{"id":45038,"date":"2026-03-22T03:56:57","date_gmt":"2026-03-22T06:56:57","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/22\/venezuela-en-la-mira-los-escenarios\/"},"modified":"2026-03-22T03:56:57","modified_gmt":"2026-03-22T06:56:57","slug":"venezuela-en-la-mira-los-escenarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/22\/venezuela-en-la-mira-los-escenarios\/","title":{"rendered":"Venezuela en la mira: los escenarios"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 piensan en la Casa Blanca, la Secretar\u00eda de Estado de Estados Unidos, las c\u00fapulas petroleras y los inversionistas sobre el caso Venezuela?<\/p>\n<p>La estrategia americana<\/p>\n<p>Paso a paso, como ocurre hoy en Estados Unidos, la pol\u00edtica convertida en espect\u00e1culo, Donald Trump reacciona primero con una frase breve \u2014\u201c\u00bfEstadidad, n\u00famero 51, alguien?&#8221;\u2014, pero lanza una idea al aire, luego, tras la victoria de Venezuela en el campeonato mundial de Beisbol, donde simplifica a\u00fan m\u00e1s el mensaje hasta dejarlo en una sola palabra \u2014\u201cESTADIDAD!!!\u201d\u2014 despojada de matices, pero cargada de una intenci\u00f3n simb\u00f3lica. Ese tr\u00e1nsito \u2014de la insinuaci\u00f3n al grito\u2014 no es casual, porque responde a una estrategia m\u00e1s que al emocional que precede a lo estructural y donde la provocaci\u00f3n sustituye al documento. Lo verdaderamente relevante comienza despu\u00e9s de la frase. Porque ese comentario no vive aislado, se conecta con una l\u00ednea de pensamiento que Trump ha venido reiterando \u2014la posibilidad de incorporar a Canad\u00e1 como \u201cestado\u201d de la naci\u00f3n americana\u2014 y tambi\u00e9n ha mostrado su inter\u00e9s de hacer a Groenlandia parte de Estados Unidos por razones \u201cestrat\u00e9gicas de seguridad\u201djunto a la idea de retomar el control del Canal de Panam\u00e1, e incluso la disposici\u00f3n a no descartar acciones de fuerza para lograrlo. En conjunto, estas expresiones configuran algo m\u00e1s que ocurrencias dispersas, revelan una visi\u00f3n coherente de poder, una reinterpretaci\u00f3n contempor\u00e1nea de la vieja l\u00f3gica expansionista estadounidense, cercana a una nueva \u201cDoctrina Monroe\u201d, o m\u00e1s all\u00e1 a lo que Trump ya llama la \u201cDoctrina Donroe\u201d, donde el hemisferio vuelve a ser concebido como un espacio natural o &#8220;vital&#8221; de influencia y control. Adem\u00e1s, este discurso no surge en el vac\u00edo, sino sobre hechos recientes que han reconfigurado el tablero regional, tras la operaci\u00f3n militar anunciada por Trump el 3 de enero de 2026, donde el propio mandatario confirm\u00f3 la captura de Nicol\u00e1s Maduro y lleg\u00f3 a declarar que Estados Unidos \u201ciba a dirigir el pa\u00eds\u201d durante una transici\u00f3n, cosa que ha hecho. En ese escenario surgi\u00f3 Delcy Rodr\u00edguez como figura al frente del gobierno, en medio de negociaciones y presiones abiertas de Washington. Y casi de forma paralela, Trump elev\u00f3 a\u00fan m\u00e1s el tono al referirse a Cuba, afirmando que podr\u00eda \u201chacer lo que quiera\u201d con la isla e incluso \u201ctomarla\u201d en alg\u00fan formato. Le\u00eddas en conjunto, estas declaraciones y acciones configuran una narrativa inquietante: no se trata solo de ret\u00f3rica, sino de una visi\u00f3n de poder que oscila entre la intervenci\u00f3n directa y la afirmaci\u00f3n expl\u00edcita de dominio hemisf\u00e9rico. As\u00ed, lo que comienza como una reacci\u00f3n deportiva termina insinuando \u2014aunque sea en tono ambiguo\u2014 una narrativa de una nueva estrategia geopol\u00edtica m\u00e1s profunda, la de un Estados Unidos que, ante un mundo en transformaci\u00f3n, vuelve a imaginar su grandeza no solo en t\u00e9rminos de liderazgo, sino de expansi\u00f3n. Sin mencionar los acontecimientos en Ir\u00e1n.<\/p>\n<p>Dentro de la estrategia de la Casa Blanca, en toda naci\u00f3n \u2014ocasionalmente\u2014 el futuro parece abrirse en M\u00faltiples direcciones al mismo tiempo. No se trata simplemente de una crisis ni de un cambio de rumbo de alg\u00fan pa\u00eds, en toda encrucijada hist\u00f3rica. Todo indica que Venezuela atraviesa hoy uno de esos momentos. Luego de 27 a\u00f1os de deterioro pol\u00edtico, institucional y econ\u00f3mico, el pa\u00eds enfrenta una pregunta decisiva\u2026 \u00bf\u00bfEstamos ante el comienzo de una reconstrucci\u00f3n nacional o ante una nueva etapa de inestabilidad con otros protagonistas? He aprendido que las sociedades \u2014al igual que las personas\u2014 atraviesan ciclos de crisis, aprendizajes y transformaciones. Y cuando observamos el caso venezolano desde esa perspectiva m\u00e1s amplia, comprendemos que el futuro no depende de una sola variable. Pende \u2014como siempre\u2014 de una compleja interacci\u00f3n entre factores pol\u00edticos, econ\u00f3micos, sociales y psicol\u00f3gicos, \u2014y ahora\u2014 de lo que piense y decida la Casa Blanca.<\/p>\n<p>La confluencia o bifurcaci\u00f3n hist\u00f3rica<\/p>\n<p>Venezuela vive hoy una circunstancia singular, casi suspendida entre lo que fue y lo que a\u00fan no termina de nacer. El modelo pol\u00edtico que domin\u00f3 al pa\u00eds durante d\u00e9cadas ha comenzado a transformarse, pero sus ra\u00edces \u2014como las de un \u00e1rbol antiguo\u2014 siguen hundidas en la tierra institucional. No hemos entrado plenamente en un nuevo orden. M\u00e1s bien habitamos ese territorio incierto que los estrategas llaman una transici\u00f3n incompleta. En estos momentos el futuro deja de ser una l\u00ednea recta y se convierte en un abanico de caminos. Varias posibilidades conviven al mismo tiempo, donde unas conducen hacia la estabilidad, la reconstrucci\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n, pero otras, en cambio, pueden prolongar el estancamiento o abrir nuevas formas de conflicto. Comprender la coyuntura venezolana exige abandonar la ilusi\u00f3n de una predicci\u00f3n \u00fanica. El porvenir del pa\u00eds no es una sola historia escrita de antemano, sino un conjunto de escenarios plausibles, algunos luminosos, otros inquietantes, que depender\u00e1n \u2014como siempre ocurre en la historia de las naciones\u2014 de las decisiones colectivas que tomemos en el presente.<\/p>\n<p>Cinco escenarios posibles para Venezuela<\/p>\n<p>1. El primero ser\u00eda el escenario m\u00e1s favorable: la reconstrucci\u00f3n democr\u00e1tica y econ\u00f3mica, donde vemos dos opciones\u2026<\/p>\n<p>Opci\u00f3n uno: En este caso el pa\u00eds lograr\u00eda una transici\u00f3n pol\u00edtica negociada paso a pasocon instituciones renovadas, elecciones confiables y apertura econ\u00f3mica que permitan atraer inversiones, recuperar el aparato productivo y generar empleo. Venezuela podr\u00eda iniciar entonces una fase de crecimiento sostenido. Desde el punto de vista estrat\u00e9gico, una transici\u00f3n democr\u00e1tica no depende necesariamente de alguna figura pol\u00edtica. Sin embargo, cuando una sociedad se encuentra extremadamente polarizada o despu\u00e9s de un largo ciclo autoritario, los liderazgos simb\u00f3licos suelen jugar un papel decisivo para movilizar apoyo social y legitimar el proceso. Algunos pa\u00edses han logrado transiciones democr\u00e1ticas sin la participaci\u00f3n directa de los l\u00edderes opositores m\u00e1s visibles. En Espa\u00f1a, tras la muerte de Francisco Franco, la transici\u00f3n fue liderada en gran medida por sectores del propio sistema franquista reformista, como Adolfo Su\u00e1rez, junto con la oposici\u00f3n democr\u00e1tica. En Chile, la salida de Augusto Pinochet fue el resultado de un plebiscito y de negociaciones amplias entre sectores del r\u00e9gimen y la oposici\u00f3n. En estos casos, la transici\u00f3n no dependi\u00f3 de una sola personalidad, sino de acuerdos entre distintos actores del sistema pol\u00edtico. Venezuela podr\u00eda iniciar una reconstrucci\u00f3n institucional con o sin la participaci\u00f3n directa de Mar\u00eda Corina Machado o de Delcy Rodr\u00edguez. Pero desde el punto de vista pol\u00edtico y psicol\u00f3gico del pa\u00eds, lo m\u00e1s s\u00f3lido y estable ser\u00eda que los sectores que ambos representan \u2014aunque no necesariamente ellas de forma personal\u2014 formar\u00e1n parte del proceso de transici\u00f3n. Esto ser\u00eda posible si se produce un acuerdo entre sectores del poder actual y de la oposici\u00f3n democr\u00e1tica, si las fuerzas armadas (FAN) respaldan una transici\u00f3n, si se mantiene la presi\u00f3n internacional, y si se organiza un nuevo proceso electoral cre\u00edble. Por los momentos y en este escenario el actual presidente puede permanecer a cargo durante la transici\u00f3n si refuerza su alianza con el gobierno estadounidense, y con las FAN, lo que \u2014como apreciamos\u2014 est\u00e1 en plena ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Opci\u00f3n dos: Existe tambi\u00e9n un escenario de transici\u00f3n acelerada en el cual un liderazgo pol\u00edtico con fuerte legitimidad social logra asumir el poder mediante elecciones o un acuerdo de transici\u00f3n y acelerar el proceso de reconstrucci\u00f3n institucional y econ\u00f3mica. En ese contexto, figuras con alta movilizaci\u00f3n popular podr\u00edan catalizar cambios que, en otras circunstancias, tomar\u00edan mucho m\u00e1s tiempo. Si un liderazgo opositor con amplio respaldo ciudadano \u2014como el que representa Mar\u00eda Corina Machado\u2014 llegar\u00eda a asumir la conducci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds, mediante un proceso electoral, o de una transici\u00f3n negociada, podr\u00eda intentar impulsar reformas profundas en un plazo relativamente corto, con una reconstrucci\u00f3n institucional, apertura econ\u00f3mica, reintegraci\u00f3n internacional y la recuperaci\u00f3n acelerada del aparato productivo. La historia muestra que en algunos momentos cr\u00edticos los liderazgos pol\u00edticos logran acelerar procesos de transformaci\u00f3n nacional. En Europa del Este, fueron los casos de figuras como Lech Wa\u0142\u0119sa en Polonia, o V\u00e1clav Havel en Checoslovaquia, quienes simbolizaron cambios r\u00e1pidos hacia sistemas democr\u00e1ticos tras d\u00e9cadas de reg\u00edmenes autoritarios. No obstante, incluso en estos casos el \u00e9xito del proceso no dependi\u00f3 \u00fanicamente del liderazgo individual, sino tambi\u00e9n de factores estructurales, como acuerdos pol\u00edticos amplios, respaldo institucional, apoyo internacional y la capacidad del Estado para implementar las reformas. Aunque un liderazgo fuerte puede facilitar la transici\u00f3n, la reconstrucci\u00f3n de un pa\u00eds sigue siendo, en \u00faltima instancia, una obra colectiva que trasciende a cualquier persona.<\/p>\n<p>2. El segundo escenario \u2014probablemente el que se desea desde la presidencia\u2014 ser\u00eda el de una transici\u00f3n lenta hacia un sistema h\u00edbrido. En este caso, el pa\u00eds no experimentar\u00eda una ruptura inmediata con el modelo pol\u00edtico existente, sino m\u00e1s bien una evoluci\u00f3n gradual en la que convivir\u00edan sectores del antiguo sistema con nuevas fuerzas pol\u00edticas que ir\u00edan ganando espacio dentro de las instituciones. En este tipo de proceso, las reformas suelen avanzar de manera progresiva y, en ocasiones, ambigua. Podr\u00eda haber ciertos cambios econ\u00f3micos orientados a estabilizar el pa\u00eds, atraer inversiones y recuperar parcialmente el aparato productivo. Tambi\u00e9n podr\u00eda producirse una apertura institucional limitada con mayor tolerancia hacia la competencia pol\u00edtica, algunos ajustes en el sistema electoral, y una relaci\u00f3n m\u00e1s fluida con la comunidad internacional. Sin embargo, las estructuras fundamentales del poder no desaparecer\u00edan de inmediato. Parte del aparato pol\u00edtico, administrativo, judicial y militar, construido durante d\u00e9cadas, seguir\u00eda teniendo un peso significativo dentro del sistema. La historia muestra que muchos pa\u00edses han atravesado largos per\u00edodos en este tipo de sistemas intermedios. M\u00e9xico transit\u00f3 un modelo pol\u00edtico dominado por el PRI, un Partido denominado Revolucionario e Institucional que particip\u00f3 en las elecciones, con otros partidos opositores, pero el poder segu\u00eda concentrado en la estructura dominante. Con el tiempo, reformas graduales y cambios sociales fueron ampliando la competencia pol\u00edtica hasta que el sistema termin\u00f3 abri\u00e9ndose plenamente a la alternancia democr\u00e1tica en el a\u00f1o 2000. Desde una perspectiva estrat\u00e9gica, este tipo de escenario tiene una ventaja y un riesgo. La ventaja es que puede reducir tensiones y permitir una adaptaci\u00f3n gradual del sistema pol\u00edtico, evitando rupturas traum\u00e1ticas. El riesgo es que la transici\u00f3n quede atrapada durante muchos a\u00f1os en una zona gris entre apertura y control, donde las reformas avanzan muy lentamente y la confianza ciudadana tarda en recuperarse.<\/p>\n<p>3. ONU tercer escenario ser\u00eda el del autoritarismo renovado. En este caso, el sistema pol\u00edtico no colapsa ni logra transformarse plenamente en una democracia consolidada, sino que se reacomoda alrededor de un liderazgo fuerte que emerge en medio de la incertidumbre nacional. Ese liderazgo podr\u00eda surgir desde el interior del propio sistema pol\u00edtico o, en momentos de m\u00e1xima tensi\u00f3n institucional, incluso a partir de una intervenci\u00f3n decisiva de las fuerzas armadas mediante un golpe de Estado que se presenta ante la sociedad como una salida de orden frente al cao. s. La historia latinoamericana conoce bien esos momentos en que sectores del poder prometen estabilidad a cambio de concentraci\u00f3n de autoridad. En ese contexto podr\u00eda aparecer una relativa recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica \u2014o al menos una sensaci\u00f3n de estabilidad\u2014, pero acompa\u00f1ada de limitaciones importantes al pluralismo pol\u00edtico, a la alternancia democr\u00e1tica y al desarrollo pleno de las instituciones republicanas. Porque cuando el miedo al desorden domina a una sociedad fatigada por la crisis, la promesa del orden puede volverse seductora, incluso cuando ese orden termina reduciendo los espacios de libertad que toda democracia necesita para respirar.<\/p>\n<p>4. El cuarto escenario Ser\u00eda, probablemente, el m\u00e1s peligroso: la fragmentaci\u00f3n institucional del Estado. En este caso no se producir\u00eda necesariamente un colapso total del pa\u00eds, pero s\u00ed una p\u00e9rdida progresiva de la capacidad del Estado para ejercer autoridad efectiva en determinadas regiones del territorio. Algunas zonas podr\u00edan quedar bajo la influencia o el control de redes vinculadas a carteles del narcotr\u00e1fico, a la miner\u00eda ilegal, a los grupos del contrabando, las pandillas, o de las estructuras armadas irregulares que operan paralelamente al poder formal. Cuando esto ocurre, comienzan a surgir lo que los analistas llaman territorios de soberan\u00eda limitadaespacios donde las leyes de la Rep\u00fablica se aplican de manera d\u00e9bil o simplemente dejan de aplicar. La econom\u00eda criminal reemplaza parcialmente a la econom\u00eda formal, las instituciones pierden presencia y la poblaci\u00f3n termina dependiendo de los poderes locales que imponen sus propias reglas. Este tipo de fragmentaci\u00f3n no suele aparecer de un d\u00eda para otro ya que se desarrolla lentamente, en los m\u00e1rgenes del Estado, hasta que algunas regiones comienzan a vivir una realidad distinta al resto del pa\u00eds. En tales circunstancias, la naci\u00f3n contin\u00faa existiendo en el papel, pero en la pr\u00e1ctica se convierte en un mosaico de territorios con distintos grados de autoridad, legalidad y gobernabilidad. La historia reciente ofrece varios ejemplos de este tipo de procesos. Durante a\u00f1os, amplias zonas rurales de Colombia han estado bajo control o fuerte influencia de grupos guerrilleros y organizaciones armadas ilegales que coexist\u00edan con el Estado, creando realidades paralelas de autoridad. Algo similar ocurri\u00f3 en partes de M\u00e9xico, donde ciertos territorios han quedado bajo la presi\u00f3n o el dominio de carteles del narcotr\u00e1fico que disputan el control del Estado. Y en contextos m\u00e1s extremos, pa\u00edses como Somalia han vivido largos per\u00edodos en los que el poder central apenas logra ejercer autoridad fuera de la capital. Hemos visto un inicio de este escenario en algunas zonas de Venezuela como en el caso del \u201ctren de aragua\u201d.<\/p>\n<p>5. El quinto escenario ser\u00eda el de una crisis prolongada y de estancamientoen el cual el pa\u00eds no logra ni una transici\u00f3n pol\u00edtica clara ni una recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica significativa. La historia ofrece casos de sociedades que han quedado atrapadas durante a\u00f1os en ese tipo de situaci\u00f3n. Pa\u00edses como Hait\u00ed, el L\u00edbano o Zimbabue han atravesado largos per\u00edodos en los que la debilidad institucional, las crisis econ\u00f3micas recurrentes y las divisiones pol\u00edticas impidieron consolidar un nuevo equilibrio nacional. En otros pa\u00edses ha desaparecido el Estado como ocurri\u00f3 en Siria o Irak y en parte en Libia.<\/p>\n<p>La experiencia hist\u00f3rica muestra que las sociedades rara vez avanzan en l\u00ednea recta, m\u00e1s bien suelen moverse durante a\u00f1os entre distintos escenarios antes de encontrar finalmente un punto de estabilidad.<\/p>\n<p>Los riesgos que amenazan la reconstrucci\u00f3n<\/p>\n<p>Toda transici\u00f3n hist\u00f3rica est\u00e1 llena de peligros. Venezuela no es la excepci\u00f3n. Uno de los m\u00e1s frecuentes es la captura del Estado por nuevas \u00e9lites. Cuando esto ocurre, las estructuras de poder se transforman superficialmente, pero las pr\u00e1cticas de concentraci\u00f3n econ\u00f3mica y corrupci\u00f3n permanecen. Otro riesgo es que la reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica se convierta en un terreno f\u00e9rtil para nuevas formas de corrupci\u00f3n. Los procesos de recuperaci\u00f3n implican enormes inversiones p\u00fablicas y privadas, y sin instituciones s\u00f3lidas como estos recursos pueden desviarse. Existe tambi\u00e9n el peligro de que las econom\u00edas criminales contin\u00faen operando en determinadas regiones, debilitando la autoridad del Estado. A ello se suma un problema estructural que Venezuela arrastra desde hace d\u00e9cadas: la casi total dependencia del petr\u00f3leo. Sin diversificaci\u00f3n econ\u00f3mica, cualquier recuperaci\u00f3n ser\u00e1 vulnerable a los ciclos del mercado energ\u00e9tico. Pero quiz\u00e1s el riesgo m\u00e1s alto no sea econ\u00f3mico ni pol\u00edtico. Es psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La fatiga hist\u00f3rica de la sociedad.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de crisis, de miseria, de inseguridad y de inopia, muchos venezolanos parecen atravesar lo que algunos soci\u00f3logos han descrito como fatiga historicay lo que los psic\u00f3logos reconocemos como desesperanza aprendidauna mezcla silenciosa de agotaci\u00f3n colectiva, desconfianza hacia la pol\u00edtica y reducci\u00f3n progresiva de las expectativas sobre el futuro. Cuando una sociedad vive demasiado tiempo bajo la presi\u00f3n de la incertidumbre, comienza a adaptarse emocionalmente a la crisis, como si un dif\u00edcil presente fuera de una condici\u00f3n permanente. Las sociedades, al igual que las personas, pueden sufrir traumas prolongados. Y cuando ese desgaste se instala en la conciencia colectiva, reconstruir la confianza se vuelve una tarea mucho m\u00e1s compleja que reconstruir carreteras, puertos o refiner\u00edas. Las infraestructuras pueden repararse con inversi\u00f3n y tiempo, la confianza social, en cambio, necesita algo m\u00e1s, requiere credibilidad, estabilidad y esperanza. El desaf\u00edo venezolano no es \u00fanicamente econ\u00f3mico ni institucional. Es tambi\u00e9n psicol\u00f3gico y cultural. Porque los pa\u00edses no se levantan solo con reformas o con recursos. Se ponen de pie cuando su gente vuelve a sentir que el futuro no es una promesa vac\u00eda, sino una posibilidad real. Un pa\u00eds comienza verdaderamente a reconstruirse cuando sus ciudadanos recuperan la convicci\u00f3n \u00edntima de que vale la pena volver a creer en ma\u00f1ana. En el caso venezolano hablar\u00edamos de la necesidad de una \u201crevoluci\u00f3n de las mentes&#8221; en medio de la transformaci\u00f3n que requiere la naci\u00f3n. <\/p>\n<p>Un plan de reconstrucci\u00f3n nacional<\/p>\n<p>Si Venezuela logra evitar los escenarios m\u00e1s peligrosos, podr\u00eda iniciar un proceso de reconstrucci\u00f3n que razonablemente tomar\u00eda entre quince y veinte a\u00f1os. La primera etapa de uno a dos a\u00f1os, deber\u00eda centrarse en estabilizar el paisfase en la cual aparentemente estamos, as\u00ed se deber\u00eda restablecer el Estado de derecho, recuperar los servicios p\u00fablicos vitales de energ\u00eda, educaci\u00f3n, salud, paliar el acceso a alimentaci\u00f3n y viviendas, garantizar las libertades pol\u00edticas y comenzar a reorganizar la econom\u00eda. La segunda etapa de alrededor de cinco a\u00f1os implicar\u00eda reactivar el aparato productivo. Venezuela posee recursos extraordinarios, petr\u00f3leo, gas, potencial agr\u00edcola, biodiversidad, turismo y una ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica estrat\u00e9gica. Con instituciones confiables, estas ventajas podr\u00edan atraer inversiones en demas\u00eda. Pero el pa\u00eds debe estar social y pol\u00edticamente normalizado. La tercera etapa ser\u00eda la consolidaci\u00f3n institucionalculminando las reformas en el sistema judicial, descentralizaci\u00f3n administrativa y fortalecimiento de la transparencia p\u00fablica. Finalmente, el pa\u00eds podr\u00eda aspirar a una etapa de transformaci\u00f3n estructuralcon una econom\u00eda diversificada hacia sectores como petroqu\u00edmica, tecnolog\u00eda, turismo internacional y energ\u00edas renovables. En ese proceso, desde sus inicios la di\u00e1spora venezolana \u2014millones de ciudadanos formados y experimentados en distintas partes del mundo\u2014 podr\u00eda convertirse en uno de los mayores activos para la reconstrucci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Dos visiones del pais<\/p>\n<p>En medio de esta transici\u00f3n emergen figuras que simbolizan dos narrativas distintas del futuro venezolano. Entre ellas destacan Delcy Rodr\u00edguez y Mar\u00eda Corina Machado. M\u00e1s all\u00e1 de la confrontaci\u00f3n pol\u00edtica cotidiana, ambas representan visiones profundamente diferentes del pa\u00eds. Delcy Rodr\u00edguez forma parte del n\u00facleo del sistema pol\u00edtico que se consolid\u00f3 durante los gobiernos de Hugo Ch\u00e1vez y Nicol\u00e1s Maduro. Su gesti\u00f3n desde que asumi\u00f3 la presidencia encargada est\u00e1 vinculada a la defensa del proyecto bolivariano, a un modelo de fuerte centralizaci\u00f3n del poder estatal y a una estrategia geopol\u00edtica que busc\u00f3 alianzas con potencias como Rusia, China o Ir\u00e1n. En t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos, su figura representa la continuidad transformada del sistema pol\u00edtico existente, aunque ahora ante la presencia de Estados Unidos, buscar\u00eda similar la experiencia del socialismo de mercado del modelo chino, o de un capitalismo de estado abierto. Mar\u00eda Corina Machado, en cambio, surgi\u00f3 del campo opositor y ha defendido durante a\u00f1os la necesidad de una ruptura institucional con el modelo pol\u00edtico del chavismo. Su propuesta se orienta hacia la reconstrucci\u00f3n democr\u00e1tica, la apertura econ\u00f3mica y la reintegraci\u00f3n plena de Venezuela al sistema internacional occidental. En ese sentido, simboliza la aspiraci\u00f3n de un cambio total en las reglas del sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico. Ambas figuras encarnan, en realidad, dos imaginarios sociales distintos dentro de la sociedad venezolana. Uno busca preservar elementos del modelo pol\u00edtico surgido a finales del siglo XX, y el otro aspira a inaugurar una nueva etapa institucional. La cuesti\u00f3n estrat\u00e9gica para el pa\u00eds no es solo qui\u00e9n prevalecer\u00e1 pol\u00edticamente, sino si Venezuela ser\u00e1 capaz de encontrar una f\u00f3rmula de convivencia democr\u00e1tica que evite una nueva etapa de polarizaci\u00f3n destructiva. Pero no es imposible lograrlo, las experiencias internacionales demuestran que muchas transiciones exitosas \u2014como las de Espa\u00f1a, Chile o Sud\u00e1frica\u2014 solo fueron posibles cuando sectores profundamente enfrentados lograron acuerdos m\u00ednimos para reconstruir el pa\u00eds.<\/p>\n<p>El verdadero recurso de Venezuela<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas se ha repetido que Venezuela es un pa\u00eds rico en petr\u00f3leo. Es cierto. Pero esa no es la \u00fanica riqueza de una naci\u00f3n. La verdadera est\u00e1 en su gente, su talento y su capacidad de reinventarse. Sociedades golpeadas han logrado reconstruirse cuando recuperan tres elementos claves: instituciones confiables, visi\u00f3n estrat\u00e9gica y confianza colectiva. Toda Europa lo hizo despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. Jap\u00f3n tras su devastaci\u00f3n nuclear. Corea del Sur lo logr\u00f3 a partir de condiciones extremadamente dif\u00edciles despu\u00e9s de la guerra de Corea. Y Venezuela tambi\u00e9n podr\u00eda hacerlo. El futuro venezolano no est\u00e1 escrito en ninguna parte. Las naciones no tienen destinos inevitables. Las sociedades se construyen a partir de decisiones, acuerdos y aprendizajes colectivos. Venezuela hoy atraviesa un momento de incertidumbre, pero tambi\u00e9n una ventana hist\u00f3rica de oportunidad. Si el pa\u00eds logra transformar la crisis en el aprendizaje, reconstruir sus instituciones y recuperar la confianza en s\u00ed mismo, entonces el futuro venezolano podr\u00eda ser mucho m\u00e1s prometedor de lo que hoy muchos imaginan. Porque las naciones, al igual que las personas, pueden caer, pero tambi\u00e9n pueden levantarse y comenzar de nuevo.<\/p>\n<p>Al final\u2026 <\/p>\n<p>\u2026 El destino de una naci\u00f3n no se decide \u00fanicamente en los palacios de gobierno, ni en los mercados petroleros, ni en los informes de los estrategas que analizan el tablero geopol\u00edtico desde Washington, Mosc\u00fa, Bruselas o Pek\u00edn. El verdadero destino de un pa\u00eds se decide es en la conciencia colectiva de su gente. Los pueblos, como las personas, atraviesan momentos en que parecen extraviarse. Venezuela ha conocido tiempos luminosos en su historia. Fue tierra de libertadores, de inmigrantes que encontraron aqu\u00ed un hogar, de generaciones que so\u00f1aron con construir una rep\u00fablica moderna y abierta al mundo. Ese esp\u00edritu no ha desaparecido. Puede haber sido golpeado, desilusionado, incluso fatigado por a\u00f1os de crisis. Pero sigue ah\u00ed, latente, esperando un nuevo impulso hist\u00f3rico. Los escenarios que hoy observan los analistas \u2014en la Casa Blanca, en los centros financieros o en los c\u00edrculos diplom\u00e1ticos\u2014 son importantes. Pero ninguno de ellos est\u00e1 escrito en piedra. Los escenarios no son destinos, son adver tencias, posibilidades, bifurcaciones del camino. La realidad es que el futuro venezolano no est\u00e1 decidido todav\u00eda. Podr\u00eda inclinarse hacia la restauraci\u00f3n o hacia la prolongaci\u00f3n de la crisis. Avanzar hacia la reconciliaci\u00f3n o hacia nuevas tensiones. Podr\u00eda recuperar la vitalidad de una naci\u00f3n abierta al mundo o quedarse atrapado en los laberintos del pasado. mi esposa Mar\u00eda Mercedes Gessen yo dado: &#8220;Hay algo que la historia nos ense\u00f1a una y otra vez, como es que cuando una sociedad logra reconciliarse consigo misma, recuperar la confianza en sus instituciones y despertar nuevamente su energ\u00eda creadora, incluso los pa\u00edses m\u00e1s golpeados pueden renacer. Venezuela no necesita solo una transici\u00f3n pol\u00edtica. Necesita algo m\u00e1s: un renacimiento personal \u2014ya la vez\u2014 nacionales\u201d&#8230; Le agregado a esta idea que ese renacimiento no comenzar\u00e1 \u00fanicamente en los salones del poder, sino en la mente y en el coraz\u00f3n de millones de venezolanos que, despu\u00e9s de tanto dolor y desencanto, deciden nuevamente creer que Venezuela puede levantarse. Porque al final, m\u00e1s all\u00e1 de los escenarios, de las estrategias y de los c\u00e1lculos geopol\u00edticos, el futuro de Venezuela depender\u00e1 de una decisi\u00f3n sencilla y poderosa, como ser\u00eda volver a creer que el pa\u00eds que so\u00f1amos todav\u00eda es posible, y comenzar a reconstruirlo\u2026 Qu\u00e9 tal si empezamos luego de haber coronado con el campeonato mundial de Beisbol\u2026 Si desea darnos su opini\u00f3n o contactarnos puede hacerlo en [emailprotected]&#8230; Que la Suprema Providencia Universal nos acompa\u00f1e a todos\u2026<\/p>\n<p>Vladimir Gessen. psic\u00f3logo<\/p>\n<p>Puede publicar este art\u00edculo o parte de \u00e9l, siempre que cite la fuente del autor y el enlace correspondiente de El Nacional. Gracias. \u00a9 Fotos e Im\u00e1genes Gessen&#038;Gessen<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 piensan en la Casa Blanca, la Secretar\u00eda de Estado de Estados Unidos, las c\u00fapulas petroleras y los inversionistas sobre el caso Venezuela? 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