{"id":38931,"date":"2026-02-28T01:29:44","date_gmt":"2026-02-28T04:29:44","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/02\/28\/el-paso-errante-el-cruce-de-dos-bongos-sobre-el-arauca\/"},"modified":"2026-02-28T01:29:44","modified_gmt":"2026-02-28T04:29:44","slug":"el-paso-errante-el-cruce-de-dos-bongos-sobre-el-arauca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/02\/28\/el-paso-errante-el-cruce-de-dos-bongos-sobre-el-arauca\/","title":{"rendered":"El paso errante: El cruce de dos bong\u00f3s sobre el Arauca"},"content":{"rendered":"\n<p>MAR\u00cdA F\u00c9LIX COMO DO\u00d1A B\u00c1RBARA, FOTOGRAMA DE LA PEL\u00cdCULA DE 1943\u201cTodo lo que ocurre mientras se da este cruce simb\u00f3lico y anacr\u00f3nico entre los dos bongos \u2014que van en direcciones opuestas\u2014 es lo que acontece en la novela; es decir, lo narrado en Do\u00f1a B\u00e1rbara\u201d<\/p>\n<p>Por JUAN PABLO G\u00d3MEZ COVA<\/p>\n<p>Un bongo remonta el Arauca bordeando las barrancas de la margen derecha, con un se\u00f1orito bajo el toldo. Casi un a\u00f1o despu\u00e9s, otro bongo baj\u00f3 el Arauca y alguien crey\u00f3 ver all\u00ed a una mujer. Este \u00faltimo bongo iba hacia el Orinoco, mientras que el primero iba llano adentro, al Caj\u00f3n del Arauca, en el bajo Apure. Todo lo que ocurre mientras se da este cruce simb\u00f3lico y anacr\u00f3nico entre los dos bongos \u2014que van en direcciones opuestas\u2014 es lo que acontece en la novela; es decir, lo narrado en Do\u00f1a B\u00e1rbara. Nunca se sabr\u00e1 hasta qu\u00e9 punto el maestro Gallegos ten\u00eda del todo claro que la tr\u00e1gica guaricha deb\u00eda desaparecer de una forma misteriosa. Afortunadamente, la novela es muy ambigua al respecto. Pudo haberse ahogado, por voluntad propia, en el tremedal. Pero luego se asientan los rumores de gente que insiste en haber visto, a lo lejos, un bongo con la mujer a bordo. Adem\u00e1s, las profusas bolsas con las morocotas de oro tambi\u00e9n desaparecer\u00e1n. La devoradora de hombres se disuelve en la leyenda; o, lo que es lo mismo, queda viva y coleando.<\/p>\n<p>Su posibilidad de redenci\u00f3n, a trav\u00e9s del amor, fue s\u00f3lo un espejismo m\u00e1s de la llanura. Esa inmensidad hermosa tambi\u00e9n tiende a enloquecer a los hombres. La da\u00f1era y el paisaje llanero (o la naturaleza salvaje) representan una comuni\u00f3n indisoluble en la novela: la pasi\u00f3n tel\u00farica. Cuando la guaricha redescubre su propia belleza y vuelve a vestir prendas femeninas ya lucir su rostro acicalado, la vida decide tumbarla de nuevo: aunque esta vez encajar\u00e1 el golpe con una madurez envidiable. Hay que recordar que el palmar original donde despu\u00e9s se fundar\u00eda el majestuoso Hato Altamira era hogar de una tribu yurura. Evaristo Luzardo \u2014de sangre andaluza y ojo avizor\u2014 se antoj\u00f3 de aquel paraje y, con su gente, no dud\u00f3 en arrasar con crueldad el asentamiento ind\u00edgena. El cacique, sobreviviente maltrecho, lanz\u00f3 una maldici\u00f3n terrible sobre toda esa llanura y, seg\u00fan lo que acontecer\u00e1 despu\u00e9s, las divinidades ind\u00edgenas fueron muy diligentes atendiendo aquellas oscuras plegarias. <\/p>\n<p>Siempre habr\u00e1 conflictos por los linderos. Por un lado, levantar vallas esclarece bien los m\u00e1rgenes entre los hatos y dificulta la ancestral pr\u00e1ctica del abigeato. Por otro, los linderos son muy simb\u00f3licos en este espectro. Dividen los \u00e1mbitos: ley civil frente a ley del llano; esfuerzo frente a supercher\u00eda; progreso frente al atavismo. A fin de cuentas, la consabida ant\u00edtesis civilizaci\u00f3n y barbarie es resultado muy a medias por la propia latencia subyugante y eterna de la protagonista, sobre todo en ausencia. Santos es un levantador de muros. Adem\u00e1s, queda claro que el pernalitismo (t\u00e9rmino acu\u00f1ado por Augusto Mijares, del infame personaje \u00d1o Pernalete) no es tan f\u00e1cil de erradicar: una jefatura civil que es en realidad un teatro. Tras bastidores, s\u00f3lo se cocinan ama\u00f1os. As\u00ed es dif\u00edcil levantar un pa\u00eds. Conviene tambi\u00e9n recordar que Santos Luzardo es hijo de la violencia. No s\u00f3lo la violencia ancestral vinculada al paisaje, a la maldici\u00f3n yurura o al devenir hist\u00f3rico (guerra de independencia e incesantes revoluciones montoneras), sino literalmente hijo de un se\u00f1or muy violento. En el llano \u2014y se enfatiza hasta el cansancio\u2014 hay que ser muy hombre. Don Jos\u00e9 Luzardo resuelve las discusiones y desavenencias familiares a tiro limpio. Mata a su cu\u00f1ado, Sebasti\u00e1n Barquero, por una disputa de linderos, c\u00f3mo no; y, lo m\u00e1s terrible, comete un filicidio con su primog\u00e9nito, F\u00e9lix. Despu\u00e9s se deja morir, mirando la lanza en el muro. Santos regresa trece a\u00f1os despu\u00e9s a su hato heredado y maltrecho, ya sus fantasmas. Quiere venderlo, pero la llanura lo seduce. En realidad, achacar todos los males de la regi\u00f3n a la tr\u00e1gica guaricha ya sus secuencias ser\u00eda una simplificaci\u00f3n ingenua y maniquea. Todos los peones de uno y otro bando \u2014y hasta el propio m\u00edster Danger\u2014 saben que lo que se necesita es una monumental contra para hacer frente a tanto embrujamiento de la sabana. Un verdadero ritual que trascienda el anhelo civilizatorio de progreso y admite que en esta tierra es preciso fluir en la din\u00e1mica de lo que Gallegos llamaba. superstici\u00f3n. As\u00ed las cosas de verdad vuelven al lugar de donde salieron.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MAR\u00cdA F\u00c9LIX COMO DO\u00d1A B\u00c1RBARA, FOTOGRAMA DE LA PEL\u00cdCULA DE 1943\u201cTodo lo que ocurre mientras se da este cruce simb\u00f3lico y anacr\u00f3nico entre los dos bongos \u2014que van en direcciones opuestas\u2014 es lo que acontece en la novela; es decir, lo narrado en Do\u00f1a B\u00e1rbara\u201d Por JUAN PABLO G\u00d3MEZ COVA Un bongo remonta el Arauca [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":38932,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1534,332],"tags":[],"class_list":["post-38931","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-papel-literario","category-venezuela"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38931","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38931"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38931\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38932"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38931"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}