{"id":15321,"date":"2025-12-06T06:15:46","date_gmt":"2025-12-06T09:15:46","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/06\/la-guerra-psicologica-en-venezuela\/"},"modified":"2025-12-06T06:15:46","modified_gmt":"2025-12-06T09:15:46","slug":"la-guerra-psicologica-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/06\/la-guerra-psicologica-en-venezuela\/","title":{"rendered":"La guerra psicol\u00f3gica en Venezuela"},"content":{"rendered":"\n<p>Consuelo M\u00e1rquez sostiene una bandera venezolana frente a la polic\u00eda que bloquea manifestaciones contra los resultados oficiales de las elecciones que declaran la reelecci\u00f3n del presidente Nicol\u00e1s Maduro, el d\u00eda despu\u00e9s de la votaci\u00f3n en Caracas, Venezuela, el lunes 29 de julio de 2024. (Foto AP\/Mat\u00edas Delacroix)En Venezuela se libra una guerra silenciosa que rara vez aparece en las partes oficiales, pero cuyos efectos determinan la vida diaria de millones: la guerra psicol\u00f3gica La guerra psicol\u00f3gica. Este conflicto, intangible y persistente, se combate no con armamento convencional, sino con narrativas, s\u00edmbolos, rumores y estrategias destinadas a moldear la percepci\u00f3n colectiva. En un pa\u00eds fracturado y sometido a tensiones prolongadas, la disputa por la mente de los ciudadanos se ha convertido en un instrumento central del poder.<\/p>\n<p>En ciudades como Caracas, donde lo cotidiano convive con la excepcionalidad, la guerra psicol\u00f3gica opera a trav\u00e9s de la administraci\u00f3n del miedo y la manipulaci\u00f3n de la incertidumbre. La saturaci\u00f3n informativa, las versiones contradictorias de un mismo hecho y los rumores amplificados en servicios de mensajer\u00eda como WhatsApp alimentan un clima emocional dise\u00f1ado para mantener a la poblaci\u00f3n en un estado de alerta permanente. Por eso el propio r\u00e9gimen cacarea la sentencia de 30 a\u00f1os de prisi\u00f3n aplicada a la Sra. Marggie Orozco, como castigo por criticar la revoluci\u00f3n en un audio de Whatsapp. En paralelo, las distorsiones y campa\u00f1as organizadas dentro del ecosistema p\u00fablico de plataformas como X, TikTok, Facebook, Instagram, YouTube, etc., buscan orientar el debate nacional hacia zonas que favorecen determinadas agendas. El r\u00e9gimen desarrolla descaradamente sus amenazas y campa\u00f1as sucias tildando a los disidentes de \u201cterroristas\u201d o \u201ctraidores\u201d y para eso movilizan a sus tropas digitalizadas.<\/p>\n<p>El primer objetivo de esta guerra psicol\u00f3gica es claro: erosionar la confianza. Sin confianza, la ciudadan\u00eda pierde referencias, los liderazgos se diluyen y las instituciones se vuelven meros cascarones. En este terreno, la confusi\u00f3n no es un accidente: es una pol\u00edtica. Por tal raz\u00f3n el r\u00e9gimen se esmera en utilizar a supuestos voces de \u201cla oposici\u00f3n\u201d como vendedores de relatos contradictorios con la estrategia asumida por el liderazgo legitimado por los venezolanos. Cuando cada hecho parece tener dos versiones, cuando cada anuncio genera m\u00e1s preguntas que respuestas. La finalidad es que la gente termine exclamando \u00a1ya no s\u00e9 en qu\u00e9 creer! Parten de la premisa de que el poder se desplaza hacia quien domina la relaci\u00f3n. Afortunadamente Mar\u00eda Corina Machado y Edmundo Gonz\u00e1lez se imponen con la fortaleza de un relato fundamentado en certezas.<\/p>\n<p>El segundo objetivo es la gestion del miedoquiz\u00e1s la herramienta m\u00e1s eficiente de control social. La exageraci\u00f3n de amenazas econ\u00f3micas a los empresarios y comerciantes; la manipulaci\u00f3n del impacto de decisiones pol\u00edticas, o la estrategia inversa de minimizar las crisis reales hasta volverlas \u201cnormales\u201d, buscan modificar comportamientos sin necesidad de coerci\u00f3n directa. El miedo bien administrado inmoviliza tanto como cualquier mecanismo represivo. Por eso no basta con detener al supuesto \u201cdisidente conspirador\u201d, van tambi\u00e9n por sus familiares. As\u00ed lo han padecido familiares de Roc\u00edo San Miguel, del coronel Oswaldo Garc\u00eda Palomo, de Dignora Hern\u00e1ndez, del alcalde Oswaldo Hern\u00e1ndez, y m\u00e1s recientemente el escandaloso caso de las hermanas Hern\u00e1ndez Castillo, de 19 y 16 a\u00f1os de edad. En el contexto de Venezuela y otros pa\u00edses, algunas fuentes y activistas han usado el t\u00e9rmino alem\u00e1n &#8220;Sippenhaft&#8221; para describir esta pr\u00e1ctica, que hist\u00f3ricamente se refiere a la responsabilidad colectiva o castigo de un grupo familiar por el crimen de un miembro, una pr\u00e1ctica originada en la Alemania nazi.<\/p>\n<p>Pero la batalla m\u00e1s delicada se libra sobre un terreno a\u00fan m\u00e1s profundo: la esperanza. En Venezuela, la dictadura usa la esperanza como promesa vac\u00eda, como chantaje, como placebo e incluso como arma de desgaste. Anuncios redentores que nunca llegan, soluciones \u201cdefinitivas\u201d que se repiten a\u00f1o tras a\u00f1o, o narrativas derrotistas que buscan convencer a la poblaci\u00f3n de que nada puede cambiar, forman parte de una estrategia que alterna la ilusi\u00f3n con la resignaci\u00f3n. El objetivo es claro: que la gente deja de imaginar un futuro distinto. Esa batalla ha sido derrotada por la ciudadan\u00eda venezolana que no se ha dejado arrebatar sus ilusiones por un futuro mejor y la esperanza crece, tanto y en cuanto se consolida el liderazgo compartido entre Mar\u00eda Corina Machado y Edmundo Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>La guerra psicol\u00f3gica Venezolana no es un fen\u00f3meno aislado. Es parte de una arquitectura de poder que entiende que el control de la relaci\u00f3n es tan importante como el control de los recursos. Que quien defina la realidad, domina el tablero. Que la emoci\u00f3n colectiva puede ser dirigida con la precisi\u00f3n de una operaci\u00f3n militar. Por eso quedaron desequilibrados cuando los ciudadanos organizaron las primarias y junto a Mar\u00eda Corina protagonizaron esa \u00e9pica hist\u00f3rica del 22 de octubre de 2023. Seguidamente, los l\u00edderes que integran Los Comanditos, desafiaron al mism\u00edsimo aparato represivo, logrando recolectar las actas en los centros de votaci\u00f3n instalados para las elecciones del 28 de julio de 2024.<\/p>\n<p>Por eso, comprender la guerra psicol\u00f3gica en Venezuela es un paso indispensable para enfrentarla. No basta con denunciar: es necesario desmontar sus mecanismos, fortalecer la capacidad cr\u00edtica de la sociedad y reconstruir las confianzas que permitan una lectura com\u00fan del pa\u00eds. En tiempos donde la verdad compite con la manipulaci\u00f3n y donde la percepci\u00f3n se ha convertido en un campo de batalla, defender la claridad es un acto profundamente pol\u00edtico. Tal como lo revelan encuestas serias, cre\u00edbles y recientes, \u201cm\u00e1s de 90% de los ciudadanos venezolanos apuestan por que se cumpla el mandato soberano dictado el pasado 28 de julio de 2024\u201d. O sea que Maduro termine de ser desalojado del poder que usurpa.<\/p>\n<p>Antonioledezma.net<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Consuelo M\u00e1rquez sostiene una bandera venezolana frente a la polic\u00eda que bloquea manifestaciones contra los resultados oficiales de las elecciones que declaran la reelecci\u00f3n del presidente Nicol\u00e1s Maduro, el d\u00eda despu\u00e9s de la votaci\u00f3n en Caracas, Venezuela, el lunes 29 de julio de 2024. 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