{"id":19194,"date":"2025-12-19T05:39:27","date_gmt":"2025-12-19T08:39:27","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/19\/el-ultimo-acto-de-lealtad\/"},"modified":"2025-12-19T05:39:27","modified_gmt":"2025-12-19T08:39:27","slug":"el-ultimo-acto-de-lealtad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/19\/el-ultimo-acto-de-lealtad\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo acto de lealtad."},"content":{"rendered":"\n<p>Foto: EFELa democracia rara vez sucumbe entre el estruendo de ca\u00f1onazos y la gracia de clarines. Su extinci\u00f3n es discreta, imperceptible, ocurre en el silencio de una transici\u00f3n que se promete, se aplaza y, finalmente, se olvida. Es all\u00ed donde el poder se aferra mediante discursos solemnes y excusas creativas, dando comienzo a la prueba de fuego para la Rep\u00fablica. La grandeza pol\u00edtica no reside en elecciones ganadas bajo la euforia de la promesa, sino en el momento sobrio e intenso de aceptar que se ha perdido. En la historia de las naciones, el car\u00e1cter de un l\u00edder no se revela en su ascensi\u00f3n, sino en la dignidad de su retirada, en el decoro del adi\u00f3s.<\/p>\n<p>Las naciones respetuosas, garantes y comprometidas no se definen por c\u00f3mo conquistan el poder, sino por la hidalgu\u00eda con la que lo entregan. La estatura democr\u00e1tica no se mide en la aritm\u00e9tica electoral, sino en ese instante cr\u00edtico al descubrir que el poder, por definici\u00f3n, es un pr\u00e9stamo temporal. Entonces, la democracia se somete a su examen final coloc\u00e1ndose ante la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, vivimos tiempos donde la transici\u00f3n ha dejado de ser un procedimiento administrativo para convertirse en una proeza de supervivencia. Lo que deber\u00eda ser un relevo ordenado se transforma en una carrera de obst\u00e1culos trazada por quienes confunden gobernar con poseer. No buscan administrar el cambio, sino agotar al adversario ya la sociedad hasta que la alternancia pierda sentido.<\/p>\n<p>Estas transiciones no fracasan por errores t\u00e9cnicos, colapsan por voluntad expresa. El apego patol\u00f3gico al mando se disfraza de &#8220;responsabilidad hist\u00f3rica&#8221;, &#8220;defensa de la paz&#8221;, \u201cchantaje de si no soy yo el caos\u201d o un amor t\u00f3xico por el pueblo. Pero la psicolog\u00eda del poder es implacable; quien se niega a irse no lo hace por fortaleza, sino por la debilidad de quien teme enfrentar su propia finitud sin el escudo del cargo. Coartadas sentimentales que la historia responde con una sonrisa cruel.<\/p>\n<p>Una transici\u00f3n organizada no es concesi\u00f3n generosa del gobernante saliente; es una obligaci\u00f3n sagrada. Exige reglas claras, archivos abiertos y cuentas transparentes. Cuando las normas se reinterpretan seg\u00fan el humor del palacio, el Estado deja de ser \u00e1rbitro imparcial y degenera en c\u00f3mplice.<\/p>\n<p>Las democracias que sobreviven a las tempestades del populismo son las sostenidas por instituciones profesionales, estables y deliberadamente aburridas. Sin un servicio civil en\u00e9rgico que trascienda a los caudillos, cada cambio de mando se convierte en demolici\u00f3n ritual, t\u00e1ctica de &#8220;tierra arrasada&#8221;, destruyendo para negar el \u00e9xito al sucesor. Ning\u00fan pa\u00eds puede permitirse el lujo de reconstruirse desde los cimientos sin convertirse en ruinas administrativas adornadas con ret\u00f3rica heroica.<\/p>\n<p>La transici\u00f3n pac\u00edfica es m\u00e1s que la ausencia de violencia. Es el reconocimiento, a rega\u00f1adientes, pero firme, de que la ley obliga tambi\u00e9n en la derrota. Nada corroe m\u00e1s el alma de una rep\u00fablica que la costumbre de acatar la legalidad solo cuando favorece. Sabotear, ocultar cifras, vaciar arcas o sembrar bombas burocr\u00e1ticas no es astucia pol\u00edtica, es vandalismo de Estado. Agresi\u00f3n directa contra el ciudadano, condenado a pagar la factura de una ambici\u00f3n que se niega a jubilarse.<\/p>\n<p>El papel de los l\u00edderes es decisivo, y cuando quienes detentan el poder siembran dudas sobre el sistema que los elegidos o convierten la sospecha en pol\u00edtica de Estado, no est\u00e1n protegiendo la soberan\u00eda, empujan a la naci\u00f3n hacia el precipicio envueltos en la bandera. Nunca tantos han dependido del sentido del deber de tan pocos, y pocas veces ese deber ha sido tratado con tanta ligereza.<\/p>\n<p>Incluso una transici\u00f3n pac\u00edfica puede fracasar si el Estado se paraliza. La eficacia es un juicio silencioso que no admite discursos, la verdad no se maquilla y el nuevo gobierno no recibe un pa\u00eds desmantelado como herencia envenenada. El poder saliente tiene la obligaci\u00f3n de entregar la realidad, por embarazosa que sea. El entrante, el debe de comprender que gobernar no es declamar, sino gestionar. Las arenas encienden multitudes; la gesti\u00f3n sostiene las naciones.<\/p>\n<p>Advertencia final que no admite ingenios. Existen pa\u00edses donde el poder se ha vuelto circular; se vota con regularidad, pero no se transita nunca. La democracia se invoca con fervor en los discursos mientras se la asfixia en la pr\u00e1ctica. La esperanza se desgasta y la resignaci\u00f3n se vende como estabilidad.<\/p>\n<p>Una transici\u00f3n real, organizada y eficaz no es el ep\u00edlogo de una elecci\u00f3n; es el acto fundamental del futuro. Es el instante donde se decide si las instituciones gobiernan a los hombres o si los hombres secuestran a las instituciones en nombre de una causa eterna. Este no es el fin de la lucha democr\u00e1tica, pero es, sin duda, el momento en que una naci\u00f3n demuestra si su fe en la libertad es una convicci\u00f3n o un eslogan \u00fatil. Y la historia, siempre sobria e implacable, toma nota, sin aplausos ni perd\u00f3n.<\/p>\n<p>@ArmandoMartini<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Foto: EFELa democracia rara vez sucumbe entre el estruendo de ca\u00f1onazos y la gracia de clarines. Su extinci\u00f3n es discreta, imperceptible, ocurre en el silencio de una transici\u00f3n que se promete, se aplaza y, finalmente, se olvida. 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