{"id":38925,"date":"2026-02-28T01:29:47","date_gmt":"2026-02-28T04:29:47","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/02\/28\/gisela-heffes-la-literatura-latinoamericana-actual-subraya-fragmentariedad-inequidad-y-precariedad\/"},"modified":"2026-02-28T01:29:47","modified_gmt":"2026-02-28T04:29:47","slug":"gisela-heffes-la-literatura-latinoamericana-actual-subraya-fragmentariedad-inequidad-y-precariedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/02\/28\/gisela-heffes-la-literatura-latinoamericana-actual-subraya-fragmentariedad-inequidad-y-precariedad\/","title":{"rendered":"Gisela Heffes: \u00abLa literatura latinoamericana actual subraya fragmentariedad, inequidad y precariedad\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Gisela Heffes (1971, Argentina) es narradora, ensayista, poeta, investigadora, compiladora y editora.<\/p>\n<p>Por CLAUDIA CAVALL\u00cdN <\/p>\n<p>Cuando leemos a Gisela Heffes, m\u00faltiples presencias y ausencias se mueven entre las pol\u00edticas de destrucci\u00f3n y preservaci\u00f3n que se combinan en nuestro mundo, ante el surgimiento de una conciencia ecol\u00f3gica en los campos del arte o la literatura. Partiendo de valiosas traducciones, como las de Grady C. Wray, citando las categor\u00edas de Giorgio Agamben o explorando los desplazamientos en la interacci\u00f3n entre lo humano y lo inhumano, su escritura combina lo narrativo con lo visual, relacionando diversos espacios contempor\u00e1neos. <\/p>\n<p>Claudia Cavall\u00edn: Iniciamos con Cocodrilos de noche (DeepVellum, 2025) y Cocodrilos en la noche (Tusquets, 2023), bajo la movilidad de la traducci\u00f3n. Una expresi\u00f3n de Vera exclama \u00abLa pifiaste, nena\u00bb y estas palabras pasan literalmente a \u00abYou got it mal this time, babe\u00bb, como suele hacerse desde la argentinidad del t\u00e9rmino \u00abpifiar\u00bb hasta la modernidad compartida de un vocabulario del mundo. \u00bfC\u00f3mo se traslada la identidad de tu escritura al ingl\u00e9s? \u00bfEs tambi\u00e9n un juego? del lado de aca, del lado de all\u00e1\u00bfque no se detiene como suele hacerlo un escritor migrante?<\/p>\n<p>Gisela Heffes: Absolutamente. Uno de los ejes que atraviesa la novela es justamente el car\u00e1cter distintivo destrozado que define y caracteriza a la protagonista, y cuya imagen inequ\u00edvoca \u2013para evocar una comparaci\u00f3n\u2013 ser\u00eda la de esquirlas que se expande en el espacio como destellos de un espejo astillado. En estos viajes lo que destaca es una condici\u00f3n de desgarro y desarraigo. Por eso, el \u00abLa pifiaste, nena\u00bb remite no s\u00f3lo a la jerga porte\u00f1a, sino a la lengua de arrabal y sirve de anclaje para explorar aquellos vestigios de lo local que, con el exilio, se fueron poco a poco disipando. Como nota aparte, esta jerga encriptada aparece de forma notoria en mi primera novela, Isquiacuya traducci\u00f3n al ingl\u00e9s realizada por Grady C. Wray (DeepVellum, 2023) fue un reto y un trabajo fabuloso de su parte. Sin embargo, en el juego entre el lado de all\u00e1 y el de ac\u00e1 se expresa no solo esa fragmentariedad, sino, m\u00e1s bien \u2013o, sobre todo\u2013, la imposibilidad de la traducci\u00f3n. Es en esa tensi\u00f3n ambivalente donde se inscribe el lenguaje y los cuerpos que circulan y se deslizan entre dos entidades espaciales que, a su vez, obedecen a percepciones distintivas. En la articulaci\u00f3n entre el lado de ac\u00e1 y el lado de all\u00e1 quise plantear, por medio de la estructura formal, el interrogante de qu\u00e9 es ac\u00e1 y qu\u00e9 es all\u00e1, o, mejor a\u00fan, cu\u00e1l es el ac\u00e1 y cu\u00e1l es el all\u00e1. Porque, adem\u00e1s del desarraigo, y su consecuente desgarro, esta dualidad de habitar territorios diferentes es una marca corporal que delimita posicionamientos y perspectivas. El escritor migrante debe asumir esta doble dualidad: primero, que la escritura es, por s\u00ed misma, una experiencia de desplazamiento y dislocaci\u00f3n. Y segundo, que la distancia inherente a toda partida implica un posicionamiento y una perspectiva extr\u00ednsecos. A veces contingente, a veces no, pero, sin lugar a duda, una identidad h\u00edbrida que no se acomoda ni al all\u00e1 ni al ac\u00e1.<\/p>\n<p>CC: Otra traducci\u00f3n motiva e inquieta al mismo tiempo: \u00abLos d\u00edas sin n\u00famero\u00bb. Ese \u00abDay No Number\u00bb es como un espacio en el Parm\u00e9nides de Plat\u00f3n, pues la filosof\u00eda del tiempo pende entre el ser y el estar. Cuando \u00edntimamos con nuestras experiencias, ante la muerte, ante la p\u00e9rdida del padre, \u00bfExiste la posibilidad de reconstruir lo que fuimos ante quienes seremos cuando podamos volver a solidificar nuestra existencia?<\/p>\n<p>GH: Hablando de traducciones, este planteo es muy interesante, ya que la tensi\u00f3n entre el ser y el estar no se manifiesta ni se experimenta de igual modo en otras lenguas. El hecho de que el franc\u00e9s o el ingl\u00e9s no ofrecer\u00e1n esa posibilidad (limit\u00e1ndose al ser y al ser) me lleva a pensar, de nuevo, en la traducci\u00f3n como proyecto inconcluso y en su imposibilidad. Creo que la potencia de reponer lo que fuimos y aventurar qui\u00e9nes seremos residen en el lenguaje que nos permite aferrarnos a esa instancia pasada y nosotros proyectar materialmente hacia un m\u00e1s all\u00e1. Pienso en Clarice Lispector y en el trabajo en torno al lenguaje en tanta sustancia visceral, o en Benjamin, Wittgenstein y Derrida, para quienes el lenguaje abandona la noci\u00f3n de representaci\u00f3n para devenir materia, detrito o inscripci\u00f3n. En ese marco filos\u00f3fico, el juego de palabras confiere a la existencia textura y densidad. Por otra parte, la p\u00e9rdida de un padre ejerce, en tanta experiencia, una violencia de la percepci\u00f3n temporal que se articula en torno al duelo y, a la vez, desestabiliza. Es una circunstancia que desbarata y descoloca aquello que se asume como permanente, como si la finitud se impusiera para socavar la ilusi\u00f3n de inmortalidad. Sin duda, nada es fijo ni invariable, y el lenguaje, en clave maqu\u00ednica deleuziana, corresponde a procesos din\u00e1micos y descentralizados. En ese sentido, la palabra, en su agenciamiento, ofrece una promesa ambivalente, en la que la apuesta creativa puede resultar regenerativa. <\/p>\n<p>CC: es Visualizando las p\u00e9rdidas en Am\u00e9rica Latina. Literaturas, culturas y medio ambiente (Palgrave Macmillan, 2023) tu dedicatoria incluye a tu familia ya Josefina Ludmer, Sergio Chejfec y Sylvia Molloy. Inicias con tu fotograf\u00eda que desdibuja las miradas, para luego trasladarnos a la fluidez de las perspectivas (eco)cr\u00edticas desde diferentes \u00e9pocas. Otra fotograf\u00eda de Chris Jordan parece resaltar que somos los causantes de nuestras p\u00e9rdidas. \u00bfC\u00f3mo deber\u00edamos dejar de perder y reconstruir nuestro ecosistema urbano? <\/p>\n<p>GH: Lo que la conciencia ecol\u00f3gica intenta activar es una conciencia de la ausencia. \u00bfQu\u00e9 se hace con lo que ya no est\u00e1, con quienes dejaron de existir o con lo que se extinguir\u00e1? Obviamente hay matices y divergencias significativas, pero los procesos extractivos que ejercen una devastaci\u00f3n ecol\u00f3gica progresiva ingieren, con una voracidad insaciable, formas y materiales humanos y no humanos. Para m\u00ed, una conciencia ecol\u00f3gica debe atender a esta din\u00e1mica entre presencia\/ausencia y prestar atenci\u00f3n a lo que se destruye para construir, lo que se elimina para que otros existan. Cuando dec\u00eds \u00abdejar de perder\u00bb \u2014en lugar de, por ejemplo, \u00abdejar de ganar\u00bb\u2014 el acento est\u00e1 justamente en la carencia. Porque es la omisi\u00f3n (lo que no se ve, no se dice, no se escucha) hacia la que debemos dirigir nuestras reflexiones. Regresar a las presencias \/ ausencias de la dedicatoria significa movilizar la memoria de lo que ya no est\u00e1. Es alentar una aprehensi\u00f3n de la inexistencia y comprender que en este esfuerzo no s\u00f3lo se redime la memoria de los que se fueron, sino tambi\u00e9n se restituyen presencias donde aparentemente no hab\u00eda nada. Donde habitaba un presunto vac\u00edo.<\/p>\n<p>CC: Tambi\u00e9n menciona una posibilidad de reubicaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del ecosistemapasando por el ecoarte y los valores del uso en la restauraci\u00f3n ambiental. Desde el reciclaje, \u00bfhacia d\u00f3nde se dirige el paradigma de lo que somos y de lo que reproducimos constantemente? \u00bfC\u00f3mo representamos la naturaleza en la literatura, extendiendo esta noci\u00f3n a conceptos como fronteras, animales, ciudades, regiones geogr\u00e1ficas espec\u00edficas, pueblos ind\u00edgenas, tecnolog\u00eda o residuos?<\/p>\n<p>GH: El concepto de \u00abreciclaje\u00bb me pareci\u00f3 fundamental cuando comenc\u00e9 a trabajar en la ecocr\u00edtica ya analizar las diferentes modalidades propias de la idea misma de reciclar. A partir del concepto de vida desnuda de Agamben, intent\u00f3 demostrar que la crisis ecol\u00f3gica es una crisis de la humanidad y que, desde la perspectiva de las figuras est\u00e9ticas latinoamericanas, la noci\u00f3n de desechabilidad, o de obsolescencia, abarca tanto objetos como organismos vivientes humanos y no humanos. Visualizando las p\u00e9rdidas en Am\u00e9rica Latina es una invitaci\u00f3n a analizar estas expresiones literarias y art\u00edsticas desde una lectura \u00abbioecocr\u00edtica\u00bb, insistiendo en que un paradigma ecocr\u00edtico no es relevante a la hora de intervenir cr\u00edticamente en nuestro campo de estudio. El reciclaje no contempla meramente los residuos, sino que tambi\u00e9n invita a examinar c\u00f3mo convivimos con aquello que se resiste a desaparecer. En este sentido, la naturaleza deja de ser mera representaci\u00f3n y externalidad, y deviene una materialidad que, en su capacidad de articular proyectos colectivos y alianzas polif\u00f3nicas, traza continuidades, erige comunidad y acoge esas ausencias que mencion\u00e9. <\/p>\n<p>CC: Agamben, es homo sacerretoma la \u00abDeclaraci\u00f3n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano\u00bb. \u00bfCrees que una distribuci\u00f3n del espacio que se correlaciona con el estatus social, econ\u00f3mico y legal promueve una diferencia entre sujetos valiosos y sujetos residuales? <\/p>\n<p>GH: Me atrevo a decir que la distribuci\u00f3n espacial se corresponde de manera casi sim\u00e9trica con el estatuto social, econ\u00f3mico y legal de los sujetos, siguiendo un orden y clasificaci\u00f3n de valor que organiza la humanidad en subjetividades residuales o preciadas, la que aparece claramente demarcada en las est\u00e9ticas latinoamericanas que analizan. Sin embargo, es importante subrayar que esta disposici\u00f3n y este principio de organizaci\u00f3n humana \u2013esta biopol\u00edtica foucaultiana\u2013 no son exclusivos de Am\u00e9rica Latina y se manifiestan en espacios que van m\u00e1s all\u00e1 del \u00abtercer mundo\u00bb. Es una creciente precarizaci\u00f3n que aqu\u00ed, en Estados Unidos, se evidencia en el trato brutal que se ejerce sobre las minor\u00edas de color e inmigrantes. Esta discriminaci\u00f3n sist\u00e9mica podr\u00eda detenerse si hubiera inter\u00e9s en hacerlo, pero se vislumbra precisamente lo opuesto.<\/p>\n<p>CC: En tu libro citas las palabras de Gabriela Cabez\u00f3n C\u00e1mara: \u00abHay cada vez m\u00e1s barrios marginales en Buenos Aires\u00bb, para enfatizar la crisis desde una perspectiva social y ecol\u00f3gica que coincide con la opresi\u00f3n de las mujeres. \u00bfCrees que retomar los espacios hist\u00f3ricos de dominio en la realidad urbana puede equilibrarse con la presencia ficticia de las razones hist\u00f3ricas que los fundaron? <\/p>\n<p>GH: Hist\u00f3ricamente, la dominaci\u00f3n y opresi\u00f3n de las mujeres estuvo acompa\u00f1ada de la dominaci\u00f3n y opresi\u00f3n de la naturaleza. El ecofeminismo es la vertiente dentro de la ecocr\u00edtica que cuestiona \u2014no ya la l\u00f3gica antropoc\u00e9ntrica\u2014 sino la l\u00f3gica androc\u00e9ntrica. Retomar, como lo hace Gabriela Cabez\u00f3n C\u00e1mara, distintos elementos de la tradici\u00f3n literaria argentina, como el g\u00e9nero gauchesco o la marginalidad urbana de la villa miseria, es una toma de posici\u00f3n para reimaginar esos espacios tradicionales de sujeci\u00f3n que fueron negados a una escritura producida por mujeres. Esta maniobra de reapropiaci\u00f3n escrituraria sintoniza, adem\u00e1s, con el mundo natural, cimentando afinidades que alteran las jerarqu\u00edas dominantes que dictan los ejes de contacto, v\u00ednculo e inventiva. Pero m\u00e1s que un estilo de escritura feminista necesario, me gustar\u00eda sugerir que hay una producci\u00f3n poderosa de mujeres que escriben desde distintos lugares de enunciaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, que renuncian, en algunos casos, a la idea misma de enunciaci\u00f3n individual para experimentar con intervenciones en las que convergen una multiplicidad de voces. Es una escritura aguerrida y original, que celebro m\u00e1s por su singularidad que como fen\u00f3meno (al que se apela de forma reiterada en el presente), ya que hablar de fen\u00f3meno arriesga simplificar y reducir el estilo espec\u00edfico que la compone e incurrir en el riesgo de menoscabar su potencial y, en \u00faltima instancia, silenciarla.<\/p>\n<p>CC: Cerramos con ciudades anarquistas, socialistas, amodernas, aisladas, que han cambiado en nuestra historia. La utop\u00eda identitaria permanece en situaciones conflictivas en el \u00e1rea de migraci\u00f3n, donde se ha logrado destruir y reconstruir una memoria de la ciudad habitable en los cuerpos de quienes se trasladan. M\u00e1s all\u00e1 de \u00abLa ciudad de los estados nacionales\u00bb: \u00bfc\u00f3mo crees que se reestructuran las ciudades imaginarias en la literatura latinoamericana actual?GH: Una de las formas de reconfigurac i\u00f3n \u2013y reestructuraci\u00f3n\u2013 de estas ciudades se evidencia, sobre todo, en la presencia de cuerpos deshumanizados que se desplazan entre diversos territorios o permanecen inmovilizados. La literatura latinoamericana actual subraya esa condici\u00f3n de fragmentariedad, inequidad y precariedad. No se trata ya de espacios urbanos o rurales; por el contrario, hay un continuo que tensa esa disyuntiva y presenta una pulsi\u00f3n en la que fluct\u00faan otros contrastes. Regresando a la idea de presencia \/ ausencia, de consumo \/ dise\u00f1o, lo que vemos ahora es un \u00edmpetu por registrar los vestigios abandonados en aquellos espacios naturales que, en el estrago de la explotaci\u00f3n, devinieron fantasmag\u00f3ricos. Pero esas devastaciones ecol\u00f3gicas, esas deforestaciones, contaminaciones o migraciones forzadas sirven para alimentar la demanda de los centros urbanos y entrar en di\u00e1logo con la noci\u00f3n de metabolismo de Jason W. Moore. Es una perspectiva que replantea las premisas del reciclaje y desv\u00eda la atenci\u00f3n de las pr\u00e1cticas aisladas hacia las relaciones sist\u00e9micas entre energ\u00eda, trabajo, naturaleza y valor. Lo que Moore propone es una forma de comprender c\u00f3mo los procesos de creaci\u00f3n de vida se organizan, se agotan y se abaratan a escala planetaria. Y uno de los aspectos m\u00e1s interesantes de esta traslaci\u00f3n de la mirada en la literatura actual es la problematizaci\u00f3n de una demanda invariable que hace posible la hecatombe de la modernidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gisela Heffes (1971, Argentina) es narradora, ensayista, poeta, investigadora, compiladora y editora. 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