{"id":15188,"date":"2025-12-06T01:22:31","date_gmt":"2025-12-06T04:22:31","guid":{"rendered":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/06\/memorias-de-un-diplomatico-el-espia-que-amaba-a-una-venezolana\/"},"modified":"2025-12-06T01:22:31","modified_gmt":"2025-12-06T04:22:31","slug":"memorias-de-un-diplomatico-el-espia-que-amaba-a-una-venezolana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/service.codeus.ca\/index.php\/2025\/12\/06\/memorias-de-un-diplomatico-el-espia-que-amaba-a-una-venezolana\/","title":{"rendered":"Memorias de un diplom\u00e1tico: el esp\u00eda que amaba a una venezolana"},"content":{"rendered":"\n<p>VISTA DE EL CAIRO, GOBERNACI\u00d3N DE EL CAIRO\u201cEstaba el militar dispuesto a desertar y asumir las consecuencias en un pa\u00eds que se encontraba a\u00fan en estado de guerra y de que cualquier deserci\u00f3n podr\u00eda acarrear la m\u00e1xima pena, que inclu\u00eda la sentencia capital\u201d<\/p>\n<p>Por OSCAR HERN\u00c1NDEZ BERNALETTE<\/p>\n<p>I . La pel\u00edcula argo, premiada con un Oscar como la mejor pel\u00edcula del 2013 por la Academia cinematogr\u00e1fica, trajo a mi memoria en aquel momento un caso parecido del trajinar diplom\u00e1tico en el que me toc\u00f3 actuar a principios de los a\u00f1os ochenta en Egipto. Fue una tarea muy delicada y acertada en la que, junto al embajador Jorge Daher Daher \u2014un excelente diplom\u00e1tico de las generaciones anteriores, quien seguramente recordar\u00e1 el episodio\u2014, y que sin querer competir con la excelente narraci\u00f3n que nos present\u00f3 el director y actor Ben Affleck, aprovecho para contar en estas memorias. Reservadas las distancias y las motivaciones, ambas historias tratan de seres humanos desesperados por salir de una crisis, una embajada y un gobierno en acci\u00f3n para salvar la vida de personas. <\/p>\n<p>II. Me correspondi\u00f3 recibir como encargado de la secci\u00f3n consular de nuestra embajada en Egipto a una pareja de venezolanos que se traslad\u00f3 a El Cairo. Por instrucciones previas de la Canciller\u00eda deb\u00edamos darle un apoyo especial. Los esposos, el espa\u00f1ol y ella una caraque\u00f1a de buen porte y estilo hab\u00edan despertado el inter\u00e9s de las autoridades venezolanas por la situaci\u00f3n familiar irregular por la que atravesaban y que deb\u00eda ser atendida por el Estado venezolano, hoy involucraba a una ciudadana nuestra. Recuerdo que nuestra misi\u00f3n estaba en una calle muy destartalada, llena de arena y huecos, identificada como 15-A Mansour Mohamed, en la isla de Zamalek, lugar en donde est\u00e1n ubicadas la mayor\u00eda de las embajadas en El Cairo. Nuestra sede ten\u00eda poco glamour, a diferencia de la residencia oficial, un palacete del siglo XVIII, a la orilla del Nilo. Era principios de los a\u00f1os ochenta y gobernaba Anwar el Sadat en Egipto y Luis Herrera Campins en Venezuela. Nunca nos imaginamos que estar\u00edamos all\u00ed para ver el tr\u00e1gico final de la vida de este l\u00edder \u00e1rabe asesinado por hacer la paz con Israel. Pero esa es otra historia. <\/p>\n<p>III. Se trataba de un caso de desaparici\u00f3n y la b\u00fasqueda infructuosa de una hermana desaparecida por m\u00e1s de un a\u00f1o, desde que viaj\u00f3 desde Caracas a El Cairo, luego de esposarse con quien hab\u00eda sido un funcionario egipcio en Caracas. La familia estaba muy preocupada, pues entend\u00eda por alguna misiva que les hab\u00eda llegado que las condiciones de vida no eran las mejores para la joven venezolana y nada parec\u00edas a las que se le ofreci\u00f3 el gal\u00e1n diplom\u00e1tico en v\u00edsperas del viaje a las misteriosas tierras de los faraones. Como era de esperarse, se le dieron las atenciones a la pareja y se inici\u00f3 la apertura de un expediente para conocer la situaci\u00f3n y explorar nuestras posibilidades para atender, en el marco de nuestras atribuciones, un caso de esa naturaleza.<\/p>\n<p>IV. La primera tarea era tratar de encontrar a Mar\u00eda en una ciudad tan grande y en un pa\u00eds bastante enmara\u00f1ado. La primera pista, despu\u00e9s de una intensa pesquisa, llev\u00f3 a la pareja hasta Marsa Matruh, en la frontera con Libia, un pueblo con una de las playas m\u00e1s espectaculares del norte de \u00c1frica. Se cuenta que en esa playa se ba\u00f1aba Cleopatra. La conoc\u00ed. Sin duda, espectacular. Entre viviendas encerradas, beduinos reacios y con poca capacidad de comunicaci\u00f3n, lograron encontrar, a punta de llamados y llanto, a la hermana encerrada en una de las tantas casas de la peque\u00f1a villa egipcia. Fue para ellos, me contaron, una jornada agotadora. Les tom\u00f3 muchas horas, no ten\u00edan idea de la distancia entre la capital y la frontera cuando decidieron trasladarse en un taxi. Mar\u00eda viv\u00eda en claustro y en p\u00e9simas condiciones pero, sorpresa, ella estaba aferrada a su marido, a quien en castigo por casarse sin autorizaci\u00f3n con una cristiana lo hab\u00edan trasladado a esa compleja frontera del norte de \u00c1frica. Por supuesto, esa versi\u00f3n oficial nunca existi\u00f3.  <\/p>\n<p>V. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver un diplom\u00e1tico con un castigo en la frontera? Aqu\u00ed se nos enred\u00f3 la historia. Fue una tragedia para la joven enterarse, estando en el Cairo, que su esposo no era diplom\u00e1tico, sino un militar egipcio, capit\u00e1n del ej\u00e9rcito. Que su funci\u00f3n en Caracas estaba vinculada con servicios de inteligencia y que su designaci\u00f3n en la frontera, efectivamente, era una reprimenda por ese matrimonio que incluso le hab\u00eda costado una degradaci\u00f3n de su categor\u00eda militar al rango de sargento. Los hermanos lograron convencerla de que se trasladara con ellos de regreso a El Cairo y aprovechara la disposici\u00f3n del gobierno de Luis Herrera Campins de apoyarla. La Casa Amarilla estaba al tanto de la nueva situaci\u00f3n que complicaba el cuadro. Las instrucciones que hab\u00eda recibido el embajador eran la de dar todo lo que necesitaran para ayudar a resolver la dif\u00edcil situaci\u00f3n de esta compatriota y su familia. Eran tiempos en donde hasta la comunicaci\u00f3n telef\u00f3nica era un lujo.<\/p>\n<p>VI. As\u00ed, se cumplieron las instrucciones. D\u00edas despu\u00e9s me corresponde recibir al excapit\u00e1n, quien de manera oculta logra dejar su guarnici\u00f3n mientras supuestamente estaba en una faena por el desierto. Se present\u00f3 en nuestra embajada para pedir que lo ayudemos a regresar a Venezuela con su esposa. Estaba el militar dispuesto a desertar y asumir las consecuencias en un pa\u00eds que se encontraba a\u00fan en estado de guerra y de que cualquier deserci\u00f3n podr\u00eda acarrear la pena m\u00e1xima que inclu\u00eda la sentencia capital. El amor por delante del patriotismo, las convicciones religiosas y la disciplina militar.<\/p>\n<p>Preparamos una estrategia, que ten\u00eda por objetivo darle todas las facilidades para ayudarle a salir del pa\u00eds. Era riesgoso. Los servicios de inteligencia eran agudos. La actuaci\u00f3n cay\u00f3 bajo mi responsabilidad. Ten\u00edamos que preservar la investidura del embajador y evitar una crisis con el gobierno por interceder un favor de una ciudadana venezolana. Algunas de nuestras actuaciones resultaron tan engorrosas como las que se describen en la pel\u00edcula citada al inicio de esta nota. Los tiempos se evaluaron de acuerdo a posibilidades objetivas para lograr que Hassan saliera del pa\u00eds. Ten\u00edamos dos inconvenientes: el oficial ya hab\u00eda sido declarado desertor, su esposa se negaba salir del pa\u00eds antes sin \u00e9l, y en la embajada cont\u00e1bamos con personal local que pod\u00eda denunciar la maniobra, lo que nos obligaba a la discreci\u00f3n, mantener fuera de la sede y separado de su pareja y hermanos por un tiempo prudencial.<\/p>\n<p>No fueron pocos los d\u00edas de angustia y malabarismos que me correspondi\u00f3, bajo la supervisi\u00f3n de mi jefe de misi\u00f3n y autorizaci\u00f3n de Caracas, que consider\u00f3 el caso como de \u201capoyo humanitario&#8221;. Ciertamente lo era, pero tambi\u00e9n era el profundo amor que sent\u00eda esa mujer por su fara\u00f3n. Reto nada f\u00e1cil que pod\u00eda poner en riesgo una relaci\u00f3n diplom\u00e1tica. Los detalles de la salida me los reservo para una futura ampliaci\u00f3n de esta historia. Logramos su partida y la posterior reunificaci\u00f3n con su pareja.<\/p>\n<p>VII. Los d\u00edas de intensa artima\u00f1a generaron un gran acercamiento entre todos. Casualmente \u00e9ramos j\u00f3venes y a\u00fan en nuestros veintes. Cumplido el cometido y por la discreci\u00f3n obligada en la vida del diplom\u00e1tico, una haza\u00f1a importante qued\u00f3 resguardada en los fr\u00edos archivos secretos de nuestra Canciller\u00eda. A los personajes nunca m\u00e1s los volvieron a ver. Fue una verdadera historia de amor la de esta pareja. Entiendo que sus vidas, ya aqu\u00ed en Venezuela, dieron un giro inesperado. Ya lo contaremos. Para m\u00ed fue una aut\u00e9ntica satisfacci\u00f3n ayudarles. Se suma a muchas otras del quehacer de nuestro servicio diplom\u00e1tico, que poco se conocen y que seguramente encontrar\u00e1n en acuciosos historiadores un despertar a su debido tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISTA DE EL CAIRO, GOBERNACI\u00d3N DE EL CAIRO\u201cEstaba el militar dispuesto a desertar y asumir las consecuencias en un pa\u00eds que se encontraba a\u00fan en estado de guerra y de que cualquier deserci\u00f3n podr\u00eda acarrear la m\u00e1xima pena, que inclu\u00eda la sentencia capital\u201d Por OSCAR HERN\u00c1NDEZ BERNALETTE I . 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