{"id":20338,"date":"2025-12-23T03:09:24","date_gmt":"2025-12-23T06:09:24","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/23\/la-moneda-mas-devaluada-es-la-dignidad\/"},"modified":"2025-12-23T03:09:24","modified_gmt":"2025-12-23T06:09:24","slug":"la-moneda-mas-devaluada-es-la-dignidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/23\/la-moneda-mas-devaluada-es-la-dignidad\/","title":{"rendered":"La moneda m\u00e1s devaluada es la dignidad."},"content":{"rendered":"\n<p>D\u00f3lar en Venezuela: \u00bfcu\u00e1nto en cerr\u00f3 en octubre?En Venezuela, el d\u00f3lar dej\u00f3 de ser una moneda para convertirse en una instancia moral. No se consulta: se obedece. No se discute: se cree. Cada ma\u00f1ana, millones de trabajadores no esperan una circular del Banco Central ni un bolet\u00edn del Ministerio de Finanzas, sino la cifra informal que fija el &#8220;precio del d\u00f3lar&#8221;. Esa cifra, que nadie eligi\u00f3, pero todos acatan, deciden salarios reales, precios, contratos, expectativas y miedos. As\u00ed funciona hoy la econom\u00eda venezolana: no como sistema productivo, sino como liturgia diaria.<\/p>\n<p>En diciembre de 2025, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo se volvi\u00f3 a ampliar de manera significativa. Mientras el BCV mantiene un tipo de cambio administrado \u2014sostenido por intervenciones cada vez m\u00e1s costosas y menos cre\u00edbles\u2014 el mercado informal marca un valor muy superior, con diferencias que en momentos superan el 40 o 50 %. No es un &#8220;desajuste t\u00e9cnico&#8221;: es una estructura estable del sistema.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva materialista, al modo de Gustavo Bueno, esta brecha no es un error que deba corregirse con buena voluntad o mejores discursos. Es el resultado l\u00f3gico de una econom\u00eda pol\u00edticamente intervenida, productivamente destruida y monetariamente subordinada. El bol\u00edvar no pierde valor por una conspiraci\u00f3n psicol\u00f3gica: lo pierde porque no representa ya un sistema de producci\u00f3n capaz de sostenerlo.<\/p>\n<p>El chavismo insiste en tratar la brecha cambiaria como si fuera un fen\u00f3meno cultural o especulativo. Habla de &#8220;ataques&#8221;, de &#8220;manipulaci\u00f3n&#8221;, de &#8220;portales malignos&#8221;. Pero la brecha existe porque el Estado fija un precio que no puede sostener sin d\u00f3lares suficientes y porque esos d\u00f3lares no provienen de una econom\u00eda productiva, sino de rentas menguantes, endeudamiento opaco y maniobras de corto plazo.<\/p>\n<p>La diferencia entre apariencia ideol\u00f3gica y estructura material. Ideol\u00f3gicamente, el gobierno afirma que controla el tipo de cambio. Materialmente, quien lo controla es el mercado real donde se cruzan importadores, comerciantes, asalariados y consumidores. El d\u00f3lar paralelo no manda porque sea ilegal; manda porque es efectivo.<\/p>\n<p>Para el trabajador, esta brecha no es una abstracci\u00f3n macroecon\u00f3mica. Es la raz\u00f3n por la cual un aumento salarial anunciado con fanfarria se evapora en semanas. Es el mecanismo por el cual el salario m\u00ednimo oficial \u2014calculado en bol\u00edvares\u2014 se convierte en una cifra simb\u00f3lica, mientras el salario real se mide en d\u00f3lares informales. El resultado es una fragmentaci\u00f3n brutal de la clase trabajadora: unos cobran en divisas, otros en bol\u00edvares, otros en una mezcla arbitraria que cambia cada mes.<\/p>\n<p>El sindicalismo tradicional, atrapado en el lenguaje jur\u00eddico del salario nominal, ha sido incapaz de enfrentar esta realidad. Reclama contratos colectivos en una moneda que ya no organiza la vida econ\u00f3mica. Mientras tanto, el precio del d\u00f3lar act\u00faa como un legislador invisible, m\u00e1s eficaz que cualquier decreto.<\/p>\n<p>El problema no es moral ni psicol\u00f3gico: es pol\u00edtico-econ\u00f3mico. La brecha cambiaria expresa la imposibilidad del Estado chavista de articular un sistema productivo nacional y, al mismo tiempo, de integrarse de forma racional al mercado internacional. Oscila entre el control y la liberalizaci\u00f3n sin asumir plenamente ninguno de los dos. El resultado es un h\u00edbrido disfuncional donde nadie planifica y todos sobreviven.<\/p>\n<p>En este contexto, el d\u00f3lar funciona como una religi\u00f3n civil negativa. No promete salvaci\u00f3n, pero impone disciplina. No ofrece futuro, pero organiza el presente. Cada comerciante ajusta precios, cada trabajador calcula su poder de compra, cada familia decide si come carne o no, en funci\u00f3n de esa cifra diaria. El BCV puede emitir comunicados; el BOI puede publicar saldos; pero quien gobierna la econom\u00eda cotidiana es la brecha.<\/p>\n<p>Para el movimiento sindical, comprender esto es crucial. No se trata solo de pedir aumentos, sino de entender qu\u00e9 moneda manda, qu\u00e9 estructura fija los precios y qu\u00e9 poder real tiene el Estado. Sin ese diagn\u00f3stico, toda la lucha salarial se convierte en un gesto vac\u00edo.<\/p>\n<p>La brecha cambiaria no es una anomal\u00eda pasajera. Es la forma normal de funcionamiento de una econom\u00eda colapsada que se niega a reconocer su propio derrumbe. Mientras no se reconstruya un sistema productivo real y una institucionalidad monetaria cre\u00edble, el d\u00f3lar seguir\u00e1 decidiendo m\u00e1s que cualquier banco central. Y los trabajadores seguir\u00e1n pagando el costo de esa fe impuesta.<\/p>\n<p>@humbertotweets <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00f3lar en Venezuela: \u00bfcu\u00e1nto en cerr\u00f3 en octubre?En Venezuela, el d\u00f3lar dej\u00f3 de ser una moneda para convertirse en una instancia moral. No se consulta: se obedece. No se discute: se cree. 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