{"id":22389,"date":"2026-01-01T06:41:48","date_gmt":"2026-01-01T09:41:48","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/01\/sancho-espana\/"},"modified":"2026-01-01T06:41:48","modified_gmt":"2026-01-01T09:41:48","slug":"sancho-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2026\/01\/01\/sancho-espana\/","title":{"rendered":"Sancho Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>Dice Kafka que la desgracia de Don Quijote no es su imaginaci\u00f3n, sino Sancho Panza. La idea es prodigiosa porque invierte la lectura tradicional del Quijote y ya no ser\u00eda el delirio, sino el anclaje a la realidad, lo que condena al hidalgo. Visto as\u00ed, Sancho ya no es contrapunto sino, esencialmente, lastre y argolla. Quiz\u00e1s Don Quijote podr\u00eda haber cabalgado por su mundo superior si no hubiera tenido al lado a alguien que le recordara, una y otra vez, que solo existe lo obvio, lo evidente, la dictadura de la mediocridad reclamando su cetro. Kafka, as\u00ed, ve en Sancho algo m\u00e1s que sentido com\u00fan: ve la encarnaci\u00f3n de lo vulgar como fuerza represora. Es Sancho el que traduce a necio, el que ata la grandeza con cuerdas y el garrote que condena al so\u00f1ador a bajar la cabeza y mirar para siempre el suelo sucio. As\u00ed entendido, Don Quijote ya no ser\u00eda un loco libre sino un visionario castigado a vagar por los caminos junto a su propio censor.<\/p>\n<p>En paralelo, nos dice el Brand ibseniano, hijo de Kierkegaard, que \u00abest\u00e1 loco el que est\u00e1 solo\u00bb y que una locura deja de serlo en cuanto se hace colectiva. No hay aqu\u00ed una defensa rom\u00e1ntica del delirio, sino la inc\u00f3moda constataci\u00f3n de que la normalidad es tan solo una cuesti\u00f3n de n\u00famero. La misma idea que en soledad conduce al manicomio, en grupo funda una iglesia, un partido o una patria. As\u00ed que la verdad no se mide por su coherencia, sino tan solo por su capacidad de congregar. Y, por eso, Don Quijote est\u00e1 solo incluso cuando va acompa\u00f1ado: porque Sancho no comparte la visi\u00f3n; tan s\u00f3lo la administraci\u00f3n; no cree, negocia; no arde, calcula. La locura del hidalgo jam\u00e1s alcanza masa cr\u00edtica y se queda en extravagancia, en tierna excentricidad. Si Sancho hubiera cre\u00eddo, quiz\u00e1s la historia habr\u00eda sido otra y hoy hablar\u00edamos de cruzada y no de novela.<\/p>\n<p>Kafka e Ibsen nos advierten del mismo peligro: lo que destruye al individuo no es el exceso de brilloz, sino tan solo su aislamiento. La sociedad tolera cualquier idea siempre que sea compartida. Pero no perdona jam\u00e1s la clarividencia del solitario. Por eso, al visionario se le permite existir como personaje, pero nunca como programa. Y hay algo profundamente moderno \u2013profundamente pol\u00edtico\u2013 en esta lectura. El poder no necesita prohibir la fantas\u00eda: le basta con rodearla de traductores de la realidad, de pedagogos de la renuncia, de polit\u00f3logos especialistas en intentar sumar lo que en realidad resta. Quiz\u00e1s por eso las grandes rupturas no empiezan con ideas nuevas, sino con comunidades de Sanchos. Y quiz\u00e1s por eso tantos proyectos fracasan antes de nacer: no por falta de imaginaci\u00f3n, sino por exceso de cordura compartida. Porque siempre hay un Sancho cerca que nos recuerda la buena fama del nihilismo destructor. A veces convendr\u00eda dejarlo atr\u00e1s y seguir cabalgando. Porque cabe recordar que es un Sancho enfermo de realidad y sediento de ideales quien, en los \u00faltimos cap\u00edtulos, necesita reanimar a Don Quijote, sabedor de que s\u00f3lo a trav\u00e9s de su genialidad \u00e9l puede seguir so\u00f1ando. Valle.<\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado en el diario abecedario de Espa\u00f1a<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dice Kafka que la desgracia de Don Quijote no es su imaginaci\u00f3n, sino Sancho Panza. La idea es prodigiosa porque invierte la lectura tradicional del Quijote y ya no ser\u00eda el delirio, sino el anclaje a la realidad, lo que condena al hidalgo. Visto as\u00ed, Sancho ya no es contrapunto sino, esencialmente, lastre y argolla. 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