{"id":23149,"date":"2026-01-05T01:20:55","date_gmt":"2026-01-05T04:20:55","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/05\/en-crucero-por-el-nilo-entre-templos-y-tumbas-de-faraones\/"},"modified":"2026-01-05T01:20:55","modified_gmt":"2026-01-05T04:20:55","slug":"en-crucero-por-el-nilo-entre-templos-y-tumbas-de-faraones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/05\/en-crucero-por-el-nilo-entre-templos-y-tumbas-de-faraones\/","title":{"rendered":"En crucero por el Nilo entre templos y tumbas de faraones"},"content":{"rendered":"<p>                                              Es subjetivo pero argumentable: lo mejor de Egipto no son tanto las pir\u00e1mides, sino sus templos. Quiz\u00e1 sea porque uno llega a El Cairo habi\u00e9ndolas visto mil veces y ya no hay mucha sorpresa. Y resultan m\u00e1s chicas de lo imaginado. La vivencia egipcia por excelencia es un crucero por el Nilo, a cuya vera brot\u00f3 el mundo fara\u00f3nico y su serie de templos en asombroso buen estado, con una arquitectura y decoraci\u00f3n como no hubo otra en la antig\u00fcedad, resultado de esa muralla intangible que es el desierto: mantuvo a los primeros egipcios aislados de las civilizaciones contempor\u00e1neas, creando dioses propios y la concepci\u00f3n de una vida de ultratumba como un viaje en barca al otro mundo, ese proseguir eterno y calmo como el Nilo.<\/p>\n<p>       De alguna manera, haremos esa navegaci\u00f3n a la eternidad. Y reviviremos otra m\u00e1s terrenal vivida por Cleopatra y Julio C\u00e9sar en el 48 a.C en su luna de miel peregrinando templos, que consolid\u00f3 la historia de amor m\u00e1s c\u00e9lebre de la historia.\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>       \u201cA m\u00ed no me va la banalidad de un crucero\u201d, podr\u00e1 decir un purista. No es el caso: estos son cruceros culturales. Uno se entrega a la contemplaci\u00f3n de la obra milenaria de la humanidad y no al aquagym. Y es la forma m\u00e1s pr\u00e1ctica, c\u00f3moda y econ\u00f3mica de recorrer lo fundamental de Egipto con un gu\u00eda personalizado, aprovechando la noche para desplazarse sin andar empacando a diario ni preocupaciones log\u00edsticas.\u00a0<\/p>\n<p>       De Asu\u00e1n a L\u00faxor    Tomanos un avi\u00f3n desde El Cairo a Asu\u00e1n para hacer el recorrido del crucero con la corriente a favor, de sur a norte: se tarda un d\u00eda menos \u2013tres noches y cuatro jornadas- para visitar lo mismo (uno puede tomar el barco en un sentido u otro). Aterrizamos dos d\u00edas antes de embarcar y vamos a dormir el Pueblo Nubio \u2013a 7 km de Asu\u00e1n, a la vera del Nilo- de casas multicolores de adobe con guardas en relieve: son moldeadas a mano con el barro como plastilina, obra de esa cultura milenaria.\u00a0<\/p>\n<p>  A diferencia del resto de Egipto, aqu\u00ed la poblaci\u00f3n es negra. Este pueblo existe tambi\u00e9n en el norte de Sud\u00e1n, donde hace milenios construy\u00f3n pir\u00e1mides. Hoy ser\u00edan descendientes de las primeras tribus sedentarizadas junto al Nilo. Durante el reino de Kush -hace 2.700 a\u00f1os- conquistaron el trono egipcio y fueron \u201cla dinast\u00eda de faraones negros\u201d. Mantienen su lengua propia \u2013nobiin- que no tiene relaci\u00f3n con el \u00e1rabe. Al caminar por las calles de tierra se descubre a un pueblo alegre, tamboril y bullicioso en sus mercados de artesan\u00edas.\u00a0<\/p>\n<p>    A la ma\u00f1ana siguiente nos pasan a buscar al amanecer para una excursi\u00f3n al templo m\u00e1s monumental del Antiguo Egipto: Abu Simbel. El auto rueda los 280 km por la planicie del extremo sur del Sahara hasta orillas del lago Nasser. Estacionamos y comienza una breve caminata: tras una lomada aparece la fachada del Gran Templo de Rams\u00e9s II empotrada en la monta\u00f1a \u2013el templo en s\u00ed est\u00e1 dentro de ella, como en una cueva- con sus cuatro colosos de piedra sentados (20 m de alto).\u00a0<\/p>\n<p>  Todos son el mismo Rams\u00e9s II con leves variaciones a lo largo de su vida, tallados en la roca alrededor del a\u00f1o 1264 a.C. El templo est\u00e1 consagrado a los dioses Am\u00f3n-Ra, Ra-Horajti y Ptah, pero tambi\u00e9n deifica a Rams\u00e9s como dios viviente: fue el fara\u00f3n m\u00e1s influyente de la historia por sus batallas y edificaciones. Entramos a la cueva-templo con columnas cuadradas que tambi\u00e9n son estatuas de dioses. Hay paneles en las paredes, pintados y tallados, con escenas rituales y de la legendaria Batalla de Kadesh en la que Rams\u00e9s II derrot\u00f3 a los hititas.<br \/>\n  \u00a0<\/p>\n<p>        Al abordaje    Vamos directo al puerto de Asu\u00e1n para embarcar en la tarde. Camino por la costanera junto a decenas de cruceros hasta que identifico el m\u00edo: Hapi V. Nos instalamos en el camarote con gran ventanal y, al zarpar, comienza la sucesi\u00f3n de palmeras egipcias desfilando hasta el infinito a la vera del Nilo inm\u00f3vil. De vez en cuando, un pueblito. Y dunas doradas de 50 m de alto que mueren en la orilla.\u00a0<\/p>\n<p>  Subo a cubierta y en la lejan\u00eda diviso un khamas\u00edn, una tormenta de arena que viene desde Libia absorbiendo millones de granitos de Sahara en suspensi\u00f3n. Se acerca una mancha informe y descomunal cubriendo todo el cielo, una liviana masa que no aplasta pero que, en pleno desierto, podr\u00eda matarnos por desorientaci\u00f3n. El beduino sabe: ante el khamas\u00edn hay que quedarse quieto, detenerse hasta que amaine.<\/p>\n<p>    Por eso los beduinos no se cubren la cabeza con sombrero sino un pa\u00f1o: cuando llega esta tormenta seca y \u00e1spera, la kufiya envuelve la cara permitiendo entrever el entorno, mientras protege de las cuchillas infinitesimales de arena que ara\u00f1an las c\u00f3rneas.\u00a0<br \/>\n  A los 15 minutos, el sol ya es una l\u00e1mpara opaca que no encandila y el cielo se vuelve \u00e1mbar, casi dorado: es un cielo de arena. Vahos de aire caliente abrasivo me cachetean y, de repente, un peque\u00f1o hurac\u00e1n: en la cubierta vuelan sombreros, manteles y sillas.<\/p>\n<p>    El barco se bambolea un poco y la piscina tiene olitas. Aguanto junto a la baranda y veo las dunas difuminarse en la nube amarillenta. Muerdo un granito de arena y trato en vano de escupirlo: quiz\u00e1 ese fragmento de Sahara se aloje en m\u00ed por siempre.<\/p>\n<p>    Ahora el Nilo mismo desaparece: el desierto est\u00e1 en vuelo. Me quito la remera para cubrirme el rostro. Quiero palpar con el cuerpo esta fuerza primordial de la naturaleza en estado puro. Todos han huido al camarote: soy el \u00fanico testigo directo del espect\u00e1culo en un barco fantasma, mientras un verdugo invisible me latiguea los brazos con pinchacitos arenosos como exigi\u00e9ndome remar. Ya se ha evaporado el paisaje: no distingo cielo y tierra. Estoy en un limbo, ni infierno ni para\u00edso. El barco ya no existe y la sensaci\u00f3n es la de flotar en la nebulosa de arena, un \u00e9xtasis sahariano.\u00a0<\/p>\n<p>  Es momento de buscar refugio. Quien no haya vivido una tormenta del Sahara, lo desconoce todo del desierto. A miles de caravaneros en camello, el khamas\u00edn les birl\u00f3 el rumbo y murieron de sed: hoy son arena, v\u00edctimas del asesino et\u00e9reo, el viento traidor. Al barco, en cambio, apenas le cosquillea el casco de acero.\u00a0<\/p>\n<p>  La tormenta s\u00f3lida pasa r\u00e1pido y seguimos viaje unos kil\u00f3metros para desembarcar y tomar una lancha a la isla donde est\u00e1 el conjunto de templos de Philae dedicados a la diosa Isis, esposa de Osiris y madre de Horus. Se comenz\u00f3 a construir en el 300 a.C. cuando Alejandro Magno conquist\u00f3 Egipto. Lo continuaron los romanos: tiene influencia greco-romana que se ve desde la lancha en un edificio ceremonial: hay un portal a los templos de 14 columnas talladas con capiteles florales.\u00a0<\/p>\n<p>  Desembarcamos para atravesar el pilono de Nectanebo I, esa especie de muro-fachada trapezoidal \u2013dividido en dos partes con una entrada central m\u00e1s peque\u00f1a\u2013 que en los templos egipcios no sostiene nada y funciona como un portal. El pilono mide 18 m de alto, decorado con relieves del fara\u00f3n Ptolomeo XII Neos Dionisios agarrando del cabello a sus enemigos frente a los dioses Horus e Isis. Al cruzarlo pasamos al gran Templo de Isis, con su patio interior y la sala hip\u00f3stila con columnas de capiteles con ramas de palma y racimos de uvas.\u00a0<\/p>\n<p>    Philae est\u00e1 ligado al mito central de la religi\u00f3n egipcia: despu\u00e9s de que Seth asesinara y desmembrara a su hermana Osiris, Isis encontr\u00f3 el coraz\u00f3n de ella en la isla de Philae. Por esto la isla se convirti\u00f3 en el centro del culto a Isis, el \u00faltimo de la religi\u00f3n fara\u00f3nica antes de desaparecer. Atravesamos salas hasta el Sanctasanct\u00f3rum, la habitaci\u00f3n m\u00e1s sagrada donde estaba la estatua de Isis.<\/p>\n<p>    En todo el conjunto de templos hay bajorrelieves como fotos de \u00e9poca con faraones ptolemaicos y emperadores romanos ofrendando a dioses egipcios, una muestra del sincretismo de la \u00e9poca (este es el momento final del mundo fara\u00f3nico). Aqu\u00ed se encontr\u00f3 la inscripci\u00f3n jerogl\u00edfica m\u00e1s moderna \u2013datada en el 394 d.C.\u2013 marcando el fin simb\u00f3lico de milenios de cultura fara\u00f3nica.\u00a0<\/p>\n<p>    El fluir del paisaje    Las noches en el barco transcurren pl\u00e1cidas con banquetes egipcios y odaliscas, y tragos en la cubierta con las brisas secas del Nilo. No son cruceros gigantes: los desembarcos son c\u00f3modos y r\u00e1pidos. As\u00ed visitamos los templos de Kom Ombo, Edfu y el grandioso Luxor, escenario de la festividad del Opet.<\/p>\n<p>    El templo est\u00e1 dentro de la actual ciudad de Luxor \u2013antigua Tebas\u2013 dedicado a la Tr\u00edada Tebana de dioses: Am\u00f3n-Ra, su esposa Mut y su hijo Jonsu. Sin embargo, el culto central aqu\u00ed giraba alrededor del ka \u2013esp\u00edritu o fuerza vital del fara\u00f3n\u2013 renovado durante la Fiesta del Opet.<\/p>\n<p>    Al recorrer el templo atravesamos sus 2.000 a\u00f1os de evoluci\u00f3n. Se entra por la fastuosa avenida de las esfinges, hileras a cada lado con 300 tallas de esos animales con cuerpo de le\u00f3n y cabeza humana o de carnero. Por aqu\u00ed desfilaban en andas las barcas de los dioses hacia el Gran Templo de Am\u00f3n en Karnak, a 3 km de este (lo visitaremos m\u00e1s tarde).\u00a0<\/p>\n<p>  Luego, el Pilono de Rams\u00e9s II de 65 metros de ancho: un gran panel con relieves conmemorando la victoria del fara\u00f3n longevo en la Batalla de Qadesh. All\u00ed hay cinco estatuas colosales de Rams\u00e9s II y un obelisco, dando paso a un gran patio rodeado por 74 columnas con capitel en forma de planta de papiro.\u00a0<\/p>\n<p>    Sin respiro para procesar el asombro, pasamos a un pasillo monumental de 52 m de largo con 14 columnas de 19 m decoradas con relieves del Opet. M\u00e1s al fondo, el Santuario Romano con una capilla donde los relieves muestran emperadores romanos vestidos como faraones. Alejandro Magno dej\u00f3 su impronta aqu\u00ed: reconstruy\u00f3 el santuario central, la sala m\u00e1s sagrada, para la estatua de Am\u00f3n. Los relieves muestran al griego haciendo ofrendas a dioses egipcios para legitimar su gobierno adoptando costumbres locales.<\/p>\n<p>    Desembarco a la eternidad    El \u00faltimo d\u00eda recorremos el Valle de los Reyes, la necr\u00f3polis de 65 faraones del Imperio Nuevo durante 500 a\u00f1os hasta el siglo XI a.C., un lugar secreto para proteger los ajuares de los saqueadores. Las pir\u00e1mides hab\u00edan sido mausoleos demasiado visibles. Entonces crearon estas tumbas excavadas en la monta\u00f1a, que en Egipto se recorren por dentro: son socavones palaciegos, rampas que bajan en t\u00fanel a la c\u00e1mara funeraria en distintas estaciones, con frescos cubriendo cada cent\u00edmetro de techo y pared con el Libro de los Muertos y El Libro del Amduat (\u201cLo que hay en el m\u00e1s all\u00e1\u201d).\u00a0<\/p>\n<p>  Entramos a la de Tutankam\u00f3n, famosa por su tesoro que ya no est\u00e1 aqu\u00ed: pero s\u00ed su momia \u2013parece carbonizada\u2013 en una urna de cristal. Uno elige a qu\u00e9 tumba entrar comprando los tickets y la m\u00e1s espectacular es la del fara\u00f3n Seti I, la m\u00e1s extensa, profunda y decorada.\u00a0<br \/>\n  Al desembarcar en Luxor dimensiono lo vivido ante un dibujo del Thalamegos en una pared, ese palacio flotante con que los faraones surcaban el Nilo: med\u00eda 90 m de eslora con galer\u00edas galantes, salas de banquetes, alcobas colosales, un templo y una caverna cincelada en roca con estatuas de la familia real, todo decorado con oro, marfil de Etiop\u00eda, cedro escita, cipr\u00e9s milesio, lino egipcio, bronce de Chipre, piedras preciosas de la India y m\u00e1rmol de Paros.\u00a0<\/p>\n<p>    En ese crucero real, Cleopatra se entreg\u00f3 a los lujos carnales \u2013primero con Julio Cesar, luego con Marco Antonio\u2013 mezclando olfato pol\u00edtico y amor: con el segundo de sus amantes, se suicidaron ante la derrota de \u00e9l en la guerra civil. Previendo la humillaci\u00f3n de ser llevada a Roma, ya viuda y vencida, la faraona opt\u00f3 por la picadura de una cobra.<\/p>\n<p>    Los escenarios de esa \u00e9pica fueron un barco, estas aguas, el desierto circundante y los templos que hemos recorrido pisando los mismos bloques, admirando el mismo arte: este es uno de los rostros de la a\u00f1orada inmortalidad egipcia, la cual se alcanzaba en una barca. En nuestro fluir reposado por el Nilo milenario, hemos rozado la tersura fugaz de lo eterno. Y fuimos Cleopatra y Julio C\u00e9sar.<\/p>\n<p>    \u00bfTe apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza?<br \/>\n  Recib\u00ed las mejores notas de Weekend directamente en tu correo.<br \/>\n  Suscribite gratis al newsletter.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es subjetivo pero argumentable: lo mejor de Egipto no son tanto las pir\u00e1mides, sino sus templos. 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