{"id":31017,"date":"2026-01-31T01:23:14","date_gmt":"2026-01-31T04:23:14","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/31\/la-autentica-singularidad-de-la-inteligencia-artificial\/"},"modified":"2026-01-31T01:23:14","modified_gmt":"2026-01-31T04:23:14","slug":"la-autentica-singularidad-de-la-inteligencia-artificial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/31\/la-autentica-singularidad-de-la-inteligencia-artificial\/","title":{"rendered":"La aut\u00e9ntica singularidad de la inteligencia artificial."},"content":{"rendered":"\n<p>RAYMOND KURZWEIL, UNIVERSIDAD DE LA SINGULARIDAD\u201cKurzweil es un neoyorkino transhumanista y un experto destacado en sistemas tecnol\u00f3gicos y de IA. Desde 2012 es director de Ingenier\u00eda y asesor de  Google. Su empresa, Kurzweil Technologies, se dedica a fabricar dispositivos electr\u00f3nicos de conversaci\u00f3n m\u00e1quina-humano y aplicaciones para personas con discapacidad. Por lo dem\u00e1s, impulsa la universidad de la singularidad Delaware valle del silicio&#8221;<\/p>\n<p>Por CARLOS COLINA<\/p>\n<p>De modo consensual y formal, la inteligencia artificial se gesta como t\u00e9rmino, concepto y campo de investigaci\u00f3n, hace siete d\u00e9cadas, en la Conferencia del Dartmouth College (1956), de la mano de la paternidad compartida y la visi\u00f3n prospectiva de John McCarthy, Marvin Minsky, Nathaniel Rochester y Claude Shannon. La idea era que las m\u00e1quinas simulasen la inteligencia, la cognici\u00f3n y el aprendizaje humanos. <\/p>\n<p>No obstante, es inconcebible ignorar un precedente germinal en el archiconocido Prueba de Turing (1950). En esta pre-cosecha del primer padre y pionero de la IA, estar\u00e1 presente, espec\u00edficamente, la idea de la copia y reproducci\u00f3n del comportamiento inteligente humano y la evaluaci\u00f3n de dichas simulaciones. Si bien en su art\u00edculo seminal, intitulado M\u00e1quina computacional e inteligencia, la interrogante inicial y expl\u00edcita gira en torno a la idea de la capacidad pensante de las m\u00e1quinas, lo que realmente se indaga con el test es si aquellas son capaces de actuar como un pensador humano, sin que lo constatemos (Harnad, S. 2008). Es decir, se eval\u00faan los resultados de un comportamiento inteligente y no la inteligencia misma, su eficacia en el juego y no como lo hace. La computadora debe simular la humanidad, intentando enga\u00f1ar al interrogador-juez. Si lo logra, podr\u00eda decirse que \u201cpiensa\u201d, seg\u00fan este juego de imitaci\u00f3n. Este genial l\u00f3gico y matem\u00e1tico brit\u00e1nico expl\u00edcita los contraargumentos de su prueba, entre ellos, que las m\u00e1quinas carecen de diversidad conductual y habilidosa humanas, emociones y conciencia.<\/p>\n<p>En realidad, el contraargumento de la inconciencia ha sido mantenido por algunos autores hasta nuestros d\u00edas. A finales del siglo XX, cabe recordar los planteamientos del fil\u00f3sofo John Searle, quien formul\u00f3 la tesis de que los ordenadores no son conscientes ni entienden, a trav\u00e9s del sugestivo experimento mental del cuarto chino.<\/p>\n<p>En su art\u00edculo \u201cMentes, cerebros y programas\u201d, publicado en 1980 en la prestigiosa revista Ciencias del comportamiento y del cerebro, Cuestiona la hip\u00f3tesis de la IA fuerte y rebate la argumentaci\u00f3n de la prueba de Turing. El experimento del fil\u00f3sofo estadounidense apuntala la tesis de que manipular s\u00edmbolos seg\u00fan un programa no es lo mismo que entender su significado. La dimensi\u00f3n sint\u00e1ctica no es equivalente a la sem\u00e1ntica.<\/p>\n<p>Un individuo sin conocimiento del idioma oriental recibe s\u00edmbolos del mismo dentro de una habitaci\u00f3n. No comprende los significados, pero a trav\u00e9s de un libro de reglas, escrito en su lenguaje nativo, usa dichos s\u00edmbolos como elementos definidos exclusivamente de manera formal, y responde correctamente a las interrogantes. La conclusi\u00f3n es que los ordenadores har\u00edan lo mismo, por ende, no tienen mente ni conciencia humana, comprensi\u00f3n e intencionalidad. De esta suerte, la mera manipulaci\u00f3n de s\u00edmbolos de cualquier idioma es insuficiente para comprenderlo.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo denveriano arremete en contra de la hip\u00f3tesis de la IA fuerte, en el sentido de que un ordenador programado adecuadamente poseer\u00eda estados cognitivos. En realidad, para Searle, un programa no da cuenta de la intencionalidad, que s\u00f3lo un cerebro biol\u00f3gico es capaz de producir. Computadora y ser humano \u00abprocesan informaci\u00f3n\u00bb de manera dis\u00edmil. La distinci\u00f3n mental\/no-mental es intr\u00ednseca a los sistemas y no puede depender del juicio simple de un observador.<\/p>\n<p>Estas premisas del profesor de la Universidad de California en Berkeley sientan las bases de la noci\u00f3n metaf\u00f3rica actual de los modelos de lenguaje como loros estoc\u00e1sticos (Bender et al, 2021). Esta tesis postula que solo generan secuencias ling\u00fc\u00edsticas sobre la base de patrones probabil\u00edsticos y estad\u00edsticos, sin una comprensi\u00f3n o conciencia real del significado emitido. En nuestros tiempos, el connotado fil\u00f3sofo italiano Luciano Floridi se alinea con esta perspectiva y habla de inteligencia cero para referirse a la IA, por la incapacidad aludida anteriormente.<\/p>\n<p>En general, el concepto de conciencia nos conduce a la \u00e1lgida relaci\u00f3n problem\u00e1tica entre mente y cuerpo, que ha recibido distintos intentos de respuesta a lo largo del tiempo, entre la ciencia experimental y la filosof\u00eda de la mente. Cualquier aproximaci\u00f3n a nuestra problem\u00e1tica debe considerarlos.<\/p>\n<p>La conciencia, desde la neurociencia y la filosof\u00eda de la mente.<\/p>\n<p>La neurociencia se ha centrado en los correlatos neuronales de la conciencia (NCC), es decir, las asociaciones entre patrones de actividad cerebral y determinadas experiencias conscientes. No obstante, cabe acotar que, recientemente, la neurociencia corporal introduce una ruptura con el cerebro-exclusivismo de la misma disciplina y de la filosof\u00eda, al postular que la mente est\u00e1 distribuida y emerge de la comunicaci\u00f3n e interacci\u00f3n de todo el cuerpo. En suma, no la circunscribe al \u00f3rgano cerebral, incorporado, esta vez, como integrador de informaci\u00f3n, en su interrelaci\u00f3n y di\u00e1logo con el coraz\u00f3n, el intestino, la respiraci\u00f3n y la postura corporal. La percepci\u00f3n, atenci\u00f3n, memoria, estados mentales, emocionales y conductas estar\u00edan afectadas por esta comunicaci\u00f3n bidireccional con el cerebro.<\/p>\n<p>Desde la psicolog\u00eda podr\u00edamos se\u00f1alar muchas aportaciones pero cabe reivindicar aqu\u00ed la distinci\u00f3n entre la conciencia primaria, entendida como capacidad de sentir y percibir y la autoconciencia, definida como la capacidad de verso uno mismo como un ser separado e historizado.<\/p>\n<p>En el marco de la f\u00edsica, la controvertida teor\u00eda Orch OR (Reducci\u00f3n Objetiva Orquestada) de Penrose y Hameroff vincula a la conciencia con procesos de c\u00e1lculos cu\u00e1nticos en los microt\u00fabulos neuronales o estructuras proteicas de las neuronas.<\/p>\n<p>La teor\u00eda computacional cl\u00e1sica de la mente, desarrollada inicialmente por Hilary Putnam y Jerry Fodor durante las d\u00e9cadas del sesenta y setenta, compara la mente con una m\u00e1quina de Turing, que manipula s\u00edmbolos seg\u00fan instrucciones (reglas) algor\u00edtmicas. Seg\u00fan esa met\u00e1fora original, dicha manipulaci\u00f3n se realiza en funci\u00f3n de la sintaxis y como un proceso de informaci\u00f3n donde algunas se\u00f1ales ingresan como entradas y se traducen en otras se\u00f1ales como salida. Desde la d\u00e9cada de los a\u00f1os ochenta, encontramos la corriente conexionista, m\u00e1s relacionada con los enfoques prevalentes en la neurociencia computacional contempor\u00e1nea. Es el origen de las redes neuronales artificiales del Aprendizaje profundobasado en los modelos de las redes neuronales biol\u00f3gicas. Para bien o para mal, en todos estos casos, el influjo de las met\u00e1foras aludidas ha sido bidireccional.<\/p>\n<p>En general, se ha pretendido una ingenier\u00eda inversa del cerebro, que en la contemporaneidad cuenta con m\u00e1s recursos te\u00f3ricos y tecnol\u00f3gicos (simulaciones), y significativos logros tecnol\u00f3gicos, empero, el conocimiento de tan importante \u00f3rgano vital sigue siendo incompleto y simplificante.<\/p>\n<p>En la filosof\u00eda de la mente, los intentos de responder a esta cuesti\u00f3n han provenido de distintas corrientes epistemol\u00f3gicas, metaf\u00edsicas y ontol\u00f3gicas. Desde la antig\u00fcedad cl\u00e1sica, tenemos la impronta de la obra plat\u00f3nica y su dualismo de cuerpo y \u00abalma\u00bb, retomado por el cristianismo. mutatis mutandi. Por otra parte, ha tenido gran peso el legado de la obra del padre de la filosof\u00eda moderna, Ren\u00e9 Descartes, que nos lleva al dualismo de sustancias, inmaterial y material, a saber: res cogitans (mente) y res extensa (cuerpo). El dualismo comporta numerosos problemas, entre ellos, que es conceptualmente confuso, no es falsable y est\u00e1 relacionado con posturas religiosas. Existen distintos tipos de dualismo, y entre ellos, el interaccionista se revela incapaz de explicar c\u00f3mo pueden afectarse mutuamente ambas sustancias y c\u00f3mo una de tipo inmaterial puede impactar causalmente a otra de car\u00e1cter material (Romero, G.2024). En efecto, el dualismo ha sido rebatido por numerosos experimentos neurocient\u00edficos.<\/p>\n<p>Asimismo, podemos citar otras perspectivas filos\u00f3ficas sobre la naturaleza de la realidad como el monismo. De hecho, se bifurca, grosso modo, en idealista; en donde la \u00fanica realidad remite a la mente o la conciencia y el mundo f\u00edsico deriva en su mera construcci\u00f3n, y en materialista, en donde la realidad es exclusivamente f\u00edsica y la conciencia es epifenom\u00e9nica, un subproducto de los procesos cerebrales.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la fenomenolog\u00eda se enfoca en la conciencia en tanta experiencia vivida.  (Erlebnis) por el sujeto y en su intencionalidad. Un concepto central, propuesto por Edmund Husserl, es la direccionalidad o intencionalidad de la conciencia, es decir, que siempre est\u00e1 &#8220;dirigida hacia algo&#8221;: un objeto, un pensamiento, un sentimiento.<\/p>\n<p>Una \u00absoluci\u00f3n\u00bb f\u00e1cil es la que propone el eliminativismo (sic), que consiste simplemente en sacar a la conciencia del juego, al afirmar que no existe y es indefinible. Seg\u00fan esta visi\u00f3n, ser\u00eda una mera ilusi\u00f3n del cerebro.<\/p>\n<p>El materialismo ha tenido variadas v\u00edas muertas como la Teor\u00eda de la Identidad psicof\u00edsica formulada por UT Place y JJC Smart en los a\u00f1os cincuenta y que postula que los estados mentales son simples sucesos f\u00edsicos en el cerebro y el sistema nervioso central. Como contraparte, para el emergentismo la conciencia es una propiedad nueva e irreductible que surge de la organizaci\u00f3n compleja de la materia pero que no puede ser reducida de manera simple a los niveles f\u00edsicos inferiores. Esta perspectiva fue fundamental en el legado del bi\u00f3logo, neurocient\u00edfico y fil\u00f3sofo chileno Francisco Varela (1946-2001).<\/p>\n<p>La Teor\u00eda de la Informaci\u00f3n integrada (ITT) es una de las teor\u00edas cient\u00edficas actuales de la conciencia, y como modalidad del emergentismo, plantea que es una propiedad emergente de un sistema f\u00edsico que integra informaci\u00f3n de forma compleja. La conciencia no est\u00e1 en un lugar sino en la forma en que las partes interact\u00faan. La Teor\u00eda del Espacio de Trabajo Global (GWT) plantea que la conciencia se origina en un espacio de trabajo en el cerebro que integra y difunde informaci\u00f3n de distintos n\u00f3dulos cognitivos (percepci\u00f3n, memoria, etc.) para ponerlo a disposici\u00f3n de todo el sistema. Dicho sea de paso, se menciona la Teor\u00eda del Esquema Intencional, pero resulta dif\u00edcil comparar todos estos tipos te\u00f3ricos porque alude a dimensiones diferentes del fen\u00f3meno en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Para el fil\u00f3sofo estadounidense Thomas Nagel (2017), el abismo entre lo subjetivo y lo objetivo conlleva a la perentoriedad de una perspectiva no tradicional, postmaterialista y especialmente cercana al panpsiquismo. Seg\u00fan, el em\u00e9rito de Filosof\u00eda y Derecho en la Universidad de Nueva York, el modelo reduccionista, enmarcado en el programa naturalista y derivado del neodarwinismo, es incapaz de ofrecernos una explicaci\u00f3n satisfactoria de la conciencia y la vida, entre otras falencias (ibidem). El autor aboga por un monismo universal, con antecedentes presocr\u00e1ticos, que d\u00e9 cuenta del car\u00e1cter f\u00edsico y mental del universo, construido inicialmente por elementos protomentales. En esta visi\u00f3n, los estados mentales no pueden reducirse a meros sucesos f\u00edsicos porque las conexiones psicof\u00edsicas se imbrican bidireccionalmente.<\/p>\n<p>Al referirse a la conciencia, Thomas Nagel no duda en calificar el problema mente-cuerpo como inextricable. En su art\u00edculo \u201c\u00bf\u00bfQu\u00e9 se siente ser murci\u00e9lago?\u201d, publicado en el a\u00f1o 1974 en la revista Revisi\u00f3n filos\u00f3ficael autor se embiste radicalmente en contra del fisicalismo. El mismo principio de objetividad y su m\u00e9todo, que prescribe el abandono de cualquier punto de vista singular y concreto -en primera persona-, expulsa de facto a la subjetividad e impide el acceso a una explicaci\u00f3n. de las caracter\u00edsticas fenomenol\u00f3gicas de cada ser.<\/p>\n<p>Para el fil\u00f3sofo australiano David Chalmers (Star Talk,WSF: 2024), la ciencia ha abordado los problemas funcionales y relativamente f\u00e1ciles de la conciencia pero se encuentra con las manos atadas ante el \u00abproblema dif\u00edcil\u00bb, que implica un hiato radical entre el mundo objetivo y el mundo subjetivo, de manera que el conocimiento exhaustivo del primero no garantiza el conocimiento del segundo. Es ese \u00abc\u00f3mo se siente ser\u00bb de Nagel. La conciencia est\u00e1 definida como la experiencia subjetiva o pel\u00edcula interior de la mente, que tiene im\u00e1genes y sonidos similares a una pel\u00edcula, pero que adem\u00e1s posee las sensaciones corporales: olor, sabor, emociones y pensamientos. El ideal de este autor ser\u00eda encontrar las leyes matem\u00e1ticas que la rigen y de una modalidad tan simple, \u00abque puedan inscribirse en una camiseta\u00bb.<\/p>\n<p>El profesor oce\u00e1nico arremete tambi\u00e9n en contra del reduccionismo fisicalista, que no puede dar cuenta de por qu\u00e9 los procesos f\u00edsicos que describen producen la experiencia subjetiva correlacionada. En realidad, la explicaci\u00f3n de la experiencia subjetiva o cualia permanece como un problema crucial que amerita una perspectiva novedosa.<\/p>\n<p>Para el fil\u00f3sofo sidney\u00e9s no tenemos una buena teor\u00eda de la conciencia. Sin embargo, esta conjetura acad\u00e9mica que podr\u00edan existir leyes fundamentales que la explican y, en esa direcci\u00f3n, considera el dualismo de propiedades o monismo de doble aspecto. La conciencia y la materia ser\u00edan dos aspectos de una misma realidad fundamental. A pesar de que reconoce el car\u00e1cter especulativo del pansiquismono lo desde\u00f1a y plantea considerarlo con seriedad.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Chalmers, los modelos de lenguaje actuales no son conscientes, lo que ocurre es que suele confundirse inteligencia y conciencia. No obstante, el autor considera que podr\u00edamos tenerlos en menos de una d\u00e9cada.<\/p>\n<p>En el presente ensayo analizaremos tres visiones m\u00e1s o menos dis\u00edmiles sobre la problem\u00e1tica que nos convoca en este art\u00edculo. Desde una perspectiva tecnoptimista, Ray Kurzweil soslaya de manera simple el problema de la conciencia. Nick Bostrom, que pasa del alarmismo apocal\u00edptico al tecnoptimismo, en apenas una d\u00e9cada, considera que pueden llegar a ser conscientes y sintientes, mientras Erick Larson niega esa posibilidad, desde una argumentaci\u00f3n cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Kurzweil es un neoyorkino transhumanista y un experto destacado en sistemas tecnol\u00f3gicos y de IA. Desde 2012 es director de Ingenier\u00eda y asesor de Google. su empresa, Tecnolog\u00edas Kurzweilse dedica a elaborar dispositivos electr\u00f3nicos de conversaci\u00f3n m\u00e1quina-humano y aplicaciones para personas con discapacidad. Por lo dem\u00e1s, impulsa la Universidad de la Singularidad de Silicon Valley. Con una base pragm\u00e1tica indudable, cabe escuchar su voz, entre tantas otras, con otros cimientos. <\/p>\n<p>La singularidad de Raymond Kurzweil<\/p>\n<p>Aunque a diferencia de su maestro Marvin Minsky, Kurzweil admite, por una parte, que el problema de la conciencia no es balad\u00ed, por otra parte, lo elude ramplonamente por supuestamente \u00abacient\u00edfico\u00bb y perteneciente a la esfera de las \u00abcreencias subjetivas\u00bb, y en su visi\u00f3n simplista: \u00abfilos\u00f3fica\u00bb.<\/p>\n<p>Ray plantea que la IA no es m\u00e1s que una emulaci\u00f3n del cerebro biol\u00f3gico, pero su discurso refleja lo inverso. El n\u00facleo del sistema nervioso central, como toda la realidad y todo lo que acontece en el universo, son definidos como simple computaci\u00f3n. El proceso de informaci\u00f3n se desarrolla a trav\u00e9s de seis etapas evolutivas de creciente complejidad en la capacidad de procesamiento de la informaci\u00f3n y el cerebro ocupa el n\u00famero tres. Por cierto, en su discurso, la inteligencia cerebral se reduce a su dimensi\u00f3n l\u00f3gica y de c\u00e1lculo.<\/p>\n<p>En la actualidad, Ray Kurzweil mantiene las predicciones y estimaciones de su libro del 2005, La singularidad est\u00e1 cercasobre el logro de la inteligencia a nivel humano para 2029 y de la singularidad para 2045, es decir, nuestra eventual fusi\u00f3n con las computadoras y consecuente conversi\u00f3n en \u00absuperhumanos\u00bb. Por cierto, la presentaci\u00f3n de este libro en los medios de comunicaci\u00f3n catapult\u00f3 la popularizaci\u00f3n de esta categor\u00eda de la singularidad, proceso que se hab\u00eda iniciado con el art\u00edculo fundacional de Vernor Vinge, en la revista Omni en el a\u00f1o 1983. Recientemente, en el a\u00f1o 2024, el sello editorial Vintage public\u00f3 La singularidad est\u00e1 m\u00e1s cercana, secuela del libro pionero de este mismo autor.<\/p>\n<p>La singularidad, como punto culminante de la ciborgizaci\u00f3n, ser\u00e1 una combinaci\u00f3n de la inteligencia natural y la inteligencia cibern\u00e9tica, gracias al desarrollo previo de las interfaces cerebro-computadora, y los nanobots., que Acceder\u00e1n de manera no invasiva a nuestros cerebros. De esta manera surgir\u00e1n novedosas formas de comunicaci\u00f3n. El cerebro humano se expandir\u00e1 con capas de neuronas virtuales alojadas en \u00abservidores en la nube\u00bb y ante las preguntas, las respuestas ser\u00e1n instant\u00e1neas.<\/p>\n<p>Dentro de un enfoque transhumanista, se postulan \u00abmejoras\u00bb que posibilitan la superaci\u00f3n de las \u00ablimitaciones\u00bb de nuestra biolog\u00eda corporal y el deber moral de desarrollar el soporte no biol\u00f3gico que asegurar\u00e1 la singularidad.<\/p>\n<p>Para este autor, las IA superiores surgir\u00e1n en el horizonte pr\u00f3ximo tras el crecimiento exponencial de la tecnolog\u00eda que responde a la Ley de rendimientos acelerados, y, con seguridad, satisfar\u00e1n de manera instrumental nuestras necesidades y deseos. El crecimiento de la tecnolog\u00eda no es lineal sino exponencial y cada avance tecnol\u00f3gico se basa en un salto sobre el anterior, acelerando cada vez un progreso indetenible.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el asesor de Google, a finales de esta d\u00e9cada, todos podremos crear replicantes de nosotros mismos y debido a la posesi\u00f3n de m\u00e1s datos, la representaci\u00f3n de nuestras personalidades ser\u00e1 m\u00e1s fiel. As\u00ed pues, se lograr\u00e1 una suerte de inmortalidad electr\u00f3nica, reviviendo de modo digital a los humanos fallecidos, lo cual no estar\u00e1 exento de problemas sociales y legales.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los a\u00f1os treinta podremos conectar nuestro neoc\u00f3rtex a las computadoras. Existen ya varios intentos pero no se cuenta con el ancho de banda debido.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los cuarenta, nuestras mentes se podr\u00e1n implantar en androides convincentes, antes de nuestras muertes biol\u00f3gicas. Una vez lograda la singularidad, algunas conexiones de IA en nuestro cerebro (incorp\u00f3reo) se conectar\u00e1n a la nube con un respaldo completo.<\/p>\n<p>A pesar de que nos es dif\u00edcil identificarnos con su discurso panglosiano y apolog\u00e9tico, cabe reconocer que algunas de sus predicciones se han cumplido, cuentos como la eclosi\u00f3n actual de la IA que algunos estimaban en un siglo.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, expondremos las ideas centrales del fil\u00f3sofo sueco Nick Bostrom, quien lleg\u00f3 a una posici\u00f3n similar en apenas diez a\u00f1os, luego de un discurso mucho menos esperanzador.<\/p>\n<p>La supreinteligencia: de juguete bomba a elixir digital.<\/p>\n<p>Hace una d\u00e9cada, Nick Bostrom empleaba la met\u00e1fora del juguete bomba para decirnos que no est\u00e1bamos preparados para el momento del estallido de la IA e ignoramos exactamente cu\u00e1ndo se activar\u00eda el detonador. En ese tictac, las consecuencias ser\u00edan potencialmente catastr\u00f3ficas e implicar\u00edan un riesgo existencial. Para este autor, en esa direcci\u00f3n descontrolada, sin la alineaci\u00f3n debida con los valores humanos, la superinteligencia podr\u00eda socavar nuestra posici\u00f3n de dominio en el planeta, reemplazarnos y guiar nuestro destino. Entonces, su libro intitulado Superinteligencia: caminos, peligros, estrategias (2016) planteaba el reto que implicaba el eventual control y dise\u00f1o de la superinteligencia, en funci\u00f3n de proteger nuestros valores. En esa l\u00ednea, era fundamental la b\u00fasqueda de soluciones ex ante dentro de una visi\u00f3n estrat\u00e9gica que prime el control y la seguridad.<\/p>\n<p>Ahora bien, despu\u00e9s de haber transcurrido un poco m\u00e1s de una d\u00e9cada, desde que formul\u00f3 su idea apocal\u00edptica del peligro existencial \u2013impulsando el tema en la agenda p\u00fablica internacional e inspirando a ciertos l\u00edderes tecnol\u00f3gicos-, Bostrom ha dado un vuelco radical hacia el tecnoutopismo. De esta manera, sus planteamientos se han alejado radicalmente de su texto de referencia inicial, aunque a\u00fan admite, como en otrara, cierta incertidumbre.<\/p>\n<p>Aunque este autor todav\u00eda admite que sigue existiendo el gigantesco riesgo se\u00f1alado, enfatiza en los beneficios potenciales y considera que ahora la cat\u00e1strofe no ser\u00eda desarrollar la superinteligencia. En su libro m\u00e1s reciente, intitulado Utop\u00eda profunda: vida y significado en un mundo resuelto. (Editorial Ideapress, 2024), se centra en un planeta postinstrumental y postrabajo, donde los problemas han sido remediados y la mayor\u00eda de los impactos son considerados positivos, entre ellos, los relacionados con la salud, la econom\u00eda y la prolongaci\u00f3n inusitada de la vida. <\/p>\n<p>Un aspecto que se considera crucial para la gobernanza de la IA es que, desde hace un brillo, los laboratorios de IA generativa tienen grupos de investigaci\u00f3n que desarrollan m\u00e9todos de alineaci\u00f3n escables, es decir, instrumentos ad hoc para el control y orientaci\u00f3n de dichos sistemas hacia los objetivos, preferencias o principios \u00e9ticos de los seres humanos. <\/p>\n<p>Para Bostrom, un criterio m\u00ednimo de equidad es indispensable. Si compartimos los riesgos, debemos, en alguna medida, compartir los beneficios. De hecho, plantea la vigencia del utilitarismo y el consecuencialismo para reducir el riesgo existencial. Y a pesar del peso prevalente de ambas visiones en su discurso, no se autodefine como utilitarista o consecuencialista, sino pluralista.<\/p>\n<p>En el texto primero, en lo que se refiere al panorama estrat\u00e9gico y la pol\u00edtica cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica a largo plazo, se recomienda abundantemente la colaboraci\u00f3n y la evitaci\u00f3n de la din\u00e1mica de carrera, que podr\u00eda conducir incluso al enfrentamiento b\u00e9lico.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el autor helsingborgense, A pesar de las incertidumbres, la existencia de muchos caminos que nos dirigen a la superinteligencia deber\u00eda aumentar nuestra confianza en su viabilidad efectiva. Entre las m\u00faltiples sendas posibles, concede mayor probabilidad a la ruta de la IA con dise\u00f1os principalmente sint\u00e9ticos, sobre un sustrato meramente artificial. A corto plazo, el fil\u00f3sofo europeo desestimaba la ruta de la ciborgizaci\u00f3n, es decir, disiente, de este modo, de Kurzweil. Para este autor, es m\u00e1s probable que las IA sean muy distintas a la mente humana y con arquitecturas dis\u00edmiles.<\/p>\n<p>En un contexto en donde coexistiremos con mentes digitales, el autor aboga por considerar a las m\u00e1quinas como pacientes morales, independientemente de la alta probabilidad de que lleguen a ser muy conscientes y sensibles y tengan la capacidad de sufrir. Si tenemos un sistema que es capaz de seguir objetivos a largo plazo y posee una concepci\u00f3n de s\u00ed mismo como existente a trav\u00e9s del tiempo, capaz de razonar y formar relaciones rec\u00edprocas con los seres humanos, ello ya merece, loablemente, alguna consideraci\u00f3n moral.<\/p>\n<p>A contracorriente del discurso difusor anterior, para el experto inform\u00e1tico estadounidense Erik J. Larson, ni estamos cerca, ni estamos en el camino hacia la superinteligencia. Para \u00e9l, en las d\u00e9cadas de los a\u00f1os cincuenta y sesenta del siglo pasado, Alain Turing y Jack Good, con sus m\u00e1quinas sultrainteligentes, esbozaron \u00abel mito de la inteligencia artificial\u00bb, y, posteriormente, le continuaron en su conformaci\u00f3n Ray Kurzweil y Nick Bostrom.<\/p>\n<p>\u00bfMitolog\u00eda de la IA?<\/p>\n<p>Seg\u00fan Erik Larson (2022), la idea de que la irrupci\u00f3n de la IA general a nivel humano es inevitable y que a posteriori le dar\u00eda paso a una s\u00faper inteligencia que nos rebasar\u00eda, desdibujando las diferencias entre la IA y la inteligencia humana, es un mito. De esta forma, se estar\u00eda transformando lo que es un enigma cient\u00edfico en un evento inexorable. No se trata de su imposibilidad, sino de su improbabilidad, dada la l\u00ednea de desarrollo tecnol\u00f3gico en curso. El autor habla de una brecha vergonzosa, entre los logros tecnol\u00f3gicos reales y las visiones futuristas.<\/p>\n<p>Para este emprendedor tecnol\u00f3gico ico, la IA estrecha o d\u00e9bil, en desarrollo en la actualidad, no nos conduce en l\u00ednea directa a una IA general. Los sistemas de IA de vanguardia comercializados son inductivos o, de modo secundario, h\u00edbridos, es decir, son tambi\u00e9n, en estos \u00faltimos casos, deductivos, y heredan, por tanto, los l\u00edmites de ambos tipos de inferencia (i). En general, los enfoques actuales de IA se basan en t\u00e9cnicas para el an\u00e1lisis de macrodatos sin llegar a una comprensi\u00f3n real.<\/p>\n<p>Para este fil\u00f3sofo, la mitolog\u00eda referida se basa en creencias o en intereses cremat\u00edsticos y, tal vez, habr\u00eda que admitir que nos sobrepasamos en la meta y la diferencia entre las mentes humanas y las m\u00e1quinas es fundamental y no podemos identificarlas, y las primeras son un hecho de la naturaleza y de la vida (Macosko, 2021,2023).<\/p>\n<p>Erik Larson plantea que las inferencias relacionadas con la IA general no se pueden programar a partir de nuestro conocimiento actual, ni del enfoque y m\u00e9todos de la IA d\u00e9bil. Claro est\u00e1, a menos que se produzca una reconceptualizaci\u00f3n radical de lo que significa la IA. De momento, los sistemas de aprendizaje autom\u00e1tico se centran en un problema de aprendizaje espec\u00edfico y particular.<\/p>\n<p>La IA cl\u00e1sica explor\u00f3 las deducciones hasta bien entrada la d\u00e9cada de los a\u00f1os noventa. Posteriormente, con la explosi\u00f3n de la red, el big data y los m\u00e9todos estad\u00edsticos, la IA adquiri\u00f3 el paradigma inductivo, con todas sus posibilidades y l\u00edmites. Desde entonces, se ha trabajado en la optimizaci\u00f3n de los m\u00e9todos de aprendizaje que trabajaban con macrodatos.<\/p>\n<p>En la l\u00ednea del legado de Charles Peirce, el autor plantea que m\u00e1s all\u00e1 de las deducciones e inducciones, tanto la inteligencia actual como la cient\u00edfica se valen de conjeturas, abducciones o suposiciones. La abducci\u00f3n, en tanta inferencia revisable, nos permite desenvolvernos en el mundo real y comprender el lenguaje natural. Aunque las diversas l\u00f3gicas encajan entre s\u00ed y cumplen papeles relevantes, en la inteligencia, la abducci\u00f3n ocupa un lugar central. Las inferencias conjeturales es lo que nos convertir\u00eda en humanos. Las inferencias de sentido com\u00fan a menudo no responden a l\u00f3gicas cl\u00e1sicas ni resultan demasiado probables.<\/p>\n<p>Erik Larson expl\u00edcita las limitaciones de la neurociencia actual y de las teor\u00edas de la inteligencia inspiradas en el neoc\u00f3rtex, que califican de superficiales e in\u00fatiles. Como ejemplos llamativos, se mencionan la teor\u00eda basada en el reconocimiento de patrones jer\u00e1rquicos (Kurzweil) y la teor\u00eda de las piezas de lego (Markram). Los proyectos de investigaci\u00f3n del cerebro de datos son m\u00e1s ingenieriles que neurocient\u00edficos y pretenden cimentarse sobre el big data y esconder as\u00ed dichas falencias. Este autor critica la visi\u00f3n tecnocient\u00edfica y los denominados \u00abenfoques deflacionarios de la inteligencia\u00bb como una forma de computaci\u00f3n, porque la mente humana no puede reducirse a un simple proceso de informaci\u00f3n y la inteligencia, a una serie de c\u00e1lculos. <\/p>\n<p>En realidad, la IA datoc\u00e9ntrica e inductiva presenta problemas cuando surgen elementos improbables. Las respuestas err\u00f3neas que nos hablan de un \u00absabio idiota\u00bb exigen un enfoque nuevo y no, precisamente, de m\u00e1s datos. La automatizaci\u00f3n se enfrenta con el gran escollo de la pragm\u00e1tica, es decir, el individuo realiza sus afirmaciones de acuerdo con prop\u00f3sitos e intereses que implican la comprensi\u00f3n del contexto.<\/p>\n<p>La inteligencia artificial se ubica en el pelda\u00f1o de la asociaci\u00f3n, relacionada con una hip\u00f3tesis desafortunada de frecuencia y, por tanto, est\u00e1 en un nivel inferior del establecimiento de relaciones causales. Este m\u00e9todo adolescente de la restricci\u00f3n emp\u00edricaes decir, solo puede operar con los datos procesados \u200b\u200bdurante el entrenamiento. Adem\u00e1s, existe el problema de la saturaci\u00f3n inevitable, un punto en donde m\u00e1s acumulaci\u00f3n de datos deja de incrementar el rendimiento. En ausencia de profundidad de conocimiento y contexto, los mejores sistemas de aprendizaje profundo no comprenden lo que perciben y son f\u00e1cilmente enga\u00f1ables.<\/p>\n<p>El conocimiento computacional es un pozo sin fondo porque rellenar una base de datos con afirmaciones o proposiciones es una tarea interminable. Las excepciones no se pueden predecir por completo, por tanto, la estrategia de exponer los sistemas de IA a irregularidades probables puede tornarse infinitamente. La realidad est\u00e1 plagada de anormalidades, tal como demuestra la caolog\u00eda.<\/p>\n<p>Cierre y apertura<\/p>\n<p>La l\u00ednea argumental de Larson es impecablemente s\u00f3lida y su aportaci\u00f3n es invaluable, pero cabe acotar que la condici\u00f3n condici\u00f3n sine qua non  que establece para un eventual salto a la IA fuerte ya la superinteligencia no constituye una rareza factual. Los cambios paradigm\u00e1ticos en la ciencia y la tecnolog\u00eda han sido moneda corriente.<\/p>\n<p>De momento, la IA est\u00e1 sustituyendo la l\u00f3gica explicativa por una l\u00f3gica de evaluaci\u00f3n, cimentada en predicciones y en el reconocimiento y reproducci\u00f3n de patrones. Empero, nada impide que dichas l\u00f3gicas lleguen a entrecruzarse de manera heur\u00edstica y productiva, y que ya lo est\u00e9n haciendo en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y human\u00edstica.<\/p>\n<p>La superinteligencia se ha relacionado con el problema de una autonomizaci\u00f3n virtual de la dimensi\u00f3n tecnoecon\u00f3mica, abordado seriamente por fil\u00f3sofos de la tecnolog\u00eda, como Jacques Ellul y Landong Winner. En el enfoque de este \u00faltimo, alude al proceso de adaptaci\u00f3n inversa, cuando los finos humanos se acoplan a los medios tecnol\u00f3gicos. Es un proceso problem\u00e1tico en marcha que deber\u00eda ser asumido sin ambages.<\/p>\n<p>No obstante, el tema ineludible es el de las perentorias pol\u00edticas de cara al impacto presente de la IA y de su influjo a corto y mediano plazo, sobre la base de una prospectiva con enfoque cient\u00edfico, que estudia de una vez la multidimensionalidad de los fen\u00f3menos y se aleje de la futurolog\u00eda especulativa.<\/p>\n<p>Como fundaci\u00f3n de la nueva gobernanza, debe propiciarse una evaluaci\u00f3n democr\u00e1tica y transdisciplinaria de la IA, sostenida en una \u00e9tica plural, en el marco de la defensa de los derechos humanos y las libertades individuales.<\/p>\n<p>De momento, se constatan y avizoran enormes beneficios y riesgos significativos de manera simult\u00e1nea. As\u00ed, pues, la idea es trascender cualquier postura sesgadamente apocal\u00edptica o apolog\u00e9tica y rescatar la vieja propuesta de una evaluaci\u00f3n espec\u00edfica de las innovaciones, rescatando lo mejor de los estudios sociol\u00f3gicos cl\u00e1sicos de Ciencia, Tecnolog\u00eda y Sociedad.  <\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n orteguiana, la t\u00e9cnica, como segunda naturaleza del homo sapiens, es tan importante como la primera. En t\u00e9rminos mcluhanianos, la tecnolog\u00eda no deber\u00eda ser considerada como una entidad separada sino como una extensi\u00f3n del ser humano. La IA nos convoca a repensar las nociones cognitivas tradicionales de pensamiento, inteligencia, interpretaci\u00f3n, comprensi\u00f3n y conocimiento, entre otras. Con los nuevos conocimientos neurobiol\u00f3gicos y su uso en las redes sociales, cabr\u00eda revisar tambi\u00e9n las categor\u00edas de autonom\u00eda, moral y libertad. Por no hablar de la propia ontolog\u00eda humana, en constante re-hibridaci\u00f3n de naturaleza y sobrenaturaleza.<\/p>\n<p>En cuanto a la categor\u00eda de inteligencia, el antropocentrismo ha tenido una deriva limitante y sesgada si revisamos los hallazgos contempor\u00e1neos de la etolog\u00eda y la bot\u00e1nica, que han impulsado la amplificaci\u00f3n de la mirada. Es apenas hace algunos lustros, que en Occidente se comienza a admitir niveles de conciencia en los mam\u00edferos, aves y, minoritariamente, en algunos invertebrados. En Oriente, considerar y generalizar los diversos niveles de conciencia es un asunto milenario. En nuestro contexto, la influencia cultural humano c\u00e9ntrica sobre la ciencia ha sido tan fuerte, que eludi\u00f3 lo que cualquier persona que convive cotidianamente con animales no humanos puede intuir de manera clara.<\/p>\n<p>No obstante, ese mismo antropocentrismo ha tenido un efecto ambivalente en el campo de la IA. Por una parte, desde su acu\u00f1aci\u00f3n, hace siete d\u00e9cadas, la noci\u00f3n de IA, y sobre todo, las b\u00fasquedas tecnol\u00f3gicas concomitantes han catapultado el desarrollo de esa extensi\u00f3n innovadora, sobre la base de ese efecto de espejo. Por otra parte, quiz\u00e1s se ha constituido en una cortapisa para comprender las diferencias cualitativas de una inteligencia renovada, cuando act\u00faa como proyecci\u00f3n simple de nuestra inteligencia psicobiol\u00f3gica. \u00bfPor qu\u00e9 la IA tendr\u00eda que ser homologable a la humanamente biol\u00f3gica y no constituir una tipolog\u00eda aparte, como tantas otras, presentes en la naturaleza? Tal vez, la denominada singularidad no marca solamente el momento disruptivo de una superaci\u00f3n, sino la consolidaci\u00f3n definitiva de un subtipo novedoso de inteligencia.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de la tecnolog\u00eda en general y de la IA en particular no puede reducirse a un problema de uso. Sin embargo, en este caso, esa noci\u00f3n readquiere particular relevancia, porque por una parte, el uso podr\u00eda limitarnos por el adormecimiento de ciertas funciones cognitivas o, por el contrario, podr\u00eda repotenciarnos y fungir como una maravillosa amplificaci\u00f3n. Caben aqu\u00ed estudios neurocient\u00edficos de largo alcance que arrojan evidencias en cualquier direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>En todo caso, no ser\u00eda de extra\u00f1ar que la multivalencia de los sistemas sociot\u00e9cnicos de car\u00e1cter digital se manifieste nuevamente.<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>Bostrom, Nick (2016). Superinteligencia caminos, peligros, estrategias. Madrid: TEELL. T\u00edtulo original: SUPERINTELIGENCIA, Caminos, Peligros, Estrategias Nick Bostrom, 2014. 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David Chalmers, Anil Seth y Brian Greene. https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=06-iq-0yJNM<\/p>\n<p>i Si bien, la ciencia es inconcebible sin la inducci\u00f3n como m\u00e9todo de conocimiento a trav\u00e9s de la experiencia, este m\u00e9todo no deja de comportar l\u00edmites considerables, se\u00f1alados de manera pionera por David Hume. Nuestras observaciones nunca son completas y las correlaciones identificadas pueden ser falsas o accidentales. Por otra parte, observaciones futuras pueden revelar lo que se ocultaba ante nosotros. La realidad cambia permanentemente de manera predecible y, a veces, impredecible, escap\u00e1ndose de ciertos sistemas de reglas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RAYMOND KURZWEIL, UNIVERSIDAD DE LA SINGULARIDAD\u201cKurzweil es un neoyorkino transhumanista y un experto destacado en sistemas tecnol\u00f3gicos y de IA. Desde 2012 es director de Ingenier\u00eda y asesor de Google. 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