{"id":31009,"date":"2026-01-31T01:23:18","date_gmt":"2026-01-31T04:23:18","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/31\/memorias-de-un-diplomatico-simon-bolivar-en-oregon\/"},"modified":"2026-01-31T01:23:18","modified_gmt":"2026-01-31T04:23:18","slug":"memorias-de-un-diplomatico-simon-bolivar-en-oregon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/31\/memorias-de-un-diplomatico-simon-bolivar-en-oregon\/","title":{"rendered":"Memorias de un diplom\u00e1tico: Sim\u00f3n Bol\u00edvar en Oreg\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>OSCAR HERN\u00c1NDEZ BERNALETTE, ARCHIVO PERSONAL&#8221;Se nos instruyen a los c\u00f3nsules hacer un inventario de monumentos, nombres de calles, memoriales o plazas y reconocimientos que existen en nuestras jurisdicciones a nombre del Libertador. En los cinco estados de mi jurisdicci\u00f3n encontr\u00e9 muy poco. Un coleccionista de cartas originales, entre ellas unas firmadas por Bol\u00edvar y que las ofrec\u00edan por una fortuna&#8221;<\/p>\n<p>Por OSCAR HERN\u00c1NDEZ BERNALETTE<\/p>\n<p>I. Esta historia me remonta a Portland, Oreg\u00f3n, quiz\u00e1s unas de las ciudades m\u00e1s gratas de Estados Unidos. Por lo menos, en la \u00e9poca que all\u00ed viv\u00eda, as\u00ed la percib\u00ed. Era una ciudad tranquila, parec\u00eda una capital europea, gente amable y muy liberal. Era una ciudad perfecta para vivir y enamorarse. Ser el c\u00f3nsul de Venezuela era un privilegio, solo exist\u00edan dos consulados de carrera, el de Jap\u00f3n y el nuestro. Cuando llegu\u00e9 a esa ciudad ven\u00eda de ser c\u00f3nsul en San Francisco, hermosa ciudad, el recuerdo con afecto. No fueron pocas las historias en la ciudad del Golden Gate y en donde se origin\u00f3 el movimiento gay.<\/p>\n<p>All\u00ed naci\u00f3 una de mis hijas, Valeska. Como era costumbre y as\u00ed fue a lo largo de tres d\u00e9cadas de servicio diplom\u00e1tico, las instrucciones existen y hay que cumplirlas. Si recibes un traslado preparar\u00e1s maletas ya tu nuevo destino te vas. As\u00ed es la vida en la diplomacia, cumples instrucciones, no importa tu jerarqu\u00eda y tambi\u00e9n cuando corresponden las das. Cuando menos me imaginaba, me proyectaron a esa ciudad como jefe de oficina consular y me correspond\u00eda cubrir varios estados que inclu\u00edan Alaska y con una poblaci\u00f3n dispersa de venezolanos que no llegaba al ciento para aquella \u00e9poca. Que diferencia la de estos tiempos, con m\u00e1s de seiscientos mil venezolanos y no hay un consulado operando en los Estados Unidos. Efectivamente, ten\u00edamos en esa ciudad una peque\u00f1a oficina consular que me correspondi\u00f3 dirigir a mediados de los a\u00f1os ochenta. Una secretar\u00eda maravillosa de origen cubano y yo, ese era el staff. Una oficina bien situada en el coraz\u00f3n de la ciudad. Era uno de los 13 consulados que ten\u00eda Venezuela en Estados Unidos para aquel entonces. El menos importante pero con la mayor extensi\u00f3n territorial en los Estados Unidos. Hasta los estados de Montana e Idaho tambi\u00e9n estaban en mi jurisdicci\u00f3n. Se hab\u00eda inaugurado por all\u00e1 en el a\u00f1o 1948. La fuerte industria maderera del estado hab\u00eda generado unos negocios con el sector petrolero de Venezuela que en su momento justificaron su creaci\u00f3n. Fui el \u00faltimo c\u00f3nsul de Venezuela en esa ciudad. Propuse su cierre en 1985 debido a su poco movimiento consular y lo dispersa que estaba la colonia venezolana que cubr\u00edamos. Igualmente los pod\u00edamos atender desde cualquier otra ciudad, como por ejemplo nuestro consulado en San Francisco o Los \u00c1ngeles. Ese fue uno de mis argumentos, adem\u00e1s que me parec\u00eda un desperdicio de dinero estar en lugar con el m\u00ednimo movimiento consular. La canciller\u00eda no escatim\u00f3 en aceptar mis sugerencias, aunque m\u00e1s de un amigo me recrimin\u00f3 por arriesgarme a perder a\u00fan siendo un junior en la diplomacia una jefatura de misi\u00f3n.  <\/p>\n<p>II. Gobernaba Luis Herrera Camp\u00edns en Venezuela y Ronald Reagan en Estados Unidos. El embajador en Washington era P\u00e9rez Chiriboga y el responsable de los consulados era Alejandro Perera, en aquel entonces primer secretario. Era el responsable desde la embajada de los consulados de Venezuela en Estados Unidos. Alejandro tambi\u00e9n hizo una estupenda carrera diplom\u00e1tica y lleg\u00f3 al rango de embajador. Su \u00faltima designaci\u00f3n, embajador en Finlandia. Fue uno de los tantos embajadores de carrera a los que el chavismo sac\u00f3 de circulaci\u00f3n. Esos pormenores est\u00e1n tambi\u00e9n para otra historia.<\/p>\n<p>III.  El alcalde de Portland era un controvertido personaje llamado Bud Clark, grabado por la foto que le dio la vuelta al mundo. &#8220;Exp\u00f3nte al arte&#8221;. Hice una buena amistad con ese personaje original. Era el due\u00f1o de un famoso bar de la ciudad llamado El hueco del gansovisitarlo obligatoriamente. Su popularidad nace detr\u00e1s de la barra y lo empujaron a la pol\u00edtica. Ya famoso por exhibirse tambi\u00e9n ante una estatua desnuda ya sus ideas radicales, Bud fue alcalde desde 1984 hasta 1991. Nos vimos en dos ocasiones oficialmente, en el bar muchas veces, en una era para pedirme si lo pod\u00eda acompa\u00f1ar junto al c\u00f3nsul de Jap\u00f3n a recorrer la ciudad en bicicleta para hacerle publicidad a su pol\u00edtica de protecci\u00f3n ambiental. Lo logr\u00f3, Bud impulsando el uso de la bicicleta junto al escaso cuerpo diplom\u00e1tico. \u00c9ramos solamente dos agentes consulares para aquel entonces. Despu\u00e9s me volvi\u00f3 a llamar a su despacho cuando se enter\u00f3 que Venezuela cerrar\u00eda el consulado en su ciudad. Estaba preocupado, pens\u00f3 que se trataba de una represalia de Venezuela por el apoyo de Reagan al apartheid en Sur\u00e1frica. Nada m\u00e1s distante. Por supuesto, no le cont\u00e9 que el cierre era por iniciativa m\u00eda. Fue siempre amable. Muri\u00f3 a los 90 a\u00f1os. A\u00fan guardo con afecto uno de sus afiches con una dedicatoria que se desvanece por el tiempo.<\/p>\n<p>IV. Recibo una instrucci\u00f3n precisa a trav\u00e9s de Alejandro desde nuestra embajada. Eran tiempos en que se celebraban los doscientos a\u00f1os del natalicio del Libertador. Se hicieron en el mundo muchos homenajes en el marco del bicentenario. Se nos instruyen a los c\u00f3nsules hacer un inventario de monumentos, nombres de calles, memoriales o plazas y reconocimientos que existieron en nuestras jurisdicciones a nombre del Libertador. En los cinco estados de mi jurisdicci\u00f3n encontr\u00e9 muy poco. Un coleccionista de cartas originales, entre ellas unas firmadas por Bol\u00edvar y que las ofrec\u00edan por una fortuna. No recuerdo si el gobierno en su momento se interes\u00f3 en adquirirlas. Lo que s\u00ed encontr\u00e9 fue un pico con el nombre de Sim\u00f3n Bol\u00edvar. Es el pico m\u00e1s alto del condado de Coos en Oreg\u00f3n. Considerada una de las zonas m\u00e1s bellas de la costa oeste de los Estados Unidos, habitada por varias tribus originarias, una importante emigraci\u00f3n China que fue explotada durante la construcci\u00f3n de las rutas del tren y adem\u00e1s por tener unos paisajes espectaculares desde la costa que nos remontan a la campi\u00f1a Escocesa.<\/p>\n<p>V. Informar\u00e9 a Washington de mi descubrimiento y en pocos d\u00edas se me instruye a que organizara con las autoridades para llevar y colocar una placa conmemorativa en el pico nombrado en honor a nuestro Libertador. As\u00ed fue, a las semanas y con el apoyo de los venezolanos residentes. Despu\u00e9s de una larga caminata hacia MT Bol\u00edvar que se inici\u00f3 una fr\u00eda madrugada, con el apoyo de los guardabosques, bien equipados y un par de mulas llegamos a la cima Sim\u00f3n Bol\u00edvar. Fue emocionante, una monta\u00f1a con el nombre del padre de la patria que se sumaba a varios pueblos con su nombre a lo largo y ancho de los Estados Unidos y en reconocimiento al h\u00e9roe suramericano. La placa fue debidamente instalada y hoy se menciona en la literatura tur\u00edstica del estado de Oreg\u00f3n como uno de los atractivos del lugar. <\/p>\n<p>VI. La placa de bronce tiene una leyenda que dice: \u201cLos Estados Unidos de Am\u00e9rica fueron los primeros en ense\u00f1arnos el camino hacia la Independencia Sim\u00f3n Bol\u00edvar, Jamaica 1815\u201d, \u201cDe Venezuela al pueblo de Oreg\u00f3n\u201d. Fue una ceremonia sencilla pero muy emotiva. Me acompa\u00f1aron unos 20 estudiantes venezolanos, la mayor\u00eda eran becados del Programa Mariscal Ayacucho. Era un domingo fr\u00edo y lluvioso seg\u00fan recuerdo. Con nostalgia cantamos el Gloria al Bravo Pueblo mientras colocamos el peque\u00f1o monumento. Solo la juventud y al afecto nos abr\u00eda esa vena a casi dos mil metros de altura para cantar el himno. El fr\u00edo no era un impedimento para sentir lo orgulloso que est\u00e1bamos de ser venezolanos y que en el propio imperio reconocieran al pr\u00f3cer de la patria.<\/p>\n<p>VI. Esta historia tuvo un viaje. Resulta que al poco tiempo ya hab\u00eda sido yo trasladado de Estados Unidos a otro destino, a nuestra Embajada en Rep\u00fablica Dominicana, y recibo una carta de un ciudadano de Oreg\u00f3n haci\u00e9ndome una rectificaci\u00f3n. Me explico que ese pico no lleva el nombre de Sim\u00f3n Bol\u00edvar por su Libertador sino por un explorador llamado Sim\u00f3n Bol\u00edvar Cathcart, quien fue el primero en escalar esa monta\u00f1a por all\u00e1 a mediados del siglo XIX. Ante tal haza\u00f1a se honr\u00f3 la cima con su nombre. Para mi sorpresa, no me qued\u00f3 m\u00e1s que justificar que igualmente el escalador llevaba el nombre de nuestro Libertador como homenaje al h\u00e9roe suramericano, muy rese\u00f1ado por aquellos a\u00f1os en los Estados Unidos y que los padres nombraron a sus hijos con su nombre era en s\u00ed un reconocimiento. La confusi\u00f3n no qued\u00f3 all\u00ed. Es que recientemente, al ver fotograf\u00edas que destacan la placa que colocamos hace ya 40 a\u00f1os, me percat\u00e9 de que las propias autoridades de Oreg\u00f3n y desde nuestro homenaje se\u00f1alan el Monte Bol\u00edvar como un homenaje al Libertador suramericano.<\/p>\n<p>VII. En fin, una ecuaci\u00f3n resuelta diplom\u00e1ticamente, un explorador que lleg\u00f3 a la cima y pudo darle su nombre y nosotros le dimos valor agregado reconociendo al Sim\u00f3n Bol\u00edvar originario. Nunca oficialic\u00e9 este desliz a la Canciller\u00eda, seguro con su burocracia atemorizada hubiera replanteado el homenaje en lugar tan inh\u00f3spito a quien no le correspond\u00eda. Cuando recuerdo esta historia siempre pienso en que William Cathcart y Margaret Simmons, los padres de ese top\u00f3grafo, que murieron con m\u00e1s de noventa a\u00f1os, nunca se imaginaron cuando decidieron nombrar al menor de sus hijos, hoy enterrado en el cementerio de Condado de Cooscon el nombre del Washington de Suram\u00e9ricaque ser\u00eda honrado con su nombre en la cima de una monta\u00f1a que descubri\u00f3 y que por un error se le atribuy\u00f3 al otro Sim\u00f3n Bol\u00edvar que tambi\u00e9n hizo cumbre cuando liber\u00f3 a tantos pa\u00edses en esta Am\u00e9rica.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>OSCAR HERN\u00c1NDEZ BERNALETTE, ARCHIVO PERSONAL&#8221;Se nos instruyen a los c\u00f3nsules hacer un inventario de monumentos, nombres de calles, memoriales o plazas y reconocimientos que existen en nuestras jurisdicciones a nombre del Libertador. En los cinco estados de mi jurisdicci\u00f3n encontr\u00e9 muy poco. 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