{"id":39301,"date":"2026-03-02T02:16:08","date_gmt":"2026-03-02T05:16:08","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/02\/la-increible-hazana-de-dos-scouts-venezolanos-caminaron-de-caracas-a-washington-dc\/"},"modified":"2026-03-02T02:16:08","modified_gmt":"2026-03-02T05:16:08","slug":"la-increible-hazana-de-dos-scouts-venezolanos-caminaron-de-caracas-a-washington-dc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/03\/02\/la-increible-hazana-de-dos-scouts-venezolanos-caminaron-de-caracas-a-washington-dc\/","title":{"rendered":"La incre\u00edble haza\u00f1a de dos scouts venezolanos: caminaron de Caracas a Washington DC"},"content":{"rendered":"\n<p>En Washington, el diplom\u00e1tico venezolano Di\u00f3genes Escalante recibe a Rafael \u00c1ngel Petit y Juan Carmona, quienes caminaron dos a\u00f1os (1935-1937) de Venezuela a Estados Unidos \/ Foto: Biblioteca del Congreso de EE UUEntre enero de 1935 y junio de 1937, dos j\u00f3venes exploradores venezolanos cambiaron para siempre el significado de la palabra determinaci\u00f3n. Con sus mochilas al hombro y el uniforme scout como insignia de identidad, Rafael \u00c1ngel Petit y Juan Carmona emprendieron una caminata \u00e9pica desde Caracas hasta Washington DC, desafiando selvas, monta\u00f1as, pandemias y fronteras. Su meta: asistir al Primer Jamboree Nacional de los Boy Scouts of America. El resultado fue una gesta hist\u00f3rica de resistencia, voluntad y esp\u00edritu que atraves\u00f3 la mitad del continente americano y a\u00fan hoy asombra por su audacia.<\/p>\n<p>A Carlos David Villasmil Delgado y Ali Palacios,<br \/>\ncuya disciplina silenciosa y lealtad a la Promesa Scout<br \/>\nson faro para las generaciones que vienen.<br \/>\nA ellos, que entienden que servir es un honor.<br \/>\ny perseverar es un deber.<\/p>\n<p>Era una fr\u00eda ma\u00f1ana del 11 de enero de 1935 cuando tres j\u00f3venes exploradores se presentaron en la plaza Bol\u00edvar de Caracas, listos para emprender un viaje que nadie en su tiempo pod\u00eda imaginar. Rafael \u00c1ngel Petit, de la Tropa San Sebasti\u00e1n N\u00b0 1; Juan Carmona, espa\u00f1ol de nacimiento, pero formado en Venezuela; y el liban\u00e9s Jaime Roll. <\/p>\n<p>Sus mochilas cargaban lo m\u00ednimo indispensable. En los bolsillos apenas cinco bol\u00edvares. En la mente, una sentencia que no admitir\u00eda retrocesos: \u201cLlegaremos a Washington o moriremos con gusto\u201d.<\/p>\n<p>El raid pedestre Caracas\u2013Washington, promovido por la Asociaci\u00f3n de Cronistas Deportivos, no era una excursi\u00f3n juvenil. Era una declaraci\u00f3n de ambici\u00f3n continental. El escultismo venezolano, entonces en expansi\u00f3n, ve\u00eda en ellos disciplina, resistencia y un esp\u00edritu de aventura moldeado en campamentos, marchas y pruebas de car\u00e1cter. Lo que comenz\u00f3 como una salida simb\u00f3lica se transform\u00f3 en una traves\u00eda que durar\u00eda m\u00e1s de dos a\u00f1os y medio.<\/p>\n<p>Cruzar Venezuela era apenas el pr\u00f3logo<\/p>\n<p>La primera batalla fue el propio territorio. Los tres andarines avanzaron por la misma ruta que Petit hab\u00eda recorrido en 1933 durante la gira Maracaibo\u2013Caracas. Descendieron por Los Teques y La Victoria, atravesaron Maracay y Valencia, bordearon El Palito y cruzaron San Felipe y Urachiche hasta llegar a Barquisimeto y Carora. Luego vino la verdadera prueba: el ascenso andino.<\/p>\n<p>Trujillo, Valera, Alto del P\u00e1ramo, Cachopo, M\u00e9rida, Tabay, Tobar Santa Cruz y Bailadores fueron estaciones de esfuerzo. Despu\u00e9s, La Grita, El Cobre, Palo Grande y Col\u00f3n; m\u00e1s adelante La Fr\u00eda, El Guayabo, El Palmiro y San Crist\u00f3bal. Finalmente alcanzaron San Antonio del T\u00e1chira, \u00faltima frontera venezolana.<\/p>\n<p>Setenta y nueve d\u00edas despu\u00e9s de salir de Caracas, el 31 de marzo de 1935, los tres cruzaron el puente internacional Sim\u00f3n Bol\u00edvar rumbo a San Gil, Colombia. No era una meta alcanzada. Era el verdadero inicio.<\/p>\n<p>la ruptura<\/p>\n<p>Pero las grandes traves\u00edas no se fracturan por monta\u00f1as sino por convicciones. A pocos kil\u00f3metros de Bogot\u00e1 estall\u00f3 el conflicto. Carmona, consciente de sus ra\u00edces espa\u00f1olas, aspiraba a que la haza\u00f1a trascendiera tambi\u00e9n hacia su pa\u00eds de origen. Petit fue categ\u00f3rico: vest\u00edan el uniforme de la Federaci\u00f3n de Boy Scouts de Venezuela; la proeza deb\u00eda ser venezolana.<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n escal\u00f3. Fue una grieta. Carmona decidi\u00f3 separarse y avanzar solo, llegando primero a Bogot\u00e1 el 12 de mayo de 1935.<\/p>\n<p>En la capital colombiana, Jaime Roll tambi\u00e9n opt\u00f3 por detener su marcha, afectado por los pleitos surgidos entre Bucaramanga y Bogot\u00e1. La expedici\u00f3n quedaba reducida a uno.<\/p>\n<p>Petit solicitadas instrucciones al teniente Leal Bracho. La respuesta fue escueta: &#8220;Recibido. Regrese a \u00e9sta. Familia bien. Cuerpo sal\u00fadalo. Miguel \u00c1ngel Leal B.&#8221;<\/p>\n<p>La orden implicaba volver. Petit respondi\u00f3 con algo m\u00e1s fuerte que la obediencia:<\/p>\n<p>&#8220;Hasta hoy sus consejos y \u00f3rdenes han sido cumplidos al pie de la letra. Pero en esta ocasi\u00f3n, el caso cambia de aspecto. Va en ello no solamente mi honor, sino el de mi familia, el de mi patria para la que quiero cosechar glorias deportivas y el Cuerpo de Boy Scouts de Venezuela, que ha depositado, con la ACD (Asociaci\u00f3n de Cronistas Deportivos) de Caracas su confianza en m\u00ed. As\u00ed, pues, si muero en la audaz empresa, morir\u00e9 con gusto. Antes de morir con honor que vivir deshonrado\u201d.<\/p>\n<p>En ese instante la caminata dej\u00f3 de ser colectiva y se convirti\u00f3 en una empresa individual sostenida por orgullo, identidad y una obstinaci\u00f3n que rozaba la temeridad.<\/p>\n<p>Rafael \u00c1ngel Petit no era solo un joven entusiasta del deporte y la cultura f\u00edsica; Era un atleta forjado en competencias y disciplina scout, preparado para jornadas interminables. Juan Carmona, por su parte, hab\u00eda encontrado en Venezuela un hogar y en el escultismo una escuela de car\u00e1cter. <\/p>\n<p>Ambos encarnaban la voluntad, la lealtad y el sentido de misi\u00f3n que definen al movimiento scout. Pero la historia demostrar\u00eda que, cuando el ideal se pone a prueba, no todos lo sostienen del mismo modo.<\/p>\n<p>Territorios y obst\u00e1culos: la ruta m\u00e1s dif\u00edcil del planeta <\/p>\n<p>Caminar desde Venezuela hasta Estados Unidos en esa \u00e9poca requer\u00eda algo m\u00e1s que pies resistentes. Signific\u00f3 atravesar paisajes, climas, culturas y fronteras sin el apoyo de carreteras modernas ni tecnolog\u00eda GPS. <\/p>\n<p>El 29 de julio de 1935, Rafael \u00c1ngel Petit abandon\u00f3 Medell\u00edn con un prop\u00f3sito que ya no era solo geogr\u00e1fico: deb\u00eda atravesar las selvas impenetrables del Choc\u00f3 colombiano y el Dari\u00e9n paname\u00f1o para reencontrarse con Juan Carmona, quien hab\u00eda partido quince d\u00edas antes en solitario. No era un trayecto cualquiera. Aquella franja selv\u00e1tica era, incluso para exploradores experimentados, uno de los territorios m\u00e1s hostiles del continente.<\/p>\n<p>Cuando Petit lleg\u00f3 a Col\u00f3n, a finales de agosto, recibi\u00f3 una noticia inquietante: en el hospital Santo Tom\u00e1s permanec\u00eda internado un joven procedente del Dari\u00e9n, v\u00edctima de una grave infecci\u00f3n provocada por una picada de gusano, con riesgo incluso de amputaci\u00f3n. Petit acudi\u00f3 de inmediato. El herido era Carmona.<\/p>\n<p>El reencuentro no fue ret\u00f3rico ni sentimental; fue una reafirmaci\u00f3n. All\u00ed, entre el olor a antis\u00e9ptico y el rumor del puerto, sellaron nuevamente su compromiso. Las diferencias que los hab\u00edan separado quedaron atr\u00e1s frente a la magnitud del desaf\u00edo. Retomaron juntos la marcha bajo la misma consigna que hab\u00eda marcado su partida: \u201cLlegaremos a Washington o moriremos con gusto\u201d.<\/p>\n<p>Costa Rica: una recepci\u00f3n c\u00e1lida y una batalla con la enfermedad<\/p>\n<p>Tras meses de marcha, el 23 de diciembre de 1935 a las 8 de la noche, Rafael \u00c1ngel Petit y Juan Carmona llegaron a San Jos\u00e9, capital de Costa Rica, donde fueron recibidos con una simpat\u00eda que, fuera de Venezuela, pocos lugares les hab\u00edan brindado con tanta calidez. Su paso por ese pa\u00eds no fue f\u00e1cil: el paludismo golpeando con fuerza a Petit, ralentizando sus pasos y oblig\u00e1ndolos a prolongar su estancia antes de poder continuar hacia el norte del continente. <\/p>\n<p>Una vez repuestos, sigui\u00f3 su marcha y el 15 de marzo de 1936 alcanz\u00f3on Managua, Nicaragua. All\u00ed relataron las peculiaridades que observaron en Costa Rica: una naci\u00f3n donde las elecciones presidenciales atra\u00edan la atenci\u00f3n de todas las familias, que colgaban retratos de sus candidatos y exhib\u00edan los colores de sus partidos desde las fachadas de sus casas \u2014una escena que resultaba curiosa para dos venezolanos que, al salir de Caracas en 1935 bajo el gobierno del general Juan Vicente G\u00f3mez, no hab\u00edan conocido procesos electorales comparables en su propio pa\u00eds. <\/p>\n<p>El 18 de marzo, en Managua, fueron recibidos por el presidente Dr. Juan Bautista Sacasa, quien los apoy\u00f3 econ\u00f3micamente y pos\u00f3 con ellos para una fotograf\u00eda que quedar\u00eda como testimonio de ese encuentro simb\u00f3lico entre una joven gesta scout y los liderazgos pol\u00edticos de Centroam\u00e9rica. <\/p>\n<p>Entre sospechas y liberaciones: El Salvador<\/p>\n<p>Atravesar El Salvador no fue un tr\u00e1mite pac\u00edfico. En plena dictadura del general Maximiliano Hern\u00e1ndez Mart\u00ednez, Petit y Carmona fueron detenidos dos veces en la frontera bajo sospecha de ser disidentes pol\u00edticos. <\/p>\n<p>Las autoridades confundieron su presencia con movimientos contrarios al r\u00e9gimen, hasta que la revisi\u00f3n de sus documentos revel\u00f3 la verdad: eran Scouts venezolanos caminando hacia los Estados Unidos. Tras aclararse la confusi\u00f3n, fueron liberados y pudieron proseguir su ruta. <\/p>\n<p>M\u00e9xico: Reconocimiento y descanso<\/p>\n<p>En M\u00e9xico se enfrentaron largos tramos bajo el sol inclemente del altiplano y noches fr\u00edas que exig\u00edan resistencia f\u00edsica y mental. En cada lugar, sus botas gastaban m\u00e1s suelas: se calcula que cada uno usamos al menos doce pares durante todo el raid pedestre. <\/p>\n<p>El 22 de octubre de 1936 la capital azteca los recibi\u00f3 con honor. Petit y Carmona fueron saludados por figuras destacadas del escultismo mexicano: el Jefe Scout de M\u00e9xico, Jorge Mu\u00f1oz; el Comisionado Internacional Roberto Burkle; y el Comisionado del Distrito Federal, Emilio Raz Guzm\u00e1n. <\/p>\n<p>En reconocimiento a su odisea, los Scouts de M\u00e9xico los condecoraron, y durante un mes fueron hu\u00e9spedes en la capital, donde pudieron descansar y compartir experiencias con la comunidad scout local. <\/p>\n<p>Cruce al norte: Texas y una carretilla legendaria<\/p>\n<p>Finalmente, en la tarde del 25 de enero de 1937 cruzaron el puente internacional sobre el R\u00edo Bravo y pisaron suelo estadounidense despu\u00e9s de m\u00e1s de dos a\u00f1os de marcha continua y tras haber recorrido a pie la mayor parte de Venezuela, Colombia, Panam\u00e1, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala y M\u00e9xico. <\/p>\n<p>Sin embargo, debieron regresar temporalmente a Monterrey y luego a Ciudad de M\u00e9xico debido a problemas con sus visados \u200b\u200bnorteamericanos, antes de lograr el ingreso definitivo. <\/p>\n<p>Una vez en Texas, en su tr\u00e1nsito por ese estado comenz\u00f3 a utilizar una carretilla construida por ellos mismos para transportar sus equipos con mayor facilidad gracias a las mejores carreteras pavimentadas de la regi\u00f3n. <\/p>\n<p>Esta carretilla, que simbolizaba su adaptabilidad y creatividad, fue posteriormente donada al Museo Rafael Urdaneta de Maracaibo cuando regres\u00f3 a Venezuela. Con el tiempo se perdi\u00f3 del inventario del museo y figura hoy entre los art\u00edculos por recuperar, un relicario de una haza\u00f1a que marc\u00f3 a toda una generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>C\u00f3mo sobrevivieron los caminantes <\/p>\n<p>Petit y Carmona no ten\u00edan dinero para comprar comida cada d\u00eda. Para sostenerse, tuvieron que ingeni\u00e1rselas: Daban charlas y conferencias informales en los pueblos que cruzaban, explicando su misi\u00f3n. <\/p>\n<p>Vend\u00edan postales autografiadas con su sello personal. Recib\u00edan donaciones, alimentos y hospedaje de autoridades locales y comunidades impresionadas por su prop\u00f3sito. Su uniforme no era solo un s\u00edmbolo: funcion\u00f3 como un salvoconducto moral. Les abr\u00eda puertas, generaba confianza y despertaba curiosidad entre quienes se encontraban a dos j\u00f3venes caminando sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que su lealtad al sue\u00f1o de llegar a Washington. <\/p>\n<p>\u00a1Al fin! Llegamos a Washington<\/p>\n<p>El 16 de junio de 1937, tras m\u00e1s de dos a\u00f1os, cinco meses y cinco d\u00edas de caminata, Petit y Carmona entraron finalmente a Washington DC, pisando sus \u00faltimos tramos por la Lee Highway, exhaustos pero triunfantes. <\/p>\n<p>Su llegada fue reportada en la prensa estadounidense: \u201cBoy Scouts de Venezuela llegan a Washington despu\u00e9s de una caminata de 8,000 millas\u2026\u201d, titul\u00f3 The Washington Post. <\/p>\n<p>El mismo d\u00eda fueron recibidos oficialmente en las escalinatas del Capitolio por el embajador de Venezuela, Di\u00f3genes Escalante en compa\u00f1\u00eda de su esposa, Carmen Carolina Torres de Lecuna, quienes recibieron el tricolor nacional de parte de los dos Boy Scouts. <\/p>\n<p>Pero el momento m\u00e1s emblem\u00e1tico lleg\u00f3 d\u00edas despu\u00e9s: el 30 de junio de 1937 se inaugur\u00f3 el Prime. r Jamboree Nacional de los Boy Scouts of America en el National Mall de Washington, donde unos 27.000 scouts participaron del evento que agrupaba actividades, ceremonias y encuentros multiculturales. Petit y Carmona no participaron solo: fueron celebrados como s\u00edmbolos vivos de la aventura scout. <\/p>\n<p>Eran los \u00fanicos scouts que hab\u00edan llegado caminando desde su pa\u00eds de origen sumando m\u00e1s de 18 mil kil\u00f3metros, 2 a\u00f1os, 5 meses, 5 d\u00edas y 4 horas, y eso los convirti\u00f3 en una atracci\u00f3n destacada del m\u00e1ximo evento Scouts. <\/p>\n<p>Tan relevante fue la haza\u00f1a de estos dos venezolanos, que el propio presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, presidente honorario de los Scouts, los elogi\u00f3 en p\u00fablico y estrechando sus manos.<\/p>\n<p>Regreso a casa: del Capitolio al fervor venezolano<\/p>\n<p>La monumental traves\u00eda encontr\u00f3 su culminaci\u00f3n en Washington DC, frente a las escalinatas del Capitolio, donde qued\u00f3 sellada una odisea de millas de millas recorridas a pie. Tras participar en el Primer Jamboree Nacional de los Boy Scouts of America y convertirse en figuras celebradas del encuentro, Rafael \u00c1ngel Petit y Juan Carmona comenzaron el retorno a su patria por una v\u00eda impensable cuando partieron con cinco bol\u00edvares en el bolsillo: el aire.<\/p>\n<p>El 25 de julio de 1937, a las 4 de la tarde, abordaron en Miami un vuelo gratuito concedido por la Pan American Air Lines. La ruta incluida escala en Puerto Rico y en Puerto Espa\u00f1a, en Trinidad y Tobago, antes de dirigirse hacia Venezuela. Dos d\u00edas despu\u00e9s, el 27 de julio, aterrizaron en el aer\u00f3dromo de Maiquet\u00eda a las 7 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>La escena contrastaba con la partida silenciosa de enero de 1935. Esta vez no eran tres j\u00f3venes an\u00f3nimos iniciando una aventura incierta, sino dos trotamundos que regresaban convertidos en s\u00edmbolo de perseverancia nacional. Familias, autoridades y miembros del movimiento scout venezolano se congregaron para recibirlos entre aplausos, banderas y v\u00edtores.<\/p>\n<p>La traves\u00eda de Petit y Carmona no fue solo una aventura juvenil. Fue, en su tiempo, un puente entre culturas. Fue un ejemplo de disciplina, constancia y lealtad a un ideal. Su historia cruz\u00f3 fronteras y abri\u00f3 una ventana para entender el poder del esp\u00edritu humano cuando se combina con una causa m\u00e1s grande que uno mismo. <\/p>\n<p>Recorrer millas de kil\u00f3metros a pie no es solo una proeza f\u00edsica: es una met\u00e1fora de la vida. Cada paso que Petit y Carmona dieron desde Caracas hasta Washington fue un acto de fe en s\u00ed mismos y en su sue\u00f1o. <\/p>\n<p>Esto nos recuerda que el verdadero valor no siempre se mide en medallas o trofeos, sino en la capacidad de avanzar cuando todo parece indicar que no hay camino. Y es ese esp\u00edritu, ese gesto de caminar hasta la meta sin rendirse, lo que convierte esta haza\u00f1a en una luz que sigue inspirando a generaciones.<\/p>\n<p>Fotos: Cortes\u00eda del Museo Scouts Virtuales Venezuela<\/p>\n<p>[emailprotected]<br \/>\n@LuisPerozoPadua<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Washington, el diplom\u00e1tico venezolano Di\u00f3genes Escalante recibe a Rafael \u00c1ngel Petit y Juan Carmona, quienes caminaron dos a\u00f1os (1935-1937) de Venezuela a Estados Unidos \/ Foto: Biblioteca del Congreso de EE UUEntre enero de 1935 y junio de 1937, dos j\u00f3venes exploradores venezolanos cambiaron para siempre el significado de la palabra determinaci\u00f3n. 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