{"id":27228,"date":"2026-01-18T01:22:19","date_gmt":"2026-01-18T04:22:19","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/18\/1968-armando-duran-entrevista-a-gabriel-garcia-marquez\/"},"modified":"2026-01-18T01:22:19","modified_gmt":"2026-01-18T04:22:19","slug":"1968-armando-duran-entrevista-a-gabriel-garcia-marquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/18\/1968-armando-duran-entrevista-a-gabriel-garcia-marquez\/","title":{"rendered":"1968: Armando Dur\u00e1n entrevista a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez"},"content":{"rendered":"<p>La entrevista que se reproduce a continuaci\u00f3n, \u201cConversaciones con Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez\u201d, se hizo en junio de 1968: 19 horas de conversaci\u00f3n, distribuidas en dos d\u00edas. Fue publicado en la edici\u00f3n n\u00famero 185 \u2014julio a septiembre de 1968\u2014 de la Revista Nacional de Cultura, dirigida entonces por Sim\u00f3n Alberto Consalvi.<\/p>\n<p>Por ARMANDO DURAN<\/p>\n<p>Contra la pared, junto a una puerta pintada de rojo, se extiende una mesa de pino. M\u00e1s arriba, encima de la m\u00e1quina de escribir. hay dos estantes cargados de libros, una silla con asiento de paja, dos butacas y un sof\u00e1 tapizados de azul, y una peque\u00f1a mesa colocada en un rinc\u00f3n forman el resto del mobiliario. Las paredes est\u00e1n adornadas con diversos dibujos infantiles y dos carteles: uno anuncia un festival de la canci\u00f3n de protesta y el otro reproduce una m\u00e1quina de escribir hecha pedazos en medio de una carretera.<\/p>\n<p>En esta peque\u00f1a habitaci\u00f3n de su apartamento barcelon\u00e9s trabaja Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. Cada ma\u00f1ana, a las nueve, se sienta frente a la m\u00e1quina y comienza a escribir. La cinta es negra, de seda o nailon, y el papel bond blanco de 36 kilogramos, tama\u00f1o carta. Cuando comete un error, aunque sea de mecanograf\u00eda, cambie la hoja y copie todo de nuevo. Hace poco, para un solo cuento de diez p\u00e1ginas, gast\u00f3 unas 700 hojas, pero este parece ser un caso excepcional porque llevaba mucho tiempo sin escribir. All\u00ed recibe a los amigos y admiradores que lo visitan. Tambi\u00e9n all\u00ed celebr\u00f3 las dos largas conversaciones con el novelista, 19 horas en total, que han sido la base de la entrevista que ofrecemos ahora.<\/p>\n<p>La figura de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez ha alcanzado en el \u00faltimo a\u00f1o una dimensi\u00f3n extraordinaria dentro del mundo literario latinoamericano y un verdadero torrente de notas cr\u00edticas y entrevistas ha inundado las p\u00e1ginas de todas las publicaciones peri\u00f3dicas del continente. Si este di\u00e1logo consigue iluminar alg\u00fan aspecto original del novelista y del hombre se debe al esfuerzo del propio entrevistado. Queremos manifestarle una vez m\u00e1s agradecimiento nuestro.<\/p>\n<p>El escritor frente a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>AD: \u00bfPor qu\u00e9 escribes?<\/p>\n<p>GGM: Empec\u00e9 a escribir por casualidad, cuando ten\u00eda 17 a\u00f1os, s\u00f3lo para demostrarle a un amigo mayor que mi generaci\u00f3n era capaz de tener escritores.<\/p>\n<p>ANUNCIO: \u00bfDespu\u00e9s?<\/p>\n<p>GGM Despu\u00e9s ca\u00ed en la trampa de seguir escribiendo por gusto y luego en la otra trampa de que nada en este mundo me gustaba m\u00e1s que escribir. Ahora estoy amenazado por una trampa m\u00e1s peligrosa que todas, la de demostrarles a los cien mil desconocidos que han comprado mi novela en menos de un a\u00f1o que ese libro no fue, como ha dicho un cr\u00edtico, un flautazo casual, sino simplemente que necesit\u00e9 muchos para aprender a escribirlo, y que todav\u00eda tengo gasolina para escribir otros.<\/p>\n<p>AD: En esa trampa han ca\u00eddo muchos.<\/p>\n<p>GGM: Pero yo no voy a caer. La prueba de que no escribo para el aplauso de los cr\u00edticos ni para la voracidad de los lectores es que publiqu\u00e9 cuatro libros en quince a\u00f1os, de los cuales se vendieron en total unos cinco mil ejemplares, y que sin embargo segu\u00ed escribiendo. La verdad es que yo escribo, simplemente, porque me gusta contarles cosas a mis amigos.<\/p>\n<p>AD: Y ahora que ha demostrado que tu generaci\u00f3n era capaz de tener escritores, \u00bfqu\u00e9 piensas de ti mismo como escritor?<\/p>\n<p>CGM: Pienso que m\u00e1s me valiera estar muerto. Lo peor que le puede suceder a un hombre que no tiene vocaci\u00f3n para el \u00e9xito literario, en un continente que no est\u00e1 acostumbrado a tener escritores de \u00e9xito, es publicar una novela que se vende como si fueran salchichas. Ese es mi caso. Me he negado a convertirme en un espect\u00e1culo, detesto la televisi\u00f3n, los congresos de escritores, las conferencias, la vida intelectual, y he tratado de encerrarme dentro de cuatro paredes, a diez mil kil\u00f3metros de mis lectores, y sin embargo ya me queda muy poca vida privada: mi casa, t\u00fa lo has visto, parece siempre un mercado p\u00fablico. Esta es mi cuarta entrevista en los \u00faltimos quince d\u00edas.<\/p>\n<p>AD: Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 las contestas?<\/p>\n<p>GGM: En primer t\u00e9rmino porque yo mismo fui periodista muchos a\u00f1os y me sentir\u00eda desleal si le dijera que no a un periodista. En segundo lugar, porque es una entrevista para Venezuela: viv\u00ed all\u00e1, siento un afecto especial por los amigos de all\u00e1, por la gente de all\u00e1, por mis gratos y duros recuerdos venezolanos, a pesar de que Caracas me parece una ciudad apocal\u00edptica, irreal, inhumana, que la primera vez, en 1958, me recibi\u00f3 con un bombardeo a\u00e9reo, y la segunda vez, el a\u00f1o pasado, me recibi\u00f3 con un terremoto. En tercer lugar, porque resolvi\u00f3 que la mejor manera de poner t\u00e9rmino a este aluvi\u00f3n de entrevistas in\u00fatiles es que la gente se aburra de m\u00ed, hasta que me gaste como tema.<\/p>\n<p>El problema de las influencias<\/p>\n<p>AD: El periodismo y el cine son dos manifestaciones que tienen mucho que ver con la literatura narrativa y t\u00fa tienes experiencia ambas. Yo creo que el periodismo le impone al escritor un lenguaje forzosamente empobrecido y que los compromisos del trabajo cinematogr\u00e1fico son tantos que terminan por destruir la capacidad creadora del escritor. Naturalmente, tambi\u00e9n nos ofrecen un modo distinto de ver la realidad que nos rodea. Pero siguen siendo un enorme peligro.<\/p>\n<p>GGM: He hecho ambos oficios y no es que yo los haya abandonado, sino que ellos me han abandonado a m\u00ed. Me gustaba mucho ser reportero, que es el mejor puesto para contar cosas inmediatas, pero llegu\u00e9 a tener tanto \u00e9xito que los directores de los peri\u00f3dicos me ascend\u00edan a editorialista o jefe de redacci\u00f3n para poder aumentarme el sueldo, y lo que consegu\u00edan era que me aburriera detr\u00e1s de un escritorio. No es, como dec\u00edan hace un momento, que el periodismo impone un lenguaje forzosamente empobrecido. Lo que pasa es que los directores del peri\u00f3dico colocando a los reporteros en la escala de los aprendices, y cuando de veras aprenden y su lenguaje deja de ser pobre, lo sientan a arreglar el mundo en un escritorio, desde donde es m\u00e1s f\u00e1cil llegar a ser diputado que escritor.<\/p>\n<p>El problema del cine, en cambio, es que se trata de una creaci\u00f3n multitudinaria. Yo escrib\u00ed una pel\u00edcula que trabaj\u00e9 m\u00e1s de un a\u00f1o, la le\u00ed en mesa de productores como diez veces y tuve que cambiarla completa otras tantas; Al final, lo \u00fanico que qued\u00f3 de mi historia original fue una escena de dos minutos en la que un pistolero tej\u00eda un par de calcetines. La pel\u00edcula es buena, por fortuna, pero su parecido con mi historia es tan inexplicable como el que tienen dos hermanos cuando uno se parece al padre y el otro a la madre. Estas experiencias me demostraron que el escritor es apenas una pieza de un engranaje descomunal.<\/p>\n<p>AD: Pero, \u00bfno crees que a pesar de esto el periodismo y el cine han dejado alguna influencia en tu obra?<\/p>\n<p>GGM: Creo que s\u00ed, pero no son las que algunos cr\u00edticos han se\u00f1alado. Yo siempre cre\u00ed que el cine, por su tremendo poder visual, era el medio de expresi\u00f3n perfecto. Todos mis libros anteriores a Cien a\u00f1os de soledad Est\u00e1n como entorpecidos por esa certidumbre. Hay un inmoderado al\u00e1n de visualizaci\u00f3n de los personajes y las escenas, una relaci\u00f3n milim\u00e9trica de los tiempos del di\u00e1logo y la acci\u00f3n, y hasta una obsesi\u00f3n por se\u00f1alar los puntos de vista y el cuadro. Trabajando para el cine, sin embargo, no s\u00f3lo me di cuenta de lo que se pod\u00eda hacer sino tambi\u00e9n de lo que no se pod\u00eda; Me pareci\u00f3 que el predominio de la imagen sobre otros elementos narrativos era ciertamente una ventaja pero tambi\u00e9n una limitaci\u00f3n, y todo aquello fue para m\u00ed un hallazgo deslumbrante, porque s\u00f3lo entonces tom\u00e9 conciencia de que las posibilidades de la novela son ilimitadas. En este sentido, mi experiencia en el cine ha ensanchado, de una manera insospecchada, mis perspectivas de novelista.<\/p>\n<p>Del periodismo, por otra parte, no aprend\u00ed el lenguaje econ\u00f3mico y directo, como han dicho algunos cr\u00edticos, sino ciertos recursos leg\u00edtimos para que los lectores crean la historia. A un escritor le est\u00e1 permitido todo, siempre que sea capaz de hacerlo creer. Eso, en general, se logra mejor con el auxiliar de ciertas t\u00e9cnicas period\u00edsticas, mediante el apoyo de elementos de la realidad inmediata. Estoy convencido de que un lector de Cien a\u00f1os de soledad No creer\u00eda en la subida al cielo de Remedios, la bella, si no fuera por las s\u00e1banas blancas. T\u00fa mismo cree que el padre Nicanor Reyna se eleva diez cent\u00edmetros sobre el nivel del suelo, porque lo que se toma es una taza de chocolate. Piensa en cualquier bebida pira y ver\u00e1s que no sube. Esas precisiones convincentes, creo yo, son recursos de periodista.<\/p>\n<p>AD: Hablemos de otras influencias, de las influencias literarias. En tu caso, se ha mencionado muchas veces el nombre de Faulkner. Sin embargo, Cien a\u00f1os de soledad Me parece en muchos sentidos un anti-Faulkner. Como si en cada p\u00e1gina existiera una voluntad decidida a borrar cualquier indicio que llevara al lector a pensar en Faulkner.<\/p>\n<p>GGM: Los cr\u00edticos han insistido tanto en la influencia de Faulkner en mis libros, que durante alg\u00fan tiempo lograron convencerme. La verdad es que yo hab\u00eda publicado ya mi primera novela. La hojarascacuando empec\u00e9 a leer a Faulkner por pura casualidad. Quer\u00eda saber en qu\u00e9 consist\u00edan las influencias que me atribu\u00edan los cr\u00edticos. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, viajando por el sur de los Estados Unidos, cre\u00ed encontrar la explicaci\u00f3n que, por cierto, no encontr\u00e9 en los libros. Aquellos caminos polvorientos, aquellos pueblos ardientes y miserables, aquella gente sin esperanzas se parec\u00edan mucho a los que yo evocaba en mis cuentos. Creo que la semejanza no era casual: el pueblo donde yo nac\u00ed fue construido en gran parte por una compa\u00f1\u00eda bananera norteamericana.<\/p>\n<p>AD: Parece que te molesta la influencia de Faulkner.<\/p>\n<p>GCM: No es que me moleste, por supuesto. M\u00e1s bien deb\u00eda entenderlo como un elogio, porque Faulkner es uno de los grandes novelistas de todos los tiempos. Lo que ocurre es que yo no entiendo muy bien la forma en que los cr\u00edticos establecieron las influencias. En realidad, un escritor que sabe lo que hace procura no parecerse a nadie m\u00e1s y m\u00e1s bien trata de eludir que de imitar a sus autores favoritos.<\/p>\n<p>AD: \u00bfCu\u00e1les son los tuyos?<\/p>\n<p>GGM: En mi caso personal, no tengo autores favoritos sino libros que me gustan m\u00e1s que otros, y \u00e9stos no son los mismos todos los d\u00edas; Adem\u00e1s no me gustan porque los crea mejores sino por razones muy diversas y siempre dif\u00edciles de precisar. Esta tarde, por ejemplo, har\u00eda la lista siguiente: edipo reyde S\u00f3focles; Amad\u00eds de Gaula y Lazarillo de Tormes; Diario del a\u00f1o de la pestede Daniel Defoe; Primer viaje en torno del globode Pigafetta; Tarz\u00e1n de los monosde Borrought, y dos o tres m\u00e1s No s\u00e9 lo que esta lista pueda significar para cr\u00edticos, pero esta tarde es honrada, aunque probablemente no lo sea ma\u00f1ana. Por cierto, que desde hace muchos a\u00f1os no puedo soportar a Faulkner, y las novelas, en general, me aburren. Hace varios a\u00f1os que s\u00f3lo me interesan las cr\u00f3nicas de navegantes.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica literaria y el novelista.<\/p>\n<p>AD: En efecto, la cr\u00edtica se equivoca muchas veces, sobre todo con autores y obras contempor\u00e1neas, pero eso es inevitable. Una novela es un universo demasiado complejo para que pueda conquistarse de golpe. Concretamente, Cien a\u00f1os de soledad le plantea serios problemas a la cr\u00edtica. Te voy a poner un ejemplo. El juicio que Ursula se hace de Amaranta al final de sus d\u00edas puede ser un juicio del autor puesto en boca de uno de sus personajes. Sin embargo, la naturaleza equivocada del juicio permite pensar que en realidad nos encontramos ante un juicio de \u00darsula. Se trata, pues, de una trampa. Cien a\u00f1os de soledad es una novela llena de estas referencias de m\u00faltiples interpretaciones posibles y todas ellas poseen un importante valor significativo. Una cr\u00edtica seria podr\u00eda dejarlas al descubierto. Y este esclarecimiento llevar\u00eda a\u00f1os. Por otra parte, Cien a\u00f1os de soledad es bastante m\u00e1s que un tablero de referencias. Mucho m\u00e1s f\u00e1cil le resultar\u00eda su trabajo al cr\u00edtico si los autores lo ayudaran. \u00bfEstar\u00edas dispuesto a discutir tu obra con un grupo de cr\u00edticos? porque?<\/p>\n<p>GGM: Por supuesto que no. Los cr\u00edticos son hombres muy serios y la gravedad dej\u00f3 de interesarme hace mucho tiempo. M\u00e1s bien me divierte verlos patinando en la oscuridad. Uno de ellos, precisamente en un peri\u00f3dico de Venezuela, dec\u00eda hace poco comentando Cien a\u00f1os de soledad que la menci\u00f3n de V\u00edctor Hugues, que como t\u00fa sabes es un personaje de Carpentier, era &#8220;una ingenuidad que delata la admiraci\u00f3n del colombiano y pone en guardia al lector&#8221;. La ingeniosidad es suya, al no darme cuenta de que tambi\u00e9n se menciona a un personaje de Carlos Fuentes y otro de Julio Cort\u00e1zar, as\u00ed como que utiliza un personaje que evidentemente es de Vargas Llosa, e insisto muchas veces en una frase que es de Juan Rulfo.<\/p>\n<p>Otro cr\u00edtico se ilumin\u00f3 con el hallazgo de que Gabriel, que es un personaje de mi novela a quien trata de identificarse conmigo mismo, se lleva a Par\u00eds las obras completas de Rabelais. Esto, ha dicho el cr\u00edtico, es el reconocimiento de una influencia, y ella explica los desafueros sexuales y el apetito bestial de Aureliano Segundo, y las desproporciones f\u00e1licas de Jos\u00e9 Arcadio, el tatuado, y en general, los excesos pantagru\u00e9licos de todos los personajes y a\u00fan la descomunalidad del estilo. Me divierte leer estas cosas, porque en realidad, el libro que se llev\u00f3 Gabriel a Par\u00eds fue el Diario del a\u00f1o de la pestede Daniel Defoe; ced\u00ed a la travesura de cambiarlo a \u00faltima hora, para ponerle una trampa a los cr\u00edticos.<\/p>\n<p>ANUNCIO: \u00a1Cuidado! Esa tambi\u00e9n puede ser una trampa que tu propio subconsciente te haya puesto a ti.<\/p>\n<p>GGM: No lo descarto, pero la verdad es que esas trampas ser\u00e1n inofensivas si los cr\u00edticos no cayeran en ellas porque les resulta m\u00e1s f\u00e1cil que profundizar en los elementos esenciales del libro, donde sin duda est\u00e1n las verdaderas claves. Muchos cr\u00edticos, por ejemplo, se han descarrilado con el personaje de Amaranta Buend\u00eda, al que incluso consideran superfluo.<\/p>\n<p>AD: Aqu\u00ed entra en juego la disciplina. Se dice que la tuya es grande, que eres algo as\u00ed como un escritor con horario de empleado bancario.<\/p>\n<p>GGM: Escribo todos los d\u00edas, inclusive los domingos, de nueve de la ma\u00f1ana a tres de la tarde, en un cuarto sin ruidos y con buena calefacci\u00f3n, porque lo \u00fanico que me perturba son las voces y el fr\u00edo. Durante las horas de trabajo fumo cuarenta cigarrillos negros, y el resto del d\u00eda se me va tratando de desintoxicarme. Los m\u00e9dicos dicen que me estoy suicidando, pero no creo que haya un trabajo apasionante que de alg\u00fan modo no sea un suicidio.<\/p>\n<p>Otra cosa: escribo con un overol de mec\u00e1nico, en parte porque es m\u00e1s c\u00f3modo y en parte porque cuando no encuentro las soluciones en la m\u00e1quina y tengo que levantarme a pensar, armo y desarmo con un destornillador las cerraduras y las conexiones el\u00e9ctricas de la casa, o pinto las puertas de colores alegres.<\/p>\n<p>AD: \u00bfCu\u00e1nto avanzas cada d\u00eda?<\/p>\n<p>GGM: Si escribo un cuento, me siento satisfecho de avanzar una l\u00ednea por d\u00eda. Si es una novela, trato de avanzar una p\u00e1gina. En t\u00e9rminos generales, el trabajo es m\u00e1s fluido a medida que se avanza y el rendimiento es mayor. Por eso la novela es m\u00e1s hospitalaria que el cuento: s\u00f3lo hay que empezar una vez, en tanto que empezar cada cuento cuesta tanto trabajo como empezar una novela completa. Hay ocasiones en que podr\u00eda escribir m\u00e1s, pero s\u00e9 que al d\u00eda siguiente, habiendo descansado bien, las cosas saldr\u00e1n mejor. Durante el tiempo que dura el trabajo, y Cien a\u00f1os de soledad dura m\u00e1s de 18 meses, no hay un solo minuto del d\u00eda o de la noche en que piense en otra cosa. Siempre hablo de lo mismo, con mis amigos m\u00e1s \u00edntimos y comprensivos, pero no les leo una sola l\u00ednea, ni permito que la lean, ni que toque mis borradores, porque tengo la superstici\u00f3n de que el trabajo se pierde para siempre.<\/p>\n<p>AD: Mientras tanto, \u00bftomas notas?<\/p>\n<p>GGM: No. Nunca tomo notas, salvo apuntes del trabajo diario, porque tengo la experiencia de que cuando se toman notas uno termina pensando para las notas y no para el libro.<\/p>\n<p>AD: Hemingway dec\u00eda que el escritor puede sentirse feliz por las oportunidades que tiene de reescribir, al menos, parte de su obra. \u00bfT\u00fa corriges mucho?<\/p>\n<p>GGM: Lo primero que hago al levantarme es corregir a mano, con tinta negra, el trabajo del d\u00eda anterior, y en seguida saco todo en limpio. Luego hago correcciones en el original completo y se lo voy llevando poco a poco a una mecan\u00f3grafa, porque nunca dejo copia de lo que escribo, y si algo se pierde en las idas y venidas, no ser\u00e1 tanto que no lo pueda rehacer en un d\u00eda.<\/p>\n<p>AD: \u00bfY las pruebas?<\/p>\n<p>GGM: Siempre leo las pruebas por precauci\u00f3n, pero en Cien a\u00f1os de soledad los editores me autorizaron para cambiar todo lo que quisiera y s\u00f3lo cambi\u00e9 dos palabras. En realidad, desde que hago la \u00faltima lectura satisfactoria de los originales, el libro me deja de interesar para siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La entrevista que se reproduce a continuaci\u00f3n, \u201cConversaciones con Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez\u201d, se hizo en junio de 1968: 19 horas de conversaci\u00f3n, distribuidas en dos d\u00edas. Fue publicado en la edici\u00f3n n\u00famero 185 \u2014julio a septiembre de 1968\u2014 de la Revista Nacional de Cultura, dirigida entonces por Sim\u00f3n Alberto Consalvi. Por ARMANDO DURAN Contra la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":27229,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1534,332],"tags":[],"class_list":["post-27228","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-papel-literario","category-venezuela"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27228"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27228\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/27229"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}