{"id":40669,"date":"2026-03-08T01:32:25","date_gmt":"2026-03-08T04:32:25","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/08\/paulina-gamus-1937-2025-memorias-de-una-democrata\/"},"modified":"2026-03-08T01:32:25","modified_gmt":"2026-03-08T04:32:25","slug":"paulina-gamus-1937-2025-memorias-de-una-democrata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/08\/paulina-gamus-1937-2025-memorias-de-una-democrata\/","title":{"rendered":"Paulina Gamus (1937-2025): memorias de una dem\u00f3crata"},"content":{"rendered":"\n<p>PAULINA GAMUS GALLEGOS, VASCO SZINETARPol\u00edtica de fuste, abogada, articulista, conductora de programas de televisi\u00f3n y servidora p\u00fablica en distintas funciones, Paulina Gamus (1937-2025) fue parlamentaria, viceministra de Turismo e Informaci\u00f3n y ministra de la Cultura. En\u00e9rgica y frontal en su activismo, fue adem\u00e1s una incansable promotora de iniciativas a favor de escritores y artistas. El texto que sigue es un fragmento de su libro de memorias Perm\u00edtanme contarles (Editorial Dahbar, 2018)<\/p>\n<p>Por PAULINA GAMUS<\/p>\n<p>La aventura de ser adeca<\/p>\n<p>Revelada mi edad en la nota introductoria ya no puedo sino seguir adelante; Dir\u00e9 entonces que al estallar la Revoluci\u00f3n de Octubre (1945) yo ten\u00eda ocho a\u00f1os y medio.<\/p>\n<p>Esa ma\u00f1ana mi pap\u00e1 me hab\u00eda llevado a una \u00f3ptica en el centro de Caracas donde deb\u00eda recoger los lentes que me hab\u00eda prescrito el prestigioso oftalm\u00f3logo Jes\u00fas Rhode. Se oyeron los primeros disparos y todos nos lanzamos al piso, alguien le grit\u00f3 a mi pap\u00e1 que cuidado con la ni\u00f1a, en pocas palabras: \u00a1no sea inconsciente!, como si mi pap\u00e1 pudiese haber adivinado lo que iba a suceder. En aquella pl\u00e1cida Caracas ocurrieron milagros, como por ejemplo conseguir un libres (taxi) en pleno estallido revolucionario. En ese libres Llegamos mi pap\u00e1 y yo a nuestra casa en El Conde, no sin antes rescatar por el camino y llevar a su casa a una amiga de la familia que sal\u00eda de la Escuela de Artes y Oficios, situada en lo que es hoy la avenida Universidad.<\/p>\n<p>Mi pap\u00e1 Habib Gamus era natural de Alepo, Siria, de donde hab\u00eda emigrado a Venezuela en 1929. Mi mam\u00e1, Alegre Gallego, era una jud\u00eda sefardita nacida en Sal\u00f3nica, Grecia, y hab\u00eda llegado a Caracas ese mismo a\u00f1o. Ambos vinieron acompa\u00f1ados de todo su grupo familiar, eran los inmigrantes que no ten\u00edan vuelta atr\u00e1s, los que nunca tuvieron en mente regresar a sus lugares de origen. En Caracas se conocieron presentados por alguien fiel a la gran mitzv\u00e1 o acto piadoso de la fe jud\u00eda, que es promover matrimonios. Siendo de la misma religi\u00f3n pertenec\u00edan a culturas distintas, pero aqu\u00ed en Caracas se casaron y aqu\u00ed nacimos sus cinco hijos.<\/p>\n<p>En mayo de 1945 ocurri\u00f3 la rendici\u00f3n de la Alemania nazi y en agosto de ese a\u00f1o termin\u00f3 la Segunda Guerra mundial. Durante los cinco a\u00f1os de guerra y aunque la peque\u00f1a comunidad jud\u00eda venezolana nunca se vio amenazada por ese conflicto, hab\u00eda un miedo que se respiraba en el aire de mi casa. Mi pap\u00e1, jud\u00edo observante, hac\u00eda salir con cualquier pretexto a la empleada dom\u00e9stica antes de rezar sus oraciones del Shabat (s\u00e1bado) u otras festividades. Yo no estaba en edad de saber a pesar de la alineaci\u00f3n del gobierno del general Isa\u00edas Medina Angarita con los pa\u00edses aliados en contra del fascismo nazi, se hab\u00eda girado a todos los consulados de Venezuela en Europa un instructivo que prohib\u00eda conceder visas a jud\u00edos que penaban por escapar del genocidio. Ese instructivo, casi id\u00e9ntico en varios pa\u00edses de la Am\u00e9rica Latina, se mantuvo vigente hasta entrados los a\u00f1os 50. Mi mam\u00e1 hab\u00eda perdido en el campo de exterminio de Auschwitz a todos sus t\u00edos y primos que viv\u00edan en Sal\u00f3nica cuando esa ciudad, la Jerusal\u00e9n Sefardita, estaba ocupada por el ej\u00e9rcito nazi. Por razones m\u00e1s que l\u00f3gicas, mi pap\u00e1 sinti\u00f3 pavor de expresarse pol\u00edticamente: musi\u00fa (extranjero) y adem\u00e1s jud\u00edo eran dos trabajos para \u00e9l insalvables.<\/p>\n<p>Cuando comenzaron las sesiones de la Asamblea Nacional Constituyente, en 1946, en el pa\u00eds exist\u00eda una euforia a favor de Acci\u00f3n Democr\u00e1tica, el partido que en conjunci\u00f3n con j\u00f3venes oficiales del ej\u00e9rcito hab\u00eda promovido el exitoso golpe de Estado o revoluci\u00f3n contra el presidente Medina Angarita. La radio en la sala de mi casa nos transmit\u00eda en vivo y en directo las sesiones de la Constituyente y en mis recuerdos perdura la atenta admiraci\u00f3n con que mis padres y mi t\u00edo Isaac, hermano menor y soltero de mi pap\u00e1, o\u00edan los discursos, especialmente las intervenciones del poeta Andr\u00e9s Eloy Blanco, quien presid\u00eda ese cuerpo parlamentario. De una vez supe que, con las reservas propias de su doble extranjeridad, mis padres sent\u00edan simpat\u00edas por Acci\u00f3n Democr\u00e1tica, el partido del pueblo. Jam\u00e1s podr\u00edan ser copeyanos, \u00bfjud\u00edos socialcristianos?, y menos a\u00fan comunistas.<\/p>\n<p>Un poco de eso, otro poco del sentimiento de rabia por el derrocamiento del presidente R\u00f3mulo Gallegos, m\u00e1s la influencia de mis profesores en el Colegio Moral y Luces Herzl Bialik, en su mayor\u00eda accionesdemocratistas o adecos vetados por la dictadura de P\u00e9rez Jim\u00e9nez para trabajar en liceos oficiales, me inclinaron hacia el partido fundado por R\u00f3mulo Betancourt. Sin que lo supi\u00e9ramos en aquel momento, el colegio jud\u00edo de Caracas fue un lugar de encuentros y de reuniones de los adecos perseguidos por el r\u00e9gimen perezjimenista. Nunca llegamos a enterarnos en aquel entonces de que Pedro Felipe Ledezma, uno de nuestros profesores, era el secretario general de AD en la clandestinidad y que fue encarcelado y sometido a terribles torturas por la Seguridad Nacional (la polic\u00eda pol\u00edtica del r\u00e9gimen). Fue acusado de participar en una conspiraci\u00f3n para derrocar al dictador, en la que estaban involucrados dirigentes de AD en el exilio y en el pa\u00eds. Pero s\u00ed supimos lo suficiente para llorar la expulsi\u00f3n del pa\u00eds de nuestro profesor de Historia, Jos\u00e9 Manuel Siso Mart\u00ednez, cuando est\u00e1bamos en la mitad del curso del segundo a\u00f1o de bachillerato.<\/p>\n<p>En octubre de 1954 ingres\u00f3 a la Universidad Central de Venezuela para estudiar Derecho. El primer d\u00eda de clases nuestro profesor de Sociolog\u00eda, Rafael Caldera, hizo una pregunta colectiva para que cada uno de los cursantes de ese primer a\u00f1o la respondiera de manera verbal y breve: \u00bfpor qu\u00e9 eligieron esta carrera? No puedo recordar con exactitud qu\u00e9 fue lo que respond\u00ed, era algo que ten\u00eda que ver con la b\u00fasqueda de la justicia. Pero impresionar gratamente al profesor Caldera porque unos d\u00edas despu\u00e9s me abord\u00f3 Jos\u00e9 Rafael Zapata Luigi, estudiante de 5\u00ba a\u00f1o y coordinador del partido social cristiano Copei en la Facultad de Derecho. Me dijo que Caldera le hab\u00eda hablado de m\u00ed y que le gustar\u00eda que yo me acercara a ese partido. Le respond\u00ed negativamente con dos argumentos: mis simpat\u00edas por AD y mi condici\u00f3n de jud\u00eda que indudablemente no armonizaba con un partido que se autodenominaba cristiano. A pesar de esa negativa, Caldera fue muy diferente conmigo ese a\u00f1o y luego cuando fue mi profesor de Derecho del Trabajo, en el tercero. Un d\u00eda de clases en el primer a\u00f1o de derecho, Caldera felicit\u00f3 a los alumnos por tener entre ellos a una periodista de proyecci\u00f3n internacional. Volv\u00ed la cabeza hacia atr\u00e1s y hacia los lados para saber de qui\u00e9n se trataba, resulta que se estaba refiriendo a m\u00ed por una carta que yo hab\u00eda enviado al editor de la revista. Vida en espa\u00f1ol. En la misma protestaba por las burlas y el trato despectivo a Venezuela ya su gente en un reportaje que esa revista hab\u00eda publicado.<\/p>\n<p>Rafael Caldera, Ar\u00edstides Calvani, quien nos ense\u00f1aba Introducci\u00f3n al Derecho, y otros profesores eran en su mayor\u00eda copeyanos. Pod\u00edan continuar su actividad acad\u00e9mica y seguir su vida normal ya que Copei no estaba ilegalizado como s\u00ed lo estaban AD, el Partido Comunista y Uni\u00f3n Republicana Democr\u00e1tica (URD). Sin embargo, hay un episodio que se recuerda poco y fue el atentado de la Seguridad Nacional contra Caldera mediante una granada arrojada a su casa. El artefacto, que por suerte no explot\u00f3, cay\u00f3 cerca de la cu\u00f1a de su hijo Andr\u00e9s, que era un beb\u00e9. Pedro Estada, temido jefe de esa polic\u00eda represiva, hab\u00eda demandado a su esposa en un conflictivo juicio de divorcio y Caldera era el abogado de la se\u00f1ora Estrada. No fue dif\u00edcil deducir que aquel ataque fue un acto intimidatorio contra el abogado y profesor Rafael Caldera.<\/p>\n<p>Los meses finales de 1957, que lo fueron tambi\u00e9n de la dictadura de P\u00e9rez Jim\u00e9nez, estuve ausente de clases por una peritonitis y otras complicaciones posparto que me mantuvieron postrada varias semanas. Las clases se suspendieron a multas de octubre por las revueltas estudiantiles en protesta contra el r\u00e9gimen. En el mes de febrero de 1958, ya derrocado el dictador, las nuevas autoridades de la Universidad Central permitieron la reincorporaci\u00f3n de los estudiantes que estaban presos o exiliados, en el mismo a\u00f1o que cursaban cuando fueron obligados a abandonar sus estudios. Gracias a esa decisi\u00f3n no perd\u00ed el a\u00f1o por mi ausencia de casi tres meses. La lucha pol\u00edtica comenz\u00f3 muy pronto en la universidad porque en diciembre de ese mismo a\u00f1o se realizar\u00edan las primeras elecciones democr\u00e1ticas despu\u00e9s de once a\u00f1os de r\u00e9gimen dictatorial. Se retomaron las viejas consignas contra el candidato de AD: era un comunista agazapado, regresar\u00eda el sectarismo adeco del trienio 1945 &#8211; 48 causante de la dictadura. La m\u00e1s frecuente y casi natural de todas las imputaciones en la Venezuela hom\u00f3foba y machista de aquellos tiempos (y tambi\u00e9n de \u00e9stos): R\u00f3mulo era homosexual, aunque el calificativo que se usaba contra \u00e9l no era tan delicado. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, una ma\u00f1ana en la que un grupo de dirigentes adecas lo visit\u00e1bamos en su quinta Pacairigua, en Altamira, R\u00f3mulo nos llev\u00f3 a ver su corral y nos dijo que s\u00f3lo com\u00eda gallinas y pollos picatierra porque \u201ccon la fama de marico que tengo, imag\u00ednense si me pongo a comer pollos engordados con hormonas\u201d.<\/p>\n<p>El triunfo de R\u00f3mulo Betancourt en esas elecciones de 1958 fue rotundo. Su conocimiento profundo de la idiosincrasia de Venezuela, su pa\u00eds que recorri\u00f3 de punta a punta, lo hizo insistir en la candidatura a\u00fan en contra de la opini\u00f3n de muchos de sus compa\u00f1eros de partido que prefer\u00edan a un independiente. Esa opini\u00f3n adversa no solo proven\u00eda de las rencillas internas sino tambi\u00e9n por los recelos que despertaba en muchos venezolanos el pasado sectario y radical de AD, una de las causas del derrocamiento de R\u00f3mulo Gallegos. Betancourt se impuso no solo a la oposici\u00f3n dentro de AD, sino que logr\u00f3 derrotar al almirante Wolfgang Larraz\u00e1bal, que era de muy buen ver, lo que entonces las mujeres llam\u00e1bamos un \u201cmango&#8221;. Carism\u00e1tico y adem\u00e1s rodeado de la simpat\u00eda general por haber presidido la Junta de Gobierno que sustituy\u00f3 al derrocado P\u00e9rez Jim\u00e9nez. Si aquella elecci\u00f3n se hubiera dado en estos tiempos en que la presencia f\u00edsica y el carisma tienen tanto peso en la imagen televisiva de los pol\u00edticos, quiz\u00e1s R\u00f3mulo que era peque\u00f1o, regordete, bastante feo, con la cara picada de viruela y con una voz atiplada, no habr\u00eda podido conquistar la presidencia.<\/p>\n<p>Como ejemplo del sectarismo adeco se contaba en esos d\u00edas un chiste que ten\u00eda como protagonista a la entonces dirigente de AD, Mercedes Ferm\u00edn. Alguien le dijo que los adecos eran sectarios y ella lo negaba con el siguiente argumento: \u201cSi yo fuera sectaria dir\u00eda que Luis Beltr\u00e1n Prieto es m\u00e1s buen mozo de Wolfgang Larraz\u00e1bal, pero como no soy sectaria digo que est\u00e1n ah\u00ed, ah\u00ed\u201d. Habr\u00eda que aclarar para quienes no lo conocieron que el maestro Prieto, importante dirigente de AD en aquellos a\u00f1os y m\u00e1ximo l\u00edder del poderoso gremio de los educadores, era feo de toda fealdad, abusaba de esa condici\u00f3n de la cabeza a los pies. Para dar solo una idea de las desproporciones de su figura, se recoge el hecho de que a\u00f1os m\u00e1s tarde, al ser aspirante a la candidatura presidencial por su partido Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), surgido de la tercera escisi\u00f3n de Acci\u00f3n Democr\u00e1tica, la tarjeta electoral de esa organizaci\u00f3n se identificaba por una oreja gigantesca y el lema era \u201cVota Oreja\u201d. Ten\u00eda, para compensar tal desconsideraci\u00f3n de la naturaleza para con \u00e9l, una inteligencia privilegiada y un manejo \u00e1cido y punzante del humor. En una mitin de la campa\u00f1a electoral en la que se enfrent\u00f3 a su excompa\u00f1ero de partido Gonzalo Barrios, candidato de AD, un grupo de mujeres adecas acudi\u00f3 con la intenci\u00f3n de sabotear el acto. Las f\u00e9minas gritaban: \u00a1Abajo Prieto! \u00a1Abajo Prieto! El hizo una par\u00e9ntesis en su discurso para responderles, con el meg\u00e1fono en mano: \u201cEstas compa\u00f1eras gritan abajo Prieto porque no saben lo bueno que es Prieto arriba\u201d.<\/p>\n<p>A pesar del ambiente bastante hostil a la figura de Betancourt en particular ya los adecos en general, la supremac\u00eda de estos en la UCV y la alianza de Copei y de URD con el gobierno de Betancourt, basada en el Pacto de Punto Fijo, permiti\u00f3 que esa fuese una \u00e9poca de relativa tolerancia pol\u00edtica en el \u00e1mbito estudiantil. Fue as\u00ed como el ya presidente R\u00f3mulo Betancourt pudo visitar por primera y \u00fanica vez la Ciudad Universitaria de Caracas. Ocurri\u00f3 exactamente el 6 de agosto de 1959 con motivo del acto general de graduaci\u00f3n en el Aula Magna. Nuestra promoci\u00f3n de abogados llev\u00f3 al nombre de Leonardo Ruiz Pineda, el dirigente de AD asesinado por la polic\u00eda perezjimenista. Un compa\u00f1ero de estudios, primo del presidente Betancourt, le entreg\u00f3 la invitaci\u00f3n para el acto de graduaci\u00f3n. R\u00f3mulo no solo asisti\u00f3 sino que nos hizo entrega de los t\u00edtulos, uno a uno, a los cuatrocientos o quinientos graduados de las distintas carreras. Mis compa\u00f1eros me designaron para pedir a las autoridades rectores que nos concedieran el t\u00edtulo de abogado. Hice especial \u00e9nfasis en el nombre de Ruiz Pineda y R\u00f3mulo me obsequi\u00f3 un gesto de deferencia cuando me entreg\u00f3 el pergamino: estrech\u00f3 con sus dos manos la m\u00eda, momento del que conservaba una foto. En aquellos tiempos no se hab\u00eda estandarizado el besuqueo que ahora hace interminables (adem\u00e1s de altamente antihigi\u00e9nicos) los actos p\u00fablicos de asistencia masiva como son las graduaciones universitarias. Era \u00e9sa la primera vez que vio en persona a Betancourt y por supuesto mi corazoncito adeco lati\u00f3 con m\u00e1s fuerza que nunca.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s el ambiente pol\u00edtico del pa\u00eds era otro y el universitario uno muy distinto. Las promociones universitarias concurrieron divididas a los actos de graduaci\u00f3n con ep\u00f3nimos acordes a las tendencias partidistas predominantes: las de abogados en la que se gradu\u00f3 mi hermano Rafael se llam\u00f3 \u201cFidel Castro\u201d y la de soci\u00f3logos a la que perteneci\u00f3 mi hermana Esther, \u201cRevoluci\u00f3n Cubana\u201d, ambas en agosto de l951. La Ciudad Universitaria de Caracas se transform\u00f3 en coto cerrado de la ultra izquierda y en guarida de personas vinculadas con la lucha armada castro comunista contra el gobierno de Betancourt. Acci\u00f3n Democr\u00e1tica qued\u00f3 debilitada en la Universidad Central por la primera divisi\u00f3n que sufri\u00f3 al escindirse el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que capt\u00f3 a la mayor parte de la dirigencia juvenil y la militancia estudiantil del partido. El movimiento universitario copeyano pas\u00f3 a sustituir a AD en su combatividad por defensor de la democracia. Pasaron los a\u00f1os y cuando ya los muchachos miritas de 1959 \u2014Sim\u00f3n S\u00e1ez M\u00e9rida, Am\u00e9rico Mart\u00edn, Mois\u00e9s Moleiro, R\u00f3mulo Henr\u00edquez, Lino Mart\u00ednez y otros\u2014 pintaban canas, los dirigentes adecos continuaban lament\u00e1ndose de no contar con un movimiento juvenil importante porque hab\u00edan perdido a la crema y nata de la juventud partidista con esa divisi\u00f3n. Lo cierto es que AD perdi\u00f3 \u2014por el desgaste que conlleva el ejercicio del poder\u2014 el atractivo heroico y contestatario que entusiasma a los j\u00f3venes. Y nunca m\u00e1s pudo ser mayor\u00eda en la primera y m\u00e1s importante universidad del pa\u00eds.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n pol\u00edtica de aquellos d\u00edas se hac\u00eda presente en la casa de mis padres: yo adeca (aunque sin carnet) con el apoyo irrestricto de mi mam\u00e1; mi hermano urredista, una hermana del MIR, la hermana menor del PCV y la pen\u00faltima con inclinaciones hacia la izquierda pero sin militancia y adem\u00e1s con un marido adequ\u00edsimo que influ\u00eda sobre ella para hacerla votar siempre, aunque a rega\u00f1adientes, por AD. Las discusiones eran interminables y con frecuencia agrias. Un d\u00eda mi pap\u00e1 explot\u00f3 y amenaz\u00f3 con irse de la casa si continu\u00e1bamos con esas peleas. Fue como un sacud\u00f3n y, desde entonces, sin cambiar nuestras ideas, entendimos que el afecto familiar estaba por encima de ideolog\u00eda y partidos. Mi pap\u00e1 nunca acept\u00f3 que sus hijos activ\u00e1ramos en pol\u00edtica, le ten\u00eda terror sobre todo a ver su apellido desacreditado. \u00c9l hac\u00eda culto de la buena fama acatando as\u00ed un proverbio jud\u00edo que aparece en el Pirk\u00e9 Avot o Tratado de los Padres: \u201cNada hay nada m\u00e1s importante en la vida ni mejor legado a los hijos que un buen nombre\u201d. \u201cEl buen nombre es mejor que el mejor ung\u00fcento\u201d, dec\u00eda, seg\u00fan mi pap\u00e1, el rey Salom\u00f3n. Reci\u00e9n graduado mi hermano Rafael, por quien J\u00f3vito Villalba, el m\u00e1ximo dirigente de la URD, ten\u00eda gran aprecio, lo nombraron s\u00edndico procurador del Municipal del Distrito Sucre, uno de los m\u00e1s ricos de la zona metropolitana de Caracas. Aunque ese Consejo Municipal no era a\u00fan el centro de esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n en que se convirti\u00f3 un tiempo despu\u00e9s, mi pap\u00e1 hizo que a las pocas semanas mi hermano renunciara al cargo, nunca m\u00e1s gan\u00f3 otra designaci\u00f3n vinculada con la pol\u00edtica. Con el tiempo se distanci\u00f3 de URD y hasta perdi\u00f3 su anillo de graduaci\u00f3n de la promoci\u00f3n \u201cFidel Castro\u201d al lavarse las manos en un avi\u00f3n; sin duda un acto fallido. Tampoco yo habr\u00eda hecho carrera pol\u00edtica si mi pap\u00e1 no hubiera muerto en noviembre de 1963.<\/p>\n<p>En 1961, reci\u00e9n graduada y con s\u00f3lo 24 a\u00f1os, comenz\u00f3 a trabajar en la Divisi\u00f3n de Menores de la Polic\u00eda T\u00e9cnica Judicial, a las \u00f3rdenes de la abogada \u2014entonces adeca\u2014 Clarisa Sanoja. Pocos meses despu\u00e9s pas\u00f3 a dirigir la Secci\u00f3n de Menores de Chacao que cubr\u00eda la zona metropolitana del Estado Miranda. All\u00ed estuve nueve a\u00f1os que para m\u00ed fueron de un invalorable aprendizaje sobre la manera de ser, vivir y pensar de los venezolanos m\u00e1s pobres y, tambi\u00e9n, con alguna frecuencia, de los m\u00e1s ricos. La jurisdicci\u00f3n de esa dependencia policial abarcaba las urbanizaciones m\u00e1s elegantes y los barrios m\u00e1s pobres del Este de Caracas. Tambi\u00e9n fue una escuela para m\u00ed sobre las miserias y grandezas del ser humano.<\/p>\n<p>En aquellos tiempos era entrevistada con alguna frecuencia por la prensa escrita en relaci\u00f3n con los casos policiales a mi carga. As\u00ed conoc\u00ed el escozor de la vanidad que le entra a la gente cuando ve su nombre e imagen en las p\u00e1ginas de un peri\u00f3dico, como si se tratara de subir un pelda\u00f1o hacia la fama. Sin embargo no me satisfac\u00eda la idea de ser apenas una funcionaria policial, me gustaba escribir y aspiraba a convertirme alguna vez en una escritora de renombre. Pero \u2014tengo que confesarlo\u2014 antes de tener esas aspiraciones intelectuales quise ser cantante. Ten\u00eda una bonita voz de soprano aunque nada educada, por la que fui colista en el coro y en los actos culturales de mi colegio y en el Liceo Andr\u00e9s Bello. Un d\u00eda, cuando ten\u00eda 14 a\u00f1os, me jubil\u00e9 de clases y fui a la Radio Continente para participar en un concurso de aficionados. Ya hab\u00eda ensayado con el pianista el pasodoble \u201cEl Relicario\u201d, con el que deb\u00eda conocer las mieles del \u00e9xito y padec\u00eda temblores de miedo esc\u00e9nico, cuando apareci\u00f3 ante mi Amador Benday\u00e1n, el famoso comediante que era, adem\u00e1s, hermano de mi t\u00eda Rebeca Benday\u00e1n de Gallego. Me pregunt\u00f3 qu\u00e9 hac\u00eda en la radio y yo, al borde del desmayo, le respond\u00ed que estaba acompa\u00f1ando a una amiga concursante. Apenas pude, sal\u00ed corriendo del sitio sin realizar mi debut. All\u00ed y en ese momento se frustr\u00f3 mi carrera de cantante, pero tuve la suerte de que mis padres no se enteraran nunca de esa aventura que me habr\u00eda costado qui\u00e9n sabe qu\u00e9 castigo. Una mujer que trabajaba en lo que a\u00fan no se llamaba la far\u00e1ndula era lo peor que le pod\u00eda suceder a cualquier familia decente en aquella \u00e9poca cuajada de prejuicios; era casi equivalente a ser una mujer de mal vivir.<\/p>\n<p>Mi sue\u00f1o de ser una escritora renombrada pasaba por escribir en El Nacional; pocas actividades daban mayor prestigio que tener una columna de opini\u00f3n en ese diario. Por razones que nunca indagu\u00e9, mi pap\u00e1, que era un peque\u00f1o comerciante con todas las condiciones para preferir. El Universalcomo casi todos sus paisanos y colegas, siempre compraron El Nacional. Con ese peri\u00f3dico crecimos mis hermanos y yo. Su propietario y director, Miguel Otero Silva, adem\u00e1s de reconocido intelectual, hab\u00eda sido un connotado militante del Partido Comunista y continuaba ubicado en la izquierda. Y aunque en el peri\u00f3dico se daba cabida a columnistas de distintas tendencias, los intelectuales y periodistas marxistas eran la mayor\u00eda. El Nacional era el peri\u00f3dico liberal por excelencia, en contraste con El Universalconservador, y con \u00daltimas Noticiasde Miguel \u00c1ngel Capriles, el diario de mayor circulaci\u00f3n en el pa\u00eds, con frecuencia amarillista pero siempre preferido por los sectores populares.<\/p>\n<p>La aspiraci\u00f3n de ser columnista de El Nacional, y con ella el ingreso a la vida pol\u00edtica activa, ocurri\u00f3 de la manera m\u00e1s insospecchada. Corr\u00eda el cuarto trimestre de 1968 y en diciembre se realizar\u00edan las elecciones presidenciales. Los candidatos con mayor opci\u00f3n eran Gonzalo Barrios, de Acci\u00f3n Democr\u00e1tica, y Rafael Caldera, de Copei. El Nacionalcontrariando la que hab\u00eda sido su l\u00ednea tradicional, tom\u00f3 partido abiertamente en contra de la candidatura de Caldera. Ocurri\u00f3 que faltando dos semanas para las elecciones, el veh\u00edculo en que viajaba con mi hermana Victoria y mi cu\u00f1ado, y en el que ondeaba una bandera blanca con el escudo de AD, fue atacado por unos activistas copeyanos que se concentraban en la Plaza Venezuela, de Caracas; Estaba a punto de volarlo con nosotros dentro. Se puso una vez m\u00e1s de manifiesto mi vocaci\u00f3n epistolar: escrib\u00ed una carta al director del diario denunciando el hecho y la llev\u00e9 yo misma a la recepci\u00f3n del peri\u00f3dico. En ella acusaba de fascistas a los agresores y lamentaba que mi exprofesor Caldera, a quien yo admiraba, tuviese a su alrededor gente de esa cala\u00f1a.<\/p>\n<p>Esa misma noche, alrededor de las 9, llam\u00f3 por tel\u00e9fono a mi casa don Jos\u00e9 Moradell, el legendario caballero espa\u00f1ol. Me anunci\u00f3 que mi carta se publicar\u00eda destacada al d\u00eda siguiente. As\u00ed fue: en la primera p\u00e1gina del cuerpo de pol\u00edtica, apareci\u00f3 la carta con este gran titular: \u201cDe una admiradora del doctor Caldera\u201d.<\/p>\n<p>Llovieron las felicitaciones de gente a la que conoc\u00eda ya la que no, algunos dirigentes de AD obtuvieron mi tel\u00e9fono y me llamaron para expresarme su satisfacci\u00f3n. Pero Caldera gan\u00f3 aquellas muy re\u00f1idas elecciones ya los pocos d\u00edas de ser investido, la Polic\u00eda Judicial pas\u00f3 a ser dirigida por copeyanos como casi todo el gobierno. Comenz\u00f3 un hostigamiento sistem\u00e1tico contra m\u00ed con el prop\u00f3sito de que renunciara al cargo, lo que hice un a\u00f1o despu\u00e9s. En el \u00ednterin y gracias al est\u00edmulo de Jos\u00e9 Moradell, me hice columnista semanal de El Nacional. La columna se llamaba \u201cTicTac\u201d y se transform\u00f3 en una descarga inclemente de tinte humor\u00edstico o sat\u00edrico contra el gobierno de Caldera. Las pocas mujeres columnistas que hab\u00eda para la \u00e9poca no utilizadas en el g\u00e9nero humor\u00edstico. Fue as\u00ed como al sostener una pol\u00e9mica con Adriano Gonz\u00e1lez Le\u00f3n, quien escribi\u00f3 en El Nacional con un seud\u00f3nimo que no recuerdo, \u00e9l me respondi\u00f3 con un art\u00edculo que comenzaba diciendo: \u201cEse se\u00f1or que utiliza el seud\u00f3nimo de Paulina Gamus de Almosny\u2026\u201d. Aprovech\u00e9 entonces para volver a replicarle acus\u00e1ndolo de machista irrecuperable. Era tan insistente y puntillosa mi columna semanal que en 1972, cuando fui al Palacio de Miraflores con la representaci\u00f3n del Congreso Jud\u00edo latinoamericano que se celebraba en Caracas, el entonces presidente Caldera, al darme la mano como bienvenida, me dijo: \u201cPaulina, siempre la leo\u201d, y al despedirme, con una sonrisa casi de ruego: \u201cPaulina, deme un respiro\u201d.<\/p>\n<p>Definitivamente nunca ser\u00eda cantante como lo deseaba en mi primera adolescencia ni una famosa escritora como lo so\u00f1\u00e9 en mis tiempos de juventud; Tuve que conformarme con ser conocida como una pol\u00edtica con alguna habilidad para escribir art\u00edculos de opini\u00f3n y, por supuesto, cartas. Mucho tiempo despu\u00e9s conoc\u00ed una an\u00e9cdota atribuida al expresidente uruguayo Julio Mar\u00eda Sanguinetti, quien fue, antes que pol\u00edtico, un reconocido dramaturgo. Alguien le pregunt\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda saltado del teatro a la pol\u00edtica y \u00e9l respondi\u00f3 que ser actor y pol\u00edtico eran m\u00e1s o menos la misma cosa. \u00bfEntonces Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez es un actor?, le pregunt\u00f3 el interlocutor. \u00a1Nooo \u2014respondi\u00f3 Sanguinetti\u2014, lo de Carlos Andr\u00e9s no es teatro, es \u00f3pera!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAULINA GAMUS GALLEGOS, VASCO SZINETARPol\u00edtica de fuste, abogada, articulista, conductora de programas de televisi\u00f3n y servidora p\u00fablica en distintas funciones, Paulina Gamus (1937-2025) fue parlamentaria, viceministra de Turismo e Informaci\u00f3n y ministra de la Cultura. En\u00e9rgica y frontal en su activismo, fue adem\u00e1s una incansable promotora de iniciativas a favor de escritores y artistas. El [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":40670,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1534,332],"tags":[],"class_list":["post-40669","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-papel-literario","category-venezuela"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40669","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40669"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40669\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40670"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40669"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40669"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40669"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}