{"id":40663,"date":"2026-03-08T01:32:28","date_gmt":"2026-03-08T04:32:28","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/08\/el-correo-civico-femenino-y-la-invencion-de-la-ciudadana-a-proposito-del-dia-internacional-de-la-mujer\/"},"modified":"2026-03-08T01:32:28","modified_gmt":"2026-03-08T04:32:28","slug":"el-correo-civico-femenino-y-la-invencion-de-la-ciudadana-a-proposito-del-dia-internacional-de-la-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/08\/el-correo-civico-femenino-y-la-invencion-de-la-ciudadana-a-proposito-del-dia-internacional-de-la-mujer\/","title":{"rendered":"El Correo C\u00edvico Femenino y la invenci\u00f3n de la Ciudadana (a prop\u00f3sito del D\u00eda Internacional de la Mujer)"},"content":{"rendered":"<p>\u201cMujeres de diversas extracciones sociales e inclinaciones ideol\u00f3gicas (desde militantes de izquierda como Carmen Clemente Travieso y Olga Luzardo, hasta figuras del liberalismo y el conservadurismo ilustrado) entendieron que antes de exigir la papeleta de votaci\u00f3n, deb\u00edan crear la infraestructura intelectual y social que sostuviera esa demanda.<\/p>\n<p>Por LUIS FERNANDO CASTILLO HERRERA<\/p>\n<p>La historia de la modernidad pol\u00edtica en Venezuela suele narrarse en masculino ya a trav\u00e9s de rupturas abruptas, el fin de la dictadura gomecista, la irrupci\u00f3n de las masas en 1936 y la Revoluci\u00f3n de Octubre de 1945. Sin embargo, bajo la superficie de los grandes mitos fundacionales del siglo XX venezolano, oper\u00f3 una revoluci\u00f3n m\u00e1s lenta, silenciosa y de in\u00e9ditos resultados. Fue la gesta de un grupo de mujeres que, enfrentadas a una estructura legal y social que las reducidas a la minor\u00eda de edad perpetua, decidi\u00f3 que el camino hacia la emancipaci\u00f3n no pasaba inicialmente por la confrontaci\u00f3n armada, sino por la articulaci\u00f3n de la palabra y la cultura.<\/p>\n<p>En la Venezuela postgomecista, la mujer era una paradoja viviente. Mientras el pa\u00eds comenzaba a urbanizarse y los ingresos petroleros transformaban la fisonom\u00eda de las ciudades, el C\u00f3digo Civil manten\u00eda a las venezolanas atadas a una tutela patriarcal casi absoluta. La mujer casada no ten\u00eda control sobre sus propios bienes, no pod\u00eda ejercer la patria potestad de sus hijos en igualdad de condiciones y, por supuesto, el derecho al voto le estaba constitucionalmente vedado. Se la consideraba la base moral de la familia, la guardiana del hogar, pero se le negaba la categor\u00eda de sujeto pol\u00edtico. Es en esta fisura entre la modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds y su arca\u00edsmo legal donde germin\u00f3 el primer movimiento sufragista organizado de nuestra historia.<\/p>\n<p>El caballo de Troya del feminismo venezolano<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1936 represent\u00f3 un despertar social. Al disiparse el terror de los veintisiete a\u00f1os de Juan Vicente G\u00f3mez, la sociedad civil comenz\u00f3 a ensayar formas de asociaci\u00f3n. Las mujeres, conscientes de que la pol\u00edtica partidista tradicional les cerraba las puertas, utilizaron el \u00fanico espacio p\u00fablico de la \u00e9poca les permit\u00eda: la cultura y la caridad. As\u00ed nacieron organizaciones fundamentales como la Agrupaci\u00f3n Cultural Femenina (ACF), fundada en 1935, y posteriormente la Asociaci\u00f3n Venezolana de Mujeres (AVM).<\/p>\n<p>Estas agrupaciones funcionaron como un brillante caballo de Troya. Bajo el pretexto de organizar recitales de poes\u00eda, fundar escuelas nocturnas para obreras, promover la alfabetizaci\u00f3n o crear la Casa de la Obrera, estas mujeres construyeron una intrincada red de solidaridad y formaci\u00f3n ciudadana. En las reuniones donde se le\u00eda a Teresa de la Parra o se discut\u00eda sobre pedagog\u00eda, se gestaba tambi\u00e9n un profundo debate sobre la incapacidad jur\u00eddica femenina y la necesidad del sufragio.<\/p>\n<p>Mujeres de diversas extracciones sociales e inclinaciones ideol\u00f3gicas (desde militantes de izquierda como Carmen Clemente Travieso y Olga Luzardo, hasta figuras del liberalismo y el conservadurismo ilustrado) entendieron que antes de exigir la papeleta de votaci\u00f3n, deb\u00edan crear la infraestructura intelectual y social que sostuviera esa demanda. La cultura no era un fin en s\u00ed mismo, sino el medio para politizar la vida cotidiana. Las asociaciones sirvieron para articular demandas que iban desde la protecci\u00f3n materno-infantil y la igualdad salarial, hasta la reforma del C\u00f3digo Civil. Pero faltaba un elemento crucial para masificar este esfuerzo, un \u00f3rgano de difusi\u00f3n propio.<\/p>\n<p>El Correo C\u00edvico Femenino<\/p>\n<p>La verdadera trinchera de esta lucha por la ciudadan\u00eda fue el periodismo. Es aqu\u00ed donde emerge, con una fuerza inusitada, el Correo C\u00edvico Femenino. Concebido no como un mero panfleto, sino como un \u00f3rgano de pedagog\u00eda pol\u00edtica y agitaci\u00f3n intelectual, el correo se convirti\u00f3 en el catalizador de las demandas sufragistas entre finales de la d\u00e9cada de 1930 y la de 1940.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de sus p\u00e1ginas, las venezolanas desmontaron met\u00f3dicamente los argumentos conservadores que justificaban su exclusi\u00f3n. La resistencia al voto femenino se escudaba en temores irracionales, se argumentaba que la pol\u00edtica &#8220;masculinizar\u00eda&#8221; a la mujer, que destruir\u00eda la armon\u00eda del hogar, o que las mujeres, por su supuesta naturaleza emocional, ser\u00edan presas f\u00e1ciles de la manipulaci\u00f3n del clero o de demagogos. el Correo C\u00edvico Femenino respondi\u00f3 a estos prejuicios con una pluma afilada y argumentaciones de \u00edndole sociol\u00f3gica, jur\u00eddica e hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Las redactoras del correo articularon un discurso donde la maternidad y el cuidado del hogar ya no eran excusas para el encierro, sino precisamente la raz\u00f3n por la cual la mujer deb\u00eda votar. Si la mujer era la responsable de la educaci\u00f3n de los futuros ciudadanos y de la administraci\u00f3n de la econom\u00eda dom\u00e9stica, argumentaban, \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda no tener voz en las leyes que reg\u00edan la educaci\u00f3n p\u00fablica, la salud y el costo de la vida? Transformaron la &#8220;domesticidad&#8221; en un argumento pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Este medio impreso cumpli\u00f3 una funci\u00f3n vital, cre\u00f3 una \u201copini\u00f3n p\u00fablica femenina\u201d a escala nacional. Las paginas del correo publicaban cartas de mujeres de la provincia, informes sobre las condiciones de las trabajadoras, an\u00e1lisis sobre reformas legislativas en otros pa\u00edses latinoamericanos y encendidos editoriales exigiendo la reforma constitucional. Fue el espacio donde la mujer venezolana se ensay\u00f3 a s\u00ed misma como ciudadana antes de que el Estado la reconociera como tal.<\/p>\n<p>El cl\u00edmax de esta movilizaci\u00f3n articulada por el Correo C\u00edvico Femenino y las agrupaciones aliadas ocurrieron en 1944. Ese a\u00f1o, en un esfuerzo log\u00edstico sin precedentes, las mujeres recolectaron m\u00e1s de 11.000 firmas a nivel nacional (una cifra tit\u00e1nica para la \u00e9poca y los medios de comunicaci\u00f3n disponibles) que fueron entregadas al Congreso Nacional para exigir la reforma constitucional que permitiera el sufragio femenino. Aunque el Congreso de Isa\u00edas Medina Angarita concedi\u00f3 \u00fanicamente el voto municipal en 1945, la fuerza de la demanda ya era indetenible.<\/p>\n<p>La historia se precipitar\u00eda poco despu\u00e9s. Tras el golpe de Estado de octubre de 1945, la Junta Revolucionaria de Gobierno, impulsada en parte por la presi\u00f3n insoslayable que estas agrupaciones hab\u00edan cultivado durante una d\u00e9cada, decret\u00f3 el sufragio universal, directo y secreto, sin distinci\u00f3n de sexo. En 1946, las mujeres venezolanas acudieron por primera vez a las urnas para elegir a la Asamblea Nacional Constituyente, culminando as\u00ed un proceso de emancipaci\u00f3n que hab\u00eda comenzado diez a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Al revisar la consecuci\u00f3n del voto femenino en Venezuela, es imperativo hacer justicia a su verdadera naturaleza. No fue un obsequio del proceso de democratizaci\u00f3n de 1945; fue una conquista fraguada durante a\u00f1os en la persistencia de la Agrupaci\u00f3n Cultural Femenina y en la tinta valiente del Correo C\u00edvico Femenino. Aquellas mujeres, armadas con m\u00e1quinas de escribir y una inquebrantable fe en sus derechos, comprendieron antes que muchos que la democracia no existe si la mitad de su poblaci\u00f3n permanece en silencio. Ellas no solo conquistaron el derecho a votar, escribieron el primer gran cap\u00edtulo de la modernidad civil en Venezuela.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMujeres de diversas extracciones sociales e inclinaciones ideol\u00f3gicas (desde militantes de izquierda como Carmen Clemente Travieso y Olga Luzardo, hasta figuras del liberalismo y el conservadurismo ilustrado) entendieron que antes de exigir la papeleta de votaci\u00f3n, deb\u00edan crear la infraestructura intelectual y social que sostuviera esa demanda. 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