{"id":20380,"date":"2025-12-23T08:24:00","date_gmt":"2025-12-23T11:24:00","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/23\/la-guerra-de-la-ia-contra-la-navidad\/"},"modified":"2025-12-23T08:24:00","modified_gmt":"2025-12-23T11:24:00","slug":"la-guerra-de-la-ia-contra-la-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/23\/la-guerra-de-la-ia-contra-la-navidad\/","title":{"rendered":"La guerra de la IA contra la Navidad"},"content":{"rendered":"<p>El otro d\u00eda fui a trabajar a un caf\u00e9 y experiment\u00e9 la verdadera guerra contra la Navidad. Ya al \u200b\u200bentrar, esperando el murmullo de conversaciones y la m\u00fasica habitual, me sorprend\u00ed que nadie hablara. De todos modos me sent\u00e9 con mis notas y procur\u00e9 concentrarme en mis pensamientos; pero algo me lo impidi\u00f3. La m\u00fasica sonaba extra\u00f1a. Alc\u00e9 la mirada, escuch\u00e9, y lo que o\u00ed me perturb\u00f3.<\/p>\n<p>Lo que al principio me pareci\u00f3 una t\u00edpica lista de reproducci\u00f3n de cl\u00e1sicos invernales y villancicos result\u00f3 ser algo totalmente diferente. Las melod\u00edas eran m\u00e1s o menos las mismas; se pod\u00eda reconocer en ellas \u00abNoche de paz\u00bb, \u00abLa primera Navidad\u00bb y \u00abWinter Wonderland\u00bb. Pero la voz ten\u00eda una seriedad gen\u00e9rica; Era un bar\u00edtono anodino que me son\u00f3 artificial y hueco.<\/p>\n<p>Peor a\u00fan, las letras estaban mal. No es que hubiera un error aqu\u00ed o all\u00e1, era una pauta general err\u00f3nea. De las referencias a la natividad no hab\u00eda quedado nada; su lugar lo hab\u00eda ocupado un sentimiento metaf\u00edsico. Y la parte humana tampoco estaba. \u00abWinter Wonderland\u00bb es una canci\u00f3n de amor donde uno espera escuchar estos dos bonitos versos sobre una pareja que da un paseo:<\/p>\n<p>En el prado podemos construir un mu\u00f1eco de nieve \/ Luego finge que es Parson Brown (Podemos hacer un mu\u00f1eco de nieve en el prado \/ Y fingir que es el padre Brown)<\/p>\n<p>Pero la canci\u00f3n que o\u00ed ten\u00eda la letra cambiada:<\/p>\n<p>En el prado podemos encontrar un mu\u00f1eco de nieve \/ Luego finge que es un viejo simp\u00e1tico (Podemos encontrar un mu\u00f1eco de nieve en el prado \/ Y fingir que es un buen anciano)<\/p>\n<p>Despu\u00e9s ven\u00eda una verborragia sin sentido sobre bailar toda la noche, donde a chico lo hac\u00edan rimar torpemente con alto para decir que el sol estaba alto. Repito los versos de la canci\u00f3n real:<\/p>\n<p>En el prado podemos construir un mu\u00f1eco de nieve \/ Luego finge que es Parson Brown \/ \u00c9l dir\u00e1: &#8220;\u00bfEst\u00e1s casado?&#8221; Le diremos: &#8220;No, hombre, pero puedes hacer el trabajo cuando est\u00e9s en la ciudad&#8221;. (Podemos hacer un mu\u00f1eco de nieve en el prado \/ Y fingir que es el padre Brown \/ Nos dir\u00e1 \u00ab\u00bfest\u00e1is casados?\u00bb, le diremos \u00ab\u00a1no hombre! \/ Pero puede resolverlo usted cuando venga a la ciudad\u00bb)<\/p>\n<p>Estos cuatro versos cargan un mont\u00f3n de significado. Los dos j\u00f3venes novios se est\u00e1n contando una experiencia compartida, y en el relato, el padre Brown es una persona concreta, cuyos atributos f\u00edsicos se pueden deducir de la referencia al mu\u00f1eco de nieve. La actitud de la pareja hacia \u00e9l tiene algo de travieso, sin dejar de ser respetuoso.<\/p>\n<p>Son dos amantes que todav\u00eda no est\u00e1n casados \u200b\u200bpero quieren casarse, y que en este mismo momento est\u00e1n transgrediendo las normas, ya que muestran su amor en p\u00fablico, sin amoldarse todav\u00eda a las convenciones de la \u00e9poca. Las capas en estos versos van cayendo sobre el oyente tan suave como cae la nieve a la luz del sol.<\/p>\n<p>Mi mente esperaba o\u00edr todo eso; la vacuidad del \u00abbuen viejo\u00bb me doli\u00f3 en las neuronas (o en el alma).<\/p>\n<p>La primera vez que o\u00ed \u00abWinter Wonderland\u00bb fue unos cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte en 1935 de su letrista, Richard Bernhard Smith; desde entonces han pasado otros cincuenta a\u00f1os. Detr\u00e1s de esta letra hay un joven, inspirado por una nevada en un parque, que sin duda algo sab\u00eda de romances. Smith muri\u00f3 de tuberculosis poco despu\u00e9s de escribir la canci\u00f3n, que ha perdurado y preserva su l\u00fadica idea del estar juntos, transmitida una y otra vez de cantantes a oyentes.<\/p>\n<p>El arte vive hasta que lo matan. En este caso, la muerte de \u00abWinter Wonderland\u00bb (y de la m\u00fasica navide\u00f1a en general) la provoc\u00f3 un conjunto de algoritmos a los que denominamos (en un exceso de halago) \u00abinteligencia artificial\u00bb. Supongo que alguien, en alg\u00fan lugar, le pidi\u00f3 a un modelo de IA generar canciones invernales y navide\u00f1as que evitaran temas \u00abcontrovertidos\u00bb (por ejemplo el amor divino o el amor humano), y el resultado fue un pastiche. En una sublimaci\u00f3n inversa, lo sagrado se vuelve basura (\u00abagua sucia\u00bb).<\/p>\n<p>En Estados Unidos, muchos conservadores se aferran a la idea de que los extranjeros (en particular, los no cristianos) han mancillado de alg\u00fan modo la Navidad. Pero en esta historia navide\u00f1a, \u00bfqui\u00e9nes son los verdaderos for\u00e1neos? Entidades no humanas.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n torturada de \u00abWinter Wonderland\u00bb que tuve que escuchar no es m\u00e1s que la punta del iceberg. Muchas formas culturales b\u00e1sicas ya est\u00e1n gravemente da\u00f1adas por el ataque de algoritmos dise\u00f1ados para monopolizar la atenci\u00f3n: formas como la m\u00fasica y los rituales de las fiestas, pero tambi\u00e9n la ense\u00f1anza en las aulas, la comida compartida y la simple conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por supuesto, hay unos pocos que ganan mucho dinero con todo esto. Y en algunos casos notables, los que sacan provecho de la trituradora cultural son los mismos que acusan a los extranjeros de quitarnos la Navidad y destruir nuestra civilizaci\u00f3n. Al mismo tiempo, a quienes de veras cantan las canciones les est\u00e1 costando encontrar oyentes.<\/p>\n<p>\u00abWinter Wonderland\u00bb es una canci\u00f3n ligera con un sutil mensaje sobre el romance que exige algo de paciencia y experiencia, as\u00ed como sentido del humor. Cualquier referencia a la fecha es indirecta y un poco en broma: el p\u00e1rroco imaginario con su reprimenda que se derrite, los dos novios todav\u00eda no casados \u200b\u200bque pasean.<\/p>\n<p>La Navidad transmite un mensaje de amor: \u00abY dio a luz a su hijo primog\u00e9nito, lo envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales y lo acost\u00f3 en un pesebre, porque no hab\u00eda lugar para ellos en la posada\u00bb. Ninguna m\u00e1quina puede comprender esta emoci\u00f3n; pero los que pregonan la inevitable superioridad de las m\u00e1quinas no quieren que lo entendamos. En cambio, quieren enfrentarnos a los unos a los otros, mientras sus algoritmos profanan un componente esencial del hecho de ser humanos. De una canci\u00f3n por vez.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Esteban Flamini<\/p>\n<p>Timothy Snyder, primer titular de la c\u00e1tedra de Historia Europea Moderna en la Escuela Munk de Asuntos Internacionales y Pol\u00edticas P\u00fablicas de la Universidad de Toronto y miembro permanente del Instituto de Ciencias Humanas en Viena, tiene publicados veinte libros en car\u00e1cter de autor o editor.<\/p>\n<p>Derechos de autor: Project Syndicate, 2025.<br \/>\nwww.project-syndicate.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El otro d\u00eda fui a trabajar a un caf\u00e9 y experiment\u00e9 la verdadera guerra contra la Navidad. Ya al \u200b\u200bentrar, esperando el murmullo de conversaciones y la m\u00fasica habitual, me sorprend\u00ed que nadie hablara. De todos modos me sent\u00e9 con mis notas y procur\u00e9 concentrarme en mis pensamientos; pero algo me lo impidi\u00f3. 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