{"id":41971,"date":"2026-03-13T02:16:06","date_gmt":"2026-03-13T05:16:06","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/13\/frankenstein-a-la-bonnie-y-clyde\/"},"modified":"2026-03-13T02:16:06","modified_gmt":"2026-03-13T05:16:06","slug":"frankenstein-a-la-bonnie-y-clyde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/13\/frankenstein-a-la-bonnie-y-clyde\/","title":{"rendered":"Frankenstein a la Bonnie y Clyde"},"content":{"rendered":"<p>Hay temas y personajes que nunca mueren y siempre vuelven. Una posible explicaci\u00f3n del eterno regreso de adaptaciones y gentes tan dis\u00edmiles como Los tres mosqueteros, Tarzan, Dr\u00e1cula o \u2013este a\u00f1o\u2013 frankensteines que sus temas son eternos. Hablan de la amistad, la inmortalidad, el buen salvaje y esos temas, en principio, son irreductibles a un solo aspecto y, agotada una arista, otra se levanta, como el c\u00e9lebre cuero seco. En el caso de frankensteindespu\u00e9s de la versi\u00f3n ampulosa de Guillermo del Toro, tenemos un caso flagrante de reincidencia. Ahora bien, Fran\u00e7ois Truffaut dixito: \u201cLas mujeres son m\u00e1gicas y frankenstein lo descubri\u00f3 tempranamente&#8221;. En 1931, la criatura de Mary Shelley refugiada tras las facciones de Boris Karloff y la direcci\u00f3n de un artista sensible llamado James Whale, hab\u00eda tenido tanto \u00e9xito como en el siglo anterior la novela. Una secuela se impon\u00eda y La novia de Frankenstein repiti\u00f3 en 1935 el \u00e9xito de la criatura en una pel\u00edcula a\u00fan hoy muy estimable.<\/p>\n<p>No se le puede negar originalidad al nuevo \u00e1ngulo que propone este rehacerprimera incursi\u00f3n de Maggie Gyllenhaal, una actriz inteligente en la direcci\u00f3n. porque no frankenstein Llega a la Chicago de los a\u00f1os treinta, vencido y melanc\u00f3lico, buscando una compa\u00f1era. Por supuesto que la Chicago de los treinta no es la de los treinta, sino la Chicago de los treinta vistos por Hollywood, como un siglo despu\u00e9s podemos imaginar que Hollywood vio la Chicago de los a\u00f1os treinta, en los a\u00f1os treinta. El resultado es una panor\u00e1mica visualmente exquisita por los distintos g\u00e9neros. Una iron\u00eda acaso involuntaria quiere que esta versi\u00f3n sea producida por la Warner. Ahora bien, en la especializaci\u00f3n de los estudios de los treinta, la Warner era el coto de los g\u00e1nsteres y la Universal ten\u00eda el monopolio de los monstruos. Es l\u00f3gico que, si la Warner se encarga de frankensteinlo ambiente en Chicago y el ambiente en el cual Frank (nuevo nombre art\u00edstico de la criatura) se mueve sea el de los g\u00e1nsteres. Pero uno de los temas de frankenstein es el de la piedad y la incomprensi\u00f3n. Siempre vuelve porque es un transgresor lui malgre y el subtexto de novela y pel\u00edculas es la crueldad de la sociedad bien pensante frente al otro. Aqu\u00ed, Frank es un justiciero que debe salvar \u2013y tal vez vengar\u2013 el honor mancillado de su compa\u00f1era ultrajada por los g\u00e1nsteres del temible Lupino, por no llamarlo Capone.<\/p>\n<p>Lo hace y lo logra llev\u00e1ndose por delante todos los g\u00e9neros. El horror del cual provienen las dos criaturas y la m\u00e9dico animista \u2013estupenda Annette Benning\u2013, pero adem\u00e1s est\u00e1n los tiroteos con los g\u00e1nsteres ya mencionados y el glamour de la Metro \u2013que se especializaba en los musicales\u2013. Por supuesto que la criatura canta y baila, pidi\u00e9ndole prestada la licencia al joven Frankenstein de Mel Brooks, 1974. Los dos amantes perseguidos tienen que buscar refugio en alg\u00fan lado y lo encuentran saltando de una fiesta de ricos y famosos al devastado panorama social americano de la Depresi\u00f3n. Est\u00e1 claro que ya no son Frankenstein y su compa\u00f1era huyendo de los campesinos que persegu\u00edan su alteridad. Sus enemigos del hoy disfrazado de hoy de hace cien a\u00f1os son, a la vez, los g\u00e1nsteres siempre villanos funcionales y, por supuesto, la ley que empieza a husmear y descubre la rareza del caso.<\/p>\n<p>Acaso la virtud m\u00e1s resaltante de la visi\u00f3n de Gyllenhaal sea la voluntad de perseverar en el disparate y llevar hasta su extremo. Tiene adem\u00e1s la inteligencia de llamar en su ayuda a Mary Shelley, que aparece una y otra vez como hada protectora de sus criaturas. la novia es la secuela que Mary Shelley no pudo escribir porque muri\u00f3 tempranamente. Otra iron\u00eda. Siendo frankenstein una creaci\u00f3n del Romanticismo, dif\u00edcil imaginar muerte m\u00e1s rom\u00e1ntica por prematura que la de Mary Shelley, a los 53 a\u00f1os a\u00fan con posibilidades de escribir la secuela. El homenaje, un siglo despu\u00e9s, es m\u00e1s que merecido y saludable.<\/p>\n<p>El dispar se disfruta y se disfruta mucho, pero justo es admitir que algunos personajes (el de la pareja de detectives que componen Pen\u00e9lope Cruz y Peter Saarsgard) siendo divertidos, no terminan de encajar en el asunto y protagonizan alguna que otra largueza de la pel\u00edcula. Pero importa poco, el salto imaginativo de Mary Shelley, tute\u00e1ndose con la inmortalidad, la reencarnaci\u00f3n y otros temas tan caros al Romanticismo, solo puede ser abordado con el mismo esp\u00edritu de libertad, gusto por la transgresi\u00f3n y registro oper\u00e1tico y desmelenado. Y en estos sentidos la novia No decepciones.<\/p>\n<p>\u00a1Larga vida a Frank y su novia Ida!<\/p>\n<p>la novia (la novia), EE UU, 2026. Directora: Maggie Gyllenhaal. Con Christian Bale, Jessie Buckley, Pen\u00e9lope Cruz, Annette Benning, Peter Saarsgard.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay temas y personajes que nunca mueren y siempre vuelven. Una posible explicaci\u00f3n del eterno regreso de adaptaciones y gentes tan dis\u00edmiles como Los tres mosqueteros, Tarzan, Dr\u00e1cula o \u2013este a\u00f1o\u2013 frankensteines que sus temas son eternos. Hablan de la amistad, la inmortalidad, el buen salvaje y esos temas, en principio, son irreductibles a un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":424,"featured_media":41972,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[737,252,332],"tags":[],"class_list":["post-41971","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-columnistas","category-opinion","category-venezuela"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41971","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/424"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41971"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41971\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/41972"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41971"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41971"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41971"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}