{"id":15219,"date":"2025-12-06T01:24:22","date_gmt":"2025-12-06T04:24:22","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/06\/los-faros-de-colombia-estan-entre-la-seguridad-maritima-y-la-memoria-cultural\/"},"modified":"2025-12-06T01:24:22","modified_gmt":"2025-12-06T04:24:22","slug":"los-faros-de-colombia-estan-entre-la-seguridad-maritima-y-la-memoria-cultural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/06\/los-faros-de-colombia-estan-entre-la-seguridad-maritima-y-la-memoria-cultural\/","title":{"rendered":"Los faros de Colombia est\u00e1n entre la seguridad mar\u00edtima y la memoria cultural."},"content":{"rendered":"<p>       Por las noches, cuando la costa es apenas una l\u00ednea oscura en el horizonte, lo primero que aparece no son las luces de una ciudad, sino un parpadeo que se repite con un ritmo preciso. Ese destello proviene de algunos de los 93 faros que tiene Colombia. distribuidos a lo largo de sus litorales y de los canales de acceso a los principales puertos del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Hijo 58 en la costa Caribe, 16 en el archipi\u00e9lago de San Andr\u00e9s, Providencia y Santa Catalina, y 19 en la costa Pac\u00edfica. Todos hacen parte del servicio de faros y boyas administrado por la Direcci\u00f3n General Mar\u00edtima (Dimar), entidad encargada tambi\u00e9n de la se\u00f1alizaci\u00f3n en los canales p\u00fablicos navegables que conectan con los terminales mar\u00edtimos.<\/p>\n<p>Colombia tiene en la actualidad 93 faros<br \/>\n  Foto:dimar<\/p>\n<p>Desde una de las oficinas de esa dependencia, el capit\u00e1n de Nav\u00edo Javier G\u00f3mez Torres, subdirector de Desarrollo Mar\u00edtimo, resume su importancia en una frase que atraviesa siglos de navegaci\u00f3n; los faros, afirma, \u201chan sido ese referente para una navegaci\u00f3n segura\u201d en un mundo donde el comercio y el transporte mar\u00edtimo no se arrestan.<\/p>\n<p>A medida que el intercambio de mercanc\u00edas se intensifica y los buques crecen en tama\u00f1o, la exigencia sobre la precisi\u00f3n de las rutas aumenta. En esa cadena, la se\u00f1alizaci\u00f3n mar\u00edtima permite que un barco que llegue desde mar abierto reduzca la velocidad y se ajuste a las profundidades sin perder control.<\/p>\n<p>  LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p>La maniobra hacia puertos como Cartagena o Buenaventura implica pasar de profundidades de 3.000, 1.000 o 200 metros a bah\u00edas donde el fondo est\u00e1 alrededor de 22, 24 o 25 metros. En ese tramo final, cuando el casco navega m\u00e1s cerca del lecho marino y de la costa, la red de faros gu\u00eda al buque \u201cdesde aguas abiertas a aguas restringidas\u201d hasta llegar \u201cal muelle de amarre sin incidentes\u201d.<\/p>\n<p>All\u00ed, los faros cumplen un papel discreto, pero constante. \u201cSon esa gu\u00eda al navegante que le permite ubicarse y tomar puntos de referencia en medio de la noche, la neblina o la lluvia\u201d, agrega el capit\u00e1n. Explica que el uso de franjas rojas y blancas responde a criterios pr\u00e1cticos; en un horizonte dominado por el azul del cielo y del agua, ese contraste permite una identificaci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pida a simple vista.<\/p>\n<p>La roja colombiana forma parte de un lenguaje compartido por todos los yeguas. Dimar integra la Asociaci\u00f3n Internacional de Se\u00f1alizaci\u00f3n Mar\u00edtima (IALA), heredera de la antigua Asociaci\u00f3n Internacional de Autoridades de Faros. Esa transici\u00f3n, dice G\u00f3mez, garantiza que \u201cla informaci\u00f3n sea consistente\u201d para cualquier tripulaci\u00f3nsin importar la bandera del buque.<\/p>\n<p>\u201cT\u00fa puedes tener un barco de bandera de Liberia, Panam\u00e1 o Hong Kong, pero ese barco navega por todo el mundo y necesita que la informaci\u00f3n sea consistente; que si ven una boya verde, roja o de franjas blancas con rojo, tenga el mismo significado en cualquier lugar\u201d, se\u00f1ala el oficial.<\/p>\n<p>  LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p>As\u00ed, un patr\u00f3n de brillo, un color o la forma de una boya son piezas de un c\u00f3digo mundial que se repite en Cartagena, en Malpelo, en La Coru\u00f1a o en el canal de Panam\u00e1.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n de un sitio para instalar un faro no depende solo de f\u00f3rmulas y coordenadas. Tambi\u00e9n importa la visibilidad y la ubicaci\u00f3n en puntos sobresalientes como rocas, cabos o islas. que sirvan como referencia al navegante.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay barcos con faros.<br \/>\n  Foto:dimar<\/p>\n<p>Con el tiempo, esas estructuras se convierten en nombres familiares para quienes transitan esas aguas. Ese cruce entre geograf\u00eda, t\u00e9cnica y memoria convierte a los faros en puntos de conexi\u00f3n con el territorio y, para las comunidades cercanas, en referentes culturales, tur\u00edsticos y simb\u00f3licos. En palabras del capit\u00e1n, adquirieron \u201cun valor de atractivo tur\u00edstico y de identidad\u201d.<\/p>\n<p>En el Pac\u00edfico, la isla de Malpelo re\u00fane muchas de esas caracter\u00edsticas. Es una formaci\u00f3n rocosa situada a unas 250 millas n\u00e1uticas de la costa m\u00e1s cercana a Buenaventura, en un sector de oc\u00e9ano profundo donde el fondo alcanza alrededor de 4.000 metros. Sobre esa elevaci\u00f3n aislada se encuentra el faro m\u00e1s alto del pa\u00eds, a 258 metros sobre el nivel del mar. Para los navegantes, su luz funciona como alerta y como referencia en un espacio donde durante horas casi no hay otra se\u00f1al visible.<\/p>\n<p>  LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p>M\u00e1s al norte, en el archipi\u00e9lago de San Andr\u00e9s, Providencia y Santa Catalinaotro escenario suma experiencia y memoria. Se trata de la isla quitasue\u00f1ocuyo nombre, seg\u00fan el capit\u00e1n, refleja la inquietud de las tripulaciones que sab\u00edan del peligro representado por su extensa barrera de arrecifes. \u201cEn la antig\u00fcedad hubo varios naufragios en ese sector\u201d, recuerda el oficial.<\/p>\n<p>Los faros de Colombia est\u00e1n entre la seguridad mar\u00edtima y la memoria cultural.  Foto:EL TIEMPO<\/p>\n<p>Hoy esa franja est\u00e1 se\u00f1alizada con dos faros, Quitasue\u00f1o Norte y Quitasue\u00f1o Sur, construidos \u201cal nivel del mar\u201d sobre cimentaciones que resisten olor, salinidad y viento. Su levantamiento requiere transportar materiales por mar, trabajar en ventanas cortos de tiempo y regresar al menos dos veces al a\u00f1o para trabajos de mantenimiento.<\/p>\n<p>una historiaEl origen de esta tradici\u00f3n. se remonta a \u00e9pocas sin energ\u00eda el\u00e9ctricacuando la navegaci\u00f3n depend\u00eda de recursos b\u00e1sicos. El capit\u00e1n evoca el \u201cfaro de Alejandr\u00eda\u201d como uno de los primeros grandes referentes del Mediterr\u00e1neo, donde la luz proven\u00eda de aceites y requer\u00eda vigilancia permanente.<\/p>\n<p>  LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p>\u201cSe necesitaba una persona de guardafaro que viviera en la misma estructura o cerca del faro, para vigilar que en las noches se mantuviera encendida la llama\u201d, explica. Esa figura qued\u00f3 en la memoria colectiva; por eso en pinturas y pel\u00edculas suele aparecer una peque\u00f1a vivienda junto al faro.<\/p>\n<p>En Colombia, los registros se\u00f1alan que el primer faro se erigi\u00f3 en Riohacha, La Guajira, en 1858.  Foto:DIMAR<\/p>\n<p>En Colombia, los registros se\u00f1alan que el primer faro se erigi\u00f3 en Riohacha, La Guajira, en 1858. Hoy la ciudad impulsa un proyecto para recuperar ese referente. La iniciativa incluye la reconstrucci\u00f3n del faro, un mausoleo en honor a Jos\u00e9 Prudencio Padilla L\u00f3pez, el &#8216;almirante Padilla&#8217;, y un malec\u00f3n integrado a la intervenci\u00f3n. As\u00ed, el sitio donde se levant\u00f3 el primer faro del pa\u00eds se transformar\u00e1 en un espacio que combina se\u00f1alizaci\u00f3n mar\u00edtima, memoria de \u201cnuestro gran pr\u00f3cer naval\u201d y uso p\u00fablico.<\/p>\n<p>Hoy se utilizan m\u00f3dems satelitales que nos env\u00edan informes; ya no es necesario que haya una persona viviendo en un faro para garantizar su operaci\u00f3n<\/p>\n<p>Javier G\u00f3mez Torres<br \/>\nCapit\u00e1n de Nav\u00edo<\/p>\n<p>Con el tiempo, en otras regiones del pa\u00eds se expande la construcci\u00f3n de faros e incluso se utilizan buques-faro, alimentados con botellas de acetileno, antes de dar paso a sistemas solares y bater\u00edas. M\u00e1s adelante, la automatizaci\u00f3n y el monitoreo remoto cambiaron por completa la operaci\u00f3n. \u201cHoy se utilizan m\u00f3dems satelitales que nos env\u00edan informes; ya no es necesario que haya una persona viviendo en un faro para garantizar su operaci\u00f3n\u201d, se\u00f1ala el capit\u00e1n.<\/p>\n<p>  LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p>Cada sistema comunica diariamente el estado de los equipos electr\u00f3nicos, el nivel de carga de las bater\u00edas y posibles fallas, lo que permite hacer mantenimiento preventivo antes de que una luz se apague. En zonas con cobertura celular se utilizan redes GSM y, en faros aislados como Malpelo o varias estructuras del archipi\u00e9lago, la transmisi\u00f3n se hace por m\u00f3dem satelital.<\/p>\n<p>Dimar adelanta un plan de renovaci\u00f3n desde 2012 con la meta de que hacia 2030 toda la red cuente con estas tecnolog\u00edas. En ese proceso se diferencia entre faros con valor hist\u00f3rico y torres construidas \u00fanicamente como estructuras de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dimar adelanta un plan de renovaci\u00f3n desde 2012  Foto:EL TIEMPO<\/p>\n<p>Ese valor cultural se reconoce tambi\u00e9n en otros pa\u00edses. El capit\u00e1n menciona el caso del faro de la Torre de H\u00e9rcules, en La Coru\u00f1a, declarado patrimonio de la Unesco. En el Caribe colombiano, ciudades han incorporado faros y esculturas alusivas a la navegaci\u00f3n en rotondas y parques, convirti\u00e9ndolos en s\u00edmbolos urbanos, como ocurre en Puerto Colombia con La Ventana de los Sue\u00f1os.<\/p>\n<p>  LEA TAMBI\u00c9N <\/p>\n<p>\u201cEl faro se vuelve un elemento tur\u00edstico, un elemento de identidad territorial de las comunidades cercanas, que lo ven como un punto llamativo\u201d, se\u00f1ala el oficial. En distintos puntos del Caribe y el Pac\u00edfico, ni\u00f1os, pescadores, turistas y marinos conviven con estas torres que marcan salidas y regresos.<\/p>\n<p>En el r\u00edo Magdalenalas luces de orilla gu\u00edan remolcadores y barcazas en la madrugada. En el Pacificola torre de Malpelo parpadea sobre un oc\u00e9ano profundo. es Riohachaun nuevo faro se proyecta junto al mausoleo de Padilla. En todos esos escenarios, una misma se\u00f1al se repite con ritmos distintos y sostiene, de manera silenciosa y casi m\u00edstica, el valor hist\u00f3rico, cultural y n\u00e1utico de esas estructuras que gu\u00edan a los navegantes en Colombia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por las noches, cuando la costa es apenas una l\u00ednea oscura en el horizonte, lo primero que aparece no son las luces de una ciudad, sino un parpadeo que se repite con un ritmo preciso. 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