{"id":27226,"date":"2026-01-18T01:22:20","date_gmt":"2026-01-18T04:22:20","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/18\/duran-senor-de-la-distancia\/"},"modified":"2026-01-18T01:22:20","modified_gmt":"2026-01-18T04:22:20","slug":"duran-senor-de-la-distancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/18\/duran-senor-de-la-distancia\/","title":{"rendered":"Dur\u00e1n, se\u00f1or de la distancia"},"content":{"rendered":"\n<p>ARMANDO DURAN | VASCO SZINETAR\u201cDur\u00e1n formula en 1972 el que ser\u00e1 su modo de observar y reflexionar sobre los hechos \u2014especialmente pol\u00edticos\u2014 a lo largo de las d\u00e9cadas siguientes: una tensi\u00f3n constante entre distancia anal\u00edtica y aproximaci\u00f3n sensible, un enriquecedor intercambio entre los par\u00e1metros de lo racional y el dictado de sus p\u00e1lpitos\u201d<\/p>\n<p>Por NELSON RIVERA<\/p>\n<p>I.<\/p>\n<p>Solo ahora \u2014despu\u00e9s de su fallecimiento\u2014, mientras le\u00eda contracorriente (Monte \u00c1vila Editores, 1968), comprend\u00ed lo profundas que eran las ra\u00edces de Armando Dur\u00e1n en la literatura. Componen el volumen una novela corta \u2014contracorriente\u2014 y cuatro relatos. Aunque son piezas aut\u00f3nomas, se desliza en ellas la tonalidad com\u00fan, la obsesiva precisi\u00f3n en el uso de la lengua, algunos delgados hilos tem\u00e1ticos afines que corren las cinco narraciones.<\/p>\n<p>II.<\/p>\n<p>Dur\u00e1n, que entonces ten\u00eda 30 a\u00f1os, aparece como un prosista virtuoso y un creador que se pregunta por las formas narrativas y las usa a su antojo. El primer cap\u00edtulo, de unas 1.500 palabras, no tiene signos de puntuaci\u00f3n. En el segundo cap\u00edtulo, una c\u00e1lida voz descriptiva (\u201cEl buque se mece ahora como hace a\u00f1os. La ensenada sigue siendo peque\u00f1a y la ciudad contin\u00faa derram\u00e1ndose por las laderas que mueren en la playa. Y en la cima de una colina cuyo nombre ya no recuerdo, se alinean las mismas piedra viejas, amarillas y s\u00f3lidas de la catedral recort\u00e1ndose contra el cielo azul a\u00f1il. Nada ha cambiado desde entonces\u201d), da paso a una especie de mon\u00f3logo, en el que el narrador se cuestiona sin concesiones: \u201cHe ido acomodando mi existencia conforme a f\u00f3rmulas nuevas, f\u00f3rmulas que no deseaba, y he dejado que las circunstancias me hicieran perder el rumbo, y ya no hay sitio desde donde pueda contemplarte libremente (\u2026)\u201d.<\/p>\n<p>En el tercero aparecen los primeros di\u00e1logos: recuerdan al Hemingway de las frases secas, breves y casi filosas. M\u00e1s adelante aparecen largos p\u00e1rrafos de frases encabalgadas. En el cap\u00edtulo final, otra vez desaparecen los signos de puntuaci\u00f3n: as\u00ed cierra Dur\u00e1n el c\u00edrculo de su inquietante. nouvelle.<\/p>\n<p>III.<\/p>\n<p>contracorriente desasosiega. A medida que la novela avanza, se aguanta. El narrador \u2014voz fluida y culta\u2014 no solo regresa a su pasado, tambi\u00e9n debe v\u00e9rselas con los l\u00edmites de las relaciones humanas, las sacudidas de Eros y las formas de la violencia. Los lugares de la narraci\u00f3n se oscurecen: &#8220;\u00bfQui\u00e9n podr\u00eda decirte cu\u00e1ndo ha de suceder? Los batr\u00e1cicos ojos saltones y separados del cura. La noche. Rehuir la oscuridad. Dormirse mientras la bombilla pendiente del alt\u00edsimo techo oscila titilante sobre mi cabeza, antes de que las tinieblas me envuelvan bruscamente, inm\u00f3vil atento a la noche, encogido bajo las heladas s\u00e1banas, asustado por aquel mundo esot\u00e9rico y abominable que se me manifestaba en las sombras&#8221;.<\/p>\n<p>IV.<\/p>\n<p>Al finalizar contracorrienteintento descifrar al narrador y no logro asirlo. Aunque los hechos le compiten \u2014de hecho, lo amenazan directamente\u2014, algo los separa de ellos: del sexo, de las balas, de la muerte que podr\u00eda irrumpir en cualquier instante. El narrador est\u00e1 ah\u00edinmerso en la memoria de los acontecimientos, pero como si todo aquello le resultase aje\u00f1o. Distante. Narra desde un observatorio: desde esa altura domina a los personajes y sus movimientos, pero tambi\u00e9n a s\u00ed mismo. El distante no escapa a su propio escrutinio. Pr\u00f3ximo al final el narrador dice: \u201cPero todo esto es la reconstrucci\u00f3n racional de un desconcertante remolino de im\u00e1genes y sensaciones, y no s\u00e9 si debo tomarlo en serio\u201d.<\/p>\n<p>v.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, ya doctor en Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Barcelona, \u200b\u200bEspa\u00f1a, Dur\u00e1n dicta clases en la Universidad de Michigan (Estados Unidos). En1973 publica Estructura y t\u00e9cnicas de la novela sentimental y de caballer\u00edas.y Teor\u00eda y pr\u00e1ctica de la novela en Espa\u00f1a durante el Siglo de Oro, en 1976. Ambos son, como el lector puede imaginar, frutos de su doctorado en Espa\u00f1a. Me detendr\u00e9 solo en el primero, que tambi\u00e9n ley\u00f3 recientemente.<\/p>\n<p>VI.<\/p>\n<p>El que sea un riguroso estudio, donde se desentra\u00f1an cuestiones como los antecedentes, las estructuras y las t\u00e9cnicas narrativas, no hace de Estructura y t\u00e9cnicas de la novela sentimental y de caballer\u00edas. una lectura \u00e1spera o dirigida a la comprensi\u00f3n exclusiva de especialistas. Dur\u00e1n lucha \u2014y resulta victorioso\u2014 contra la aridez acad\u00e9mica. En su prosa, adem\u00e1s del cr\u00edtico literario, se siente la mano del hombre cultivado, interesado por la Sociolog\u00eda, la Historia y la Literatura; se siente el pulso del ensayista y narrador que alivia la carga conceptual con prosa atinada y sin aspavientos: escritura clarificadora y de elegante transcurrir.<\/p>\n<p>VII.<\/p>\n<p>Lo dicho en el apartado anterior puede apreciarse todav\u00eda m\u00e1s, si se a\u00f1ade que Dur\u00e1n aborda su estudio con el instrumental del estructuralismo, en concreto, del m\u00e9todo utilizado por Claude Levy-Strauss para el estudio de los mitos (\u201cLevy-Strauss afirma que la sustancia del mito no se encuentra ni en el estilo, ni en el modo narrativo, ni en la sintaxis, sino en la historia que cada mito cuenta\u201d). Su prop\u00f3sito \u2014me refiero al de Dur\u00e1n\u2014, fundamentado en el estudio de maestros fil\u00f3logos y de la cr\u00edtica literaria, es el de abordar el relato con herramientas cient\u00edficas y, as\u00ed, desentra\u00f1ar la estructura de las novelas sentimentales y de caballer\u00eda. Su b\u00fasqueda se enfoca en lo que cada obra narra, porque es all\u00ed donde est\u00e1, velado o evidente, \u201cel esqueleto\u201d que le interesa como investigador.<\/p>\n<p>VIII.<\/p>\n<p>Sin embargo, en medio de esta voluntad anal\u00edtica, donde priman racionamientos, determinaci\u00f3n de componentes, clasificaciones y comparaciones \u2014especies verificables\u2014, Dur\u00e1n introduce una consideraci\u00f3n de m\u00e9todo que result\u00f3 crucial entonces y lo ser\u00eda a lo largo de su vida: que la detecci\u00f3n de datos objetivos no es suficiente: ha de combinarse con las percepciones que ofrecen la sensibilidad y la intuici\u00f3n. Y advierte: lo contrario, la mera lectura intuitiva no podr\u00eda constituirse en una forma adecuada de an\u00e1lisis, si no incorpora, si no interact\u00faa con herramientas de fundamento racional. As\u00ed qued\u00f3 formulado el m\u00e9todo de la distancia de Armando Dur\u00e1n, su se\u00f1or\u00edo: avanzar sobre los hechos con los fundamentos de la raz\u00f3n y la intuici\u00f3n, a un mismo tiempo.<\/p>\n<p>IX.<\/p>\n<p>En este enunciado, Dur\u00e1n formula en 1972 el que ser\u00e1 su modo de observar y reflexionar sobre los hechos \u2014especialmente pol\u00edticos\u2014 a lo largo de las d\u00e9cadas siguientes: una tensi\u00f3n constante entre distancia anal\u00edtica y aproximaci\u00f3n sensible, un enriquecedor intercambio entre los par\u00e1metros de lo racional y el dictado de sus p\u00e1lpitos.<\/p>\n<p>INC\u00d3GNITA.<\/p>\n<p>En 1978, Armando Dur\u00e1n vuelve a la ficci\u00f3n. \u00a1Viva la revoluci\u00f3n! y otros textos banales (Monte \u00c1vila Editores) re\u00fane ocho piezas aut\u00f3nomas, al tiempo que solapadamente hermanadas. La cohesi\u00f3n del conjunto no tarda en revelarse al lector: ninguno de los textos cristaliza en la nitidez de un relato. Son mucho m\u00e1s que esbozos \u2014otra vez ese refinado fraseo que se acopla a la realidad que describe de forma natural y suavemente fluida\u2014, pero no ofrecen al lector la sensaci\u00f3n de que las narraciones se dirigen, finalmente, hacia un posible destino comprensible. Todas guardan algo pendiente, irresuelto. Lo que cada una cuenta \u2014mejor dicho, lo que en apariencia comienza a contarse\u2014 se abandona, pero sin producir la disonancia del flujo interrumpido, sino que la narraci\u00f3n declina, porque su finalidad no es la de culminar nada, sino la de crear vivas. escenas en estado de suspensi\u00f3n. En los textos habitan lo que no se ha hablado, lo que no se recuerda, lo que resulta confuso, lo que todav\u00eda no ha sido escrito. Locura de amornarraci\u00f3n cargada de incitaciones er\u00f3ticas, termina con dos puntos (\u201c\u00c1ngela me miraba, pero como nada ten\u00eda que decir lo cierto es que no dijo nada. Yo, por mi parte, me intern\u00e9 en la tupida vegetaci\u00f3n del vest\u00edbulo, sub\u00ed las escaleras de memoria, corr\u00ed las cortinas y me puse a escribir:\u201d). Como si dijera: con lo dicho es suficiente, sin claros comienzos ni finales ciertos. Como si con cada pieza nos indujera a tomar distancia de nuestro propio de deseo de leer historias completas, con sus hitos de partida y de llegada.<\/p>\n<p>XI.<\/p>\n<p>Las piezas de \u00a1Viva la revoluci\u00f3n! y otros textos banales se suceden un tanto enga\u00f1osas para el lector. Ocurre que un personaje, Mart\u00edn Lucas, reaparece en cada texto, quiz\u00e1s para generar la promesa de que los ocho textos se acomodar\u00e1n entre ellos en alg\u00fan momento, quiz\u00e1s en el s\u00e9ptimo o en el octavo, y que, tras ser ensamblados de modo sorpresivo y magistral por el narrador, la perplejidad del lector se disolver\u00e1 en el aire, para dar paso a un conjunto entero, posible, algo as\u00ed como una concatenaci\u00f3n donde las partes suspendidas encuentran un sentido: el estatuto de lo que comienza y terminal. Sin embargo, hay que olvidar esta posibilidad: al cierre de la quinta narraci\u00f3n, Los horrores de la guerrael narrador arroja una pista, de que Mart\u00edn Lucas no es m\u00e1s que un se\u00f1uelo, una mera ilusi\u00f3n: \u201cLucas Mart\u00edn iba dejando de ser quien era y se convertir\u00eda en otro\u201d.<\/p>\n<p>XII.<\/p>\n<p>El narrador no teme desconcertar y hasta enga\u00f1ar al lector. Sus piezas son una exhibici\u00f3n de su absoluto control sobre lo que podr\u00eda ser narrado: apenas lo esboza, muy tenuemente, y no m\u00e1s. Estafa \u00a1Viva la revoluci\u00f3n! y otros textos banales Dur\u00e1n lleva su ejercitaci\u00f3n de la distancia hacia un territorio apenas explorado: un acotado proyecto escritural \u2014ocho piezas que no se reconocen entre s\u00ed, que coinciden en una suerte de limbo narrativo, sin que ninguna de ellas tome un camino que pueda identificarse como un relato\u2014.<\/p>\n<p>XIII.<\/p>\n<p>Hasta donde s\u00e9, \u00a1Viva la revoluci\u00f3n! y otros textos banales es la segunda y \u00faltima incursi\u00f3n de Dur\u00e1n en el campo de la ficci\u00f3n. Inesperadamente, no volvi\u00f3 a ejercitarla. A continuaci\u00f3n, publica Diez palabras (1981), libro que no he logrado encontrar, y que debe considerarse como su primer ensayo pol\u00edtico. Copio lo m\u00e1s sustantivo de la respuesta que me ofreci\u00f3 Gemini, la inteligencia artificial de Google: \u201cEs principalmente un ensayo pol\u00edtico y de an\u00e1lisis social (\u2026) que utiliza estas &#8216;diez palabras&#8217; como ejes tem\u00e1ticos para diseccionar la realidad de su pa\u00eds y de Am\u00e9rica Latina en aquel momento (\u2026) Las &#8216;diez palabras&#8217; representan conceptos clave (como Democracia, Libertad, Poder, etc.) que el autor analiza para explicar las contradicciones de la sociedad venezolana de finales de los a\u00f1os 70 y comienzos de los 80\u201d.<\/p>\n<p>XIV.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s de Diez palabras \u2014que probablemente es un ensayo de significativa carga conceptual\u2014, interpretaci\u00f3n de las realidades a partir de unas pocas palabras, cada una portadora de una rica sem\u00e1ntica y complejidad (\u00bfacaso Armando Dur\u00e1n hab\u00eda le\u00eddo a comienzos de los 80 al historiador y soci\u00f3logo alem\u00e1n Reinhart Koselleck, autor de ensayos fundamentales sobre &#8216;historia de los conceptos&#8217;?), en 1983 publica un libro de otro car\u00e1cter: En el jard\u00edn de las delicias copeyanas. (1983), en el que surge el Dur\u00e1n que m\u00e1s se recuerda hoy: el estrat\u00e9gico combatiente de la pol\u00edtica, desmitificador, demoledor y mordaz.<\/p>\n<p>XV.<\/p>\n<p>Hasta donde me acompa\u00f1a la memoria \u2014lo le\u00ed entonces y no he podido recuperar el libro ahora\u2014, En el jard\u00edn de las delicias copeyanas. anticipa al rotundo ensayista de la pol\u00edtica que surgir\u00eda a partir del 2000, aproximadamente. Ten\u00eda de cr\u00f3nica, reporterismo y ensayo. En su momento produjo irritaci\u00f3n por el abordaje ir\u00f3nico con que expon\u00eda las tensiones, la dicotom\u00eda entre Rafael Caldera, a quien presentaba como un dios ol\u00edmpico, y Luis Herrera Campins, que encarnaba la figura del pueblerino, que hac\u00eda un uso estrat\u00e9gico del refranero popular venezolano. Dur\u00e1n enunci\u00f3 un temprano pron\u00f3stico o: la lucha interna en Copei constitu\u00eda el primer episodio del deterioro y fractura al que se condenaban a s\u00ed mismos los partidos pol\u00edticos venezolanos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, y quiz\u00e1s haya sido \u00e9sta la materia que mayor escozor provoc\u00f3 \u2014no solo entre sus adversarios pol\u00edticos\u2014, el libro desplegaba una especie de caracterizaci\u00f3n sat\u00edrica ideol\u00f3gica, religiosa, social y econ\u00f3mica del copeyano (militante o simpatizante de la organizaci\u00f3n socialcristiana Copei), que, como sugiere el t\u00edtulo del libro, se reun\u00eda a personajes de aparente o simulada inocencia que, fuera de c\u00e1mara, eran unos sistem\u00e1ticos \u201cpecadores\u201d.<\/p>\n<p>XVI.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento de 2003, Armando Dur\u00e1n y yo iniciamos una amistad de ricas y extensas conversaciones. Nos Reuni\u00f3n Ram\u00f3n Jos\u00e9 Medina alrededor de una buena mesa. Ya entonces Dur\u00e1n hab\u00eda recorrido, con su inteligencia controvertida y su estar apasionado, varios de los cap\u00edtulos esenciales de su vida: hab\u00eda escrito y publicado al menos dos libros de ficci\u00f3n; se hab\u00eda doctorado en Filolog\u00eda y Letras en la Universidad de Barcelona y, a continuaci\u00f3n, hab\u00eda publicado dos impecables estudios literarios; hab\u00eda ejercido la docencia en Estados Unidos (Universidad de Michigan) y en Venezuela (Universidad Central de Venezuela); hab\u00eda sido director de la Unidad de Medios y Opini\u00f3n de la campa\u00f1a electoral de Jaime Lusinchi; diputado al Congreso Nacional por diez a\u00f1os \u20141984 a 1994\u2014; tres veces ministro: de Informaci\u00f3n y Turismo, de Secretar\u00eda de la Presidencia, y de Relaciones Exteriores; hab\u00eda sido embajador en Uruguay y en Espa\u00f1a; director del Diario de Caracas y de La Verdad (Zulia); coeditor del semanario pol\u00edtico viernes; columnista de varios peri\u00f3dicos, entre ellos, El Nacionaldel que tambi\u00e9n fue asesor de lujo en cuestiones editoriales.<\/p>\n<p>XVII.<\/p>\n<p>Por aquellos d\u00edas Dur\u00e1n escrib\u00eda \u2014hasta donde recuerdo, no hablaba de ello, a pesar de que nos encontr\u00e1bamos con frecuencia, incluso en su casa donde nos invitaba a cenas exquisitas que preparaba con su perfeccionismo habitual\u2014 Venezuela en llamas (2004), el que entiendo como su ensayo pol\u00edtico crucial. L\u00facido e implacable observador de lo que estaba ocurriendo, sus art\u00edculos resultaban sorpresivos y perturbadores por su disciplina para atravesar la opacidad de los hechos y traerlos a la superficie. Muchas veces escuch\u00e9 elogios por la luminosidad de sus art\u00edculos, pero tambi\u00e9n comentarios abiertamente hostiles que apuntaban a la indomable franqueza y aspereza de sus cr\u00edticas.<\/p>\n<p>XVIII.<\/p>\n<p>Entonces Dur\u00e1n insisti\u00f3 en presentarse como periodista. Pero esta insistencia era solo una parte de la verdad (en la solapa de Venezuela en llamas se lee esta frase curiosa: \u201cTodos sus documentos de identidad siempre han registrado una \u00fanica profesi\u00f3n: periodista\u201d). M\u00e1s apegado a los hechos es que Dur\u00e1n, entre otras cosas, era un periodista, pero uno excepcionalmente configurado por todo lo que hab\u00eda aprendido tras d\u00e9cadas de experiencias en los campos de la ficci\u00f3n, el ensayo, la academia, la pol\u00edtica, el parlamento, la diplomacia, la sucesi\u00f3n de altos cargos gubernamentales, la direcci\u00f3n de diarios, el columnismo y tan\u00edsimas otras actividades: era un ciudadano que segu\u00eda, sin parpadear, la pol\u00edtica m\u00e1s inmediata y la proyectaba hasta las fronteras de la geopol\u00edtica.<\/p>\n<p>En cuanto se produc\u00edan hechos significativos \u2014acontecimientos, turbulencias de la pol\u00edtica, la econom\u00eda o la geopol\u00edtica\u2014, dotado de una mente siempre en ebullici\u00f3n, Dur\u00e1n establec\u00eda los escenarios y sus componentes. Pensar en lo que segu\u00eda \u2014qu\u00e9 ocurrir\u00e1 a continuaci\u00f3n\u2014 era quiz\u00e1s el m\u00e1s inmediato de los tropismos de su mente. Did\u00e1ctico y apasionado, la firmeza de su rigor resultaba dif\u00edcil de digerir en el calor de las conversaciones. Por momentos, la destreza argumentativa de Dur\u00e1n se ergu\u00eda y se impon\u00eda de forma aplastante. Sus destrezas para el debate estaban sostenidas por una ancha y variopinta cantidad de recursos. Y dispon\u00eda de una memoria esc\u00e9nica envidiable: hab\u00eda visto mucho, hab\u00eda le\u00eddo mucho, hab\u00eda sido testigo o protagonista de hechos decisivos, conoc\u00eda el funcionamiento del poder desde sus engranajes e intr\u00edngulis. Y, muy especialmente, conoc\u00eda al dedillo la turbiedad y los mecanismos de opresi\u00f3n implantados por Fidel Castro en Cuba, y ve\u00eda \u2014o anticipaba\u2014 c\u00f3mo, de forma semejante, se establec\u00edan en Venezuela.<\/p>\n<p>XIX.<\/p>\n<p>\u00c9l volvi\u00f3 a leer Venezuela en llamas en d\u00edas recientes. Dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, me encontr\u00e9 ante una obra que ha ganado espesura y facultades con el paso del tiempo. Lo que en 2004 me result\u00f3 una iluminada lectura del primer trecho del r\u00e9gimen \u2014insisto, escrita con lengua irremplazable\u2014, que en toda su extensi\u00f3n desborda lo inmediato, ahora ha adquirido las dimensiones del documento pleno de matices y significados, que ofrece una rica paleta de segundos y terceros planos, referencias y proyecciones que Dur\u00e1n vio venir con intuici\u00f3n admirable.<\/p>\n<p>Y ello a partir de una sucesi\u00f3n de hechos narrados con escrupuloso detalle: foco en los detalles iluminadores, en el elenco de actores, en los contenidos de opiniones y contra opiniones (tambi\u00e9n en las formas falaces de los discursos del poder), en los aciertos y errores de las partes. Venezuela en llamas le sigue la pista a la problem\u00e1tica fundamental de las recurrentes falsas expectativas \u2014propias de quienes se resistieron a las evidencias de que la lucha ya no ocurr\u00eda bajo paradigmas democr\u00e1ticos\u2014, y de las consecuencias de no escuchar con la atenci\u00f3n debida \u2014subestim\u00e1ndolo\u2014 a un poder \u2014no solo a Ch\u00e1vez, tambi\u00e9n a otros voceros\u2014 que, a pesar de sus simulaciones, en realidad no escond\u00eda que sus verdaderos objetivos eran el control absoluto de los poderes p\u00fablicos, la liquidaci\u00f3n del modelo de democracia representativa.<\/p>\n<p>XX.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los sucesos espec\u00edficos a los que el libro se refiere \u2014que no son prioritarios en esta relaci\u00f3n\u2014, Dur\u00e1n advert\u00eda del peligro de \u201cabandonarse\u201d a la inmediatez de los hechos, a la sobreestimaci\u00f3n de las propias capacidades, al abultado error que consist\u00eda en esperar que las organizaciones de la sociedad civil \u2014empresarios, gremios profesionales, sindicatos y otros\u2014 tuviesen el esp\u00edritu de sacrificio necesario para afrontar los desaf\u00edos de las confrontaciones m\u00e1s inmediatas y de las que se asomaban en el horizonte.<\/p>\n<p>XXI.<\/p>\n<p>Armando Dur\u00e1n Estaba adentro y observaba desde afuera.. Como si algo en su coraz\u00f3n se hubiera instalado en un exilio intelectual de forma permanente. Ten\u00eda algo de ge\u00f3logo: se preguntaba por las capas que ocultaban en profundidad, las cosas que aparec\u00edan a simple vista. En su comprensi\u00f3n, no hay hechos aislados, menos en un tiempo en el que el poder se ha propuesto poner las cosas de cabeza. Muchas veces le escuch\u00e9 esta idea, formulada en distintas circunstancias: los hechos pueden ser circunstanciales, pero las intenciones no.<\/p>\n<p>En sus an\u00e1lisis, los acontecimientos portan una genealog\u00eda, un historial, un posible expediente moral, incluso cuando no hay antecedentes en el propio pa\u00eds. Dur\u00e1n sinti\u00f3 una genuina obsesi\u00f3n por aquello que parec\u00edan no m\u00e1s que incidentes aut\u00f3nomos y dispersos, y se preguntaba c\u00f3mo se materializar\u00edan en el futuro: cuando se produjo los primeros ataques a reporteros y camar\u00f3grafos en las calles de Caracas, y no hubo una respuesta gubernamental a los mismos, Dur\u00e1n escribi\u00f3: \u201cLa libertad de informar y los medios de comunicaci\u00f3n ser\u00e1n arrasados\u201d. No fui el \u00fanico que entonces pens\u00f3 que su percepci\u00f3n y sus pron\u00f3sticos exageraban.<\/p>\n<p>XXIII.<\/p>\n<p>Llegado a este punto, todav\u00eda me falta por agregar el que tengo como el aspecto crucial de su m\u00e9todo: la extrema sensibilidad sobre el potencial, pero tambi\u00e9n sobre el peligro que constituyen las emociones en la pol\u00edtica. Lo dice de distintas formas en sus art\u00edculos \u2014muchos de ellos, recios y desencantados\u2014: las emociones llevan consigo una dificultad estructural para adaptarse a los cambios pol\u00edticos. Tardan en aceptar los mensajes que provienen de la realidad.<\/p>\n<p>No lo olvidaba: en el esperanzado, la esperanza se expande y opaca los avisos que podr\u00edan advertirlo del inminente naufragio. En el pesimista, el pesimismo se cronifica y uniformiza la realidad (todo es malo y lo mismo). En el resentimiento, el resentimiento se trasmuta en identidad. En el indignado, los hechos no son m\u00e1s que episodios en los que convirtieron un poco de odio. En el miedoso, el miedo abre una puerta directa a la par\u00e1lisis y la impotencia.<\/p>\n<p>XXIII.<\/p>\n<p>es Venezuela en llamas (y tambi\u00e9n en los dos libros que le siguieron, Al filo de la noche rojay la colecci\u00f3n de ensayos Diario del a\u00f1o de la nadaambos del 2006), as\u00ed como en centenares de art\u00edculos y ensayos publicados en El Nacionaly en portales informativos, est\u00e1 el meollo de Dur\u00e1n como autor primordial e ineludible de la debacle democr\u00e1tica venezolana: un apasionado que, dotado de una tozuda disposici\u00f3n para las artes del an\u00e1lisis, hizo de la precauci\u00f3n sistem\u00e1tica ante las emociones (las suyas y las desatadas por la pol\u00edtica real en los ciudadanos), la espina dorsal de su m\u00e9todo para leer los hechos y advertirnos de los peligros que avanzan hacia la democracia y los dem\u00f3cratas.<\/p>\n<p>De ello tratan los avisos en forma de art\u00edculos o de ensayos que Armando Dur\u00e1n, se\u00f1or de la distancia, nos hizo una y otra vez a lo largo de los a\u00f1os, sin flaquear nunca: penetrante, mordaz, intensa y cr\u00f3nicamente l\u00facido.<\/p>\n<p>Referencias:<\/p>\n<p>*contracorriente. Armando Dur\u00e1n. Monte \u00c1vila Editores, Venezuela, 1968.<\/p>\n<p>*Estructura y t\u00e9cnicas de la novela sentimental caballeresca.. Armando Dur\u00e1n. Editorial Gredos, Espa\u00f1a, 1973.<\/p>\n<p>*\u00a1Viva la revoluci\u00f3n! y otros textos banales. Armando Dur\u00e1n. Monte \u00c1vila Editores, Venezuela, 1978.<\/p>\n<p>*Venezuela en llamas. Armando Dur\u00e1n. Grupo Editorial Random House Mondadori, Venezuela, 2004.<\/p>\n<p>*Diario del a\u00f1o de la nada. Armando Dur\u00e1n. Le\u00eddo en versi\u00f3n manuscrita. Escrito y publicado en 2006.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARMANDO DURAN | VASCO SZINETAR\u201cDur\u00e1n formula en 1972 el que ser\u00e1 su modo de observar y reflexionar sobre los hechos \u2014especialmente pol\u00edticos\u2014 a lo largo de las d\u00e9cadas siguientes: una tensi\u00f3n constante entre distancia anal\u00edtica y aproximaci\u00f3n sensible, un enriquecedor intercambio entre los par\u00e1metros de lo racional y el dictado de sus p\u00e1lpitos\u201d Por NELSON [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":27227,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1534,332],"tags":[],"class_list":["post-27226","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-papel-literario","category-venezuela"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27226","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27226"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27226\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/27227"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27226"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27226"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27226"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}