{"id":26380,"date":"2026-01-15T16:04:06","date_gmt":"2026-01-15T19:04:06","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/15\/los-maestros-y-profesores-en-venezuela-ni-bien-pagados-ni-valorados\/"},"modified":"2026-01-15T16:04:06","modified_gmt":"2026-01-15T19:04:06","slug":"los-maestros-y-profesores-en-venezuela-ni-bien-pagados-ni-valorados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/15\/los-maestros-y-profesores-en-venezuela-ni-bien-pagados-ni-valorados\/","title":{"rendered":"Los maestros y profesores en Venezuela: ni bien pagados ni valorados"},"content":{"rendered":"\n<p>Trabajadores de la salud y docentes protestan durante una marcha exigiendo mejores salarios y beneficios sociales equivalentes al alto costo de la canasta b\u00e1sica en Caracas el 18 de septiembre de 2023. Foto: Yuri CORTEZ\/ AFPLa desalarizaci\u00f3n que denuncian maestros y profesores de todos los niveles educativos no es simplemente ganar poco, sino una ruptura precisa y destructiva entre el trabajo profesional y su reconocimiento material. El salario deja de cumplir su funci\u00f3n b\u00e1sica \u2013permitir vivir del oficio\u2013 y se convierte en una referencia simb\u00f3lica, incapaz de sostener una carrera, una vida o una instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un docente desalarizado no es solo un trabajador empobrecido. Es un profesional al que el Estado ha dejado de reconocer como tal. Su ingreso ya no organiza su tiempo, no estructura su dedicaci\u00f3n, no permite continuidad ni especializaci\u00f3n. La ense\u00f1anza deja de ordenar el sistema y la instituci\u00f3n empieza a disolverse. Es lo que ha ocurrido en el sistema educativo de Venezuela. En esa situaci\u00f3n, Venezuela celebra el D\u00eda del Maestro.<\/p>\n<p>La desalarizaci\u00f3n es la cara m\u00e1s visible del derrumbe, pero no su origen. Es el resultado final de un proceso largo, acumulativo, que antecede al colapso pol\u00edtico-econ\u00f3mico del siglo XXI. La educaci\u00f3n venezolana no se derrumb\u00f3 de un d\u00eda para otro. Lleg\u00f3 debilitada. Arrastraba fracturas institucionales, p\u00e9rdida de interlocuci\u00f3n pol\u00edtica, deterioro material progresivo y una erosi\u00f3n lenta de su autoridad social.<\/p>\n<p>Los baj\u00edsimos sueldos no explican el colapso, lo consolidan. Marcan el punto en el que el da\u00f1o se vuelve irreversible por inercia institucional. Escuelas, liceos y universidades siguen abiertas, pero lo que transmiten ya no es educaci\u00f3n en sentido pleno. Ha perdido su funci\u00f3n, no educa ni crea conocimiento.<\/p>\n<p>Ingreso simb\u00f3lico y simulaci\u00f3n administrativaLa precariedad salarial del sistema educativo venezolano constituye una decisi\u00f3n institucional con consecuencias estructurales, no es un problema gremial ni una disputa sindical mal resultado. Mientras se interpreta como un conflicto laboral o como una restricci\u00f3n presupuestaria, se discutir\u00e1 el s\u00edntoma y no el mecanismo que hizo posible el colapso: la ruptura del contrato b\u00e1sico entre el Estado y la profesi\u00f3n educativa.<\/p>\n<p>El salario docente no es la causa hist\u00f3rica de la crisis educativa venezolana, pero explica si el punto m\u00e1s inmediato y eficaz desde el cual puede revertirse. Sin salario profesional, la educaci\u00f3n deja de funcionar como sistema y lo que permanece es un simulacro operativo: escuelas abiertas sin capacidad real de ense\u00f1ar, liceos que certifican sin formar, universidades que sobreviven sin investigar ni producir conocimiento.<\/p>\n<p>Un docente con ingreso simb\u00f3lico es un profesional que el Estado declar\u00f3 irrelevante. En esas condiciones, el propio Estado pierde toda capacidad real de exigir calidad, especializaci\u00f3n, continuidad o responsabilidad. Lo que queda es improvisaci\u00f3n, rotaci\u00f3n permanente y simulaci\u00f3n administrativa.<\/p>\n<p>Estudiantes reciben clases en la escuela Fe y Alegr\u00eda del barrio Las Mayas de Caracas el 16 de octubre de 2024. Foto: Juan BARRETO \/ AFPCuando la precariedad captura tambi\u00e9n el lenguaje de la demandaLa desalarizaci\u00f3n del docente venezolano no solo sigue siendo interpretada desde el \u00e1ngulo equivocado por el Estado. Tambi\u00e9n sigue siendo pensada \u2014y reclamada\u2014 desde ese mismo \u00e1ngulo por una parte de quienes la padecen. Ese es uno de los efectos m\u00e1s profundos del colapso: la precariedad no se limita a empobrecer ingresos, terminando estrechando el marco intelectual desde el cual se formula la demanda.<\/p>\n<p>El enfoque humanitario permiti\u00f3 visibilizar el da\u00f1o, pero no ofreci\u00f3 una salida. Ver a los profesores como v\u00edctimas produjo compasi\u00f3n, solidaridad y denuncias leg\u00edtimas, pero dej\u00f3 intacta la estructura que los convirtieron en prescindibles. La educaci\u00f3n no se reconstruye protegiendo individuos aislados, sino restituyendo las condiciones que permiten que una profesi\u00f3n exista como tal.<\/p>\n<p>Un sistema educativo no se recompone con gestos de alivio ni con ayudas puntuales. Se recompone cuando el Estado vuelve a pagar salarios que reconoce autoridad profesional y, a partir de all\u00ed, recupera la capacidad de exigir calidad, continuidad y responsabilidad. Mientras el problema se formula como emergencia humanitaria, la respuesta seguir\u00e1 siendo asistencial. Y el asistencialismo no construye instituciones.<\/p>\n<p>Hoy, el debate salarial en la educaci\u00f3n universitaria contin\u00faa dominado por una l\u00f3gica sindical compensatoria. Se discute la p\u00e9rdida de valor de bonos, se solicitan ajustes parciales, se recalculan beneficios accesorios, se pide \u201cmejorar la calidad de vida\u201d. Todo eso describe correctamente el da\u00f1o. Nada de eso aborda el problema central. El salario aparece como referencia residual, no como el eje del contrato profesional entre el Estado y la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando una asociaci\u00f3n de profesores universitarios \u2014el sector con mayor formaci\u00f3n del pa\u00eds\u2014 plantea que el bono vacacional debe recalcularse sobre una base simb\u00f3lica para mitigar su p\u00e9rdida de valor, no est\u00e1 proponiendo una reconstrucci\u00f3n salarial. Est\u00e1 aceptando, aunque no lo declara, que el salario dej\u00f3 de ser el centro del sistema. Est\u00e1 negociando dentro del mismo marco que se convirti\u00f3 a los docentes en sujetos asistidos y no en profesionales reconocidos.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed no se trata de humillaci\u00f3n personal ni de miseria moral. Se trata de algo m\u00e1s preocupante: una derrota conceptual. La l\u00f3gica del bono, del paliativo y de la compensaci\u00f3n ha colonizado incluso el lenguaje del reclamo. El horizonte deja de ser la restituci\u00f3n de la profesi\u00f3n y pasa a ser la administraci\u00f3n del da\u00f1o.<\/p>\n<p>Ese desplazamiento tiene consecuencias institucionales muy claras. Un Estado que discute bonos no discute carrera docente. Un Estado que negocia compensaciones no se compromete con est\u00e1ndares profesionales. Un Estado que administra ayuda a no recuperar autoridad para exigir calidad, continuidad ni responsabilidad. Y un gremio que acepta ese marco termina reforzando la idea de que el salario es accesorio, negociable o sustituible.<\/p>\n<p>Por eso la pregunta inc\u00f3moda no es si los profesores est\u00e1n pidiendo limosnas. La pregunta es c\u00f3mo el sistema logr\u00f3 que incluso los sectores m\u00e1s preparados del pa\u00eds formularan su relaci\u00f3n con el Estado en t\u00e9rminos asistenciales y no contractuales. No es una falla individual, es el resultado de a\u00f1os de desinstitucionalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras la desalarizaci\u00f3n siga siendo tratada como un problema sindical y no como un problema institucional, la educaci\u00f3n seguir\u00e1 atrapada en el simulacro. Y mientras las demandas se formulan en clave compensatoria, el Estado no tendr\u00e1 incentivos reales para restituir aquello que perdi\u00f3: la posibilidad de gobernar la educaci\u00f3n como sistema profesional y no como dispositivo de supervivencia.<\/p>\n<p>La reconstrucci\u00f3n educativa no comienza con mejores bonos ni con c\u00e1lculos m\u00e1s generosos sobre ingresos inexistentes. Comienza cuando el salario vuelve a ser salario, cuando la profesi\u00f3n vuelve a ser profesi\u00f3n y cuando el reclamo deja de pedir alivio para empezar a exigir instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un profesor venezolano sostiene una pancarta que dice &#8220;Dolarizaron todo menos mi sueldo&#8221; durante una manifestaci\u00f3n para exigir mejoras salariales al gobierno, el D\u00eda del Maestro, frente al Ministerio de Trabajo, en Caracas, el 15 de enero de 2021. Foto: Federico PARRA \/ AFPLa cu\u00f1a institucionalAumentar los sueldos de los docentes a niveles comparables con los de Colombia, Chile o Rep\u00fablica Dominicana no requiere una gran reforma del Estado o reescribir la Constituci\u00f3n. Tampoco una nueva ley org\u00e1nica, ni una transformaci\u00f3n curricular, mucho menos una reingenier\u00eda ministerial. Basta una decisi\u00f3n pol\u00edtica concreta e inmediata: ajustar los salarios. Puede hacerse con decreto presidencial con menos de 50 palabras. Una se\u00f1al de que el Estado reconoce que educar es una profesi\u00f3n estrat\u00e9gica.<\/p>\n<p>El argumento de que no hay de dinero es falso de toda falsedad. El Estado ha demostrado capacidad de gasto sostenido en bonos, incentivos discrecionales y transferencias paralelas. Reorientar esos recursos a dignos es posible y econ\u00f3micamente racional. El impacto ser\u00eda inmediato, local y multiplicador.<\/p>\n<p>Los bonos cumplen una funci\u00f3n en los sectores vulnerables. Pero la educaci\u00f3n es un sector estrat\u00e9gico. A los sectores estrat\u00e9gicos no se les subsidia. Se les invierte. Se les paga bien y se les exige mucho.<\/p>\n<p>Restituir salarios profesionales permitir\u00eda que el Estado reconstruya la autoridad institucional del sistema educativo; Requieren concursos, evaluaci\u00f3n, formaci\u00f3n continua y resultados. La restituci\u00f3n del salario no corrige el deterioro curricular ni la p\u00e9rdida de autonom\u00eda, pero vuelve viable cualquier intento de abordarlos. Sin salario no hay carrera y sin salario la ense\u00f1anza es ficci\u00f3n administrativa. Un salario se corrige, la p\u00e9rdida de la funci\u00f3n institucional puede ser irreversible.<\/p>\n<p>La domesticaci\u00f3n del reclamoNo es razonable esperar que quienes capturaron el sistema educativo desde 1999 lideren una reconstrucci\u00f3n profunda y aut\u00f3noma. No por simples razones morales, sino porque su l\u00f3gica de poder es incompatible con una educaci\u00f3n profesionalizada y cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, la universidad fue el cerebro del pa\u00eds, pero ese v\u00ednculo se resquebraj\u00f3 a partir de 1970. La autonom\u00eda qued\u00f3 en las leyes, pero la confianza se erosion\u00f3. La pol\u00edtica dej\u00f3 de escuchar a la universidad. Luego, la crisis de los 80 profundiz\u00f3 la precariedad material; la de los 90, debilit\u00f3 su influencia. Cuando lleg\u00f3 el chavismo, el sistema era respetable, pero d\u00e9bil.<\/p>\n<p>Cuando el debate se reduce a compensaciones \u2013bonos, ajustes parciales, equivalencias\u2013, el salario deja de ser el eje del contrato profesional y ocupa un lugar simb\u00f3lico que tiene consecuencias reales. Un Estado que negocia compensaciones no reconstruye carreras y un gremio que lo acepta refuerza el simulacro. Noreconstruye la profesi\u00f3n, simplemente se limita a gestionar la precariedad. La permanencia del simulacro impide restaurar el sistema educativo.<\/p>\n<p>Vaciado del sistema educativoLisseth no tiene alumnos, pero todas las ma\u00f1anas pasan 90 minutos explicando la ecuaci\u00f3n que ense\u00f1\u00f3 durante 20 a\u00f1os en el primer m\u00f3dulo del semestre. Es la \u00fanica parte de su trabajo que no le quitaron. La facultad cerr\u00f3 por falta de estudiantes y el salario se volvi\u00f3 simb\u00f3lico. el laboratorio dej\u00f3 de funcionar cuando el regulador de voltaje fall\u00f3 y por falta de profesores el plan de estudios qued\u00f3 suspendido. El sistema que hac\u00eda posible ense\u00f1ar la ecuaci\u00f3n se derrumb\u00f3 y sus escombros fueron demolidos.<\/p>\n<p>No comenz\u00f3 con el socialismo del siglo XXI, que administr\u00f3 y profundiz\u00f3 su deterioro, sino mucho antes. Cuando la escuela p\u00fablica perdi\u00f3 su capacidad de formar j\u00f3venes capaces de razonar y aprender, de ser lectores, pensadores, ciudadanos.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, se dio por sentado que las universidades funcionaban indefinidamente; que producir\u00edan profesionales, conocimiento y pensamiento, que sostendr\u00edan la movilidad social y el progreso econ\u00f3mico. No se percib\u00eda el demoledor proceso de degradaci\u00f3n continua de la educaci\u00f3n b\u00e1sica y media. La p\u00e9rdida del oficio docente. La ca\u00edda del salario del maestro. La politizaci\u00f3n del curr\u00edculo. La desconexi\u00f3n entre contenido y exigencia.<\/p>\n<p>Masificaci\u00f3n a costa de calidadDurante los primeros a\u00f1os de la democracia representativa, la escuela p\u00fablica fue un proyecto de integraci\u00f3n nacional. Un espacio de movilidad, de lectura, de ciudadan\u00eda. No era perfecta, pero ten\u00eda estructura, disciplina, prop\u00f3sito, y el maestro gozaba de prestigio social. Hab\u00eda continuidad entre escuela, liceo y universidad porque exist\u00eda un proyecto educativo coherente, sostenido por la noci\u00f3n de que la Rep\u00fablica necesitaba profesionales y ciudadanos.<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os 70, la bonanza petrolera enmascar\u00f3 la fragilidad del sistema escolar. Las escuelas crecieron en n\u00famero no en calidad. Se construyeron liceos sin fortalecer la formaci\u00f3n docente. Un crecimiento volum\u00e9trico, no pedag\u00f3gico.<\/p>\n<p>El allanamiento militar y la intervenci\u00f3n acad\u00e9mica de la UCV en 1970 alter\u00f3 la relaci\u00f3n entre el Estado y las instituciones educativas. La continuidad empez\u00f3 a fragmentarse. Abrio una grieta. El Estado dej\u00f3 de considerar la educaci\u00f3n como un bien p\u00fablico estrat\u00e9gico y comenz\u00f3 a verla como un centro de conflicto o de gesti\u00f3n administrativa.<\/p>\n<p>El viernes negro de 1983 mostr\u00f3 las costuras deshechas. El salario del maestro cay\u00f3 en t\u00e9rminos reales y nunca m\u00e1s se recuper\u00f3. Los mejores docentes empezaron a migrar al sector privado, a la administraci\u00f3n p\u00fablica, a oficios que pagaban mejor. La ense\u00f1anza perdi\u00f3 atractivo, dej\u00f3 de ser un camino de ascenso social. La matr\u00edcula de los institutos pedag\u00f3gicos se desplom\u00f3.<\/p>\n<p>La escuela empez\u00f3 a operar con maestros cansados, mal pagados, sobrecargados, muchos de ellos obligados a tener dos o tres trabajos. La precariedad gener\u00f3 ausencias, rotaci\u00f3n y discontinuidad en el aula. Una materia pod\u00eda tener cuatro docentes distintos en un mismo a\u00f1o. En otras escuelas, nunca llegaba el reemplazo. En zonas rurales, la figura del maestro multigrado se transform\u00f3 en \u00fanico y atend\u00eda varios niveles simult\u00e1neos.<\/p>\n<p>Los efectos fueron acumulativos: menos horas de clase efectivas, estudiantes sin acompa\u00f1amiento continuo, programas incompletos, p\u00e9rdida de h\u00e1bitos acad\u00e9micos. Al caer el rendimiento escolar las brechas entre sectores sociales se ampliaron. La escuela dej\u00f3 de ser un proyecto de ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>El curr\u00edculo no se actualizaba con rigor. Se manten\u00edan contenidos desfasados \u200b\u200bde la realidad contempor\u00e1nea. La educaci\u00f3n c\u00edvica se redujo a manuales vac\u00edos y desapareci\u00f3 la formaci\u00f3n de pensamiento cr\u00edtico. El liceo p\u00fablico perdi\u00f3 autoridad. Las normas de convivencia se diluyeron. La figura del director qued\u00f3 reducida a tareas administrativas. El aula perdi\u00f3 la estructura pedag\u00f3gica.<\/p>\n<p>La universidad segu\u00eda funcionando y produciendo profesionales, ero no obten\u00eda bachilleres preparados ni les correg\u00eda los d\u00e9ficits que arrastraban.<\/p>\n<p>1999-2012, la captura del sistema educativoHugo Ch\u00e1vez se posesion\u00f3 en 1999 y encontr\u00f3 una escuela debilitada, un magisterio empobrecido, un curr\u00edculo desactualizado, una formaci\u00f3n ciudadana en retroceso y una universidad que funcionaba sobre un terreno que se hund\u00eda. \u00c9l mismo era producto de ese deterioro. Entr\u00f3 en la Academia Militar con dos materias aplazadas y porque era bueno jugando b\u00e9isbol.<\/p>\n<p>El sistema educativo funcionaba sin cimientos s\u00f3lidos. Una fragilidad que permiti\u00f3 que el chavismo, un proyecto pol\u00edtico con vocaci\u00f3n hegem\u00f3nica, penetrara demoledoramente su estructura. El chavismo nunca ocult\u00f3 su intenci\u00f3n, la misma noche de las elecciones se empez\u00f3 a decir de manera expl\u00edcita que la educaci\u00f3n deb\u00eda ser un instrumento de transformaci\u00f3n pol\u00edtica. Lo hizo. Se dedic\u00f3 a crear de un sistema educativo paralelo ya reconfigurar ideol\u00f3gicamente la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 con la Misi\u00f3n Robinson. Su objetivo declarado era alfabetizar a la poblaci\u00f3n rezagada, pero la intenci\u00f3n era sustituir la escuela p\u00fablica por un esquema con sus propios instructores, sus propios textos, su propia metodolog\u00eda de evaluaci\u00f3n y su propia narrativa. La educaci\u00f3n dejaba de ser un proyecto del Estado y se convert\u00eda en un proyecto del gobierno.<\/p>\n<p>El discurso oficial hablaba de \u201cla nueva ciudadan\u00eda\u201d, \u201cdel hombre nuevo\u201d, \u201cla educaci\u00f3n liberada\u201d, pero no lo implement\u00f3 mediante reformas pedag\u00f3gicas, sino a trav\u00e9s de estructuras paralelas. El modelo se replic\u00f3 en las misiones Ribas y Sucre. Una ofrec\u00eda un \u201cbachillerato acelerado\u201d; la segunda, acceso universitario sin los requisitos tradicionales.<\/p>\n<p>Su atractivo radicaba en la certificaci\u00f3n expedita y en la idea de que cualquier persona pod\u00eda convertirse en docente o en estudiante. No se trataba de ampliar la cobertura, que hubiera sido deseable, sino de desplazar los mecanismos institucionales que garantizaban calidad y continuidad. Las misiones no exig\u00edan formaci\u00f3n docente, no segu\u00edan un curr\u00edculo verificable y operaban con incentivos pol\u00edticos. Sustituyeron la tradici\u00f3n pedag\u00f3gica por el adiestramiento sin rigor.<\/p>\n<p>El sistema paralelo desplaz\u00f3 la escuela y la universidad. Mientras m\u00e1s recursos se destinaban a las misiones, menos recib\u00edan las escuelas y universidades tradicionales. Las misiones produc\u00edan millas de \u201cbachilleres\u201d y las instituciones formales operaban con presupuestos congelados y la universidad aut\u00f3noma enfrentaba restricciones de admisi\u00f3n, fallas de infraestructura, p\u00e9rdida de personal y vigilancia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>El curr\u00edculo escolar fue alineado con la ideolog\u00eda del proyecto bolivariano. Los nuevos textos oficiales \u2013entregados masivamente a escuelas y liceos\u2013 introdujeron la visi\u00f3n pol\u00edtica \u00fanica, que presentaba la historia nacional como una secuencia destinada a culminar en la quinta rep\u00fablica. El aula se convirti\u00f3 en un espacio de transmisi\u00f3n del pensamiento \u00fanico que el jefe de \u201cla revoluci\u00f3n pac\u00edfica, pero armada\u201d difund\u00eda cada domingo en cadena de radio y televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Paralelamente, operaba un mecanismo menos visible. Instructores improvisados \u200b\u200by alineados pol\u00edticamente sustituyeban poco a poco al maestro graduado. La formaci\u00f3n docente dej\u00f3 de ser prioridad. La escuela ya no se organizaba en torno a la pedagog\u00eda, sino a la disponibilidad ya la lealtad.<\/p>\n<p>Una mujer grita consignas anticorrupci\u00f3n mientras participa en una manifestaci\u00f3n de trabajadores de la salud y la educaci\u00f3n para exigir una nivelaci\u00f3n salarial acorde a la inflaci\u00f3n y contra el esc\u00e1ndalo de corrupci\u00f3n descubierto recientemente en la petrolera estatal venezolana Pdvsa, el 27 de marzo de 2023. Foto: Yuri CORTEZ \/ AFPProfesionales cr\u00edticosLa universidad formal enfrentaba su propia reconfiguraci\u00f3n. Autoridades designadas \u2013no elegidas\u2013, presupuestos reducidos, concursos suspendidos, p\u00e9rdida de autonom\u00eda administrativa y las presiones pol\u00edticas sobre los gremios transformaron el ecosistema universitario en territorio vulnerable que corr\u00eda el peligro de desaparecer.<\/p>\n<p>Los centros de estudio superiores no pod\u00edan planificarse a largo plazo. Los proyectos de investigaci\u00f3n quedaron expeditados a fondos excepcionales que nunca llegaban. Los laboratorios comenzaron a depender de donaciones o iniciativas personales. La relaci\u00f3n con el Estado se volvi\u00f3 unilateral: la universidad ped\u00eda; el Estado decidi\u00f3 seg\u00fan criterios pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Los efectos no tardaron en sentirse. Las horas de clase efectivas se redujeron. La disciplina escolar se volvi\u00f3 irregular. Los directores perdieron autoridad frente a las estructuras pol\u00edticas externas. La figura del supervisor educativo dej\u00f3 de ser t\u00e9cnica y pas\u00f3 a ser pol\u00edtica. La frontera entre aula y militancia se difumin\u00f3.<\/p>\n<p>La escuela entr\u00f3 en una fase de desarticulaci\u00f3n. Un deterioro funcional, no un colapso paralizante. Las actividades continuaban, pero su calidad disminu\u00eda. Se normaliz\u00f3 ver escuelas sin docentes estables, estudiantes que avanzaban de grado sin dominar contenidos b\u00e1sicos, bachilleres que no pod\u00edan resolver problemas elementales.<\/p>\n<p>La universidad recibi\u00f3 estas se\u00f1ales muy temprano. Entre 2007 y 2012, cada vez eran mayores los grupos de estudiantes que quer\u00edan recibir el t\u00edtulo de bachiller sin dominar la lectura comprensiva, sin manejar operaciones matem\u00e1ticas b\u00e1sicas, sin h\u00e1bitos de estudio, sin tiempo de aula suficiente y sin contacto regular con un docente. En 2017, varias universidades tuvieron escuelas donde m\u00e1s de la mitad de los estudiantes reprob\u00f3 todas las materias. No una o dos materias. Todas. Una falla que se\u00f1alaba que se hab\u00eda dejado de producir bachilleres capaces de enfrentar la educaci\u00f3n superior. Una muestra cruda del colapso. La educaci\u00f3n superior no recibi\u00f3 estudiantes con los prerrequisitos m\u00ednimos para iniciar una carrera.<\/p>\n<p>Se hab\u00eda deshecho la educaci\u00f3n b\u00e1sica y media y el socialismo del siglo XXI respondi\u00f3 expandiendo el sistema paralelo: universidades creadas por decreto, programas sin evaluaci\u00f3n externa, t\u00edtulos emitidos sin verificaci\u00f3n rigorosa, incremento masivo de cupos sin respaldo presupuestario ni acad\u00e9mico. La palabra \u201cuniversidad\u201d segu\u00eda us\u00e1ndose, pero su significado ya era otro. No eran instituciones dedicadas a la formaci\u00f3n profesional y la generaci\u00f3n de conocimiento, sino plataformas para ampliar la fidelidad pol\u00edtica y producir legitimidad simb\u00f3lica.<\/p>\n<p>A medida que el sistema paralelo crec\u00eda, las universidades aut\u00f3nomas \u2013USB, UCV, LUZ, ULA\u2013 obten\u00edan menos recursos y su voz encontraba m\u00e1s obst\u00e1culos.<\/p>\n<p>Aunque la escuela dej\u00f3 de ense\u00f1ar con rigor; la formaci\u00f3n ciudadana fue sustituida por lealtad pol\u00edtica, el curr\u00edculo qued\u00f3 alineado con una narrativa \u00fanica; la universidad paralela validaba t\u00edtulos sin base acad\u00e9mica; y el sistema formal, aislado y d\u00e9bil, era cada vez m\u00e1s irrelevante en la planificaci\u00f3n del Estado. El pa\u00eds dej\u00f3 de educar; de ense\u00f1ar contenidos y capacitar; de sostener un proyecto de convivencia, de ciudadan\u00eda y de movilidad social, pero sigui\u00f3 funcionando.<\/p>\n<p>2013-2025, el colapsoEl colapso abierto desde 2013 en adelante fue la consecuencia natural de un sistema en demolici\u00f3n. Hasta entonces hab\u00eda deterioro, improvisaci\u00f3n, captura pol\u00edtica, p\u00e9rdida de rigor, fragmentaci\u00f3n institucional. Pero todav\u00eda hab\u00eda estructura, profesores, escuelas abiertas, estudiantes que aspiraban a ingresar a la universidad. Un m\u00ednimo sosten\u00eda la rutina, pero colaps\u00f3. Comenz\u00f3 por el presupuesto.<\/p>\n<p>El Estado redujo el financiamiento educativo a los niveles del siglo XIX. Las escuelas p\u00fablicas operaban sin recursos para mantenimiento, sin equipos, sin agua, sin electricidad estable. Los liceos perdieron laboratorios, bibliotecas y \u00e1reas de recreaci\u00f3n. La estructura f\u00edsica dej\u00f3 de ser funcional. Muchas escuelas rurales cerraron sin acto administrativo: simplemente dejaron de operar.<\/p>\n<p>En 2016, los maestros ganaban salarios que no cubr\u00edan transporte ni alimentaci\u00f3n. El sueldo mensual equival\u00eda a menos de un cart\u00f3n de huevos. No era un indicador econ\u00f3mico; era una sentencia. El sistema educativo entr\u00f3 en modo supervivencia. La deserci\u00f3n docente se aceler\u00f3.<\/p>\n<p>Los estudiantes tambi\u00e9n comenzaron a irse. El deterioro del Programa de Alimentaci\u00f3n Escolar fue el fin. Para muchos ni\u00f1os, la escuela era el \u00fanico lugar donde recib\u00edan una comida. Cuando desapareci\u00f3 o se volvi\u00f3 insuficiente, dejaron de asistir. En zonas rurales, la combinaci\u00f3n de falta de transporte, fallas el\u00e9ctricas y ausencia de docentes result\u00f3 en cierres definitivos.<\/p>\n<p>A partir de 2017, el sistema entr\u00f3 en tragedia. Hubo municipios en los que no se gradu\u00f3 ning\u00fan bachiller durante dos a\u00f1os consecutivos. Despu\u00e9s, la pandemia de covid-19 se ensa\u00f1\u00f3. Millones de estudiantes quedaron fuera. No ten\u00edan acceso a dispositivos o a la escuela carec\u00eda de cone xi\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre 2017 y 2021, las inscripciones en carreras cient\u00edficas se desplomaron. Ingenier\u00edas, matem\u00e1ticas, biolog\u00eda, f\u00edsica y qu\u00edmica perdieron entre 60% y 90% de su matr\u00edcula en algunas universidades. La preparaci\u00f3n de los bachilleres empeor\u00f3. La universidad intent\u00f3 compensar el d\u00e9ficit con cursos proped\u00e9uticos, tutor\u00edas, nivelaci\u00f3n, pero era imposible sustituir doce a\u00f1os de escolaridad deficiente. El colapso de la escuela arrastr\u00f3 a la universidad.<\/p>\n<p>colapso salarialEntre 2015 y 2022, miles de profesores abandonaron el pa\u00eds y los que se quedaron sobreviv\u00edan de trabajos paralelos. Un profesor titular con doctorado ganaba el equivalente a dos o tres d\u00f3lares al mes. Dej\u00f3 de ser profesor y se convirti\u00f3 en un sobreviviente sin estabilidad, sin remuneraci\u00f3n, sin condiciones de investigaci\u00f3n, sin estudiantes preparados, sin equipos, sin presupuesto, sin interlocuci\u00f3n pol\u00edtica, sin posibilidad de planificar a largo plazo.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n cient\u00edfica desapareci\u00f3. No por falta de talento, que Venezuela ten\u00eda y tiene, sino por falta de condiciones. Equipos da\u00f1ados, reactivos inexistentes, bibliograf\u00eda inaccesible, cortes el\u00e9ctricos, abandono del financiamiento p\u00fablico. Los grupos de investigaci\u00f3n se disolvieron. Las revistas universitarias dejaron de circular. Los congresos desaparecieron. Venezuela qued\u00f3 al margen del mapa acad\u00e9mico regional.<\/p>\n<p>El sistema educativo formal subsisti\u00f3 como \u201csimulaci\u00f3n\u201d.  Estaban abiertos pero sin cumplir su prop\u00f3sito. La escuela certificaba asistencia sin aprendizaje; el liceo otorgaba t\u00edtulos sin competencias; y la universidad emit\u00eda notas sin rigor. Todo funcionaba en apariencia, nada en la realidad.<\/p>\n<p>El colapso fue en los tres niveles: la escuela dej\u00f3 de ense\u00f1ar, el liceo dej\u00f3 de formar, y la universidad dej\u00f3 de producir conocimiento. Una generaci\u00f3n entera qued\u00f3 sin el andamiaje educativo que le permiti\u00f3 participar en la vida econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica del pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa perder un sistema educativo?Los procesos que definieron la historia de la educaci\u00f3n venezolana durante 50 a\u00f1os, cada capa que sosten\u00eda el sistema educativo, fue debilit\u00e1ndose sin que hubiera un mecanismo de correcci\u00f3n. Las instituciones que pod\u00edan anunciar el problema perdieron influencia, capacidad o interlocuci\u00f3n. El Estado dej\u00f3 de asumir la educaci\u00f3n como un proyecto nacional y la administraci\u00f3n como una herramienta coyuntural.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n no se sostiene en decretos, ni en edificios, ni en programas inventados de urgencia, sino en una continuidad institucional que forma maestros, estudiantes, ciudadanos y profesionales. Cuando esa continuidad se rompe, el oficio docente se vac\u00eda, la escuela pierde su prop\u00f3sito, la universidad se vuelve fr\u00e1gil y el pa\u00eds deja de generar conocimiento.<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os 70 y 80, el deterioro parec\u00eda manejable. Las escuelas funcionaban, aunque con menos recursos; los maestros ense\u00f1aban con salarios cada vez m\u00e1s d\u00e9biles; la universidad manten\u00eda la producci\u00f3n intelectual, aunque perd\u00eda su v\u00ednculo con el Estado.<\/p>\n<p>No hab\u00eda conciencia de que las bases del sistema educativo estaban cediendo. La crisis no era percibida como estructural, sino como un problema presupuestario o laboral. Se confundi\u00f3 funcionamiento con fortaleza y continuidad con solidez.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 90 la escuela hab\u00eda dejado de ense\u00f1ar con rigor y no garantizaba la formaci\u00f3n ciudadana. El liceo hab\u00eda perdido autoridad, la formaci\u00f3n docente se debilitaba y la universidad segu\u00eda pensando, pero ya no influ\u00eda. Esa p\u00e9rdida de cohesi\u00f3n permiti\u00f3 que, a partir de 1999, un proyecto pol\u00edtico con ambici\u00f3n de control pudiera capturar y reorganizar el sistema educativo en funci\u00f3n de sus intereses.<\/p>\n<p>El pa\u00eds sigui\u00f3 diciendo \u201ceducaci\u00f3n\u201d, pero el significado de esa palabra cambi\u00f3 sin que la sociedad lo notara. Se perdi\u00f3 un proyecto educativo de naci\u00f3n y el vac\u00edo quedar\u00e1 por d\u00e9cadas. No se trata solo de salarios insuficientes o de edificios deteriorados, sino de la desaparici\u00f3n de un marco institucional capaz de sostener el oficio docente y la formaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n<p>Una sociedad puede sobrevivir a una crisis econ\u00f3mica, pol\u00edticas y energ\u00e9ticas, pero no puede sostenerse sin un sistema que transmita conocimientos, competencias y valores de una generaci\u00f3n a otra.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un colapso tan profundo, Venezuela tiene que reconstruir la educaci\u00f3n. No se trata de restaurar edificios ni de aumentar salarios, aunque ambas cosas son necesarias, sino de reconstruir un sistema que perdi\u00f3 su continuidad, su prestigio, su sentido de misi\u00f3n y su funci\u00f3n republicana.<\/p>\n<p>Hay reponer la confianza entre escuela, Estado y sociedad; restaurar la formaci\u00f3n docente; recuperar la autonom\u00eda del aula; volver a formar ciudadanos antes que militantes; restablecer la lectura, el pensamiento cr\u00edtico, el debate y el rigor como pr\u00e1cticas esenciales; Comprender que no hay democracia posible sin un sistema educativo que forme ciudadanos capaces de sostenerla. Lo dec\u00eda Sim\u00f3n Rodr\u00edguez y sigue vigente.<\/p>\n<p>d\u00eda del maestrodocentes en VenezuelaEducaci\u00f3n en VenezuelaMaestrosVenezuela<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Trabajadores de la salud y docentes protestan durante una marcha exigiendo mejores salarios y beneficios sociales equivalentes al alto costo de la canasta b\u00e1sica en Caracas el 18 de septiembre de 2023. 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