 24 de marzo de 1976, con el anuncio de un paro general que nunca se lleg\u00f3 a concretar.<\/p>\n<p>Ese mismo d\u00eda los militares prohibieron el derecho a huelga.<\/p>\n<p>Pie de foto,Iris Pereyra de Avellaneda en el acto de este 14 de marzo de 2026 en Campo de Mayo. Foto: Gentileza Eugenia Ponce de Le\u00f3nEse accionar militar contra sectores sindicales y obreros qued\u00f3 reflejado en la historia de Iris Pereyra de Avellaneda.<\/p>\n<p>A los pocos d\u00edas del golpe, su cu\u00f1ada, Margarita Avellaneda, recibi\u00f3 una llamada.<\/p>\n<p>&#8220;Viv\u00edamos tres familias en el mismo terreno en Munro (provincia de Buenos Aires), pero Margarita era la \u00fanica que ten\u00eda tel\u00e9fono. La llamaron unos compa\u00f1eros y le dijeron: &#8216;Mir\u00e1 que se viene una gorda. Mejor que vos y Floreal se vayan de ah\u00ed'&#8221;.<\/p>\n<p>Floreal Avellaneda, el esposo de Iris, era miembro del Partido Comunista, pero no participaba en movimientos armados sino en la lucha sindical. Hab\u00eda sido delegado gremial en empresas como General Motors en los a\u00f1os 60 y en Talleres Electrometal\u00fargicos Norte (TENSA) a comienzos de los 70.<\/p>\n<p>Cuando su hermana le coment\u00f3 sobre la llamada, \u00e9l respondi\u00f3: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 nos vamos a ir si nosotros no hemos cometido ning\u00fan delito?&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Jam\u00e1s se nos cruz\u00f3 en la cabeza lo que nos pod\u00eda pasar, nunca pensamos que ser\u00eda un golpe de Estado tan siniestro&#8221;, le dice Iris a BBC Mundo desde Munro.<\/p>\n<p>&#8220;En el (golpe del) 55, cuando Floreal estuvo preso, le dieron unas trompadas, unas patadas y nada m\u00e1s. Pero lo que hicieron estos genocidas despu\u00e9s fue tremendo&#8221;.<\/p>\n<p>El 15 de abril, menos de un mes despu\u00e9s del golpe, un grupo de tareas entr\u00f3 disparando al terreno donde viv\u00edan las tres familias. Como Floreal se escap\u00f3 por los techos, se llev\u00f3 a Iris ya su hijo, llamado tambi\u00e9n Floreal Avellaneda y apodado &#8220;El Negrito&#8221;, de 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8220;Fuimos el tercer secuestro de los compa\u00f1eros de TENSA. De 27 compa\u00f1eros que integraban la comisi\u00f3n interna hay 24 desaparecidos&#8221;, recuerda el actual presidente de la Liga Argentina de los Derechos Humanos y de la Asociaci\u00f3n de Sobrevivientes de Campo de Mayo.<\/p>\n<p>Madre e hijo fueron torturados en una comisar\u00eda de la provincia de Buenos Aires, donde Iris vio por \u00faltima vez a &#8220;El Negrito&#8221;. Sin saberlo, ambos fueron trasladados a la guarnici\u00f3n militar Campo de Mayo, donde funcionaba el centro clandestino &#8220;El Campito&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Los milicos me cagaron a palos, me torturaron, hasta un simulacro de fusilamiento me hicieron&#8221;, recuerda Iris.<\/p>\n<p>Hasta que sali\u00f3 en libertad, en junio de 1978, no sabr\u00eda qu\u00e9 le hab\u00eda pasado a su hijo.<\/p>\n<p>El golpe detr\u00e1s de las rejasEl 24 de marzo de 1976 Adriana Chein estaba presa en el penal de Villa Devoto. Se enter\u00f3 del golpe porque, al asomarse por las rejas, vio ametralladoras apuntando hacia su pabell\u00f3n.<\/p>\n<p>Hab\u00eda sido detenida en octubre de 1975 por la polic\u00eda federal junto con su hermana. Ten\u00eda 18 a\u00f1os, militaba desde la adolescencia en el PRT\/ERP, y estaba en la clandestinidad con su compa\u00f1ero porque tambi\u00e9n los buscaba la Triple A.<\/p>\n<p>&#8220;En esa \u00e9poca ya hab\u00eda represi\u00f3n, aunque no era como lo que fue despu\u00e9s&#8221;, le cuenta Adriana a BBC Mundo desde la provincia argentina de La Rioja, donde se encuentra temporalmente por el 50\u00ba aniversario del golpe.<\/p>\n<p>&#8220;Nosotras estuvimos 20 d\u00edas en condici\u00f3n de desaparecidas, mientras nos torturaban, hasta que nos legalizaron&#8221;.<\/p>\n<p>Una de las grandes diferencias de ser un preso legal y estar en una c\u00e1rcel com\u00fan -no en un centro clandestino de detenci\u00f3n- era que las familias sab\u00edan d\u00f3nde estaban. Pero no hab\u00eda garant\u00edas de un trato digno.<\/p>\n<p>La c\u00e1rcel de Devoto se concentr\u00f3 durante la dictadura en todas las presas pol\u00edticas del pa\u00eds. &#8220;Nosotras le llam\u00e1bamos &#8216;c\u00e1rcel vidriera&#8217;, porque la usaban los militares cuando ven\u00edan los organismos de derechos humanos internacionales para decir que en Argentina no hab\u00eda campos de concentraci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Adriana estuvo siete a\u00f1os y medio presa. Sali\u00f3 de la c\u00e1rcel el 10 de septiembre de 1982 y sigui\u00f3 bajo libertad vigilada hasta diciembre de 1983, cuando regres\u00f3 la democracia.<\/p>\n<p>&#8220;No est\u00e1bamos en campo de concentraci\u00f3n pero s\u00ed Ten\u00edan pol\u00edticas de destrucci\u00f3n adentro de lo que ven\u00eda a ser un marco legal. Hab\u00eda un jefe de seguridad que nos gritaba: &#8216;Ustedes de aqu\u00ed van a salir locas o muertas'&#8221;.<\/p>\n<p>En la c\u00e1rcel tambi\u00e9n hab\u00eda interrogatorios y la aplicaci\u00f3n de reg\u00edmenes de conducta: &#8220;Te mandaban al pabell\u00f3n de los irrecuperables, de las de v\u00edas de recuperaci\u00f3n o de las recuperadas, pero eso era una cuesti\u00f3n totalmente subjetiva&#8221;.<\/p>\n<p>Esta clase de categorizaci\u00f3n se repiti\u00f3 de una forma a\u00fan m\u00e1s cruel en uno de los principales centros clandestinos de detenci\u00f3n del r\u00e9gimen: la Escuela de M\u00e9c\u00e1nica de la Armada (ESMA).<\/p>\n<p>Pie de foto, Adriana Chein bordando nombres de personas desaparecidas para el 50 aniversario del golpe de Estado. Foto: Gentileza Mar\u00eda ClaroDe los tres comandantes militares que asumieron el poder el 24 de marzo de 1976 -Jorge Rafael Videla (Ej\u00e9rcito), Orlando Ram\u00f3n Agosti (Fuerza A\u00e9rea) y Emilio Eduardo Massera (Armada)-, solo el \u00faltimo intent\u00f3 un proyecto pol\u00edtico propio.<\/p>\n<p>En uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s oscuros de la dictadura, Massera utiliz\u00f3 para este proyecto a militantes que estaban en la ESMA. Cristina Aldini fue detenida en 1978 por la v\u00eda p\u00fablica y llevada a ese centro de torturas.<\/p>\n<p>&#8220;Se produc\u00edan situaciones de una perversi\u00f3n particular. Nosotros est\u00e1bamos inmersos en lo que era un proceso de &#8216;recuperaci\u00f3n&#8217; y se tornaba insoportable porque era caminar en una cornisa&#8221;, le cuenta a BBC Mundo.<\/p>\n<p>Parte de esa &#8220;recuperaci\u00f3n&#8221; implicaba que, en ocasiones, Cristina era llevada a la casa de sus padres y dejada ah\u00ed, por un tiempo, para luego volver a ser detenida en la ESMA, lo que volv\u00eda a repetir una y otra vez el trauma del secuestro.<\/p>\n<p>&#8220;Nuestras familias estaban de rehenes. A nosotros todo el tiempo nos amenazaban con llevarse tambi\u00e9n a mi hermana, que hab\u00eda militado&#8221;, dice la autora -junto con otras exdetenidas- del libro &#8220;Ese Infierno. Conversaciones de cinco mujeres sobrevivientes de la ESMA&#8221;.<\/p>\n<p>En un momento casi surrealista, los militares obligaron a su hermana a casarse.<\/p>\n<p>&#8220;Imaginate, genocidas que se llevaron puesta toda regla, todo l\u00edmite humano, consideraron que estaba mal que ella estuviera en convivencia con su pareja. Entonces la obligaron a casarse por civil. Y fueron al casamiento&#8221;, cuenta.<\/p>\n<p>&#8220;Es una experiencia enloquecedora, pero as\u00ed se manejaban los due\u00f1os de la vida y de la muerte&#8221;.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1979 Cristina logr\u00f3 que la dejaran ir al interior del pa\u00eds para terminar sus estudios, pero la vigilancia continu\u00f3 y ya en plena democracia, en 1985, previo al juicio a las Juntas Militares, sigui\u00f3 recibiendo amenazas de que iban a matar a toda su familia.<\/p>\n<p>&#8220;La noche de los l\u00e1pices&#8221;Adem\u00e1s de extender su pol\u00edtica represiva al universo sindical y obrero con el respaldo de amplios sectores del poder econ\u00f3mico, la Junta Militar tambi\u00e9n puso un especial \u00e9nfasis en el sistema educativo con el apoyo del sector civil m\u00e1s conservador.<\/p>\n<p>No solo se erradicaron las actividades pol\u00edticas en escuelas y universidades, sino que se control\u00f3 el contenido de la ense\u00f1anza y fueron desaparecidos docentes y estudiantes.<\/p>\n<p>En su informe de 2015, el Registro \u00danico de V\u00edctimas del Terrorismo de Estado (RUVTE) calcula que, en franjas etarias, el grupo del 20 al 24 fue el que m\u00e1s v\u00edctimas fatales (asesinatos directos y desapariciones) sufri\u00f3, con 2.749 muertos. Y tambi\u00e9n estim\u00f3 que 617 ten\u00edan entre 13 y 19 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Desde la ciudad de Buenos Aires, Emilce Moler le cuenta a BBC Mundo lo que vivi\u00f3 en su juventud en la ciudad de La Plata. Hija de un polic\u00eda retirado y antiperonista, ella comenz\u00f3 a militar en la adolescencia en la Uni\u00f3n de Estudiantes Secundarios (UES), agrupaci\u00f3n peronista y de izquierda.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando en diciembre de 1975, todav\u00eda en democracia, un compa\u00f1ero nuestro de la UES, de 18 a\u00f1os, apareci\u00f3 colgado en un puente, vi que la edad no iba a ser ninguna barrera para la ferocidad de lo que se ven\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Yo estudiaba en una escuela de arte con un clima de libertad y una participaci\u00f3n pol\u00edtica muy fuerte. Uno no ten\u00eda la democracia como horizonte sino a la revoluci\u00f3n social&#8221;.<\/p>\n<p>En ese clima, Emilce y sus compa\u00f1eros debat\u00edan sobre el golpe que todos anticipaban: &#8220;Algunos planteaban que era mejor porque as\u00ed se &#8216;agudizar\u00edan las contradicciones&#8217;. En mi grupo dec\u00edamos que con un golpe militar \u00edbamos a seguir perdiendo libertades&#8221;.<\/p>\n<p>El 24 de marzo ella se enter\u00f3 por la radio del levantamiento militar y ese d\u00eda no hubo clases. Al otro d\u00eda volvieron a las aulas, pero muchos profesores ya no estaban ya los estudiantes les ped\u00edan el documento de identidad para entrar a la escuela.<\/p>\n<p>Pie de foto,Una marcha de las Madres de Plaza de Mayo en 1978, en plena dictadura. Foto: Getty ImagesEl 16 de septiembre de 1976 se entera de que se hab\u00edan llevado a dos de sus compa\u00f1eras de militancia, Claudia Falcone y Mar\u00eda Clara Ciocchini. En la madrugada del 17 de septiembre fueron por ella.<\/p>\n<p>&#8220;Hombres encapuchados entraron a mi casa buscando a una estudiante de Bellas Artes. No sab\u00edan ni mi nombre. Y aparezco yo, que soy muy bajita ya los 17 a\u00f1os era m\u00ednima, con mi pijamita. Los militares me vieron y dijeron: &#8216;Esta es muy chiquita&#8217;. La despiertan a mi hermana y le dicen: &#8216;\u00bfVos estudia qu\u00e9s?&#8217;. &#8216;Filosof\u00eda&#8217;. Me preguntan a m\u00ed: &#8216;Bellas Artes&#8217;. &#8216;Llevemos a las dos&#8217;, dijo uno &#8216;No, est\u00e1 el auto ocupado&#8217;, respondi\u00f3 otro &#8216;Bueno, vestite que sos vos, piba'&#8221;.<\/p>\n<p>Lo \u00faltimo que recuerda de esa noche en su casa es que su madre la cubri\u00f3 con un tapado mientras se la llevaban esposada. Su padre lo vio todo con un arma apunt\u00e1ndole a su cabeza, sin poder moverse.<\/p>\n<p>&#8220;Y a partir de ah\u00ed, el infierno&#8221;.<\/p>\n<p>Emilce pas\u00f3 por tres centros clandestinos donde fue torturada junto a algunos de sus compa\u00f1eros de militancia. Luego pas\u00f3 a disposici\u00f3n del Poder Ejecutivo Nacional y fue encarcelada en el penal de Devoto hasta su liberaci\u00f3n en 1978.<\/p>\n<p>Su secuestro, junto al de otros nueve estudiantes secundarios aquel septiembre de 1976, se conoce a\u00fan hoy en Argentina con el nombre de &#8220;La noche de los l\u00e1pices&#8221;. Seis de ellos siguen desaparecidos.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ndo, c\u00f3mo, d\u00f3nde&#8221;El concepto de desaparecido no lo ten\u00edamos. Lo tuvimos reci\u00e9n en democracia, cuando buscamos en todos los lugares donde pudimos estar y no encontramos nada&#8221;, dice Emilce.<\/p>\n<p>Tras el fin de la dictadura, muchos familiares de desaparecidos comenzaron a saber m\u00e1s sobre lo ocurrido en esos a\u00f1os gracias al trabajo de la CONADEP en 1984, el juicio a las Juntas Militares de 1985 y los juicios posteriores que tuvieron lugar ya en este siglo.<\/p>\n<p>Aurora \u00c1lvarez no supo nada m\u00e1s de Teresa hasta que en 1996, cuando ya hab\u00eda tomado los h\u00e1bitos religiosos, conoci\u00f3 a aquella amiga con quien se hab\u00eda ido a vivir su hermana cuando dej\u00f3 la casa familiar. Era Cristina Aldini.<\/p>\n<p>Escuch\u00f3 as\u00ed de la militancia peronista de Teresa -quien nunca hab\u00eda dicho a su familia con qui\u00e9n militaba- pero nadie le pudo decir con certeza d\u00f3nde estuvo detenida y c\u00f3mo muri\u00f3.<\/p>\n<p>Cristina, por su parte, se enter\u00f3 por quienes la torturaban de la suerte de su compa\u00f1ero, abatido horas despu\u00e9s de que ella fuera detenida en 1978. Le permitieron incluso ver el cad\u00e1ver baleado, pero jam\u00e1s le dijeron qu\u00e9 hicieron con el cuerpo.<\/p>\n<p>Pie de foto,Una baldoza en el colegio donde estudi\u00f3 el compa\u00f1ero de Adriana Chein sirve como homenaje a su memoria. Foto: Gentileza Adriana CheinApenas se reinstauraron las visitas en el penal de Villa Devoto tras el golpe de Estado, Adriana Chein pudo recibir la visita de su madre en abril de 1976. All\u00ed supo que su compa\u00f1ero hab\u00eda desaparecido cinco d\u00edas despu\u00e9s del levantamiento militar. Sigue buscando informaci\u00f3n sobre lo ocurrido.<\/p>\n<p>&#8220;Siempre aparece una puntita m\u00e1s por donde tirar el hilo, una nunca cierra la esperanza hasta no tener m\u00e1s datos&#8221;, explica.<\/p>\n<p>&#8220;Sabemos que los mataron, que los torturaron, que los fusilaron, pero queremos saber cu\u00e1ndo, c\u00f3mo, d\u00f3nde y, de esta manera, cada tanto, me acerco a un dato m\u00e1s de \u00e9l&#8221;.<\/p>\n<p>Norma Morandini tard\u00f3 muchos a\u00f1os en saber que N\u00e9stor y Cristina estuvieron detenidos en la ESMA.<\/p>\n<p>&#8220;Yo siempre digo que si mis hermanos cometieron un delito, ten\u00edan que ser juzgados y yo, en lugar de estar en una tribuna hablando, estar\u00eda visit\u00e1ndolos en la c\u00e1rcel&#8221;.<\/p>\n<p>Y agrega: &#8220;Esta es la perversi\u00f3n de la figura del desaparecido: alguien a quien no se ha visto morir, no tiene cruces, no tiene rezos&#8221;.<\/p>\n<p>El hijo de Iris Pereyra de Avellaneda desapareci\u00f3 dos veces.<\/p>\n<p>Tres d\u00edas despu\u00e9s de su liberaci\u00f3n del penal de Villa Devoto, en junio de 1978, su familia le cont\u00f3 que Floreal hab\u00eda sido llevada a Campo de Mayo, donde fue brutalmente torturado.<\/p>\n<p>Su cad\u00e1ver apareci\u00f3 el 14 de mayo, el mismo d\u00eda que hubiera cumplido 16 a\u00f1os, en la costa uruguaya, producto de uno de los primeros &#8220;vuelos de la muerte&#8221;, la metodolog\u00eda de subir detenidos a helic\u00f3pteros y aviones -a veces ya muertos, a veces sedados- para arrojar sus cuerpos aguas adentro.<\/p>\n<p>Iris trat\u00f3 de repatriar el cuerpo de su hijo desde Uruguay, pero este hab\u00eda desaparecido nuevamente.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s volvi\u00f3 a aparecer.<\/p>\n<p>Argentina50 a\u00f1os argentina<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera Junta Militar estaba integrada por Emilio Massera (izquierda), Rafael Videla (centro) y Orlando Agosti (derecha). Foto: Getty ImagesAurora se despert\u00f3 la ma\u00f1ana del 24 de marzo de 1976 con el llamado de una compa\u00f1era de estudios y escuch\u00f3 cuatro palabras: &#8220;Por fin somos gobierno&#8221;. La joven del otro lado de la l\u00ednea ten\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":77,"featured_media":45892,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12311,253,1496,710,332],"tags":[],"class_list":["post-45891","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-50-anos-argentina","category-argentina","category-latinoamerica","category-mundo","category-venezuela"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45891","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/77"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45891"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45891\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45892"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45891"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45891"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45891"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}