{"id":38927,"date":"2026-02-28T01:29:46","date_gmt":"2026-02-28T04:29:46","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/02\/28\/cesar-chirinos-principe-de-la-marginalidad\/"},"modified":"2026-02-28T01:29:46","modified_gmt":"2026-02-28T04:29:46","slug":"cesar-chirinos-principe-de-la-marginalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/02\/28\/cesar-chirinos-principe-de-la-marginalidad\/","title":{"rendered":"C\u00e9sar Chirinos, pr\u00edncipe de la marginalidad"},"content":{"rendered":"\n<p>C\u00c9SAR CHRINOS, ARCHIVONarrador, poeta y dramaturgo, C\u00e9sar Chirinos (1935-2023) fue reconocido, entre otros, con el Premo Nacional de Dramaturgia 1983, el Premio Nacional de Novela 1987 y con el Doctorado Honoris Causa de la Universidad del Zulia en 2005. <\/p>\n<p>Por MILTON QUERO<\/p>\n<p>   Para Alejandro Labrador<\/p>\n<p>Entregarse a la tarea de cartografiar los barrios marginales de la ciudad de Maracaibo, no solo en sus modos de representaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en el uso del lenguaje (jergas, neologismos, fonetizaciones, isoglosas, etc.) fue la tarea que emprendi\u00f3 C\u00e9sar Chirinos en buena parte de su hacer literario. Lo imagino entonces, observando el diario discurrir de sus vecinos y amigos y al igual que Proust, cuando lo hizo con los suyos, en otros \u00e1mbitos desde luego y en otros espacios de enunciaci\u00f3n, pero obteniendo el mismo resultado, describir un sector particular y distintivo de cierta aristocracia parisina, en el caso de Proust y cierta marginalidad de barrio en el caso de Chirinos. All\u00ed est\u00e1 la fina aristocracia parisina con su habla y sus dones culturales. \u00bfNo es acaso esta una marginalidad? Sin duda, pues representa el borde, el margen de una poblaci\u00f3n inmensa, como lo era la Par\u00eds de la tercera rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Es obvio que el t\u00edtulo de este ensayo lleva un prop\u00f3sito extraliterario, el cual no es otro m\u00e1s que llamar la atenci\u00f3n y procurar en el lector cierto inter\u00e9s hacia una obra que muy a pesar de sus alcances ling\u00fc\u00edsticos y literarios permanece virgen e inexplorada. Liscano, en su Panorama de la literatura venezolana actual. (Ediciones 1984 y 1994) y Orlando Araujo en su Narrativa venezolana contempor\u00e1nea. (Edici\u00f3n 1988) lo ignoran por completo. Ocho novelas publicadas, dos libros de relatos y una celeb\u00e9rrima obra teatral (1) no es poca cosa. \u00bfPudiera acaso acu\u00f1arse el t\u00e9rmino, narrativa para la investigaci\u00f3n narratol\u00f3gica? Es cierto que en sus inicios Jos\u00e9 Balza, llamaba a sus escritos \u201cejercicios narrativos\u201d, ciertos materiales de C\u00e9sar parecieran \u201cejercicios\u201d hechos con el fin de probar algo \u00bfQu\u00e9 es \u00e9ste \u201calgo\u201d? Nuestro autor pareciera en su trabajo obviar al lector y pasar de plano a entenderse con el investigador. La escasez de lectores de su obra pareciera confirmar esta teor\u00eda. <\/p>\n<p>Para desenredar a C\u00e9sar<\/p>\n<p>Hay un fen\u00f3meno que nuestro escritor suscita en los suyos \u2014me refiero en exclusiva al \u00e1mbito maracucho\u2014, genera una simpat\u00eda sin igual. Ser\u00eda interesante indagar de donde nace esta devoci\u00f3n, pues son m\u00e1s los que lo conocen sin leerlo, que aquellos que ley\u00e9ndolo lo conocen. En fin, presento que conocen m\u00e1s al personaje que a su obra. Cuando les es dable hablar de \u00e9l y su obra, olvidan por completa su obra y solo hablan de sus aspectos anecd\u00f3ticos en su transitar por la ciudad de Maracaibo. La narrativa de C\u00e9sar ofrece m\u00e1s aristas narrativas, \u2014hechos del lenguaje y de la lengua\u2014 que m\u00e1rgenes asociados a la an\u00e9cdota. M\u00e1s que contarnos, \u00e9l prefiere decir en \u201ccomo\u201d contarnos. Tal vez por ello se escucha el viejo ritornelo de algunos \u201csospechosos\u201d confesados \u200b\u200blectores: \u201cEs una obra muy enredada\u201d. Ser\u00eda interesante indagar de donde proviene ese enredo narrativo, ese ovillo que como nudo gordiano se le ofrece al lector. Nuestro autor nos da una peque\u00f1a pista en un libro curioso llamado \u00bfPor qu\u00e9 escriben los escritores?: &#8220;C\u00e9sar Chirinos, hace m\u00e1s de medio siglo, entr\u00f3 a ese erotismo l\u00fabrico con el objeto de joder para no envejecer. Su escritura se multiplic\u00f3 desde que supo que el oficio ficcionista es el que mejor conserva en su sitio la cabeza y el cerebro (&#8230;) La inspiraci\u00f3n, la fantas\u00eda y la imaginaci\u00f3n hacen que nosotros volemos con nuestras propias alas y que seamos, aun en contra de nuestros deseos o nuestros anhelos, panegiristas o sat\u00edricos del lugar y el tiempo, en que nos corresponde vivir y morir\u201d. (Simne, 2005, p.49). Notemos que nos dice: \u201cJoder para no envejecer\u201d y \u201csat\u00edricos del lugar\u201d. Debemos reconocer que ciertos pasajes de su novel\u00edstica son una joda esperp\u00e9ntica, en la cual la mordacidad, lo escatol\u00f3gico y lo bizarro se hacen presentes en los hechos de los variopintos personajes que desfilan en su narrativa. <\/p>\n<p>Hemos querido trabajar en este peque\u00f1o ensayo, \u00fanicamente con su novela. El quirimindu\u00f1a de los \u00f1erer\u00f1eres, publicado en 1980 por la casa editora Monte \u00c1vila Editores. Creemos que esta novela contiene la s\u00edntesis de la apuesta literaria de C\u00e9sar Chirinos, como lo es el lenguaje como protagonista y el barrio como lugar del discurso. Dig\u00e1moslo de una vez, esta es una novela humor\u00edstica, el lector que se acerca a ella no dejar\u00e1 de re\u00edrse por un instante. Toda la picaresca caribe se desliza por sus p\u00e1ginas. Sobre la novela humor\u00edstica el investigador V\u00edctor Bravo nos dice lo siguiente: \u201cLa franja m\u00e1s visible de esa sociedad es festiva, celebratoria: juegos de peque\u00f1as transgresiones, dominio de la risa y debilidad de los l\u00edmites, por ejemplo los que distinguen en otros lugares lo p\u00fablico de lo privado, de lo \u00edntimo, haciendo de todos los espacios el espacio de la fiesta\u201d (2). Chirinos lleva al lector cual convidado voyeur a los espacios p\u00fablicos y privados. Nada se guarda y nada le oculta en ese viaje surrealista, que es sumergirse en la din\u00e1mica de un barrio marginal de la ciudad de Maracaibo. La inmersi\u00f3n del lector en la novela es total y absoluta: \u201cLa procesi\u00f3n ro\u00edda de piorrea en las enc\u00edas y engalanada de joyas, pesta\u00f1ea ante el sol\u201d (\u2026) \u201cArriba (en la cama muelle manchada de sangre y semen) la pecosa est\u00e1 desnuda de la cintura para arriba\u201d (\u2026) \u201c\u00c9l deb\u00eda ser saboreable a las manamanas no las manamanas a \u00e9l\u201d (\u2026) \u201cHoy no he hecho ni pa los chicotes y deposita el \u00f1ere\u00f1ere de su monedero en el sombrero\u201d (\u2026) \u201cCuando los dos hombres se extraen de los intersticios de la dentadura los residuos de carne\u201d.  <\/p>\n<p>Antonio Isea, en su ensayo Figuraciones del interiorestudi\u00f3 cinco de sus novelas a saber: Buchiplumas, Mezclaje, Sombrasnadam\u00e1s, De las m\u00edas de m\u00edo caribe y Escala en todos los puerto. Creemos, por dem\u00e1s, que hasta ahora es el ensayo m\u00e1s completo de la obra de C\u00e9sar Chirinos. Isea, como buen investigador literario, nos ofreci\u00f3 su versi\u00f3n de los hechos. Dec\u00edamos entonces que la apuesta literaria de C\u00e9sar Chirinos estaba m\u00e1s centrada en el habla que en la palabra escrita, pero esta habla est\u00e1 sectorizada en un espacio concreto de la ciudad, el espacio espec\u00edfico que ocupa el barrio en la ciudad. Lo que \u00e9l ha llamado una de las capas de la cebolla, pues para nuestro autor, la ciudad es como una cebolla, donde se superponen capas y capas, que a pesar de la cercan\u00eda que mantienen entre s\u00ed, se diferencian y distancian por la manera de fonetizar el espa\u00f1ol en cada uno de estos cotos cerrados. Ello lo ha llevado a hacer un inventario dialectal muy curioso y diverso. No s\u00e9 si consciente o inconscientemente, pero otras de sus operaciones narrativas m\u00e1s intensas han sido desacralizar la escritura, llevar hacia el libro la sencillez del habla parda de los ciudadanos. En ese sentido, un libro como La Ciudad Letrada de \u00c1ngel Rama es un buen surtidor de los alegatos de nuestro autor. Sugiere Rama es La Ciudad Letrada \u201cLa calle se &#8216;lee&#8217; o se des-cifra con la experiencia personal\u201d (Rama,1985, p.15). Imagino a C\u00e9sar en su barrio, observando y auscultando el habla de los habitantes de Los Haticos, por arriba, por ofrecer un caso. Lo imagino tomando apuntes de la realizaci\u00f3n fon\u00e9tica de ese lenguaje orillero, lateral, huidizo y pegajoso tan determinado del sector antes mencionado. \u201cPodr\u00eda, entonces, concluirse que esa meseta cultural caribe, con toda su \u201cmarginalidad\u201d, se convierte, en la narrativa de Chirinos, en un curioso locus amoenus donde se produce la \u201csana\u201d digesti\u00f3n de los cuerpos culturales metropolitanos\u201d (Isea,2008, p.108). <\/p>\n<p>El barroco maracucho<\/p>\n<p>Ese \u201clugar ameno y agradable\u201d del cual nos habla Isea, es sin duda el barrio y m\u00e1s espec\u00edficamente el centro de Maracaibo con su expl\u00edcito color local, donde discurren con sus acentos y matices los personajes pl\u00e1sticos que el pintor maracucho Ender Cepeda ha puesto en la acera de enfrente, mirando en un di\u00e1logo surrealista a los personajes literarios de Chirinos. All\u00ed dialogan estos seres marginales y perif\u00e9ricos en una especie de churrigueresco pl\u00e1stico-literario, agrupados en torno al espacio ficcional que han creado ambos artistas, como temi\u00e9ndoles al vac\u00edo. Tanto la escritura de C\u00e9sar como la pintura de Cepeda en sus intenciones y formas son un tributo al barroco americano. Los personajes de Cepeda se agrupan entre s\u00ed, sin dejar un espacio vac\u00edo, se agrupan y miran a su interlocutor de frente, como quien sonr\u00ede al flash del fot\u00f3grafo. El espacio ficcional de C\u00e9sar est\u00e1 lleno de narraciones, descripciones y di\u00e1logos independientes que nacen de un tronco y se van bifurcando como las ramas de un \u00e1rbol, cada una independiente y en apariencia aislada, sin embargo, se imbrican en un todo. Este todo al final se convierte en un hecho del lenguaje. La profusi\u00f3n de personajes y eventos que desfilan por sus p\u00e1ginas es interminable, se suceden uno tras otro. Es una fiesta visual y ling\u00fc\u00edstica que se convierte en una fuerza centr\u00edfuga de palabras, que en su molienda energ\u00e9tica, describe personajes, situaciones y cosas de tan diversos matices, que en algunos casos son eventos jocosos, bizarros y escatol\u00f3gicos. <\/p>\n<p>En ese fresco sociol\u00f3gico que es el barrio, no hay un protagonista ni una an\u00e9cdota a seguir, son muchos los \u201cprotagonistas\u201d y muchas las \u201can\u00e9cdotas\u201d. El protagonista es el lenguaje y la an\u00e9cdota el barrio como lugar de enunciaci\u00f3n. la novela El quirimindu\u00f1a de los \u00f1ere\u00f1eres se sostiene en sus breves 101 p\u00e1ginas apelando a apariciones espor\u00e1dicas, pero cargadas del humor de ciertos personajes; as\u00ed tenemos a Agencio Pati\u00f1o, que ten\u00eda como profesi\u00f3n la redacci\u00f3n de cartas de amor para sus amigos, pues estos no pod\u00edan declararseles a sus novias. Chuchanga, obrero que alza su voz ante el patrono \u2014quiz\u00e1 un alter ego de nuestro autor?\u2014, quien reclama el derecho que \u201cdebe tener todo obrero, pe\u00f3n o trabajador de pensar, cavilar, reflexionar individualmente o colectivamente sus reclamaciones gremiales\u201d. Lourdes, &#8220;una exuberante e hipop\u00f3tamo mujer quien le indujo a sincerarse con ella con respecto a Dalila. Llegar a ser Lourdes en Dalila y Dalila en Lourdes se hizo indispensable, \u00fatil y necesario&#8221;. Que no decir de Servanda, la joven que cumpli\u00f3 15 a\u00f1os: \u201cdespu\u00e9s que una ni\u00f1a baila el vals El Emperador, no puede quedarle otra huella sino la de sentirse mujer a la edad de 15 a\u00f1os\u201d. Pero Dalila es una ni\u00f1a caprichosa y consentida y le ha pedido a sus padres, \u2014los Butr\u00f3n\u2014 para su cumplea\u00f1os, un diputado negro, que no haya sido elegido por el pueblo. La hija de la se\u00f1ora Crineja \u201ctiene sue\u00f1os h\u00famedos con Camilo Sesto y ha olfateado en el ba\u00f1o los residuos espumosos de Camilo cuando se ba\u00f1a\u201d. La esposa de Erastro Semeco \u201cle tuerce el cuello a una gallina en un caser\u00f3n cascarra\u00f1oso semejante a un hato\u201d. Finalmente, el desfile de personajes es asombroso y abrumador. Aparecen mujer 1, mujer 2, los pichones, los escat\u00f3fagos, los mordijullos, el berriondo, las caminadoras con sus consabidos \u201ctres platos\u201d. <\/p>\n<p>La picaresca caribe<\/p>\n<p>El mismo C\u00e9sar pareciera darnos pistas sobre su trabajo: \u201cEl idioma est\u00e1 basado en el cl\u00e1sico de &#8216;la econom\u00eda sint\u00e1ctica&#8217;; universidad, academia, liceo, escuela, son un estorbo para la consumo y la realizaci\u00f3n, de ah\u00ed que todo individuo viene aprendido desde el vientre de la madre, sabiendo leer, escribir y contar perfectamente en su idioma\u201d (Chirinos, 1980. P. 21). El paralelismo con Chomsky es m\u00e1s que evidente. Recordemos que la teor\u00eda de Chonsky es innatista y sostiene que los humanos nacen con un mecanismo de adquisici\u00f3n de lenguaje (NAL) una facultad biol\u00f3gica que le permite aprender cualquier idioma. Este \u201cidioma\u201d (jerga de barrio) es lo que Chirinos ve y que gr\u00e1fica en su escritura. Recoge el habla de los barrios marginales de su ciudad elegida. Recordemos que en su declaraci\u00f3n de principios ha dicho: \u201cSabiendo leer, escribir y contar perfectamente en su idioma\u201d. \u00bfQu\u00e9 idioma es este? Sino el idioma que se hace y construye por si solo en los barrios s, de hecho en los mismos barrios se construye un sub-idioma, subsidiario del primero; jerga de otra jerga: &#8220;Loco vamos a buscar las t\u00e1rtaras. No loco p\u00e1same un pelo. Guindamos sin guilletes loco. Dame la gaga loco. No loco un chuzo. Sube a las toras loco que vienen los tombos. Qu\u00e9 vais a hacer con el gajo. Guindamos loco. Guillo loco estoy electro. Qu\u00e9 te pasa loco como que hubo curdas en el gajo. No s\u00e9ais \u00f1angara loco. Si no hay gaga y guilletes no hay curdas loco. Prefiero las curdas loco a quedar fly. (Chirinos, 1980. p\u00e1g. 72). Esta jerga de los malandros del barrio no es igual a la jerga de los j\u00f3venes de la ciudad. Solo entendible y comprensible para los malandros del barrio. Es un lenguaje proveniente del lindero del barrio, solo comprensible en el barrio y sus l\u00edmites. (Chafl\u00e1n, burd\u00e9gano, gingivaloso, ort\u00e9ptoros, chiribitil, ect\u00f3pagos, epizoarios, yil\u00e9 platinunplus, macaquille, agiotista) <\/p>\n<p>Un lenguaje en expansi\u00f3n<\/p>\n<p>Lo biogr\u00e1fico en Cesar es un rasgo al igual que en Proust. Buena parte de su obra se desprende de pedazos de vida integrados a su lugar como espacio vivencial. Recordemos lo que nos dice Sylvia Molloy, en este aspecto y que creemos se cumple a cabalidad en el gesto autobiogr\u00e1fico de Cesar y Proust: \u201cLa autobiograf\u00eda no depende de los sucesos sino de la articulaci\u00f3n de esos sucesos almacenados en la memoria y reproducidos mediante el recuerdo y su verbalizaci\u00f3n\u201d (Molloy, 1996:16). Hay recuerdos que ser\u00e1n llevados a la imagen escrituraria, otros no. El novelista escoge a unos y discrimina a otros. La escogencia adecuada de esos recuerdos, se articularan en el espacio narrativo dando lugar a la novela. <\/p>\n<p>Hay momentos en los que Chirinos parece arropado por una especie de automatismo ps\u00edquico, hay una incontinencia verbal surgida de su inconsciente. Una sucesi\u00f3n de eventos se suceden, dejando al lector desolado y en lontananza, como la estela que deja el barco en su tr\u00e1nsito. Escritura vertiginosa, dif\u00edcil de enmarcar y de seguir, veamos un ejemplo: &#8220;El morbo se hace humo. Los aviones aterrizan en el palacio de los maniqu\u00edes. Las chinchurrias infestan pero el ceremonial del incienso se cumple a cabalidad. Las areperas son jugueter\u00edas realizadas en ba\u00f1os de mar\u00edas, bazares y salones de belleza a ensamblarse. Los barcos se secretan situaciones de algod\u00f3n y esperma. El dolor del parto es dolor de barriga no de hijo y los mordijullos se r\u00eden carcaje\u00e1ndose\u201d. (Chirinos, 1980. p\u00e1g. 42). Recordemos que el automatismo ps\u00edquico buscaba liberar el inconsciente, hacerlo presente en lo consciente. Expresar el pensamiento sin control consciente, l\u00f3gico o moral, buscando liberar el inconsciente. Escritura autom\u00e1tica, muy propia del surrealismo. <\/p>\n<p>Volviendo a Marcel Proust, pr\u00edncipe de la aristocracia, veamos lo que nos entrega en su mundo novelesco: &#8220;Vestido con la guerra sencilla y servido a la mesa por un criado en traje de faena, a rayas moradas y blancas. Me daba un poco de mazap\u00e1n o una naranja; cruz\u00e1bamos un sal\u00f3n, donde nunca nos par\u00e1bamos, siempre sin lumbre, con paredes adornadas con molduras doradas, techos pintados de azul, queriendo imitar el cielo, y muebles acolchados&#8221;. de sat\u00edn y entrabamos en lo que \u00e9l llamaba su \u00abdespacho\u00bb, donde hab\u00eda unos grabados que representaban, sobre un fondo negro, una diosa rosada y carnosa guiando un carro\u201d (Proust, 1966.p. 63). En tanto que nuestro pr\u00edncipe de la marginalidad nos entrega esto: \u201cMientras de un lado territorial pintaban con carburo las cuadriculadas casitas de sello anglosaj\u00f3n, del otro, agricultores de la cordillera, corianos jopeadores y marinos margarite\u00f1os hac\u00edan brotar de la tierra \u00e1rida sus fonduchos como la verdolaga, hechos con el cart\u00f3n y la madera de las cajas donde ven\u00edan los ventiladores de techo\u201d (\u2026). \u201cAmbos se encontraran al doblar la esquina en caminos opuestos y se lamer\u00e1n tuca y breva y mearan los lujosos autom\u00f3viles, mordisque\u00e1ndose las pulgas mientras esperan el sol de los venados\u201d. (Chirinos, 1988.p.98).<\/p>\n<p>Y as\u00ed como Par\u00eds tiene a su pr\u00edncipe de la aristocracia, nosotros en Maracaibo tenemos a nuestro pr\u00edncipe de la marginalidad, nadie como \u00e9l para entregarnos un estudio tan fino, repujado y acabado de los barrios maracuchos. \u00a1Albricias para nuestro pr\u00edncipe! \u00a1Albricias para nuestro pr\u00edncipe!<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>1 Me refiero a la obra teatral Traje de etiqueta, llevado a la escena por el maestro Enrique Le\u00f3n y su troupe de la Sociedad Dram\u00e1tica de Maracaibo.<\/p>\n<p>2 V\u00edctor Bravo, en el pr\u00f3logo que lleva como t\u00edtulo: Novela de una sociedad humor\u00edstica, pr\u00f3logo que hizo de la novela Corrector de estilo, de Milton Quero Ar\u00e9valo. (2005)<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p> Chirinos C\u00e9sar. El quirimindu\u00f1a de los \u00f1ere\u00f1eres. Monte \u00c1vila editores. Caracas. 1988.Isea Antonio. Figuraciones del interior. Universidad Cat\u00f3lica Cecilio Acosta Ediciones. Maracaibo. 2008.Molloy, Silvia. Acto de presencia. La escritura autobiogr\u00e1fica en Hispanoam\u00e9rica.Proust Marcel. Por el camino de Swann. Editorial Alianza. Madrid. 1966.Quero Ar\u00e9valo Milton. Corrector de estilo. Grupo editorial Norma. Caracas. 2005Rama \u00c1ngel. La ciudad letrada. Newpshire: Ediciones del norte. Estados Unidos. 1984.Sinme Petruvska. \u00bfPor qu\u00e9 escriben los escritores? Ediciones Fundaci\u00f3n para la cultura urbana. caracas 2005<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00c9SAR CHRINOS, ARCHIVONarrador, poeta y dramaturgo, C\u00e9sar Chirinos (1935-2023) fue reconocido, entre otros, con el Premo Nacional de Dramaturgia 1983, el Premio Nacional de Novela 1987 y con el Doctorado Honoris Causa de la Universidad del Zulia en 2005. 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