{"id":3365,"date":"2025-10-26T01:20:34","date_gmt":"2025-10-26T04:20:34","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/10\/26\/pedagogias-para-el-afecto\/"},"modified":"2025-10-26T01:20:34","modified_gmt":"2025-10-26T04:20:34","slug":"pedagogias-para-el-afecto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/10\/26\/pedagogias-para-el-afecto\/","title":{"rendered":"Pedagog\u00edas para el afecto"},"content":{"rendered":"\n<p>JAIME L\u00d3PEZ SANZ, HANNI OSSOTT Y MAR\u00cdA FERNANDA PALACIOS | VASCO SZINETAR\u201cMar\u00eda Fernanda Palacios no dej\u00f3 de ser un arraigado referente, su intuici\u00f3n poderosa, su sabidur\u00eda pedag\u00f3gica, su humanidad solidaria, su sabor y saber de las cosas del alma, su certeza acerca del valor de los afectos\u201d.<\/p>\n<p>Por FRANCISCO PANCHO SALAZAR          <\/p>\n<p>&#8220;Bedeckt mich mit Blumen, ich sterbe vor Liebe&#8221; (Cubridme con flores, que muero de amor)<\/p>\n<p>Emanuel von Geibel<\/p>\n<p>Hugo Wolf compuso m\u00fasica para estos versos, un detalle de su ciclo &#8220;Spanische Lieder&#8221; (Canciones Espa\u00f1olas), Dietrich Fischer-Diskau las grab\u00f3 y Mar\u00eda Fernanda les puso en luz para mi alma. De eso ya ha transcurrido alg\u00fan tiempo y esa luz no se apag\u00f3, sigue encendida como los fuegos de Hestia, multiplicada se esparce en otras almas, porque el amor es as\u00ed, una verdolaga. Pero Mar\u00eda Fernanda tambi\u00e9n regal\u00f3 sombras espl\u00e9ndidas, luces y sombras que ella reg\u00f3 por todo el camino real, y por los caminos aleda\u00f1os, tangenciales, los rurales, las rutas menores del alma. Ella nos ha mostrado la posibilidad del &#8220;hacer alma&#8221; permitiendo que se inflame como el enorme pa\u00f1uelo pre\u00f1ado de viento de un velero antiguo. Y a admitir con humildad que en esa alma caben multitud de contrastantes claroscuros, desde las terribles angelidades de Rilke hasta los rec\u00f3nditos Demonios de Dostoievsky, desde la angustia irresoluta de la Novena Sinfon\u00eda de Schubert hasta los entusiasmos tel\u00faricos del Cante Jondo, desde la hermosura en los colores de Mercedes Pardo hasta los espejos, rincones y silencios de Mar\u00eda Eugenia Alonso. Aprendimos a cazar im\u00e1genes como quien caza mariposas o peces abisales, todo, para la Vida del alma y la Virtud de los afectos. Y aqu\u00ed intentar\u00e9 hablar desde esos afectos, no pretendo ser due\u00f1o de las habilidades necesarias para discurrir en la obra literaria de Mar\u00eda Fernanda. Yo no tengo vanidad&#8230; al menos esa. Es decir, estas palabras que quiz\u00e1s alguna ventolera se har\u00e1 carga de ellas, como le hubiera gustado decir a Scarlett O\u00b4Hara, son imaginaci\u00f3n personal, de repente una atrevida declaraci\u00f3n de amor y una manera de agradecer tanta generosidad.<\/p>\n<p>El jazm\u00edn de Minomicona<\/p>\n<p>&#8220;Yo vengo regando flores por todo el camino real,<\/p>\n<p>Reg\u00e1lame tus amores para venirte a buscar.<\/p>\n<p>Chupaca\u00f1a rezaba as\u00ed, como si desde el desarrimado Coro percibiera los aromas del jazm\u00edn de Micomicona. Y es que un Jazminero Estrellado, en los decires de Rufino Blanco Fombona, impon\u00eda su garbo y dulzura desde las alturas del arco de entrada de la casa que habitaba Mafer junto a su familia y contaba, arrebolada de amor, la poeta Meril\u00fa Sananes, que en sus \u00e9pocas de estudiantes, Mar\u00eda Fernanda sol\u00eda vestirse de blanco y que al salir de casa arrancaba una estrella del Jazm\u00edn que se arrebozaba en el pecho y ya pues&#8230; uno no sab\u00eda qui\u00e9n era la flor, si la joven o la estrella. Memorias raptadas a la entra\u00f1able poeta y hechas propias. Y fue as\u00ed que ya antes de comenzar a entrever los inabarcables misterios de la &#8220;imagen&#8221;, entreverados en las l\u00edneas de un &#8220;stencil&#8221; que la para ya entonces profesora Palacios nos facilitaba, y gracias al abrazo afectuoso de la profesora Sananes, sin saber sabi\u00e9ndolo, nos Iniciaban en la tarea infinita de lidiar con los contrapuntos a todas las voces de la Imagen. Y como escribe la propia Mar\u00eda Fernanda, &#8220;&#8230;ese objeto abraza al sujeto que se le aproxima&#8221;, entonces nuestra irresponsable imaginaci\u00f3n gener\u00f3 otras, \u00bfen cu\u00e1l recodo de Tierra de Nadie espera agazapado alg\u00fan Hades, mapanare dispuesta a morder el tobillo de esa \u00bfKore caraque\u00f1a? \u00bfEstaba ya la Doncella Criolla anunciando los pre\u00e1mbulos de su Mitolog\u00eda? Mar\u00eda Fernanda regando flores por el Camino Real que la conduce a la Universidad, la bienamada, la Central de Venezuela ya la Escuela, nuestra casa de sombras vencedora, bajo las miradas ultramundanas de Chupaca\u00f1a y de Hugo Wolf, Machado les comentar\u00eda que &#8220;se hace camino al andar&#8221; y alg\u00fan asomado como Hes\u00edodo complementar\u00eda diciendo &#8220;oye&#8230; ese hubiera podido ser un buen ep\u00edgrafe para la Odisea del maestro Homero&#8221;, y todos celebrar\u00edan la ocurrencia mientras extasiados contemplaban el deambular perfumado de la muchacha-flor. Pero Micomicona y su jazm\u00edn tambi\u00e9n desplegaron encuentros dif\u00edciles de olvidar, el irregular sal\u00f3n aleda\u00f1o acogi\u00f3 los primeros balbuceos de la Camerata, de la mano de Isabel, la hermanajay algunas veces, el padre, Gonzalo, sol\u00eda dilatar sutilmante nuestra retirada para iniciarnos como un brujo en los misteriosos secretos del Cante Jondo, a ver si pod\u00edamos entender las diferencias entre los distintos &#8220;palos&#8221; del flamenco, o en mitad de una fiesta donde hac\u00edamos un poco el rid\u00edculo intentando bailar sevillanas, hac\u00eda una entrada triunfal la madre, la Nena, quien como una imponente dama de Elche, tersiada con un chal\u00edbero aut\u00e9ntico, ped\u00eda espacio mientras dec\u00eda &#8220;a ver, as\u00ed es como se baila una sevillana&#8221;. All\u00ed tambi\u00e9n conocimos la presencia tutelar de la t\u00eda Diana y del t\u00edo Oscar, y qu\u00e9 no decir de unas gentes de antolog\u00eda que acompa\u00f1aban y serv\u00edan; en particular, guardamos especiales memorias de Margarita y sus insuperables bu\u00f1uelos. Una humanidad entra\u00f1able, generosa, sabia, con disposici\u00f3n alegre de exprimirle el jugo a la Vida.<\/p>\n<p>Letras, la escuela<\/p>\n<p>Aterrizamos en Letras expelidos por el hast\u00edo y las convulsiones de la vecina Facultad de Ingenier\u00eda y en medio de los dolores de parto de la Renovaci\u00f3n. Ven\u00edamos intoxicados de derivadas, integrales y ecuaciones diferenciales y de cabeza ca\u00edmos en un c\u00edrculo de gente que acomodados sobre la grama de la Tierra de Nadie se pasaban felices un tabaquillo de marihuana mientras escuchaban ext\u00e1ticos las disertaciones no s\u00e9 si de Cabrujas o del poeta Acevedo. Se trataba del llamado Semestre Negro, el primero dictado desde las ideas de la Renovaci\u00f3n y que si mal no recuerdo, al final no fue reconocido oficialmente.<\/p>\n<p>Caos, caos absoluto, Cabrujas dictaba un curso sobre teatro aristot\u00e9lico, la profesora Rojas daba Ling\u00fc\u00edstica y se mofaba con gracia infinita de la Renovaci\u00f3n, Adriano Gonz\u00e1lez Le\u00f3n nos embuti\u00f3 en un semestre toda la literatura concebida desde los Simbolistas hasta Thomas Mann y Virginia Wolf, el poeta Acevedo trataba de convencernos del valor de la Poes\u00eda y los Poetas mientras dibujaba en el pizarr\u00f3n una especie de amiba que para \u00e9l era el alma. Mientras tanto la UCV tremaba con su Renovaci\u00f3n. Caos. Divino Caos. Y creo que fue la contemplaci\u00f3n con la quijada en el suelo de la amiba de Acevedo la que me convenci\u00f3 de quedarme y sucumbir al caos. Cuando medio comenzaba a entender nada, la s\u00e1trapa de turno allan\u00f3, dispar\u00f3, apres\u00f3 y cerr\u00f3 la Universidad. Duros tiempos de espera hasta que la Escuela reabre en una casa en Alta Florida, la facultad de Humanidades regres\u00f3 a la vida pero desmembrada, atomizada. Caos. El rumbo de la vida era m\u00e1s bien una rumba, pero a qui\u00e9n le importaba eso&#8230; La literatura se asomaba en un horizonte prometedor.<\/p>\n<p>Finalmente se regres\u00f3 a la Ciudad Universitaria y al entra\u00f1able pasillo de la Escuela. El caos comenz\u00f3 a ceder. Y all\u00ed Mar\u00eda Fernanda inaugur\u00f3 el primer curso de Necesidades Expresivas. All\u00ed estaba todo el mundo, recuerdo particularmente la mirada hermosa e inteligente de Hanni. Las discusiones eran acaloradas, la misteriosa \u00c1rea III estrenaba sus mejores ajuares. Cada encuentro era un reto emocional e intelectual, pero en el caos ahora se anidaba un cierto y particular orden. Y a partir de esos momentos la profesora Mar\u00eda Fernanda Palacios no dej\u00f3 de ser un arraigado referente, su intuici\u00f3n poderosa, su sabidur\u00eda pedag\u00f3gica, su humanidad solidaria, su sabor y saber de las cosas del alma, su certeza acerca del valor de los afectos&#8230;otro privilegio. Gracias a las virtudes de esta mujer pudimos asomarnos al asombro de ENTENDER a Mann, a Dostoievski, a Rilke, para no nombrar solo a tres monumentos, y este ENTENDER con may\u00fasculas tiene un porqu\u00e9, y no es otro que el de apreciar la literatura desde las guaridas de lo irracional, de nuevo priorizar el amarre riguroso de la Imagen, y experimentar el hecho literario en las sensaciones incluso corporales, arriesgarse a sufrir la acrofobia ante los abismos del sentir y de los sentidos que la presencia de la Imagen nos plantea. Guardo en la memoria de manera especial un curso sobre Rilke y Mallarm\u00e9. Mar\u00eda Fernanda nos sugiri\u00f3 escoger a uno de estos poetas, y claro, desde la necesidad juvenil nos sugerimos por el que nadie quer\u00eda, el franc\u00e9s, sin saber en lo que nos est\u00e1bamos metiendo. La obra propuesta era el IGITUR, una pieza teatral que al leerla entendimos de inmediato que lo que nos ven\u00eda encima era un fracaso rotundo. El peque\u00f1o ejemplar se nos incrust\u00f3 debajo del brazo durante todo el semestre, lo le\u00eda y rele\u00eda una y otra vez sin vislumbrar alguna luz, la maestra me recomend\u00f3 no seguir buscando en la luz, &#8220;ninguna cordura soporta demasiada luz&#8221;, esa recomendaci\u00f3n fue magico. Al fin lleg\u00f3 el d\u00eda para presentar un examen escrito, sumido ahora en otras sombras, resignado al fracaso total, casi en depresi\u00f3n, me sent\u00e9 en un pupitre abandonado en las afueras del auditorio de Humanidades, all\u00ed me dispuse a leer por \u00faltima vez ese IGITUR de los tormentos, bandadas de Zancudos me picaban a su antojo, pero yo no los sent\u00eda, y de repente sin saber c\u00f3mo, entend\u00ed todo, el drag\u00f3n abri\u00f3 las compuertas y dej\u00f3 entrever sus misterios. Sub\u00ed la rampa de la Escuela como un cohete, rogando que ese entendimiento no se desvaneciera y tom\u00e9 la hoja del examen y vomit\u00e9 sobre ella todo lo que estaba inundando mi ser. Escrib\u00ed sin pausas y no me atrev\u00ed a leer lo que hab\u00eda escrito. Entregu\u00e9 la hoja y me fui a buscar d\u00f3nde tomarme una cerveza&#8230;al menos. La cerveza hizo su efecto y lo que surgi\u00f3 como la ola de un tsunami fue una enorme sensaci\u00f3n de gratitud, esa tarde entend\u00ed que los afectos pedag\u00f3gicos de Mar\u00eda Fernanda eran una poderosa nave capaz de abrirse camino en medio de los m\u00e1s arremolinados huracanes. A\u00fan hoy conserva esa hoja donde adem\u00e1s est\u00e1n las observaciones de ella, un tesoro invaluable. Y ya&#8230;medio siglo se ha consumido ligerito desde que estos sucesos tuvieron vida, y este escrito es un homenaje a Mar\u00eda Fernanda, e inevitablemente es tambi\u00e9n un homenaje a su casa, la Escuela, y es que hace medio siglo nuestra Escuela fue un lugar de encuentro de seres. important\u00edsimos, y casi caigo en la tentaci\u00f3n de hacer la lista, pero son muchos y no estamos para excesos&#8230;otro privilegio m\u00e1s.<\/p>\n<p>T\u00edo Vanya<\/p>\n<p>&#8220;Si quieres trabajar en tu arte, trabaja en tu vida\u201d<\/p>\n<p>Ant\u00f3n Chejov<\/p>\n<p>Hicimos un montaje de T\u00edo Vanya de Ch\u00e9jov, tremenda experiencia. Mucha gente vino a vernos y eso fue muy satisfactorio. Incluso algunos volvieron y eso tambi\u00e9n fue satisfactorio adem\u00e1s de sorprendente. Pero fue Mar\u00eda Fernanda a quien tuvimos con nosotros muchas funciones, algunas m\u00e1s que Jaime, o sea m\u00e1s que a nadie. No puedo imaginar mayor premio o satisfacci\u00f3n. Eso tambi\u00e9n fue un acto de amor, el tono emocional y el entusiasmo que supo transmitirnos era un regalo divino. S\u00ed, porque Dionisos es dios en nosotros, el dios del teatro y Dionisos es emoci\u00f3n y es entusiasmo. Gracias a ello pudimos intuir que hab\u00eda algo vivo, interesante en ese homenaje a Ch\u00e9jov. Y Mafer nos lo corrobora. Cuando nos ponemos a dirigir una pieza teatral y tratamos de ser honestos, muchas veces lamentamos la ausencia de alguien que nos dirija a su vez. \u00bfC\u00f3mo saber realmente si lo que est\u00e1bamos procurando se hizo realidad? \u00bfC\u00f3mo lidiar en soledad con las inseguridades? En T\u00edo Vanya hay un paisaje que contiene los segundos y terceros planos de la historia. Ese paisaje es agreste, una suerte de Arcadia rusa, y est\u00e1 poblado de &#8220;daimones&#8221;, en particular ese que Ch\u00e9jov llama &#8220;el esp\u00edritu del Bosque&#8221;. De forma intuitiva sospech\u00e1bamos que la epifan\u00eda de dicho &#8220;esp\u00edritu&#8221; nos dar\u00eda la certeza de que las cosas iban por el camino necesario. Pero sab\u00edamos que esa epifan\u00eda no pod\u00eda hacerse t\u00e9cnicamente, utilizando alg\u00fan recurso teatral, no se trataba de utilizar ning\u00fan &#8220;Deus est machina&#8221; para &#8220;hacer como que&#8230;&#8221;. Que el &#8220;daimon&#8221; apareciera ya no depend\u00eda de nosotros, ya era cosa de \u00e9l. Un tormento&#8230; Pero creo que fue en la \u00faltima funci\u00f3n cuando Mar\u00eda Fernanda nos dijo casi en secreto que hab\u00eda visto la aparici\u00f3n del &#8220;esp\u00edritu del Bosque&#8221; sin haber hablado de eso con anterioridad. Ella fue en ese momento la direcci\u00f3n que necesit\u00e1bamos. No importa que haya sucedido en la \u00faltima presentaci\u00f3n, despu\u00e9s de eso ya casi nada m\u00e1s importaba. Estamos hablando de un verdadero tesoro, algo as\u00ed como el tesoro de Al\u00ed Bab\u00e1, tesoro herm\u00e9tico y que toca mantener escondido, en secreto.<\/p>\n<p>Hablar de la banalidad y egotismo imperante en el teatro de hoy en d\u00eda se ha convertido ya en un lugar com\u00fan. Deber\u00edamos regresar a una suerte de teatro de las catacumbas, dijo alguna vez Eugenio Barba. Tratar de mantenernos ah\u00ed, ni siquiera en el bajo perfil, sino en el no perfil, es una ardua tarea y eso lo aprendimos en la Escuela de Letras de hace 50 a\u00f1os, en su \u00c1rea III y tambi\u00e9n en las tutor\u00edas de la profesora Mar\u00eda Fernanda, y en las cercan\u00edas afectivas de Mafer. Y mantenernos all\u00ed, pero tambi\u00e9n atentos a que el trabajo no deje ni un solo momento de ser &#8220;interesante&#8221;, tambi\u00e9n lo entendimos desde su ejemplo de vida. Peter Brook culmina en el \u00faltimo cap\u00edtulo de su libro &#8220;M\u00e1s all\u00e1 del espacio vac\u00edo&#8221; hablando de la necesidad del &#8220;inter\u00e9s&#8221; en el teatro. Habla de la atracci\u00f3n de hoy en d\u00eda por lo &#8220;no interesante&#8221; y se plantea el asunto de cu\u00e1les podr\u00edan ser las motivaciones que hacen que &#8220;tanta gente en el teatro aplauda con tanta frecuencia y tan entusiastamente algo que en realidad no les interesa en absoluto&#8221;. Pienso que en el mundo de la literatura pasa algo similar y habr\u00eda que revisar si no en los otros mundos del arte y la cultura.<\/p>\n<p>Para ir concluyendo me permito ofrecer los p\u00e1rrafos iniciales de aquel cap\u00edtulo de su libro que Brook titula &#8220;Y as\u00ed contin\u00faa la historia&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>Escribe Brook en el mejor estilo borgiano:<\/p>\n<p>&#8220;Dios, al ver c\u00f3mo se aburr\u00edan todos desesperadamente en el s\u00e9ptimo d\u00eda de la creaci\u00f3n, exprimi\u00f3 otra vez su extraordinaria imaginaci\u00f3n para dar con algo m\u00e1s que agregar a la totalidad de lo que acababa de concebir. De repente, su inspiraci\u00f3n avanz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. all\u00e1 de sus ilimitados alcances, y le hizo ver otro aspecto de la realidad: su posibilidad de imitarse a s\u00ed misma. Y entonces Dios invent\u00f3 el teatro. Llam\u00f3 a sus \u00e1ngeles e hizo el anuncio en los siguientes t\u00e9rminos, que todav\u00eda pueden leerse en un antiguo escrito. s\u00e1nscrito: &#8216;El teatro ser\u00e1 el lugar donde los hombres aprender\u00e1n a entender los sagrados misterios del universo. Y al mismo tiempo -agreg\u00f3 con tono enga\u00f1osamente casual- servir\u00e1 de alivio a los ebrios ya los solitarios&#8221;.<\/p>\n<p>En estos tiempos tan particulares del alma en retirada, vivimos como invaluables las experiencias y memorias de esas grandiosas historias peque\u00f1as que de la mano de hacedores de alma como Mar\u00eda Fernanda tuvimos el enorme privilegio de compartir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JAIME L\u00d3PEZ SANZ, HANNI OSSOTT Y MAR\u00cdA FERNANDA PALACIOS | VASCO SZINETAR\u201cMar\u00eda Fernanda Palacios no dej\u00f3 de ser un arraigado referente, su intuici\u00f3n poderosa, su sabidur\u00eda pedag\u00f3gica, su humanidad solidaria, su sabor y saber de las cosas del alma, su certeza acerca del valor de los afectos\u201d. 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