{"id":29290,"date":"2026-01-24T10:47:15","date_gmt":"2026-01-24T13:47:15","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/24\/el-guaire-un-rio-en-espera-de-redencion\/"},"modified":"2026-01-24T10:47:15","modified_gmt":"2026-01-24T13:47:15","slug":"el-guaire-un-rio-en-espera-de-redencion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/24\/el-guaire-un-rio-en-espera-de-redencion\/","title":{"rendered":"El Guaire, un r\u00edo en espera de redenci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Vista del caudal del r\u00edo Guaire que corre paralelo a la autopista Francisco Fajardo en el populoso barrio de Petare durante una tormenta provocada por una depresi\u00f3n tropical que azot\u00f3 Caracas el 6 de octubre de 2022. Foto: Yuri CORTEZ \/ AFPLlueva poco o mucho Caracas se inunda. Autopistas, avenidas y calles se llenan como lagunas, las quebradas se hacen sentir detr\u00e1s. El gobierno dice que es consecuencia del cambio clim\u00e1tico, pero otra vez miente. Los registros de la \u00faltima d\u00e9cada no muestran tormentas extraordinarias, en cualquier ciudad funcional habr\u00edan pasado como otro aguacero m\u00e1s. En Caracas, provocaron desbordes y da\u00f1os de consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Guaire canalizado opera bajo los par\u00e1metros ambientales de los a\u00f1os cincuenta del siglo pasado. Entonces la cuenca ten\u00eda m\u00e1s vegetaci\u00f3n, menos superficies impermeables, menos caminos que aceleraran la ca\u00edda del agua al r\u00edo. Como la ciudad creci\u00f3 sin ajustar esa estructura inicial, el volumen y la velocidad del caudal superan los l\u00edmites de la canalizaci\u00f3n. Varios tramos no resisten crecidas moderadas y otros carecen de la capacidad que se requiere.<\/p>\n<p>Existen patrones claros. En La Boyera, movimientos de tierra para la construcci\u00f3n de una urbanizaci\u00f3n colmataron el cauce de un afluente y el agua corre por donde puede. En La Yaguara, la ocupaci\u00f3n progresiva de las laderas por viviendas increment\u00f3 la carga de sedimentos y desechos, por tanto la corriente busca salida por la avenida. En Cotiza, la falta de mantenimiento de un dique natural permiti\u00f3 la acumulaci\u00f3n de agua y que cediera de madrugada, con consecuencias previsibles. Ning\u00fan desbordamiento lo ocasion\u00f3 una tormenta excepcional; todos son producto de modificaciones directas del entorno.<\/p>\n<p>El propio Guaire concentra varios puntos cr\u00edticos. El puente Las Mercedes reduce el ancho del cauce en un tramo donde la secci\u00f3n deber\u00eda mantenerse estable; el estrechamiento eleva el nivel aguas arriba. En La California Sur y Macaracuay, la altura de las vigas limita el paso de las crecientes antes de que el canal alcance su capacidad total. Al final de la canalizaci\u00f3n, en Petare, la acumulaci\u00f3n de sedimentos disminuye la secci\u00f3n \u00fatil y facilita los desbordes. Cada uno de estos puntos condiciona la respuesta del r\u00edo ante lluvias habituales.<\/p>\n<p>Las inundaciones de los \u00faltimos a\u00f1os no reflejan un cambio dr\u00e1stico en la magnitud de las lluvias, sino la distancia entre la estructura urbana actual y una infraestructura que no ha sido ajustada.<\/p>\n<p>Como el pa\u00eds perdi\u00f3 la red de medici\u00f3n hidrol\u00f3gica, pas\u00f3 de m\u00e1s de ochocientas estaciones hidrometeorol\u00f3gicas a un n\u00famero insuficiente para caracterizar cambios con precisi\u00f3n, se recurre a explicaciones generales que no reflejan la realidad. Se invoca el cambio clim\u00e1tico como causa de las inundaciones. Un fen\u00f3meno real, pero no se toma en cuenta la infraestructura existente ni la forma en que la ciudad ha ocupado sus cuencas.<\/p>\n<p>La urbanizaci\u00f3n caraque\u00f1a se ha extendido sobre \u00e1reas que cumplen funciones espec\u00edficas en el comportamiento del agua: zonas de amortiguaci\u00f3n, planicies de inundaci\u00f3n, laderas que regulan el escurrimiento. Al intervenirlas arbitrariamente, se modifica el sistema. Cuando el agua regresa a esos sitios, no lo hace por excepci\u00f3n, sino porque es su trayecto natural. El agua sigue las condiciones f\u00edsicas que encuentra, y esas condiciones han sido definidas por decisiones y obras acumuladas.<\/p>\n<p>Planos versus realidadUn sistema de canalizaci\u00f3n, por c\u00f3modo que parezca en los planos, no cambia la naturaleza del agua, ni su comportamiento f\u00edsico. Cuando aumenta el caudal, el agua busca espacio. Si encuentra barreras, las salta o destruye.<\/p>\n<p>Las crecidas de los \u00faltimos a\u00f1os han demostrado que el dise\u00f1o r\u00edgido de la canalizaci\u00f3n no es sostenible desde el punto de vista hidr\u00e1ulico, clim\u00e1tico o urbano. En 2022, hubo una crecida que tuvo un efecto no previsto en ning\u00fan plan: el agua salt\u00f3 el muro de contenci\u00f3n a la altura de El Para\u00edso. No fue una inundaci\u00f3n cl\u00e1sica, sino un desbordamiento lateral por presi\u00f3n. Los t\u00e9cnicos municipales quedaron desconcertados, pero era b\u00e1sicamente l\u00f3gico. El cauce, al estar tan comprimido, increment\u00f3 la energ\u00eda del flujo, esa energ\u00eda no desaparece ni el cemento es una frontera definitiva.<\/p>\n<p>Son las inundaciones que vienen ocurriendo desde los a\u00f1os cuarenta. Existen archivos fotogr\u00e1ficos de principios del siglo XX con ni\u00f1os nadando en Ant\u00edmano, huertas regadas con agua del Guaire en Quinta Crespo y excursiones familiares al \u201cbajo Macarao\u201d para pasar el d\u00eda a la orilla del agua o domingos de pesca en la laguna de Catia.<\/p>\n<p>\u201cEl Guaire no fue siempre una cloaca, fue el primer gran sacrificio de la modernizaci\u00f3n caraque\u00f1a\u201d, se escucha en el cub\u00edculo de la Facultad de Ingenier\u00eda de la UCV en el que cuelga un mapa gigantesco del \u00c1rea Metropolitana. Lo atraviesa una cicatriz azul y longitudinal, que se ensancha y contrae seg\u00fan las l\u00f3gicas del valle, pero siempre aplastado entre autopistas.<\/p>\n<p>En ninguna ciudad moderna han ejecutado una decisi\u00f3n tan dr\u00e1stica, tan consciente y voluntaria como enterrar un r\u00edo vivo. Par\u00eds canaliz\u00f3 el Bi\u00e8vre, pero cuando estaba muerto; Buenos Aires entub\u00f3 arroyos urbanos, pero ninguno era el cauce mayor.<\/p>\n<p>Caracas entr\u00f3 en un r\u00edo a\u00fan sano y absolutamente vivo que durante casi dos siglos, fue un organismo cambiante, din\u00e1mico. Unas veces benigno, otras veces beligerante, pero siempre visible. Un cauce amplio pero somero, con piedras de superficie, orillas irregulares y peque\u00f1os remansos donde los vecinos lavaban ropa y reconoc\u00edan agua. No era limpio\u2014pocos r\u00edos urbanos lo eran\u2014, pero en 1870 el general Antonio Guzm\u00e1n Blanco orden\u00f3 que las cloacas y alcantarillas del centro de Caracas se vaciaran en el Guaire.<\/p>\n<p>Con sus afluentes que llegaban de las monta\u00f1as del norte y del sur, el Guaire articulaba un entramado h\u00eddrico que funcionaba como el sistema circulatorio de la ciudad, oxigenando su territorio y regulando sus ritmos. Era un organismo hidr\u00e1ulico completo. Se desbordaba en \u00e9pocas de lluvia, filtraba sus aguas hacia el subsuelo, evaporaba humedad que modulaba el clima urbano y devolv\u00eda nutrientes al entorno.<\/p>\n<p>Su aparente irregularidad no era caos, sino equilibrio: un patr\u00f3n que sosten\u00eda biodiversidad, controlaba microclimas y manten\u00eda la resiliencia de Caracas frente a crecidas y sequ\u00edas, una ciudad peque\u00f1a, modesta y tranquila en 1881. Su poblaci\u00f3n era de 55.638 habitantes que disfrutaban un valle agrario en su mayor extensi\u00f3n y un Guaire respirable.<\/p>\n<p>El BID, expectativas y colapsoDespu\u00e9s de seis a\u00f1os de discursos, movimientos de tierra, obras dispersas y de contratos que se extend\u00edan sin que los resultados aparecieran en un gobierno dominado por la \u201cdiscrecionalidad administrativa\u201d, y ante la evidente paralizaci\u00f3n de una obra de inter\u00e9s nacional, el Banco Interamericano de Desarrollo aprob\u00f3 en 2012 dos cr\u00e9ditos.<\/p>\n<p>Uno por 300 millones de d\u00f3lares para el saneamiento del Guaire y otro de 100 millones para gesti\u00f3n de calidad del agua potable. Ser\u00edan pagar en un plazo de 25 a\u00f1os y las obras durar\u00edan entre 7 y 9 a\u00f1os. El gobierno se comprometi\u00f3 a aportar otros 70 millones en cofinanciamiento a carga de Fonden.<\/p>\n<p>El proyecto, que qued\u00f3 registrado como VE-L1037, inclu\u00eda saneamiento del Guaire bajo una l\u00f3gica de cuenca, no de canalizaci\u00f3n; un sistema integrado de colectores primarios y secundarios; estaciones de bombeo y plantas de tratamiento; redes de aguas servidas para sectores de Caracas sin cobertura formal; obras de control de crecidas; y fortalecimiento institucional del Ministerio de Ambiente.<\/p>\n<p>Un modelo similar a los proyectos exitosos en Medell\u00edn, Quito, Montevideo. El presupuesto, aunque ambicioso, era racional. La cronolog\u00eda prevista era realista. Pero el BID lleg\u00f3 cuando buena parte de la estructura contractual estaba tomada por Odebrecht, que desde 2006 operaba en condiciones muy distintas a las exigidas por la banca multilateral. La contratista brasile\u00f1a estaba inmersa en un sistema que recompensaba la opacidad.<\/p>\n<p>En los dos primeros a\u00f1os del financiamiento, el BID envi\u00f3 misiones t\u00e9cnicas que revisaban planos, cuestionaban sobrecostos, ped\u00edan informes de avance y hac\u00edan preguntas inc\u00f3modas. Cuando pas\u00f3 al terreno de los hechos \u2013las excavaciones, los tubos y las plantas de tratamiento\u2013 la situaci\u00f3n era muy distinta a lo que apareci\u00f3 en los planos e informes. Cuando el BID preguntaba por el progreso, le respond\u00edan que iba muy bien. Sin embargo, si los informes dec\u00edan 40%, cuando bajaban al pozo no llegaba a 12%.<\/p>\n<p>En Caricuao, la estaci\u00f3n de bombeo n\u00famero 3 ten\u00eda los cimientos listos, pero no hab\u00eda equipos instalados. En Las Adjuntas se excav\u00f3 un t\u00fanel de acceso que qued\u00f3 abandonado al a\u00f1o siguiente. En Ant\u00edmano, uno de los colectores troncales qued\u00f3 enterrado sin la conexi\u00f3n a la c\u00e1mara final.<\/p>\n<p>En 2014, se ralentizaron los desembolsos y empeor\u00f3 la erosi\u00f3n institucional. Se suspendi\u00f3 el env\u00edo de reportes al BID, mientras que Odebrecht reduc\u00eda cuadrillas y manten\u00eda el cobro de hitos contractuales que no se traduc\u00edan en avances medibles. C\u00e1lculos independientes estiman que por cada 100 d\u00f3lares destinados al proyecto menos de 30 llegaron a concretar obra. El resto se perdi\u00f3 en laberintos sin fondo.<\/p>\n<p>En 2016 el caso Lava Jato en Brasil dej\u00f3 al descubierto la estructura de corrupci\u00f3n continental de Odebrecht. En Venezuela, la empresa brasile\u00f1a paraliz\u00f3 el tinglado, dej\u00f3 equipos en contenedores, retirados ingenieros, reducci\u00f3n de campamentos, y el proyecto de saneamiento del Guaire entr\u00f3 en un per\u00edodo de congelamiento. El BID suspendi\u00f3 los desembolsos. El proyecto qued\u00f3 pr\u00e1cticamente muerto.<\/p>\n<p>Lo que se encontr\u00f3 de lo perdidoEntre 2018 y 2020 equipos voluntarios de t\u00e9cnicos y exfuncionarios del Ministerio del Ambiente eval\u00faan las obras terminadas, inconclusas o no ejecutadas del proyecto de saneamiento del r\u00edo Guaire iniciado en 2005. El hallazgo fue sorprendente.<\/p>\n<p>Muchos colectores est\u00e1n intactos. Los tubos de HDPE conservan la integridad estructural. Las c\u00e1maras subterr\u00e1neas requieren limpieza, no reconstrucci\u00f3n. Las estaciones de bombeo pueden reactivarse con instalaci\u00f3n el\u00e9ctrica y repotenciaci\u00f3n. Las plantas de pretratamiento est\u00e1n avanzadas entre un 40% y un70%. El fracaso no era total, se puede continuar con gobernanza t\u00e9cnica, continuidad institucional y transparencia. No se debe destruir lo existente ni empezar desde cero, sino corregir. A lo largo del valle hay colectores, c\u00e1maras, pozos, tramos de tuber\u00eda y estructuras de bombeo que reducen el costo total del proyecto futuro en m\u00e1s del 40%.<\/p>\n<p>A media ma\u00f1ana, el Guaire parece un cuerpo enfermo que respira con dificultad. Cada oleada arrastra residuos qu\u00edmicos no declarados, detergentes dom\u00e9sticos, desechos cloacales, botellas y bolsas de pl\u00e1stico que se pliegan sobre s\u00ed mismos como pulmones colapsados. A pocas cuadras de la curva del r\u00edo, en el barrio de Maca, una secuencia de casas que se apoyan unas sobre otras como libros desordenados. Desde all\u00ed se distingue una estructura que sobresale del talud: un cilindro de concreto sin tapa, de unos tres metros de di\u00e1metro, que deb\u00eda convertirse en una c\u00e1mara de inspecci\u00f3n del sistema colector. Hoy es un dep\u00f3sito de desechos y refugio ocasional de perros callejeros.<\/p>\n<p>Para los t\u00e9cnicos que conocen el proyecto, como Josefina Bald\u00f3, la par\u00e1lisis del saneamiento del Guaire reafirma que no se trata de \u201cfallas estructurales\u201d ni de \u201cproyectos en revisi\u00f3n\u201d, sino de algo m\u00e1s que desorden: la renuncia sistem\u00e1tica del Estado a cumplir su funci\u00f3n m\u00e1s elemental.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 enterrado?Lo que desde la autopista se ve como un canal, el r\u00edo lo vive como una prisi\u00f3n. Cada vez que su volumen aumenta por lluvias, el Guaire intenta romper sus cadenas arrastrando basura, animales muertos y sedimentos industriales en oleadas que se confunden con el compuesto qu\u00edmico de una ciudad que vierte sus intestinos al aire. y libre.<\/p>\n<p>Sanear el Guaire no es una utop\u00eda, ni una fantas\u00eda tecnocr\u00e1tica, mucho menos un capricho est\u00e9tico. Es una necesidad impostergable de salud p\u00fablica, urbanismo y dignidad humana.<\/p>\n<p>La finalizaci\u00f3n del proyecto puede ejecutarse. Las obras inconclusas permiten avanzar desde lo existente, no desde cero. El costo de no hacerlo\u2014epidemiol\u00f3gico, ambiental, econ\u00f3mico, simb\u00f3lico\u2014es inmensamente mayor. Pa\u00edses en peores condiciones lo han hecho.<\/p>\n<p>Todos los c\u00e1lculos coinciden en una cifra inc\u00f3moda por su claridad, pero necesaria para completar el sistema de interceptores y plantas procesadoras. Es alta pero infinitamente menor si se dar por perdido lo hecho. No estamos frente a un proyecto nuevo, sino frente a uno que fue interrumpido en plena cirug\u00eda y dej\u00f3 al paciente abierto en la mesa de operaciones. M\u00e1s del 60% de lo hecho es aprovechable. Los pilotos instalados por Odebrecht, los colectores de gran di\u00e1metro excavados, las c\u00e1maras de inspecci\u00f3n parcialmente construidas, la topograf\u00eda estudiada durante a\u00f1os, y el sistema de cargas y presiones modelado.<\/p>\n<p>Falta la decisi\u00f3n pol\u00edtica y la actuaci\u00f3n de gerentes como los que construyeron el Metro de Caracas. No se requiere volver a excavar la ciudad. Ni demanda inversiones equivalentes a lo gastado. Puede completarse en fases, con eficiencia y bajos est\u00e1ndares internacionales probados.<\/p>\n<p>En La L\u00ednea, Petare, a tres metros del puente de Baloa, donde el olor \u00e1cido se pega a la ropa pasa uno de los colectores principales del proyecto original. Un tubo de gran di\u00e1metro que deber\u00eda estar captando las aguas servidas del este metropolitano y envi\u00e1ndolas a una planta de tratamiento. No lo hace, pero est\u00e1 all\u00ed.<\/p>\n<p>Es un r\u00edo enfermo en un hospital que tiene muchos de los instrumentos para curarlo pero no est\u00e1n conectados ni tienen electricidad. En la ribera norte y en la sur hay partes importantes de un esqueleto de una obra tan ambiciosa y necesaria como el Metro que despu\u00e9s de una d\u00e9cada de abandono y vandalismo conserva su solidez.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de un talud en La Yaguara hay una entrada que parece un acceso de mantenimiento. Conduzca un t\u00fanel de casi tres metros de di\u00e1metro. El aire es pesado, pero no pestilente. No es un colector colapsado, sino un viaducto subterr\u00e1neo esperando las aguas servidas que ahora caen en el Guaire. Llega hasta Ant\u00edmano hacia el oeste ya Quinta crespo al este. No todo se lo pudo tragar la corrupci\u00f3n, pero qued\u00f3 en manos de la desidia. Son cientos de millones de d\u00f3lares enterrados.<\/p>\n<p>Subiendo por el t\u00fanel hay una abertura rectangular: una c\u00e1mara de inspecci\u00f3n. En los papeles aparece como CI-47en la realidad es un cuarto silencioso donde el concreto armado conserva el brillo del reci\u00e9n vaciado. No es falla estructural ni utop\u00eda, es abandono.<\/p>\n<p>La tapa met\u00e1lica est\u00e1 deformada y las c\u00e1maras sucias, pero no destruidas. Los muros est\u00e1n completos, las uniones selladas, las pendientes respetadas. Un deterioro superficial, sin estructura. Lo que se hizo cost\u00f3 excesivamente caro, pudo hacer con la quinta parte pero est\u00e1 bien hecho.<\/p>\n<p>Un gigante dormidoEntre autopistas elevadas y edificios descascarados, la estaci\u00f3n de bombeo de aguas servidas de Ant\u00edmano no es visible a lo lejos. Su estructura enterrada fue completada en 80%. A simple vista parece un galp\u00f3n pero dentro hay columnas gruesas, ductos preparados para turbinas, soportes met\u00e1licos esperando los motores. Probablemente, si esa estaci\u00f3n hubiera arrancado, el Guaire tendr\u00eda otro color. Impedir\u00eda que el 40% de las aguas residuales de Ant\u00edmano y Caricuao caigan directo al r\u00edo. Ah\u00ed se asoma un sistema completo de drenaje y desv\u00edo que muy pocas ciudades poseen. La ingenier\u00eda es s\u00f3lida. Los c\u00e1lculos est\u00e1n bien hechos. Los vol\u00famenes se cierran. Los pendientes funcionan. Casi todas las estructuras est\u00e1n donde deben estar, pero falla la transparencia, la continuidad y la supervisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo dif\u00edcil ya est\u00e1 hecho y lo que falta es menos heroico y m\u00e1s posible: acabar lo que ya est\u00e1 pagado. No todo est\u00e1 perdido.<\/p>\n<p>Sanear el Guaire no es una utop\u00eda, ni una fantas\u00eda tecnocr\u00e1tica, ni un capricho est\u00e9tico. Es un deber impostergable de salud p\u00fablica, de urbanismo y dignidad nacional. Recuperar el Guaire significa reordenar la ciudad y su infraestructura. Un r\u00edo sano no embellece, demuestra que el Estado funciona, que puede sostener un proyecto, ejecutar sin anuncios, verificar resultados y romper con la cultura de lo ef\u00edmero.<\/p>\n<p>El saneamiento es posible. Los costos son asumibles, la mayor inversi\u00f3n ya est\u00e1 hecha. Un Guaire saneado estabiliza Caracas, reduce inundaciones, ordena drenajes, mejora el aire y cambia el agua del Tuy. Deja de ser un foco infeccioso. La ciudad no necesita aguas transparentes de inmediato, necesita un r\u00edo previsible. La transparencia se exige en la presentaci\u00f3n de cuentas. Sanear el Guaire no es candidez, es demostrar que Venezuela puede volver a ser pa\u00eds.<\/p>\n<p>R\u00edo GuaireVenezuela<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vista del caudal del r\u00edo Guaire que corre paralelo a la autopista Francisco Fajardo en el populoso barrio de Petare durante una tormenta provocada por una depresi\u00f3n tropical que azot\u00f3 Caracas el 6 de octubre de 2022. Foto: Yuri CORTEZ \/ AFPLlueva poco o mucho Caracas se inunda. 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