{"id":30739,"date":"2026-01-30T01:24:45","date_gmt":"2026-01-30T04:24:45","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/30\/los-gringos-inmigrantes-en-colombia-cronica-de-thomas-quinn-sobre-como-se-diferencian-los-turistas-de-ee-uu-uu-en-el-pais\/"},"modified":"2026-01-30T01:24:45","modified_gmt":"2026-01-30T04:24:45","slug":"los-gringos-inmigrantes-en-colombia-cronica-de-thomas-quinn-sobre-como-se-diferencian-los-turistas-de-ee-uu-uu-en-el-pais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/30\/los-gringos-inmigrantes-en-colombia-cronica-de-thomas-quinn-sobre-como-se-diferencian-los-turistas-de-ee-uu-uu-en-el-pais\/","title":{"rendered":"Los gringos inmigrantes en Colombia \/ Cr\u00f3nica de Thomas Quinn sobre c\u00f3mo se diferencian los turistas de EE.UU. UU. en el pa\u00eds"},"content":{"rendered":"<p>Thomas D. QuinnRedactor EL TIEMPO (1973)<\/p>\n<p>29 de enero de 2026, 22:46  Actualizado:29.01.2026 22:46douando son mayorcitos<\/p>\n<p>se ve a turistas,<\/p>\n<p>y andan por el mundo<\/p>\n<p>los americanos.<\/p>\n<p>Hace un mes dos j\u00f3venes norteamericanos aparecieron en las oficinas de Ajuride en Bogot\u00e1 para tramitar la solicitud de visa de inmigrantes. Le explicaron al socio-gerente, Jaime N. Reyes R., que quer\u00edan legalizar la compra de una finquita cerca del parque arqueol\u00f3gico, en San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>\u201cNosotros estamos en Colombia con fines serios\u201d, contaban Donald Foster, 27 a\u00f1os, y Ken Walters, 28. \u201cY queremos legitimar nuestra posici\u00f3n aqu\u00ed para que los colombianos nos diferencien de los gringos transe\u00fantes\u201d.<\/p>\n<p>Esta rara criatura \u2014el verdadero inmigrante de USA\u2014 siente una especie de enga\u00f1o cuando la gente no sabe distinguirlo de su paisano el gringo pasajero. Ni el cantante argentino Piero, aparentemente, tuvo copa para el inmigrante en su canci\u00f3n \u201cLos Americanos\u201d, la cual se aprecia en c\u00edrculos gringos con sonrisas a veces apenadas, como una caricatura divertida pero del gringo en tr\u00e1nsito y no del fen\u00f3meno bastante distinto, el del inmigrante gringo, de esa alma inquieta que ha salido de USA tal vez en forma permanente, casi siempre en busca de una vida mejor de la que, por cualquier raz\u00f3n, llevaba en el norte, y por eso HA ESCOGIDO a Colombia como nuevo hogar.<\/p>\n<p>Quinn dice que la ilustraci\u00f3n muestra la diversidad cultural del migrante que llega a Colombia.<\/p>\n<p>Foto:EL TIEMPO<\/p>\n<p>\u201cPero no es f\u00e1cil para ellos\u201d, explicaba Jaime N. Reyes R., cuya oficina se especializa en ayudarlos a legalizar su estado en Colombia. &#8220;Por la fama reciente del gringo con afici\u00f3n a la &#8216;yerba&#8217;, el gobierno naturalmente recibe con cierta resistencia solicitudes de ellos para residencia permanente. Pero la verdad es que muchos vienen para vincularse al campo colombiano con intenciones sanas y fines hasta nobles&#8221;.<\/p>\n<p>En muchos casos este inmigrante, as\u00ed enfrentado a un problema de identificaci\u00f3n en su nueva cultura, tiene que vencer los estereotipos basados \u200b\u200ben el gringo transe\u00fante, es decir, el turista (sea hippie o com\u00fan), diplom\u00e1ticos, militares, petroleros, mineros, o los dem\u00e1s negociantes. Estos inmigrantes a Macondo dir\u00edan tal vez que se parecen m\u00e1s a los gitanos de Melqu\u00edades que a los gringotes de la Banana Company.<\/p>\n<p>Ellos nacen ancianos <\/p>\n<p>y van enni\u00f1eciendo <\/p>\n<p>a trav\u00e9s de la vida.<\/p>\n<p>Los americanos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es cierto que se encuentran en Colombia, desde 1970, un n\u00famero visiblemente m\u00e1s nutrido de j\u00f3venes norteamericanos. Aunque la mayor\u00eda de ellos son turistas o aventureros en tr\u00e1nsito, los otros quiz\u00e1s representan una vanguardia de la primera ola de inmigraci\u00f3n desde EE.UU. hacia Colombia en toda la historia de este pa\u00eds.<\/p>\n<p>Muchos de estos son \u201cperegrinos de fantas\u00eda\u201d o \u201cbuscadores de la Nueva Edad\u201d. Los peregrinos vienen a los Andes y al todav\u00eda pr\u00edstino r\u00edo Amazonas explorando sitios, en libre interpretaci\u00f3n simple y m\u00e1gica como durante la ni\u00f1ez. Buscan, por ejemplo, a Paitit\u00ed, una ciudad de leyenda en donde supuestamente unos incas se refugiaron con todos los secretos de su civilizaci\u00f3n. Otros persiguen un quim\u00e9rico \u201cValle de la Luna Azul\u201d, m\u00edtico escondite andino al estilo del ficticio valle del Himalaya, Shangrilah, tambi\u00e9n producto de la literatura brit\u00e1nica, en donde viven en paz perfecta unos seres altamente evolucionados, seg\u00fan el cuento.<\/p>\n<p>Algunos buscan en Suram\u00e9rica un Ed\u00e9n f\u00edsico que se parece a otro Ed\u00e9n psicol\u00f3gico \u2014el estado de integridad existencial en que estamos antes del trauma del nacimiento y tal vez nuevamente despu\u00e9s de la muerte\u2014. Otros, tambi\u00e9n m\u00edsticos pero m\u00e1s reservados, est\u00e1n simplemente contentos de encontrar su \u201csitio lindo para pasar el Apocalipsis\u201d. Todos convencidos de que en esta parte de Latinoam\u00e9rica se est\u00e1 desenvolviendo una revoluci\u00f3n espiritual con tendencias gn\u00f3sticas y, hasta ahora, apenas incipiente y amorfa. De esta revoluci\u00f3n, dicen, se generar\u00e1 la Nueva Edad.<\/p>\n<p>Hay otros inmigrantes j\u00f3venes no tan imbuidos por la fantasmagor\u00eda. Estos vienen a vivir en Colombia porque piensan que el pa\u00eds todav\u00eda no est\u00e1 tan da\u00f1ado por los venenos de la tecnolog\u00eda y el resto de la llamada \u201cvida moderna\u201d. Algunos de ellos quieren sencillamente volver a los valores de la tierra. Otros se acercan a los \u201cvalores humanos\u201d de las ciudades latinas.<\/p>\n<p>En todo caso, no es dif\u00edcil entender que tal misticismo representa la reacci\u00f3n de muchos j\u00f3venes norteamericanos contra el mundo tan estrechamente materialista en donde nacieron, y que el creciente \u00e9xodo de muchachos del Norte puede significar, como dir\u00eda el historiador Toynbee, cierto grado de decadencia de la sociedad que est\u00e1n abandonando.<\/p>\n<p>Con atuendos t\u00edpicos<\/p>\n<p>se mezclan con la gente,<\/p>\n<p>y nadie se da cuenta<\/p>\n<p>que son americanos.<\/p>\n<p>En la ilustraci\u00f3n, otra representaci\u00f3n del inmigrante gringo, en busca de una nueva vida en Colombia.<\/p>\n<p>Foto:EL TIEMPO<\/p>\n<p>Claro que en el fondo un \u201camericano\u201d no puede dejar de ser \u201camericano\u201d, aun en otras culturas. Por ejemplo, conozco a muchos que, a pesar de esfuerzos por aculturarse, no dejan de leer semanalmente la revista. Tiempo y mastican con af\u00e1n este periodismo pl\u00e1stico como chicle de m\u00faltiples sabores, mientras almuerzan con sancocho y arepa. Igualmente, es dif\u00edcil para ellos resistir a tentaciones como helados, cine hollywoodesco, chocolate Hershey de contrabando oa la compulsi\u00f3n yanqui de \u201corganizarse\u201d. Sin embargo, el inmigrante gringo se va colombianizando relativamente pronto.<\/p>\n<p>Pero nadie niega que, con todas estas buenas intenciones ya a pesar de que piensa y vive distinto a los dem\u00e1s anglo-norte\u00f1os, el gringo inmigrante constituye un agente, aunque inconsciente, de la \u201cyanquificaci\u00f3n\u201d de una cultura que a\u00fan es colombiana. Y si es verdad, como dice el refr\u00e1n, que \u201cun gringo latinizado es un diablo encarnizado\u201d, llegar\u00e1 el d\u00eda en que servir\u00e1n \u201chamburgers and malts\u201d en la fonda antioque\u00f1a del infierno mismo.<\/p>\n<p>Entonces, como el inmigrante gringo es usualmente m\u00e1s individualista que el gringo residente en los Estados Unidos, yo encuentro dif\u00edcil generalizar demasiado sobre \u00e9l. Por eso seleccion\u00f3 doce tipos entre quienes francamente hay ejemplos extremos del inmigrante gringo. Estos bosquejos m\u00edos, como las caricaturas de Piero, no deben ser tomados como retratos completos. En este sentido no he querido presentarlos como gringos t\u00edpicos (no lo son en mi opini\u00f3n), ni como inmigrantes t\u00edpicos, sino insinuar la variedad del nuevo fen\u00f3meno, describiendo as\u00ed los viejos estereotipos del \u201ct\u00edpico gringo en Colombia\u201d y distingui\u00e9ndolos claramente de los turistas.<\/p>\n<p>\u201cDami\u00e1n\u201d. Hace cinco a\u00f1os, a la edad de 17, en su pen\u00faltimo a\u00f1o de colegio, Dami\u00e9n se escap\u00f3 de una vida c\u00f3moda en California para unirse a un familiar que resid\u00eda temporalmente en Colombia. Abandon\u00f3 su vida en USA por dos razones: para evitar un reclutamiento eventual hacia Vietnam, y para buscar la aventura que le faltaba en el ambiente burgu\u00e9s californiano. Durante sus cinco a\u00f1os aqu\u00ed, Dami\u00e9n ha ense\u00f1ado ingl\u00e9s en Cali, Bogot\u00e1 y Medell\u00edn y ha recorrido, la mayor\u00eda de las veces a pie, desde Las Lajas de Nari\u00f1o hasta el Cabo de La Vela en la Guajira. Las memorias de estos viajes llenan cuatro cuadernos de poes\u00eda, algo que se ha publicado en la revista Mother Earth News. Despu\u00e9s de soportar las manos levantando una peque\u00f1a parcela en las monta\u00f1as de Antioquia, el a\u00f1o pasado, ahora est\u00e1 comprando su propia finca en el Valle, donde suele dedicarse a la apicultura, la lectura biling\u00fce y la flauta.<\/p>\n<p>Avi\u00f3n de American Airlanes<\/p>\n<p>Foto:AFP<\/p>\n<p>Mike Tsalickis. De todos los inmigrantes gringos en Colombia, el m\u00e1s famoso es este Tarz\u00e1n moderno que ya lleva m\u00e1s de 30 a\u00f1os en Leticia. En este tiempo Mike ha sido, sin duda, un pionero de la selva amaz\u00f3nica. \u00c9l trajo a Leticia, por ejemplo, la \u00e9poca de aviaci\u00f3n y se puede decir que ha organizado all\u00ed, para bien o para mal, la mayor parte del turismo y la exportaci\u00f3n de animales. Pero aparte de eso \u2014tan propenso a pol\u00e9micas\u2014 \u00bfcu\u00e1nta gente sabe que Tsalickis es pr\u00e1cticamente un preso de la selva? Es decir, \u00e9l ama tanto la naturaleza selv\u00e1tica que ese cari\u00f1o ha llegado a ser un verdadero caso de \u201cmanigua\u201d. Hace cuatro a\u00f1os Tsalickis me contaba que ahora no se sent\u00eda c\u00f3modo en las ciudades grandes, ni de Colombia ni de USA. Dec\u00eda que constantemente ten\u00eda que interrumpir sus viajes para volver a la selva, que sin esta se sent\u00eda como pez fuera del agua. La manigua ha seducido para siempre a este gringo, lo que me hace preguntar: \u00bfest\u00e1 la selva tambi\u00e9n explotando a Tsalickis o s\u00f3lo Tsalickis a la selva?<\/p>\n<p>Coronel Oscar Bradford y familia. Este militar retirado estuvo encargado de la misi\u00f3n de la fuerza a\u00e9rea norteamericana en Colombia de 1963 a 1967. Criado en Cuba, el coronel Bradford experiment\u00f3 los honores del ataque a Pearl Harbor antes de desempe\u00f1ar papeles como los de consejero militar en casi todos los pa\u00edses latinoamericanos, sobre todo en Colombia y Paraguay. Cuando se retir\u00f3, hace poco, \u00e9l y su familia decidieron volver a Colombia en vez de buscar una nueva vida en USA. \u201cComo nosotros vivimos en muchas partes del mundo durante mi carrera militar, hubi\u00e9ramos cierto choque cultural al instalarnos en cualquier sitio nuevo, as\u00ed fueron los Estados Unidos otro pa\u00eds \u2014con la excepci\u00f3n de Colombia, por ejemplo\u2014 donde hemos vivido contentos\u201d. Por eso el coronel Bradford ech\u00f3 ra\u00edces aqu\u00ed, y ahora es gerente de la C\u00e1mara de Comercio Colombo-Americana.<\/p>\n<p>Vista panor\u00e1mica de Santa F\u00e9 de Bogot\u00e1. 2004.<\/p>\n<p>Foto:EL TIEMPO<\/p>\n<p>\u201cPedro el paranoico\u201d. Hombre de arrogante voluntad, Peter s\u00f3lo ha cambiado sus formas superficiales de vida desde que lleg\u00f3 a Colombia hace cuatro a\u00f1os, procedente de Oreg\u00f3n. Es decir, siempre ha sido en su coraz\u00f3n el mismo: un traficante de paranoia. Primero vino como ferviente disc\u00edpulo de la dieta macrobi\u00f3tica, que consist\u00eda, seg\u00fan Peter, en solo consumir arroz negro, agua destilada y marihuana, \u201cpara mantenerse sagrado\u201d. Pronto sus amigos notaron cierto cambio en el procedimiento de Peter. Entonces desapareci\u00f3. Un a\u00f1o despu\u00e9s apareci\u00f3 nuevamente como esmeraldero, y viajaba al exterior para vender su contrabando. \u201cPero dej\u00e9 esto porque no me gustaban los ambientes ni en donde compraba ni en donde vend\u00eda\u201d, dec\u00eda Peter. Entonces consigui\u00f3 una cantidad de LSD y viaj\u00f3 al Brasil para intercambiarla en la \u00e9poca de Carnaval por joyas y d\u00f3lares. Volvi\u00f3 a Colombia por Bolivia, donde trat\u00f3 de negociar LSD a cambio de coca\u00edna. El a\u00f1o pasado Peter estuvo involucrado en el \u201cnegocio\u201d de enviar coca\u00edna a Estados Unidos en sobres de diez gramos cada uno.<\/p>\n<p>Arrepentidamente, hace unos meses se retir\u00f3 tambi\u00e9n de este \u201cnegocio\u201d y se dirigi\u00f3 a una finca en la Sierra de Santa Marta. Aunque Peter perdi\u00f3 casi todos sus amigos en Colombia en estos a\u00f1os, alcanz\u00f3 a guardar, como contrabandista, por lo menos unos 150.000 pesos. Con esto, dice, quiere comprar \u201cun valle entero y solitario\u201d en alguna parte de Colombia para encerrarse en un hermetismo total \u201cpor el resto de mi vida\u201d.<\/p>\n<p>William Wenholz y familia. Cuando Bill Wenholz y su se\u00f1ora dieron cuenta, en el a\u00f1o 1967, de que su hijo mayor, Steve, estaba dispuesto a abandonar su familia y su patria en protesta por la guerra en Vietnam y su sistema de reclutamiento, ellos no vacilaron un momento. Wenholz vendi\u00f3 sus carros, casas y su negocio de seguros, y con la familia se traslad\u00f3 a Cali. \u201cLa se\u00f1ora y yo siempre pensamos dejar todo y vivir en otro pa\u00eds, preferiblemente en el Tercer Mundo, pero originalmente quisimos hacerlo sol. o con los ni\u00f1os ya crecidos\u201d, dijo Wenholz. \u201cSin embargo, nos toc\u00f3 m\u00e1s temprano\u201d. Los Wenholz se ama\u00f1aron en Cali, donde Bill compr\u00f3 un autob\u00fas municipal. Ahora viven c\u00f3modamente en una casa sobre la carretera al Mar.<\/p>\n<p>Avenida Colombia, en Cali.<\/p>\n<p>Foto:Carlos H. Lozano<\/p>\n<p>\u201cMeah, Melod\u00eda y Poca M\u00fasica\u201d. Una pareja t\u00edpica de la denominada \u201ccontra-cultura\u201d (tal vez mejor llamarla \u201ccultura de cambio\u201d). Meah es un hombre que ha viajado por Suram\u00e9rica, Europa y el Oriente en los \u00faltimos cinco a\u00f1os. Pero regres\u00f3 a Colombia porque sinti\u00f3 aqu\u00ed la vibraci\u00f3n de una especie de renacimiento espiritual.<\/p>\n<p>Meah conoci\u00f3 a Melody hace dos a\u00f1os, cuando ella exploraba sola Suram\u00e9rica despu\u00e9s de haber dejado en Nueva York un puesto en el que ganaba US$ 30.000 al a\u00f1o. (Melody es doctora en psicolog\u00eda). \u201cMe di cuenta de que muchos amigos m\u00edos en Nueva York no viv\u00edan la vida como la filosofaban\u201d, expresaba Melody. \u201cY me vine aqu\u00ed para aprender a vivir de verdad\u201d. Hace ocho meses Melody dio a luz una hija llamada M\u00fasica. Despu\u00e9s de varios esfuerzos por establecer comunidades en Colombia y Ecuador, Meah, Melody y Musiquita tienen ahora proyectada una exploraci\u00f3n de los r\u00edos Putumayo y Amazonas en busca de un \u201cpara\u00edso selv\u00e1tico para nosotros y nuestros hermanos peregrinos de una nueva vida\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa familia DiGiorgio\u201d. La familia se vino a Colombia durante la Segunda Guerra Mundial. Eran, en esa \u00e9poca, parte del esfuerzo norteamericano para proteger a Colombia contra posibles influencias del nazismo. Pero cuando se acab\u00f3 la guerra, mientras la mayor\u00eda de sus compatriotas regresaban a los Estados Unidos, la familia DiGiorgio qued\u00f3. \u201cEn realidad\u201d, me dijo el padre alguna vez, \u201ces una cosa rara. Al principio, simplemente parec\u00eda que fuera pereza lo que nos manten\u00eda aqu\u00ed. Poco a poco me ve\u00eda comprometido en negocios, y luego en la educaci\u00f3n de mis cinco hijos. Casi sin darnos cuenta \u00edbamos echando ra\u00edces aqu\u00ed\u201d. Unos diez a\u00f1os despu\u00e9s volvimos mi esposa y yo a New Jersey y en dos semanas all\u00ed me di cuenta de que estar\u00eda mejor en Colombia que en mi pa\u00eds natal. Ahora los hijos, que hablan mejor el espa\u00f1ol que el ingl\u00e9s, prefieren vivir en Colombia, aunque han estudiado en USA.<\/p>\n<p>Capit\u00e1n Killer, el agente de la CIA. No s\u00e9 si, en realidad, era un miembro de esta agencia norteamericana de espionaje. Nos encontramos solos, con una botella de pisco peruano, en el comedor del hotel Tur\u00edstico en Ipiales una noche fr\u00eda, hace un a\u00f1o. Fuimos intercambiando an\u00e9cdotas sobre aventuras en Latinoam\u00e9rica cuando, ambos bien borrachos, admitieron que era uno de los \u201c20.000 agentes de la CIA en Suram\u00e9rica\u201d. Dijo que regresaba de Chile, donde agitaba para guerra civil, principalmente en la organizaci\u00f3n de grupos secretos de \u201cderechistas\u201d. Lo hac\u00eda, me explicaba, por la plata y la aventura\u2026 y para mantener su m\u00e1ximo orgullo, un nuevo Jaguar XKE, carro deportivo. \u201cNormalmente guardo el carro en Panam\u00e1 cuando estoy trabajando\u201d, me dec\u00eda. \u201cPero tengo una finca-refugio en las monta\u00f1as de Colombia y alg\u00fan d\u00eda quisiera retirarme para vivir ac\u00e1\u201d. Por eso, manifestaba, nunca aceptaba misiones en Colombia. Dijo adem\u00e1s que se llamaba \u201cCaptain Killer\u201d, dentro de la profesi\u00f3n. No volv\u00ed a verlo sino al d\u00eda siguiente, cuando alcanc\u00e9 a verlo salir en un Jaguar XKE color de plata.<\/p>\n<p>El reverendo Jim Gage. Este ministro bautista primero se enamor\u00f3 de una colombiana en su Estado natal de Texas, y luego de casarse decidi\u00f3 venir a Bogot\u00e1 con su nueva esposa. Ahora reside en el barrio Santa Isabel, donde Jim tiene semanalmente en su casa un peque\u00f1o pero creciente grupo de estudiantes de la Biblia. Su proyecto m\u00e1s importante del momento es tratar de organizar, dentro de sus estudiantes, una cooperativa para la exportaci\u00f3n de muebles. \u201cAs\u00ed combinamos lo espiritual con lo material\u201d, explic\u00f3 el reverendo Gage.<\/p>\n<p>Caminata por la Solidaridad, Bogot\u00e1 1995<\/p>\n<p>Foto:EL TIEMPO<\/p>\n<p>\u201cJacob\u201d. Es un buscador de trascendencia, estilo kamikaze. Jacob ha recorrido el mundo para encontrar la manera de liberar su esp\u00edritu de Prometeo; prob\u00f3 el opio en Hong Kong, el budismo en Tailandia y el hermetismo en un s\u00f3tano de la isla de Hawaii antes de venir a Colombia. Aqu\u00ed tratado de \u201ctrascender\u201d, primero trabajando la tierra y despu\u00e9s encerr\u00e1ndose en un cuarto por semanas mientras intentaba perderse en la guitarra cl\u00e1sica. Luego se fue a buscar los secretos de los brujos. Hace seis meses, en Barbacoas, tom\u00f3 una forma de Banisteriopsis caapi, llamada pilde (conocido como yag\u00e9 en el Vaup\u00e9s y ayahuasca en el Putumayo), que lo dej\u00f3 un poco desorientado. Una semana despu\u00e9s los indios de Sibundoy trataron de ayudarles d\u00e1ndoles una bebida a base de la planta conocida como datura, que ellos cultivan especialmente. Pero tampoco esto le alivi\u00f3 su confusi\u00f3n mental.<\/p>\n<p>Hace dos meses Jacob se fue a la selva otra vez en busca de un brujo famoso de los indios Waikas del r\u00edo Negro, en Brasil. Seg\u00fan informes, este brujo prepara un polvo oscuro llamado \u201cepena\u201d, que se toma con la ayuda de un compa\u00f1ero, quien le sopla el polvo en la nariz por medio de tubos parecidos a peque\u00f1as cerbatanas. \u00bfSu af\u00e1n? \u201cHay que trascender\u201d, dijo Jacob, \u201cantes del Apocalipsis\u201d.<\/p>\n<p>Fitz Roy Kennedy. Aunque naci\u00f3 en Trinidad, Fitzroy pas\u00f3 la mayor parte de su vida en Nueva York, Toronto y Londres antes de llegar a Colombia, en 1968. En estos cinco a\u00f1os Kennedy ha hecho de todo para defenderse, y en esta lucha se ha sentado probablemente para siempre sus ra\u00edces en Bogot\u00e1. Principalmente en este tiempo \u00e9l se ha ganado la vida ense\u00f1ando un \u201cingl\u00e9s especial para profesionales\u201d. En 1970 se enamor\u00f3 de una de sus estudiantes, Elsa Vargas. Se casaron y ahora tienen dos hijos.Kennedy est\u00e1 ama\u00f1ado en Bogot\u00e1 porque \u201ces una ciudad que, aunque grande, todav\u00eda es manejable\u201d. \u00c9l quiere reabrir su \u201ctaller de modas experimentales\u201d que exist\u00eda en Chapinero (donde dise\u00f1aba la ropa de actrices y modelos como Alcira Rodr\u00edguez y Esther Farf\u00e1n) hasta cuando le robaron por completo, en dos semanas consecutivas. Despu\u00e9s de compartir un programa diario, llamado \u201cRepercusiones period\u00edsticas\u201d, con el periodista Jaime Zamora en la Radio Capital, hasta hace pocas semanas. Tambi\u00e9n Kennedy est\u00e1 experimentando con distintas clases de arcilla, para luego poner una f\u00e1brica de cer\u00e1micas.<\/p>\n<p>TOMAS D. QUINN<\/p>\n<p>                                  Conforme a los criterios de                                      <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Thomas D. QuinnRedactor EL TIEMPO (1973) 29 de enero de 2026, 22:46 Actualizado:29.01.2026 22:46douando son mayorcitos se ve a turistas, y andan por el mundo los americanos. Hace un mes dos j\u00f3venes norteamericanos aparecieron en las oficinas de Ajuride en Bogot\u00e1 para tramitar la solicitud de visa de inmigrantes. Le explicaron al socio-gerente, Jaime N. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":30740,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[585,767],"tags":[],"class_list":["post-30739","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-colombia","category-otras-ciudades"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30739"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30739\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30740"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}