{"id":40671,"date":"2026-03-08T01:32:24","date_gmt":"2026-03-08T04:32:24","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/08\/descripcion-y-recomendaciones\/"},"modified":"2026-03-08T01:32:24","modified_gmt":"2026-03-08T04:32:24","slug":"descripcion-y-recomendaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/08\/descripcion-y-recomendaciones\/","title":{"rendered":"Descripci\u00f3n y recomendaciones"},"content":{"rendered":"\n<p>HUGO CH\u00c1VEZ, RAFAEL CALDERA Y LUIS ALFONZO D\u00c1VILA, FEBRERO DE 1999, ARCHIVO&#8221;El pa\u00eds midi\u00f3, en la parsimonia de quien observa unos ejercicios ajenos, a las decisiones y sus ejecuciones sin entender cu\u00e1nto estaba ocurriendo. Indiferente al s\u00edntoma de los cambios, alelado o ensimismado en su miseria esencial ve\u00eda acumularse los trastornos, parec\u00eda no poder vincular la grave acci\u00f3n de lo institucional con su rutina, cuando esto se le hizo desesperante entonces opt\u00f3 por el fatalismo&#8221;<\/p>\n<p>Por MIGUEL \u00c1NGEL CAMPOS<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>Si algo resulta f\u00e1cil de constatar en la tragedia venezolana, su hundimiento en un tiempo marcado con el nombre estigm\u00e1tico de chavismo es la naturalidad con que se fueron cumpliendo los actos del drama. Todos los anuncios y s\u00edntomas hablaban de una anomal\u00eda, todo dispuesto para la fluencia de los acontecimientos que ir\u00edan encaden\u00e1ndose en un ajuste de eficaces resultados, desde la aparici\u00f3n de Ch\u00e1vez dirigi\u00e9ndose al pa\u00eds en su \u201cpor ahora\u201d, hasta la discrecionalidad constitucional que le permiti\u00f3 al presidente liberarlo y exculparlo. As\u00ed qued\u00f3 en \u00f3ptimas condiciones, operativas, jur\u00eddicas, promocionales, para iniciar la devastaci\u00f3n con el consentimiento de la sociedad y su aclamaci\u00f3n casi program\u00e1tica, mediante el uso de los recursos y las reglas del juego que esta hab\u00eda acordada para entenderse con su proceso. Despu\u00e9s fue la formalidad convertida en formulismos, los tres poderes reunidos en un pu\u00f1o que no era de hierro sino gesticulador y clownesco.<\/p>\n<p>Se hizo descansar en la din\u00e1mica de una fisiolog\u00eda constitucional, y despu\u00e9s institucional, todas las posibilidades de resoluci\u00f3n de cuanto se hab\u00eda autorizado en el m\u00ednimo acto eleccionario, se confi\u00f3 a un esquema jur\u00eddico de base aclamativa, las incertidumbres y patolog\u00edas, angustias y resentimientos de una cultura, as\u00ed visto el asunto es escalofriante. Luego vinieron, en una sucesi\u00f3n de actos cumplidos y legitimados, los hechos que aseguraban el prospecto de un programa. El pa\u00eds estaba estudiando, en la parsimonia de quien observa unos ejercicios ajenos, a las decisiones y sus ejecuciones sin entender cuanto estaba ocurriendo. Indiferente al s\u00edntoma de los cambios, alado o ensimismado en su miseria esencial ve\u00eda acumularse los trastornos, parec\u00eda no poder vincular la grave acci\u00f3n de lo institucional con su rutina, cuando esta se le hizo desesperante entonces opt\u00f3 por el fatalismo, se entrega al redentor, y para no admitir el desenga\u00f1o se dedica a jugar a la normalidad: a m\u00ed nadie me quita lo bailao. La capacidad de trastorno y conmoci\u00f3n de los hechos cumplidos ha sido de una magnitud dif\u00edcil de cuantificar, obliga a dudar si hab\u00eda detr\u00e1s alguna previsi\u00f3n respecto a sus consecuencias o era solamente la aquiescencia caprichosa de unos dirigentes en posesi\u00f3n de una concentraci\u00f3n de poder como jam\u00e1s la hubo, convencidos de hacer y deshacer en un ciclo de vanidad y demencia. La puesta en escena parec\u00eda tener un guion espont\u00e1neo, este constitu\u00eda todo un lenguaje y pon\u00eda bajo una advocaci\u00f3n siniestra las tareas: \u201cConstituci\u00f3n moribunda\u201d, el lema funerario: \u201cPatria, socialismo o muerte\u201d, disponiendo de un asiento para el comensal Bol\u00edvar, maldecir a otro pa\u00eds en cadena nacional. Si bien ha podido lucir pintoresco a los ojos de la muchedumbre, lo real es que eran s\u00edntomas de delirio, pero aquello era parte de la novedad que Ch\u00e1vez tra\u00eda a la pol\u00edtica venezolana, seg\u00fan los espectadores alfabetizados. El an\u00e1lisis freudiano nos recuerda la funci\u00f3n de los actos fallidos, el lapso linguae (parapraxis), y ya es suficiente advertencia, pero aqu\u00ed estamos en la plenitud de la elocuci\u00f3n, el discurso sancionatorio que hasta a los locos alarmar\u00eda.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Interesa detenerse en ese tiempo de desmantelamiento y crimen, una generaci\u00f3n; Ser\u00eda un error de juicio pretender verlo como un mal per\u00edodo de gobierno, una mala administraci\u00f3n o la suma de errores de una gesti\u00f3n p\u00fablica. Esa es una tentaci\u00f3n que impone el miedo: el de detenerse a mirar el origen de unas elecciones, seguir adelante en un acto sin remisi\u00f3n de culpas y en un diagn\u00f3stico de santificaci\u00f3n de un tiempo an\u00f3malo. Lo ocurrido en Venezuela desde 1998 y hasta hoy corresponde a un \u00fanico suceso con variedad de escenas encadenadas, es una sola pulsi\u00f3n. Si comenz\u00f3 como la voluntad de un hombre en quien todos los vicios y egolatr\u00eda conflu\u00edan, la verificaci\u00f3n p\u00fablica de aquella obscenidad privada adquirida formas funcionales y hubo un desarrollo y entronizaci\u00f3n de unas maneras susceptibles de ser reivindicadas por unos herederos, y estos ya no eran solo sus secuelas inmediatas. Si bien es necesario hacer la enumeraci\u00f3n de cuanto ha sido demolido, describir saqueo y evaporaci\u00f3n de recursos, bienes, cosas, instituciones, h\u00e1bitos, s\u00edmbolos, el inventario de lo arrasado, no es menos revelador el crepitar de su discurrir, la actitud de sus espectadores. Se ha asistido a un espect\u00e1culo somnoliento, como congelado en el tiempo, de flujo lento, si una caracter\u00edstica moral podr\u00edamos espigar ser\u00eda esta: impasibilidad.<\/p>\n<p>Los venezolanos han asistido en este tiempo de devastaci\u00f3n ruidosa a la contemplaci\u00f3n de un incendio, este devora espacios, climas, tejidos de intercambio, imaginarios, la llamadada proyecta lenguas de fuego y humo en un cielo que devuelve los restos, pero la multitud est\u00e1 alejada, como si aquello correspondiera a otra realidad o una escena so\u00f1ada. Los primeros sacrificados no alcanzan a darse cuenta de qu\u00e9 los hiri\u00f3, los otros esquivan con inercia las llamas, parecen no haber identificado el enemigo, la amenaza accionando y nombr\u00e1ndose. Ya tarde, cuando identifica aquello con una voluntad, un prop\u00f3sito discrecional, los instintos no sirven de nada, no hay memoria, estrategia, recurso conjurador a los cuales acudir, pero es peor: se invocan los mismos mecanismos de los ejecutores de la destrucci\u00f3n, aquellos utilizados en la conquista y legitimaci\u00f3n de unos usos. Es intentar apagar el incendio con gasolina de alto octanaje. Como nunca antes la correcci\u00f3n pol\u00edtica fue tan modosita. El ejercicio prolongado de unas pr\u00e1cticas de organizaci\u00f3n y ratificaci\u00f3n del poder se hab\u00eda entronizado en la psiquis de unos ciudadanos, se hab\u00edan quedado sin referencias y no lo sab\u00edan, tal vez no querr\u00edan saberlo. En ese tiempo lineal, ruta de una apocalipsis, los venezolanos han asistido a la convocatoria de 32 procesos eleccionarios, recordamos uno, en 2009, la Enmienda Constitucional que autoriz\u00f3 la elecci\u00f3n indefinida. Estos no han alterado un \u00e1pice la modalidad ni la consistencia de la acci\u00f3n criminal, y sin embargo los atormentados no han dispuesto de otro mecanismo de discusi\u00f3n o impugnaci\u00f3n de ese poder. El fetichismo de lo legal los sume en el c\u00f3modo h\u00e1bito de la espera de los tiempos cumplidos, no han entendido que tanto la institucionalidad como la constitucionalidad ya no corresponden a un escenario de diligencias. En una fase avanzada de la trituraci\u00f3n su representaci\u00f3n intelectual (profesores, acad\u00e9micos, escritores, pensadores) les han dicho en tono ceremonioso: no queremos venganza sino justicia. Y esto cuando ni la una ni la otra eran ya posible, estas ocurren desde la beligerancia y el protocolo y en un escenario m\u00ednimo de identificaci\u00f3n de intereses, y esto no solo no exist\u00eda, sino que la misma sociedad hab\u00eda conciliado con las promesas de sus agresores (en otro lugar he expuesto por qu\u00e9 esa agresi\u00f3n adquiere rasgos distintivos y su naturaleza y efectos deben ser nombrados con una palabra distinta: genocidio).<\/p>\n<p> Y no fueron los h\u00e1bitos de lo c\u00f3mico dominguero lo que cre\u00f3 el espejismo de una naci\u00f3n democr\u00e1tica, que pod\u00eda actualizarse en la inofensiva pr\u00e1ctica de la renovaci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos. Fue el vac\u00edo de aquellas pr\u00e1cticas, los venezolanos pretendieron vivir un estado de bienestar sin responsabilidades ciudadanas, sin supervisar los negocios p\u00fablicos, indiferentes ante la tradici\u00f3n hist\u00f3rica (si a la poblaci\u00f3n menor de 50 a\u00f1os se le har\u00eda un examen hipot\u00e9tico para refrendar la nacionalidad la mayor\u00eda reprobar\u00eda).<\/p>\n<p>Desentendidos de toda alteridad con las instituciones de representaci\u00f3n, ausentes de todo escrutinio y revisi\u00f3n del prospecto de bienestar, indiferentes ante la necesidad de generar virtudes para el intercambio societario y como gu\u00eda del ejercicio de deberes y derechos, la demograf\u00eda se aleja cada vez m\u00e1s de su momento contractual y se rezag\u00f3 en la expectaci\u00f3n zamarra de quienes todo lo esperan de un futuro donde poco o nada han puesto. Calar hondo en los or\u00edgenes de una defecci\u00f3n, el lugar donde floreci\u00f3 como una hierba venenosa toda una actitud, un sentimiento inmediatista del orden \u2014el hoy, despu\u00e9s veremos\u2014, obligar\u00eda no solo a identificar los momentos polic\u00edacos de elecci\u00f3n de la voluntad p\u00fablica, d\u00f3nde estuvieron los errores del d\u00eda. Obligar\u00eda a hacer juicio de un gentilicio, poner en cuesti\u00f3n todo cuanto los actores de una sociedad han depositado en un prospecto de corresponsabilidades, desde sus convicciones paradigm\u00e1ticas de la herencia social hasta sus percepciones del otro en un intercambio de h\u00e1bitos sostenedores: solidaridad, equidad, justicia. Estar\u00edamos hablando del relajamiento de una naci\u00f3n en la placidez de la nada, consumiendo sus d\u00edas en la indolencia de espectador ajeno a ese fuego que lo devorar\u00e1, y si no entendi\u00f3 nunca las maneras del bienestar petrolero, menos posibilidades tiene de encarar su decadencia moral.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Pero deber\u00e1s hacer mea culpa si aspira a juzgar el abismo a donde ha llegado. El Estado no puede ser el creador de la democracia de partidos, pero en Venezuela lo fue. Cuando estos se arruinaron en un ciclo de pragmatismo y corrupci\u00f3n, la sociedad qued\u00f3 en un limbo, sin herramientas para discutir las exigencias de su propio futuro, estuvo lista para ser confiscada por un liderazgo donde coincid\u00edan lo peor de aquellos partidos con el personalismo mesi\u00e1nico. Y esto ser\u00eda ya suficiente descripci\u00f3n del lugar donde la naci\u00f3n se encontraba al comienzo del horror. Pero es importante se\u00f1alar los episodios en los cuales aquellos partidos ejecutan su acto final, mucho dicen de la herencia transmitida, y no es la encarecida alternabilidad, tampoco la pretendida solidez de una institucionalidad. Desde 1959 tuvimos un \u00fanico modelo administrado por dos partidos, ni siquiera hubo renovaci\u00f3n generacional, menos modelo ciudadano emergente. Acci\u00f3n Democr\u00e1tica, el partido inaugural de la democracia, enjuicia (1993) a su cuarto presidente y lo destituye en un episodio que pudo ser visto como muestra de independencia y salud de los poderes p\u00fablicos, en realidad se trat\u00f3 de rencillas y odios internos de los conmilitones, una venganza judicial. El \u00faltimo acto del Partido Socialcristiano corresponde exclusivamente a su fundador, un personaje siniestro, Rafael Caldera, en este se cumple el discurrir del otro lado del espejo, la opacidad de lo atenazado, irresoluto. Al igual que Jes\u00fas Enrique Lossada, hijo exp\u00f3sito, pero en este una madre amorosa insufla al ni\u00f1o un edipismo fecundo, ser\u00e1 protagonista de las mejores p\u00e1ginas de la historia de su ciudad, Maracaibo, desecha venganzas y desquite. En el uso de una discrecionalidad de la Constituci\u00f3n de 1961 otorga sobreseimiento a quienes hab\u00edan atentado contra el orden y la legitimidad de aquella democracia, el m\u00e1s grave de los cr\u00edmenes pol\u00edticos en una rep\u00fablica. Ir\u00f3nicamente, aquella disposici\u00f3n del constituyente reservaba esa amplitud al presidente procurando resguardar las instituciones y tras la historia reciente (sobreseer, indultar, conmutar). En su complejo de demiurgo, Caldera pretende reeditar la pacificaci\u00f3n. Ahora la intenci\u00f3n aviesa es transparente, extinguir la acci\u00f3n penal antes de que los tribunales militares dictaran sentencia, el delito mismo qued\u00f3 sustra\u00eddo, habilitar las fuerzas que ir\u00edan contra sus enemigos personales, el otro partido y los disidentes del suyo. (En ese extra\u00f1amiento no hubo parricidio, solo auto segregaci\u00f3n, la figura era beat\u00edfica, sus partidarios se reagrupan bajo una denominaci\u00f3n zool\u00f3gica: el chiriperoes decir, cucarachas).  <\/p>\n<p>Ch\u00e1vez permanec\u00eda en plenitud, liberado para la gesti\u00f3n pol\u00edtica, esto parec\u00eda reducirse a contar unos votos; el presidente ha podido esperar la sentencia y proceder a indultarlo, pero el odio de este hombre deb\u00eda medirse desde el puro el c\u00e1lculo. La gracia lo deja libre de toda culpa y habilitado para participar en las siguientes elecciones, prestigiado desde el poder judicial y bien promocionado, el segundo acto lo completo el electorado extraviado. El resto ntimiento de Caldera liberaba a un depredador, a un vengador, y de alguna manera ser\u00eda el ejecutor de sus m\u00e1s oscuras rabias contra la sociedad, ya antes hab\u00eda pacificado a las promociones de guerrillas, incorporados a la regularidad civil, se instalan sobre todo en las universidades, desde all\u00ed profesan su credo (en su segundo gobierno un asaltante de bancos es designado ministro de Planificaci\u00f3n). Es el mismo hombre que destituye al dign\u00edsimo Elio Su\u00e1rez Romero (en su primer gobierno, 1969-74), socarr\u00f3n, lo llama a consulta en Miraflores, tras la cena le dice que ha sido sustituido, la raz\u00f3n \u201ces que t\u00fa no tienes mano zurda\u201d. (El destituido se hab\u00eda opuesto al reparto de la Gobernaci\u00f3n del estado Zulia por parte de los militantes y parroquianos que llegaban por primera vez triunfantes, Caldera le ofreci\u00f3 una embajada, el hombre abandon\u00f3 la sobremesa y se fue en un taxi).<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p> Creo que no se requiere volver sobre los anales de esos partidos para descifrar sus biograf\u00edas, esos dos momentos, hitos de la infamia, podr\u00edan caracterizar la historia esencial de la pol\u00edtica de partidos y en las pulsiones de dos de sus figuras paradigm\u00e1ticas, no solo fueron modelaci\u00f3n, esos partidos ejecutaron programas de conducci\u00f3n de la naci\u00f3n, cuyo costo y equilibrio resultan desconsoladores. El partido comunista tambi\u00e9n encaja su trozo s\u00f3rdido en esta saga, sin haber llegado al poder mostr\u00f3 cu\u00e1nto pod\u00eda hacer de llegar a tenerlo: el asesinato (1958) de Max Garc\u00eda, el hombre justo y virtuoso, a manos de sus correligionarios, ilustraci\u00f3n clara de sus m\u00e9todos. No hay, como podr\u00e1 entenderse, un Estado docente, podr\u00e1 elegir con el ejemplo; su funci\u00f3n es garantizar la integridad y resguardo del acuerdo, el modelo lo suministra la vida civil y la cultura. Hay s\u00ed un Estado administrador y gerente, en su peor ejecutoria puede ir desde la incompetencia profesional hasta el Estado delincuencial, caso del chavismo.<\/p>\n<p>El advenimiento del chavismo no puede ser explicado desde la din\u00e1mica interna del poder, en su aparici\u00f3n debemos prescindir de esa autonom\u00eda que los estrategas de la sociopol\u00edtica asignan a los grupos mediadores, las corporaciones de representaci\u00f3n de la democracia gestionada en torno al Estado y desde una estructura institucional de doctrinas program\u00e1ticas. Solo hay una condici\u00f3n objetiva interna \u00fatil para entender la larga permanencia en el poder de quienes llegan en 1998: la penetraci\u00f3n de las Fuerzas Armadas tempranamente, no hablamos de los focos rebeldes de la primera mitad de los sesenta (Porte\u00f1azo y Carupanazo). La hegemon\u00eda (Gramsci) requiere un m\u00ednimo de interlocuci\u00f3n, no es este el caso, hablamos de control pretoriano, el ej\u00e9rcito amparando la gesti\u00f3n de un poder ejecutivo que se ha evadido de todos los controles sociales. La alianza entre Fuerzas Armadas y poder civil nunca fue tan simbi\u00f3tica: ambos medraban una sociedad inorg\u00e1nica, fam\u00e9lica.<\/p>\n<p> El resultado de la pacificaci\u00f3n de la guerrilla fue la amplia penetraci\u00f3n de un programa redentor en capas de la clase media, y hasta una clara simpat\u00eda en sectores de la burgues\u00eda ilustrada. Ninguna de las dos pod\u00eda asociar su origen con el debate de pr\u00e1cticas liberales, tampoco con un ideal de bienestar y responsabilidades p\u00fablicas (Ta barato, dama dosy el empresariado, eterno beneficiario de la condonaci\u00f3n de deudas, este solo pod\u00eda tener un hijo bastardo: ese sector terciario que desangra al consumidor con su margen de beneficio). La aclamaci\u00f3n igualitaria de Ch\u00e1vez tiene detr\u00e1s un largo fermento de reivindicaci\u00f3n ejecutado por la izquierda acad\u00e9mica. Esa clase media, graduada con los recursos del petr\u00f3leo, ayuna de generosidad y sentido com\u00fan, incapaz de retribuir a la asistencia social con su saber profesional, resultaba mezquina y ego\u00edsta con sus adquisiciones donadas. Pero hab\u00eda un sentimiento anti statu quo que la anclaba en una visi\u00f3n vindicadora de visiones justicialistas de lo social, todo esto fortalecido desde un populismo identificado en una tradici\u00f3n inmediata: la relaci\u00f3n Estado petrolero-sociedad. En Venezuela esta otra simbiosis aclara un vasto panorama del tejido social igualitarista, desde la econom\u00eda hasta un imaginario respecto al bien y el mal. Los partidos surgen tras la refundaci\u00f3n del pa\u00eds en 1936, tambi\u00e9n las instituciones de hoy tienen m\u00e1s all\u00e1 de su origen, y lo esencial: la perspectiva de modernizaci\u00f3n y unas precarias tensiones de modernidad. Todo esto en torno a la veneraci\u00f3n de un Estado al cual se han asignado responsabilidades redentoras, este es el creador y tutor de condiciones tan dis\u00edmiles como la democracia de partidos, la estabilidad pol\u00edtica, la econom\u00eda global. Y era un exceso, pues desbordaba sus deberes, pero fue justo \u00e1rbitro de la riqueza petrolera, y cuando en una pol\u00e9mica principista (1994) Uslar Pietri afirma que el Estado desmesurado arruin\u00f3 la sociedad, Mayz Vallenilla desde la filosof\u00eda le responde: no fue el Estado, fue la empresa privada. Aquel hab\u00eda construido hospitales, escuelas, universidades, ciudades, sistemas, de comunicaci\u00f3n, organismos de beneficencia, la infraestructura de gesti\u00f3n de la clase media. C\u00f3mo pod\u00eda haberla arruinado. As\u00ed, aquel debate ya bizantino qued\u00f3 clausurado.<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>La minor\u00eda del orden civil se lleg\u00f3 a entender casi como un deber, una condici\u00f3n necesaria para la acci\u00f3n funcional de los poderes p\u00fablicos. La democracia ser\u00eda, pues, donaci\u00f3n de la instituci\u00f3n pol\u00edtica por excelencia. El chavismo puso a prueba la constituci\u00f3n real de aquel tramado, instituciones y tejido social, tradiciones jur\u00eddicas y revel\u00f3 el casi nulo sentido de adscripci\u00f3n y grado de compromiso de la ciudadan\u00eda con unos s\u00edmbolos minimizados. Aqu\u00ed dos ejemplos, aunque son expresivos no los pretendo mayores: la Federaci\u00f3n M\u00e9dica Venezolana y su renuencia a denunciar los falsos m\u00e9dicos y el ejercicio criminal de la medicina ante la titulaci\u00f3n de los MIC (m\u00e9dicos integrales comunitarios, graduados exnihilo por el chavismo); el venerable Colegio de Abogados de Venezuela (1788) en ning\u00fan momento declar\u00f3 la bancarrota del Estado de derechocuando ya no hubo separaci\u00f3n de poderes. Expresiones manifiestas de cobard\u00eda civil, la lista es larga. Si de todas maneras iban a sucumbir han debido dejar a salvo no los formulismos sino la tradici\u00f3n. Optaron por reducir su escenario, recortar sus competencias y jugar a la normalidad. Se prosternaron ante el poder arbitrario, no pod\u00edan discutirlo quiz\u00e1s por una incapacidad moral, pero sobre todo por el c\u00e1lculo venal. Y estos eran los representantes org\u00e1nicos de una comunidad con serios problemas para distinguir entre personal\u00edsimo y autoridad.<\/p>\n<p>Entre tanto, en 2014 y 2017, los j\u00f3venes indignados salieron a hacerse matar, pero no lo sab\u00edan, no quer\u00edan morir, lo hicieron porque les hab\u00edan inculcado la existencia de un ordenamiento legal e institucional con el cual se pod\u00eda impugnar y combatir la arbitrariedad y la injusticia; No correspond\u00eda a la verdad, pero ya era tarde. La enmienda no se hab\u00eda hecho a tiempo (ha debido empezar en la escuela), esos muertos fueron ejecuciones de la misma sociedad. Podr\u00eda seguir indicando otros momentos donde esta clase de aleccionamiento ha constituido un pantano, zona minada, en ella el chavismo encontr\u00f3 la mayor fecundidad para el \u00e9xito de su programa genocida. La educaci\u00f3n, s\u00ed, el lugar com\u00fan, veamos a esos profesionales de matr\u00edcula gratis, incapaces de donar una hora de trabajo, su pataner\u00eda me abruma; ellos a nadie nada le deben, si al menos hubieran reparado en la viejecita que fri\u00f3 mandocas o lav\u00f3 ropa ajena para darles el vi\u00e1tico de la universidad.<\/p>\n<p>Me detengo porque no vine a fatigarme con ejemplos previsibles. Me gustar\u00eda, s\u00ed, recordar pulsiones, ponerlas al frente de tanta voluntad indolente, de tanto fracaso. Tambi\u00e9n matizar virtudes que me hacen sonre\u00edr, esas que hablan de la bonhom\u00eda de un car\u00e1cter, del esp\u00edritu bien dispuesto de una comunidad, de su sentido de solidaridad, de los vecinos tolerantes que son como la familia. Otra entonaci\u00f3n merecer\u00eda ese elogio de la calificaci\u00f3n escolar de la migraci\u00f3n venezolana; los m\u00e9dicos del gentilicio, hasta tres coinciden en la guardia de una emergencia en un hospital de Houston, conmovedor. Me pregunto qu\u00e9 hicieron para convencer a sus pacientes venezolanos de su amabilidad y competencia, si tuvieron una hora de consulta gratuita al a\u00f1o. Un largo exordio merecer\u00eda la \u00e9pica de los emprendimientos areperos, Sudam\u00e9rica (y el mundo entero) descubri\u00f3 la saz\u00f3n venezolana, la civilizaci\u00f3n se estremece, me detengo porque no estoy en condiciones de hacer indagaciones diet\u00e9ticas \u2014solo recuerdo que un iracundo, Lope de Aguirre, llamado a los guaiquer\u00edes de la isla de Margarita comedores de arepa. Me pregunto si es esto cuanto atesoraba la Venezuela de 1980, con Caracas en plan de capital estelar del continente, con sus festivales de teatro, lugar obligado de lo vanguardiadesde Queen hasta la alta moda. Esa de la foto de Teodoro Petkoff y Am\u00e9rico Mart\u00edn, avanzan enlazados, plet\u00f3ricos por una calle de Sabana Grande, heraldos de la izquierda democr\u00e1tica europea, refundadores de un modelo, pleno de alteridad y humanismo, y cuyos partidos y grupos merecieron el elogio de Octavio Paz desde el se\u00f1ero portal de la revista. Vuelta.<\/p>\n<p>VI<\/p>\n<p>C\u00f3mo entender que un horror as\u00ed, la demolici\u00f3n y trituraci\u00f3n de un pa\u00eds t\u00f3nico y optimista, haya ocurrido sin pausa, en la vigilia ya la vez como so\u00f1ada pesadilla, en un ciclo ordinario de decadencia que no estaba en ning\u00fan guion. Ese pa\u00eds era un espejismo, respuesta provisional. No intentar\u00e9 dar con los condicionantes de largo alcance, ni el mejor profesor de semiolog\u00eda m\u00e9dica hubiera acertado con el diagn\u00f3stico; no son esas mis pretensiones, habr\u00e1 que d\u00e9j\u00e1rselo a soci\u00f3logos y etn\u00f3logos entrenados. Pero s\u00ed es prudente prescindir de una consideraci\u00f3n peligrosa, esa de la Academia Nacional de la Historia, seg\u00fan la cual los venezolanos llevamos la republican\u00eda en el ADN.<\/p>\n<p>Me interesa discutir la ruina de un pa\u00eds, no una crisis pol\u00edtica (tambi\u00e9n las hay econ\u00f3micas y asm\u00e1ticas, de todas ellas se sale, otra cosa es un genocidio). Luego de un inventario del horror como ese estar\u00edamos en condiciones de eludir los falsos problemas, ya fin de evitar falsas soluciones, como observa Borges. Hay un primer panorama, lo p\u00fablico-institucional, va desde la econom\u00eda hasta la educaci\u00f3n, salud y seguridad, el medio ambiente, desmantelamiento de instrumentos de gesti\u00f3n ciudadana, aunque se refuerza el fetichismo del cumplimiento de unos deberes y sus efectos punitivos.<\/p>\n<p>El balance de esos sectores es aterrador, si se pudiera poner en estad\u00edsticas solo el tiempo insistente, machacador, la continuidad de unos efectos podr\u00eda explicar lo dr\u00e1stico, concluyente. Los efectos en el cuerpo f\u00edsico de la sociedad, su laceramiento nos estar\u00eda indicando la din\u00e1mica de unas causas: sin mediaci\u00f3n, directas, sin espacio para la decadencia. \u201cPor impacientes han sido expulsados \u200b\u200bdel para\u00edso, por indolencia no regresan a \u00e9l\u201d, el aforismo de Kafka considera dos pecados, luego los reduce a uno: impaciencia. Para los venezolanos cabr\u00eda quedarse con el otro, la indolencia. <\/p>\n<p>Desde un primer momento el chavismo no pod\u00eda ser combatido desde la pol\u00edtica, esto hab\u00eda cesado, se hizo disfuncional cuando fue incorporado a la demostraci\u00f3n de unos resultados por parte de quienes discut\u00edan el poder arbitrario, no entendieron que ese poder no se gestionaba desde mediaci\u00f3n alguna, hab\u00eda solo una beligerancia unilateral. Ser\u00eda aberraci\u00f3n o desvar\u00edo insistir durante veintisiete a\u00f1os en el reemplazo de un poder o la destituci\u00f3n de una tiran\u00eda usando el mismo mecanismo ineficiente, fracasado. Era la consagraci\u00f3n y legitimaci\u00f3n de aquello que combat\u00edan, ya ni siquiera se trat\u00f3 de la insuficiencia del instrumento sino de la contumacia perturbadora de tal insistencia (las tres o cuatro negociaciones de anfiction\u00eda prueba como la pol\u00edtica internacional juega a casitas y mu\u00f1ecas). La pol\u00edtica entroniz\u00f3 entonces un falso problema: la libertad. Ambas, la primera magnificada en sus alcances reales, la otra, sobreestimada como desider\u00e1tum de una comunidad disminuida en todas sus condiciones: materiales, f\u00edsicas, morales, espirituales, harapienta y sumida en la miseria. La libertad para ella es la mueca de los vanidosos; del abismo no se sale a fuerza de libertad, se sobrevive para merecerla junto con la dignidad, se sale de lo acomodaticio (y la opresi\u00f3n e inmundicia pueden llegar a serlo) para purificarse en ella. En ning\u00fan tiempo la pol\u00edtica se ha usado para conseguir la lib ertad, su funci\u00f3n es otra y teleol\u00f3gica: la justicia. La libertad se obtiene contra la opresi\u00f3n, su sentido moral es la emancipaci\u00f3n, se ejecuta desde la guerra y la defensa de un territorio y unos haberes, es un valor inherente a la existencia de la dignidad. Los esclavos manumisos insistiendo en volver al resguardo de sus amos solo acusan el tremendo peso de aquello para lo cual carecen de santuario, un mundo atesorado, unos ideales, la felicidad entrevista. (Por lo dem\u00e1s, gente fuera de toda sospecha anunciada que el chavismo, como en una epifan\u00eda, hab\u00eda tra\u00eddo a Venezuela una politizaci\u00f3n saludable de la poblaci\u00f3n que antes no ten\u00edamos).<\/p>\n<p>Cuanto se instal\u00f3 en 1998 deb\u00eda ser evaluado fuera de las urgencias del d\u00eda, sus efectos y realizaciones encarados desde la alarma, no era dif\u00edcil ver sus alcances; y sin embargo se opt\u00f3 por la fe en un acuerdo, para ese momento ya fraudulento, las reglas del juego hab\u00edan sido cambiadas. Al cabo de una generaci\u00f3n tenemos hechos y un acuerdo f\u00e1ctico consolidado, ya no depende solo de quienes lo impusieron, se ha sostenido porque hay nuevos actores que lo refuerzan y ejercitan la sociedad conformista. Son pr\u00e1cticas y juicios de un imaginario arraigados en una percepci\u00f3n cuyas variables corresponden a la ley del m\u00ednimo esfuerzo y el fracaso, orientan el intercambio, el mundo de la alteridad. Ya no se trata de desmantelar un Estado ileg\u00edtimo, criminal, que empez\u00f3 siendo leg\u00edtimo desde unas bases solo formulariorias, y luego se educ\u00f3 en el crimen cuando no tuvo contenci\u00f3n. Lo arbitrario e irregular se hizo funcional, el cuerpo herido sobreviv\u00eda, pero todo lo dem\u00e1s se desgarraba (voluntad, moral, emociones, adscripci\u00f3n), es decir, desaparec\u00eda para la disidencia espiritual y el esp\u00edritu cr\u00edtico. Ese orden ya no puede ser desmantelado asaltando el poder, ya no pudo serlo desde la concurrencia pol\u00edtica institucional (lo electoral-legislativo), ya no es posible mediante un acto de fuerza y \u200b\u200blo policialco se lo podr\u00e1 estancar, pero habr\u00e1 una militancia pasiva, para las buenas conciencias deberemos convivir con el chavismo pues, dicen, son parte de la paz pol\u00edtica.<\/p>\n<p>VII<\/p>\n<p> La extracci\u00f3n de los criminales (no extradici\u00f3n, y esto demostraba la imposibilidad de toda negociaci\u00f3n) no afecta una fisiolog\u00eda, esta corresponde a la vitalidad de una teratolog\u00eda: como esos tumores difusos de la medicina, poblados de terminaciones nerviosas y potenciando un organismo monstruoso, este a su vez regula toda una ecolog\u00eda, los cirujanos deben descubrir cu\u00e1l es la arteria que lo irriga, alimenta. En el caso de una sociedad esas arterias, sus insumos suelen ser latentes, aunque inerciales, fluyen desde el \u00e1nimo, son reconocibles pero fantasmales; Parece no estar, pues el discurso no los muestra, este corresponde a la correcci\u00f3n moral del qu\u00e9 dir\u00e1n, acaso podr\u00edamos verlos al final del camino, en el episodio forense de la mea culpa. La aparici\u00f3n del escenario actual del drama, tras el 3 de enero de 2026, no era previsible desde el estado de suficiencia y vociferaci\u00f3n de los agentes de la tiran\u00eda, tampoco desde el desarrollo de una beligerancia interna, mucho menos de eso llamado en un lenguaje mendaz. negociaciones. Capturar al presidente de un Estado criminal, acusado de tal por un tercer actor solo cumple una agenda judicial, no hubo ni habr\u00e1 invasi\u00f3n, queda un recordatorio inmediato para una demograf\u00eda ciudadana: erraron en sus pr\u00e1cticas de consenso, luego, la irrupci\u00f3n del equilibrio planetario m\u00ednimo es un imperativo. La naturaleza de aquellos errores es irreductible a mediano plazo, se impone modificar el esquema social, solo de esa \u00fanica manera los programas y planes de recuperaci\u00f3n del tejido social y las instituciones tendr\u00edan el tiempo suficiente para la estabilizaci\u00f3n. El trastorno de destrucci\u00f3n y perversi\u00f3n que ha supuesto la experiencia del chavismo hasta hoy pone en cuesti\u00f3n a la sociedad entera, Venezuela es un proyecto fracasado desde su tradici\u00f3n hist\u00f3rica. Debe ser tutelada, rehabilitada como en una acci\u00f3n ortop\u00e9dica, deber\u00e1 volver a aprender a caminar, pero con otro \u00e9nfasis y sentido del bienestar, de la riqueza y el tiempo. Toda su vida p\u00fablica debe ser intervenida, para garantizar la funcionalidad y eficiencia del tratamiento de una cosa p\u00fablica convaleciente, para regular la convivencia, deber\u00e1 aceptar y recibir con gratitud un modelaje salv\u00edfico, nutrido de tecnocracia.<\/p>\n<p>La vida privada, con su carga de agobios y perturbaciones, su indiferencia por los bienes sociales, su desd\u00e9n y desprecio de las instituciones, su gregarismo malicioso, su concepto distorsionado de bienestar, deber\u00e1 ponerse en suspenso para no entrar en conflicto con unas reglas anti-anomia. La reeducaci\u00f3n ser\u00e1 un segundo y largo momento, reembolsar la escuela ya no ser\u00eda una gesti\u00f3n burocr\u00e1tica de colegios provistos de agua potable y maestros bien asalariados. En el filo de la navaja respiramos los vapores del abismo, el fracaso de la pagado democr\u00e1tica obliga a buscar referencias en el examen de lo nacional. Imposible obviar a Vallenilla Lanz, este le dijo a su hijo que cuando todos sus detractores estuvieran olvidados sus ideas y diagn\u00f3sticos del pa\u00eds ser\u00edan de dram\u00e1tica actualidad. La cultura de la autodestrucci\u00f3n nos impone una revisi\u00f3n de las profec\u00edas pesimistas, su tesis del gendarme necesario ha mutado, pero siempre ha estado all\u00ed. La sociedad venezolana ha cuidado de una estructura interna de cohesi\u00f3n y ante su tendencia a la anarqu\u00eda o la inercia lacerante requiere de un poder externo o superior que imponga el orden, no es un accidente sino constante hist\u00f3rico, si no puede producir su propio resguardo el vac\u00edo siempre ser\u00e1 lleno. Hoy, el gendarme se vuelve un franquiciado de poderes externos, y esto rompe la l\u00f3gica nacionalista del cesarismo original, tenemos una delegaci\u00f3n de la soberan\u00eda (Rusia, China, Ir\u00e1n, Cuba), y en grado predatorio, pues se trata de un c\u00e9sar mercenario amparando a otro totalitario.<\/p>\n<p>VIII<\/p>\n<p>La tesis se sostiene, y si el momento actual muestra una variante, no es distorsi\u00f3n: el c\u00e9sar ya no solo apela a su propia discrecionalidad, sino a la asociaci\u00f3n con estados externos. C\u00f3mo pasar de una sociedad que se entrega a la tuici\u00f3n de un c\u00e9sar interno, este la degrada en una org\u00eda de sangre y gula, a una que construye procesos auton\u00f3micos. (La potencia heur\u00edstica del concepto obliga a pensarlo fuera de un nicho hist\u00f3rico, no es el caudillo ni el gran hombreesto solo dar\u00eda la medida de una sentimentalidad; importa preguntarse por las condiciones de su recurrencia: necesidad vicaria, hablar\u00eda de la duda arrasadora, sin certezas ni fe respecto a un vivacidaduna orfandad que lleva a carencia de definiciones de lo virtuoso, por ejemplo). Pero un c\u00e9sar a su vez tutelado desde la tuici\u00f3n de otros estados requiere m\u00e1s de una rebeli\u00f3n y m\u00e1s de una guerra. En una l\u00f3gica vallenilliana del siglo XXI, buscar alianzas externas, la soberan\u00eda ya no es posible retenerla desde adentro. El da\u00f1o estructural que ha sufrido Venezuela es de tal magnitud y naturaleza, de tal profundidad que la idea de una \u201cautocuraci\u00f3n\u201d es una quimera. La p\u00e9rdida de autodeterminaci\u00f3n encaja ya no con la anarqu\u00eda (el Vallenilla de 1911) sino con la difusa nacionalidad: el fracaso en la realizaci\u00f3n de un proyecto de naci\u00f3n desde gentilicio e institucionalidad. La tradici\u00f3n inform\u00e1tica, la cultura raigal, los s\u00edmbolos de la patria (lo que queda de ellos), una genealog\u00eda generosa, corresponden a otras tensiones de afirmaci\u00f3n, deber\u00e1n ser retenidos, atesorados en la tarea de nuestros hombres de bien, pensadores, escritores, maestros de nacionalidad, como los llamados Augusto Mijares. Todo lo dem\u00e1s, aquello que cre\u00edamos funcional, debe ser puesto en suspenso, erradicado para ir hacia la transformaci\u00f3n. Ser\u00eda como encarar el trauma desde la vigilia y una conciencia de la verg\u00fcenza (oh, divino Freud), y as\u00ed habilitarnos para la expectaci\u00f3n de una felicidad en cuya base haya m\u00e1s sentido de justicia que hedonismo. Ser\u00eda como renegar profil\u00e1cticamente de una vida vivida.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HUGO CH\u00c1VEZ, RAFAEL CALDERA Y LUIS ALFONZO D\u00c1VILA, FEBRERO DE 1999, ARCHIVO&#8221;El pa\u00eds midi\u00f3, en la parsimonia de quien observa unos ejercicios ajenos, a las decisiones y sus ejecuciones sin entender cu\u00e1nto estaba ocurriendo. 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