{"id":37364,"date":"2026-02-22T20:23:45","date_gmt":"2026-02-22T23:23:45","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/02\/22\/petra-la-ciudad-tallada-que-nadie-habito-del-todo\/"},"modified":"2026-02-22T20:23:45","modified_gmt":"2026-02-22T23:23:45","slug":"petra-la-ciudad-tallada-que-nadie-habito-del-todo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/02\/22\/petra-la-ciudad-tallada-que-nadie-habito-del-todo\/","title":{"rendered":"Petra, la ciudad tallada que nadie habit\u00f3 del todo"},"content":{"rendered":"<p>                                              Aterrizamos en Am\u00e1n, capital jordana, una ciudad habitada ya hace 10.500 a\u00f1os: seg\u00fan el mito b\u00edblico, esta es la tierra del milenario Exodo de Mois\u00e9s. Hoy es una urbe apretujada en suaves colinas que mantiene la planta laber\u00edntica del medioevo musulm\u00e1n.<\/p>\n<p>       Alquilamos un auto en el aeropuerto y salimos a la ruta que trepa una colina. Veo la ciudad en perspectiva: s\u00f3lo sobresalen los minaretes de las mezquitas, un dise\u00f1o para llamar al rezo, ahora con parlantes que cantan al un\u00edsono cinco veces al d\u00eda en todo el mundo musulm\u00e1n. El que no puede ir al templo, reza donde lo pille el momento sagrado. Junto a la ruta un polic\u00eda detiene su auto y coloca una alfombra con arabescos en la banquina: cumple el segundo de los cinco pilares del Islam, arrodillado y con la frente besando el suelo, orientado a La Meca.<\/p>\n<p>       Dormimos una noche en Am\u00e1n para visitar el mercado \u00e1rabe y las ruinas romanas. Partimos con rumbo sur por una excelente autopista y a las dos horas ya queda claro que Jordania es puro desierto. A la vera de la ruta, kil\u00f3metros y kil\u00f3metros de nada ni nadie. Veo una geograf\u00eda pr\u00e1cticamente pelada, alg\u00fan pastito all\u00e1 y piedrita tosca. Y no hay r\u00edos. All\u00ed donde brota alguna humedad, veo un pastor petrificado con ovejas que arrancan hasta el \u00faltimo brotecito escu\u00e1lido: uno de ellos con un palo de patriarca b\u00edblico corta la ruta con dos centenares de ovejitas pachorrientas. Y cada tanto, alg\u00fan pueblito color crema.\u00a0<\/p>\n<p>       A la aventura en Wadi Rum    Wadi Rum es uno de los desiertos m\u00e1s hermosos del planeta, una meca de los paseos en 4&#215;4, los vuelos en globo y el trekking. La manera de visitarlo es durmiendo en camping y hay un centenar. Llegamos a las puertas de Wadi Rum y estacionamos: s\u00f3lo se puede entrar en camioneta 4&#215;4. Nos espera una del Beduin Star Trail Camp para llevarnos a sus tiendas al pie de un monta\u00f1a, donde las hay privadas \u2013con ba\u00f1o propio\u2013 y compartidas. Jihad nos conduce con pericia por la planicie arenosa y cuenta que pertenece a una familia beduina: sus propios padres han nacido en este desierto donde vivieron en tiendas. Su abuelo tuvo cuatro esposas y 25 hijos. La vida de todos ellos cambi\u00f3 cuando la pel\u00edcula Lawrence de Arabia se film\u00f3 aqu\u00ed en 1961 y comenz\u00f3 el turismo.<\/p>\n<p>    Nos quedamos dos noches en el camp para hacer excursiones en 4&#215;4 con Jihad, visitando extra\u00f1as y descomunales formaciones rocosas que forman puentes naturales \u2013fueron el escenario de Star Wars: Rogue One- y al atardecer se vuelven rojas como la arena. Recorremos ca\u00f1ones y trepamos dunas para bajar con tabla de sandboard, y luego ir a tomar el t\u00e9 con un beduino que vive solo en la inmensidad. El rasgo general de los desiertos es su desesperante homogeneidad. Wadi Rum es lo contrario: su belleza radica en su variedad crom\u00e1tica. Hay monta\u00f1as negras, ocres, amarillas y rojizas, m\u00e1s diversos tonos de arena. Y todo va mutando con el movimiento del sol.\u00a0<\/p>\n<p>    Media jornada la dedicamos a una salida en camello. Y de haber tenido m\u00e1s d\u00edas, hubi\u00e9semos hecho un trekking al Jebel Umm ad Dami -la monta\u00f1a m\u00e1s alta de Jordania (1.854 m)-, otro al ca\u00f1\u00f3n de Abu Khashaba y una jornada de escalada con rappel. Cada d\u00eda, Jihad llega sonriente con su t\u00fanica blanca de manga larga impoluta y su kufiya cuadrill\u00e9 rojinegra en la cabeza. Nos muestra con orgullo su tierra, las de sus ancestros, que es de todos, sin t\u00edtulo de propiedad. Partimos de Wadi Rum con la convicci\u00f3n de haber visitado el planeta rojo.<\/p>\n<p>    Petra milenaria    Retomamos viaje hasta acercamos al pueblo de Petra: a la derecha de la ruta, recortado a negro con un fondo de rojo atardecer, el perfil de una manada salvaje de dromedarios de una sola joroba caminando lentos y sin rumbo, como esperando nada.\u00a0<\/p>\n<p>    Antes de llegar a Petra nos desviamos de la ruta por un sendero de tierra roja rumbo al Wassaif Camp: dormiremos en el desierto, en medio de la nada, en una tienda de paredes de tela de chivo y algod\u00f3n con forma de caba\u00f1a, como las han usado los n\u00f3madas aqu\u00ed por milenios. Mohamed Hasanat -due\u00f1o del complejo- nos recibe con hospitalidad beduina, la misma de sus antepasados: \u201cMis padres y todo mi linaje familiar vivieron en tiendas de este material\u201d. Hoy las han acondicionado con ba\u00f1o individual, agua caliente, aire acondicionado y camas dobles. En la primera noche nos sirven un zarb: cordero cocinado bajo la arena durante 4 horas con arroz, que tiene un sabor ahumado.<\/p>\n<p>    A la ma\u00f1ana siguiente visitamos la legendaria Petra, la obra urbana m\u00e1s fascinante legada por la Antig\u00fcedad, contempor\u00e1nea del Segundo Templo de Jerusal\u00e9n: sus primeros edificios comenzaron a tallarse en el siglo II a.C. durante el apogeo del reino los nabateos, un pueblo mercader consolidado por la ruta de las especias en tiempos del Imperio Romano.<\/p>\n<p>    Al llegar al pueblo de Wadi Nusa estaciono para entrar caminando a esta kilom\u00e9trica ciudad de piedra fortificada de manera natural por los valles escarpados: era casi inexpugnable gracias a su geograf\u00eda. Fue abandonada hace 1.500 a\u00f1os y es el paradigma de la ciudad perdida para Occidente, aunque algunos beduinos sab\u00edan de ella y guardaban el secreto. La llegada a Petra es un momento cumbre: camino 1,2 km por un ca\u00f1\u00f3n de paredes rojizas de hasta 200 m de alto que se va estrechando, al punto de que casi toco los dos extremos a la vez extendiendo los brazos.\u00a0<\/p>\n<p>    Esta entrada ceremonial se llama El Siq y no existe otra experiencia similar en el mundo. Es una falla natural: la tierra abierta y separada en dos mitades por un movimiento tect\u00f3nico. El camino serpentea y no veo qu\u00e9 hay cinco metros m\u00e1s adelante. Los nabateos eligieron este escenario por la impresi\u00f3n que causa al forastero. Y era una v\u00eda sacra: en las paredes a\u00fan se perfilan nichos para esculturas de las deidades y quedan restos de arcos monumentales. En un bajorrelieve se ve un caravanero con dos camellos, profesi\u00f3n que era el eje de la econom\u00eda nabatea. Sus caravanas llegaban con incienso y mirra de Yemen y Om\u00e1n; seda, pimienta y canela de India y China; marfil, \u00e9bano y oro de Etiop\u00eda, y metales, vidrio y textiles de Egipto, Siria y Gaza. Desde aqu\u00ed todo segu\u00eda hacia el mundo grecorromano.\u00a0<\/p>\n<p>    Al doblar la \u00faltima curva, entreveo la fachada del edificio de El Tesoro (Al-Khazneh). La boca del ca\u00f1\u00f3n se va abriendo hasta que desemboco en una gran garganta color rosa y me detengo at\u00f3nito ante la obra maestra de la arquitectura nabatea, esculpida en un recto farall\u00f3n con algo de templo y de palacio. Sus tres niveles miden lo que un edificio de 13 pisos. La obra refleja ese intercambio cultural que conflu\u00eda aqu\u00ed con las caravanas. El resultado es una mezcla de dise\u00f1os, por un lado, griego: seis columnas corintias, frontis triangular y estatuas de Amazonas en combate, adem\u00e1s de C\u00e1stor y P\u00f3lux, protectores de los viajeros. La influencia egipcia est\u00e1 en el tallado en bajorrelieve de una estatua de Isis, \u00e1guilas y esfinges. La fachada se corona con un templete circular con estatuas de Victorias aladas. All\u00ed arriba hay una urna donde los beduinos cre\u00edan que hab\u00eda un tesoro. El perfil nabateo de la obra es el concepto de edificio tallado y no erigido con bloques, m\u00e1s la funci\u00f3n escenogr\u00e1fica que no alberga nada en su interior: adentro hay tres c\u00e1maras peque\u00f1as sin ornamento. Lo m\u00e1s probable es que cada una de estas fachadas monumentales hayan sido tumbas de reyes. Hoy son edificios enga\u00f1osamente palaciegos: no contienen nada. Son obras pura fachada.<\/p>\n<p>    Caminar la historia    Petra es un gran circuito de trekking que requiere al menos dos d\u00edas completos para recorrerlo a fondo. Atravesamos valles con diferentes dise\u00f1os de fachada en la roca, la mayor\u00eda de ellas tumbas reales. Esto fue una extra\u00f1a mezcla de necr\u00f3polis habitada: se viv\u00eda entre grandes mausoleos, algo \u00fanico en la historia de las civilizaciones en las que siempre se ha separado a los vivos de los muertos. A lo largo de la caminata uno entra en cuevitas entalladas con marcos: adentro nunca hay nada. Y de repente aparece un pastor con cincuenta chivos, el mismo sustento de hace 3.000 a\u00f1os. M\u00e1s adelante un hombre monta un camello: s\u00f3lo le falta el cargamento de seda.\u00a0<\/p>\n<p>    Al recorrer las ruinas de Petra irrumpe una sensaci\u00f3n parad\u00f3jica de ausencia, en el sentido de que todo est\u00e1 demasiado intacto para haber sido abandonado hace 1.300 a\u00f1os. Es como caminar una villa mitol\u00f3gica que no es una utop\u00eda, sino realidad palpable que no se corresponde con el fundamento inasible del mito. No es como husmear en la cotidianeidad urbana de Pompeya: aqu\u00ed no hay casas ni calles empedradas. S\u00f3lo quedan obras monumentales desperdigadas en los cerros con algo de templo, de mausoleo y de palacio real. Uno se pregunta d\u00f3nde viv\u00eda la gente. En Pompeya la respuesta est\u00e1 a la vista. Aqu\u00ed no. El misterio es de una potencia m\u00edstica y terrenal a la vez. Por eso el desconcierto.<\/p>\n<p>    Regresamos al camping y Mohamed me cuenta que lo m\u00ednimo para visitar Petra son dos noches y tres d\u00edas, aunque lo ideal es un poco m\u00e1s. Lo m\u00e1s c\u00f3modo es alquilar un auto en Am\u00e1n pero hay buses a Wadi Nussa y nuestro anfitri\u00f3n puede organizar toda la movilidad. Hay quienes se quedan una semana y salen a hacer diferentes treekings. La caminata m\u00e1s famosa va a la cima del Monte Aar\u00f3n, donde hay un santuario del siglo XIV que, seg\u00fan una tradici\u00f3n, cubrir\u00eda la tumba de Aar\u00f3n, el hermano de Mois\u00e9s. Ida y vuelta son 15 km con 800 metros de desnivel.<\/p>\n<p>    Al monasterio    Al d\u00eda siguiente regresamos a Petra para hacer la caminata m\u00e1s larga \u2013hay beduinos que ofrecen burros para llevar turistas- y subir hasta El Monasterio Al-Deir, alto como un edificio de 15 pisos, tambi\u00e9n excavado en la arenisca. Llegamos ascendiendo 800 escalones tallados en la roca con vistas asombrosas del desierto rojo y las monta\u00f1as rocosas. Esta fachada tiene un dise\u00f1o similar a El Tesoro pero a\u00fan m\u00e1s grande. Es posible que este s\u00ed haya sido un templo dedicado al rey Obodas I (siglo I a.C.) que fue deificado. En su interior hay inscripciones en griego y cruces, de cuando el edificio fue convertido en monasterio cristiano bizantino en el siglo V d.C.<\/p>\n<p>    Petra completa fue tallada en bloques de piedra como El David por Miguel \u00c1ngel. O m\u00e1s bien extra\u00edda de la entra\u00f1a del planeta, donde preexist\u00eda. Y uno va y toca esa obra de hace 2.300 a\u00f1os, que sin embargo es un presente palpable. Lo que nos acompa\u00f1a al caminar no son espectros sino construcciones sofisticadas: para demolerlas habr\u00eda que tumbar un cerro. Estas no son las piedras derrumbadas del mundo griego del que queda poco en pie, salvo El Parten\u00f3n. Esta es una ciudad vac\u00eda tan vasta, que por momentos uno anda solo por un valle de templos y cuevas con fachada, donde pareciera que los trogloditas nos observan detr\u00e1s de las rocas, desde lo alto de los farallones o los ventanucos abiertos en cerros carcomidos por dentro como un queso. Por momentos no hay nadie a la vista. Pero no s\u00e9 si estoy solo. Esta imponente ausencia deviene en omnipresencia.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>    \u00bfTe apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza?<br \/>\n  Recib\u00ed las mejores notas de\u00a0Weekend\u00a0directamente en tu correo.<br \/>\n  \u00a0Suscribite gratis al newsletter\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aterrizamos en Am\u00e1n, capital jordana, una ciudad habitada ya hace 10.500 a\u00f1os: seg\u00fan el mito b\u00edblico, esta es la tierra del milenario Exodo de Mois\u00e9s. Hoy es una urbe apretujada en suaves colinas que mantiene la planta laber\u00edntica del medioevo musulm\u00e1n. 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