{"id":31189,"date":"2026-02-01T01:24:39","date_gmt":"2026-02-01T04:24:39","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/02\/01\/la-ciudad-de-la-razon-el-azar-y-la-cordura\/"},"modified":"2026-02-01T01:24:39","modified_gmt":"2026-02-01T04:24:39","slug":"la-ciudad-de-la-razon-el-azar-y-la-cordura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/02\/01\/la-ciudad-de-la-razon-el-azar-y-la-cordura\/","title":{"rendered":"La ciudad de la raz\u00f3n, el azar y la cordura."},"content":{"rendered":"\n<p>ALFONSO X EL SABIO, ARCHIVO&#8221;Estas leyes nos hacen pensar en una ciudad en constante movimiento, un laberinto donde el derecho de propiedad tiende a conceder al que edifica y adorna la ciudad por sobre el que abandona sus bienes. No se deb\u00edan hacer casas en las plazas, ni en los caminos, ni en los ejidos, ni arrimadas a las iglesias. Si un hombre quer\u00eda hacer torre o casa nueva deb\u00eda dejar tanto espacio entre su casa y la calle como acostumbran hacerlo sus otros vecinos&#8221;<\/p>\n<p>Por FEDERICO VEGAS<\/p>\n<p>El Rey Sabio<\/p>\n<p>La imagen que he escogido para ilustrar este ensayo es un \u00f3leo de Joaqu\u00edn Dom\u00ednguez B\u00e9cquer, un pintor separado de su modelo por m\u00e1s de seis siglos, pero tengo fe en que este rostro, omn\u00edvoro y atento, de un hombre que parece prodigiosamente culto, refleja con acertada justicia la estampa de un rey cuya obra abarc\u00f3 lo visigodo, lo hebreo, lo cl\u00e1sico y, sobre todo, la inmensa e indeleble huella que dejaban los \u00e1rabes al retirarse. de Sevilla derrotados por Fernando III, llamado el Santo, y padre de Alfonso X, llamado \u201cel Sabio\u201d. <\/p>\n<p>Estamos a mediados del siglo XIII; a\u00fan faltan dos siglos y medio para que los Reyes Cat\u00f3licos reconquistan Granada. Pronto va a morir Fernando III y Alfonso X tomar\u00e1 el mando. Su obra va a cubrir mucho m\u00e1s que las tareas militares y pol\u00edticas. No s\u00e9 si antes o despu\u00e9s de morir lo bautizaron como Alfonso el Sabio. Lo cierto es que fue una suerte que un sabio heredar\u00e1 a un santo.<\/p>\n<p>Alfonso X escribi\u00f3 sobre Troya y Atenas, sobre la Virgen Mar\u00eda y sobre Venus, de leyes antiqu\u00edsimas y otras de su invenci\u00f3n, del tiempo y los astros, de murallas y plazas, de lo sagrado y lo profano, lo permanente y lo ef\u00edmero. Diferenci\u00f3 los pecados grandes de los menores, invent\u00f3 relojes, explic\u00f3 c\u00f3mo apostar y c\u00f3mo maldecir, c\u00f3mo saber la hora exacta en que se pone la luna, c\u00f3mo divorciarse, cu\u00e1les historias de guerra deben leerse a los caballeros mientras comen. Inici\u00f3 obras infinitas que s\u00f3lo cesaron de escribirse cuando termin\u00f3 su reinado y, al mismo tiempo, su vida; tambi\u00e9n tratados con la libre asiduidad que s\u00f3lo pod\u00eda permitirse un rey, y libros breves y gratos, con el esp\u00edritu y el desenfado de una travesura real. Un ejemplo de esta segunda opci\u00f3n es su Libro de los juegos. <\/p>\n<p>Comienza con esta an\u00e9cdota:<\/p>\n<p>Un rey de la India cit\u00f3 a sus sabios para preguntarles sobre la esencia de los hechos y las cosas. Uno opin\u00f3 que era la raz\u00f3n, otro que el azar y el tercero que el equilibrar ambas cosas mediante la cordura. El rey no entend\u00eda conceptos tan breves y et\u00e9reos y exigi\u00f3 un modelo que explicara cada una de estas tres ideas. Los sabios regresaron despu\u00e9s de un a\u00f1o. El primero demostrar\u00eda las posibilidades de la raz\u00f3n con un juego llamado ajedrez; el segundo revel\u00f3 el inexorable azar con s\u00f3lo dos dados; el tercero explic\u00f3 el devenir que la cordura intenta comprender mediante un juego semejante a lo que hoy llamamos Backgammon.<\/p>\n<p>La vida de Alfonso transcurri\u00f3 por tableros y circunstancias similares a las que proponen estos tres juegos con sus amplias e interesantes diferencias.<\/p>\n<p>TABLERO DE AJEDREZ, LIBRO DE LOS JUEGOS, ARCHIVOLas tramas de la Raz\u00f3n<\/p>\n<p>Solemos percibir la reconquista de Espa\u00f1a como obra de los Reyes Cat\u00f3licos. Resulta que lo \u00fanico que se reconquista en 1492 es Granada; una buena parte del resto de Espa\u00f1a ya hab\u00eda sido reconquistada unos dos siglos antes, cuando Fernando el Santo, abre las puertas de Sevilla al reconquistarla en 1248. Poco despu\u00e9s muere y el poder pasa a su hijo, Alfonso X. <\/p>\n<p>Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, Sancho el Bravo, nieto de Fernando e hijo de Alfonso, va a sitiar y derrocar a su propio padre en la misma Sevilla. Entre estos notables episodios de santidad, sabidur\u00eda, bravura y traici\u00f3n, transcurre el reinado de este Alfonso asombrosamente culto y prol\u00edfico. <\/p>\n<p>Alfonso X recibi\u00f3 como herencia un mundo donde conviven tres culturas, la \u00e1rabe, hebrea y visigoda. Le apasionaron las tres y se dedic\u00f3 a organizar esta pluralidad, esta eclosi\u00f3n. Legisl\u00f3, escribi\u00f3, investig\u00f3, construy\u00f3, hizo la guerra y jug\u00f3 ajedrez. Tambi\u00e9n intent\u00f3 convertirse en Emperador del Sacro Imperio Romano y agot\u00f3 buena parte de las arcas de su reino en el intento.<\/p>\n<p>Al principio, Alfonso sigue a su padre ya su ej\u00e9rcito mientras avanzan hacia el Sur contra los invasores que estuvieron cinco siglos en unas tierras que llamaron Andaluc\u00eda. Hay ejemplos similares en Francia e Inglaterra. En el siglo XIII, bajo el pretexto de una cruzada religiosa contra los herejes albigenses, la regi\u00f3n del Languedoc fue conquistada por una empresa militar iniciada por los se\u00f1ores del Norte de Francia y completada por San Luis. La guerra dej\u00f3 una regi\u00f3n, tan despoblada como rica en recursos, que requer\u00eda de unidades urbanas que integraran un campamento militar con un centro agr\u00edcola. As\u00ed nacieron las llamadas \u201cbastidas\u201d. M\u00e1s tarde, tambi\u00e9n en el siglo XIII, Eduardo I de Inglaterra, construye en sus campa\u00f1as un modelo militar similar de ciudad como soluci\u00f3n al problema de conquistar y ocupar Gales. En ambos casos la soluci\u00f3n utilizada era muy similar al castro romano. <\/p>\n<p>En Espa\u00f1a el proceso fue semejante. Durante la reconquista del sur se retom\u00f3 tambi\u00e9n la f\u00f3rmula romana del castro como la f\u00f3rmula m\u00e1s sencilla de organizar r\u00e1pidamente un ej\u00e9rcito para el largo asedio. Las ideas de su tiempo sobre el tema de la ciudad militar las presenta Alfonso X en Las siete partidas. El cap\u00edtulo XXIII de la segunda partida trata &#8220;De la guerra y de las cosas necesarias que pertenecen a ella&#8221;. Se define en qu\u00e9 consiste una guerra, cu\u00e1les son sus razones, que hace falta conocer antes de hacerla, quienes deben ser los caudillos y &#8220;c\u00f3mo debe ser apostada la hueste&#8221;:<\/p>\n<p>Aposentada debe ser la hueste seg\u00fan la forma del lugar fuera larga, cuadrada o redonda. Y poner las tiendas del Se\u00f1or en medio, y las de los oficiales que le han servido alrededor de ellas, que est\u00e1n como en manera de alc\u00e1zar, y todas las puertas de las tiendas deben estar hacia las del Se\u00f1or, y deben dejar en derredor de esta plaza donde descabalguen los que vienen a ver al Rey\u2026 <\/p>\n<p>Alfonso X conocer\u00eda a fondo estos tableros de estrategia militar. Durmi\u00f3 cientos de noches en campamentos con un riguroso trazado. El m\u00e1s notorio fue el de Tablada, una peque\u00f1a ciudad frente a la asediada Sevilla que duro a\u00f1o y medio. Fue construido con palos y tela, pero era noble y rica, con calles &#8220;acompasadas en orden, apuestas y bien ordenadas&#8221;. A mayor movilidad y fuerza de la tropa, m\u00e1s precisa debe ser la trama que el albergue, m\u00e1s subyugada por el rigor de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas experiencias pr\u00e1cticas estaban acompa\u00f1adas de un cuerpo te\u00f3rico. En la Edad Media se conocieron, o redescubrieron, tratados militares como el de Vegetius, y un tratado romano llamado Corpus Agrimensorum. El esp\u00edritu y rigor de una castro Pod\u00eda servir de referencia para plantear un campamento, una colonia y hasta un palacio. El Palacio de Diocleciano tiene la planta de un castroy este palacio, a su vez, servir\u00eda de referencia a El Escorial a finales del siglo XVI. <\/p>\n<p>En la Edad Media y en el Renacimiento el castro va a inspirar tanto las soluciones pragm\u00e1ticas como las propuestas ideales y ut\u00f3picas. Santa Fe de Granada, el campamento utilizado por los Reyes Cat\u00f3licos para sitiar a Granada en 1482 (hasta la victoria en 1492), parte de una trama muy similar a la del campamento provisional de Tablada frente a Sevilla, y se convertir\u00e1 en una ciudad estable y permanente. <\/p>\n<p>SANTA FE DE GRANADA, 1483, ARCHIVOLas redes del azar<\/p>\n<p>Cuando Sevilla se rinde, la capitulaci\u00f3n que impone Fernando III a los \u00e1rabes (por sugerencia de su hijo) fue muy simple: los moros deb\u00edan dejar a Sevilla libre, intacta y vac\u00eda. Se les concedi\u00f3 un mes de plazo para llevarse sus posesiones y vender todo lo que no pudiera transportar. Y as\u00ed se march\u00f3 de aquella bella ciudad una poblaci\u00f3n que algunas cr\u00f3nicas datan en 400.000 personas. Unos se fueron a Ceutas, otros a Granada, a Jerez y hasta Egipto; algunos volver\u00edan, pasado un tiempo prudencial, a Sevilla. <\/p>\n<p>Una vez que la ciudad qued\u00f3 vac\u00eda, se dejaron pasar tres d\u00edas guardando a que el viento se llevara el aura y el recuerdo de cinco siglos de historia de la ciudad con m\u00e1s riqueza y densidad de toda Andaluc\u00eda. Luego, como hab\u00eda sido la costumbre en Murcia, Valencia y C\u00f3rdoba, mientras los ansiosos ej\u00e9rcitos aguardaban en su campamento, entr\u00f3 en una &#8220;Junta de Repartidores&#8221; a estudiar, medir y entender la ciudad, para lograr resolver c\u00f3mo iba a ser repartida entre un ej\u00e9rcito de unos 10.000 hombres que esperaban curiosos y \u00e1vidos ante una suerte de fantas\u00eda.<\/p>\n<p>La Junta de Repartidores necesit\u00f3 40 d\u00edas para realizar su trabajo. Era tambi\u00e9n una especie de cuarentena. Entre las tareas previas estaba la de convertir a la mezquita en la Iglesia Mayor de Santa Mar\u00eda, donde seg\u00fan los cronistas, &#8220;limpia ya de la suciedad y hediondez mahometana, y consagrada&#8221;, se celebr\u00f3 misa el d\u00eda de la entrada triunfal. <\/p>\n<p>Sin esta repartici\u00f3n llevada a cabo por esta Junta, la ocupaci\u00f3n de Sevilla hubiera sido una ins\u00f3lita anarqu\u00eda llena de conflictos entre los mismos castellanos. La escala y la complejidad de lo que se repart\u00eda requiri\u00f3 de un libro voluminoso que inicia Fernando III y contin\u00faa a su muerte Alfonso X. Al igual que toda la obra de este rey, el Libro de los Repartimientos de Sevilla rebasa su utilidad pr\u00e1ctica y es una enciclopedia sobre el tema, un tratado exhaustivo sobre c\u00f3mo repartir juiciosamente una ciudad y sus haciendas. Hab\u00eda que adjudicar olivares, palacios, tiendas, ba\u00f1os p\u00fablicos, casas, una complicada estructura de peones, caballeros, &#8220;ricos omes&#8221;, sobrinos del Papa, consejos de otras ciudades, \u00f3rdenes militares, jud\u00edos que hab\u00edan aportado capital y, lo m\u00e1s delicado, entre la propia familia del rey. Era el arte de repartir unido al arte de mantener el control, agradecer los favores y quedar dominando a los favorecidos.<\/p>\n<p>Hab\u00eda adem\u00e1s un problema que se iba a hacer cada vez m\u00e1s evidente: Castilla se estaba despoblando para ocupar Andaluc\u00eda. Muchas veces result\u00f3 m\u00e1s dif\u00edcil poblar las ciudades de cristianos que vaciarlas de moros. Gran parte de los ej\u00e9rcitos victoriosos quer\u00edan regresar con sus botines de guerra al Norte.<\/p>\n<p>El primer censo que se conoce de Sevilla es de 1384, m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s de su ocupaci\u00f3n por Fernando III; para entonces la poblaci\u00f3n no rebasaba los 15.000 habitantes. Sevilla tendr\u00eda que guardar el descubrimiento de Am\u00e9rica para volver a ser temporalmente el centro del mundo y llenar con comodidad los espacios urbanos de su antiguo esplendor.<\/p>\n<p>Imaginemos el alborozo del d\u00eda en que finalmente entraron las &#8220;huestes&#8221; a repartirse la ciudad. Los diferentes cuerpos de la tropa se mov\u00edan con estandartes de diferentes colores mientras desde la torre de la Giralda los iban guiando al sector adjudicado haci\u00e9ndoles se\u00f1as con banderines del color correspondiente. Al principio la vida cotidiana en la ciudad transcurr\u00eda sin nombres de calles ni de lugares. Una persona pod\u00eda acostumbrarse a un sector y conocerlo, pero no describirlo con nombres sino con detalles del recorrido. Todos eran reci\u00e9n llegados. Lentamente las plazas y las calles tomaron el nombre de la actividad que se desarrollaba en ellas, o de alg\u00fan personaje notable o evento importante. Aquellas que luego de un tiempo no consegu\u00edan apelativo se llamaban simplemente &#8220;calle del rey&#8221;. Otros sectores de la ciudad tomaron el nombre de sus nuevos habitantes, se dio as\u00ed un barrio de franceses, de genoveses, de catalanes, y muy pronto, una morer\u00eda.<\/p>\n<p>Con el tiempo el problema b\u00e1sico se hizo sentir. Una ciudad sirve a la cantidad de gente que le da forma y Sevilla estaba casi vac\u00eda. Despu\u00e9s de aquell a primera visita de la Junta de Repartidores le lleg\u00f3 el turno a una nueva junta, llamada \u201cde consolidaci\u00f3n\u201d, encargada de se\u00f1alar las propiedades abandonadas y aquellas que necesitaban reparaci\u00f3n urgente. <\/p>\n<p>El problema del mantenimiento segu\u00eda al de la repartici\u00f3n. Los ej\u00e9rcitos cristianos ocuparon una ciudad que hab\u00eda sido sitiada desde campamentos alineados y rigurosos. Hab\u00edan desarmado un tipo de ciudad para apoderarse de otra que era su opuesto. Se ocupa un territorio donde sobran las viviendas y hasta calles enteras, con m\u00e1s tiendas que mercanc\u00edas, palacios que gobernantes, tugurios que pobres. De la trama de la raz\u00f3n se pasaba a la red del azar.<\/p>\n<p>El azar existe en la medida en que se le superpone una visi\u00f3n distinta, un razonamiento que no concibe ni maneja sus leyes. El deseo de cristianizar y poblar implicaba considerar lo anterior como sucio, profano y desordenado. Hab\u00eda que consagrar todo en base a principios distintos. Hay una nueva \u201craz\u00f3n\u201d que debe llamar a todo lo anterior \u201cventura\u201d, planteando transformaciones, ajustes, interpretaciones.<\/p>\n<p>Encontramos ejemplos de esta actitud ante el azar en otro libro de Alfonso llamado El ordenamiento de las tafurer\u00edas. Las tafurer\u00edas eran casas p\u00fablicas dedicadas a los juegos de azar. Alfonso X no prohibi\u00f3 el juego, sino que intent\u00f3 englobarlo y ordenarlo hasta en sus m\u00e1s m\u00ednimos detalles. En este &#8220;Ordenamiento&#8221;, estaban previstos castigos para todas las posibles trampas, y se describieron todas las modalidades y procedimientos del azar: Sobre c\u00f3mo deben jurar los cristianos. C\u00f3mo deben hacerlo si lo hacen sobre los santos evangelios, sobre la santa cruz, o sobre un altar. C\u00f3mo deben jurar los jud\u00edos y los moros. <\/p>\n<p>Este ordenamiento de las tafurer\u00edas era otro intento para convertir el azar en raz\u00f3n, aceptar la diversidad y luego presuponer todas sus posibilidades a trav\u00e9s de la cordura. A la larga, el juego se hizo incontrolable y hubo que clausurar todas las tafurer\u00edas, o \u201ctahurer\u00edas\u201d, de donde proviene el adjetivo \u201ctah\u00far\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan era darle el peso de la &#8220;raz\u00f3n&#8221; a la ley. Alfonso supon\u00eda que hab\u00eda existido un libro de leyes comunes que se perdi\u00f3 durante la conquista musulmana, y del cual quedaron apenas fragmentos sobre los cuales cada ciudad hab\u00eda intentado recrear una interpretaci\u00f3n. mediante Las siete partidas, Alfonso se propone reconstruir el mito de un gran libro com\u00fan. Podr\u00edamos considerar a la Sevilla del siglo XIII como una inmensa tafurer\u00eda que es imposible clausurar o detener por decreto. Ser\u00e1 una experiencia que nunca se detiene. es Las siete partidasredactadas por Alfonso para conseguir la uniformidad jur\u00eddica del reino, se incluyen una serie de leyes que intentan ordenar el crecimiento de la ciudad resolviendo los problemas que hab\u00eda encontrado la Junta de Repartimiento y la Junta de Consolidaci\u00f3n. Al igual que toda recopilaci\u00f3n dirigida por Alfonso, Las siete partidas cirug\u00eda de reconocer la diversidad y orientar su unidad.<\/p>\n<p>La partida tercera explica qu\u00e9 es la propiedad privada y c\u00f3mo se definen los espacios p\u00fablicos, comunes y privados. Luego de los criterios generales, se presentan una serie de leyes que nos dan una idea de lo dif\u00edcil que era establecer la propiedad en la Sevilla del siglo XIII. Hab\u00eda leyes para establecer de qui\u00e9n era el libro que alguno escribe de buena fe en un pergamino ajeno, o de qui\u00e9n era la pintura o la talla que se hac\u00eda en tabla o en viga del vecino. Hab\u00eda leyes sobre el &#8220;se\u00f1or\u00edo&#8221; de los ladrillos, de los pilares o de la madera que un hombre introduce en su casa.<\/p>\n<p>Estas leyes nos hacen pensar en una ciudad en constante movimiento, un laberinto donde el derecho de propiedad tiende a conceder al que edifica y adorna la ciudad por sobre el que abandona sus bienes. No se deb\u00edan hacer casas en las plazas, ni en los caminos, ni en los ejidos, ni arrimadas a las iglesias. Si un hombre quer\u00eda hacer torre o casa nueva deb\u00eda dejar tanto espacio entre su casa y la calle como acostumbran hacerlo sus otros vecinos, y pod\u00eda subirla tanto como quisiera guardando de no dejar al descubierto ni sobrepasar las fachadas de las casas vecinas.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 reflejan todas estas leyes? Nos revelan que el rey deb\u00eda aceptar las costumbres y, en buena medida, el caos, el cambio incesante, lo imprevisto. Es lo contrario a la ciudad del campamento militar donde todo est\u00e1 perfectamente delimitado y el rey es la autoridad suprema. La ciudad medieval era un tejido de intereses que parece estar conducido por la costumbre y un acuerdo continuo, moldeable.<\/p>\n<p>Entre la ciudad militar con un orden impuesto y las ciudades como Sevilla con un orden supuesto \u00bfqu\u00e9 otra posibilidad exist\u00eda? Quiz\u00e1s habr\u00eda una tercera opci\u00f3n, la de una ciudad donde el orden no se impone, sino que es parte integral de la forma y del esp\u00edritu de la ciudad, como si \u00e9sta, por propia elecci\u00f3n de la comunidad, se hubiera asentado en un ente ordenado, reposado, perfecto. Estamos hablando de una ciudad con una trama similar a la de una ciudad militar, pero no por decisi\u00f3n de un poder central, sino como fruto del equilibrio y de la raz\u00f3n. Una ciudad donde existe un juego, un devenir, pero que est\u00e1 estructurado en un tablero, en una trama sim\u00e9trica, en un dibujo eterno.<\/p>\n<p>EL HEPT\u00c1GONO, LIBRO DE LOS JUEGOS, ARCHIVOLa Ciudad de la Cordura<\/p>\n<p>Alfonso el Sabio, Rey de un mundo heterog\u00e9neo, so\u00f1aba con ordenarsu reino y se agot\u00f3 en ese af\u00e1n desmesurado por dar estructura a la raz\u00f3n,l\u00edmites al azar y posibilidades a la cordura.Entre sus libros nos dejaron algunos ejemplos de c\u00f3mo imaginaba una ciudad ideal. <\/p>\n<p>Veamos el cap\u00edtulo XXXIII del Libro VII de la Gran Historiaobra tambi\u00e9n organizada por Alfonso. Se titula&#8221;De la Ciudad de Atenas y de las Escuelas de ella&#8221;. Este quiz\u00e1s sea el primer texto en castellano sobre una ciudad ideal. Describe un trazado similar alque tres siglos m\u00e1s tarde van a proponer algunos tratadistas del renacimiento como Antonio Filarete, Pietro Cataneo, y Daniel Barbaro; as\u00ed como el que docesiglos antes ya hab\u00eda descrito Vitruvio.<\/p>\n<p>Hallamos que muchos sabios y grandes hombres se reunieron para construir la mayor puebla de aquella ciudad de Atenas; cuando llegaron y vieron que el asentamiento del lugar era muy bueno, con suficientes aguas, montes, y de todas las otras cosas necesarias para una poblaci\u00f3n, pensaron c\u00f3mo podr\u00edan hacer all\u00ed una ciudad m\u00e1s noble que todas las otras de toda Grecia. Hicieron venir a todas las escuelas de todos los sabios y aquellos sabios hicieron la ciudad desde el comienzo muy bien afortalada y sobre esto muy noble; y la cercaron toda con un muro muy fuerte y de torres de m\u00e1rmol y la asentaron en cuadra y dejaron en ella por cuenta y por medida siete puertas grandes; y de cada una de estas puertas part\u00eda una calle muy ancha y muy grande, que iba hasta el medio de la ciudad, y all\u00ed en medio de la villa donde se juntaban todas estas calles de cada puerta, hicieron un palacio muy grande, de obra muy maravillosa y muy rica, y hab\u00eda en \u00e9l tantas puertas como puertas hab\u00edan en el muro de la ciudad\u2026<\/p>\n<p>Este palacio en el medio de Atenas es muy similar a una invenci\u00f3n que forma parte de otra obra alfons\u00ed: El Libro de Los Relojes. En este libro se explica el funcionamiento de cinco relojes: el Reloj de la Piedra y la Sombra, el Reloj del Agua, del &#8216;Argente&#8217; Vivo, de la Candela y el llamado Palacio de las Horas. Este quinto reloj consiste en una maqueta formada por un cilindro cubierto por una c\u00fapula, con doce ventanas por donde entra el sol a las diferentes horas del d\u00eda y produce en el interior un pol\u00edgono de luz, el cual, mediante su ubicaci\u00f3n, se\u00f1ala la hora del d\u00eda. <\/p>\n<p>el Libro de los Relojes es a su vez parte de sus Libros de Astronomialos cuales abarcan &#8220;todas aquellas maneras en que se pueden catar y conocer, y entender el movimiento de los cielos que se mueven, y de las estrellas que son en ellos&#8221;. <\/p>\n<p>Insisto: en los tiempos de Alfonso X coincidieron en Toledo la cultura y el saber de los \u00e1rabes, hebreos, visigodos. El rey intentaba conciliar el rescate de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica, con los aportes de oriente y un cristianismo triunfante. En los Libros de Astronom\u00eda sentimos el esfuerzo de integrar esta heterog\u00e9nea diversidad. A medida que leo los t\u00edtulos de los cap\u00edtulos siento estrecharse la relaci\u00f3n entre el tiempo y el espacio, entre la fantas\u00eda y la ciencia, entre Roma y el medioevo, entre oriente y occidente:<\/p>\n<p>Circunferencia psicol\u00f3gica formada por la imaginaci\u00f3n, el entendimiento, la memoria, las obras, los actos y el saber de los hombres.<\/p>\n<p>Descripci\u00f3n po\u00e9tica del vociferante.<\/p>\n<p>Juicio hipot\u00e9tico que hubiera formado Ptolomeo de la elipticidad referida.<\/p>\n<p>Regla para averiguar la profundidad de un pozo.<\/p>\n<p>Reglas para saber las alturas de los objetos o cuerpos bien est\u00e9n fijos o ya en movimiento, por medio de los rayos solares. <\/p>\n<p>La astronom\u00eda parece haber sido la ciencia que m\u00e1s atra\u00eda al rey Alfonso. Su obra sobre esta materia es muy extensa. Tambi\u00e9n en este caso, congreg\u00f3 todo lo que en su tiempo se conoci\u00f3 sobre el tema, lo tradujo al castellano, lo planeando y finalmente lo expandi\u00f3 con nuevas investigaciones.<\/p>\n<p>El \u00faltimo juego que aparece en el Libro de los juegos, se llama &#8220;El ajedrez astron\u00f3mico&#8221;. Alfonso terminar\u00e1 sus d\u00edas jugando con sus \u00edntimos amigos alrededor de un inmenso tablero donde estaban presente la raz\u00f3n, el azar y la cordura que infatigablemente busc\u00f3 definir. Y tambi\u00e9n incluy\u00f3 la trama de Atenas, la astrolog\u00eda y sus dioses, con sus calles y sus casas. El juego representa su idea de la vida, de los s\u00edmbolos que acontecen seg\u00fan las leyes inasibles del cosmos, pero siempre sobre una trama preestablecida y hacia una meta espec\u00edfica. <\/p>\n<p>En este tablero ideal no aparecen el rey ni los valores cristianos, nada de lo que sustenta su corte. Se trata de un juego que se orienta a un mundo cl\u00e1sico ya perdido, o hacia culturas que nunca podr\u00e1 integrarse pol\u00edticamente. Alfonso estaba huyendo de su propio reino, de su realidad, de su condici\u00f3n de rey, hacia una raz\u00f3n que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del azar y que nada tiene de cordura.<\/p>\n<p>Parte importante de esta suprema fantas\u00eda fue su intento de convertirse en Emperador del Sacro Imperio Romano. A este fin sacrific\u00f3 la econom\u00eda del reino llegando lo suficientemente cerca de la meta como para perderlo todo sin conseguir nada. Hab\u00eda emprendido una obra cultural prodigiosa sin una base pol\u00edtica suficientemente fuerte. Hab\u00eda servido de conexi\u00f3n entre la antig\u00fcedad cl\u00e1sica y el renacimiento, pero a\u00fan faltaban algunos siglos para que Espa\u00f1a asumiera colectivamente esta inmensa aventura. <\/p>\n<p>Al final qued\u00f3 s\u00f3lo, y sitiado por su propio hijo, en Sevilla, la ciudad que Alfonso hab\u00eda ayudado a reconquistar junto a su padre y desarrollada durante cuarenta a\u00f1os. Muri\u00f3 en 1284, en medio de revueltas entre nobles. No fue una muerte heroica o violenta. Se habla de enfermedades e intrigas de la corte. Creo que fue envenenado, pero mi \u00fanico argumento es mi pasi\u00f3n rom\u00e1ntica por el personaje.<\/p>\n<p>Tres siglos m\u00e1s tarde, un Rey espa\u00f1ol finalmente tendr\u00eda el t\u00edtulo de Emperador del Sacro Imperio Romano y Germ\u00e1nico. Se iniciaba un imperio extenso y complejo que necesitaba sustentarse en una visi\u00f3n global de la historia, as\u00ed como en recetas simples, eficientes, comprobadas.<\/p>\n<p>El imperio espa\u00f1ol implementar\u00eda, especialmente en Hispanoam\u00e9rica, muchas de las t\u00e9cnicas y principios urbanos utilizados por el Imperio Romano. Una de las experiencias m\u00e1s notorias fue un modelo de ciudad permanente, ordenado, legible, cohesionado, utilizado para poblar la inmensidad de los nuevos territorios. La obra de Alfonso X es un importante eslab\u00f3n en el intrincado viaje de siglos que fue llevando el concepto de ciudad a trav\u00e9s del azar, la raz\u00f3n y la cordura, hasta resurgir en Hispanoam\u00e9rica y difundirse desde California hasta la Patagonia. <\/p>\n<p>PRIMER DIBUJO DE CARACAS, JUAN DE PIMENTEL, 1578Hoy, en Venezuela, m\u00e1s del 90% de nuestras ciudades y pueblos provienen de esta empresa prodigiosa, que algo le debe a los delirios de Alfonso el Sabio. Pero esta es otra historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ALFONSO X EL SABIO, ARCHIVO&#8221;Estas leyes nos hacen pensar en una ciudad en constante movimiento, un laberinto donde el derecho de propiedad tiende a conceder al que edifica y adorna la ciudad por sobre el que abandona sus bienes. 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