{"id":21885,"date":"2025-12-30T01:22:04","date_gmt":"2025-12-30T04:22:04","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/30\/la-fascinante-historia-del-irlandes-que-paso-61-dias-enterrado-en-un-ataud\/"},"modified":"2025-12-30T01:22:04","modified_gmt":"2025-12-30T04:22:04","slug":"la-fascinante-historia-del-irlandes-que-paso-61-dias-enterrado-en-un-ataud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/30\/la-fascinante-historia-del-irlandes-que-paso-61-dias-enterrado-en-un-ataud\/","title":{"rendered":"La fascinante historia del irland\u00e9s que pas\u00f3 61 d\u00edas enterrado en un ata\u00fad"},"content":{"rendered":"\n<p>Mick Meany &#8220;entrenando&#8221; para su reto, en v\u00edsperas de que lo enterraran. Im\u00e1genes falsas&#8221;Esta es la primera vez que entierro a alguien que ya hab\u00eda sido enterrado antes&#8221;, dijo el sacerdote encargado de oficiar el funeral de Mick Meany, cuenta su hija Mary.<\/p>\n<p>En su libro &#8220;\u00a1No puedes comer rosas, Mar\u00eda!&#8221; (&#8220;\u00a1No puedes comer rosas, Mary!&#8221; de 2015), recuerda que en esa segunda ocasi\u00f3n, solamente estaba presente un periodista local.<\/p>\n<p>En contraste, a su primer entierro, 35 a\u00f1os antes, hab\u00eda acudido no s\u00f3lo una multitud, sino la prensa mundial&#8230; y \u00e9l estaba vivo.<\/p>\n<p>No fue una de esas equivocaciones que ocurrieron hasta principios del siglo XX debido a la ausencia de criterios estandarizados para certificar la muerte.<\/p>\n<p>El de Mick Meany fue un entierro anunciado, un espect\u00e1culo orquestado para cautivar al p\u00fablico y atraer la atenci\u00f3n de los medios, como lo hizo, no s\u00f3lo en Reino Unido donde tuvo lugar, sino en lugares tan lejanos como Estados Unidos y Australia.<\/p>\n<p>La extraordinaria historia comienza en un pub irland\u00e9s, aunque lejos de Irlanda.<\/p>\n<p>El protagonista, Meany, era hijo de un granjero en Tipperary y, como varios otros de sus compatriotas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, se hab\u00eda mudado a Inglaterra en busca de trabajo para poder sostener a su familia.<\/p>\n<p>Su sue\u00f1o era ser campe\u00f3n mundial de boxeo pero, entre tanto, trabajaba como obrero de la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>La ilusi\u00f3n de triunfar en el cuadril\u00e1tero se esfum\u00f3 en un accidente laboral que le lesion\u00f3 una mano.<\/p>\n<p>Pero otra idea naci\u00f3 en otro accidente.<\/p>\n<p>Un t\u00fanel que estaba cavando se le cay\u00f3 encima y cuentan que fue mientras estaba enterrado bajo los escombros que brot\u00f3 el germen de su nuevo sue\u00f1o: batir el r\u00e9cord de tiempo enterrado vivo en un ata\u00fad.<\/p>\n<p>Suena extra\u00f1o, y lo es, pero las competencias de resistencia inusuales se hab\u00edan puesto de moda desde los a\u00f1os 20 en EE.UU., y en 1966 un marinero la llev\u00f3 a Irlanda, donde permaneci\u00f3 enterrado durante 10 d\u00edas.<\/p>\n<p>Eso no era nada comparado con la haza\u00f1a de Digger O&#8217;Dell, un estadounidense que hab\u00eda pasado 45 d\u00edas bajo tierra en Tennessee, y este fue el r\u00e9cord que Meany se propuso superar.<\/p>\n<p>Reto macabroSer enterrado vivo aterroriz\u00f3 a muchos por siglos, incluidos el presidente George Washington, el autor Hans Christian Andersen y el compositor Fr\u00e9d\u00e9ric Chopin. (&#8220;El entierro prematuro&#8221;, de Antoine Wiertz, 1854). Im\u00e1genes falsas\u00bfPor qu\u00e9 empe\u00f1arse en hacer algo que a lo largo de la historia hab\u00eda sido un m\u00e9todo de tortura, y para la mayor\u00eda de nosotros es una pesadilla?<\/p>\n<p>Las razones de los llamados artistas funerarios parecen que eran varias: desde el mero gusto por batir discos hasta ganar dinero, pasando incluso por intentos de llamar la atenci\u00f3n sobre alg\u00fan asunto.<\/p>\n<p>O&#8217;Dell, por ejemplo, se sepult\u00f3 voluntariamente 158 veces en su vida, a menudo ganando dinero al promocionar lugares o productos, pero en 1971 lo hizo por \u00faltima vez para promover un plan que hab\u00eda urdido para que bajaran los precios de la gasolina.<\/p>\n<p>A Meany lo impuls\u00f3 m\u00e1s de una cosa.<\/p>\n<p>A los 33 a\u00f1os, sin cualificaciones, educaci\u00f3n superior ni talentos evidentes, las posibilidades parec\u00edan reducirse a seguir haciendo lo que ya hac\u00eda: ser obrero de la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una haza\u00f1a como esa, por t\u00e9trica que fuera, podr\u00eda hacer que su nombre figurara en el Libro Guinness de los R\u00e9cords y lo har\u00eda lo suficientemente rico como para regresar a Irlanda y construir una casa.<\/p>\n<p>&#8220;No ten\u00eda futuro en la vida real. Por eso, quer\u00eda bajar y demostrar mi val\u00eda&#8221;, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, manten\u00eda el sue\u00f1o de ser un campe\u00f3n mundialmente famoso, y como ya no podr\u00eda lograrlo siendo boxeador, resolvi\u00f3 apostar por la gloria siendo el mejor en la macabra proeza de resistencia.<\/p>\n<p>Y por inusual que fuera su prop\u00f3sito, curiosamente todo se fue dando para cumplirlo.<\/p>\n<p>A Meany nunca le falt\u00f3 su cerveza favorita ni en su entrenamiento ni durante su entierro. Im\u00e1genes falsasMeany viv\u00eda en Kilburn, un barrio en el norte de Londres que en ese entonces todav\u00eda era un &#8220;enclave irland\u00e9s&#8221;, pues era el hogar de muchos de sus compatriotas.<\/p>\n<p>Entre los varios pubs, The Almiral Nelson era regentado por Michael &#8220;Butty&#8221; Sugrue, un personaje singular, que hab\u00eda sido luchador y hombre fuerte en un circo.<\/p>\n<p>Segu\u00eda haciendo trucos como cargar a una persona sentada en una silla usando s\u00f3lo sus dientes.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n era empresario y, ocasionalmente, promotor de boxeo: cuatro a\u00f1os despu\u00e9s llevar\u00eda a Muhammad Ali a pelear en Dubl\u00edn.<\/p>\n<p>Cuando Meany, entre cerveza y cerveza, coment\u00f3 su idea de enterrar vivo, Sugrue empez\u00f3 a mover sus fichas y ya no hubo vuelta atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Cuenta su hija Mary que cuando su madre escuch\u00f3 en la radio que un hombre iba a intentar romper un r\u00e9cord mundial pasando m\u00e1s de 45 d\u00edas bajo tierra, aunque \u00e9l no le hab\u00eda contado nada, supo que era su esposo y se desmay\u00f3.<\/p>\n<p>Hab\u00eda querido hacerlo en Irlanda, pero su familia se lo impidi\u00f3, temiendo que sufriera la m\u00e1s horrible de las muertes, y una que la Iglesia cat\u00f3lica no ver\u00eda con buenos ojos.<\/p>\n<p>Pero seg\u00fan Mary, \u00e9l nunca entendi\u00f3 esas razones.<\/p>\n<p>Y el 21 de febrero de 1968 hizo lo que le hab\u00edan rogado que no hiciera.<\/p>\n<p>subterr\u00e1neoSugrue hab\u00eda organizado todo un espect\u00e1culo.<\/p>\n<p>Se le hab\u00eda ocurrido que Meany comiera su &#8220;\u00faltima cena&#8221; en el pub, frente a la prensa mundial antes de sellar la tapa del f\u00e9retro.<\/p>\n<p>El aspirante a campe\u00f3n, vestido con una piyama azul y medias, se meti\u00f3 en el ata\u00fad de 1,90 metros de largo por 0,78 metros de ancho y forrado con espuma, que hab\u00eda fabricado especialmente para el reto.<\/p>\n<p>Llev\u00f3 consigo un crucifijo y un rosario, y antes de que lo encerraran declar\u00f3: &#8220;Esto lo hago por mi esposa y mi hija, y por el honor y la gloria de Irlanda&#8221;.<\/p>\n<p>Terminada la ceremonia, con un tenor irland\u00e9s cantando, una procesi\u00f3n de curiosos y equipos de televisi\u00f3n acompa\u00f1aron a Meany por las calles de Kilburn hasta la que ser\u00eda su morada por, ojal\u00e1, al menos un mes y medio&#8230; m\u00e1s un d\u00eda.<\/p>\n<p>Una vez sepultado 2,5 metros bajo toneladas de tierra, el irland\u00e9s pod\u00eda respirar gracias a dos tubos de hierro fundido, por los que tambi\u00e9n recib\u00eda diarios y libros para leer a la luz de una antorcha, as\u00ed como alimentos, bebidas y cigarrillos.<\/p>\n<p>T\u00e9 y tostadas, carne asada y su cerveza negra favorita&#8230; todo lo ingenier\u00eda de lado: &#8220;No era un hotel bajo tierra&#8221;, dir\u00eda despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Y para las necesidades menos elegantes, una trampilla que daba a una cavidad debajo del ata\u00fad serv\u00eda de retiro.<\/p>\n<p>Su regreso a la superficie atrajo a una multitud de periodistas y admiradores. Im\u00e1genes falsasUna caja de donaciones fue instalada en el lugar, y se pod\u00eda pagar para hablar con \u00e9l.<\/p>\n<p>El reto atrajo a estrellas como el boxeador Henry Cooper y la actriz Diana Dors, quienes fueron a visitar a Meany en su tumba.<\/p>\n<p>Desde un tel\u00e9fono instalado dentro del f\u00e9retro, hablaba con el mundo exterior; la l\u00ednea conectaba al pub The Admiral Nelson, donde Sugrue cobraba por cada llamada.<\/p>\n<p>La prensa lo sigui\u00f3 por un tiempo, pero luego la realidad lo fue desplazando: la guerra de Vietnam y el asesinato de Martin Luther King eclipsaron, con raz\u00f3n, casi todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, cuando lleg\u00f3 el d\u00eda de la &#8220;resurrecci\u00f3n&#8221;, Sugrue se asegur\u00f3 de que no pasara desapercibido.<\/p>\n<p>De la gloria al olvidoCon bailarines, m\u00fasicos y periodistas, el 22 de abril, 8 semanas y 5 d\u00edas despu\u00e9s de la sepultura, el ataque fue desenterrado y llevado en un cami\u00f3n, en medio de una multitud, hasta el pub.<\/p>\n<p>Al retirar la tapa, Meaney, con gafas de sol -para protegerse los ojos- y barba igualmente.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba: sucio, desalinado, pero indiscutiblemente victorioso.<\/p>\n<p>&#8220;Me gustar\u00eda aguantar cien d\u00edas m\u00e1s&#8221;, declar\u00f3. &#8220;Estoy encantado de ser el campe\u00f3n del mundo&#8221;.<\/p>\n<p>El examen m\u00e9dico confirm\u00f3 que estaba bien.<\/p>\n<p>Meany, aqu\u00ed abrazado por Sugrue, estaba feliz cuando lo sacaron, y a\u00fan cre\u00eda que su vida de ah\u00ed en adelante ser\u00eda una de fama y fortuna. Im\u00e1genes falsasUna vez m\u00e1s, como el d\u00eda en el que lo enterraron, sinti\u00f3 la admiraci\u00f3n de la gente, algo que siempre hab\u00eda anhelado, y pens\u00f3 que hab\u00eda alcanzado aquel sue\u00f1o de ser mundialmente famoso.<\/p>\n<p>Y todo eso, anticip\u00f3, vendr\u00eda acompa\u00f1ado de una fortuna.<\/p>\n<p>Seg\u00fan su hija Mary, le hab\u00eda prometido una gira mundial con su ataque y \u00a3100.000 en efectivo, si superaba el r\u00e9cord de O&#8217;Dell.<\/p>\n<p>Eso era mucho dinero: una casa de 3 pisos en un barrio elegante de Dubl\u00edn en 1970 costaba unas \u00a312.000.<\/p>\n<p>Tras 61 d\u00edas bajo tierra, Meany hab\u00eda sobrepasado el r\u00e9cord con creces: 46 d\u00edas habr\u00eda sido suficiente, y \u00e9l pas\u00f3 15 m\u00e1s sepultado.<\/p>\n<p>La gira nunca se materializ\u00f3.<\/p>\n<p>La fortuna, nunca lleg\u00f3: regres\u00f3 a Irlanda sin siquiera un c\u00e9ntimo en el bolsillo, recuerda Mary.<\/p>\n<p>Encima, su esperanza de que su haza\u00f1a quedar\u00e1 registrada oficialmente tambi\u00e9n se esfum\u00f3: el Guinness World Records nunca reconoci\u00f3 su r\u00e9cord; no hubo ning\u00fan representante que verificara su logro, como ocurri\u00f3 con la mayor\u00eda de los casos de artistas funerarios.<\/p>\n<p>No obstante, con la prensa mundial como testigo, nadie pod\u00eda dudar de sus 61 d\u00edas.<\/p>\n<p>Solo que, apenas unos meses despu\u00e9s, ese mismo a\u00f1o, una exmonja llamada Emma Smith hizo trizas su proeza al permanecer sepultada voluntariamente durante 101 d\u00edas en un parque de diversiones en Skegness, Inglaterra.<\/p>\n<p>Pero algo m\u00e1s de dos d\u00e9cadas despu\u00e9s de su muerte, en 2003, la historia de Mick Meany ha sido resucitada en la forma de un documental titulado &#8220;Buried Alive\/Beo Faoin bhF\u00f3d&#8221;, que se est\u00e1 proyectando en festivales y recibiendo elogios.<\/p>\n<p>Eso, probablemente, le habr\u00eda gustado.<\/p>\n<p>Entierro vivomick maloR\u00e9cord Guinness<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mick Meany &#8220;entrenando&#8221; para su reto, en v\u00edsperas de que lo enterraran. Im\u00e1genes falsas&#8221;Esta es la primera vez que entierro a alguien que ya hab\u00eda sido enterrado antes&#8221;, dijo el sacerdote encargado de oficiar el funeral de Mick Meany, cuenta su hija Mary. En su libro &#8220;\u00a1No puedes comer rosas, Mar\u00eda!&#8221; (&#8220;\u00a1No puedes comer rosas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":77,"featured_media":21886,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6741,6742,710,6743,332],"tags":[],"class_list":["post-21885","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-entierro-vivo","category-mick-meany","category-mundo","category-record-guinness","category-venezuela"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21885","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/77"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21885"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21885\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21886"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21885"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21885"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21885"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}