{"id":22391,"date":"2026-01-01T06:41:47","date_gmt":"2026-01-01T09:41:47","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/01\/el-beso-de-la-mujer-arana-de-bill-condon-una-mirada-irregular-a-la-redencion\/"},"modified":"2026-01-01T06:41:47","modified_gmt":"2026-01-01T09:41:47","slug":"el-beso-de-la-mujer-arana-de-bill-condon-una-mirada-irregular-a-la-redencion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/01\/el-beso-de-la-mujer-arana-de-bill-condon-una-mirada-irregular-a-la-redencion\/","title":{"rendered":"El beso de la mujer ara\u00f1a de Bill Condon: una mirada irregular a la redenci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Entre celdas, canciones y fantas\u00edas prestadas del cine cl\u00e1sico, esta nueva adaptaci\u00f3n de la obra ic\u00f3nica de Manuel Puig, intenta convertir el sufrimiento en un espect\u00e1culo conmovedor con dobles lecturas. Cuando lo logra, demuestra que la dolorosa novela argentina, todav\u00eda sigue vigente en la cultura pop. <\/p>\n<p>La nueva versi\u00f3n dirigida por Bill Condon de El beso de la mujer ara\u00f1a parte con una ventaja evidente y un problema igual de claro. Su material de origen es s\u00f3lido, conocido y cargado de capas hist\u00f3ricas, pero la pel\u00edcula parece no decidir del todo qu\u00e9 hacer cuando la m\u00fasica se apaga. La historia, nacida como novela de Manuel Puig en los a\u00f1os setenta y transformada despu\u00e9s en teatro, musical de Broadway y cine, vuelve ahora en un h\u00edbrido que quiere ser pol\u00edtico, emotivo y escapista al mismo tiempo. <\/p>\n<p>Por lo que Condon toma dos decisiones brillantes de entrada: no centrado \u2014no exclusivamente\u2014 en el drama hist\u00f3rico y brindar a su pel\u00edcula la habitual mezcla de alegr\u00eda barroca y exagerada de cualquier musical. Una combinaci\u00f3n singular que convierte al argumento en una revisi\u00f3n por completa distinta a la conocida adaptaci\u00f3n de H\u00e9ctor Babenco estrenada en 1986, con William Hurt a la cabeza. En esta ocasi\u00f3n, el sufrimiento \u2014y la evasi\u00f3n del arte como escapismo\u2014 se convierte en el centro motor de una cinta que va de menos a m\u00e1s, hasta volverse sorprendente. <\/p>\n<p>A pesar de eso, la cinta toma el camino de una adaptaci\u00f3n precisa. Por lo que se sit\u00faa en la Argentina de 1983, en plena resaca de la dictadura, donde dos hombres comparten una celda. Luis Molina (Tonatiuh Elizarraraz), encarcelado por su orientaci\u00f3n sexual, y Valent\u00edn Arregui (Diego Luna), militante pol\u00edtico detenido por sus ideas. Desde el inicio, la pel\u00edcula establece un contraste claro entre ambos. Valent\u00edn busca silencio, orden mental, disciplina ideol\u00f3gica. <\/p>\n<p>Luis, en cambio, sobrevive aferr\u00e1ndose a la fantas\u00eda, al recuerdo obsesivo del cine ya una forma de sensibilidad que incomoda a su compa\u00f1ero. Todo, en forma de asombrosas escenas de baile y m\u00fasica que crean un segundo mundo m\u00e1s all\u00e1 de la prisi\u00f3n y sus horrores. El conflicto no tarda en ampliarse cuando las autoridades penitenciarias presionan a Luis para que obtenga informaci\u00f3n de Valent\u00edn, usando como moneda de cambio la promesa de una posible libertad y el reencuentro con su madre enferma. <\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, el planteamiento es directo y funcional. El problema surge cuando la pel\u00edcula intenta sostener su inter\u00e9s dram\u00e1tico fuera de los n\u00fameros musicales. Condon demuestra saber exactamente c\u00f3mo utilizar el artificio como puerta hacia la abstracci\u00f3n, pero parece menos seguro al retratar la rutina del encierro. El resultado es una obra que, a pesar de tener ideas claras, debe enfrentar tensi\u00f3n interna entre dos lenguajes que no siempre se integran.<\/p>\n<p>Dolor en un espacio remoto<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre Luis y Valent\u00edn se construye, en teor\u00eda, sobre la oposici\u00f3n total. Uno cree en la revoluci\u00f3n colectiva; el otro en la salvaci\u00f3n \u00edntima que ofrece el arte. Uno desconf\u00eda del exceso emocional; el otro vive en \u00e9l. En la pr\u00e1ctica, sin embargo, la pel\u00edcula opta por acelerar ese proceso de acercamiento mediante un recurso muy concreto: el relato constante de una pel\u00edcula dentro de la pel\u00edcula. <\/p>\n<p>Luis le narra a Valent\u00edn su musical favorito, tambi\u00e9n titulado El beso de la mujer ara\u00f1aprotagonizado por la diva Ingrid Luna (Jennifer L\u00f3pez). Cada vez que la narraci\u00f3n avanza, la pel\u00edcula abandona los muros grises de la prisi\u00f3n y se sumerge en un universo de colores saturados, melodrama y glamour. Es ah\u00ed donde la pel\u00edcula encuentra su pulso m\u00e1s firme. A trav\u00e9s de estas secuencias, no solo se construye un refugio para Luis, sino tambi\u00e9n un lenguaje com\u00fan entre ambos hombres. Valent\u00edn, que al inicio rechaza todo lo que suene a evasi\u00f3n, comienza a escuchar. No porque la historia sea perfecta, sino porque le permite respirar. <\/p>\n<p>La conexi\u00f3n entre los dos no surge de grandes discursos, sino de la repetici\u00f3n del relato, de la intimidad forzada y del cansancio compartido. Sin embargo, el guion nunca termina de profundizar en los silencios ni en las contradicciones de Valent\u00edn. Su arco es previsible y, en ocasiones, demasiado funcional al avance del relato. Luis, en cambio, se convierte en el verdadero eje emocional. La pel\u00edcula parece entender que su mirada es la que justifica el tono y la forma, pero no siempre logra equilibrar esa centralidad con el desarrollo del resto de los personajes.<\/p>\n<p>El musical como refugio<\/p>\n<p>donde El beso de la mujer ara\u00f1a Realmente cobra vida es en sus n\u00fameros musicales. Bill Condon, con experiencia previa en el g\u00e9nero, se mueve con soltura cuando abandona el realismo y abraza el artificio. Las canciones, aunque no particularmente memorables por s\u00ed mismas, funcionan como veh\u00edculos visuales y emocionales. Cada secuencia est\u00e1 dise\u00f1ada para parecer sacada de un estudio cl\u00e1sico, con coreograf\u00edas amplias, decorados exagerados y una est\u00e9tica que dialoga con t\u00edtulos como Un americano en Par\u00eds oh Los caballeros las prefieren rubias.. <\/p>\n<p>En medio de los grandes musicales imaginados por Luis, Ingrid es el centro absoluto. Su presencia domina el cuadro y justifica el entusiasmo casi infantil con el que Luis recuerda cada escena. L\u00f3pez no solo canta y baila con solvencia; Entiende que su personaje representa una idea, una promesa de belleza y libertad que no existe en el mundo real de la prisi\u00f3n. Condon utiliza estos segmentos como una declaraci\u00f3n de principios: el cine como espacio donde todo es posible, incluso cuando afuera no lo es. <\/p>\n<p>El contraste con la sobriedad de las escenas carcelarias es deliberado, pero no siempre eficaz. La energ\u00eda que se genera en el musical rara vez se traslada de regreso al drama, lo que provoca una sensaci\u00f3n de desequilibrio. El espectador, como Valent\u00edn, empieza a desear el regreso constante a ese universo falso pero estimulante. Y eso, aunque coherente con el tema del escapismo, termina debilitando el peso de la historia principal.<\/p>\n<p>Escapar no siempre basta<\/p>\n<p>Cuando las dos l\u00edneas narrativas finalmente convergen, queda claro d\u00f3nde est\u00e1n las verdaderas prioridades de El beso de la mujer ara\u00f1a. El final privilegia la fantas\u00eda y la emoci\u00f3n est\u00e9tica por encima de la contundencia dram\u00e1tica. No es una elecci\u00f3n equivocada, pero s\u00ed reveladora. La pel\u00edcula sugiere que el arte puede salvar, aunque sea de forma moment\u00e1nea, y que ese rescate tiene un valor propio. Sin embargo, al no permitir que el musical impregne de manera m\u00e1s profunda las partes oscuras del relato, esa premisa nunca se completa del todo. <\/p>\n<p>Por lo que la pel\u00edcula, a pesar de su brillante puesta en escena y algunos momentos asombrosos, no llega jam\u00e1s a sentirse del todo s\u00f3lido. Eso, a pesar de que es competente, visualmente atractiva y sostenida por actuaciones s\u00f3lidas. Aun as\u00ed, deja la sensaci\u00f3n de que pudo haber sido m\u00e1s audaz. Despu\u00e9s de todo, se trata de una historia que habla del poder del cine como refugio, por lo que resulta ir\u00f3nico que la pel\u00edcula no termine de confiar plenamente en ese poder. El beso de la mujer ara\u00f1a es un recordatorio elegante de por qu\u00e9 seguimos recurriendo al arte cuando la realidad se vuelve insoportable, pero tambi\u00e9n de lo dif\u00edcil que es convertir esa idea en una experiencia verdaderamente cinematogr\u00e1fica inolvidable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre celdas, canciones y fantas\u00edas prestadas del cine cl\u00e1sico, esta nueva adaptaci\u00f3n de la obra ic\u00f3nica de Manuel Puig, intenta convertir el sufrimiento en un espect\u00e1culo conmovedor con dobles lecturas. 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