{"id":17789,"date":"2025-12-14T01:20:45","date_gmt":"2025-12-14T04:20:45","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/14\/la-gigantesca-transformacion-del-corazon-de-la-salsa-de-cali-las-obras-y-el-teson-de-la-comunidad-le-cambian-la-cara-al-tradicional-barrio-obrero\/"},"modified":"2025-12-14T01:20:45","modified_gmt":"2025-12-14T04:20:45","slug":"la-gigantesca-transformacion-del-corazon-de-la-salsa-de-cali-las-obras-y-el-teson-de-la-comunidad-le-cambian-la-cara-al-tradicional-barrio-obrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/14\/la-gigantesca-transformacion-del-corazon-de-la-salsa-de-cali-las-obras-y-el-teson-de-la-comunidad-le-cambian-la-cara-al-tradicional-barrio-obrero\/","title":{"rendered":"La gigantesca transformaci\u00f3n del coraz\u00f3n de la salsa de Cali: las obras y el tes\u00f3n de la comunidad le cambian la cara al tradicional barrio Obrero"},"content":{"rendered":"<p>Este es el barrio Obrero, que estuvo a unos pasos de la inolvidable estaci\u00f3n del Ferrocarril de Cali. <\/p>\n<p>Ese, de m\u00e1s de un siglo de historia que est\u00e1 volviendo a los tiempos de sus viejas glorias en la vida de la ciudad, como cuando el cine en blanco y negro brillaba en la pantalla gigante de los teatros \u2014uno de ellos, el Belalc\u00e1zar\u2014, que proyectaban las pel\u00edculas mexicanas, o cuando los bailadores iban al bar N\u00e1poles y otros lugares de culto a la m\u00fasica antillana y la salsa. <\/p>\n<p>All\u00ed es la cuna de aquellos ritmos, que tuvo a sus primeros aficionados en las frecuencias de onda corta de la radio.<br \/>\n\u200b<br \/>\n\u200bEs el barrio donde la cadencia se desenvuelve con desparpajo y al comp\u00e1s de notas que sintoniza una vieja guardia, rindi\u00e9ndoles homenaje a la Sonora Matancera, Celia Cruz, H\u00e9ctor Lavoe, Ignacio Pi\u00f1eiro, D\u00e1maso P\u00e9rez Prado, la orquesta Riverside, la Fania, Richie Ray y Bobby Cruz. Tambi\u00e9n, a otros \u00edconos, como el Grupo Niche, del memorable Jairo Varela; Willie Col\u00f3n, Rub\u00e9n Blades, Guayac\u00e1n Orquesta, Henry Fiol, Los Hermanos Lebr\u00f3n, Willy Garc\u00eda, Alfredito de la Fe con Son Mujeres, entre muchos m\u00e1s. Y el listado de talentos sigue con contempor\u00e1neos de la misma regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Al caminar por las calles del Obrero \u2014la carrera 11B con 24, donde est\u00e1 el Museo de la Salsa; la carrera 10 con 21 con la m\u00fasica a todo pulm\u00f3n de Nelly Teka; la de La Matraca, ese templo de la 11 con 22, y la 11D con 22A con Melassa Club,\u2014llegan ecos de la rumba que sigue m\u00e1s prendida que nunca, como en las mejores \u00e9pocas de anta\u00f1o donde se aprendi\u00f3 a bailar la pachanga. As\u00ed lo dec\u00eda el escritor Umberto Valverde, otro de los hijos del Obrero.<\/p>\n<p>Este es el barrio bautizado as\u00ed por los jornaleros que aparecieron con el tren. Tambi\u00e9n, por los artesanos y maestros de la construcci\u00f3n, formando familias y toda una comunidad que le erigi\u00f3 un busto al expresidente Eloy Alfaro, un general ecuatoriano de causas sociales.<br \/>\n\u200b<br \/>\n\u200bEn sus esquinas surgieron asociaciones de trabajadores y se forj\u00f3 el equipo de f\u00fatbol Am\u00e9rica con jugadores que crecieron entre las multitudes que llegaban al parque principal para los llamados &#8216;agualulos&#8217; de las tardes en la &#8216;Escalinata&#8217;, otro sitio emblem\u00e1tico de baile, o para subir en la noche a El S\u00e9ptimo Cielo, uno de los rumbeaderos m\u00e1s famosos que Cali lleg\u00f3 a tener en el sector c\u00e9ntrico.<br \/>\n\u200b<br \/>\n\u200bAhora, las v\u00edas se han venido llenando de adoquines dentro de una transformaci\u00f3n que el alcalde de Cali, Alejandro Eder, calific\u00f3 como hist\u00f3rica y que surgi\u00f3 porque los mismos vecinos se unieron para contarle al mandatario su idea de trazar un nuevo camino para el Obrero, con el realce de que all\u00ed palpita el coraz\u00f3n de la salsa cale\u00f1a.<br \/>\n\u200b<br \/>\n\u200bEl Obrero celebr\u00f3 sus 106 a\u00f1os de vida, el pasado 20 de junio, y desde ese momento comenz\u00f3 el cambio. La primera piedra tuvo lugar dentro de un acto con el alcalde y la comunidad frente al parque principal Eloy Alfaro.<br \/>\n\u200b<br \/>\nLa renovaci\u00f3n avanza hasta en sus entra\u00f1as: pelotones de operarios est\u00e1n reemplazando las redes de acueducto y alcantarillado, adem\u00e1s de las conexiones el\u00e9ctricas, que tienen m\u00e1s de 50 a\u00f1os.<br \/>\n\u200b<br \/>\n\u200bLa propuesta que el alcalde Eder conoci\u00f3 de la mano de la misma gente es la de impulsar esa cuna de la m\u00fasica, como una meca cultural y tur\u00edstica en m\u00e1s de una decena de manzanas con sus restaurantes, bares y bailaderos tan reconocidos y que han sido posibles por quienes nacieron en el barrio, pasando su legado a sus hijos, nietos y hasta bisnietos.<br \/>\n\u200b<br \/>\n\u200bEl prop\u00f3sito es que la zona refleja esa riqueza con personajes que son leyendas, como Edulfamid Molina D\u00edaz o mejor, P\u00edper Pimienta, el caucano de Corinto que vivi\u00f3 su infancia en el Obrero y se volvi\u00f3 el empresario de la salsa, destacado por sus puntos de bailador, cantante y compositor de \u00e9xitos, como Las cale\u00f1as son como las flores. De ah\u00ed que tiene su monumento en el barrio.<br \/>\n\u200b<br \/>\n\u200bHoy, muchos tambi\u00e9n recuerdan que all\u00ed la bailarina Amparo Ramos Correa, conocida como &#8216;Amparo Arrebato&#8217;, se volaba a los bailaderos, al son Del barrio Obrero a la 15cantada por Chamaco Rivera.<\/p>\n<p>                                              ***<\/p>\n<p>                                               ***<\/p>\n<p>Reproducir v\u00eddeo<\/p>\n<p>Transformaci\u00f3n del barrio Obrero, uno de los m\u00e1s antiguos de Cali.<\/p>\n<p>Foto:<\/p>\n<p>La gran transformaci\u00f3n con fiesta que anticipa la Feria de CaliCalles quedar\u00e1n con adoquines en el barrio Obrero.<\/p>\n<p>Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>El proyecto de la transformaci\u00f3n del Obrero se llama &#8216;Recorrido patrimonial del complejo musical-danc\u00edstico de la salsa&#8217;. Su nombre, como lo explic\u00f3 el alcalde de la capital del Valle del Cauca, se debe a que esta gran apuesta arranc\u00f3, luego de que el 25 de octubre de 2024, la propuesta titulada &#8216;El complejo musical y danc\u00edstico de Cali&#8217; entr\u00f3 en la lista representativa de patrimonio cultural inmaterial del pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u201cLa transformaci\u00f3n de Cali comienza aqu\u00ed, en el coraz\u00f3n del barrio Obrero. Este no es solo un proyecto de infraestructura: es una forma de honrar nuestra historia, de devolverle la dignidad a un barrio que durante a\u00f1os fue olvidado, y de demostrar que s\u00ed se puede recuperar la ciudad desde sus ra\u00edces\u201dafirm\u00f3 el alcalde Eder.<\/p>\n<p>Haciendo honor a ese logro, el cambio se gest\u00f3 en dos etapas. La primera abarca 9.421 metros cuadrados (casi el tama\u00f1o de una cancha de f\u00fatbol, \u200b\u200bcomo la del Pascual Guerrero). Se extiende en seis cuadras, las cuales tienen la forma de una T, cuya obra comenz\u00f3 desde el aniversario del barrio, el 20 de junio.<\/p>\n<p>Esa primera etapa, ya de cinco meses y medio, incluye la creaci\u00f3n de 12 esculturas en fibra de vidrio que estar\u00e1n en la calle, a la vista de todos los ciudadanos. Combinadas con 62 murales en las fachadas de las casas dan como resultado un museo al aire libre. Este es el componente del arte en una sinergia con la infraestructura, porque no es solo cemento. Es el renacer del valor cultural del Obrero.<\/p>\n<p>De acuerdo con la Secretar\u00eda de Cultura de Cali, el objetivo es lograr que propios y visitantes caminen y conozcan un lugar donde el asfalto tiene un son \u00fanico y cada esquina guarda un paso de baile. <\/p>\n<p>&#8220;Este no es solo un recorrido; es un reencuentro con nuestras ra\u00edces, con la historia que nos hace vibrar. Por mucho tiempo, la salsa ha sido el pulso de Cali, el ritmo que nos define y la pasi\u00f3n que llevamos en la sangre. Hoy, el proyecto del barrio Obrero nace del reconocimiento oficial del &#8216;Complejo musical y danc\u00edstico de la salsa cale\u00f1a&#8217;, como parte del patrimonio cultural inmaterial de la Naci\u00f3n&#8221;, recalc\u00f3 la titular de esta dependencia, Leydi Higidio.<\/p>\n<p>&#8220;El proyecto es nuestra manera de decir gracias a la salsa, por devolverle el brillo a sus cimientos. Estamos trabajando para que el barrio Obrero se convierta en un faro de cultura, un lugar donde el pasado y el futuro se encuentren al comp\u00e1s de la clave&#8221;, escribi\u00f3.<\/p>\n<p>La gerente de la Empresa de Desarrollo y Renovaci\u00f3n Urbana Eice (Edru), Mar\u00eda Alexandra Pacheco, dijo a EL TIEMPO que el cronograma de la primera fase se extender\u00e1 hasta marzo de 2026. Pero anunci\u00f3 que en este mes de diciembre finalizar\u00e1n las obras civiles con sus calles adoquinadas y sus andenes renovados, en cinco de las seis cuadras de la primera etapa. <\/p>\n<p>Es parte del anticipo de la Feria de Cali, la fiesta que cierra con broche de oro cada a\u00f1o. De hecho, el pr\u00f3ximo 19 de diciembre, la Alcald\u00eda actuar\u00e1 desde las 2:00 de la tarde, la &#8216;Feria del barrio Obrero: calle de la salsa&#8217; con Henry Fiol, Los Hermanos Lebr\u00f3n, Kim de los Santos, Alfredito de la Fe con Son Mujeres, La Salsa en la Calle Mira V\u00e9, Orquesta Z\u00fambale, Grupo Melaza y la Orquesta de Carlos Sarria.<\/p>\n<p>Obras en el barrio Obrero, de Cali.<\/p>\n<p>Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>En este momento, las cuadrillas de la Edru permanecen con la maquinaria hasta altas horas de la noche, porque la consigna es la de no parar, luego de levantar capas de asfalto para que operarios de las Empresas Municipales de Cali (Emcali) pudieran internarse en los socavones de las tuber\u00edas de la calle 22A, entre carreras 11 y 12, y en la carrera 11B, entre calles 22A y 25. Esta etapa va por el orden de un 40 %, seg\u00fan la Edru.<\/p>\n<p>La segunda etapa cubrir\u00e1 17,674 metros cuadrados, con obras en las carreras 10 y 11, entre calles 22 y 23, y en la calle 23, entre carreras 9 y 11, adem\u00e1s, en el parque Eloy Alfaro. Esas \u00faltimas se esperan para el segundo semestre del a\u00f1o venidero, mientras se jalonan estudios y dise\u00f1os. <\/p>\n<p>\u201cEsta es una iniciativa ciudadana de los mismos residentes y comerciantes de la zona que ha sido la cuna de la salsa, un g\u00e9nero musical. que nos identifica y que es un s\u00edmbolo de Santiago de Cali\u201d, dijo el gerente de la Edru a EL TIEMPO.<\/p>\n<p>\u201cVamos a hacer una intervenci\u00f3n de car\u00e1cter urban\u00edstico, no solamente lo art\u00edstico, por lo que se requiere un trabajo de infraestructura\u201d, a\u00f1adi\u00f3 la directiva.<\/p>\n<p>Obras de la primera etapa en el barrio Obrero, de Cali.<\/p>\n<p>Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>\u201cHay que entender que esta transformaci\u00f3n tendr\u00e1 los ojos de Cali en una apuesta en materia econ\u00f3mica, de inversi\u00f3n tambi\u00e9n para el turismo y, por ende, la importancia de brindar garant\u00edas en materia de servicios p\u00fablicos para el futuro\u201d, sostuvo el gerente Pacheco, conversando durante una tarde de brisa con esta casa editorial desde el parque principal.<\/p>\n<p>Explic\u00f3 que esta primera etapa la lidera la Secretar\u00eda de Cultura del distrito y es ejecutada por la Edru. <\/p>\n<p>Reiter\u00f3 que Emcali se encarga de la subterr\u00e1neanizaci\u00f3n de redes secas y reposici\u00f3n de redes h\u00famedas. <\/p>\n<p>Todas estas obras alcanzan la inversi\u00f3n de unos 20.000 millones de pesos. Dijo que hay dos convenios interadministrativos, uno con Cultura y el segundo, con Emcali; este \u00faltimo, por alrededor de 4.000 millones.<\/p>\n<p>La segunda etapa, como consta en los registros de la Edru, costar\u00e1 38.000 millones de pesos.<\/p>\n<p>As\u00ed ser\u00e1n las obras de la primera etapa en el barrio Obrero.<\/p>\n<p>Foto:Edru, Alcald\u00eda de Cali<\/p>\n<p>La presidenta de la Junta de Acci\u00f3n Comunal (JAC) del Obrero y l\u00edder de la Ruta de la Salsa, Claudia Patricia S\u00e1enz, dijo: \u201cTodo lo hemos hecho con las manos de todos\u201d.<\/p>\n<p>La comunera record\u00f3 que en el terreno donde hoy se encuentra la iglesia del barrio, la Jes\u00fas Obrero, hab\u00eda un quiosco de baile. Los vecinos, junto a conductores de autobuses devotos de la Virgen del Carmen, transformaron ese espacio en la parroquia desde 1952.<\/p>\n<p>&#8220;El primer acto de uni\u00f3n del barrio fue ese, construir la parroquia. La sede comunal tambi\u00e9n se hizo en esa misma din\u00e1mica y todo ha sido as\u00ed: uni\u00f3n de voluntades. Los cumplea\u00f1os del barrio son eso, uni\u00f3n de voluntades&#8221;, explic\u00f3 la presidenta de la JAC.<\/p>\n<p>Obras de la primera etapa en el barrio Obrero, de Cali.<\/p>\n<p>Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>Residentes y comerciantes, atentos a las obrasFranklin Pacheco, caucano de 72 a\u00f1os, cont\u00f3 que lleva m\u00e1s de medio siglo viviendo en el Obrero. El menor de una familia de 10 hijos lleg\u00f3 hace 60 a\u00f1os, 20 de los cuales lleva viviendo en la casa que \u00e9l mismo construy\u00f3 en el lote que adquiri\u00f3 en la carrera 1D con calle 22, en aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>Frente a su vivienda est\u00e1n las obras. &#8220;Eso va a quedar muy bien. Estamos esperando ver c\u00f3mo quedar\u00e1 todo&#8221;, manifest\u00f3 el adulto mayor, a dos cuadras de su casa. Dijo que a\u00fan trabaja desde su morada en la elaboraci\u00f3n de llaveros, medallas, botones, placas y otros art\u00edculos publicitarios. Don Franklin camina con dificultad por su edad. Lo hace, tratando de no dar un paso lento en falso que le haga perder el equilibrio en la calle donde est\u00e1n poniendo los adoquines.<\/p>\n<p>Una de las cuadras donde las excavadoras contin\u00faan abriendo paso, al tiempo que las volquetas recogen toneladas de cemento, es la de la calle 22A con carrera 11. All\u00ed, el due\u00f1o de la panader\u00eda Miky, Hugo Hurtado, as\u00ed como el administrador Adolfo Le\u00f3n, al frente de un local de venta de pollo apanado; los empleados de una droguer\u00eda y el copropietario de un local que vende tenis, el venezolano Jaili Le\u00f3n, anhelan ver todo terminado.<\/p>\n<p>Tienen expectativa en el progreso que traer\u00e1 la transformaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n en recuperarse econ\u00f3micamente, pues confiesan que las ventas han bajado.<\/p>\n<p>El due\u00f1o de la panader\u00eda Miky y en la droguer\u00eda coincidieron en afirmar que el impacto ha sido mayor que el que padecieron durante la pandemia por el covid-19, desde 2020, y el estallido social, al a\u00f1o siguiente. Seg\u00fan Hurtado, las ventas han disminuido entre el 30% y el 40%. Sin embargo, comprenden que este es un sacrificio por un bien com\u00fan. <\/p>\n<p>El comerciante Hurtado cont\u00f3 que naci\u00f3 en Caicedonia, en el norte del Valle del Cauca, y lleg\u00f3 a Cali hace 32 a\u00f1os, apostando de inmediato a trabajar en El Obrero. Reiter\u00f3 que sigue siendo uno de los barrios m\u00e1s favorables para los negocios en la capital del departamento.<\/p>\n<p>Obras de la primera etapa en el barrio Obrero, de Cali. A la izquierda, la panader\u00eda Miky y al fondo la parroquia del barrio: Jes\u00fas Obrero, frente al parque principal.<\/p>\n<p>Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>&#8216;El Obrero me lo ha dado todo&#8217;\u201cEl Obrero me lo ha dado todo en esos 32 a\u00f1os. Este es un sector demasiado comercial\u201d, sostuvo el comerciante. \u201cEl entorno se va a muy bonito. Toca esperar el pr\u00f3ximo a\u00f1o. Pero de los 32 a\u00f1os aqu\u00ed, los \u00faltimos cinco meses han sido duros\u201d, precis\u00f3 el comerciante de la panader\u00eda Miky, diciendo que ha buscado mantenerse con sus 15 empleados, entre panaderos y otros que atienden al p\u00fablico. <\/p>\n<p>Uno de sus panaderos es Silvio, que tambi\u00e9n est\u00e1 ansioso por esa culminaci\u00f3n, pues la demanda de pan ha bajado y por eso, en las tardes sale de la cocina y pasa m\u00e1s tiempo frente a la caja registradora, observando los trabajos. <\/p>\n<p>&#8220;Claro est\u00e1 que antes era dif\u00edcil el ingreso por el barro, cuando llov\u00eda. Ya ahora se puede caminar. Estamos muy pendientes y entendemos el cambio que traer\u00e1 para el barrio&#8221;, coment\u00f3 el due\u00f1o de la panader\u00eda, en la esquina de la calle 11B con carrera22. <\/p>\n<p>Por su parte, el venezolano Le\u00f3n dijo que es padre de un beb\u00e9 de 8 meses y que tambi\u00e9n espera con fervor la llegada de m\u00e1s clientes. Manifest\u00f3 que hace tres meses, m\u00e1s de un centenar de zapatos sigue en los estantes de su establecimiento. <\/p>\n<p>\u201cYa hemos esperado lo mucho, ahora es esperar lo poco\u201d, comentaron en la droguer\u00eda de la esquina de la 11B con carrera 22.<\/p>\n<p>Este es el local, donde los artistas crean un mural de P\u00edper Pimienta. Abrir\u00e1 para la Feria del Obrero, este 19 de diciembre.<\/p>\n<p>Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>Por su parte, Jimmy Contreras, nacido hace 46 a\u00f1os en El Obrero, alista el local que administra al frente del parque principal, con la meta de que a futuro sea un bar, pero por el momento, cuando las puertas se abran, funcionar\u00e1 un estanco. Est\u00e1 emocionado por la Feria del barrio Obrero de este viernes 19 de diciembre.<\/p>\n<p>&#8220;El barrio es bueno. Es muy comercial. Como todo barrio popular, la gente se re\u00fane en los andenes, en los parques, se sienta a conversar. Los vecinos ponen su grabadora, ponen su m\u00fasica. Es muy salsero. La gente viene a compartir\u201d, coment\u00f3 el cale\u00f1o, a unos metros del artista urbano Juli\u00e1n Andr\u00e9s Guti\u00e9rrez. <\/p>\n<p>El artista est\u00e1 creando un mural de 4,5 metros de altura. En un costado de la casa se observa la cara gigante de P\u00edper Pimienta y en el otro costado sobre el parque, le da color a una pareja, bailando salsa. Lo hace con la ayuda del argentino Marcelo Antonio, quien lleg\u00f3 a Cali hace casi una d\u00e9cada porque su hijo naci\u00f3 en la ciudad.<\/p>\n<p>La gerente de la Edru, Mar\u00eda Alexandra Pacheco, en una de las calles con adoquines, en el barrio Obrero. Est\u00e1 ubicado en el centro de Cali.<\/p>\n<p>Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>&#8216;Obras civiles est\u00e1n finalizando en cinco cuadras&#8217;El gerente de la Edru dijo que los tiempos de obra est\u00e1n proyectados hasta marzo del 2026. Pero recalc\u00f3 que teniendo en cuenta la Feria de Cali, que se disfruta del 25 al 30 de diciembre, las obras civiles est\u00e1n ya por terminarse. Insisti\u00f3 en que se podr\u00e1n recorrer de manera peatonal, por ahora.<\/p>\n<p>\u201cSon 117 predios, tanto viviendas como de comercio, que se est\u00e1n interviniendo en la primera etapa, digamos que en la parte p\u00fablica. Lo que nosotros hemos hecho es evitar al m\u00e1ximo cualquier afectaci\u00f3n\u201d, expres\u00f3 el gerente Pacheco.<\/p>\n<p>La gerente de la Edru, Mar\u00eda Alexandra Pacheco, en una de las calles con adoquines.<\/p>\n<p>Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>&#8220;Como todo proceso de renovaci\u00f3n y m\u00e1s como pasa aqu\u00ed en el barrio Obrero, la gente vive ac\u00e1, la gente trabaja ac\u00e1. En ning\u00fan momento trasladamos a la gente, mientras hemos estado haciendo la intervenci\u00f3n. Por eso, tambi\u00e9n hablamos de ese tiempo r\u00e9cord de cinco meses, por lo que nos hemos comprometido en poder garantizar esa obra civil. Para evitar las mayores afectaciones, tambi\u00e9n como de mitigaci\u00f3n de esos impactos, buscamos no dejar todo abierto y expuesto, sino hacerlo por tramos para que medidas realmente no se haga durante mucho tiempo\u201d, agreg\u00f3 el gerente de la Edru.<\/p>\n<p>Asimismo, de acuerdo con la Alcald\u00eda, previendo esos impactos se viene trabajando en un capital semilla, como herramienta para el fortalecimiento empresarial de emprendedores, trabajadores informales y Mipymes que permite fortalecer sus negocios, mediante procesos de formaci\u00f3n, acompa\u00f1amiento t\u00e9cnico y la entrega de insumos para facilitar su crecimiento y consolidaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este capital implica una inversi\u00f3n de 8.750 millones de pesos, dirigida a 780 beneficiarios. Se distribuyen en tres grupos, seg\u00fan la fase en la que el emprendimiento se encuentre, como lo inform\u00f3 en la Administraci\u00f3n distrital.<\/p>\n<p>El grupo 1 hace referencia a emprendimientos en fase de innovaci\u00f3n y\/o desarrollo tecnol\u00f3gico.<\/p>\n<p>El 2 tiene que ver con emprendimientos en fase de crecimiento (expansi\u00f3n en ventas, crecimiento de clientes y ampliaci\u00f3n en su estructura organizacional).<\/p>\n<p>El grupo 3 es por emprendimientos en fase de iniciaci\u00f3n de su proceso de crecimiento.<\/p>\n<p>El mayor documentalista de la historia de la salsa.Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>Contenidouno de los objetos m\u00e1s preciados para Carlos Molina Castellanos, nacido y criado en el barrio Obrero, reposa en una gran urna de cristal, cuya placa deja leer: &#8220;Celia Cruz&#8221;. Es un vestido de color rosado de lentejuelas que la famosa Guarachera de Cuba luci\u00f3 la primera vez cuando se present\u00f3 en Cali con la Fania. Era el a\u00f1o 1981, dice Carlos Molina, el hijo llamado igual que el padre.<\/p>\n<p>Este es uno de los tesoros, entre millas que protegen el cale\u00f1o y su progenitor, ambos nacidos en el Obrero, y que ahora le transmitieron ese legado al nieto de la familia. El predio de tres niveles es mucho m\u00e1s que su vivienda. es el Museo de la Salsa, hoy bajo el nombre de Fundaci\u00f3n Museo de la Salsa.<\/p>\n<p>Cont\u00f3 que todo empez\u00f3 cuando su abuelo, Carlos Molina que ya no vive, ten\u00eda un taller para arreglar motos en la casa donde le permiti\u00f3 a su hijo un espacio para poner algunas de sus primeras fotos que luego se convirti\u00f3 en un arte lleno de pasi\u00f3n con su muy querida c\u00e1mara Olympus Pen.<\/p>\n<p>M\u00e1s de 40.000 fotograf\u00edas de 300.000 negativos en el Museo de la Salsa desde 1968&#8243;Soy hijo de Carlos Alfredo Molina Salas, el fot\u00f3grafo de la salsa. A \u00e9l lo conocen as\u00ed. Yo digo algo m\u00e1s. Mi padre es el mayor documentalista de la historia de la salsa. Aqu\u00ed hay fotograf\u00edas an\u00e1logas desde 1968 hasta la actualidad&#8221;, dijo a EL TIEMPO.<\/p>\n<p>&#8220;\u00c9l ha venido tom\u00e1ndoles fotos a los artistas cada vez que han visitado Cali. Desde ese tiempo, los a\u00f1os 60, 70, 80 y 90, sobre todo, yendo a discotecas, bares, griles, hoteles ya muchos lugares donde posaban para \u00e9l. Y por eso, las fotograf\u00edas son muy cercanas&#8221;, continu\u00f3 al explicar que el padre sol\u00eda obturar la c\u00e1mara a unos pasos del personaje, capt\u00e1ndolo con tal nitidez y familiaridad. No ten\u00eda el poderoso zoom de hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>Carlos Molina Castellanos contin\u00faa el legado de su padre en la direcci\u00f3n del museo y de la fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Foto:Cortesia Carlos Molina<\/p>\n<p>&#8220;Mi pap\u00e1 comenz\u00f3 con la Olympus Pen, peque\u00f1ita, que est\u00e1 en el museo, como las 1.150 fotograf\u00edas exhibidas en el primer piso&#8221;, es parte de la narraci\u00f3n. &#8220;Arriba, en el archivo, hay m\u00e1s de 40.000 fotos impresas de 300.000 negativos. Por eso, es el mayor documental gr\u00e1fico de la historia de la salsa que existe y lo tenemos en Cali&#8221;, afirm\u00f3 Carlos Molina junior con el pecho hinchado.<\/p>\n<p>&#8220;este es el Museo de la Salsa, porque salvaguarda la historia nunca antes contada. Cuando llegan turistas se les cuenta sobre los artistas que vienen aqu\u00ed a la ciudad. Mi pap\u00e1 ha sido emp\u00edrico. Mi abuelo lleg\u00f3 muy peque\u00f1ito al barrio Obrero. Naci\u00f3 en Dagua y lleg\u00f3 desde que ten\u00eda 5 a\u00f1os. Somos una generaci\u00f3n de tres Carlos Molina y tengo a mi hijo que me sigue los pasos&#8221;, narr\u00f3. <\/p>\n<p>En los pisos superiores vive don Carlos Molina, el padre y el documentalista de la salsa, con su esposa, Luz Am\u00e9rica Castellanos.<\/p>\n<p>Cuando EL TIEMPO le pregunt\u00f3 a Carlos Molina Castellanos sobre si tambi\u00e9n toma fotos como su pap\u00e1, respondi\u00f3: &#8220;Continuamos con el proyecto de documentar la historia de la salsa. Ya hay nuevos artistas a quienes se les toma fotos, pero ya no est\u00e1 ni H\u00e9ctor Lavoe, Celia Cruz ni Jairo Varela. A los turistas les informamos que hay artistas nuevos y emergentes. No es solo contar la historia de la salsa de la d\u00e9cada del 70 hacia atr\u00e1s&#8221;.<\/p>\n<p>Cerca suyo hay un piano, un bajo, timbales, congas y el bong\u00f3. Carlos Molina asegur\u00f3 que tiene 46 a\u00f1os. &#8220;Estoy en esto casa desde los 18. Antes de esa edad, la casa estaba en la calle 25&#8221;, sigui\u00f3 con su relato. En la actualidad, el Museo de la Salsa tiene la direcci\u00f3n carrera 11B No. 24-44. <\/p>\n<p>No obstante, explic\u00f3 que entre 1968 y el 2013, el museo no estaba abierto al p\u00fablico. Era un inmueble privado a donde llegaban reporteros fascinados con la historia de las m\u00e1s de 41.000 fotos y los 300.000 negativos hasta que ya se involucraron con raz\u00f3n social, convirti\u00e9ndose en la Fundaci\u00f3n Museo de la Salsa. Aclar\u00f3 que no se trata de un bailadero. Es uno de los lugares de culto a la salsa dentro del recorrido de aprendizaje, cuando se cruza la puerta met\u00e1lica de su propiedad.<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas se abre a partir de las 10:00 de la ma\u00f1ana. En temporada baja no se trabaja los domingos, pero durante el segundo semestre del a\u00f1o, el museo abre hasta fines de semana con lunes festivos. <\/p>\n<p>Sus registros arrojan un promedio de 2.800 visitantes al mes. Llegan, no importa que la calle y otras del Obrero luzcan excavadas, en medio de maquinaria pesada, mientras los trabajos de la transformaci\u00f3n siguen adelante. <\/p>\n<p>&#8220;Los turistas vienen porque saben que este es un museo \u00fanico&#8221;, enfatiz\u00f3. Se camina menos de una cuadra desde la transitada calle 25, uno de los corredores viales m\u00e1s importantes de Cali para quienes se desplazan en carro desde el norte y el centro hacia el sur y el suroriente de esta capital. <\/p>\n<p>El Museo de la Salsa, como se conoce, tiene adem\u00e1s, cuatro empleados y dos de ellos son docentes que ense\u00f1an a tocar los instrumentos de percusi\u00f3n, el piano y el bajo.<\/p>\n<p>Carlos Molina Castellanos tambi\u00e9n se siente orgulloso al asegurar que fue una de las personas gestantes de la iniciativa del cambio del barrio Obrero para lograr que sea una zona de vocaci\u00f3n tur\u00edstica y cultural de Cali y del pa\u00eds. <\/p>\n<p>Su emprendimiento, adem\u00e1s del museo y de dictar clases, hace posible la venta de art\u00edculos de artesanos con el estilo salsero de Cali. Algunos son, por ejemplo, el Gato de Tejada, el monumento que el artista Hernando Tejada don\u00f3 a la capital vallecaucana y que es parte de los atractivos en la ribera del r\u00edo tutelar. <\/p>\n<p>Destac\u00f3 la importancia de que en esta primera etapa participen locales que pueden mostrar la gastronom\u00eda cale\u00f1a, as\u00ed como el aporte a la econom\u00eda por los bailaderos, entre discotecas, bares y viejatecas. <\/p>\n<p>Por eso, sonr\u00ede mirando a los operarios trabajando en su calle y en los dem\u00e1s del Obrero. Aunque sabe que las 12 esculturas y los 62 murales del museo al aire libre se demorar\u00e1n un poco m\u00e1s. <\/p>\n<p>El gerente de la Edru dijo que el componente art\u00edstico ser\u00e1 el \u00faltimo dentro de la primera etapa. <\/p>\n<p>&#8220;Por lo menos, las calles ya tienen adoquines. Las esculturas y los murales podr\u00edan estar en abril o mayo pr\u00f3ximos, m\u00e1s o menos&#8221;, indic\u00f3 el gestor cultural.<\/p>\n<p>De una tienda de caf\u00e9 y arroz, y de una cafeter\u00eda a un \u00edcono de rumba y cultura.Mar\u00eda Nelly Parra, fundadora de Nelly Teka, en el Obrero.<\/p>\n<p>Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>&#8220;Mi nombre es Mar\u00eda Nelly Parra. Nac\u00ed en Pitalito, Huila. Soy campesina&#8221;. La mujer, de 63 a\u00f1os, habla detr\u00e1s de un mostrador y de una caja registradora. Est\u00e1 rodeado de cientos de fotograf\u00edas de artistas de la salsa. Detr\u00e1s de ella hay licores y una nevera con jugos y gaseosas para la venta. Ella est\u00e1 en un costado de la pista de baile, rodeada de mesas para los visitantes. <\/p>\n<p>Son las 3:30 de la tarde de un mi\u00e9rcoles y desde afuera de la vivienda, en la esquina de la carrera 10 con calle 21, del Obrero, se escucha la m\u00fasica salsa. En la entrada, un grupo de amigos, adultos de m\u00e1s de 60 a\u00f1os, se encuentran reunidos y partiendo, mientras el sol se va ocult\u00e1ndose detr\u00e1s del cerro de las Tres Cruces y los 30 grados habituales en Cali est\u00e1n descendiendo.<\/p>\n<p>&#8220;Me vine de Pitalito, buscando oportunidades, pero antes estuve en Caquet\u00e1 y luego me preguntaba, si me ven\u00eda a Cali o si iba a Bogot\u00e1. Me fui primero a Bogot\u00e1, donde estuve durante siete a\u00f1os como empleada. Pero yo ya no quer\u00eda serlo, quer\u00eda tener un negocio propio&#8221;. Do\u00f1a Nelly, como la conoce en el Obrero, trabaj\u00f3 primero en una panader\u00eda y luego, en una casa de familia. Pero quer\u00eda otros horizontes. <\/p>\n<p>Nelly Teka, en el Obrero. Mar\u00eda Nelly Parra es su fundadora.<\/p>\n<p>Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>Viaj\u00f3 a Cali a visitar a dos hermanas. En ese trasegar, la menor de una familia de 22 hijos, con la mam\u00e1 como cabeza de hogar para sacarlos adelante, se volvi\u00f3 due\u00f1a de la tienda de una de las hermanas, en 1985. Empez\u00f3 vendiendo lo b\u00e1sico: caf\u00e9, az\u00facar y arroz. Luego, se volvi\u00f3 a la cafeter\u00eda Atahualpa, donde preparaba huevos.<\/p>\n<p>&#8220;Yo le ped\u00eda mucho a Dios que me diera un negocio porque yo ya no quer\u00eda ser empleada. Que as\u00ed me tocara trabajar, de d\u00eda y de noche, por muy humilde y pobre que fuera. Yo le ped\u00eda eso y as\u00ed llegu\u00e9 a Cali con mi hija, una ni\u00f1a de 2 a\u00f1os, en ese entonces&#8221;, dijo la huilense. <\/p>\n<p>&#8220;Mi hermana me dijo, ah\u00ed est\u00e1 la tienda, c\u00f3jala y me la va pagando y as\u00ed fue&#8221;. Estaba al otro lado de la calle de donde se localiza Nelly Teka, en la actualidad.<\/p>\n<p>&#8220;Yo colocaba una emisora \u200b\u200bde m\u00fasica de anta\u00f1o. Se escuchaba a Julio Jaramillo, Luis \u00c1ngel Ram\u00edrez Saldarriaga o el Caballero Gaucho, Olimpo C\u00e1rdenas y as\u00ed. La gente llegaba a escucharla y me empez\u00f3 a decir que vendiera cerveza, pero eso para m\u00ed era un pecado porque yo nac\u00ed y crec\u00ed en un hogar muy religioso, muy cat\u00f3lico&#8221;, coment\u00f3. Adem\u00e1s, nunca se ha tomado un trago.<\/p>\n<p>&#8220;Me dec\u00edan: &#8216;Mona, vend\u00e9 cerveza y te traigo a los empleados de una f\u00e1brica&#8217;. As\u00ed empec\u00e9. Dej\u00e9 de vender arroz, az\u00facar y caf\u00e9, y el negocio pas\u00f3 a ser un rumbeadero&#8221;. Fue la transici\u00f3n de poner pasillos ecuatorianos a la m\u00fasica salsa y tropical. <\/p>\n<p>En ese camino, en 1992, abri\u00f3 Nelly Teka, cruzando la carrera 10, donde conoci\u00f3 a Sim\u00f3n Garc\u00eda, con el sobrenombre de &#8216;Vaso e&#8217; leche&#8217;, de cari\u00f1o, ya &#8216;Al Capone&#8217;, cuyo nombre es Gabriel Ramos, el popular &#8216;Pansuto&#8217;. Ellos han sido reconocidos discomanos de la ciudad por ser las bibliotecas ambulantes de la m\u00fasica del ayer, con pleno conocimiento de lo que es una guaracha, un guaguanc\u00f3 o un son montuno.<\/p>\n<p>Nelly Teka, en el Obrero. Mar\u00eda Nelly Parra es su fundadora.<\/p>\n<p>Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>Afirm\u00f3 que ella misma dise\u00f1\u00f3 el logo de su local, donde muchos aprendieron a bailar en el Obrero. Ese logo es la silueta de una pareja bailando en un pentagrama. Todo est\u00e1 dentro de la figura de un vinilo de larga duraci\u00f3n, como le dec\u00edan al juego largode 33\u2153 revoluciones por minuto.<\/p>\n<p>EL TIEMPO le consult\u00f3 sobre qu\u00e9 piensa del proyecto de transformaci\u00f3n del Obrero a lo que contest\u00f3: &#8220;Nosotros estamos muy contentos y nos interesa sacar el proyecto adelante, porque la plata est\u00e1 y estamos luchando. Estamos en talleres y el alcalde nos ha colaborado mucho con eso&#8221;. Dijo que el proyecto con Nelly Teka es lograr que sea muy tur\u00edstico en un \u00e1rea de gastronom\u00eda, con el plato t\u00edpico de Cali, y de otros locales. <\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n mencion\u00f3, como lo ha hecho ante el alcalde Eder, que es vital que el barrio tenga mejor seguridad, pensando no solo en los residentes y en los comerciantes, sino en justamente los turistas que se esperan lleguen, cuando el cambio termine totalmente. <\/p>\n<p>Mar\u00eda Nelly Parra promociona su local como un sitio donde se puede bailar y escuchar salsa y boleros con sabor antillano y de vieja guardia, en medio de un ambiente familiar para luego prender la rumba. El \u00e9xito ha sido tal que la due\u00f1a tuvo que ampliarlo adquiriendo la casa de al lado.<\/p>\n<p>Para la Alcald\u00eda de Cali, Nelly Teka es una parte significativa de la industria salsera, &#8220;esa que ha visto bailar a varias generaciones cale\u00f1as, que ha sido clave para la construcci\u00f3n del legado salsero de coraz\u00f3n y le ha puesto a la cultura y al turismo un aporte infinito, en beneficio de la econom\u00eda y con reconocimiento mundial&#8221;.<\/p>\n<p>El templo de la salsa y el tango, a menos de una cuadra de la parroquiaLa Matraca, en la esquina frente al parque principal del barrio Obrero.<\/p>\n<p>Foto:Juan Pablo Rueda\/EL TIEMPO<\/p>\n<p>La Matraca es uno de los salones de baile m\u00e1s representativos de la ciudad, luego de celebrar 61 a\u00f1os de historia en octubre pasado. Est\u00e1 ubicado a menos de una cuadra de la parroquia Jes\u00fas Obrero, en la esquina de cara al parque principal.<\/p>\n<p>Uno de sus fundadores fue Cl\u00edmaco Parra, quien pon\u00eda m\u00fasica con un tocadisco para vinilos. Pero, esos tocadiscos en particular no solo dejaba escuchar la melod\u00eda de las canciones, tambi\u00e9n produc\u00eda el sonido de una matraca y fue as\u00ed que el local acogi\u00f3 el nombre hasta llegar a ser uno de los \u00edconos culturales del barrio por la salsa y el tango.<\/p>\n<p>Gracias a su popularidad, la familia Parra, oriunda de Manizales, decidi\u00f3 cambiar la tienda que adquiri\u00f3 y dejarla \u00fanicamente como bailadero.<\/p>\n<p>Sin embargo, ya el espacio era muy reducido para la cantidad de asistentes que recibir\u00edan. <\/p>\n<p>Luego de la muerte de Aura Tulia y Cl\u00edmaco Parra, madre e hijo, don Jaime, como Jaime Parra Restrepo es conocido en el Obrero, y su esposa, Leyda Santa, tomaron las riendas del negocio en 1996, alcanzando el reconocimiento.<\/p>\n<p>&#8220;Ya llevamos 61 a\u00f1os y queremos seguir. Esto es un centro cultural y lo hemos conservado tantos a\u00f1os con la m\u00fasica argentina, como con la salsa. Ahora estamos en la ruta de la salsa y con lo que nos est\u00e1 haciendo el alcalde ac\u00e1, esto va a quedar muy lindo&#8221;, coment\u00f3 el propietario de La Matraca.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando se habla del barrio Obrero, se habla de La Matraca. Adem\u00e1s, gracias a este espacio, Cali tambi\u00e9n ha trascendido en la ciudad de Buenos Aires, donde hacemos parte de la Academia Nacional del Tango. Seguimos sonando y esperamos que sean muchos a\u00f1os m\u00e1s&#8221;, sostuvo la esposa de don Jaime.<\/p>\n<p>&#8220;La Matraca es un sitio cl\u00e1sico de 61 a\u00f1os. Y as\u00ed como este lugar en el Obrero, hay muchas otras salsotecas que tienen una historia riqu\u00edsima. Por eso es importante este proyecto del barrio Obrero, porque estamos salvaguardando la cultura cale\u00f1a. Este es un manantial de la cultura salsera cale\u00f1a y es un patrimonio de toda la ciudadan\u00eda&#8221;, expres\u00f3 el alcalde Eder.<\/p>\n<p>Cristina Varela, hija de Jairo Varela y quien lidera el Museo de la Salsa Jairo Varela y Umberto Valverde, bi\u00f3grafo del maestro salsero. ARCHIVO.<\/p>\n<p>Foto:archivo particular<\/p>\n<p>Letras que enaltecen al barrio Obrerograndes escritores nacieron y se forjaron en el barrio Obrero de Cali. Se trata del destacado poeta Jotamario Arbel\u00e1ez (su nombre completo es Jos\u00e9 Mario Arbel\u00e1ez Ramos) y de Umberto Valverde, quien fue un reconocido escritor, novelista, creador de cuentos y periodista. <\/p>\n<p>Humberto Valverde dirigido al peri\u00f3dico La Palabra, de la Universidad del Valle, donde fue maestro de muchos de los profesionales que han sobresalido en los medios de comunicaci\u00f3n del \u00e1mbito regional y nacional. <\/p>\n<p>Fue, adem\u00e1s, editorialista en diferentes peri\u00f3dicos, como EL TIEMPO. Por eso, su muerte, el 23 de septiembre de 2024, fue considerada como el fin de toda una era dorada en Cali, que dej\u00f3 reflejada en sus obras. Entre l\u00edneas se recreaban las vivencias en su barrio: el Obrero. <\/p>\n<p>Fue el autor de dos libros imprescindibles en la literatura colombiana y en la historia de la salsa, como lo se\u00f1al\u00f3 el director de la revista. Bocas y conferencias de EL TIEMPO Casa Editorial, Fernando G\u00f3mez: Celia Cruz Reina Rumba y Bomba Camar\u00e1. <\/p>\n<p>Celia Cruz Reina Rumba, de Umberto Valverde<\/p>\n<p>Foto:Fernando G\u00f3mez Echeverri<\/p>\n<p>G\u00f3mez rese\u00f1\u00f3 al respecto: &#8220;El primero, la biograf\u00eda novelada de Celia Cruz, no solo fue recibida con jolgorio por la propia Celia (que lo quiso tanto que hasta hizo un saque de honor con \u00e9l en el estadio Pascual Guerrero), sino que recibi\u00f3 la admiraci\u00f3n total del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante que \u2013en una carta para enmarcar\u2013 dijo: &#8216;Es un reportaje, una entrevista, una biograf\u00eda, una confesi\u00f3n ya la vez un poema. No hab\u00eda visto nunca antes una apropiaci\u00f3n tan total de la m\u00fasica cubana \u2013excepto, claro, en ciertos m\u00fasicos de salsa\u2013 Pero no como m\u00fasica viva, como literatura A pesar de mi larga frecuentaci\u00f3n con el jazz yo no he podido hacer remotamente ni siquiera lo que t\u00fa has hecho'&#8221;. <\/p>\n<p>EL TIEMPO le rinde tributo a Umberto Valverde, a este hijo orgulloso del Obrero, que escribi\u00f3 durante muchos a\u00f1os en el diario a nivel nacional y en las p\u00e1ginas de Cali. <\/p>\n<p>En un regreso a la memoria, el peri\u00f3dico reproduce uno de sus textos, muy a tono con lo que Cali vive en diciembre, pero tambi\u00e9n sobre el Obrero, cuya opini\u00f3n siempre fue valiosa y quiz\u00e1s, hoy hubiera podido referirse a esa gran transformaci\u00f3n de su barrio. <\/p>\n<p>El siguiente es el texto publicado por esta casa editorial, el 23 de diciembre de 2015: <\/p>\n<p>El calor festivo de los diciembres en el barrio Obrero de Cali<\/p>\n<p>Para Carlos y Hugo, mis hermanos.<\/p>\n<p>Nac\u00ed en el barrio Obrero de Cali, viv\u00ed en calle caliente, en las esquinas gast\u00e1bamos el tiempo, las palabras y los deseos. Todo el barrio ten\u00eda su manera de bailar, de jugar al f\u00fatbol en las calles y poner discotecas de la Sonora Matancera. Daniel Santos y Bievenido Granda eran los \u00eddolos de la noche, y Celia Cruz era la reina rumba. Diciembre empezaba el 7 de diciembre, el d\u00eda de las velitas. Era una vieja tradici\u00f3n, en la que las familias intercambiaban platos tradicionales, desamargado, bu\u00f1uelos, manjarblanco y vino moscatel.<\/p>\n<p>La fiesta se encend\u00eda desde temprano, se escuchaban los totes y las papeletas, y la m\u00fasica de la Sonora Matancera en sus diferentes voces marcaba la alegr\u00eda de las gentes populares. Tambi\u00e9n se cruzaban la m\u00fasica de Cortijo y hasta boleros de Tito Cort\u00e9s, quien viv\u00eda unas cuadras m\u00e1s abajo y jugaba f\u00fatbol en el Loncha.<\/p>\n<p>Con nuestra gallada, conformada por siete muchachos, recorr\u00edamos las calles del barrio, nos sent\u00e1bamos en el parque, baj\u00e1bamos hasta donde Merejo, el \u00fanico sitio donde se escuchaba toda la m\u00fasica de Cortijo e Ismael Rivera. Pasaba por la casa de Rosa, en la carrera 11, la hermosa trigue\u00f1a de cejas negras que bailaba conmigo pachanga en los agualulos de los domingos, y que un s\u00e1bado decidi\u00f3 tomarse un veneno. Sin tener edad para estar en Cangrejos, el bar m\u00e1s bravo del Obrero, me amanec\u00ed llorando escuchando la voz de Daniel Santos, llamada Rosa. Rosa, qu\u00e9 generosa. Ella, hermosa joven que una vez me dedic\u00f3 La cosecha de mujeres. <\/p>\n<p>Con los boleros de Roberto Ledesma ped\u00edamos la pr\u00f3xima caneca, que nunca se sab\u00eda c\u00f3mo se pagaba. No, no salgas de tu barrio \u2013del barrio Obrero a la quince es un paso\u2013. Barrio que desgarra mi memoria. Lleg\u00f3 diciembre con su alegr\u00eda, con las camisas de flores que mi madre cos\u00eda en su m\u00e1quina Singer. Con la ropa que me compr\u00f3 mi padre en el centro. Hab\u00eda poco, pero nunca faltaba lo necesario.<\/p>\n<p>Aprendimos a hacer voladoras, pedir y salir corriendo sin pagar. Arm\u00e1bamos peleas en las fiestas a las que \u00edbamos, y cre\u00edamos que siempre estar\u00edamos juntos. Sin embargo, cuando empezamos a tumbar el Rialto, un teatro sin techo en la carrera octava con 21, entendimos que el barrio no durar\u00eda para siempre, que los recuerdos de las pel\u00edculas de rumberas, con Tongolele, Meche Barba, Amalia Aguilar y Nin\u00f3n Sevilla se convert\u00edan en una parte de nuestra infancia y adolescencia.<\/p>\n<p>Diciembre sonaba a Recuerdos de Navidad de Celio Gonz\u00e1lez, a la voz de Lucho Arga\u00edn y Celina y Reutillo. Arm\u00e1bamos bolas de cera o le dispar\u00e1bamos a los globos para desinflarlos. Al otro d\u00eda, d\u00eda de fiesta, era inmensamente solo porque pesaba la resaca del d\u00eda anterior. Despu\u00e9s, en la tarde se volvi\u00f3 a escuchar los boleros, Panchito y Rolando La Serie. En la noche apareci\u00f3 el mambo de P\u00e9rez Prado. Resortes era el gran bailar\u00edn que todos imitaban en el barrio Obrero. Bailarines como el Chato, que tiraba paso en la zona de tolerancia.<\/p>\n<p>El barrio Obrero era todo para nosotros: Cali era una calle y no importaba lo dem\u00e1s. Por la octava carrera entraron los ciclistas, el inigualable Ram\u00f3n Hoyos. Tambi\u00e9n entraban los presidentes porque era el camino hacia el viejo aeropuerto, de donde parti\u00f3 mi padre para ir a La Habana, para asistir a un congreso de l\u00edderes sindicales.<\/p>\n<p>A mi padre, Octavio, le encantaba la poes\u00eda de Neruda y fue abandonado de las primeras huelgas de los sindicatos azucareros y de la f\u00e1brica de Croydon. Durante los \u00faltimos d\u00edas de la dictadura de Rojas Pinilla, mi padre viv\u00eda escondido, saltando los techos de los vecinos, y nosotros dorm\u00edamos en la \u00faltima pieza de la casa, por si acaso, porque los p\u00e1jaros asesinaban a los opositores del gobierno. Una noche, mientras la gente estaba sentada en los andenes oyendo m\u00fasica, empez\u00f3 a disparar. En el d\u00eda de las velitas nunca llov\u00eda y el cielo era azul, lleno de estrellas con una luna grande. La ilusi\u00f3n era que ya llegaban las vacaciones y todo el tiempo com\u00edamos hojaldras y brevas dulces. La mam\u00e1 de los Abad\u00eda, los que fueron jugadores del Am\u00e9rica, como Faustino, defensa central del equipo de Adolfo Pedernera, me prepar\u00f3 chunchullo sudado, que nunca m\u00e1s lo he vuelto a comer. Nadie lo preparaba como ella.<\/p>\n<p>El primero de enero, mientras en La Esquina del Movimiento se repet\u00eda como disco rayado Recuerdos de Navidad, un extra detuvo la m\u00fasica para informar que Fidel Castro y sus rebeldes hab\u00edan entrado a La Habana y el dictador Batista hab\u00eda huido sin destino conocido. A\u00f1os despu\u00e9s, estas im\u00e1genes se convertir\u00edan en memorables en El Padrino, cuando Al Pacino besa a su hermano a las doce en punto del A\u00f1o Nuevo y le dice: \u201cMe partiste el alma, supe que fuiste t\u00fa\u201d. Su hermano lo hab\u00eda traicionado y ni siquiera el afecto de la hermandad evitar\u00eda que fuera asesinado.<\/p>\n<p>Un primero de enero, cuando ya se hab\u00eda iniciado la Feria de Cali, mi madre, Mar\u00eda Rojas, me llev\u00f3 a ver la orquesta de D\u00e1maso P\u00e9rez Prado, el creador del mambo, chiquitico y con un bast\u00f3n. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se present\u00f3 Carlos &#8216;Argentino&#8217; Torres, acompa\u00f1ado por la orquesta de Pacho Gal\u00e1n, famosa por el merecumb\u00e9. El cantante de la Sonora Matancera interpret\u00f3 un tema de moda: \u201cQu\u00e9 buena que est\u00e1 la mam\u00e1, qu\u00e9 buena est\u00e1 la hija, yo me quedo con la mam\u00e1, yo me quedo con la hija\u201d. El barrio estaba cambiando, unos bajaban y otros sub\u00edan. Lleg\u00f3 el cemento; cuando pavimentaron, arrasaron con los \u00e1rboles. La mayor\u00eda se fueron para barrios m\u00e1s pobres, como Alfonso L\u00f3pez. Nosotros nos fuimos para el Jun\u00edn, donde hab\u00eda unos zancudos de miedo. Tambi\u00e9n muri\u00f3 Cangrejos, donde aprendimos a ser duros, a beber, a pelear y donde una mujer de la vida de una casa de citas famosas nos invit\u00f3 un domingo a tomar cerveza y, por primera vez, sentimos que un cuerpo divino nos amacizaba.<\/p>\n<p>En Cangrejos le cortaron la cara a la novia de mi padrino, y L\u00e1zaro, amigo de Rodrigo en San Nicol\u00e1s, nos dijo que la mesa de un bar era el cuadrado de la soledad de una persona y quien lo interrumpiera estar\u00eda en peligro. Una vez, alguien lo molest\u00f3 en ese silencio que manejaba y lo sac\u00f3 a la calle y le hundi\u00f3 un cuchillo. L\u00e1zaro se suicid\u00f3. Nada fue lo mismo, solo la m\u00fasica. Las trompetas de la Sonora Matancera siguieron en mi memoria, los coros de Ca\u00edto y Rogelio, hasta que lleg\u00f3 la pachanga de Joe Cuba, Randy Carlos y Tito Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>El barrio Obrero qued\u00f3 instalado en nuestra memoria, en el coraz\u00f3n, y nos fuimos por la vida, para contar todo eso que hab\u00eda aprendido de ni\u00f1o y adolescente. Mi amigo de infancia, Humberto Corredor, se convirti\u00f3 en el acompa\u00f1ante de la Sonora Matancera y, despu\u00e9s, en el mejor coleccionista del mundo. La primera que no pas\u00f3 el 31 de diciembre al lado de nuestros padres fue cuando vino Richie Ray y Bobby Cruz a la Caseta Panamericana. Fuimos todos los d\u00edas a descubrir lo que era la m\u00fasica de Nueva York. Cali conoci\u00f3 a los Reyes de la Salsa. Ahora, la m\u00fasica del barrio, m\u00fasica de negros, dec\u00edan algunos, se convirti\u00f3 en la m\u00fasica de la ciudad. M\u00fasica de trompetas, bajo, piano fren\u00e9tico y percusi\u00f3n alucinada. Ricardo viene de frente con su Sonido bestial. Ah\u00ed viene Richie, viene virao como bestia tocando el tumbao. De ah\u00ed en adelante fue la rumba, como un bajel perdido. La rumba de mi vida. Mi vida sin rumbo en diez noches sin nostalgia de faros ni de puertos. Aprend\u00ed todo lo bueno y, siempre cuando convenga, s\u00e9 que con mucha plata, uno vale mucho m\u00e1s. Hola soledad.<\/p>\n<p>UMBERTO VALVERDE<\/p>\n<p>Escritor y periodista cale\u00f1o, autor de &#8216;Bomba Camar\u00e1&#8217; (1972), &#8216;En busca de tu nombre&#8217; (1976), &#8216;Celia reina rumba&#8217; (1981) y &#8216;Qu\u00edtate de la v\u00eda Perico&#8217; (2001).<\/p>\n<p>Jotamario Arbel\u00e1ez y su adolescencia en el barrioEl escritor, poeta y periodista Jotamario Arbel\u00e1ez es uno de los m\u00e1s insignes columnistas del peri\u00f3dico EL TIEMPO.<\/p>\n<p>La Red Cultural del Banco de la Rep\u00fablica describi\u00f3 al escritor, poeta y periodista as\u00ed: &#8220;Cuando los nada\u00edstas de Medell\u00edn, con Gonzalo Arango a la cabeza, llegaron a Cali con el prop\u00f3sito de promocionar su movimiento, encontraron el respaldo de varios c\u00f3mplices que se les unieron para exigir p\u00fablicamente el reemplazo del busto de Jorge Isaacs por uno de Brigitte Bardot. Entre ellos estaba Jos\u00e9 Mario Arbel\u00e1ez Ramos (o Jotamario, comenz\u00f3 como a firmar m\u00e1s tarde), el mayor hijo de don Jes\u00fas Arbel\u00e1ez, sastre a quien exalta en Pa\u00f1o de l\u00e1grimas, uno de sus poemas m\u00e1s conocidos. Lector atento de los surrealistas, Jotamario recoge de ellos el humor negro y el gusto por el absurdo y las im\u00e1genes ins\u00f3litas (Mira mis huellas digitales que no conducen a ninguna parte)&#8221;.<\/p>\n<p>EL TIEMPO publica una de sus columnas registradas en las p\u00e1ginas de esta casa editorial, en la que hace referencia al barrio Obrero. Fue publicado el 19 de marzo de 2013: <\/p>\n<p>El patat\u00fas<\/p>\n<p>En mi r\u00edspida adolescencia cale\u00f1a en el barrio de Jes\u00fas Obrero, vecino de la zona de tolerancia, donde mi pap\u00e1 logr\u00f3 comprar una casa grande pero modesta con la actividad de sus agujas y de su m\u00e1quina de coser, se hablaba de la marihuana como de &#8220;la yerba maldita&#8221;, un engendro de Satan\u00e1s, y del marihuanero que se estancaba en la esquina a la medianoche, como de un atracador, violador o asesino en potencia. Se dec\u00eda que su efecto llevaba a una hipersensibilidad general, produc\u00eda visiones lascivas o paradis\u00edacas y despertaba una rid\u00edcula euforia por cualquier cosa, am\u00e9n de un apetito desaforado, y que pod\u00eda conducir a la p\u00e9rdida moment\u00e1nea de los cabales y del control de los actos. As\u00ed como aguzaba los sentidos, se supon\u00eda que quien ten\u00eda tendencia al mal iba a practicar a la perfecci\u00f3n sus actos perversos.<\/p>\n<p>Ya desde el colegio de Santa Librada comenz\u00f3 a ser tentado al consumo por un condisc\u00edpulo asaz brillante, quien me prometi\u00f3 que si la fum\u00e1bamos ser\u00edamos como dioses, pero no le com\u00ed cuento por cuanto ya ese paso trascendental me hab\u00eda sido satanizado. No acced\u00ed a esa primera comuni\u00f3n hasta que no hube ingresado, tiempo despu\u00e9s, a la cofrad\u00eda nada\u00edsta, que no le ten\u00eda miedo a nada, estaba en contra del establecimiento en pleno, propon\u00eda una est\u00e9tica convulsiva desde la poes\u00eda de vanguardia, planteaba una revoluci\u00f3n total en todos los \u00e1mbitos, sobre todo el de la conciencia, y asum\u00eda lo prohibido como una bofetada m\u00e1s a lo establecido. Nos fumamos unos baretos inmarchitables. Nos hab\u00edamos propuesto cambiar la faz de la tierra y as\u00ed \u00edbamos por el mundo con los ojos rojos, la boca seca y las mand\u00edbulas desencajadas. das, como muestra gratis y fehaciente del hombre nuevo.<\/p>\n<p>Al vernos deambular por esas calles astrosas, que nosotros ve\u00edamos como parisinos bulevares, las madres retiraban a sus cr\u00edticos, impidiendo que ni siquiera nos vieran. De la misma manera hab\u00edan sido reprobados los profetas que fueron antes que nosotros. Muchos de esos polluelos, vale decirlo, para que se vea que los designios son insondables, fueron despu\u00e9s los continuadores del nada\u00edsmo. Y en el auge de terrorismo nuestro verbal tan bien prohijado por los medios, no fueron pocos los burgueses y pol\u00edticos en el poder que se vinieron a enrolar con nosotros.<\/p>\n<p>Debo declarar que eso que se dec\u00eda que los hijos de los hippies, por drogadictos, iban a nacer con malformaci\u00f3n gen\u00e9tica, no fue cierto, pues no hay descendencia m\u00e1s hermosa que la de ellos, seg\u00fan \u00e9l pudo comprobar, incluso en mi caso. Aunque s\u00ed vi caer bareteros consumidos en la carrera.<\/p>\n<p>Ya que estamos hablando para eterna memoria, debo dejar en claro que durante muchos a\u00f1os fui considerado adalid del consumo de la sustancia. Incluso, en la revista Cromos apareci\u00f3 en un art\u00edculo de 1971 titulado &#8216;La muerte de Jotamario por Jotamario&#8217;, fum\u00e1ndome un cacho en el ata\u00fad. Para la Feria del Libro aparecer\u00e1 el tomo que lo recoge, publicado por Caza de Libros. Por causas que no vienen al caso, nunca fum\u00e9 un cigarrillo de tabaco nicotinoso, es decir, nunca aprend\u00ed a fumar y, por consiguiente, a aspirar. En m\u00ed s\u00ed se cumpli\u00f3 la pendeja disculpa del presidente de EE.UU. Bill Clinton ante las fotos que lo mostraron con el bareto juvenil en la boca, para librarse de cualquier consecuencia judicial o prestigiosa: &#8220;S\u00ed la fum\u00e9, pero no la aspirar\u00e9&#8221;. En mi caso, s\u00ed fue verdad, y esos miles de cachos que compart\u00ed con mis generaciones nada\u00edsta y hippie pr\u00e1cticamente fueron humos perdidos.<\/p>\n<p>Ahora est\u00e1 por declararse que toda la dura y costosa y sangrienta batalla contra la droga, impulsada por USA para mantenernos controlados, fue un soberano fracaso. Y que se est\u00e1 pensando en otras f\u00f3rmulas tendientes a su legalizaci\u00f3n. Porque, como nosotros siempre sostuvimos, la yerba maldita no era tal, sino una yerba bendita. Conducente a abrir las puertas de la percepci\u00f3n y no las del psiqui\u00e1trico. Cosa que vino a probar y comprobar los hippies con su eslogan &#8216;No haga la guerra, haga un join&#8217;. Claro que si llego a sorprender a mi hijo adolescente con una chicharra en su mesa de noche, con seguridad que me dar\u00e1 un patat\u00fas.<\/p>\n<p>CAROLINA BOH\u00d3RQUEZ RAM\u00cdREZ, CORRESPONSAL DE EL TIEMPO<\/p>\n<p>JUAN PABLO RUEDA, REPORTERO GR\u00c1FICO DE EL TIEMPO<\/p>\n<p>CALI<\/p>\n<p>                      Conforme a los criterios de                <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este es el barrio Obrero, que estuvo a unos pasos de la inolvidable estaci\u00f3n del Ferrocarril de Cali. 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